´ el desenvolvimiento de la civilización mundial



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PANEL INTERNACIONAL DE TRADUCCIÓN

5 OCT 2011 APROBADO



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EL DESENVOLVIMIENTO DE LA CIVILIZACIÓN MUNDIAL




The Unfoldment of World Civilization

El desenvolvimiento de la civilización mundial


To the beloved of God and the handmaids of the Merciful throughout the West.

A los bienamados de Dios y a las siervas del Misericordioso de todo el Occidente

Friends and fellow-heirs of the grace of Bahá’u’lláh:

Amigos y coherederos de la gracia de Bahá'u'lláh:

As your co-sharer in the building up of the New World Order which the mind of Bahá’u’lláh has visioned, and whose features the pen of ‘Abdu’l-Bahá, its perfect Architect, has delineated, I pause to contemplate with you the scene which the revolution of well-nigh fifteen years after His passing unfolds before us.

Como copartícipe en la edificación del Nuevo Orden Mundial previsto por la mente de Bahá'u'lláh, y cuyas características distintivas ha descrito la pluma de 'Abdu'l-Bahá, su perfecto Arquitecto, me detengo a contemplar con uste­des la escena que despliega ante nosotros el transcurso de casi quince años desde su fallecimiento.

The contrast between the accumulating evidences of steady consolidation that accompany the rise of the Administrative Order of the Faith of God, and the forces of disintegration which batter at the fabric of a travailing society, is as clear as it is arresting. Both within and outside the Bahá’í world the signs and tokens which, in a mysterious manner, are heralding the birth of that World Order, the establishment of which must signalize the Golden Age of the Cause of God, are growing and multiplying day by day. No fair-minded observer can any longer fail to discern them. He cannot be misled by the painful slowness characterizing the unfoldment of the civilization which the followers of Bahá’u’lláh are laboring to establish. Nor can he be deluded by the ephemeral manifestations of returning prosperity which at times appear to be capable of checking the disruptive influence of the chronic ills afflicting the institutions of a decaying age. The signs of the times are too numerous and compelling to allow him to mistake their character or to belittle their significance. He can, if he be fair in his judgment, recognize in the chain of events which proclaim on the one hand the irresistible march of the institutions directly associated with the Revelation of Bahá’u’lláh and foreshadow on the other the downfall of those powers and principalities that have either ignored or opposed it—he can recognize in them all evidences of the operation of God’s all-pervasive Will, the shaping of His perfectly ordered and world-embracing Plan.

El contraste entre las crecientes evidencias de constante consolidación que acompañan el surgimiento del Orden Administrativo de la Fe de Dios y las fuerzas de desin­tegración que golpean la estructura de una sociedad fatigada es tan claro como impresionante. Tanto dentro del mundo bahá'í como fuera de él, crecen y se multiplican día a día los signos y pruebas que, de manera misteriosa, anuncian el naci­miento de ese Orden Mundial cuyo establecimiento debe señalar la Edad Dorada de la Causa de Dios. Cualquier observador imparcial no puede evitar distinguirlos. Tampoco puede ser inducido a error por la dolorosa lentitud que caracteriza el desenvolvimiento de la civilización que los seguidores de Bahá'u'lláh trabajan arduamente por establecer. Ni puede ser engañado por las efí­meras manifestaciones de oleadas de prosperidad que parecen por momentos ser capaces de detener la influencia destructiva de los crónicos males que afli­gen a las instituciones de una edad decadente. Las señales de los tiempos son demasiado numerosas y convincentes como para que se permita confundir su carácter o menospreciar su significación. Si es imparcial en su juicio, puede reconocer en la cadena de acontecimientos que, por un lado, proclaman la irresistible marcha de las instituciones directamente relacionadas con la Revelación de Bahá'u'lláh y, por otro, presagian la ruina de esos poderes y principados que o bien la han desconocido o bien la han resis­tido, puede reconocer en todos ellos las evidencias de la acción de la penetrante Voluntad de Dios, la formación de Su perfectamente ordenado Plan que abarca al mundo.



