07 – dios pone a prueba a abraham



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07 – DIOS PONE A PRUEBA A ABRAHAM

Génesis 22:1-19


Después de que Dios hizo un pacto con Abram, prometiéndole que les daría a sus descendientes la tierra de 10 naciones, transcurrieron algunos años. Ya Abram tenía noventa y nueve años, y su esposa Sarai tenía noventa años. Dios se le apareció a Abram y le dijo: “Camina conmigo, siendo obediente; voy a cumplir la promesa que te hice. Voy a hacer que tengas muchos descendientes, y muchos de ellos serán reyes. Yo seré siempre tu Dios y el Dios de ellos. A ti y a ellos les daré toda la tierra de Canaán como su herencia para siempre. Como prueba de ello, ya no te llamarás más Abram, sino Abraham, que significa “padre de muchas naciones”. Dios también le cambió el nombre a Sarai, la esposa de Abram, por el de Sara, que significa “princesa”.
La parte que Abraham tenía que cumplir como señal del pacto, era que tanto él como sus descendientes, deberían circuncidar los niños varones a los ocho días de nacidos. Dios le dijo a Abraham que el hijo que tendría con Sara se iba a llamar Isaac, que significa “el que se ríe”, y que nacería exactamente un año después. Dios confirmaría el pacto con Isaac y lo mantendría para siempre con sus descendientes. Ya en la fecha prometida, Sara dio a luz a Isaac, y lo circuncidaron a los ocho días.
Cuando Isaac era todavía muy joven, Dios puso a prueba a Abraham. Lo llamó por su nombre, y Abraham contestó: “Aquí estoy.”
Y Dios le dijo: “Toma a Isaac, tu hijo, tu único hijo, al que tanto amas, y vete a la tierra de Moriah. Una vez allá, ofrécelo en holocausto sobre el cerro que yo te señalaré.”
Al día siguiente, muy temprano, Abraham se levantó y ensilló su asno; cortó leña para el holocausto y se fue al lugar que Dios le había dicho, junto con su hijo y dos de sus siervos. Al tercer día, Abraham alcanzó a ver el lugar desde lejos. Entonces les dijo a sus siervos: “Quédense aquí con el asno. El muchacho y yo seguiremos adelante, adoraremos a Dios y luego regresaremos.”
Abraham tomó la leña para el holocausto y la puso sobre los hombros de Isaac; luego tomó el cuchillo y el fuego y se fueron los dos juntos.
Pero Isaac le dijo a Abraham: “Padre mío, tenemos leña y fuego, pero ¿dónde está el cordero que vamos a ofrecerle a Dios?” Abraham le respondió: “Ya Dios se encargará de darnos el cordero, hijo mío.” Y siguieron juntos su camino.
Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham construyó un altar y preparó la leña; luego ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar, sobre la leña; pero en el momento de tomar el cuchillo para sacrificar a su hijo, el ángel del Señor lo llamó desde el cielo: “¡Abraham! ¡Abraham!”
“Aquí estoy,” contestó él.
El ángel le dijo: “No le hagas ningún daño al muchacho, porque ya sé que tienes temor de Dios, pues no te negaste a darme tu único hijo.”
Abraham se fijó y vio un carnero que estaba enredado por los cuernos en las ramas de un arbusto; entonces fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto, en lugar de su hijo. Después Abraham le puso este nombre a aquel lugar: “El Señor da lo necesario.”
El ángel del Señor llamó desde el cielo por segunda vez y le dijo: “El Señor ha dicho: ‘Puesto que has hecho esto y no me has negado a tu único hijo, juro por mí mismo que te bendeciré mucho. Haré que tu descendencia sea tan numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la orilla del mar. Además, ellos siempre vencerán a sus enemigos, y todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de ellos, porque me has obedecido.’ ”
Abraham regresó al lugar donde se habían quedado sus siervos. Después todos juntos se fueron a Beerseba, donde Abraham se quedó a vivir.


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