8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis


LAS EPÍSTOLAS Y EL APOCALIPSIS PREGUNTAS SOBRE CADA LIBRO



Descargar 2.52 Mb.
Página18/88
Fecha de conversión01.07.2017
Tamaño2.52 Mb.
1   ...   14   15   16   17   18   19   20   21   ...   88

LAS EPÍSTOLAS Y EL APOCALIPSIS

PREGUNTAS SOBRE CADA LIBRO


De cada libro que estudiemos, asegúrate de averiguar, en la medida que se pueda, las circunstancias en torno a la composición del libro: autor, fecha, lugar de composición, receptores, cuestiones que afectaban a los receptores, frase o párrafo que recoja el tema (o tesis), género literario o subgénero, formas literarias importantes que aparecen, y el sentido general del esquema con sus principales divisiones y subdivisiones. Además, fíjate en las preguntas más especializadas que aparecen al final del comentario de cada libro o de cada grupo de libros.

CRONOLOGÍA DE LAS CARTAS DE PABLO Gálatas48–49 1a y 2a Tesalonicenses50–51 1a Corintios55 2a Corintios56 Romanos57 Filemón/Colosenses/Efesios60–61 Filipenses61–62 Tito, 1a Timoteoca. 62 2a Timoteoca. 68 1. John McRay, Paul: His Life and Teaching (Grand Rapids: Baker, 2003), 33.

2. Michael J. Gorman, Apostle of the Crucified Lord: A Theological Introduction to Paul and His Letters (Grand Rapids and Cambridge: Eerdmans, 2004), 51. Cf. Bruce Chilton, Rabbi Paul (New York and London: Doubleday, 2004), 6–24.

3. Richard N. Longenecker, The Ministry and Message of Paul (Grand Rapids: Zondervan, 1971), 21–22.

4. Ver el clásico de W. C. van Unnik, Tarsus or Jerusalem: The City of Paul’s Youth (London: Epworth, 1962).

5. Encontrará más argumentos a favor de esta conclusión en Martin Hengel, The Pre–Christian Paul (London: SCM; Philadelphia: Trinity, 1991), 18–39.

6. La palabra que traducimos por «el oficio de hacer tiendas» en Hechos 18:3 (skeno-poios) también se puede traducir por «curtidor» o «el oficio de trabajar la piel»; de hecho, la mayoría de tiendas que se fabricaban en tiempos de Pablo se hacían con piel (McRay, Paul, 23).

7. Más información en Hengel, The Pre–Christian Paul, 40–62. Aunque es exagerado en algunos puntos, cf. esp. Brad H. Young, Paul the Jewish Theologian (Peabody: Hendrickson, 1997).

8. En cuanto a esto, ver Jerome Murphy–O’Connor, Paul: A Critical Life (Oxford: Clarendon, 1996), 32–51. Para un estudio profundo sobre Pablo y los filósofos populares, ver Paul and the Popular Philosophers, de Abraham J. Malherbe (Minneapolis: Fortress, 1989). Cf. también Troels Engberg–Pedersen, ed., Paul in His Hellenistic Context (Minneapolis: Fortress, 1995); y J. Paul Sampley, Paul in the Greco–Roman World: A Handbook (Harrisburg: Trinity, 2003).

9. Gillian Clark, «The Social Status of Paul», ET 96 (1985): 110–11.

10. John B. Polhill, Paul and His Letters (Nashville: Broadman & Colman, 1999), 37.

11. Murphy–O’Connor, Paul, 64–65.

12. Wright, El verdadero pensamiento de Pablo. En cuanto al celo de Pablo, ver también Terence L. Donaldson, «Zealot and Convert: The Origin of Paul’s Christ–Torah Antithesis», CBQ 51 (1989): 655–82.

