8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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8
DE
Pentecostés
A
Patmos


UNA INTRODUCCIÓN A LOS LIBROS DE HECHOS A APOCALIPSIS


Craig L. Blomberg




Dedicatoria




ÍNDICE


Title Page

Introducción


PARTE 1
LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES
1. Hechos: el evangelio se extiende
PARTE 2
PABLO Y SUS CARTAS
2. Pablo: vida y ministerio
3. Gálatas: la carta de la libertad cristiana
4. La correspondencia a los tesalonicenses: una visión equilibrada de la Segunda Venida de Cristo
1a Tesalonicenses: Cristo vuelve pronto
2a Tesalonicenses: ¡Pero no tan pronto!
5. La correspondencia a los corintios: respondiendo a las ideas erróneas sobre la madurez cristiana
1a Corintios: inmadurez interna y amenazas externas por parte de los helenistas
2a Corintios: más madurez, pero amenazas de los judaizantes
6. Romanos: la exposición más sistemática del evangelio de Pablo
7. Las epístolas de la cárcel: introducción general
Filemón: una respuesta cristiana a la esclavitud
Colosenses: Cristo como Señor del Cosmos y de la Iglesia
Efesios: unidad en la diversidad como testimonio a los «poderes»
Filipenses: gozaos en toda circunstancia
8. Las epístolas pastorales: introducción general
Tito: un manual sobre el orden en la iglesia
1a Timoteo: cómo pastorear una iglesia y apartarla de la herejía
2a Timoteo: ¡Entrégalo!
PARTE 3
OTROS ESCRITOS DEL NUEVO TESTAMENTO
9. La epístola de Santiago: «la fe sin obras está muerta»
10. La epístola a los Hebreos: la supremacía de Cristo.
11. 1 Pedro: perseverancia a pesar de la persecución
12. La epístola de Judas: «sigan luchando vigorosamente por la fe»
13. 2 Pedro: «¿qué hubo de esa promesa de su venida?»
14. Las epístolas de Juan: evidencias de vida nueva
1a Juan: rebatiendo a los separatistas
2a Juan: los separatistas atacan desde el exterior
3a Juan: ¿los separatistas se hacen con el mando?
15. El libro de Apocalipsis: los planes de Dios para la Historia del Universo

Introducción


Cuando una película tiene un gran éxito de taquilla, muchos productores deciden hacer una continuación. La segunda parte (y tercera, etcétera) no suele estar tan elaborada como la primera. No obstante, siempre aparece la excepción que confirma la regla, y alguien logra crear una larga serie. El ejemplo contemporáneo más famoso es la saga de La Guerra de las Galaxias. Sus seis episodios, distribuidos por todo el mundo, nos tuvieron en vilo durante tres décadas.

En 1997 tuve el privilegio de publicar mi libro Jesus and the Gospels: An Introduction and Survey.1 Durante muchos años estuve enseñando sobre ese tema tanto a estudiantes universitarios como de postgrado. Y mis notas se fueron convirtiendo en un material muy completo, que era el que distribuía a mis estudiantes. Cuando Broadman & Holman Publishers se dispusieron a buscar un libro introductorio sobre esta misma materia, fue para mí un placer desarrollar aún más el material que ya estaba usando y cederlo para su publicación. Fue una grata sorpresa que Inter-Varsity en el Reino Unido quisiera publicar una edición para el mundo anglosajón británico.

En aquel entonces no se me había pasado por la mente escribir una segunda parte. Broadman & Holman ya habían acordado que John B. Polhill escribiría una introducción similar al libro de los Hechos y a la literatura paulina, y ésta apareció en 1999 bajo el título de Paul and His Letters, un libro extraordinario, muy completo pero a la vez muy fácil de usar. No obstante, quedé muy animado ante la buena acogida de Jesus and the Gospels. Igualmente, muchos miembros de iglesia (gente que no eran estudiantes de seminario, ni pastores) me comentaban lo útil que les estaba resultando mi libro para un estudio personal profundo.

Pronto, varias personas contactaron conmigo para preguntarme qué libros de texto usaba cuando enseñaba sobre Hechos hasta Apocalipsis. Les expliqué que mis notas también estaban empezando a ser muy completas. De hecho, en 1995 realicé una primera edición de una introducción y comentario a las Epístolas y al Apocalipsis (en forma de dossier) para una serie de conferencias en cassette que el Institute of Theological Studies usaba en sus cursos a distancia. Para el libro de los Hechos, aún daba a mis alumnos unas fotocopias que contenían el esquema del libro, pero poco a poco había ido añadiendo información y el material que les entregaba se había convertido en un pequeño dossier de treinta páginas. Por ello, a principios del nuevo milenio empecé a completar de forma seria y concienzuda lo que sería la segunda parte de mi primer libro. Las dos editoriales con las que había publicado el primero se mostraron interesadas, así que fui adelante con la investigación. John Landers fue quien me sugirió el título From Pentecost to Patmos (De Pentecostés a Patmos).

