8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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PREGUNTAS


1. Destaca los puntos clave de las palabras que Pablo dirige a los ancianos de Éfeso.
2. Explica las aparentes contradicciones entre Hechos 20:22, 21:4; y 21:11.
3. ¿Cómo es posible que Pablo estuviera de acuerdo en apoyar a los cristianos judíos que hacían sacrificios de animales en el templo?
4. ¿De qué forma usa Pablo su trasfondo multicultural en su arresto y discurso ante la multitud de judíos en Hechos 21:27–22:29?
5. Resume el acercamiento principal de Pablo en cada una de las cuatro comparecencias después de ser arrestado (ante el Sanedrín, Félix, Festo y Herodes Agripa II). ¿Qué elementos de su defensa se repiten en las cuatro comparecencias, y qué elementos cambian?
6. ¿Qué teología podemos extraer del viaje y naufragio de Pablo?
7. ¿Cuál es la enseñanza de cada uno de los episodios de Hechos 28, y a qué contribuye cada uno de ellos a la parte final de la obra de Lucas?

APLICACIÓN


En nuestro estudio de Hechos hemos podido extraer muchos principios concretos para la vida cristiana hoy y la misión. Y el retrato general nos presenta a una iglesia que avanza hacia fuera, con ganas de integrar a más y más gente en la comunidad de los redimidos. A lo largo de la mayor parte de la historia de la humanidad, debido a las comunidades bastante homogéneas organizadas por pueblos y ciudades, provincias, e incluso naciones (haciendo una generalización quizá exagerada), para los cristianos ha sido más fácil dar testimonio a los que estaban cerca, que a los que estaban lejos. Aunque este principio sigue vigente para muchos en la actualidad, nuestra aldea global, con unas oportunidades sin precedentes en cuanto al transporte y la comunicación, nos permite alcanzar a personas de toda etnia, nacionalidad, raza y religión con una facilidad impensable hace tan solo unas décadas. En las grandes ciudades occidentales uno puede proclamar el evangelio a personas de docenas de culturas sin salir del área metropolitana. A través de Internet, uno puede llegar a representantes de todas las naciones y a miles de subculturas de todo el mundo, aunque, cuanto más pobre es un país, menos posibilidades tiene la gente de acceder a esa tecnología.

No obstante, el modelo de Hechos no se logra cuando personas de diferentes lugares y trasfondos se convierten en creyentes. La siguiente fase es incorporarlas en las iglesias, en comunidades cristianas sanas que les enseñen las verdades centrales de la fe, que cubren sus necesidades físicas y espirituales, que les ayudan a amar y adorar a Dios, que les animan y enseñan a amar y servir a su prójimo (al que está cerca, y al que está lejos), que les sostienen en tiempos de dificultad y persecución, que les muestran cómo vivir y trabajar para que el impacto del reino de Dios llegue aún más lejos. En lugar de presentar una evangelización y un discipulado cortados por un patrón occidental, el libro de Hechos nos muestra lo importante que es contextualizar el mensaje del evangelio a cada cultura y subcultura. Las verdades básicas seguirán siendo las mismas, pero lo que debe cambiar es la forma en la que las comunicamos. Una vida de santidad supone una obediencia incuestionable a los mandamientos de las Escrituras, pero la forma de inculcar dichos principios puede variar, y mucho. Con frecuencia la iglesia de una parte del mundo, en sus esfuerzos misioneros, no solo ha llevado a otros países la enseñanza de la Biblia, sino que también ha llevado su cultura, sin darse cuenta de lo inapropiadas que eran sus costumbres en aquella otra parte del mundo.

El libro de Hechos también nos recuerda que la iglesia no se trata de programas, sino de personas. No somos nosotros los que determinamos la metodología perfecta para que haya crecimiento. Lo que normalmente ocurre es lo siguiente: el Espíritu de Dios obra en los lugares menos pensados, entre la gente más insospechada, y de formas realmente sorprendentes. Es cierto que es posible discernir ciertos principios que funcionan bien o mal en un lugar o momento, pero tan pronto como los creyentes los institucionalizan, dependen de ellos, o se jactan de ellos, ¡es muy probable que el Espíritu Soberano empiece a obrar de forma diferente! ¡Si hay un método que es atemporal es la dependencia en oración! La disciplina espiritual que las iglesias occidentales no están muy dispuestas a priorizar.

Hechos es la única base de datos para determinar cómo debería ser la «iglesia del Nuevo Testamento», pero fijémonos cuántas iglesias creen que son las únicas que han captado a la perfección el modelo de Hechos. Las iglesias de Jerusalén y Antioquía funcionan, hasta cierto punto, de forma congregacional; los ancianos de las iglesias de Éfeso parecen un presbiterio; y los apóstoles y evangelistas itinerantes son un precedente parcial de la autoridad del posterior modelo episcopal, completado con obispos cuya jurisdicción abarcaría grandes extensiones de territorio. Las iglesias carismáticas normalmente apelan a los diversos momentos de la recepción del Espíritu y la aparición de las glosolalia en Hechos; las iglesias no carismáticas de una forma igualmente válida dicen que los textos sobre las lenguas y la recepción tardía del Espíritu son excepciones que difieren de la norma. Los igualitaristas hacen hincapié en el gran número de mujeres en medio del liderazgo que aparecen en Hechos, como Lidia, Priscila y las hijas de Felipe. Los complementaristas observan que este libro nunca nombra a mujeres que ejercieran de ancianos y obispos en la congregación local. Los arminianos enfatizan la libertad y la necesidad de que todos los seres humanos respondan en arrepentimiento al mensaje del evangelio; los calvinistas responden apuntando al previo conocimiento de Dios y a la elección de esas respuestas humanas libres. Los bautistas subrayan los repetidos ejemplos de inmersión de forma casi inmediata a la conversión. Los pedobautistas especulan que los bebés también eran bautizados en aquellas conversiones de toda la «casa» que Lucas describe en varias ocasiones. ¡Estos debates teológicos no se van a resolver solo basándonos en el libro de Hechos!

Por otro lado, sí hay en Hechos una serie de principios inalterables, aunque expresados de diferentes maneras según la situación, que muchas ramas de la iglesia hoy ignoran con demasiada frecuencia: una profunda preocupación por los pobres, para que en la congregación cristiana no haya ningún necesitado, una acción integral que insiste en que se traten por igual las necesidades físicas y espirituales de la persona, el compromiso por parte de los líderes de las iglesias a ir más allá de su «descripción de trabajo», para discipular y enseñar a otros a que usen sus dones, y una disposición a hablar de forma valiente pero con tacto, incluso cuando hay peligro de encarcelamiento o muerte. Quizá el menos imitado de todos es el deseo incansable de las iglesias de Hechos de alcanzar la heterogeneidad, de unir a los judíos y a los gentiles (y a todo tipo de judíos y tipo de gentiles, por diferentes que fueran entre ellos también) bajo un organismo donde reine el amor, un amor que haga que cualquier observador vea la acción de una fuerza sobrenatural, y de no legislar lo que solo ocurre cuando alguien entiende que el evangelio libera de la ley y experimenta la liberación del pecado y por eso vive una vida de gratitud espontánea a Dios con el deseo de servir a Cristo tanto como pueda. Claro está que ese estilo de vida hará que muchos de los poderosos de este mundo se sientan celosos, por lo que la persecución de los cristianos se vuelve algo bastante común. Pero eso solo hace que los sufridores confíen aún más en su Dios Soberano.217




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