13. Un muy buen trabajo es el de James R. Beck, The Psychology of Paul (Gran Rapids: Kregel, 2002).

14. Ver la introducción en Blomberg, Jesus and the Gospels, 64–66.

15. McRay, Paul, 49.

16. Ver Stendahl, «The Apostle Paul and the Introspective Conscience of the West».

17. Alan F. Segal, Paul the Convert: The Apostolate and Apostasy of Saul the Pharisee (New Haven and London: Yale University Press, 1990).

18. Gorman, Apostle of the Crucified Lord, 60. Cf. esp. Peter T. O’Brien, «Was Paul Converted?» en Justification and Variegated Nomism, eds. D. A. Carson, Peter T. O’Brien y Mark A. Seifrid, vol., 2 (Tübingen: Mohr; Grand Rapids: Baker, 2004), 361–91.

19. Gorman, Apostle of the Crucified Lord, 63. Terence L. Donaldson (Paul and the Gentiles: Remapping the Apostle’s Convictional World [Minneapolis: Fortress, 1997]) explora este tema con detenimiento, y llega a la conclusión de que Pablo se convirtió, pero nunca llegó a ser un converso típico.

20. Cf. John M.G. Barclay, «Paul Among Diaspora Jews: Anomaly or Apostate?», JSNT 60 (1995): 89–120; James D.G. Dunn, «What Did Paul Think He Was? A Study on Jewish–Christian Identity», NTS 45 (1999): 174–93.

21. En cuanto a todos estos puntos, ver los artículos relacionados en Longenecker, ed., The Road from Damascus.

22. Hengel y Schwemer, Paul between Damascus and Antioch, 109–18. Cf. también Jerome Murphy–O’Connor, «Paul in Arabia», CBQ 55 (1993): 732–37.

23. Cf. Mark Wilson, «Cilicia: The First Christian Churches in Anatolia», TynB 54 (2003): 15–30.

24. Ver Hengel y Schwemer, Paul between Damascus and Antioch, 151–77.

25. Aunque algunas de sus sugerencias son poco sólidas, en general Nicholas Taylor (Paul, Antioch and Jerusalem [Sheffield: JSOT, 1992]) explica mejor que otros estudios el importante papel que esta ciudad tuvo en el ministerio de Pablo.

26. Riesner, Paul’s Early Period, 245–53. James M. Scout (Paul and the Nations [Tübingen: Mohr, 1995]) argumenta que Pablo y Pedro, como judíos que eran, debieron dividir el mundo según la Tabla de Naciones de Génesis 10, decidiendo que Pablo se centrara en los jafetitas (europeos), y Pedro, en los semitas.

27. Gorman, Apostle of the Crucified Lord, 65–71.

28. Encontrará una lista de los cincuenta y siete cristianos mencionados solo en las epístolas, que colaboraron con el ministerio de Pablo de algún modo u otro, a varios de los cuales Pablo llama colaboradores (o un adjetivo similar) en L.J. Lietaert Peerbolte, Paul the Missionary (Leuven: Peeters, 2003), 228–30.

29. Eddy Paimoen, «The Importance of Paul’s Missionary Team», STJ 4 (1996): 175–91.

30. Cf. Jean Paillard, In Praise of the Inexpressible: Paul’s Experience of the Divine Majesty (Peabody: Hendrickson, 2003).

31. Stephen C. Barton, «Paul as Missionary and Pastor», en The Cambridge Companion to St. Paul, ed. D. G. Dunn (Cambridge and New York: CUP, 2003), 35–39.

32. Witherington, Paul Quest, 128.

33. Ver esp. Elizabeth Castelli, Imitating Paul: A Discourse of Power (Louisville: WJKP, 1991).

34. Cf. Witherington, Paul Quest, 156–72; Jerry L. Sumney, «Paul’s Weakness: An Integral Part of His Conception of Apostleship», JSNT 52 (1993): 71–91. Para una respuesta directa a Castelli, ver Trevor J. Burke, Family Matters: A Socio–Historical Study of Kinship Metaphors in 1 Thessalonians (London and New Cork: T & T Clark, 2003).

