1. Lengua y dialecto. La lengua es un sistema de signos común a una colectividad



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5. VARIEDADES GEOGRÁFICAS DEL ESPAÑOL: LOS DIALECTOS DEL CASTELLANO.
1. Lengua y dialecto.

La lengua es un sistema de signos común a una colectividad que no necesariamente tiene que coincidir con los límites de un estado o nación ni identificarse con ella. Para que podamos hablar de lengua tienen que darse al menos tres condiciones:



  • Diferenciación. El sistema de una lengua debe ser claramente diferente de los de otras lenguas.

  • Nivelación. Debe tener una gran homogeneidad y debe ajustarse a una norma que ha de ser común a todos los hablantes.

  • Tradición literaria. El grado de desarrollo escrito de una lengua, la creación literaria, significa la consolidación del idioma desde el punto de vista artístico.

El dialecto es una realidad lingüística más complicaciones a la hora de ser definida, ya que, según la perspectiva histórica, un mismo sistema puede ser lengua o dialecto. Así, el castellano fue un dialecto del latín, pero luego evolucionó y se constituyó como lengua que, a su vez, tiene sus propios dialectos, que estudiaremos a continuación. Entendemos por dialecto una variante geográfica. Los dialectos cumplen las siguientes condiciones:

  • Subordinación a otra lengua. El hablante de un dialecto tiene como referente la norma de la lengua de la que depende, es conocedor de esta y, generalmente, cuando escribe, se ajusta a ella.

  • Escasa nivelación. No hay unidad en los dialectos porque no están normalizados (no tienen una norma propia), por lo que carecen de una gramática, una fonética o un vocabularios comunes.

  • No tiene tradición literaria. El dialecto es una modalidad lingüística de carácter eminentemente oral. No es habitual que se desarrolle una literatura consistente y estable en las zonas dialectales, aunque pueden darse textos literarios dispersos escritos en algún dialecto.

Existen también las hablas regionales o locales, variantes inferiores al dialecto que pueden afectar a una colectividad.


Lengua

Dialecto

Habla local

Castellano

Andaluz

El habla de Sevilla

Asimismo llamamos habla al idiolecto, es decir, a la realización individual de cada hablante que tiene características diferentes de las del resto en lo tocante a la pronunciación, la entonación, el léxico, el uso de “muletillas”, etc.


2. Dialectos actuales del español o castellano: el andaluz, el murciano y extremeño y el canario.

El español o castellano, como lengua, posee una indudable unidad, pero, como le sucede a las otras lenguas, no se manifiesta de forma uniforme y homogénea. Existen, pues, dialectos castellanos que conviven en el ámbito familiar con la norma culta, variedades que viven, lo vimos más arriba, solo en el habla y no en la escritura. Los dialectos peninsulares más destacados son los meridionales: andaluz, murciano, extremeño y canario. Éstos comparten una serie de características comunes:



  • Yeísmo: pronunciación de la ll como y: caye, yave.

  • Seseo: pronunciación de s en lugar de z o c ante e o i: seriya.

  • Aspiración de la –s final de sílaba y de palabra: dehde por desde.

  • En posición final de sílaba y palabra, confusión de –r y –l: esparda por espalda.

  • Pérdida de la –d- intervocálica o ante –r: bailao por bailado, pare por padre.

Andaluz. Es el dialecto con mayor número de hablantes. Aunque el castellano llegó a Andalucía en el siglo XIII, no se consolidó su uso hasta el final de la Reconquista (1492), por lo que recibió más influencia del árabe que el castellano normativo. La gran extensión de territorio en que se habla este dialecto hace posible que existan grandes diferencias entre unas zonas y otras o que haya territorios con más rasgos dialectales que otros. Las dos áreas principales son la del andaluz occidental y la del oriental, con rasgos diferentes a causa de la larga reconquista estas tierras y de la procedencia diversa de los repobladores (castellanos y leoneses en la primera y murcianos y aragoneses en la segunda). Hay quienes prefieren usar, en vez de dialecto, los términos “hablas andaluzas” y “modalidad” o, más bien, “modalidades andaluzas” teniendo en cuenta su heterogeneidad. Los rasgos principales del andaluz son:


  • Seseo en la zona sur de la comunidad: tasa por taza.