“Soon,” Bahá’u’lláh’s own words proclaim it, “will the present day Order be rolled up, and a new one spread out in its stead. Verily, thy Lord speaketh the truth and is the Knower of things unseen.” “By Myself,” He solemnly asserts, “the day is approaching when We will have rolled up the world and all that is therein, and spread out a new Order in its stead. He, verily, is powerful over all things.” “The world’s equilibrium,” He explains, “hath been upset through the vibrating influence of this Most Great, this new World Order. Mankind’s ordered life hath been revolutionized through the agency of this unique, this wondrous System, the like of which mortal eyes have never witnessed.” “The signs of impending convulsions and chaos,” He warns the peoples of the world, “can now be discerned, inasmuch as the prevailing Order appeareth to be lamentably defective.”

”Pronto”, las propias palabras de Bahá'u'lláh así lo pro­claman, “el orden actual será enrollado, y uno nuevo será desplegado en su lugar. Ciertamente, tu Señor habla la verdad, y es el Conocedor de lo invisible”. ”Por Mí mismo”, declara solemnemente, “se apro­xima el día en que habremos enrollado el mundo y todo lo que hay en él, y habremos extendido un nuevo orden en su lugar. Él, ciertamente, es potente sobre todas las cosas”. “El equilibrio del mundo”, Él explica, “ha sido trastornado por la vibrante influencia de este muy grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada de la humanidad ha sido revolucionada por medio de este Sistema único y maravilloso, nada semejante al cual jamás han presenciado ojos mortales”. Los signos de inminentes convulsiones y caos”, Él advierte a los pueblos del mundo, “pueden discernirse ahora, por cuanto el orden prevaleciente resulta ser deplorablemente defectuoso”.

Dearly-beloved friends! This New World Order, whose promise is enshrined in the Revelation of Bahá’u’lláh, whose fundamental principles have been enunciated in the writings of the Center of His Covenant, involves no less than the complete unification of the entire human race. This unification should conform to such principles as would directly harmonize with the spirit that animates, and the laws that govern the operation of, the institutions that already constitute the structural basis of the Administrative Order of His Faith.

¡Queridos amigos! Este Nuevo Orden Mundial, cuya promesa se atesora en la Revelación de Bahá'u'lláh, cuyos principios fundamentales han sido enuncia­dos en los escritos del Centro de Su Alianza, implica nada menos que la completa unificación de la totalidad de la raza humana. Esta unificación ha de ajustarse a aquellos principios que armonicen directamente con el espíritu que anima y las leyes que gobiernan el fun­cionamiento de las instituciones que ya constituyen la base estructural del Orden Administrativo de Su Fe.

No machinery falling short of the standard inculcated by the Bahá’í Revelation, and at variance with the sublime pattern ordained in His teachings, which the collective efforts of mankind may yet devise can ever hope to achieve anything above or beyond that “Lesser Peace” to which the Author of our Faith has Himself alluded in His writings. “Now that ye have refused the Most Great Peace,” He, admonishing the kings and rulers of the earth, has written, “hold ye fast unto this the Lesser Peace, that haply ye may in some degree better your own condition and that of your dependents.” Expatiating on this Lesser Peace, He thus addresses in that same Tablet the rulers of the earth: “Be reconciled among yourselves, that ye may need no more armaments save in a measure to safeguard your territories and dominions... Be united, O kings of the earth, for thereby will the tempest of discord be stilled amongst you, and your peoples find rest, if ye be of them that comprehend. Should any one among you take up arms against another, rise ye all against him, for this is naught but manifest justice.”

