1. Origen y desarrollo de la lengua española Historia del español y los demás idiomas peninsulares hasta el siglo XVIII



Descargar 67.45 Kb.
Fecha de conversión25.10.2017
Tamaño67.45 Kb.




LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA. 2º de BACHILLERATO

TEMA 1: Lengua y sociedad. Origen y desarrollo de la lengua española. Las lenguas constitucionales y el bilingüismo. Variedades del español: el español de América. La norama común: el español estándar

1. Origen y desarrollo de la lengua española

1.1. Historia del español y los demás idiomas peninsulares hasta el siglo XVIII

Al desaparecer el Imperio Romano de Occidente (s. V d.C.), en la Península se hablaba una evolución del latín clásico diferente a la de otras zonas del Imperio debido a los efectos de sustrato prerromano, principalmente. Algunas de estas lenguas prerromanas que dejaron rastro en la lengua hablada las puedes encontrar en el mapa de la derecha. Después de la desaparición del Imperio Romano, la Península fue invadida por los visigodos, un pueblo romanizado desde tiempo antes, pero que todavía mantenía su lengua. Esta lengua visigoda nunca llegó a convertirse en lengua de comunicación general, pero sí dejó algunos rastros por efecto de superestrato.

En el año 711, la Península es invadida por los árabes. Este pueblo poseía una lengua

muy prestigiosa culturalmente, por lo que fue adoptada como lengua de comunicación en muchas zonas de la Península. Los pueblos no conquistados por los árabes se redujeron a una pequeña zona en el norte que siguió manteniendo sus lenguas de origen romance. En las zonas que quedaron bajo dominio islámico, la lengua hablada fue el árabe, aunque algunas comunidades mantuvieron durante algunos siglos su dialecto romance, denominado mozárabe.

Con el paso de los siglos, los reinos cristianos del norte fueron organizándose y reconquistando territorios. Esta situación lingüística era muy inestable debido a la pujanza que tomaba el reino de Castilla y, por tanto, la lengua que en él se hablaba:

el castellano. Hacia el final de la Edad Media (s. XV) la situación ha cambiado drásticamente:

a) El Gallego se ha escindido en dos lenguas, gallego y portugués, como consecuencia de la secesión del condado de Guimaraes que dio origen al reino de Portugal.

b) El Castellano se ha extendido hacia el sur (fruto de la labor reconquistadora del reino de Castilla), implantándose en lo que hoy es Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia y Andalucía, además de imponerse en Canarias después de la conquista del rchipiélago en el siglo XIV.

c) Las lenguas leonesa y aragonesa han frenado su evolución y diferenciación, siendo absorbidas por el castellano, que las deja convertidas en dialectos. La lengua de comunicación en esos territorios será, al final de la Edad Media, mayoritariamente castellana. Las razones de esta imposición del castellano pueden deberse a:

En el caso del leonés, la unión de los antiguos reinos de Castilla y León.

En el caso del aragonés, hay que explicarlo por la importancia política de Castilla

en el conjunto de la Península Ibérica, pero, sobre todo, por el prestigio cultural de la lengua castellana.

d) El catalán es otra lengua (junto con el portugués) que resiste el empuje castellano. No sólo resiste, sino que se extenderá por nuevos territorios, Valencia, Baleares y Rosellón, como consecuencia de la reconquista llevada a cabo por el reino de Aragón, donde se convierte en la lengua más importante.

e) El árabe ve reducido su espacio lingüístico al ir perdiendo territorios.

f) Mención aparte merece el vasco, hablado en territorios de las actuales provincias de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra. Esta lengua existía ya antes de la implantación del latín y consigue permanecer durante toda la Edad Media y hasta la actualidad.

Cuando termina la Edad Media y comienza el Renacimiento (siglo XVI), el panorama político y lingüístico de la Península se ha reducido significativamente:

a) Sólo existen dos estados, Portugal y España.

b) En Portugal la lengua hablada será el portugués.

c) En España, en cambio, se hablarán las cuatro lenguas que permanecen en la actualidad: catalán (Cataluña, Valencia, Baleares), vasco (Vizcaya, Guipúzcoa y norte de Navarra), gallego (Galicia) y Castellano (hablado en el resto). Cada una de estas lenguas presentará diferentes dialectos y modalidades regionales. Pero quizás lo más significativo de este momento es la expansión del portugués (Brasil y diferentes

enclaves africanos y asiáticos) y del castellano (América y Filipinas) fuera de las fronteras europeas. El castellano, como dijo Elio Antonio de Nebrija, se convierte en “compañera del Imperio”.

Desde el siglo XVI nos encontraremos con una paulatina imposición del castellano como lengua general del reino de España. Este proceso culminará en el siglo XVIII con la imposición del uso exclusivo del castellano en la enseñanza, así como con la regularización del idioma llevada a cabo por la Real Academia de la Lengua con su tres obras principales de este período: Ortografía, Diccionario de Autoridades y Gramática.

1.2. Etapas del español

En la formación del español cabe distinguir tres grandes períodos: el medieval, también denominado del castellano antiguo, fechado entre los siglos X al XV; el español moderno, que evolucionó desde el siglo XVI a finales del XVII, y el contemporáneo, desde la fundación de la Real Academia Española hasta nuestros días.



1.2.1. El castellano medieval


El nombre de la lengua procede de la tierra de castillos que la configuró, Castilla, y antes del siglo X no puede hablarse de ella. Por entonces existían cuatro grandes dominios lingüísticos en la Península que pueden fijarse por el comportamiento de la vocal breve y tónica latina o en sílaba interior de palabra como la o de portam que diptongó en ué en el castellano, puerta, y vaciló entre ue, uo y ua en el leonés y aragonés (puorta) y mozárabe (puarta). En términos generales, se mantuvo la o del latín (porta) en la lengua del extremo occidental, el galaico-portugués -del que surgiría el gallego y el portugués-, y en el catalán del extremo oriental, que ejercería su influencia posterior por las tierras mediterráneas, fruto de la expansión política.

El castellano fue tan innovador en la evolución del latín como lo fueron los habitantes de Castilla en lo político. A esta época pertenecen las Glosas Silenses y las Emilianenses, del siglo X, que son anotaciones en romance a los textos en latín: contienen palabras y construcciones que no se entendían ya.


Las primeras se escribieron en el monasterio benedictino de Silos, donde para aclarar el texto de un penitencial puede leerse "quod: por ke", "ignorante: non sapiendo"; las Glosas Emilianenses se escriben en el monasterio de San Millán de la Cogolla o de Suso.

En el sur, bajo dominio árabe, hablaban mozárabe las comunidades hispanas que vivían en este territorio y conservaron su lengua heredada de épocas anteriores. La mantuvieron sin grandes alteraciones, bien por afirmación cultural que marcara la diferencia con las comunidades judía y árabe, bien por falta de contacto con las evoluciones que se estaban desarrollando en los territorios cristianos. En esta lengua se escriben algunos de los primeros poemas líricos romances: las jarchas, composiciones escritas en alfabeto árabe o hebreo, pero que transcritas corresponden a una lengua arábigo-andaluza.

De los cambios fonéticos que produjeron en esta época en el castellano, el más original consistió en convertir la f- inicial del latín en una aspiración en la lengua hablada, aunque conservada en la escritura.   El primer paso para convertir el castellano en la lengua oficial del reino de Castilla y León lo dio en el siglo XIII Alfonso X, que mandó componer en romance, y no en latín, las grandes obras históricas, astronómicas y legales.

El castellano medieval desarrolló una serie de fonemas que hoy han desaparecido. Distinguía entre una -s- sonora intervocálica, que en la escritura se representaba por s, como en casa, y una s sorda, que podía estar en posición inicial de palabra como silla, o en posición interna en el grupo -ns-, como en pensar o en posición intervocálica que se escribía -ss- como en viniesse.


Las letras ç y z equivalían a los sonidos africados (equivalente a ts, si era sordo, y a ds, si era sonoro), como en plaça y facer. La letra x respondía a un sonido palatal fricativo sordo, como la actual ch del francés o la s final del portugués y también existía correspondiente sonoro, que se escribía mediante j o g ante e, i: así dixo, coger, o hijo. Distinguía entre una bilabial oclusiva sonora -b-, que procedía de la -p- intervocálica del latín o b de la inicial sonora del latín (y que es la que hoy se conserva), y la fricativa sonora, que procedía de la v del latín, cuyo sonido se mantiene hoy en Levante y algunos países americanos.
Desde el punto de vista gramatical ya habían desaparecido las declinaciones del latín y eran las preposiciones las que señalaban la función de las palabras en la oración. El verbo haber todavía tenía el significado posesivo tener, como en había dos fijos y se empleaba para tener y para formar las perífrasis verbales de obligación que originarían a partir del siglo XIV los tiempos compuestos; por eso, entre la forma del verbo haber y el infinitivo siguiente era posible interponer otro material léxico, hoy impensable, como en "Enrique vuestro hermano había vos de matar por las sus manos".
Los adjetivos posesivos iban precedidos de artículo, como aún hoy ocurre en portugués; así, se decía los sus ojos alza.   El español del siglo XII ya era la lengua de los documentos notariales y de la Biblia que mandó traducir Alfonso X; uno de los manuscritos del siglo XIII se conserva en la biblioteca de El Escorial. Gracias al Camino de Santiago entraron en la lengua los primeros galicismos, escasos en número, y que se propagaron por la acción de los trovadores, de la poesía cortesana y la provenzal.


1.2.2. Siglos de Oro


La publicación de la primera gramática castellana de Elio Antonio de Nebrija en 1492, fecha del descubrimiento de América y de la toma de Granada por los Reyes Católicos, establece la fecha inicial de la segunda gran etapa de conformación y consolidación del idioma. A esta época pertenecen el cambio de las consonantes que altera y consolida definitivamente el sistema fonológico del español.
Desaparece la aspiración de la h, cosa que testimonia la versificación. Se funden en un único fonema la s sonora y sorda, prevaleciendo el valor sordo. Las consonantes ç y z pasan a ser el fonema fricativo (con pronunciación equivalente a ts) que se escribirá ç durante el siglo XVI y pasará a tener el valor de la z (con su pronunciación actual) en el siglo siguiente, con lo que de esta manera se resolvió la vacilación ortográfica c, ç, z. Las variaciones fonéticas que representaban x, g, j, se solucionaron también en favor del sonido velar fricativo sordo que en el XVII pasa a tener la pronunciación y grafía actuales de g y de j.
Desapareció asimismo la distinción -b-, -v- que se neutralizó en -b- durante el siglo XVI. En la morfología aparecieron los tiempos compuestos de los verbos, y se convierte en auxiliar el verbo haber. En la sintaxis el orden de los elementos de la oración se hace más rígido, y se anteponen los pronombres átonos a infinitivos y gerundios.
Desde el punto de vista del léxico adquirió una gran cantidad de neologismos, pues a estos momentos correspondió la expansión de Castilla y, por lo tanto, el contacto con otras culturas. Consiguió consolidarse como lengua dominante frente a otros dialectos peninsulares al llevarse a cabo la unidad política de Castilla y Aragón y ser el castellano la lengua de los documentos legales, de la política exterior y la que llegó a América de la mano de la gran empresa realizada por la Corona de Castilla, ya fijada en la gramática normativa de Nebrija. A partir de los primeros momentos del siglo XVI se prefirió la denominación de española para la lengua del nuevo imperio, y la preocupación de los intelectuales del momento se refleja en la enorme tarea de sistematizarla, analizarla y divulgarla. Lo demuestran la publicación del gran Diccionario de Alcalá, obra de la Universidad Complutense creada por Cisneros; la aparición de la Minerva de Francisco de las Brozas, conocido por El Brocense, que es una gramática normativa y descriptiva más moderna que la realizada por el grupo francés de Port Royal, y, a principios del siglo XVII, la publicación del Tesoro de la lengua castellana o española (1611) de Sebastián de Covarrubias, primer diccionario de la lengua, que contiene cuanta información histórica y sincrónica había disponible en el momento de su publicación.