  • Ceceo en la zona más septentrional: pazar por pasar.

  • Yeísmo: yueve por lluve.

  • Pérdida de la d intervocálica: asustao por asustado.

  • Confusión de l y r al final de sílaba: sordao por soldado.

  • Relajación de la ch: mushasho por muchacho.

  • Aspiración de la –s final de palabra: loh niñoh.

  • Aspiración deconsonantes: vieho por viejo, cahtigo por castigo

  • Relajación y pérdida de la –r final: muhé por mujer.

Los rasgos del andaluz no se ciñen al plano de la fonética, también afectan al plano morfosintáctico (tendencia a la desaparición del “vosotros” por el “ustedes”, en usos de confianza y respeto) y al léxico, donde se conservan arcaísmos, arabismos y mozarabismos.
Murciano. El murciano se habla en el extremo suroriental de la península. Ha recibido influencias del mozárabe, el aragonés, el catalán, el valenciano y el andaluz. Se habla en Murcia y parte de Alicante y Albacete. Sus rasgos más característicos, que coinciden a menudo con los del resto de los dialectos meridionales, son:

  • Yeísmo.

  • La aspiración de –s final de sílaba.

  • Mantenimiento del grupo -ns-, como en aragonés: ansí por así.

  • Utilización del sufijo diminutivo –ico: pajarico.

  • Aspiración de la j: hamón por jamón.

  • En las zonas rurales, la relajación de consonantes intervocálicas: caeza por cabeza.


Extremeño. El extremeño se extiende por las dos provincias de Extremadura. Tiene rasgos del antiguo dialecto leonés, ya que durante el siglo XIII ocuparon Extremadura caballeros leoneses y castellanos. Además ha recibido influencias directas del andaluz. Sus rasgos son:

  • Yeísmo, ceceo y seseo.

  • Aspiración de la j.

  • Relajación y pérdida de la –r final.

  • Aspiración o pérdida de la –s final.

  • Cierre de la vocal final –o en –u: benditu por bendito.

  • Utilización del sufijo –ino.



Canario. Canarias se incorporó a Castilla en el siglo XV. El elemento andaluz y el español de América en cuanto el acento son las modalidades más influyentes. Sus principales rasgo son:

  • Yeísmo y seseo.

  • Aspiración de la j.

  • El uso del “ustedes” por el “vosotros” como tratamiento de confianza.

En el léxico, hay arcaísmos, galleguismos, americanismos y restos del vocabulario guanche, población indígena de las islas anterior a la expansión del castellano: baifa (cabra).

3. Variedades dialectales históricas: el astur-leonés y el navarro-aragonés.

Los dialectos históricos son variedades derivadas del latín y simultáneas al castellano primitivo y que no se convirtieron en lenguas propiamente dichas, sino que fueron absorbidas por la influencia castellana, pero al desarrollo de cuya lengua afectaron notablemente. Son:



  • El asturleonés: surgido en el antiguo reino de León y del que hoy perviven algunos rasgos fónicos y morfológicos de carácter arcaizante, distribuidos en Asturias, centro y oeste de Cantabria, León y Zamora. En la actualidad, la Academia de la Llingua Asturiana reconoce el asturiano o bable, y fomenta su uso en la enseñanza y en ciertos ámbitos públicos.

  • El aragonés o fabla aragonesa, que fue, juntamente con el catalán, la lengua de la corte de la Corona de Aragón hasta Fernando el Católico, se conserva en algunos valles pirenaicos y sólo en algunos rasgos; aunque entidades como el Consello d’a Fabla aragonesa abogan por su protección y recuperación.


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