35. Bruce, Paul, 449.

36. Encontrará una defensa de la secuencia tradicional de las epístolas desde la prisión (Flm/Col/Ef/ Fil/2Ti) en la ubicación tradicional (Roma), con numerosos detalles sobre las condiciones de las cárceles, en Richard J. Cassidy, Paul in Chains: Roman Imprisonment and the Letters of St. Paul (New Cork: Crossroad, 2001).

37. Polhill, Paul and His Letters, 439–40.

38. En cuanto a las tradiciones post–paulinas de Pablo como asceta y como hacedor de milagros, cf. el estudio de Calvin J. Roetzel: Paul: The Man and the Myth (Columbia: University of South Carolina Prees, 1998), 157–76. Información más general, cf. Dennis R. Macdonald, The Legend and the Apostle: The Battle for Paul in Story and Canon (Philadelphia: Westminster, 1983).

39. Jack Finegan, The Archaelogy of the New Testament: The Mediterranean World of the Early Christian Apostles (Boulder: Westview, 1981), 30.

40. Ver esp. John S. Pobee, Persecution and Martyrdom in the Theology of Paul (Sheffield: JSOT, 1985).

41. Adolf Deissmann, Light from the Ancient East (New York: Harper & Bros.; London: Hodder & Stoghton, rev. 1922), 146–251.

42. P. ej., David E. Aune, The New Testament in Its Literary Environment (Philadelphia: Westminster, 1987), 218.

43. Cf. McRay, Paul, 265; Holladay, A Critical Introduction to the New Testament, 267–71.

44. Ver esp. Meter T. O’Brien, Introductory Thanksgivings in the Letters of Paul (Leiden and New Cork: Brill, 1977). Sobre la forma, cf. Jeffrey T. Reed, «Are Paul’s Thanksgivings Epistolary?», JSNT 61 (1996): 87–99.

45. Ver esp. Jeffrey A. D. Weima, Neglected Endings: The Significance of the Pauline Letter Closings (Sheffield: SAP, 1994).

46. Witherington, Paul Quest, 116. Encontrará una presentación más detallada en Stanley E. Porter, ed., Handbook of Classical Rhetoric in the Hellenistic Period (Leiden and New York: Brill, 1997).

47. Witherington, Paul Quest, 117–18. Witherington mismo ha escrito numerosos comentarios socioretóricos de libros del Nuevo Testamento en los últimos años, donde encontramos un estudio detallado que le permite llegar a conclusiones en cuanto al género retórico de cada texto. Duane Watson ha hecho el mismo tipo de análisis, a modo de artículos.

48. Gorman, Apostle of the Crucified Lord, 85.

49. Cf. esp. Thomas H. Olbricht y Jerry L. Sumney, eds., Paul and Pathos (Atlanta: SBL, 2001).

50. Encontrará acercamientos precavidos en cuando a la aplicación del análisis retórico en el caso de las epístolas en Stanley E. Porter, «The Theoretical Justification for Application of Rhetorical Categories to Pauline Epistolary Literature», en Rhetoric and the New Testament, eds. Stanley E. Porter y Thomas H. Olbricht (Sheffield: JSOT, 1993), 100–22. Si quiere consultar una respuesta equilibrada, vea Janet Fairweather, «The Epistle to the Galatians and Classical Rhetoric», TynB 45 (1994): 1–38; 213–43.

51. Judah Goldin, «Midrash and Aggadah», The Encyclopedia of Religion, ed. Mircea Eliade, vol. 9 (New York: Macmillan, 1987), 512.

