6 Comunidades Transnacionales y Migración



Descargar 119.23 Kb.
Página3/5
Fecha de conversión15.12.2017
Tamaño119.23 Kb.
1   2   3   4   5

Comunidades Transnacionales y Redes Sociales

Pensar la migración en términos de la conformación de comunidades transnacionales, implica pensar en términos de un proceso social cuya reproducción en el tiempo y expansión en el espacio, se basa en la consolidación de redes sociales y comunitarias. Como señala Portes (1997), las comunidades transnacionales configuran un denso sistema de redes sociales que cruzan las fronteras políticas, y que son creadas por los migrantes en su búsqueda de reconocimiento social y avance económico. Estas redes dependen de vínculos y relaciones de parentesco, amistad, y sobretodo, de identidad comunitaria. Asimismo, estas redes se configuran con base en relaciones de confianza, reciprocidad y solidaridad que signan el carácter de las relaciones al interior de las comunidades (Enríquez, 2000).


El principio de reciprocidad implica no sólo una forma de solidaridad, de compartir con el otro lo que se tiene, sino también una forma de endeudamiento social y simbólico. Por ello, es necesario una importante dósis de confianza, en términos de que, tarde o temprano, dicha deuda moral será pagada. Por lo mismo, los actos de solidaridad y de apoyos mutuos no se hacen siguiendo un racionalidad económica del tipo costo-beneficio. Así, por ejemplo, Durand (1994) señala que si bien puede haber cierta monetarización en algunos de estos intercambios (búsqueda de empleo, apoyo en el primer asentamiento, etc.), en general prima una lógica basada en compromisos morales y simbólicos de “reciprocar” los favores recibidos.
El carácter transnacional de este tejido social, se deriva del hecho que ha sido construido con base en prácticas, actividades e intercambios que traspasan continuamente las fronteras políticas, geográficas y culturales, que tradicionalmente habían enmarcado y separado a las comunidades de origen y las de asentamiento de los migrantes. De esta forma, el “transnacionalismo” es definido como el proceso por el cual los migrantes construyen estos campos sociales que unen sus propias comunidades y sociedades de origen con las de asentamiento (Glick Schiller, Basch y Blanc-Szanton, 1992).
En particular, las redes sociales sirven para recrear la comunidad de origen en los lugares de asentamiento, y de esa forma reproducir la comunidad en el contexto de su transnacionalización. Asimismo, las comunidades de origen también se transforman, como resultado de su estrecha dependencia con la dinámica de los mercados de trabajo en Estados Unidos, así como por la fuerte vinculación con la vida social y cotidiana en los lugares de asentamiento de los migrantes. Se trata de un proceso de adaptación continua de sus formas de vida y de sus estructuras sociales y económicas. Alarcón (1992) define este proceso como la norteñización de las comunidades de origen, en la medida que la reproducción social, cultural y económica de estas comunidades está no sólo orientada hacia el “norte”, sino además, crecientemente desarticulada del “sur”, esto es, de México. Para estas comunidades son más intensas las relaciones que mantienen con los lugares de asentamiento de sus migrantes en el “norte”, que las relaciones que mantienen con sus comunidades vecinas. Para su reproducción, es más importante el flujo de bienes materiales y simbólicos que proviene de sus comunidades gemelas al otro lado de la frontera, que los intercambios que mantienen con el resto de México5.
Estas redes sociales operan en los diferentes niveles y campos sociales que componen la reproducción social de las comunidades. De esta forma, en cada campo social, se establecen y reconstruyen redes sociales y familiares, a través de las cuales los miembros de las comunidades interactúan y desarrollan sus actividades sociales, culturales, económicas y políticas. Asimismo, la práctica de estas acciones e intercambios en contextos transnacionales fortalece las propias redes, y permite la expansión territorial de los ámbitos de reproducción de la propia comunidad. Así por ejemplo, la inserción laboral y la búsqueda de un trabajo se extiende no sólo a los confines territoriales de la comunidad de origen, sino que incluye también y de modo importante, opciones laborales disponibles en los lugares de asentamiento de los migrantes. De hecho, a través de la estructura de redes sociales de cada comunidad transnacional, fluye la información en ambos sentidos, en términos de las necesidades y opciones de trabajo en cada ámbito territorial. Asimismo, con apoyo en estas redes, se facilita la movilidad de los individuos de un lugar a otro, en términos de que estas redes de familiares, amigos y paisanos, permiten minimizar los riesgos del desplazamiento, así como los costos del asentamiento e inserción laboral (Sassen, 1995). En no pocos casos, el migrante sabe incluso antes de iniciar el viaje a Estados Unidos, cómo va a cruzar, dónde va a llegar en cada fase de la migración, así como también donde se va a emplear y cuál sería su salario.
Procesos similares se corresponden con la reproducción de la unidad doméstica y la vida familiar. En este caso, aún cuando una familia, o los miembros de un hogar puedan estar separados territorialmente, su pertenencia a una comunidad transnacional permite que se reconstruya su unidad doméstica, con base en las redes sociales por medio de las cuales fluyen no sólo información, sino también formas de ejercicio del poder intrafamiliar, toma de decisiones domésticas y cotidianas, etc. (Delaunay y Lestage, 1998).
Por su parte, la reproducción de las relaciones y estructuras comunitarias también adopta una forma transnacionalizada. De hecho, las formas de poder, las diferencias sociales, y en general, las estructuras sociales, culturales y políticas que constituyen a cada comunidad, son también trasplantadas del país de origen, a los lugares de asentamiento (Smith, 1993).