Ningún mecanismo que los esfuerzos colectivos de la humanidad pudiesen toda­vía idear y que no cumpla el patrón incul­cado por la Revelación Bahá'í, o que esté en desacuerdo con el sublime modelo ordenado en Sus enseñanzas tendrá esperanza de alcanzar nada más allá que esa “Paz Menor” a la cual el mismo Autor de nuestra Fe ha aludido en Sus escrituras. Aconsejando a los reyes y gobernantes de la tierra, Él ha escrito: “Ya que habéis rechazado la Más Grande Paz, aferraos a ésta, la Paz Menor, para que, por ventura, podáis mejorar en alguna medida vuestra propia condición y la de los que dependen de vosotros”. Explayándose sobre la Paz Menor, Él se dirige así, en esa misma Tabla, a los gobernantes de la tierra: “Reconciliaos entre vosotros, para que no necesitéis más armamentos, salvo en la medida que fuere necesaria para resguardar vues­tros territorios y dominios... Estad unidos, oh reyes de la tierra, pues así será apaciguada la tempestad de la discordia entre vosotros y vuestros pueblos hallarán descanso; ojalá fuerais de los que comprenden. Si alguno de vosotros se levantara en armas contra otro, levantaos todos contra él, porque ello no es sino justicia manifiesta”.

The Most Great Peace, on the other hand, as conceived by Bahá’u’lláh—a peace that must inevitably follow as the practical consequence of the spiritualization of the world and the fusion of all its races, creeds, classes and nations—can rest on no other basis, and can be preserved through no other agency, except the divinely appointed ordinances that are implicit in the World Order that stands associated with His Holy Name. In His Tablet, revealed almost seventy years ago to Queen Victoria, Bahá’u’lláh, alluding to this Most Great Peace, has declared: “That which the Lord hath ordained as the sovereign remedy and mightiest instrument for the healing of all the world is the union of all its peoples in one universal Cause, one common Faith. This can in no wise be achieved except through the power of a skilled, an all-powerful and inspired Physician. This, verily, is the truth, and all else naught but error... Consider these days in which the Ancient Beauty, He Who is the Most Great Name, hath been sent down to regenerate and unify mankind. Behold how with drawn swords they rose against Him, and committed that which caused the Faithful Spirit to tremble. And whenever We said unto them: ‘Lo, the World Reformer is come,’ they made reply: ‘He, in truth, is one of the stirrers of mischief.’” “It beseemeth all men in this Day,” He, in another Tablet, asserts, “to take firm hold on the Most Great Name, and to establish the unity of all mankind. There is no place to flee to, no refuge that any one can seek, except Him.”

La Más Grande Paz, por otra parte, tal como es con­cebida por Bahá'u'lláh -- una paz que deberá derivarse inevitablemente como consecuencia práctica de la espi­ritualización del mundo y la fusión de todas sus razas, credos, clases y naciones -- no puede descansar sobre otra base ni ser preservada por otro instrumento que no sean las disposiciones divinamente señaladas que están implícitas en el Orden Mundial relacionado con Su Santo Nombre. En Su Tabla revelada hace casi setenta años a la reina Victoria1, Bahá'u'lláh, aludiendo a esta Más Grande Paz, ha declarado: “Lo que el Señor ha dispuesto como el supremo remedio y el más poderoso instrumento para la curación del mundo entero es la unión de todos sus pueblos en una Causa, universal, en una Fe común. Esto no puede lograrse sino por el poder de un Médico inspirado, competente y todopoderoso. Esto, ciertamente, es la verdad, y todo lo demás no es sino error... Considerad estos días en los que la Antigua Belleza, Quien es el Más Grande Nombre, ha sido enviada a regenerar y unifi­car a la humanidad. Contemplad cómo con espadas desenvaina­das se alzaron contra Él y cometieron aquello que hizo estremecerse al Espíritu Fiel. Y cuando les decíamos: ‘He aquí que ha venido el Reformador del Mundo’, ellos respondían: ‘Él es, en verdad, uno de los sembradores de discordia’”. En otra Tabla Él ase­vera: “Conviene a todos los hombres en este Día asirse firmemente al Más Grande Nombre y establecer la unidad de toda la humanidad. No hay adonde huir, ni refugio que nadie pueda buscar sino Él”.