En el primer semestre de los cursos 2004-2005 y 2005-2006, les pedí a mis alumnos de la asignatura sobre los Evangelios y Hechos que leyeran el borrador del material sobre Hechos. Y en el segundo semestre les pedí a los alumnos de la asignatura sobre las Epístolas y el Apocalipsis que comentaran mi borrador sobre el resto del Nuevo Testamento. Si nuestro seminario aún estuviera funcionando por trimestres, Jesus and the Gospels encajaría perfectamente en el primer trimestre, y De Pentecostés a Patmos, en el segundo y tercer trimestre.2 Pero el Denver Seminary, como la mayoría de las instituciones de estudios superiores en los EE.UU. en los últimos años, ha pasado a funcionar por semestres, por lo que la división de la materia resulta ahora un tanto desproporcionada.

Me anima el hecho de que la introducción al Nuevo Testamento en dos volúmenes de Ralph Martin ha dejado un precedente a favor de la división que yo también presento, y ha sido bastante útil para una generación de estudiantes de Teología.3 No planeo escribir una larga saga; ¡no tengo la especialización necesaria del Antiguo Testamento como para elaborar «precuelas» como hizo George Lucas con la saga de La Guerra de las Galaxias! Pero si los que se sacaron provecho de Jesus and the Gospels creen que este nuevo volumen es un compañero útil, no habré perdido el tiempo y me daré por satisfecho.

Como el primer libro, éste intenta ofrece al lector una guía de todo lo que a mi entender un estudiante de teología debería saber sobre los libros bíblicos tratados. Hasta ahora, las «introducciones» recogían información sobre el trasfondo de un libro en cuestión: autor, fecha, receptores, procedencia, propósito, género literario, esquema y teología. Y los «comentarios», mostraban el contenido de los libros de las Escrituras de forma secuencial, después de un breve comentario que apenas incluía información sobre el trasfondo. Sin embargo, cada vez más, las introducciones incluyen más comentario, y los comentarios, más información sobre el trasfondo. Las introducciones más recientes han sabido ver que el estudiante de teología de hoy necesita aprender sobre los contenidos y sobre las implicaciones de los textos bíblicos, y por eso están incluyendo ese tipo de información, cosa que antes no hacían.4 Algunas subrayan formas de análisis más especializadas que se han hecho populares en los últimos años, como la crítica literaria y la crítica sociológica,5 o se centran en cuestiones teológicas mucho más que antes, pues esa era la tarea de la «teología bíblica».6 Generalmente, todos estos acercamientos dan por sentado que las clases en el seminario son un complemento al libro de texto, porque en clase se trata la exégesis de pasajes importantes y se explica de forma más detallada las controversias interpretativas.

Mi experiencia me ha llevado a un procedimiento más bien opuesto a lo anterior. Lo que interesa a la mayoría de los estudiantes del siglo XXI y lo que más necesitan para el ministerio y para la vida en general es conocer bien el significado de los textos de las Escrituras. Todos los demás temas son importantes, pero no son lo principal. Así que he intentado tratar las cuestiones introductorias más relevantes con el detenimiento suficiente como para proporcionar el trasfondo necesario para interpretar correctamente los libros del Nuevo Testamento, con notas a pie de página donde remito a bibliografía donde el lector puede encontrar un estudio más profundo. No obstante, he dedicado casi todo el espacio al estudio propiamente de la estructura y el contenido de cada libro, los puntos principales de cada sección, las características exegéticas distintivas y los elementos clave para la aplicación a nuestros días. Por tanto, si hay estudiantes que no asisten a clase pero conocen y comprenden lo que escribo en este libro, quedo con la conciencia tranquila porque lo que aquí encontrarán un fundamento levantado sobre la literatura bíblica que esta obra cubre.