Sin embargo, el “transnacionalismo” no sólo implica el transplantar las relaciones y estructuras sociales de las comunidades de origen en los lugares de asentamiento. Este es un proceso a través del cual dichas relaciones y estructuras son también modificadas (Tilly, 1990). Así por ejemplo, podemos citar la ampliación de los roles de la mujer en los hogares en los cuales el jefe de hogar ha emigrado. En estos casos, la mujer debe ampliar sus responsabilidades tradicionales, incluyendo parte de las tareas y responsabilidades que tradicionalmente se le han asignado al varón, en tanto sujeto proveedor de los recursos materiales para la reproducción familiar, y sujeto sobre el cual descansa gran parte de la estructura de poder al interior de la familia. La ausencia por largas temporadas de esta figura masculina, implica modificaciones en los roles femeninos, mismos que devienen en conflictos familiares en el momento de la reunificación, ya sea por el retorno del jefe de hogar, o por la migración de la familia a los Estados Unidos.


Por su parte, la creciente migración femenina y familiar, ha permitido que las mujeres accedan a contextos sociales en que la distinción de género se construye con base en principios y relaciones sociales diferentes a las que prevalecían en las comunidades de origen. Esto ha permitido una modificación favorable a la mujer, de las relaciones de poder al interior de la familia y de la comunidad, sin que ello implique, sin embargo, una ausencia de conflictos y tensiones cotidianas (Hondagneu-Sotelo, 1994). Algo similar puede plantearse respecto a las relaciones intergeneracionales, esto es, al cambio en los roles y posiciones relativas de los jóvenes, adultos y ancianos6.
Asimismo, las redes sociales y comunitarias no sólo permiten esta reproducción y modificación de las relaciones y estructuras comunitarias, sino que con base en ello, se da también una reproducción de formas de desigualdad social (Tilly, 1990). Así como las redes contribuyen a reproducir y perpetuar procesos y relaciones sociales, también contribuyen a reproducir formas y carácter de estos procesos y relaciones sociales. En el caso de la desigualdad social, por ejemplo, ésta es creada y reproducida en la medida que las redes sociales a la vez que configuran redes de inclusión social y de pertenencia a una comunidad transnacional, también configuran formas de exclusión y de no pertenencia a comunidades nacionales. Cada forma de inclusión es también una forma de exclusión. Esto es, la red social permite el acceso a determinados flujos de información, intercambios, y posicionamientos sociales. Pero es también una forma de exclusión en un doble sentido. Por un lado, excluye y margina a otros individuos que no pertenecen a la red social, a la comunidad, y por otro, también impide que los miembros de la comunidad accedan a otras redes de información e intercambios. De esta forma, las redes sociales a la vez que se extienden y modifican, recrean distintas formas de desigualdad7.
Así por ejemplo, en la búsqueda de un empleo por medio de redes sociales, el migrante no llega a obtener el empleo “óptimo” para él, de acuerdo a las condiciones “objetivas” del mercado y sus propias capacidades. Sólo obtiene el empleo “posible”, esto es, aquél que está accesible a las redes sociales de las cuales él participa. En la búsqueda de un empleo no entran todas las opciones teóricamente disponibles, sino sólo las que están accesibles por medio de los contactos familiares y de paisanos. De esta forma, la disponibilidad de empleos, y por tanto, la forma de inserción laboral, está en función de la extensión de la red y del capital social y cultural.
Un ejemplo típico, es la articulación de las redes sociales de los migrantes con el campo de acción de los subcontratistas, lo cual permite al migrante acceder a un empleo en forma rápida y segura, pero en un contexto de alta flexibilidad, y en donde la propia red social puede servir como mecanismo de control laboral. Por su parte, a través de las redes sociales, se configuran también nichos de mercados que contribuyen al proceso de segmentación del mercado de trabajo por el lado de la oferta. En este contexto, Sassen (1995) destaca el papel de las redes sociales en la conformación de un sistema de mercados locales de fuerza de trabajo.

1   2   3   4   5


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal