1 ¿Que Quieres del Infierno? 1 2 El Diablo es un Idiota y su destino final es el Infierno 13



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: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

    Este es el primero y grande mandamiento.

    Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

    De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.



Mateo 22:37-40

Todo, es balanceado en estas dos “reglas de amor”. Cada denominación cristiana brotó de las enseñanzas de Cristo. Cada denominación podrá enfocarse en un área de la Palabra más que otra ––talvez gracia, talvez fe, talvez amor, pero todas ellas vinieron a existir por Jesucristo y Su nacimiento milagroso, Su vida y Sus enseñanzas, crucifixión y resurrección. Pero, lo que está al mero centro de todo, es la regla de oro.

Después de todo, si tú amas a Dios con todo tu corazón, mente y alma, ¿por qué vas a herirle cuando destruyes tu cuerpo, contaminas tu mente o hieres a los demás?

Si la lujuria es tu problema, considera el mero hecho que la misma persona que estás codiciando, está hecha a la imagen Dios. Dios ama a esa persona y quiere que sea completa, saludable y entienda su valor mas que un objeto carnal ––como una persona por la cual Jesús murió en la cruz.

Si tú amas al Señor con todo tu corazón, vas a acercarte más a Él. Si le amas a Dios con toda tu mente, tu vas a cuidar lo que Él cuida. Tú vas a empezar a enfocarte y pensar a Su manera. Si tú le amas con toda tu alma, tu voluntad y emociones van a empezar a reflejarlo. Dios se va a frotar en ti y vas a empezar no solamente a ver tu propio valor, pero vas a ver el valor de los demás. ¡La gente es más valiosa para Dios que todo el mundo! La gente no deben de ser usados, abusados dañados, maltratados, robados o hacerlos sentir culpables y avergonzados. Ellos son seres humanos, hechos a la imagen de Dios.
Lo Que Realmente Estás Buscando Solo Puede Venir de Dios

Tú puedes pasar toda la vida buscando a personas que van a acariciar tu ego, o van hacerte sentir bien diciéndote palabras bonitas. Tú puedes pasar la vida buscando gente o cosas que te hagan sentir deseable. ¿Sabes qué? Tú no quieres esas cosas y tampoco quieres esa gente. Lo que tú quieres, es el sentimiento de ser deseable, amado, querido, respetado y admirado, etc. ¿Qué persona en la tierra puede llenar ese vacío? Nadie puede hacerlo. Es un trabajo muy grande.

Si tienes problemas de baja estima y buscas a otros que te llenen con complementos, empieza a enfocarte en amar a Dios con todo tu corazón, mente y alma. Él te va a mostrar como amarte a ti mismo, para que puedas parar de hacer a demás gente y lo que piensan acerca de ti tu prioridad.

Solo Dios puede darte lo que tú realmente quieres. Solo Dios, y tal ves tu mamá, te pueden hacerte sentir deseado y amado incondicionalmente. La gente son todos humanos y ellos te van a fallar. Te van a tratar mal. Ellos no pueden llenar el lugar en tu corazón donde Dios se supone que esté. Lo que ellos digan y hagan por ti no va a tener un efecto que perdure en tu mente o tu corazón porque ellos no pueden proveer el todo-amor consumidor de Dios.

Cuando te enfocas en dar amor a Dios, te vas a sorprender de cuanto tú sientes Su amor fluir en tu mente, tu corazón y tu alma. Va a cambiar tu perspectiva de cómo vivir y tratar a los demás. Vas a recibir tanto de Su amor que vas a querer dárselo a alguien más. ¡Vas a convertirte en generoso, aún cuando has sido tacaño o agarrado toda tu vida!

¿Cómo amas a los demás como te amas a ti mismo? Crucificando tu carne y dejando a Jesús vivir a través de ti. Tú no puedes dar esa clase de amor por ti solo, pero con Jesús viviendo a través de ti, si puedes.

¿Cómo puedes robarle a alguien si tu le amas como te amas a ti mismo? ¿Cómo puedes herir a alguien que está cerca de ti si tú le amas como te amas a ti? ¡No puedes! La ética moral se convierte en un subproducto de tu fe en la persona, Jesucristo. ¿Vez? Jesús sabía que si nosotros podíamos corregir nuestro corazón, el resto seguiría.

Estudia la palabra con el Corazón Correcto

¿Haz oído a alguien usar la Palabra como una excusa para fallar el blanco? 2 de Timoteo 2:15 dice, “Procura diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la Palabra de verdad”. Si tu corazón esta bien, cuando estudias la Palabra, vas a poder usar bien la Palabra de verdad. Si no tienes el corazón bien porque no has considerado las dos “reglas de amor” y no estudias la Palabra, es posible que uses la Palabra de verdad erróneamente.

Cualquiera que usa la Palabra como una excusa para hacer cualquier cosa que la carne les dice, no están usando la Palabra de verdad. No tienen el corazón correcto y tal ves no han estudiado en nada. Tal vez ni siquiera les importa nada acerca de Dios y solo quieren usar la escritura para manipular a los demás.

Las Escrituras nos fueron dadas para promover la gloria de Dios en la tierra y ayudarnos a vivir bien en esta vida para que seamos saludables, completos , gozosos, tengamos paz, amor, éxito, misericordia, etc.

Si tú escudriñas las Escrituras, vas a ver que Jesús nunca usó las escrituras para manipular a otros o como una excusa para fallar el blanco. Él la usó primordialmente para enseñar a los demás, pero también la palabra personalmente para resistir las tentaciones del diablo para pecar.


Nadie Tiene el Derecho de Juzgar

Mucha gente tienen diferentes ideas acerca de lo que es “fallar la marca o el blanco”. Me he encontrado con gente que se alegran cuanto usan su propio criterio o doctrina en cuanto a juzgar a otros.

Cuando yo era un músico de Rock, inyectándome drogas y consumiendo licor a una muerte prematura, ¿dónde estaba la gente de la iglesia? En mi generación, estaban sentados peleándose el uno con el otro como los monos.

Me estaba muriendo y yendo hacia el infierno, y ellos estaban apuntándose con los dedos los unos con los otros y juzgándose el uno con el otros por cada cosita insignificante de imperfección, picoteándose como los monos en el zoológico. Estaban apuntando con los dedos: “¡Mira a ese hombre, Dios mío, fumando esos cigarros! ¿No sabe él que va ir para el infierno?” ¡Mientras ellos estaban sentados con esas barrigas de cincuenta libras colgando arriba de sus cinturones!

Las mujeres ponían sus ojos sobre cualquier mujer que tenía un poquito de pintura de labios y decían, “¡Esa mujer se parece a Jezabel!” Nunca nadie en la iglesia había visto a Jezabel. ¡No había nadie tan vieja para haberla visto! Me enfurecía cuando era un jovencito oír a alguien decirle a la congregación como vivir correctamente desde el púlpito, y después ellos se iban con la que tocaba el piano la siguiente semana. Esa clase de cosas estaban pasando mientras yo estaba rechazando a Jesús y yendo hacia el infierno.

El mundo estaba tocando muy buena música, y la iglesia estaba trabada con “Sublime Gracia”. Tremendo himno, pero yo estaba escuchando a Led Zeppelin y Grand Funk. Mi punto es que, si nosotros somos cristianos, no tenemos que actuar como el mundo; pero, tenemos que seguir la vida y no trabarnos en nuestras maneras que no podemos identificarnos con los demás. No es nuestro derecho de juzgar a otra generación.

Hay muchos cristianos que quieren crucificar a otros cristianos en lugar de crucificar su misma carne. Yo no puedo soportar cuando oigo gente de una denominación decirle a otros de otra denominación. “¡Bueno, si tú no crees exactamente como nosotros, vas a ir al infierno!” Escucha, nadie tiene la habilidad o derecho de ejecutar juicio en el alma de otra persona, sino Dios ––¡nadie!

Como cristiano, Dios quiere que seas más hábil de chequear tu propio corazón en lugar de mirar el pecado de la demás gente. Jesús fue bien claro en cuanto a nosotros vernos a nosotros mismos primero.



¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?!Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Mateo 7:3-5
Entre más te enfocas en los problemas de alguien, menos te enfocas en los tuyos ––¡y esa es la receta para problemas! Déjame decirte algo, es muy fácil ser engañado a pensar que tu forma de pensar es la mejor, pero la manera de Dios en la mejor y única manera correcta. Él es el único juez pero, ¡hay mucha gente tratando de robarle Su trabajo!

Entonces, ¿qué es lo que tienes que hacer? Concéntrate solamente compartir las enseñanzas de Jesús con el corazón correcto ––basado primero en los dos mandamientos principales de Jesús, “Leyes de amor”. Después, estudia Sus enseñanzas para que cuando compartas la verdad, ¡lo estás haciendo correctamente! Si dejas a Dios hacer Su trabajo, no solamente vas a estar mucho más feliz sino, que vas a tener mucho más paz también.

La gente es mucho más dura con la demás gente que lo que Dios en realidad es. La gente te va a dar los “esto sí” y los “esto no” Pero Dios primeramente está más interesado en tu corazón. Dios quiere que te enfoques en Él, porque Él está enfocado en ti.

¿A quien tú amas? ¿Qué es lo que estás haciendo? ¿Cuál es tu motivación? ¿Estás viendo a Jesús como el Autor y consumador de tu fe, o estás tan entonado con lo que está haciendo el mundo que sigues cada impulso que viene?

La Biblia te dice que mientras que la gente mira la apariencia externa, Dios ve el corazón. Él está interesado en salvar la humanidad, no solamente del infierno, pero también de una vida diabólica de “fallar el blanco”.
Ten Compasión, No Simpatía

Compasión, es una palabra que venimos a pensar como “simpatía”, pero no es lo que Jesús tenía para la gente que estaba dolida o aún viviendo en pecado. Simpatía quiere decir que tú solo sientes lástima por alguien, pero compasión quiere decir que vas a poner la atención en ellos lo suficiente para hacer algo por ellos.

Jesús vio a la gente que fallaron el blanco, simplemente como “ovejas sin un pastor”, y Él buscó la manera de ayudarles a encontrar el camino a Dios ––a través de sinceridad, fe y haciendo lo correcto. La única vez que se enojó con la gente de la Biblia, es cuando ellos usaban la religión para cubrir sus propios motivos impuros e hipocresía. El resto del tiempo, Jesús continuó dirigiendo a la gente a Su padre.

El ministerio de Jesús estaba dedicado a predicar y hacer buenas obras. Nota que Jesús no solo hablaba de sanidad, Él sanaba a la gente. Él no solo hablaba de liberar gente, Él los liberaba de la opresión. Él no solo hablaba de la Palabra de Dios, Él la vivía también. Él se mantenía firme en cuanto a enseñar a la gente la verdad para que ellos volvieran a Dios y pararan de “fallar el blanco” todo el tiempo.

Esto, es lo que la compasión hace. Es lo que Dios tiene para ti cada vez que fallas la marca. Él siempre está buscando maneras de traerte de vuelta a donde tú una vez estuviste con Él. Él está soltando la sangre de Jesús para limpiar tus pecados. Él está tocando tu corazón diciendo, “Ven. Reconoce lo que el diablo está haciendo. Tú eres más fuerte de lo que él va a ser”.
No Vayas Más Lejos de lo que Quieres ir

Por ahí hay toda clase de religiones en el mundo, que te dicen que tienes que hacer algo para ganar la redención. El cristianismo es la única religión mundial en la cual tú no tienes que ganar la justicia. Solamente tienes que aceptar a Jesucristo como el Hijo de Dios y que Él estuvo de acuerdo de tomar toda tu culpa. Él pagó el precio más alto cuando dio Su vida por la humanidad.

