• El cabecilla todavía vivía cuando los soldados entraron en la casa atacada



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Zarqaui fue traicionado por uno de sus secuaces en Al Qaeda

• EEUU llegó hasta el terrorista gracias al seguimiento de su consejero espiritual
• El cabecilla todavía vivía cuando los soldados entraron en la casa atacada


 




 

 
KIM AMOR
EL CAIRO

El desaparecido líder de Al Qaeda en Irak, Abú Musab al Zarqaui, que murió el miércoles en un bombardeo estadounidense, fue traicionado por al menos un miembro de su propia organización armada. La muerte del célebre terrorista jordano no fue instantánea, sino que falleció poco después que la policía iraquí y soldados norteamericanos llegaran al lugar del ataque, una casa abandonada cerca de la ciudad de Baquba, según reveló ayer un portavoz del Ejército de Estados Unidos.


El delator, al parecer un terrorista de Al Qaeda detenido hace semanas por el Ejército de EEUU en Irak, facilitó valiosa información sobre el jeque Abd al Rahmán, consejero espiritual de Zarqaui, quien murió también en el raid aéreo, según informó ayer The New York Times. Rahmán fue sometido entonces a una estricto seguimiento las 24 horas al día por los servicios secretos estadounidenses, apoyados por un avión dirigido por control remoto.

DOCUMENTACIÓN REQUISADA


La detención de otros destacados miembros de Al Qaeda en Irak en operaciones militares previas, en las que se incautó abundante documentación, así como la ayuda de los servicios secretos jordanos, fueron también factores clave que ayudaron a llevar a cabo con éxito la operación. "No tuvimos ninguna duda de que Zarqaui se encontraba en ese momento en la casa", afirmó ayer el general William Caldwell, portavoz del Ejército de EEUU en Irak.
Caldwell confirmó ayer que el terrorista jordano todavía respiraba cuando llegaron a la casa las fuerzas de seguridad iraquís y estadounidenses, y que se le dio asistencia médica, pero murió inmediatamente después sobre la camilla en la que era trasladado. "Zarqaui murmuró algo muy breve, pero fue del todo ininteligible", añadió el militar, que confirmó que bajo las ruinas aparecieron también los cuerpos sin vida de tres mujeres y de dos hombres más, de los que de momento se desconoce la identidad.

ALERTA MÁXIMA


La muerte del líder de Al Qaeda en Irak ha puesto a las fuerzas de seguridad iraquís en estado de máxima en alerta, ante en el temor de que sus seguidores perpetren, como represalia, nuevos atentados terroristas indiscriminados, como los que mataron a más de 30 personas en Bagdad el jueves.
Como medida preventiva, el Gobierno del primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki, decretó ayer el toque de queda parcial diurno para vehículos en la capital y en la provincia de Diyala, donde murió Zarqaui. La medida impidió a muchos iraquís asistir ayer a las plegarias del viernes en las mezquitas, uno de los blancos predilectos de los terroristas de Al Qaeda.

MENSAJE DEL MULÁ OMAR


En un texto colgado ayer en internet, el mulá Omar, el máximo jefe de los talibanes de Afganistán, lamentó la muerte de Zarqaui, pero advirtió de que la desaparición del terrorista jordano no debilitará la lucha "de la resistencia del pueblo" iraquí. "Cada joven --dice el texto-- puede convertirse en un Zarqaui".
Por su parte, el presidente norteamericano, George Bush, rehusó ayer acelerar la retirada de las tropas de EEUU y se limitó a decir que será "lo antes posible, dependiendo de que obtengamos la victoria en Irak".


Noticia publicada en la página 19 de la edición de 10/6/2006 de El Periódico - edición impresa. Para ver la página completa, descargue el archivo en formato PDF


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