¡Aunque está claro que aprenderán mucho más si asisten a clase! En clase, hacemos una gran variedad de actividades: concursos periódicos como un incentivo para aprender bien los contenidos del libro de texto; breves reseñas de los puntos principales de cada sección, «miniconferencias» adicionales para desarrollar algunos temas clave más allá de lo que aparece en el libro o para introducir temas relacionados que ni siquiera aparecen en el libro; pausas en el temario para debatir y evaluar las lecturas y para tener un tiempo de preguntas y respuestas (los estudiantes hacen preguntas, y yo hago preguntas), estudio de casos prácticos, y otros tipos de aplicación. Las diapositivas y clips pueden ser muy útiles para que los estudiantes puedan ver el mundo del Nuevo Testamento como algo vivo; las presentaciones en PowerPoint (gráficos, mapas) sirven para clarificar, ilustrar y reforzar ideas importantes. También, los estudiantes internacionales o de culturas minoritarias (o estudiantes con experiencia transcultural) pueden aportar detalles que la mayoría de estudiantes nunca habrían considerado por sí mismos.

Como en Jesus and the Gospels, adopto una perspectiva ampliamente evangélica. En la bibliografía, gran parte de las fuentes, especialmente en las secciones de comentario, son obras de autores evangélicos. Pero he realizado una extensa investigación, leyendo a estudiosos de diferentes trasfondos, y he intentado ofrecer una muestra representativa de las diferentes convicciones teológicas. En cuanto a los pasajes más polémicos, es casi imposible hacer justicia a todos los puntos de vista, pero cuando soy honesto y digo una y otra vez a mis estudiantes que tienen la libertad de no estar de acuerdo conmigo, escuchan con buena actitud y leen con interés mi perspectiva. Tienen la oportunidad de explorar las diferentes opciones tanto en clase, como a través de los trabajos escritos, ya sean temáticos o exegéticos. Espero también que un gran número de profesores vean el valor de este libro y se acerquen a él de forma similar; es decir, espero que no piensen que el libro solo tiene valor si ellos están de acuerdo con todos o casi todos mis puntos de vista, y espero que vean que con este libro, los estudiantes podrán aprender y entender una perspectiva evangélica muy extendida. (No suelo adoptar una posición respaldada tan solo por unos pocos comentaristas). Y luego, en el aula, pueden complementar las perspectivas que yo expongo con cualquier otra u otras aproximaciones que quieran explicar.

La estructura general del libro es bastante lógica. El primer capítulo está dedicado al libro de Hechos, porque es el libro que aparece inmediatamente después de los Evangelios en el canon, y porque nos ayuda a entender el contexto en el que se escribieron muchas de las epístolas. En la sección sobre las epístolas paulinas, las cartas aparecen el orden cronológico que hemos reconstruido teniendo en cuenta la mejor información a nuestro alcance. Estos capítulos están precedidos por una introducción a la vida y ministerio de Pablo que incluye, entre otras cosas, una explicación de por qué en el canon las epístolas están ordenadas de forma distinta. La fechación de las demás epístolas (Hebreos, Santiago, 1a y 2a Pedro, 1a, 2a y 3a Juan, y Judas) es más difícil de determinar. Pero una posible cronología, que es la que seguimos aquí, es Santiago, Hebreos, 1a Pedro, Judas, 2a Pedro, y 1a, 2a y 3a Juan.7 Apocalipsis es, con casi toda seguridad, el último libro del Nuevo Testamento que se escribió.

A lo largo de la historia de la iglesia, estas epístolas han pasado a llamarse las epístolas «generales» o «católicas» (el sentido original del término católico es, simplemente, «universal»), porque se creía que no estaban dirigidas a una iglesia específica o a un grupo de iglesias concreto. Hoy, esta idea ha quedado casi universalmente descartada, como explicaremos más adelante. Pero esa creencia explica por qué se catalogan bajo una misma sección. Después de aparecer en órdenes diferentes, la secuencia que seguimos hoy, al parecer, responde principalmente a los dos factores siguientes: en primer lugar, porque dada la importancia y la influencia de Pablo desde el principio del cristianismo, de forma natural sus cartas se colocaron antes de las demás; y, en segundo lugar, porque las cartas «generales» también parecen haber sido ordenadas según la importancia de sus autores en la vida de los primeros cristianos. Santiago fue el primer anciano de la iglesia de Jerusalén y era hermano biológico de Jesús, Pedro fue el líder de los apóstoles y Juan fue uno de los discípulos más cercanos, mientras que Judas es el menos conocido de los cuatro.

Ninguno de los manuscritos más antiguos de Hebreos hace mención a su autoría. Algunos padres de la iglesia pensaron que había sido escrito por Pablo; pero otros muchos no pensaron así. Así que con el tiempo se «asentó» entre las epístolas paulinas y las supuestamente más generales. Sabemos que Apocalipsis no es una carta per se, aunque contiene siete cartas que ocupan dos de sus capítulos, y contiene algunas otras características del género epistolar. Pero Apocalipsis es predominantemente literatura apocalíptica y profética. Dado que su contenido culmina con los sucesos que acompañan la Segunda Venida de Cristo, el final de la historia de la humanidad, y los cielos nuevos y la tierra nueva, es lógico que, independientemente de su fechación, aparezca al final de la Biblia. No obstante, sí se cree que fue el último libro que se escribió.

El comentario de cada libro empieza con ciertas consideraciones introductorias. A continuación, en forma de comentario aparecen observaciones sobre los detalles más importantes, interesantes, pertinentes y/o polémicos del libro. Después, está el comentario pasaje a pasaje (y a veces versículo a versículo), con notas al pie donde hay conceptos especializados o citas, o donde se hace necesario dar bibliografía complementaria. Y por último, concluimos con algunos comentarios sobre la aplicación contemporánea de cada libro y una bibliografía para un estudio más profundo. Los comentarios que aparecen en la bibliografía están organizados bajo las siguientes categorías: avanzados, para los que se requiere cierto conocimiento de griego; intermedios, un comentario detallado aunque no extremadamente técnico del texto en inglés escrito por personas que conocen la lengua original y el debate académico; e introductorios, más breves y más centrados en la aplicación, pero aun así están basados en los estudios académicos más recientes que realizan sus investigaciones usando textos originales en las lenguas originales.

EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO EvangeliosMateo
Marcos
Lucas
Juan  Hechos  Cartas de Pablo a las iglesias
(ordenadas de más extensas a menos extensas)  Cartas de Pablo a personas concretas (ordenadas de más extensas a menos extensas) Epístolas generalesHebreos
Santiago
1a y 2a Pedro
1a, 2a y 3a Juan
Judas  Apocalipsis Aunque he estado leyendo bibliografía y trabajos académicos procedentes de otras culturas y en otros idiomas, en las notas al pie solo incluyo bibliografía en inglés que a día de hoy se puede conseguir fácilmente. Para hacer de este libro de texto una herramienta más útil, algunas palabras o ideas importantes aparecen en cursiva, y hemos puesto preguntas de repaso, mapas, tablas y diagramas.

En mi volumen anterior, acabé la introducción invitando a los lectores a poner en práctica la crítica constructiva, sobre todo teniendo en cuenta la utilidad de esta obra para la enseñanza teológica. Mantengo la invitación. Mi meta es que los lectores lleguen a una mejor comprensión del cristianismo del siglo I, y de la literatura que produjo y que se acogió como sagrada. Y que, gracias a esa comprensión, amen aún más al Señor Jesucristo, al que adoraba aquella iglesia incipiente, que pasó sufrimiento y dificultades muy similares a las que sufre la iglesia de hoy en muchas partes del mundo, por más que haya avances culturales y tecnológicos, que muchas veces encubren los duros retos con los que la iglesia se enfrenta.

1. Nashville: Broadman & Holman; Leicester: IVP.

2. N. de la T. Aunque aún no se ha traducido Jesus and the Gospels escrito por Blomberg al español, sí hemos traducido otra buena introducción a los Evangelios: Robert Stein, Jesús, el Mesías: Un estudio de la vida de Cristo (Terrassa: Clie, 2006).

3. Ralph P. Martin, New Testament Foundations, 2 vols. (Grand Rapids: Eerdmans; Carlisle: Paternoster, 1975-78).

4. P. ej., Paul J. Achtemeier, Joel B. Green y Marianne M. Thompson, Introducing the New Testament: Its Literature and Theology (Grand Rapids y Cambridge: Eerdmans, 2001); D. A. Carson y Douglas J. Moo, Una Introducción al Nuevo Testamento (Terrassa: CLIE, 2008).

5. Ver esp. David A. deSilva, An Introduction to the New Testament: Contexts, Methods and Ministry Formation (Downers Grove y Leicester: IVP, 2004).

6. Ver esp. Carl R. Holladay, A Critical Introduction to the New Testament: Interpreting the Message and Meaning of Jesus Christ (Nashville: Abingdon, 2005).

7. La divergencia más clara tiene que ver con la carta de Judas, que podría ser anterior a las demás epístolas generales, a excepción quizás de Santiago. Pero dada la estrecha relación literaria con 2a Pedro, tiene sentido tratarla cuando tratamos 2a Pedro.




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