52. Encontrará un buen resumen en Richard N. Longenecker, Biblical Exegesis in the Apostolic Period (Grand Rapids and Cambridge: Eerdmans, rev. 1999), 6–35. En cuanto al uso más general que Pablo hace del Antiguo Testamento, ver esp. Richard B, Hays, Echoes of Scripture in the Letters of Paul (New Haven and London: Yale University Press, 1989); Christopher D. Stanley, Paul and the Language of Scripture (Cambridge and New York: CUP, 1992); Craig A. Evans y James A. Sanders, Paul and the Scriptures of Israel (Sheffield: JSOT, 1993); James W. Aageson, Written Also for Our Sake: Paul and the Art of Biblical Interpretation (Louisville: WJKP, 1993); y Francis Watson, Paul and the Hermeneutics of Faith (London and New York: T & T Clark, 2004).

53. Robert W. Funk, «The Apostolic Parousia: Form and Significance)), en Christian History and Interpretation, ed. William R. Farmer, C. F. D. Moule, y R. R. Niebuhr (Cambridge and New York: CUP, 1967), 249–68.

54. Ver esp. C.K. Barrett, Paul: An Introduction to His Thought (London: Geoffrey Chapman; Louisville: WJKP, 1994), 22–54.

55. En cuanto a todas estas categorías, ver Stanley K. Stowers, Letter–Writing in Greco–Roman Antiquity (Philadelphia: Westminster, 1996), donde además encontrará ejemplos de cartas del mundo mediterráneo antiguo. Cf. también John. L. White, Light from Ancient Letters (Philadelphia: Fortress, 1986). Encontrará una lista con definiciones en deSilva, An Introduction to the New Testament, 532–34.

56. Cf. esp., Luther Stirewalt Jr., Paul the Letter Writer (Grand Rapids and Cambridge: Eerdmans, 2003), 25–55).

57. Stanley K. Stowers, The Diatribe and Paul’s Letter to the Romans (Chico, Calif.: Scholars, 1981).

58. Craig A. Evans, «Jesus’ Ethic of Humility», TrinJ 13 (1992); 127–38.

59. Cf. William W. Klein, Craig L. Blomberg y Robert L. Hubbard Jr., Introduction to Biblical Interpretation (Nashville: Nelson, rev. 2004), 436–37.

60. Ver esp. William J. Webb, Slaves, Women and Homosexuals (Leicester and Downers Grove: IVP, 2001).

61. Robert J. Karris, A Symphony of New Testament Hymns (Collegeville: Liturgical, 1996).

62. Ver especialmente Hurtado, Lord Jesus Christ.

63. Cf. Gerd Lüdemann con Alf Özen, What Really Happened to Jesus: A Historical Approach to the Resurrection (Louisville: WJKP, 1995), 15.

64. Encontrará una excelente introducción a cómo interpretar las epístolas a la luz de su naturaleza ocasional en Gordon D. Fee y Douglas Stuart, How to Read the Bible for All its Worth (Grand Rapids: Zondervan, rev. 2003), 55–87.

65. Ver más en Craig L. Blomberg, Making Sense of the New Testament, 131–36; Klein, Blomberg y Hubbard, Introduction to Biblical Interpretation, 485–98.

66. Toda la información que incluimos aquí la encontrará en E. Randolph Richards, The Secretary in the Letters of Paul (Tübingen: Mohr, 1991). Encontrará una publicación más extensa y más divulgativa en la obra del mismo autor titulada Paul and First–Century Letter Writing: Secretaries, Composition and Collection (Downers Grove: IVP, 2004), en la que Richards claramente opta por una combinación de la segunda y tercera forma que aparecen arriba.

67. Polhill, Paul and His Letters, 121. Más detalles en John D. Harvey, Listening to the Text: Oral Patterning in Paul’s Letters (Gran Rapids: Baker, 1998). Encontrará uno de los análisis mas elaborados sobre estas técnicas nemotécnicas en Ian H. Thomson, Chiasmus in the Pauline Letters (Sheffield: SAP, 1995).