Una de las cosas que me gusta mucho de Jesús, es que durante todo Su ministerio, Él prefirió ser llamado el Hijo del Hombre…aún cuando Él era el Hijo de Dios que tampoco negaba. ¡Él amaba a la gente mucho! Él fue honrado de dar Su vida por nosotros. ¡Me agrada eso!

Jesús es también el único líder espiritual que murió y resucito con más de 500 testigos que lo vieron después de Su muerte. ¡Nadie más resucitó! El nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesús cumplieron las profecías del Viejo Testamento también.

Si realmente estudias a Jesús, vas a encontrar que ningún hombre habló como Él o vivió como Él. Él revolucionó al mundo entero en tan solo tres cortos años de ministerio. Eso es porque Él no solo era un profeta, Él era divino. Aún así, la Biblia dice que Él se despojó a si mismo de todos los privilegios y se dio como un sacrificio para la humanidad ––para darnos la oportunidad de ser justos meramente por reconocer Su obra y pedirle a Dios que nos ayude.

Todo lo que tenemos que hacer es simplemente creer y aceptar a Jesucristo. Es simple, pero es la única cosa que la Biblia dice que Dios acepta. Una vez que aceptamos a Jesús, entonces Dios nos ve a través del velo de Su sacrificio. Lo que Jesús hizo, fluye a nosotros…y eso es lo que nos hace justos a los ojos de Dios.

Para ser salvos y tener los pecados lavados, todo lo que tienes que hacer es creer en tu corazón y confesar con tu boca que Jesús es Señor. Si te encuentras fallando la marca después de eso y vas a hacer eso algunas veces porque tú no eres perfecto, todo lo que tienes que hacer es, arrepentirte, y la Biblia dice que tu pecado va a ser limpiado, y nunca va a ser recordado en contra de ti. Es tan simple como eso.

La gente trata de hacer la salvación muy difícil porque creen que tiene que ser ganada. Es un regalo. Ellos tratan de hacer el arrepentimiento muy duro porque creen que la sangre, no puede de ninguna forma, lavar el pecado tan rápido. Ellos están equivocados. La sangre es poderosa y puede limpiar cualquier pecado ––no importa cuando fue cometido.

¿Vez? Dios está lleno de misericordia y en el momento que tú dices, “Me arrepiento. Señor, por favor perdóname”. Dios está ahí con la sangre redentora de Jesús. Él lo lava y limpia en el mismo momento, y te anima a “Ve, y no peques más” ––y comenzar a vivir una vida limpia de nuevo.


Capítulo 5
Tú Puedes Vivir Limpio En Un Mundo Sucio

Este es un mundo sucio. Hasta que tú llegues al cielo, vas a tener que tratar de seguir buscando formas de caminar alrededor de la suciedad. En este mundo, la gente va a pecar y va a hacer cosas que tú nunca te imaginaste que podían hacer. Se van a matar entre ellos mismos, van robarse entre ellos mismos y contaminar sus mentes y sus cuerpos. Van a vivir como animales y tratarse entre ellos mismos como perros. Esto va a continuar aún después de muertos.

Después del Juicio del Trono Blanco, la Biblia dice que algunas gentes va a ser echados en las tinieblas donde habrá lloro y el crujir de dientes. Yo no creo que eso suena bien. ¡Yo no quiero a nadie crujiendo dientes cerca de mi! ¡Y estoy alegre que no voy para el infierno!

Así que, la maldad estará aquí hasta el fin, pero solo porque la maldad está alrededor de ti, no quiere decir que tienes que actuar de acuerdo a eso. Tú puedes vivir limpio, aún en un mundo malo y sucio. Yo le he dicho a la gente que he tenido muchas oportunidades de fallar ––solamente que no las tomé. Eso no es arrogancia; eso es confianza en el poder de Dios. Yo he decidido que voy a vivir de esa forma que Jesús dijo que podía vivir ––santo. ¿Cómo hago eso? Viviendo en un cuerpo crucificado.

Yo he tomado la decisión que Dios en mi, es más fuerte que la tentación, y si yo escojo con sabiduría cuando la tentación viene, voy a estar bien. Dios ha prometido que yo siempre voy a tener una manera de escape de la tentación. ¡Yo le he prometido a Él que voy a hacer lo mejor que esté de mi parte, de siempre escoger la ruta de escape!
¡No te Cuarentenes a ti Mismo! ¡Fortalécete!

La gente piensa que cuando escogen seguir los caminos de Dios, tienen que ponerse en cuarentena del resto de la sociedad. Yo le decía a mi hija, “No tienes que ser un Monje. Solo ama a Dios”. Déjame decirte algo, Jesús no se puso en cuarentena alejándose de todo el pecado, enfermedad y la maldad de los hombres. Hubieron momentos que Él se alejaba solo para orar, ayunar y pasar un tiempo a solas con Dios; pero, Él pasó su vida en medio de la gente. Él fue a fiestas y Él comió con pecadores. Y, Jesús no era solo un maestro de la Palabra; Él fue un ejemplo para el mundo.

Yo no creo en refugiarse uno de todo el pecado. Yo creo en desarrollar una fuerte relación con Dios, para que cuando seas confrontado con el pecado, escojas el resistirlo y seguir a Dios en su lugar. Si tú solo te enfocas en lo que tú no vas a estar alrededor, no estás desarrollando tu propia fuerza espiritual. La pureza de Dios tiene que entrar a tu interior y empujar hacia fuera toda la contaminación del mundo. Tú tienes que decidir eso, con Él, tú eres fuerte.

Cuando Dios me liberó del alcoholismo, la gente me dijo, que yo nunca debería ponerme en la posición de tomarme otro trago. Eso podría haber sonado bien para ellos, pero para mi era una tontería. Casi todo restaurante sirven scotch, y yo necesitaba algunas veces comer algo. Todavía iba a fiestas. Yo no morí a la vida cuando fui salvo; solo morí al pecado. Así que, tiré sus consejos por la ventana y escogí en enfocarme en lo que Dios decía en Su Palabra.

Jesús nunca dijo, “Váyanse y nunca entren en un lugar donde sirvan licor”. Él dijo, “Vete y no peque más”. El pecado era el asunto, así que, la naturaleza de pecado es lo que tenemos que tratar. Después de todo, de eso es lo que el crucificar la carne se trata ––negar la naturaleza del pecado a favor de la naturaleza de Dios.

Para mi, no me hubiera importado si alguien estaba sentado a la par mía empinándose una botella de mi licor favorito ––Dios me liberó de esa vida y ya no la quería más. Si al caso me venía una noción de un impulso a tomar, lo rechazaba ferozmente en mi mente y con mi boca. Yo le hablaba al diablo, “¡Te reprendo diablo!” Yo sabía que Dios me había perdonado mucho para caer de vuelta a esa vieja forma de vivir. Esa era mi mentalidad, y todavía es mi mentalidad hasta el día de hoy.


Jesús No te va a Condenar

Algunas personas me dicen que, es imposible no pecar. Ellos piensan que es algo que tienes que hacer todos los días. ¡Eso es una mentira de lo profundo del infierno!

Jesús no le hubiera dicho a la mujer que estaba siendo apedreada por su pecado, “vete y no peques más” al menos fuera posible que ella se fuera sin pecar más. Esta mujer fue agarrada en el mismo acto de adulterio, que en ese tiempo y lugar, era castigado con apedrear a tales mujeres. Obviamente, Jesús no estaba de acuerdo con la ley.

Cuando sus acusadores la atacaron, ella corrió a Jesús por ayuda y Él habló a su favor retando a la multitud con, “…el que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (Juan 8:7). Cuando nadie la condenó a muerte, Jesús dijo, “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno Señor. Entonces Jesús dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:10-11). Jesús no estaba buscando una oportunidad de herir a esta mujer sino de salvarla.

Él quiere hacer lo mismo contigo, si tú pecas y corres a Él por ayuda y perdón, Él no te va a condenar. Él te va a salvarte de pagar el precio del pecado dispersando Su sangre a tu favor.

No te pongas nervioso si tienes que correr a Jesús con tu problema. Cuando tú confiesas tu pecado, no va a ser la primera vez que ha oído acera de eso. ¡Tú puedes tratar de hacerle una jugada al Señor! ¡Él lo ve todo! Pero, es bueno que tú seas honesto delante de Él y te arrepientas. Él va a ser siempre fiel y justo para perdonarte.

Recuerda, como Romanos 3:23 dice, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” Pero, no tienes porque pecar todos los días. Con la ayuda del Señor, puedes obedecer a las palabras de Jesús, “vete, y no peques más” y empieces a vivir limpio de nuevo.

La Raíz del Asunto – Tu Corazón

La gente religiosa siempre van a tratar de acecharte con los “Nos”. Ellos no se enfocan en la raíz del asunto, que es el corazón. La gente religiosa van a tratar de hacerte creer que debes ponerte en cuarentena de la sociedad una vez que eres salvo. Se lo hicieron a Jesús.
Los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?

Respondió Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

No he venido a llamar a Justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Lucas 5:30-32

Jesús sabía que la gente necesitaba fortaleza. Él sabía que los enfermos necesitaban un doctor, y Él estaba ahí para ser de bendición en medio de los enfermos. Dios nos dijo en Su Palabra de ser una luz en las tinieblas. Él sabe que tu vas a estar rodeado de tinieblas y Él quiere que seas un ejemplo. “Así alumbre vuestra luz delante de los hombre, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

Si te dejas a ti mismo seguir cayendo en pecado, ¿qué clase de ejemplo estás poniendo para los demás que no conocen a Cristo? Seguro que vas a ser perdonado y Dios te va a restaurar, pero es mucho mejor vivir correctamente en primer lugar. Es menos frustrante para ti y para la gracia de Dios.

No podrá ser fácil cuando la tentación viene con furia, pero va a ser más fácil que no tengas que tratar con la repercusión del pecado. No permitas al diablo que te diga que tú no puedes resistir la tentación. Claro que sí, tú puedes. Tú no eres débil. Con Dios, tú eres fuerte. Toma la decisión de mantenerte limpio ––resiste al diablo y toma la salida de escape cuando la tentación se haga presente.


¡Mátalos a Todos Jesús! ¡Especialmente a mi Suegra

Una vez, estaba enojado con un montón de cristianos porque ellos servían a Cristo y yo servía a Cristo. Ellos me habían hecho mal y yo quería venganza. Yo dije, “Señor” Él ni siquiera me dejó terminar de hablar. Él dijo, “Ora por ellos”. Yo dije, “¡Mátalos a todos, Jesús!” ¡Me tuve que arrepentir!

En otra ocasión, estaba enojado con mi suegra…por doce años. No me caía bien la mujer y yo no le caía bien a ella. De hecho, le dije al Señor, “¡Si ella va al cielo, va arruinarlo para mi!” Estaba hablando en serio. Ahora, ella no había nacido de nuevo, pero yo si. Esa era la parte triste. Yo no quería que ella fuese salva. No me importaba si ella conocía a Jesús o no. Yo quería que Dios la matara y que la quitara de mi vida.

Desde el día que la conocí, hasta que el día que Dios trató con mi corazón, yo odiaba a mi suegra. El día que la conocí me miró de pies a cabeza y claramente me dijo, “No me caes bien”. Yo miré a esa vieja y le contesté, “Bueno, tú no me caes bien tampoco”. Ella voltio su nariz hacia arriba y eso fue todo.