En Francia, Italia e Inglaterra se editaban gramáticas y diccionarios para aprender español, que fue la lengua diplomática hasta la primera mitad del siglo XVIII. En esta etapa de la lengua se llegó al esplendor literario que representan los autores del siglo de oro. El léxico incorpora palabras originarias de tantas lenguas como contactos políticos tenía el imperio. Del italiano entran en el español desde el siglo XV al XVII los nombres de la métrica y preceptiva literaria como soneto, asonante, silva y lira, palabras relacionadas con las bellas artes como fachada, escorzo, medalla, piano.



De otros campos léxicos son italianismos de la época centinela, alerta, escopeta, aspaviento, charlar, estropear y muchas más. Son galicismos paje, jardín, jaula, sargento, forja o reproche. Los americanismos, que comienzan a entrar en el siglo XVI, ofrecen una lista referida a las realidades que en Europa no se conocían y que son españolismos tomados por las lenguas europeas como patata, cóndor, alpaca, vicuña, pampa, puma, papa (denominación afincada en Canarias para patata), que proceden del quechua y el guaraní. Los términos más antiguos, como canoa, ya citado en el diccionario de Nebrija, proceden de los arawak. A este conjunto pertenecen huracán, sabana, maíz, cacique, colibrí, caribe, enagua y caníbal. De la familia de lenguas náhuatl habladas por los nahuas, se incorporan hule, chocolate, tomate, cacao, aguacate y petate.
1.2..3. Del siglo XVIII a la actualidad
En el año 1713 se fundó la Real Academia Española. Su primera tarea fue la de fijar el idioma y sancionar los cambios que de su idioma habían hecho los hablantes a lo largo de los siglos, siguiendo unos criterios de autoridad. En esta época se había terminado el cambio fonético y morfológico y el sistema verbal de tiempos simples y compuestos era el mismo que ha estado vigente hasta la primera mitad del siglo XX.
Los pronombres átonos ya no se combinaban con las formas de participio y, gracias a la variación morfológica, los elementos de la oración se pueden ordenar de formas muy diversas con una gran variedad de los estilos literarios, desde la mayor violación sintáctica que representan el barroco del siglo XVII, los poetas de la generación del 27 y el lenguaje publicitario, hasta la imitación de los cánones clásicos, también violentadores del orden del español, que incorporaron los neoclásicos o los primeros renacentistas.
Coincidiendo con otro momento de esplendor literario, el primer tercio del siglo XX, aparecieron las nuevas modificaciones gramaticales que aún hoy están en proceso de asentamiento. De ellas cabe citar: la reducción del paradigma verbal en sus formas compuestas de indicativo y subjuntivo, la sustitución de los futuros por perífrasis verbales del tipo tengo que ir por iré, la práctica desaparición del subjuntivo, la reduplicación de los pronombres átonos en muchas estructuras oracionales y con verbos de significación pasiva, que están desarrollando una conjugación en voz media como en le debo dinero a María; la posposición casi sistemática de los calificativos, la reducción de los relativos, prácticamente limitados a que y quien en la lengua hablada.
Junto a ello, la irrupción continua de neologismos, que nombran innovaciones técnicas y avances científicos, tiene dos momentos: los anteriores a la mitad del presente siglo, que contienen raíces clásicas como termómetro, televisión, átomo, neurovegetativo, psicoanálisis o morfema, y los neologismos apenas castellanizados, siglas y calcos del inglés y fruto de la difusión que de ellos hacen las revistas especializadas, la publicidad o la prensa, como filmar,
radar, módem, casete, anticongelante, compacto, PC, o spot.