68. Se han utilizado modelos matemáticos periódicos para intentar poner a prueba estas diferencias e intentar averiguar si varían lo suficiente como para tener «peso estadístico». Los resultados son variados. Pero la respuesta es negativa en más ocasiones. Entrará un resumen de los estudios más importantes, y también los análisis mas ambiguos hasta la fecha, decantándose a favor de la autenticidad de las trece cartas que se atribuyen a Pablo, en George H. Barr, Scalomery and the Pauline Epistles (London and New York: T & T Clark, 2004). Cf. también Kenneth J. Neumann, The Authenticity of the Pauline Epistles in the Light of Stylostatistical Analysis (Atlanta: Scholars, 1990).

69. Encontrará una defensa evangélica de esta perspectiva esp. en David G. Meade, Pseudonymity and Canon (Grand Rapids: Eerdmans, 1986). Encontrará un estudio de este género de literatura grecorromana en Charles D. N. Costa, Greek Fictional Letters (New York, OUP, 2001).

70. Cf. el breve resumen de Terry L. Wilder, «Pseudonymity and the New Testament», en Interpreting the New Testament, eds. Black and Dockery, esp. 301–8. Según Wilder esta evidencia no es convincente.

71. Cf. esp. Terry L. Wilder, Pseudonymity, the New Testament, and Deception (Lanham, Md. And Oxford: UPA, 2004); y Jeremy N. Duff, «A Reconsideration of Pseudoepigraphy in Early Christianity» (Oxford: Tesis de Doctorado en Filosofía, 1998).

72. Encontrará una defensa de la autenticidad de las llamadas deuteropaulinas en Bo Reicke, Re–examining Paul’s Letters: The History of the Pauline Correspondence, eds. David P. Moessner y Ingalisa Reicke (Harrisburg: Trinity, 2001).

73. Cf. esp. F. F. Bruce, El Canon de la Escritura (Terrassa: CLIE, 2002).

74. E. Randolph Richards, «The Codex and the Early Collection of Paul’s Letters», BBR 8 (1988), esp. 198–203.

75. Encontrará un resumen y una crítica de las principales ideas opuestas en Stanley E. Porter, «When and How Was the Pauline Canon Compiled? An Assessment of Theories», en The Pauline Canon, ed. Stanley E. Porter (Leiden and Boston: Brill, 2004), 95–127.

76. Ver las tablas en McRay, Paul, 274–75.

77. Cf. William R Farmer con Denis M. Farkasfalvy, The Formation of the New Testament Canon (New York: Paulist, 1983), 79–81.

78. Ver, p. ej., I. Howard Marshall, New Testament Theology (Leicester and Downers Grove: IVP, 2004), 209–469.

79. Ver esp. Thomas R. Schreiner, Paul: Apostle of God’s Glory in Christ (Downers Grove and Leicester: IVP, 2001);

80. P. ej., Ben Witherington III, Paul’s Narrative Through World: The Tapestry of Tragedy and Triumph (Louisville: WJKP, 1994). Cf. también Bruce W. Longenecker, ed., Narrative Dynamics in Paul: A Critical Assessment (Louisville and London: WJKP, 2002).

81. Ver esp. Johan C. Beber, Paul the Apostle: The Triumph of God in Life and Thought (Philadelphia: Fortress, 1980).

82. En cuanto al primer acercamiento, en relación con la comprensión paulina de la resurrección y la escatología, una cuestión clave en Pablo sobre la cual la mayoría ha adoptado la segunda hipótesis, ver Ben F. Meyer, «Did Paul’s View of the Resurrection of the Dead Undergo Develoment?», TS 47 (1986): 363–87); y Paul Woodbridge, «Did Paul Change His Mind? –an Examination of Some Aspects of Pauline Eschatology», Themelios 28 (2003): 5–18.

83. Esp. Heikki Raisanen, Paul and the Law (Tübingen: Mohr, 1983; Philadelphia: Fortress, 1986). Encontrará una respuesta en Teunis E. van Spanje, Inconsistency in Paul? (Tübingen: Mohr, 1999).

84. Gorman, Apostle of the Crucified Lord, 131–44.

85. Encontrará más sobre estas ideas en Wright, El verdadero pensamiento de Pablo (CLIE, 2002), 17–25.

86. London: SCM; Philadelphia: Fortress.

87. James D. G. Dunn, (Jesus, Paul and the Law: Studies in Mark and Galatians [London: SPCK: Louisville: WJKP, 1990] incluye algunos de sus estudios en este área. Ver también su obra titulada The Theology of Paul the Apostle.

88. Wright, El verdadero pensamiento de Pablo (CLIE, 2002), 45–168.

89. De todos los estudios que se han hecho, el más reciente y útil (por no decir el mejor), es Stephen Westerholm, Perspectives Old and New on Paul: The «Lutheran» Paul and His Critics (Grand Rapids and Cambridge: Eerdmans, 2004).

90. La obra maestra que recoge esta diversidad del judaísmo precristiano es la que D. A. Carson, Peter T. O’Brien y Mark Seifrid, eds., Justification and Variegated Nomism, vol I (Tübingen: Mohr; Grand Rapids: Baker, 2001). Vol. 2 (2004) reevalúa algunos temas principales de Pablo a la luz de esta diversidad, demostrando que la comprensión que los reformadores tenían de Pablo era bastante acertada.

91. Ver esp. Mark A. Elliot, The Survivors of Israel (Grand Rapids and Cambridge: Eerdmans, 2000).

92. Ver esp. Simon J. Gathercole, Where Is Boasting? (Grand Rapids and Cambridge: Eerdmans, 2002).

93. Ver esp. John Dominic Crossan y Jonathan L. Reed, In Search of Paul (San Francisco: HarperSanFrancisco, 2004). Cf. Neil Elliott, Liberating Paul: The Justice of God and the Politics of the Apostle (Maryknoll: Orbis, 1994); Bruno Blumenfeld, The Political Paul: Justice, Democracy and Kingship in a Hellenistic Framework (Sheffield: SAP, 2001).

94. Dan G. McCartney, «No Grace without Weakness», WTJ 61 (1999).

95. La mayor parte del material de esta sección es un resumen de Blomberg, Making Sense of the New Testament, 71–106. La obra más completa sobre este tema es la de David Wenham, Paul: Follower of Jesus or Founder of Christianity? (Grand Rapids and Cambridge: Eerdmans, 1995).

96. Ver esp. la tabla de treinta y un elementos compilada por Seyoon Kim, «Jesus, Sayings of», en Dictionary of Paul and His Letters, eds. Gerald F. Hawthorne, Ralph P. Martin y Daniel G. Reid (Leicester and Downers Grove: IVP, 1993), 481, aunque algunos de ellos resultan menos convincentes que otros. Los dieciocho más ambiguos aparecen convenientemente a modo de tabla en Bruce N. Fisk: «Paul, Life and Letters», en The Face on New Testament Studies, eds. Scot McKnight y Grant R. Osborne (Grand Rapids: Baker; Leicester: IVP, 2004), 311–12.

97. Stanley E. Porter, «Images of Christ in Paul’s Letters», en Images of Christ: Ancient and Modern, eds. Stanley E. Porter, Michael A. Hayes y David Tombs (Sheffield: SAP, 11Co 1997), 98–99.

98. Ver tambien J.P. Arnold, «The Relationship of Paul to Jesus», en Hillel and Jesus: Comparative Studies of Two Major Religious Leaders, eds. James H. Charlesworth y Loren L. Johns (Minneapolis: Fortress, 1997), 256–88.

99. Ver esp. Herman Ridderbos, Paul and Jesus (Grand Rapids: Baker, 1958). Cf. further F. F. Bruce, Paul and Jesus (Grand Rapids: Baker, 1954); Traugott Holtz, «Paul and the Oral Gospel Tradition», en Jesus and the Oral Gospel Tradition, ed. Henry Wansbrough (Sheffield: JSOT, 1991), 380–93.





Compartir con tus amigos:
1   ...   14   15   16   17   18   19   20   21   ...   88


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2019
enviar mensaje

    Página principal