El problema era que los dos, teníamos un común denominador ––su hija. Ahora, no te puedo decir todas las batallas que hubieron entre mi suegra y yo. Esta mujer tenía un don de sarcasmo que no tenía rival, y en esos tiempos, yo me enfurecía como un toro en un momentito, así que, no compaginábamos en lo más mínimo con nuestras personalidades. Pero, diré esto, ¡una de las cosas más duras que he hecho en mi vida, fue perdonar a esta mujer!

Cuando Dios me dijo que “la amara”, pensé que Él estaba loco. “Ámala Tú” le dije. El Señor me dijo, “Ora por ella”. Yo quería decirle a Él que estaba bien que yo fuera al infierno, pero Él comenzó a convencer mi corazón. Ahí estaba yo, un cristiano y no podía estar en el mismo cuarto con mi suegra.

Todo comenzó a cambiar cuando decidí soltar mi forma de hacer las cosas para hacer las cosas a Su manera. Dejé que la pureza del Evangelio fuera más allá de la contaminación de mi enojo. Empecé a orar por ella y la tensión entre nosotros comenzó a romperse. No estoy diciendo que empezamos a amarnos el uno al otro el mismo minuto que empecé a orar, pero las cosas definitivamente se pusieron mas fácil. Yo empecé a ir más allá para ser social, y después ese odio comenzó a derretirse. En realidad, no pasó mucho tiempo para que empezáramos a llevarnos bien el uno con el otro ––y a reírnos acerca de cómo éramos antes.

Hoy, mi suegra conoce al Señor y, ¡sorprendentemente, ella me ama! Si tú dices algo malo de mi, esta mujer te va a confrontar cara a cara. Ella me protege y pone la cara por mi. Yo hago lo mismo por ella. Yo la amo, y ese eso, muchacho, ¡es un milagro!

Sabes, algunas veces una persona te irrita de la peor forma. Algunas personalidades no se acoplan ––¡ellas chocan! Pero, cuando tú eres un creyente, hay una manera de arreglar eso. Tú puedes romper el espíritu que te motiva a odiar o tú puedes permitir que el Espíritu de Dios te motive a amar, ¡aún a esos que te sientes tentado a darle una cachetada!
Cortando es Césped y Escuchando al Diablo

Se honesto. ¿Has querido en algún momento que Dios use un poco de venganza? Tal vez te enojaste con alguien en el trabajo, en la iglesia…y en tu propia casa.

Una vez, Estaba realmente enojado con Cathy y el diablo me estaba hablando al respecto. Yo estaba cortando el césped en el patio. Esto sucedió años atrás. Ya no corto el césped más. Ya he sido liberado de esa esclavitud, Aleluya.

Estaba ahí cortando el césped y pensando en lo que me había dicho y entre más pensaba al respecto, más enojado me ponía. El diablo estaba feliz y comenzó a susurrar a mi oído, ¿¡Por qué no vas adentro y le das un pedazo de tu mente!?

Levanté mi puño al cielo y dije, “¡Sí y me gustaría darle una parte de esto también!”

Te digo, Yo oí su suave voz decir a mi mente, yo creo que ella te trata mal.

Yo dije, “Tú la conoces verdad?”

Él dijo, Sí, la conozco.

¡Muchacho! Mi mente estaba dando vueltas con toda clase de pensamiento. El diablo me estaba mintiendo como un perro, y yo lo sabía, ¡pero estaba dispuesto a escucharle un poquito más! Él estaba diciendo lo que yo quería escuchar y entre más césped cortaba mas revuelto me ponía. “yo te digo una cosa”, dije, “yo debo de entrar y…”

Yo voy contigo, dijo él. Voy a estar contigo. Estoy a tu lado. Ella se lo merece.

¡Hombre! ¡El diablo sabía como soplarme el fuego! ¿Por qué? Él ha estudiado la naturaleza humana por milenios. Él sabía que yo había crecido como un muchacho Cajún. Él sabía que mi abuelo me decía, “si tu esposa te dice algo que no te gusta, dile que se calle la boca”. Esa es la manera de los Cajunes. Los hombres son los machos y las mujeres comen el desperdicio. Claro, mi abuelo está muerto ya. Y, bueno, Él era un mentiroso porque mi abuela era la que llevaba los pantalones en la casa. Pero, cuando yo estaba empujando la máquina de cortar césped, ¡no me importaba! Estaba furioso para vengarme con mi esposa.

Entré como una tormenta a la casa furioso como un toro y empecé a gritar, “¡Cathy, te quiero decir algo!” Ella me miró, me apuntó con el dedo y dijo, “¡Te reprendo ––tú, diablo del infierno! ¡Sal de aquí! Jesse, quédate donde estás.”

De repente, ¡el diablo me dejó solo…solo! Yo no quería que se fuera. Yo estaba en lo correcto. Ella necesitaba oír lo que tenía que decir. Pero, de repente, todo cambió. Yo miré por todos lados y el diablo se había ido, hombre. Él no estuvo a mi lado, ¡me dejó enfrente de una mujer llena del Espíritu Santo!

Cathy me miró y bondadosamente dijo, “Ahora, ¿qué me querías decir, cielo?”

“Nada. Ni una sola cosa. Yo no quiero nada,” y caminé de vuelta donde estaba la máquina, derrotado. No estuve ahí más de treinta segundos antes que el diablo aparecía de nuevo. ¿Qué fue lo que dijo ella? Preguntó, como si él estuviera enojado y yo debería entrar de nuevo y decir algo.

“¡Cállate!” le dije, “¡Sal de aquí!” Yo rompí la conexión con él. Me di cuenta que yo era un necio por escucharle. Él nunca me guía correctamente, Pero, la Palabra de Dios siempre es firme y verdadera.

La Venganza es del Señor ––¡No mía!


Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombre.

No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.

No seas vencido de lo malo, sino vencer con el bien el mal.

Romanos 12:18-21


Esa palabra “hombres” en el verso 18 incluye a las mujeres también. Dios nos ha llamado a vivir en paz mientras podamos con la demás gente. ¿Por qué tenía que decirnos eso? Porque Él sabía que íbamos a ser tentados a vengarnos nosotros y ejercitar nuestra propia ira sobre la gente, cuando no nos gusta lo que están diciendo o haciendo. Pero, Él nos llamó a “vencer con el bien el mal”. ¡Esto es más fácil decirlo que hacerlo!

Dios quiere tomar las situaciones que claman por venganza ––y Él es el juez de cuando y como la venganza debe de ocurrir. ¡No nosotros!


Aumenta el Poder del Bien en el Mundo y Tú Vas a Disminuir la Fuerza del mal

Si tú no te enfocas en la maldad, y en lugar te enfocas en el poder de hacer el bien, la maldad va a disminuir como resultado. Como cristiano tú te debes enfocar en decir cosas buenas, hacer buenas cosas y permitirle a Dios que te ayude a resistir la tentación para que caiga en línea con las tinieblas de este mundo. Entre más pones atención al diablo y lo que está malo en el mundo, más tu mente se va a salir del camino y desviarse. Así que, cambia tu enfoque a lo que es bueno.

Enfócate en ir a la iglesia. Esto algo bueno. Enfócate en perdonar a la gente que no te cae bien. Eso es bueno también. Enfócate en dar, siembra misericordia y a vivir santo. Todas estas cosas son buenas y ellas van a cambiar la atmósfera alrededor tuyo. Cuando tu mentalidad esta bien, es fácil hacer el bien.

Si otros están hablando basura, cambia el tema a algo bueno. No seas un cristiano sin humor que siempre está reprendiendo a alguien por el pecado. Nadie quiere estar alrededor de un intimidante. Enfócate a tener gozo en tu vida, sonriendo a los demás y siendo buen ejemplo. Entre más te enfocas en lo que es bueno, menos vas a ser tentado a lo que es malo.
Edúcate en Justicia

Si tú eres justicia de Dios, entonces debes de hacer lo que es correcto, pero siempre comienza en tu corazón. No puedes tener éxito a vivir una vida limpia si tú no crees que puedes. Tienes que creer en Dios y en su habilidad de él darte fuerza.

Edúcate en justicia. Esta es una forma que vas a ganar fuerza. Deja que Dios te muestre lo que realmente significa el ser justo. ¿Qué fue lo que hizo la sangre de Jesús por ti? ¿Cómo eso prácticamente afecta tu vida?

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hecho justicia de Dios en Él” (2 Corintios 5:21). Dios siempre hace lo que es correcto, y Él te ha llamado a ser justicia de Dios. Entre más tú dejas esta realidad hundirse en tu mente, de lo que Jesús hizo, más difícil va a ser para que la suciedad permanezca a tu alrededor.


Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera; porque en Ti a confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos”.

Isaías 26:3-4

Entre más confías en Dios como tu fortaleza, más fuerte vas a ser. ¡Él va a dar a tu mente y tu cuerpo una educación! ¡Él va a hacer que la suciedad tenga dificultad de sobrevivir, mucho menos prosperar! “Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos” (Isaías 3:10).

Dios prometió que si tú haces el bien, vas a comer de su fruto ––que es éxito con Dios y con el hombre. ¡Tiene su recompensa el seguir a Dios!

Nunca Llegues a ser Esclavo de tu Enemigo

Tú eres el dueño de tu propia mente, tu propio cuerpo y tu propia vida. Si tú no te estás gobernando a ti mismo, es porque renunciaste al control en algún lugar en el camino. Tú no eres esclavo en tu propia mente y cuerpo, y entre más rápido te des cuenta y tomas el control de regreso, mejor vas a estar.

Tú no tienes que hacer guerra contra tu carne. Las tentaciones pueden venir; pero, tú puedes escoger vivir esta vida sin que constantemente tengas que estar batallando contigo mismo. Al principio, es difícil resistir la tentación porque no estás acostumbrado a eso, pero entre más resistes, mas fuerte serás. Muy pronto, vas a ser como el apóstol Pablo quien dijo, “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne” (2 Corintios 10:3).

Esta, es una gran victoria que tú vas a experimentar, si sigues el consejo de Pablo: “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5).

Pablo llegó a un punto en su vida en que no era esclavo en su propia mente y cuerpo. Él decidió que él podía ser dueño de si mismo por la obra de Cristo. Cristo lo iba a ayudar a resistir. Cristo le iba a dar fuerza. Cristo lo iba a ayudar a hacer lo correcto, lo bueno, y vivir a su potencial. Él asistió a Cristo trayendo su forma de pensar en su vida bajo control.

¡Admítelo, Para y Olvídate!

Yo no consiento a la gente y, yo supongo que por eso, Dios no me dio el llamado a ser pastor. Es difícil para me sentarme y hablarle a alguien que no tiene intención realmente de no hacer lo que Dios dice que haga. Un amigo mío dice que él tiene tres puntos en su método de consejería: “Admítelo, deja de hacerlo y olvídate”. ¡Así es como yo pienso!

Una vez, quería que la aconsejara a ella y a su esposo. Ella dijo, “he cometido adulterio”.

Le pregunté, “¿Por qué?”

Ella dijo, “yo no se”.

Le contesté, “¡Tú estás mintiendo. Tú sabes exactamente por qué. Ahora, no me mientas a mi. ¿Dónde está tu esposo?”

“Él está afuera”, dijo ella.

“Tráelo para acá”, le dije. Entonces, le pregunté a su esposo, “¿Cometiste adulterio tú también?”

El dijo, “sí”

Le pregunté, “¿Por qué?”

Él dijo, “yo no se”.

Yo dije, “Los dos ustedes son mentirosos”.

Ella dijo, “Hermano Jesse, venimos aquí para hablarle al respecto”.

Les dije a los dos, “Arrodíllense. Voy a echar al diablo fuera de ustedes en este momento”. Bueno, ellos no regresaron más.