Humanity’s Coming of Age

Mayoría de edad de la humanidad


The Revelation of Bahá’u’lláh, whose supreme mission is none other but the achievement of this organic and spiritual unity of the whole body of nations, should, if we be faithful to its implications, be regarded as signalizing through its advent the coming of age of the entire human race. It should be viewed not merely as yet another spiritual revival in the ever-changing fortunes of mankind, not only as a further stage in a chain of progressive Revelations, nor even as the culmination of one of a series of recurrent prophetic cycles, but rather as marking the last and highest stage in the stupendous evolution of man’s collective life on this planet. The emergence of a world community, the consciousness of world citizenship, the founding of a world civilization and culture—all of which must synchronize with the initial stages in the unfoldment of the Golden Age of the Bahá’í Era—should, by their very nature, be regarded, as far as this planetary life is concerned, as the furthermost limits in the organization of human society, though man, as an individual, will, nay must indeed as a result of such a consummation, continue indefinitely to progress and develop.

La Revelación de Bahá'u'lláh, cuya misión suprema no es otra que el logro de esta unidad orgánica y espi­ritual del conjunto entero de naciones, debería ser con­siderada, si hemos de ser fieles a sus implicaciones, como la señal del advenimiento de la madurez de toda la raza humana. No debería ser tomada como si fuera meramente otro renacimiento espiritual dentro de la siempre cambiante suerte de la humanidad, ni sólo como una etapa más de la cadena de Revelaciones pro­gresivas, y ni siquiera como la culminación de una serie de recurrentes ciclos proféticos, sino como la señal de la última y más elevada etapa de la asombrosa evolu­ción de la vida colectiva del ser humano en este planeta. El surgimiento de una comunidad mundial, la concien­cia de una ciudadanía mundial, el establecimiento de una civilización y una cultura mundiales --todo ello sincronizado con las etapas iniciales del desenvolvimiento de la Edad Dorada de la Era Bahá’í-- deberían ser con­siderados, por su propia naturaleza y por lo que a esta vida planetaria se refiere, como los límites últimos en la organización de la sociedad humana, aunque el ser humano, como individuo y, es más, como resultado de esa consumación, deberá continuar indefinidamente su progreso y desarrollo.

That mystic, all-pervasive, yet indefinable change, which we associate with the stage of maturity inevitable in the life of the individual and the development of the fruit must, if we would correctly apprehend the utterances of Bahá’u’lláh, have its counterpart in the evolution of the organization of human society. A similar stage must sooner or later be attained in the collective life of mankind, producing an even more striking phenomenon in world relations, and endowing the whole human race with such potentialities of well-being as shall provide, throughout the succeeding ages, the chief incentive required for the eventual fulfillment of its high destiny. Such a stage of maturity in the process of human government must, for all time, if we would faithfully recognize the tremendous claim advanced by Bahá’u’lláh, remain identified with the Revelation of which He was the Bearer.

Aquel místico, omnímodo, pero indefinible cambio que relacionamos con la etapa de madurez inevitable en la vida del individuo y el desa­rrollo del fruto, si comprendemos correctamente las expresiones de Bahá'u'lláh, debe tener su contraparte en la evolución de la organización de la sociedad humana. Tarde o temprano, deberá alcanzarse una etapa similar en la vida colectiva de la humanidad, en que se produzca un fenómeno aún más sorprendente en las rela­ciones internacionales, y se dote a toda la raza humana de grandes capacidades de bienestar que proporciona­rán, a lo largo de edades sucesivas, el principal estímulo que se requiere para el consiguiente cumplimiento de su alto destino. Esa etapa de madurez en el proceso del gobierno humano debe, si es que reconocemos fielmente el gran­dioso anuncio hecho por Bahá’u’lláh, quedar identifi­cada para siempre con la revelación de la cual Él fue el Portavoz. ­