2. Las lenguas constitucionales y el bilingüisno
2.1. Introducción. Esquema de lenguas y dialectos
Catalán y gallego son las dos lenguas romances que coexisten con el español en la actualidad. Ambos no han merecido una consideración importante y continuada hasta el Romanticismo, con la aparición de la Renaixença (catalán) y el Rexurdimento (gallego). Hasta entonces, se les consideraba lenguas rústicas y poco dignas de atención. En aquellas épocas –erróneamente– se las denominaba "dialectos", denominación que ha perdurado hasta hace poco (y perdura en ciertos ámbitos). Además, coexiste el español en algunas zonas del norte con el vasco o euskera, lengua no procedente del latín.

desde el siglo XVI nos encontramos en España con las mismas lenguas habladas. Veamos ahora un cuadro cuáles son esas lenguas y sus dialectos:



LENGUAS DIALECTOS Y VARIEDADES

Catalán


Catalán central (Gerona, Barcelona, costa de Tarragona)

Catalán occidental (Lérida, interior de Tarragona, Andorra)

Catalán norteño (región francesa en torno a Perpignan)

Balear (Islas Baleares)

Valenciano (Comunidad valenciana)

Vasco


Vizcaíno

Guipuzcoano

Navarro (norte de Navarra y zona francesa colindante)

Labortano (País Vasco francés, en torno a San Juan de Luz)

Gallego

Gallego occidental (zonas costeras de La Coruña y Pontevedra)



Gallego Central (Lugo, Orense, zonas interiores de La Coruña)

Gallego oriental (zonas fronterizas de Galicia y de Castilla-León)

Castellano

Judeo-español (comunidades sefardíes)

Murciano (Región de Murcia)

Extremeño (Extremadura)

Andaluz (Andalucía)

Canario (Islas Canarias)

Español de América

2.1.2. El gallego.
Es una lengua iberorrománica, resultado del proceso sufrido por el latín vulgar tardíamente aprendido en el noroeste peninsular. Se consolida con la invasión musulmana y el aislamiento posterior. Se extiende por las cuatro provincias gallegas, por Asturias hasta el río Navia, en la región leonesa del Bierzo hasta las proximidades de Ponferrada y por Zamora hasta el Padornelo.

En la época medieval se extiende por parte de Portugal, constituyendo el romance galaicoportugués, que hasta el siglo XV sería una misma lengua, con leves variantes. En los siglos XII y XIII llega a su máximo esplendor la lírica galaicoportuguesa. El cultivo literario se abandona en el siglo XV y no se recupera hasta el XIX, con el movimiento cultural denominado Rexurdimento. El idioma gallego se caracteriza por ser arcaizante y conservador.

Algunas características lingüísticas específicas del gallego son la conservación de f- (“filla”) y de las vocales e, o sin diptongar (“sono”, “dez”), así como la presencia de diptongos decrecientes (“primeiro”). También destaca morfológicamente por no tener compuestos con el verbo haber, el mantenimiento del género etimológico en muchas palabras (“a viaxe”), la colocación consecutiva del artículo y el posesivo (“a miña casa”) o la posposición del pronombre (“débese moito diñeiro”).
2.1.3. El catalán.

Presenta grandes semejanzas con los dialectos provenzales en su aspecto fonético y en parte de su léxico; por este motivo, a veces, se ha considerado como lengua no iberorrománica, sino galorrománica. También se considera al catalán lengua-puente, por la presencia de rasgos de ambas zonas.

Históricamente nace en los condados carolingios establecidos a ambos lados de los Pirineos orientales entre los siglos VI-XI. Posteriormente, ya independizado, se extiende hacia las Baleares y Valencia. Llega incluso a Cerdeña. Entre los siglos XV y XVIII fue considerado lengua oficial de la Confederación catalano-aragonesa. Sin embargo, la castellanización era importante, sobre todo en las clases cultas, en especial las valencianas. En la segunda mitad del siglo XIX aparece un movimiento cultural y nacionalista, la Renaixença, que abre el camino de la normalización lingüística. Se promulgan las Normas Ortográficas que unifican la escritura del catalán moderno; la morfología y la sintaxis se normalizan con la primera Gramática normativa (1918), obras ambas de Pompeu Fabra. Posteriormente surge el Diccionario General de la Llengua Catalana (1932). La lengua es prohibida en época franquista, hasta la Constitución actual.