Esto quiere decir una de dos, que fue realmente una mala sesión o realmente una buena sesión. Yo no sé, pero cuando se trata de lidiar con el pecado, yo no sudo con los detalles. Para mi, no tiene sentido repasar el problema con los detalles cuando sabes de que se trata. Hasta este punto, todo lo que tienes que hacer, es arrepentirte ––deja el pecado y desarrolla la fuerza para no hacerlo otra vez.

Si haz caído, no te engañes a ti mismo y des excusas para el pecado. No hay ninguna excusa y eso es suficiente. La gente dice, “me hicieron caer en una trampa”. Yo digo, “¡mentiroso! La gente no te hacen caer en la trampa; tu te pones la trampa por las palabras que salen de tu propia boca”.

Mira, si tú sabías que era malo y lo hiciste de todas formas, solo arrepiéntete. No trates de justificarte. Solamente entrégate en la misericordia y en la gracia de Dios (lee Proverbios 6:2).

La mayoría de la gente, solo necesitan tomar la decisión de seguir a Dios y parar de complacer la carne todo el tiempo. Seguro, somos humanos y nos equivocamos, pero, en algún momento, debemos de equivocarnos menos. En algún momento, debemos de ser honestos para decir, “¡me equivoqué! ¡Gracias Dios por la sangre de Jesús! ¡Perdóname Señor!” Después debemos continuar, fortalecernos donde somos débiles y comenzar a hacer lo correcto de nuevo.

No pongas excusas para la carne. Si escoges rechazar a Jesús, no pretendas que estás viviendo limpiamente. Por lo menos, se honesto al respecto. Si te estás dando por vencido con Dios, no lo hagas sentado en la banca de la iglesia. Ve al infierno con gusto. Diviértete lo más que puedas, porque, después, literalmente vas a pagar con el infierno si no te arrepientes. Pero, si amas a Dios y quieres vivir correctamente, entonces hazlo simple para ti mismo.

Si tienes problemas con la codicia y una persona atractiva viene a ti y te dice, “¿hola, qué pasa?” Diles, “Nada ––¿siguiente punto?”. Cierra el libro delante de ellos. No permitas que el diablo acaricie tu ego. Ponle fin al asunto antes que te des a la tentación. Abre tus ojos a sutileza del diablo.

Capítulo 6
La Sutileza de Satán

Satán es furtivo y sutil. Él no quiere asustarte. Él quiere tentarte a pecar. Por eso se llama “decepción” y “tentación” ––él te está poniendo una carnada para agarrarte de sorpresa. Cuando tú no lo estás esperando, te muestra algo tentador. Cuando tú no lo estás esperando, él trata sutilmente desviar tus ojos hacia la fruta prohibida ––el poner ideas en tu cabeza que van en contra de la Palabra de Dios. Esa es la razón, por qué debes de tener los ojos bien abiertos.

El diablo comenzó a trabajar su decepción en el Jardín del Edén. La Biblia relata la historia cuando Satán tomó la forma de una serpiente y comenzó a platicar con Eva acerca de la fruta prohibida de Dios ––sutilmente preguntándole a ella acerca de la verdad y la motivación de Dios.

En Génesis 3:1 dice, “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”

Nota, que el diablo no empezó a criticar a Dios inmediatamente. No había nada negativo al principio. En lugar, el diablo cuestionó a Eva acerca de lo que Dios había dicho. Claro, él ya sabía lo que Dios había dicho pero, le preguntó a Eva que lo repitiera para que él sutilmente desviara la conversación a su manera. Él quería ponerla en una discusión acerca de la fruta prohibida.
La mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis…”

Génesis 3:2-4

Ahora, el diablo está básicamente haciéndole burla a Dios al descartar lo que Él dijo. Dios le dijo a Eva que ella iba a morir. La serpiente dijo que ella no moriría. Pero, continuando en su sutileza, el diablo le da una explicación a Eva. Él quiere que ella conecte al orgullo de que ella tiene su propio intelecto. Así que, él le dice la “verdadera” razón por qué Dios no quiere que ella coma de la fruta ––como si fuera un gran secreto que ella se estaba perdiendo.

“Sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:5).

Él está tratando de involucrar más orgullo de parte de Eva. ¿No le gustaría a ella a ser como un dios?” ¿No le gustaría a ella conocer el bien y el mal? Lo que él estaba diciendo era, ‘¿No sabes que hay más en la vida que los árboles que tienes?’

Convencida de que ella se estaba perdiendo mucho y que Dios le había mentido, Eva mira al árbol “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer…” (Génesis 3:6). Ella notó que la fruta parecía buena para comer.

Así es el pecado, tú lo sabes. Él diablo siempre hace que se vea bien. Aún Jesús dijo que el pecado es placentero. Esa es la atracción. A mi me gusta decir que, al principio, estar borracho es bastante divertido, pero al final de la noche, estás abrazando un inodoro puerco y se siente, ¡como que te vas a morir!
Todo Comienza Con Una Pregunta

¿Por qué la gente peca? Porque es placentero. No hay razón por qué desmentirlo. El fumar mariguana es divertido. Las drogas lo hacen sentir a uno bien. Por eso es que la gente lo hace. Pero, es el efecto que te daña al final. Al principio es solo para diversión y después, te encuentras a ti mismo dependiendo para hacer lo que no puedes hacer por ti mismo. La realidad es que algo en ti está vacío, y tú te estás dando un medicamento propio para llenarlo.

El pecado es divertido, pero te va a llevar más lejos de lo que quieres ir. Juan 8:34 dice, “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado”. Tú terminas siendo un esclavo a la misma cosa que pensaste te iba hacer sentirte bien y libre.

Para Eva, la atracción de la fruta, era su belleza. Este árbol “…Era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3:6). Ese día, el pecado llegó en la forma de una serpiente. Hizo una pregunta, tentó el orgullo del intelecto y lo atrajo con belleza. El resultado fue un mundo de muerte, enfermedad y miseria ––pero todo comenzó realmente bien.

El pecado siempre comienza poniendo una pequeña pregunta en tu mente. ‘¿Qué piensas acerca de esto?’ o, ‘¿Por qué no pruebas eso?’ O, ‘¿Por qué no hacer esto?’ O ‘¿Qué daño va a ser?’ El diablo nunca comienza con una respuesta porque él no tiene ninguna. Él solo quiere hacerte pensar afuera de la bondad de Dios.
No lo Mires o Considéralo ––Mantente Estupefacto

Quiero que notes, que Eva nunca le dijo al diablo que se callara. Ella no parecía asustada por sus palabras. Ella escuchó lo que él tenía que decir, y la desvió a preguntarse la motivación de Dios y mirar con nostalgia el pecado. Ella le hubiera dicho al diablo que se largara. En lugar de eso, dejó que las palabras del diablo llenaran su cabeza con preguntas y tomó el tiempo para ver la fruta lo suficiente para probarla.

La gente que cae en pecado, cometen ese tipo de error todo el tiempo. Si quieres estar salvo del pecado, no lo mires. No tomes el tiempo para mirar lo que es tentador o pensar como sería tenerlo o hacerlo.

En la Biblia, José hizo lo correcto cuando la esposa de su jefe dejó caer su vestido al suelo y le dijo claramente, ‘¡Ven aquí muchacho. Tú y yo vamos a divertirnos hoy!’ (Parafraseado de Génesis 39:7-16).

José no se quedó o dijo, “¡Mujer, tú te ves muy bien!” No, en lugar de eso él corrió. ¿Por qué? Él se quedó estupefacto del pecado y rehúso quedarse ahí parado y mirar detenidamente a una mujer desnuda. Él rehusó mirar a alguien que no tenía por qué mirar.

Por qué David cometió adulterio con Betsabé? Porque él no se fue cuando la vio tomando un baño. Él la vio, se detuvo y la miró detenidamente. Él pensó acerca de ella. Él no estaba atónito y seguro que no corrió. Diferente a José, David calló en pecado con esa mujer. La seguridad está de estar estupefacto lo suficiente por el pecado que corras de el ––no que te detengas y lo mires.


¡Yo no Voy a Hacerle Daño a mi Dios!

Una cosa que realmente me gusta de José, que él pensó de Dios y el esposo de la mujer, antes de pensar en su propia carne.

Cuando la esposa de Potifar le pidió que durmiera con ella, la Biblia dice, “Y él no quiso, y le dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto eres su mujer; ¿cómo, pues, haría este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:8-9).

Muchos hombres no hubieran podido rechazar esta oferta de sexo, no importa si fuera la esposa del jefe; pero, José era honorable. Él vio engaño por lo que era y dijo, ‘no puedo hacer esto por mi Dios, además, tu esposo a sido tan bueno conmigo. Tampoco quiero hacerle daño’. José sabía que él no estaba solo con la esposa de Potifar ese día. Dios estaba con él en el cuarto y esa voz en su interior diciéndole, que resistiera la tentación.

Es bueno tener ese pensamiento y la realización de que Dios siempre está con uno. Él nunca aleja Sus ojos de ti. Si tú vas a una tienda y decides robar, no te molestes para ver quien te está observando. Date cuenta de que Dios te está viendo. Él está ahí contigo. Él nunca te va a dejar o desamparar ––estés haciendo buenas o malas obras. Escoge el ser honorable y consciente de los sentimientos de Dios como José.

Si alguna mujer o un hombre hace una acción de avance sexualmente hacia ti, solamente diles, “aprecio lo que piensas en cuando a mi; pero, yo tengo a Cristo en mi vida. No quiero hacerle daño a mi Dios haciendo algo que yo se que está mal. Y tampoco me gustaría verte siendo usado y abusado”.

No tienes que hacer sentir a la gente que ellos son la basura de la tierra, porque ellos están viviendo de acuerdo a sus sentimientos. Probablemente ellos están cegados a que hay una mejor vida de ser sin mancha delante Dios. Así que, nunca ataque a la persona. Si quieres atacar algo, ataca el espíritu motivándolos a ellos a tentarte con algo que tú sabes es una debilidad.
Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis.”

Santiago 1:14-16

Distorsión, Duda y Negación

Tú “erras” cuando permites al diablo distorsionar tu opinión de Dios, para ponerte en duda y negar que la Palabra de Dios es verdad. Recuerda, antes que la serpiente empezara a mentir a Eva, Ella y adán vivían una buena vida. Simplemente creían lo que Dios les decía y todo estaba bien.

El diablo tocó el ego de Eva por que él quería apelar a su intelecto humano ––parte de su naturaleza humana. Ella no tenía pecado en su vida; pero, si tenía libre albedrío. Satán usó todo lo que pudo pensar que podía causar que Eva cuestionara a Dios ––su orgullo en su propia mente y la belleza de la fruta prohibida. Satán es muy orgulloso, casi siempre él empieza con sus tácticas sutiles de tocar el orgullo de la persona.

Cuando el diablo viene y te tienta, usualmente él va a ponerte una pregunta para poner duda en tu mente. Él va a insinuar cosas acerca de Dios y va a tratar de darte una opinión distorsionada de Dios. Después, como lo hizo con Eva, él te va a mostrar lo que está al otro lado de lo mejor de Dios. ¿Qué es lo que está haciendo? Te está pintando un cuadro distorsionado para ti, y entre más te detienes a ver ese cuadro, más seguro que vas a caer a la próxima fase ––negación.

Si tú estás en el proceso de mirar y contemplar detenidamente, te vas a dar cuenta que las opiniones distorsionadas de Satán van a empezar a saltar de tu mente y empiezan a salir de tu boca. Podría ser algo tan simple como, “Dios no va a hacer lo que dijo. No para mi. Tal vez para alguien más, pero no para mi”. ¿Por qué vas a pensar de que Dios no es bueno? ¿Qué es lo que te hace pensar de que Él no es un Padre amoroso, que quiere lo menor para ti? ––sea una vida santa, una vida saludable o una vida próspera?