¿In one of the most characteristic passages He Himself has revealed, He testifies in a language that none can mistake to the truth of this distinguishing principle of Bahá’í belief: “It hath been decreed by Us that the Word of God and all the potentialities thereof shall be manifested unto men in strict conformity with such conditions as have been foreordained by Him Who is the All-Knowing, the All-Wise... Should the Word be allowed to release suddenly all the energies latent within it, no man could sustain the weight of so mighty a revelation... Consider that which hath been sent down unto Muḥammad, the Apostle of God. The measure of the Revelation of which He was the Bearer had been clearly foreordained by Him Who is the Almighty, the All-Powerful. They that heard Him, however, could apprehend His purpose only to the extent of their station and spiritual capacity. He, in like manner, uncovered the Face of Wisdom in proportion to their ability to sustain the burden of His Message. No sooner had mankind attained the stage of maturity, than the Word revealed to men’s eyes the latent energies with which it had been endowed—energies which manifested themselves in the plenitude of their glory when the Ancient Beauty appeared, in the year sixty, in the person of ‘Alí-Muḥammad, the Báb.”

En uno de los pasajes más característicos que Él mismo ha revelado, declara sin lugar a equívocos la verdad de este principio distintivo de la creencia bahá'í: “Ha sido decretado por Nos que la Palabra de Dios y todas sus potencialidades han de manifestarse a los hombres en estricta conformidad con las condiciones que han sido preordinadas por Aquel que es el Omnisciente, el Sapientísimo... Si se le permitiera a la Palabra liberar repentinamente todas las energías latentes en ella, nadie podría soportar el peso de tan poderosa Revelación... Considera lo que se ha hecho descender a Muḥammad, el Apóstol de Dios. La medida de la Revelación de la cual Él fue portador había sido claramente preordinada por Aquel que es el Todopoderoso, el Omnipotente. Sin embargo, quienes Le oyeron sólo pudieron comprender Su propósito de acuerdo con su propia posición y capacidad espiritual. Él, de igual manera, descubrió la Faz de la Sabiduría en proporción a la capacidad de ellos para soportar el peso de Su Mensaje. Tan pronto como la humanidad alcanzó la etapa de madurez, la Palabra reveló a los ojos de los hombres las energías latentes con que había sido dotada, energías que se manifestaron en la plenitud de su gloria cuando en el año sesenta apareció la Antigua Belleza en la persona de ‘Alí-Muḥammad, el Báb”.

‘Abdu’l-Bahá, elucidating this fundamental verity, has written: “All created things have their degree or stage of maturity. The period of maturity in the life of a tree is the time of its fruit-bearing... The animal attains a stage of full growth and completeness, and in the human kingdom man reaches his maturity when the light of his intelligence attains its greatest power and development... Similarly there are periods and stages in the collective life of humanity. At one time it was passing through its stage of childhood, at another its period of youth, but now it has entered its long-predicted phase of maturity, the evidences of which are everywhere apparent... That which was applicable to human needs during the early history of the race can neither meet nor satisfy the demands of this day, this period of newness and consummation. Humanity has emerged from its former state of limitation and preliminary training. Man must now become imbued with new virtues and powers, new moral standards, new capacities. New bounties, perfect bestowals, are awaiting and already descending upon him. The gifts and blessings of the period of youth, although timely and sufficient during the adolescence of mankind, are now incapable of meeting the requirements of its maturity.”