Algunas características lingüísticas relevantes son la falta de diptongación de e, o y el mantenimiento de f- –como en gallego-, la tendencia a la apócope –pérdida de la vocal final- (“camp”), la pronunciación velar de la consonante /l/ o la tendencia a hacer personal el verbo haber (“han habido muchos problema últimamente”).


2.1.4. El vasco.

Es la única lengua peninsular no romance, y la única lengua preindoeuropea existente en Europa occidental. Sus orígenes son confusos. Elementos vascos aparecen en las Glosas Emilianenses del siglo X. Como lengua escrita, empieza a usarse en 1545, con la publicación de los poemas de Dechepare, y en 1571, con la traducción del Nuevo Testamento realizada por Leizerraga. Es de sobra conocida la situación dialectal del vasco: ya en 1863 se hablaba de ocho dialectos con veinticinco modalidades subdialectales. Hoy se intenta unificar la situación, mediante políticas de normalización lingüística, dando marcha atrás al proceso de diversificación secular de la lengua vasca.

Como características lingüísticas del vasco destaca el mantenimiento se un sistema vocálico similar al espalo, la falta del fonema /f/, el uso de un acento móvil, variable según el tipo de oración en que vaya la palabra, así como la gran complejidad de su sistema verbal y el uso, como en latín, de declinaciones en los sustantivos y adjetivos.
2.1.5. Bilingüismo y diglosia
Se entiende por bilingüismo la situación de un individuo o de una población que emplea dos lenguas sin especial aptitud hacia una u otra. El bilingüismo es un fenómeno de especial importancia en ciertos países: en la antigua URSS se hablaban 130 lenguas distintas; en EE.UU. hay "minorías" hispanoparlantes (más de 20 millones), italianas, suecas, francesas... En nuestro país coexisten vasco, catalán, gallego y español.

Diglosia es un concepto de reciente aplicación y que poco a poco va siendo aceptado

mayoritariamente. Con diglosia hacemos referencia a una situación en la que los miembros de una comunidad son conscientes de que las modalidades lingüísticas que usan están jerarquizadas y, además, tienen conciencia de que ninguna de las odalidades, por sí sola, es suficiente para integrar socialmente a todos los miembros de tal comunidad. De una forma más simple, podemos definir la diglosia como la utilización habitual de dos lenguas o dos variedades de una lengua con intenciones diferentes o en situaciones sociales diversas. Etimológicamente, significa lo mismo que bilingüismo

(este es cultismo latino; aquel, griego); pero, como podemos apreciar, no son términos sinónimos.
3. Variedades del español: el español de América
3.1. Historia
Normalmente hablamos de "español de América", pero Rafael Lapesa nos advierte que no es una sola la forma del español en el continente americano: "no es igual el habla cubana que la argentina, ni la de un mejicano o guatemalteco que la de un peruano o chileno". Sí es verdad, sin embargo, que las variedades dialectales son menos importantes que las que se dan en la península y poseen menor arraigo histórico. Por eso, hablaremos del "español de América" en general, aunque debamos hacer menciones a rasgos exclusivos de algunas regiones.

Estamos ante la expansión más trascendente de la lengua española, la que proporciona al idioma su enorme extensión. Se inicia a finales del siglo XV; tuvo como prólogo la ocupación de las islas Canarias (descubiertas a finales del XIV), que se incorporaron a la Corona castellana entre 1479 y 1496. La colonización lingüística se hace por hablantes andaluces, pues eran la mayoría. Similares circunstancias se dieron con posterioridad en América. El periodo de conquista y colonización de América fue bastante rápido. Hacia 1540 ya se puede dar por concluida (Imperio azteca, inca, México, Lima, Centroamérica, Bogotá, Venezuela, Chile y Río de la Plata, por este orden). Muchas de las lenguas autóctonas desaparecieron ante el avance del castellano; motivos religiosos en su mayoría contrarrestaron algunos intentos expansionistas y salvaron alguna lengua originaria, como el nahua, quechua, guaraní. Permanecieron, además, algunas lenguas aisladas, de aquellos pueblos que no tuvieron contactos con los colonizadores. Las lenguas indígenas aportaron elementos al léxico español; sobre todo, voces de realidades exclusivas del nuevo continente. También se ha hablado del influjo en la fonética, pero no hay pruebas claras. Sí se admite la presencia de caracteres prehispánicos en la entonación hispanoamericana.