Tú pones una luz brillante en la sutiliza del pecado cuando tu le pones un alto a que las preguntas del diablo permanezcan en tu mente. No dejes que tu mente salga corriendo con pensamientos absurdos que insinúen de que Dios no es bueno. ¡Él es bueno! Lee Su Palabra y permite que Su amor por ti llene tu mente a que se desparrame, para que tengas fe en Él.


Fortalece tu Fe en ÉL

La fe va a empezar en tu corazón cuando tú oyes la Palabra de Dios con tus propios oídos ––no una vez, sino una y otra vez. Romanos 10:17, “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”.

“El “oír” no se iguala a fe. “El oír y el oír” ¡es igual a fe! Te tienes que preguntarte a ti mismo, “Voy a creer a Dios o al diablo? ¿Decidiré vivir de acuerdo a la Palabra de Dios” ¿Seré fiel a mis convicciones personales?

Comprométete a leer la Palabra de Dios por ti mismo y a escuchar mensajes que fortalezcan mi fe, Comprométete a hacer lo que te dijo que hicieras y a creer lo que Él dice, aún cuando es todo lo contrario de lo que el diablo te dice. Eso es lo que yo he tratado de hacer lo mejor posible por muchos años de conocer a Dios y estar en Su ministerio ––y Dios no me ha guiado erróneamente todavía.

Cuando todos me decían que yo no podía vivir para Dios. Dios dijo que sí podía. Cuando todos me decían que no iba a poder hacer lo que Él decía, Dios dijo que sí podía. ¿Tú sabes de lo que me di cuenta? Dios está en lo correcto. Él siempre da en el blanco. Y, mientras que yo mantenga mi vista en Su marca, nunca vamos a fallar. Nosotros somos hábiles para detectar las mentiras del diablo y continuamos caminando en fe.


Capítulo 7
Puedes Vencer Cualquier Cosa
Cuando fui salvo, Dios no solo me lavó de todos mis pecados, pero también me dio una nueva perspectiva de la vida. Él abrió mis ojos para que me pudiera ver como Él me ve.

La salvación me hizo ver que yo soy más que partes de un cuerpo físico. Yo soy más que un set de genes. Soy un ser espiritual, hecho a la misma imagen de Dios, y no hay nada imposible para mi si solo “yo creo”.

Yo creo que el apóstol Pablo se sentía de igual manera ––pero lo dijo de una forma diferente. Para Pablo, el aceptar el sacrificio de Cristo, era como morir a si mismo y renacer a través de Jesucristo. Él se identificaba tanto con Cristo que, para él, el ser salvo era como el ser crucificado en la cruz con Jesús y morir a todas las maneras del pecado en su vida vieja. Él lo dijo de esta manera.
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mi”.

Gálatas 2:20


La vieja vida de Pablo murió cuando él aceptó el sacrificio de Jesús en la cruz. Y este es mi parafraseo. ‘¡gente, ustedes están viendo a un hombre muerto!’ Yo he sido crucificado con Jesús. La persona que ustedes conocieron antes, está muerta. Yo soy nuevo. Yo soy diferente. Jesús me ha salvado y ahora, Él es el que está viviendo a través de mi. ¡Mi vida es una vida de fe! Mi fe es en el que me amó tanto que fue a la cruz y murió por mis pecados ––Jesucristo. Mi carne está muerta a la vieja manera de vivir y mi espíritu está vivo!’

Pablo decidió que él no tenía que llevarse por los deseo de su vieja carne como un animal errante por el desierto. Él fue a un nivel más alto cuando aceptó a Jesús. Claro, Pablo estaba encerrado en un cuerpo de carne y hueso como tú y yo. Él tenía una mente, una voluntad y un set de emociones como nosotros tenemos. Pero Pablo, se dio cuenta que él era mas que la suma de las partes de su cuerpo. Él sabía que él era primordialmente un espíritu y la carne donde él habitaba no se suponía que gobernase su vida.

Yo he decidido adoptar la mentalidad de Pablo y ponerme en la escritura. Me gusta decir, “Yo soy un hombre muerto también! No es Jesse que vive más; es Cristo que vive a través de Jesse. Yo estoy viviendo por la fe en el Hijo de Dios, que me amó tanto que murió por mi. Yo no regreso donde estaba antes. Yo soy una nueva criatura con una nueva característica ––vivo en Cristo y muerto a mi vieja manera de vivir”.
Tu Cuerpo es Secundario, Pero tu Espíritu es Eterno
Una amiga mía, a menudo compartía que cuando Dios sopló el aliento de vida en nosotros, Él creó lo que ella llama, “espíritus que hablan”. Nosotros somos espíritus hechos a la misma imagen de Dios, con la autoridad y la habilidad de gobernar sobre nuestros propios cuerpos.

Entre más te des cuenta de que eres un espíritu que habla, hecho a la imagen de Dios y hábil para ordenar tu carne a alinearse, más vas a comprender que tú no tienes por qué ser dominado a todo lo que el cuerpo te pide que quiere hacer.

¡Tu cuerpo te va a jalar para que hagas toda clase de cosas! Pero tú no tienes por qué escucharle.

No es tu “verdadero yo” de todas maneras. Un día, tu cuerpo va a morir y volver a la tierra de donde vino; pero, tu espíritu va a vivir para siempre. Claro, entre más cuides tu cuerpo, más largamente vas a vivir en el. Pero, no cometas el error, cuando el cuerpo caiga a la tierra, tu espíritu renacido se va a mudar al Cielo donde vas a vivir en la presencia de Dios por la eternidad. Piensa acerca de eso.

Toma la revelación de ti mismo como eterno. Cuando lo hagas, vas a empezar a darte cuenta que no es correcto dejar que tu cuerpo físico gobierne tu vida. Está hecho maravillosamente y es un regalo de Dios para ti, pero es secundario a tu espíritu.

Yo me encuentro con mucha gente que piensan que tienen que obedecer a cada inclinación de su carne, pero no tienen por qué hacerlo. Ellos operan sus vidas de acuerdo a cómo se sienten en ese día. Si yo obedeciere a mis sentimientos y escuchara a mi mente cada vez que dice, come ese pastel Jesse. ¡Yo pesaría novecientas libras! Seguro que las de piernas de gallina me podrían llamar en medio de la noche, pero yo no les pongo atención. ¡Yo crucifico mi carne y dejo esas piernas sin tocarlas a las tres de la mañana!

El Pecado no Sucede en el Espíritu
El pecado no sucede en el espíritu; sucede en la carne. Así que, si tú sacrificas tu carne diariamente, en lugar de solo el domingo, vas a tener más éxito en evadir la sutileza del pecado.

Siempre va a ver una batalla entre el espíritu y la carne. Tu cuerpo carnal te jala a hacer todo lo que quiere hacer y el espíritu dice ‘No, esta es la mejor manera, Esto es lo que el Señor dice’. Así que, tú tienes una opción en ese momento. El único instante que tú pecas es cuando estás en la carne ––cuando haz decidido de hacer las cosas a tu manera en lugar de Su manera.

Si tú esperas hasta el domingo para llenarte de Dios, entonces vas a estar seco la mayoría del tiempo y mucho más vulnerable al jalón de la carne. Por eso es que, el comprometer tu día al Señor al comienzo en la mañana es una buena idea. El orar todos los días y tomar el tiempo para poner algo de la Palabra en tu mente, es crucial.

Te vas a enloquecer si tú haces todo a tu manera toda la semana, y el domingo de repente te pones espiritual. Eso de cambiar de ir para delante y para atrás, no te va a dar la fuerza, fe y carácter para evadir el pecado.

El cristianismo de tirar al blanco y fallar, no produce el mejor resultado. ¡Los principios de Dios funcionan, pero en orden para que tu fe sea efectiva, le tienes que dar a Dios más que solo un día a la semana para ayudarte!

No Solo es un Seguro Contra Fuego


Cuando Jesús vino ami vida, Él me salvó del infierno y de una vida diabólica. Una vez que acepté a Jesús como mi Salvador, sentí que ya no había otra opción que dejarle que Él fuese el líder de mi vida también. ¿Por qué voy a querer hacer las cosas de la vieja manera de vivir? ¡Eso me estaba matando! Por lo tanto, acepté que la manera de Dios es mejor que la mía. No había nada en mi vida pasada que yo quería más.

A mi siempre me sorprende cuando oigo de algún cristiano que le da la espalda a Dios. Me pregunto, tal vez no fueron salvos en la forma que debieron . Hombre, cuando tú vez la gloria de Dios, que es lo que el mundo te puede ofrecer? Me sorprende que haya gente que le den la espalda a Dios después de años de estar en la fe. ¿Por qué alguien deliberadamente escoge de ir para atrás a un mundo que se está muriendo? Quiero decir, ¿Qué hay en el infierno que ellos realmente quieran?

Cuando yo fui salvo, no estaba tratando de comprar un “seguro de incendio” . Yo necesitaba cambio completo porque el diablo estaba matando mentalmente. Seguro que , la vida que yo vivía, me traía un poco de felicidad aquí y allá; pero, al final no estaba haciendo otra cosa que arrastrarme más y más al abismo de la soledad, miseria y la presión de tener éxito a cualquier costo. No tenía una verdadera felicidad y no felicidad en mi mente.

Si tú me hubieras preguntado. “¿Qué quieres del infierno?” cuando yo fui salvo, yo hubiera gritado, ¡”NADA! Yo tuve un vislumbrar del infierno cuando estaba viviendo para el diablo y no deseo nada más de eso !” Así que, cuando yo veo a alguien que se está alejando de Dios y regresando a su viejo estilo de vida, yo los quiero sacudir y preguntarle, “Que diablos quieres del infierno? ¿Qué tiene el infierno para ofrecerte? ¡No permitas que el diablo te mienta y te robe todo lo que tienes, porque si tú le dejas, él lo va a hacer!”

¡Sácalo de ti, Córtalo de ti!
Si tú le das al diablo un lugar pequeño en tu vida, él va tomar más espacio poco a poco. Cuando te das cuenta, vas a estar completamente metido de cabeza en el pecado ––enfermo, triste y disgustado, pero muy avergonzado para dejarle saber a alguien mas acerca de ello.

El diablo trabaja con el orgullo y no hay nada que él tenga que ofrecerte que no venga con un precio muy alto. El pecado, siempre te va a costar algo, pero, Dios siempre te va a dar algo. Yo se que al principio, el pecado pareciera que no cuesta mucho, pero al final, el pecado siempre te va a cobrar más de lo que quieres pagar.

Sabiendo que el diablo roba, pero actualmente el evadir su robo, son dos cosas completamente diferentes. Tú puedes saber algo en tu mente, pero, si no estás dispuesto a que eso penetre en tu corazón y te cambie, entonces nada va a mejorar.

Dios te creó a Su imagen y semejanza y quiere verte vencer al pecado y te conviertas en una persona fuerte como Él te creó que fueses en Él. Si estás siendo tentado, quiero que sepas ahora mismo, que no es la voluntad de Dios que caigas.

Jesús fue categórico en cuanto a enseñarnos como caminar firmes y evitar el pecado. Él dijo, “Si tu ojo te hace pecar, sácatelo y deséchalo. Es mejor que entres en la vida con un solo ojo, y no tengas los dos ojos y seas echado en el infierno” (Mateo 18:9).

En otras palabras, Jesús dijo, ‘Si estás batallando con algo que te está trayendo al suelo a pecar todo el tiempo, es mejor para ti, que cortes completamente de ti mismo eso a que te quedes alrededor y caigas una y otra vez. Es mejor que cortes el pecado de ti y vayas al cielo, que continuar en el acto del pecado y te quemes en el infierno’ (mi parafraseo).

¡Esta parábola no quiere decir que vayas por todos lados podando partes del cuerpo! Sino que quiere mostrarte la importancia de hacer todo lo que tengas que hacer para vivir correctamente y evitar a todo costo, lo que te hace tambalear. Es mucho mejor desplumar el pecado mientras puedes y sigas viviendo la buena vida que Dios ha destinado que vivas.

Nadie es perfecto y Dios te va a conceder gracia y misericordia en cada momento; pero, Jesús quiere que te pongas la meta de hacer del pecado un asunto de blanco y negro ––no un área gris que sirve de tropezadero. Él quiere que desarrolles una actitud de, “lo que es bueno es bueno, y lo que es malo es malo” en cuanto se refiere al pecado. Entre más permitas al diablo distorsionar tu visión, más áreas grises vas a entrar y más problemas te vas a encontrar también.

Escogiendo a Entregarlo
El diablo usualmente va a tratar de que seas compulsivo u obsesivo de alguna manera. Dios no quiere que vivas así ––¡es diabólico! Cualquier vicio que tome Su lugar en tu vida no es bueno. Pero, gracias a Dios, “La victoria proviene de ti, OH Señor…” (Salmo 3:8, NTV).

Él te va a ayudar, si le pides en fe; pero, Él no se va a forzar en ti. Si quieres resistir al diablo, Él te va a ayudar. Solo que tienes que tomar una decisión clara y concisa, que eso es lo que realmente quieres. No hay necesidad de jugar juegos. Solo pregúntate a ti mismo, “¿Por qué estoy batallando con esto? Qué es lo que realmente quiero? ¿Qué es lo que el diablo tiene para ofrecerme? ¿Quiero yo escuchar sus mentiras o seguir al Señor Jesús a cambio?” Se honesto contigo mismo. Asegúrate de que estás serio acerca de hacer cambios en tu vida.

No te tienes que preocupar de hacerlo todo por ti mismo. Solo admite a ti mismo que necesitas a Jesús que te ayude a resistir el pecado, y Él te va a ayudar. Él va a tocar tu espíritu mientras tú le pides que lo haga. Él va a traer la Escritura a tu memoria y darte la fuerza para decir “No” cuando el diablo venga con sus trampas.

No importa si tú eres tentado con drogas, alcohol, pornografía, adulterio, juegos de azar, comida o cualquier cosa, tú puedes vencer la tentación. Con la ayuda de Dios, tú puedes vencer cualquier cosa que el diablo te tire en tu camino.




Capítulo 8
Perros y Vómito, Comida y Caprichos
Yo siempre he sido el tipo de persona extrema. Antes de venir al Señor, no era un pecador promedio. Yo pecaba todo lo que podía porque me di cuenta que esta vida era todo lo que había; por lo tanto, iba a aprovechar lo mas que pudiera.

No me había dado cuenta que estaba engañado y vivía por el suelo. En ese entonces, estaba atrapado por las drogas y por el licor, tomándome una botella de whiskey al día y tocando música de rock en dirección al infierno con gusto.

Pero, cuando me encontré con la verdad y decidí darle mi vida al Señor Jesús, no jugué juegos. Dios vino a mi corazón y decidí seguirle. No batallé con ninguna clase de efectos al retirarme de las drogas o el licor; fui totalmente liberado. Fue sobrenatural, yo se, pero también fue impulsado por mi deseo de no volver atrás a mi vieja forma de vivir.

Ahora, no me miraba diferente. Tampoco olía diferente; pero ¡era diferente! Dios me había cambiado en mi interior y eso afectó lo que hacía en lo exterior. Yo comparto esto contigo, para que te des cuenta qué importante que es hacer una decisión de calidad en referencia las adicciones de cualquier clase.

Si quieres ser liberado de algo que te está dando problemas en tu caminar cristiano, tienes que hacer a Jesús más que tu Salvador ––lo tienes que hacer a Él, tu Señor.

Si solo lo haces a Él tu Salvador, ¡vas a necesitar bastantes rescates en la vida! ¿Por qué? Porque todavía vas a estar haciendo las cosas a tu manera. Seamos realísticos, haciendo las cosas a tu manera no te funcionaron en el pasado, por lo tanto, es obvio que no va a funcionar en el futuro.

Jesús siempre va estar ahí para ayudarte a salir de las cunetas de la vida, pero, ¿por qué ir a por una cuneta cuando tú puedes ir arriba de ellas? ¿Por qué hundirte en el lodo hasta las rodillas cuando puedes caminar en un camino despejado?

¿Tienes Tú Dificultad Para Pecar?


Cuando Jesús es tu Señor, tú no eres el tipo de persona que solamente lee la Palabra y hace lo que quiere. Tú eres la persona que lee la Palabra y la aplica también. Tú permites a tu Señor guíe tus pasos en la vida. Hay tanta sabiduría en la Biblia; mucho más de lo que vas a necesitar. Es un libro de sabiduría para vivir. Así que, cuando la lees y haces lo que dice, sus enseñanzas te pueden ayudar a evitar las cunetas y zanjas de la vida.

¿Tienes dificultad para pecar? Cuando Jesús es tu Señor, simplemente es difícil pecar. El pecado va en contra de todo lo que estás viviendo, así que, cuando eres confrontado con el, lo vas a identificar por lo que es ––¡mortal!

El pecado se convierte como un gran pedazo de carne jugoso…que está rancio y hiede hasta lo sumo. Lo vez puesto en el plato y aunque otros están tentados por el, tú no tienes ni siquiera la mínima inclinación de darle una mordida. En lugar de eso, tú te retiras lejos de la mesa. Si por algún caso, fuiste engañado a darle una mordida a esa carne rancia por alguna razón, inmediatamente tú notas lo repugnante cuando toca tu boca. ¿Por qué? Porque Jesús es tu Señor y estás acondicionado a vivir santo.
¿Por qué Vas a Querer Retroceder?
Yo podría haberme emborrachado como un zorrillo un día después que fui salvo, si yo hubiera querido. No había nada físico que me detuviera de hacerlo. ¿Qué me detuvo entonces? La nueva fe que había encontrado y mi convicción interna de seguir a Dios y hacer lo correcto.

Aunque Dios me había cambiado, yo tenía todo el poder para ir en contra de Su cambio en mi vida. Salmos 106:43 (NVI) ilustra esto cuando dice, “Muchas veces Dios los libró; pero ellos, empeñados en su rebeldía, se hundieron en la maldad”.

Yo no quería ser rebelde más. Ya no quería desgastarme mas en mi estado de pecado. Dios ya había hecho mucho en mi vida para retroceder. Por lo tanto, porque había tomado la decisión de huir de mi vida pasada, yo creo que Dios me honró y quitó de mi comportamiento compulsivo y obsesivo, en cuanto al alcohol y las drogas. Lo hizo en el momento que le di mi problema y mi vida a Él.

Claro, el diablo vino después que ya había vivido para Dios por un tiempo y la “frescura” de mi conversión había desaparecido, pero por mi compromiso al Señor de todos los días (no solo los domingos), pude resistir la tentación y continuar mi nueva vida.

Dios puede quitar cada deseo compulsivo y darte la fuerza para decir “¡No!” Él lo hizo por mi. ¡Él lo va a hacer por ti! Cuando Dios está en tu vida, tú tienes el poder para resistir al diablo. ¡Cuando Jesús es tu Señor, nunca vas a querer regresar a hacer las cosas que hacías antes! Seguro, tú podrías pecar en cualquier momento que quieras ––pero, ¿porqué vas a querer hacerlo?
Necios, Locuras y Perros que Comen Vómito
Sabes, ¿que la misma noche que di mi vida a Jesús. Tenía una actuación en mi horario? La gente me ha preguntado, “Siguió adelante tocando música esa noche hermano Jesse?”

Si lo hice. Estaba bajo contrato de tocar música esa noche. Tenía un trabajo que cumplir ––por lo tanto así lo hice. Pero, había cambiado en mi interior y mis ojos fueron abiertos. Vi alrededor del club donde estaba tocando y vi un desagüe de terciopelo. ¿Vez? Antes de ser salvo, esos lugares se veía muy bien para mi. Eran divertidos. Una vez salvo, se miraban como desagües cubiertos de terciopelo y no quería ninguna parte con ellos. La Biblia tiene una forma de describir lo que es irse para atrás a una vida de pecado, e incluye vómitos y perros.

¿Haz visto arrojar a un perro y después regresa y se lo come de vuelta? ¡Eso te hará ayunar por dos días! ¡No hay nada, seguramente, mas disgustante que tener que ver eso! Aún así, es como la Biblia lo describe, que uno es cuando regresas a las cosas que te arruinaron en primer lugar. “Como el perro vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad” (Proverbios 26:11).

La palabra “necedad” es solamente otra palabra para, estupidez, que quiere decir, que si continúas haciendo lo que te mete en problemas, eres como un perro tonto que come su propio vómito. Ahora, esto es disgustante. Por encima de eso, es simplemente necedad.

Es necedad entretener las mentiras que el diablo te tira a la cabeza. Él es un perdedor. Él va para el infierno. Es necedad escuchar sus mentiras y dudar de Dios ––el que hizo el universo y todo lo que en el hay. La Biblia dice que el necio dice en su corazón que no hay Dios (Lee el Salmo 14:1).

Yo creo que tengo mucha dificultad en regresar para atrás porque no me gusta el vómito, no quiero que se me compare a un perro tonto y no me gusta la idea de rechazar a Dios y ponerme al lado del diablo ––y eso te llevará a un fiero abismo. Te tengo que decir, que no me gusta la idea de ser quemado. No miro hacia atrás a mi vida vieja y tampoco la extraño. El punto es que, no hay nada en el infierno que yo quiera; realmente ese no es un lugar para que yo regrese.


Sentido Común Espiritualizado
Me he dado cuenta, que cuando tú estás tratando con las cosas den Dios, algunas personas tiran por la ventana su sentido común. Yo no creo que hacer eso es bueno. Dios te dio el sentido común por alguna razón, y cuando tú naces de nuevo, simplemente empieza a espiritualizar tu sentido común. Tú decides en tu corazón que la Palabra es verdad y que los pensamientos de Dios son más altos que los tuyos.

Dios sabe lo que está hablando. Él te hizo y Él sabe lo tramposo que el diablo puede ser. Su Palabra está ahí para ayudarte en la vida y darte sabiduría ––para que no te mantengas yendo de regreso al vómito de una vida pecadora. Dios está perpetuamente extendiendo Su brazo hacia ti. Él quiere comunicarse contigo y darte sabiduría.

Antes que tú nacieras de nuevo, usabas tu sentido común para vivir la vida. Después que haz nacido de nuevo, tú puedes usar tu sentido común espiritualizado para ver, a través de los ojos de fe y decir, “Eso fue lo que Dios dijo, por lo tanto, lo creo”. Aún cuando la realidad parece ir in contra la Palabra de Dios, el sentido común espiritualizado dice, “Dios lo dijo, así que, quien soy yo para argumentar. ¡Él sabe lo que Él está hablando!”

Cuando el diablo te golpee con una tentación, tú usas tu sentido común espiritualizado y dices, ‘¡Ahora diablo vas a tener que molestar a alguien más con esta tentación, porque no soy un necio y no soy un perro!¡Y no voy a comer lo que me estás tirando, diablo!’


Confundiendo al Diablo Co su Propia Confusión
El diablo ha tratado de tentarme muchas veces en mi vida, algunas veces tirándome solamente una duda en mi mente y confundiéndome en cuanto a vivir para Dios. Pero, ya me di cuenta que yo soy más poderoso que ese idiota. Él es un simple diablo espiritualmente muerto, pero yo estoy vivo con el espíritu de Dios. Yo no soy ningún animal que se mueve por cualquier cosa que la vida me tire en el camino. Yo estoy cumpliendo mi propio destino al simplemente mantenerme pegado a Dios.

Cuando el diablo me tienta me gusta confundir al idiota con su propia confusión. Cuando él pone algo frente a mis ojos y susurra, ‘vamos Jesse, peca. Tú sabes que lo quieres hacer’. Yo digo, “¡De ninguna manera, diablo! ¡ peca! La Biblia dice que Satán es el autor de la confusión ––Así que, el muchacho está ¡completamente confundido! Si tú le preguntaras, “Bueno, Satán, “¿Qué quieres del infierno?” Él se y va a decir, ‘Nada’. Él sabe que ahí no hay nada que tú realmente quieras. No hay nada en el infierno que el diablo quiera tampoco.

Si tú le preguntaras al diablo, “¿Por qué te atreviste a pensar que podías ganarle a Dios, diablo estúpido? ¿Qué tú quieres del infierno?” Él se va ir, diciendo ‘…No sé’ ¡Él ha estado peleando por tanto tiempo, que está todo confundido! El diablo es el individuo mas confundido que conozco.

Él está peleando una batalla que tiene un final que ya a sido escrito. Todo el escenario de su fin está en la Palabra, pero el diablo está tan confundido en cuanto a toda la situación que se mantiene peleando con la esperanza que un día algo va a cambiar y ganar la batalla contra de Dios. Él es un diablo bien confundido.

El diablo a estado separado de Dios por tanto tiempo, y cada minuto que pasa desde que él cayó, se está más mas confuso. ¿Por qué, él va a querer rebelarse en contra de un Dios dadivoso y amoroso ¿Por qué él va a querer empezar una guerra con Su Creador? Porque él perdió todos sus sentidos. Él está enamorado consigo mismo, y está viviendo en un remolino de orgullo y rebeldía que ha empañado su visión. El diablo no puede ver la realidad y no tiene un sentido común espiritualizado.

La Fe no Significa Mucho Para el Diablo


El diablo es un diablo carnal y ahí, es el ámbito donde él opera. Tú lo agarras de sorpresa al moverte en el Espíritu y cuando hablas la Palabra.

Nunca ataques al diablo en la carne. Él te va hacer pedazos si lo haces porque él tiene bastante experiencia trabajando en la carne ––él ha estado operando sus engaños desde el jardín del Edén. Esto funcionó en las primeras dos personas, por lo tanto, ¡ha estado haciendo lo mismo desde entonces!

Los cinco sentidos es algo que entiende bien el diablo. La debilidad humana, es algo que él que tiene firmemente agarrado, y él va a tratar de manipularte de cualquier forma que pueda. Su entendimiento de la manera que la mente no renovada trabaja, es su ventaja cuando él está tratando de tentarte o estorbarte en la vida.

Pero al final del día, él sigue siendo un diablo carnal. Él no está espiritualmente vivo como tú estás, y eso lo pone a él en desventaja. Él diablo no cree nada por fe. Él cree en algo cuando lo ve o cuando empieza a manifestarse.

Cuando yo dije, “me voy a la televisión”, el diablo no lo creyó. Yo lo dije esto cuando empecé en el ministerio, cuando mis ofrendas eran dos dólares o un Dr. Pepper. Yo no tenía suficiente dinero ni para la gasolina para regresar a casa, por lo tanto, el diablo no lo creyó ni por un segundo que yo iba a poder un día, predicar el Evangelio por la televisión. Pero yo sí. Yo sabía que iba a suceder. Yo tenía fe, pero el diablo no. No fue hasta que él me vio firmar el contrato, y él vio a su alrededor de sus amigos diablillos y dijo, ‘¡Ey, realmente él va a salir por televisión!’ Entonces, él empezó a tratar de pelear contra mi y robarme.

¿Has notado, que el diablo pelea contra ti cuando obtienes algo de Dios? Él no se ocupa mucho cuando estás usando tu fe. Pero, cuando realmente empiezas a ver tu fe traer ese milagro o bendición a existencia, bueno, ¡ahí es cuando él trata de robarte! ¿Sabes por qué, Porque cuando tú lo estabas hablando por fe, el diablo no lo podía ver. Y hasta que él lo puede ver, no pelea mucho. Cuando mi programa de televisión llegó a ser más que una oración, ahí es cuando él peleó contra mi. Ahí es cuando dijo a sus diablillos, ‘¡Está obteniendo esa cosa¡ Lo tenemos que parar. Enviemos este problema, tírale cualquier cosa para estorbarles!’

Así que, cuando se trata de pecado y tentación, si no vivimos en la carne, no vamos a cumplir los deseos de la carne. Si ponemos nuestro espíritu en control y dejamos que lo que creemos salga antes de lo que sentimos, el diablo no tienen ningún chance de hacernos caer en pecado.


Capítulo 9
La Tentación, Soportarla, en Lugar de Gozarla

¿Has notado, que el día que empiezas el una dieta de proteína, es el día que alguien te ofrece un pedazo de tu pastel favorito? O, ¿talvez acabas de decidir a renunciar a comidas con grasa, y esa noche, tú cónyuge trae a la casa pollo y cebollas fritos para la cena? ¡Esas son tentaciones que son humanas para ti! “A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana…” (1 Corintios 10:13).

Todos tratamos con las mismas cosas. Para ti, podrá ser pasteles. ¡Si es así, tú sabes kewa ti te encanta los pasteles! ¡Tú darías tu brazo derecho por un pedazo de pastel, cuando haz comido brócoli y coliflor crudo todo el día!

Ahí es cuando te tienes que preguntar, “¿Cuál es la tentación humana para mi? ¿Qué es lo que jala mi carne y yo se que no es Dios, y me hace querer retroceder?” Cualquiera sea tu respuesta es lo que el diablo va a tratar de usar para tentarte.


Lo Que es “Humano” Para el Hombre

Cuando alguien me dice, “Hermano Jesse, la tentación era tan fuerte, que no la pude resistir”, yo se que están mintiendo. Mientras que la tentación parezca que es abrumadora en gran manera, la Biblia dice otra cosa. “A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba mas allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla” (1 Corintios 10:13).

Santiago 1:12 RV60 dice, “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de la vida, que Dios ha prometido a los que le aman”.

Yo veo a hombres de mi edad que están buscando cambiar su esposa de cincuenta años, por una de veinte y cinco de edad. Ellos son tentados por eso y se gozan de la tentación. Hombre, a mi no me importa que bonita la otra mujer es, ¡No la quiero! ¡Mi esposa es suficiente! Dos de ellas con tarjetas de crédito de American Express, ¡me matarían! No deseo otra cosa que eso. ¡Yo no estoy loco! La Escritura no dice, “Bienaventurado el varón que se goza en la tentación” ––dice, “¡Bienaventurado el que la soporta!”

Han habido muchos, muchos predicadores y cristianos cayendo a la tentación. Los medios de comunicación les gusta una buena historia y yo recuerdo los años de los 80s cuando los predicadores estaban cayendo como dominós y el mundo los miraba en las noticias principales del día.

En esos días, yo escuché a muchos decir cosas como, “No pude evitarlo” o, “me pusieron trampa” o, El diablo era tan fuerte, que no pude resistirle”. Pero, de acuerdo a esas escrituras arriba, Dios siempre hace un escape para la gente.

¿Tú vez? Si tu sabes que el diablo solo te puede tentar en lo que es “humano” y tú sabes que va a tratar de pegarte en el área donde eres débil, entonces tu no puedes ser empujado a caer en “esa trampa”. Es imposible. Tú ya sabes lo que el diablo va a hacer de antemano.

El problema es que muchos de esos que han caído, realmente no querían escapar de la tentación, y tampoco querían tomar responsabilidad por lo que hicieron. Ellos prefirieron poner excusas y rendirse. Algunos se han estado dando a la tentación y pecando por años, pero yo creo que el problema empezó porque no trataron con su forma de pensar años anteriores en sus vidas. El campo de batalla es la mente.

Ellos no tenían que mantenerse paralizados por pensamientos impuros. Ellos pudieron haber ido a Dios y dejarle que los sanara o liberase de esos asuntos de arraigados ––porque siempre hay es cuestión de raíz cuando un pecado es repetitivo. Y, no los hubiera dañado si hubieran obtenido consejería privada con otro ministro y dejar esos pensamientos secretos salir hacia afuera.

El Mantener Secretos Destruye Vidas

El mantener secretos dentro de uno puede ser devastador y hablar a otro ministro, quien es más viejo en la fe, puede ser lo que una persona necesita para regresar al carril correcto. El dar cuentas a alguien más así, hace maravillas.

Algunas veces es suficiente decirlo en alta voz a alguien ––admitir que ahí hay un problema. Algunas veces eso es suficiente para que la persona despierte y diga, “¿hombre, qué es lo que estoy haciendo? ¡Estoy jugando con esta cosa y hay tanto que perder! ¡Diablo, tú no me vas a robar más! ¡Voy a tomar esta raíz y la voy a arrancar empezando hoy mismo!” Pero, cuando el diablo tiene a alguien por el cuello con una tentación, quizá va a tomar más que eso. Puede que tome el dar cuenta personal con alguien ––un cónyuge, un amigo, un ministro o consejero.


“¿Cómo Pudo Pasar Esto Hermano Jesse?”

Cuando los primeros ministros fueron expuestos en los 80s por sus pecados, parecía que adonde yo fuera la gente me preguntaba, “¿Cómo pudo a un ministro del Evangelio caer en la tentación una y otra vez y aún así predicar?” En ese tiempo, yo no sabía que decirles. Yo pequé cuando yo era un pecador, y no estaba albergando o entreteniendo pensamientos de regresar para atrás, Así que, yo solo repicaba con ellos y hacía las mismas preguntas.

“Sí”, decía, “¿Qué es lo que ellos hacen cuando se están acostando en la cama con otra mujer? ¿Le piden a Dios que espere afuera? ¡Hombre, Dios lo ve todo! Era como un chiste para mi. ¿Cómo puede alguien pensar que podían esconder su pecado de Dios? Muchacho, hay suficientes advertencias en la Biblia para esto que no podía creer que un ministro del Evangelio fuerte, poderoso y lleno de unción, podía querer hacer eso ––¡o creer que no iban a ser descubiertos en su pecado!

Pero para mi, no tomó mucho tiempo para darme cuenta que tal vez estos hombres habían estado pecando en sus mentes mucho tiempo antes que pecaran con sus cuerpos. Ellos habían estado poniendo excusas en sus mentes para darse a la tentación por años. Quizá tenían también, ambiciones profanas y pensamientos que ellos eran tan grandes en el mundo cristiano que nadie los podía tocar.


Creyendo las Mentiras del Diablo

Vez, entre más la persona piense acerca del pecado, más fácil va a ser caer en el. Entre más ceden más fácil es continuar cediendo a el. Entonces, porque la conciencia cristiana no puede soportarlo, ellos comienzan a creer las mentiras del diablo y empiezan a poner excusas para pecar. Ellos justifican el pecado en sus propias mentes.

Yo estoy seguro, que la primera vez uno de estos ministros cedieron a la tentación y pecaros, estaban desgarrados emocionalmente al respecto. Probablemente pidieron perdón a Dios y trataron de no hacerlo más. Pero, una vez que la persona cede, el diablo viene como una inundación para tentarlos una y otra vez.

El diablo asalta la mente y trata de debilitar la voluntad de la persona. Si esa persona solamente ha pedido perdón, pero de verdad no se ha arrepentido ––que quiere decir que ellos no han tomado la firme decisión de dar la vuelta contra el pecado y dejar a Dios que le revele y quite la raíz del problema ––ellos seguramente van a caer de nuevo. Ellos empiezan a ceder a la tentación, después, las excusas van a rodar, esto se llama negarse o rehusar admitir cualquier falta.

Por esa razón, tú viste algunos caer y romperse de tal manera, cuando fueron agarrados. Estos hombres conocían a Dios, amaban a Dios y querían hacer lo correcto; pero, dejaron al diablo robar, matar y destruir sus vidas. Dejaros a su propio ego entrar en su camino y en lugar de soportar la tentación, relajaron hacia una condición de gozarse. Esto es un lugar espantoso para estar, especialmente si Dios te ha dado un lugar de alta posición en Su ministerio.

Cuando la realidad de lo que han hecho les pega, quedé asombrado de cómo algunos de ellos estaban tan indignados mientras que otros estaban de verdad consternados. La gente estaban despectivos en los 80s y decían, “¡OH, ellos no están apenados, ellos están apenados que fueron descubiertos!” Yo pensé la misma cosa, y tal vez al principio eso era verdad, pero yo creo que mucha de la gente que calló en pecado durante esta temporada, estaban muy apenados que nunca habían tratado con la raíz del problema antes. Yo creo que ellos, con el tiempo, estaban muy apenados que habían bajado la integridad del Evangelio unas diez gradas hacia abajo solo por la notoriedad como hombres de Dios.

El pecado siempre te va a llevar más lejos de lo que quieres ir. Te va a retener más tiempo de lo que quieres quedarte, y te va a cobrar más de loo que quieres pagar. El pecado tomó todo lo que esos predicadores tenían ––su paz mental, sus matrimonios y sus ministerios. El pecado aún robó su destino divino. ¿Te podrías imaginar donde esos predicadores estarían si no hubieran dejado al pecado robarles?

¿Te puedes imaginar donde tú estarías si no hubieras dejado al pecado robarte en los diferentes puntos de tu vida?

Aprende de los Errores de los Demás

La Biblia está llena de historias, tanto como enseñanzas claras y al punto. Algunas de esas historias son historias de triunfo y otras, son de gente que experimentaron la muerte, robos y tácticas de destrucción de vidas por el diablo. Pero, hay esperanza a través de todo el libro que Dios perdona y restaura la vida de cualquiera que llame Su nombre.

Si tú haz caído en pecado, recuerda que mientras otras gentes nunca te podrán perdonar o que olviden tu pasado, Dios si lo hará. Él va a ser fiel de levantarte, limpiarte y hacerte justo y santo de nuevo.

La sangre de Jesús es fuerte lo suficiente todos y cada pecado ––¡aún el tipo de pecado que destruye matrimonios o ministerios! No hay pecado muy malo que Su sangre no pueda limpiar.


Reconociendo Cuando Alguien a Sido Redimido

Si tú estás viviendo santo delante Dios, va a ser fácil algunas veces ser duro para juzgar aquellos que están cayendo en pecado. Es natural el querer apuntar cada falla, pero esto no es de Dios.

Cuando vemos a alguien pecar y ellos se arrepienten, no es nuestro trabajo el mantener el pecado sobre sus cabezas y recordarles acerca de ello. Nuestro trabajo como nuestros compañeros creyentes, es reconocer que ellos han estado batallando y debemos orar por ellos. Es nuestro trabajo el reconocer el poder redentor de la sangre. Seguro, nosotros podemos ver lo que ellos hicieron y reconocer las formas que ellos erraron, pero para que aprendamos de sus errores, y no los debemos de condenar. Es de verdad el orgullo que se goza de ver a otros caer.

Nunca me olvidaré el día que estaba en un avión hacia una reunión después que un predicador muy conocido estaba siendo acusado por los medios de comunicación de cometer adulterio.

Estaba leyendo mi Biblia y el hombre sentado al lado me notó. El Espíritu Santo dentro de mi habló y me advirtió que iba a ser interrogado.

“¿Es usted un predicador?” Oí al hombre decir.

“Si señor”. Le contesté, y pensé, Ahí viene. Yo soy un Tele Evangelista. Empezó la cosa ahora . Ese predicador bien conocido había sido agarrado en pecado y estaba por todas las noticias, periódicos y la radio. Tú no podías ir a ningún lado sin oír al respecto. El decir la palabra evangelista, era como decir el nombre del ministro.

“Bueno”, despectivamente el hombre movió su cabeza hacia atrás, “¿Qué piensa acerca del pecado de ese predicador?” Su rostro estaba todo contraído con disgusto.

Tú sabes como es cuando estás en un avión. La gente puede oírlo todo y cuando el hombre dijo eso, todos levantaron las orejas. Todos querían oír mi contestación. Lo miré directamente a los ojos y decidí no bajar la voz con mi respuesta.

“Buen’, hablemos primero de tu pecado por unos diez minutos, y después hablaremos de su pecado. Ahora, déjeme preguntarle a usted señor. ¿Ha cometido alguna vez adulterio?”

Ahora, cuando tú dices adulterio, todo el mundo te mira. ¡Esto asustó al hombre!

“¿Qué?


“Espera un minuto”, le dije, “Vamos a hablar acerca del pecado de ese predicador en un minuto, pero, hablemos de su pecado primero.

“¿Ha cometido adulterio alguna vez? Vamos señor. Dígame. ¿Lo ha hecho usted?”

Cada vez me ponía más recio, “¿Lo ha hecho usted?” le pregunté de nuevo. Él me estaba viendo a mi totalmente asombrado.

Él empezó a tartamudear, diciendo, “Huma. Ah,ah”.

Ahí fue cuando su esposa habló, “¡Bueno! Díselo al señor”.

Agregué, “Vamos señor. ¿Ha cometido usted adulterio? Dígame si lo hizo”.

“¡Dile al hombre!” Su esposa empezó a gritarle, “¡Dile a él!”

El hombre no podía decir una sola palabra. Quiero decir, el hombre estaba tratando de decir algo, pero todo lo que salía de su boca era, “Argh, argh, uhh, ardh…” El hombre sonaba como una foca. Nunca me contestó. Mientras él bajaba del avión, su esposa iba atrás y le seguía preguntando, “¿Lo hiciste? ¿Lo hiciste? Lo hiciste?” ¡Ella estaba encima de él! Mientras la gente iba saliendo, algunos decían, “Apuesto que sí lo hizo” y “Tú sabes bien que sí lo hizo” ¡Verdad que la gente es interesante!

Sabes, no salimos de hablar de su pecado, por lo tanto ni pudimos entrar a hablar del pecado del predicador. Dejé los nombres sin mencionar, pero menciono esta historia para que me entiendan el punto ––nunca ataques a alguien que ha pedido perdón. Tú podrías necesitar perdón para ti mismo un día, y ¡tu no vas a querer ladrar como una foca cuando alguien te pregunte acerca de algo! ¡Resiste la urgencia de jactarte y no pongas tu pie en tu boca en primer lugar!

Recuerda, lo que la gente haga podrá ser malo. Tú mismo habrás hecho algunas cosas equivocadas también. Pero, si Dios te ama lo suficiente para perdonarte, ¡lo menos que los demás pueden hacer es estar de acuerdo que tú has sido perdonado y paren de arrastrarte sobre las brasas! Yo creo que debemos de amar a la gente aún aquellos que cometen errores, porque una religión sin amor es una religión sin poder. Y, necesitamos todo el poder que podamos obtener para batallar la tentación y vivir en victoria en esta vida.




Capítulo 10
Tu Mente y tu Boca – Combatiendo Pensamientos

Tal vez tú no podrás controlar lo que viene a tu mente, pero sí, puedes seguramente controlar lo que se queda ahí. Pensamientos locos pueden volar a tu mente, pero, eres tú quien decide lo que vas a permitir se quede volando alrededor de tu mente.

Por lo tanto, ¿que tú haces cuando pensamientos que NO son verdaderos, honestos, puros, bondadosos, de buen reporte, virtuosos y dignos de alabanza vienen volando tu mente? Tú los combates con la Palabra. Tú paras los pensamientos antes que te pongas cómodo con ellos.

Algunas personas creen que pensamientos que no se ven, no hacen ningún daño. Si ellos actualmente no le dan seguimiento con lo que ellos están soñando, asumen que está bien. Pero, continuamente pensar pensamientos erróneos solo lo llevan a problemas adelante en el camino y te hacen insatisfechos con donde tú estás ahora mismo. Te roba tu paz.

He tenido gente que me dice, “¡Hermano Jesse, no puedo parar de pensar acerca de esto!” Yo les digo, “¡Sí puedes! Tal vez no podrás controlar los pensamientos que vienen, pero sí puedes deshacerte de ellos”.

Los pensamientos no te tienen que atormentar o controlarte. Tú puedes controlar tus pensamientos. ¿Sabes por qué yo se que puedes? Porque la Biblia te instruye al respecto “…Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Dios” (2 Corintios 10:5). Dios no te va a decir que pares bruscamente, si tú no fueras capaz de hacerlo.


La Mente y la Boca

¿Qué es lo que usas para combatir los pensamientos? Las palabras son más poderosas que los pensamientos. Si tú empiezas a hablar, tu mente se va a callar para oír lo que tu boca tiene que decir.

Si tú no lo crees, trata de contar dinero en tu mente mientras alguien grita diferentes números. Te vas perder y te vas a olvidar donde estabas en el conteo. Yo he hecho esto en los bancos anteriormente. La cajera puede estar contando dinero silenciosamente y yo comienzo a decir, “Cinco, seis, siete ocho, nueve, treinta y dos, cuarenta y cinco, noventa y ocho…” ¡Ellos se pierden cada vez! ¿Sabes por qué? Porque su mente se va a detener para escuchar mis palabras. ¡Ellos no pueden hacer nada! La mente está hecha para procesar información. La boca está hecha para dar información.

¿Sabes tú como tratar con una tentación grande? Si una locura viene a mi mente como un torbellino, yo comienzo a hablarme a mi mismo. Los pensamientos pueden ser pesados. Cuando la tentación es fuerte, yo puedo llegar al punto que los pensamientos están controlando mi mente. Por lo tanto, yo tengo que hacer algo más que pensar buenos pensamientos. Yo tengo que empezar a hablarme a mi mismo y decir cosas como, “¿Haría esto Jesús en este día?” En el momento que empiezo a hablar, mi mente para a escuchar.

Si tú estás siendo bombardeados con toda clase de pensamientos malignos, guárdate a ti mismo con tu boca. No reconozcas esos pensamientos como tuyos propios. No son tus pensamientos, es un pensamiento de tentación. Así que habla en voz alta, “¡Ese no es mi pensamiento! Mis pensamientos son verdaderos, honestos, puros, amables, digno de alabanza, virtuosos, admirables”. (Ve Filipenses 4:8).

Modifica la escritura para incluirte a ti mismo para que te edifique. ¡Si el diablo viene a tu mente, háblale a él! Di algo como, “¡Yo no voy a pensar en esas cosas, diablo. Tú no puedes tirarme otra más, diablo mentiroso!”

Eso es lo que yo hago, y funciona. Solo empiezo a animarme a mi mismo lo que la Palabra dice de mi. Yo digo,

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