‘Abdu’l-Bahá, aclarando esta verdad fundamen­tal, ha escrito: “Todas las cosas creadas tienen su grado o etapa de madurez. El período de madurez en la vida de un árbol es el tiempo de su fructificación... El animal alcanza una etapa de pleno crecimiento y consumación, y en el reino humano el hombre alcanza su madurez cuando la luz de su inteligencia llega a su mayor poder y desarrollo... Del mismo modo, existen períodos y etapas en la vida colectiva de la humanidad. En cierta época pasó por su etapa de niñez; en otra, por un período de juventud; pero ahora ha entrado en su largamente anunciada fase de madurez, cuyas evi­dencias se manifiestan por doquier... Lo que era apli­cable a las necesidades humanas en la historia temprana de la raza no puede cumplir ni satisfacer las exigencias de este día, de este período de innovación y con­sumación. La humanidad ha salido de su anterior estado de limitación y de adiestramiento preliminar. El hombre debe ahora dotarse de nuevas virtudes y poderes, de nuevas normas morales, de nuevas capa­cidades. Nuevos dones y dádivas perfectas le esperan y descienden ya sobre él. Los dones y las bendiciones de su juventud, aunque apropiadas y suficientes durante la adolescencia de la humanidad, son ahora incapaces de satisfacer los requerimientos de su madurez”.

The Process of Integration

El proceso de integración


Such a unique and momentous crisis in the life of organized mankind may, moreover, be likened to the culminating stage in the political evolution of the great American Republic—the stage which marked the emergence of a unified community of federated states. The stirring of a new national consciousness, and the birth of a new type of civilization, infinitely richer and nobler than any which its component parts could have severally hoped to achieve, may be said to have proclaimed the coming of age of the American people. Within the territorial limits of this nation, this consummation may be viewed as the culmination of the process of human government. The diversified and loosely related elements of a divided community were brought together, unified and incorporated into one coherent system. Though this entity may continue gaining in cohesive power, though the unity already achieved may be further consolidated, though the civilization to which that unity could alone have given birth may expand and flourish, yet the machinery essential to such an unfoldment may be said to have been, in its essential structure, erected, and the impulse required to guide and sustain it may be regarded as having been fundamentally imparted. No stage above and beyond this consummation of national unity can, within the geographical limits of that nation, be imagined, though the highest destiny of its people, as a constituent element in a still larger entity that will embrace the whole of mankind, may still remain unfulfilled. Considered as an isolated unit, however, this process of integration may be said to have reached its highest and final consummation.

Una crisis tan singular y decisiva en la vida de la humanidad organizada puede, además, ser comparada con la etapa culminante de la evolución política de la gran República norteamericana, la etapa que señaló el surgimiento de una comunidad unificada de estados federados. El despertar de una nueva conciencia nacio­nal y el nacimiento de un nuevo tipo de civilización, infinitamente más rica y más noble de lo que cualquiera de sus elementos constitutivos hubiera esperado lograr por separado, puede decirse que ha proclamado la llegada a la mayoría de edad del pueblo norteamericano. Dentro de los lími­tes territoriales de esa nación, esta consumación puede ser considerada como la culminación del proceso del gobierno humano. Los elementos diversos y casi des­conectados de una comunidad dividida fueron reunidos, unificados e incorporados en un sistema coherente. Aunque esta entidad pueda continuar aumentando su poder de cohesión, aunque la unidad ya lograda pueda consolidarse aún más, aunque la civilización a la cual tan solo esa unidad pudo haber dado origen pueda exten­derse y florecer, con todo, cabría decirse que el mecanismo básico para dicho desenvolvimiento, en su estruc­tura esencial, ya ha sido erigido, y puede decirse que ha sido fundamentalmente impartido el impulso necesario para guiarlo y sostenerlo. No cabe imaginar ninguna etapa superior más allá de esta consumación de unidad nacional, dentro de los límites geográficos de esa nación, aunque per­manezca todavía incumplido el más alto destino de su pueblo como elemento constitutivo de una entidad aún mayor que ha de abarcar a toda la humanidad. No obstante, puede decirse que, considerado como una unidad aislada, este pro­ceso de integración ha alcanzado su más elevada consumación final.
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