3.2. Extensión actual.
El español es la lengua oficial de dieciocho repúblicas hispanoamericanas: Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, México, Cuba y República Dominicana. También se habla español (conviviendo con el inglés) en numerosas islas de las Antillas, en EE.UU. (en los estados de Nuevo México, Arizona, Texas, California y Florida) y en Puerto Rico, donde ha sido lengua oficial en diversos momentos.
3.3. Rasgos del español de América.
A) Nivel fónico.

Seseo/ceceo, yeísmo (con rehilamiento en Argentina y Uruguay), aspiración de -s implosiva, neutralización de l/r... es decir, rasgos propios de las hablas meridionales.

Vacilaciones en las vocales protónicas: "i" por "e": siguro; "u" por "o": gurrión; "o" por "u": josticia; "e" por "i": vesita...

Cambio de "e" a "i" en los hiatos: tiatro.

Alto grado de analogía: bacalado, apreta (por "aprieta").

Pérdida, en algunas zonas, de las vocales átonas: orita ("ahorita").

B) Nivel morfosintáctico.

Tendencia a construir femeninos analógicos: mayordoma, tigra. También al revés: bromisto.

Adverbializaciones del adjetivo: "canta lindo"; "camina lento".

Abundante uso del diminutivo, incluso en adjetivos y adverbios: chiquitito, ahorita, todito.

Sustitución de posesivos sintéticos por analíticos: "el hijo de nosotros".

Predominio del pretérito perfecto simple sobre el compuesto: canté por he cantado.

Tendencia a hacer recíprocos ciertos verbos: enfermarse, saludarse con.

Galicismos: "es entonces que", "miren no más", "cada quien", "recién llegó".

Abundancia del sufijo "-ada": muchachada.

El subjuntivo en "-ra" adquiere múltiples valores: pluscuamperfecto, pretérito o imperfecto de indicativo: "Desde que se marchara no apareció huella alguna" (habitual en estilo periodístico).

Sin duda, uno de los rasgos más significativos es el voseo. Se produce en Argentina, Paraguay, Uruguay y Chile. Consiste en el empleo de la forma vos para el tratamiento familiar, sustituyendo a "tú" o "te". El paradigma de los pronombres personales tónicos es "yo, vos, él/ella, nosotros/as, ustedes, ellos/as". Las formas verbales que acompañan al voseo son diferentes en cada lugar. La forma rioplatense es "vos cantás" (=tú cantas), "ustedes se toman" (=vosotros os tomáis).
C) Nivel léxico.

Destacamos la variedad y riqueza del léxico americano.

Se encuentran múltiples ejemplos de indigenismos: coyote, zapilote, ñandú, mucama

(=criada)...

Habituales arcaísmos: pollera (falda), prieto (moreno).

Neologismos: ruletero (taxista).



4. El español estándar
El español neutro, neutral o estándar es una variedad lingüística o lecto estandarizado, considerado la norma culta de hablar el idioma español. En el español neutro, las formas lingüísticas empleadas se ajustan no sólo a las prescripciones de la autoridad lingüística, sino también a las que están canonizadas en la tradición literaria o cultural. De ese modo, todos los aspectos del lenguaje — desde la gramática y la prosodia hasta los niveles más notorios de la fonética y el léxico— se apartan del uso normal o cotidiano.

Contra la impresión habitual de que el español estándar es simplemente la "ausencia de modismos", es decir, una especie de núcleo común a todos los dialectos, en realidad es un lecto diferenciado en derecho propio, en el que se encuentran numerosas formas ausentes en otras variedades lingüísticas; por ejemplo, ciertos tiempos verbales —como el pretérito anterior o el futuro perfecto— han virtualmente desaparecido de los dialectos normales, y sobreviven sólo en el español estándar. La dificultad para percibir la distinción se debe en parte a la fuerte tradición prescriptiva centralizada de la Real Academia de la Lengua Española —cuya normativa en materia sobre todo de gramática y estilo ha dominado históricamente la lengua escrita, jurídica y académica—, pero también al hecho de que el español estándar no sea un dialecto acotado geográficamente a una determinada región, sino una variedad que muchos hablantes emplean más o menos regularmente a la par con su dialecto propio, en situaciones formales o en la lengua escrita. El dominio del español estándar es con frecuencia un requisito socialmente indispensable para desempeñar correctamente algunas profesiones o actividades prestigiosas, como las profesiones liberales, la docencia o la comunicación mediática..

Una lengua estándar (también dialecto estándar o dialecto estandarizado) es un dialecto particular de una lengua que ha recibido un estatus legal o casi legal en alguna jurisdicción, donde es considerada la lengua "más correcta". Una lengua estándar se define por la selección de ciertos marcadores de clase y regionales (muchas veces basados en la lengua de una ciudad capital) y el rechazo de otros. Es la versión cuyas normas ortográficas y gramaticales siguen la mayoría de los textos escritos en esa lengua, y la que se enseña a quienes la aprenden como lengua extranjera. Algunas características que sirven para identificar a una lengua estándar son:

-Un diccionario o grupo de diccionarios estándar, que corporizan un vocabulario y una ortografía estandarizados.

-Una gramática reconocida que registra las formas, reglas y estructuras del lenguaje y que recomienda ciertas formas y castiga otras.

-Un sistema de pronunciación estándar, que es considerado como "educado" o "adecuado" por los hablantes y que se considera libre de marcadores regionales.

-Una institución que promueve el uso de la lengua y que posee cierta autoridad, formal o informal, en la definición de sus normas de uso, como la Real Academia Española.

-Un estatuto o constitución que le da un estado oficial en el sistema legal de un país.

-El uso de la lengua en la vida pública, por ejemplo en el poder judicial y el poder legislativo.

-Un canon literario.

-La traducción a la lengua de textos sagrados, como la Biblia.

-La enseñanza escolar de la ortografía y gramática estandarizadas

-La selección de este dialecto particular como especialmente apropiado para el aprendizaje del idioma como una segunda lengua.

En España, se considera estándar el castellano de Valladolid y no el de Madrid, si bien los medios de comunicación han hecho más usual la forma estándar de la capital, con términos andaluces y murcianos. La amplitud geográfica del castellano hace que tenga más de un estándar, así en Argentina y Uruguay se usa el Español rioplatense, que es la forma predominante en Buenos Aires y Montevideo, reconocida también por la Real Academia Española.

De todos modos, aunque la lengua estándar mantiene la unidad escrita del idioma, ya que permite comunicarse a los hablantes independientemente de su zona de procedencia, no existe, en realidad, una única norma. Y así, el español actual hablado presenta rasgos generalizados como el yeísmo o el seseo, así como la entrada constante de extranjerismo y la formación de nuevas locuciones, todo ello fuera de lo que se consideraría “estándar”.

Por otra parte, conviene proteger la norma común contra incorrecciones cada vez más habituales, como:

-Queísmo y dequeísmo (“Considero de que hay que empezar de nuevo”, “¿no te das cuenta que está mal?”).

-Mal uso de preposiciones (“Hay muchos asuntos a tratar”).

-Vulgarismos en el empleo de posesivo (“Está detrás mío”).

-Empleo incorrecto de nexos (“Es por eso que has venido”).



-Infinitivo mal empleado (“Sentaros aquí”).

-Gerundio de posterioridad (“Se hundió el barco, muriendo toda la tripulación”), etc.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal