8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis


GÁLATAS: LA CARTA DE LA LIBERTAD CRISTIANA



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GÁLATAS: LA CARTA DE LA LIBERTAD CRISTIANA

INTRODUCCIÓN


DESTINATARIOS Y FECHA

Cuando intentamos identificar las circunstancias que hicieron que Pablo escribiera la carta que conocemos como la carta a los Gálatas, nos encontramos principalmente con dos problemas. El primero tiene que ver con determinar si estaba escribiendo a las iglesias en la región que hoy es el norte y el centro norte de Turquía, que incluía a los gálatas étnicos, es decir, a las personas que usaban dicho término para identificarse a sí mismos, o si tenía en mente la región romana de Galacia, mucho más extensa, pues incluía también todo el centro y el centro sur de la actual Turquía. En el año 25 a.C., Roma había unido las regiones anteriormente conocidas como Galacia (en el norte) y Frigia (en el sur), y la combinación de estos términos en Hechos 16:6 y 18:23 sugiere que Lucas reconocía esta reorganización provincial. No obstante, a nivel local se solían mantener las distinciones, y por lo general la gente de Frigia no se llamaba a sí misma gálata.

La resolución del debate depende en parte de si el ministerio inicial de Pablo a los gálatas (descrito en Gá 3:1–5 y 4:12–16) debería asociarse con alguno de los viajes misioneros que aparecen en Hechos. En ese libro no se recoge que Pablo predicara en el norte de Galacia, pero por el contenido de las epístolas sabemos que Hechos no recoge otras porciones de los viajes de Pablo. Así, el hecho de que esta información no aparezca en Hechos no tiene demasiada importancia. Por otro lado, Hechos 13–14 habla del ministerio de Pablo en Antio-quía de Pisidia (de hecho, que está algo más allá de Pisidia, hacia Frigia, pero la llama así para que no se confunda con la Antioquía que había en el centro de Frigia) y en Iconio, ciudades que estaban en la parte sur de la Galacia romana. Partes de Licaonia también pasaron a incorporarse a la Galacia romana, así que puede ser que las ciudades de Listra y Derbe llegaran a estar incluidas.1

El segundo problema, que está interrelacionado con el primero, tiene que ver con determinar si Pablo escribió la epístola a los Gálatas antes o después del Concilio Apostólico del año 49 d.C., aproximadamente, que aparece en Hechos 15:1–29. Los académicos más liberales creen que Gálatas 2:1–10 contiene tantos elementos similares a los del concilio, que tiene que tratarse de un relato independiente sobre el mismo suceso (Pablo y los apóstoles de Jerusalén tienen que decidir si la circuncisión y, por tanto, la observación de toda la ley mosaica, es requisito indispensable para la salvación). No obstante, una vez hecha esta ecuación, entre Gálatas y Hechos sigue habiendo discrepancias que parecen irreconciliables. Por ejemplo, en Gálatas 2:1–2, Pablo, Bernabé y Tito se reúnen en privado, mientras que en Hechos 15 Pablo y Bernabé aparecen en público. En Gálatas 2:6–10, los apóstoles de Jerusalén no añaden nada al mensaje de Pablo; en Hechos 15 añaden las cuatro restricciones que forman el decreto apostólico (v. 19–21).2 Y podríamos seguir. Vemos, pues, que hay bastantes detalles que aparecen en un texto que están ausentes en el otro, por lo que uno se pregunta si estos dos textos se están refiriendo al mismo suceso. Por otro lado, si Gálatas 2:1–10 no se refiere al episodio que aparece en Hechos 15, entonces nos tenemos que enfrentar a la siguiente pregunta: ¿cómo se explica un nuevo desacuerdo sobre algunos de los temas que se debatieron en el concilio de Hechos 15? ¡Como si allí no se hubiera tomado ninguna decisión!

Sin embargo, hay razones de peso para creer que los dos textos se refieren a sucesos diferentes. Si consideramos el libro de Hechos como una fuente históricamente fiable, entonces hemos de recordar que Pablo visita Jerusalén dos veces antes del concilio de Hechos 15. En Hechos 9:26–29 se narra el primer viaje que Pablo hizo a Jerusalén después de su conversión, mientras que en 11:27–30 él y Bernabé llegan a Jerusalén desde Antioquía para llevar una ofrenda de ayuda a los creyentes azotados por el hambre. Gálatas también hace referencia al primer viaje de Pablo a Jerusalén, en 1:18–24, y la impresión que nos da es que 2:1–10, aunque es catorce años después, narra la segunda vez que Pablo vuelve a aquella ciudad. Eso nos llevaría a relacionar Hechos 9:26–29 con Gálatas 1:18–24, y Hechos 11:27–30 con Gálatas 2:1–10. Hechos 15:1, donde se dice que «algunos habían llegado de Judea a Antioquía», y estaban enseñando a los cristianos que «a menos que os circuncidéis, conforme a la tradición de Moisés, no podéis ser salvos», encajaría con la referencia en Gálatas 2:12 donde «algunos de parte de Jacobo… partidarios de la circuncisión», hicieron que Pedro y Bernabé se separaran de los gentiles, con los que ya habían estado comiendo.3

Estas correlaciones también nos hacen pensar que Pablo, en su relato autobiográfico de Gálatas 1 y 2 no ha omitido ninguna de sus visitas a Jerusalén. Estas suposiciones estarían respaldadas por la lógica, pues el propósito de Pablo al contar su historia es demostrar su independencia de los apóstoles de Jerusalén. De hecho, omitir la mención de alguna de sus visitas habría mermado su argumentación; por lo que concluimos que ha incluido todas y cada una de ellas.4

Queriendo demostrar la invalidez de estas correlaciones, algunos han apuntado a las grandes diferencias que hay entre Hechos 11:27–30 y Gálatas 2:1–10.

No obstante, no encontramos ninguna contradicción, al igual que cuando intentamos emparejar Gálatas 2:1–10 con Hechos 15. Y aunque la versión enormemente abreviada de Lucas de la segunda visita se centra exclusivamente en la ofrenda para los pobres, en Gálatas 2:1–10 hay dos detalles interesantes que encajan mucho mejor con Hechos 11 que con Hechos 15. El primero aparece en Gálatas 2:2, donde Pablo explica que fue a Jerusalén «obedeciendo a una revelación», pues encaja perfectamente con la profecía de Agabo de Hechos 11:27–28. El segundo es el recordatorio que aparece en Gálatas 2:10 de que Pablo y sus compañeros debían acordarse de los pobres, que era exactamente lo que él quería hacer, y encaja perfectamente con la ofrenda de Hechos 11:29–30.5

El hecho de que Pedro no respaldara un acuerdo que ya se había alcanzado no debería sorprendernos, dada la naturaleza volátil del tema en cuestión. Pedro no sería el primero en la historia de la humanidad que necesita más de una conversación para reafirmar un compromiso a pensar y a actuar de una forma radicalmente nueva. De hecho, sería más sorprendente si el conflicto de Gálatas 2:11–15 hubiera tenido lugar después del concilio más formal de Hechos 15, donde los acuerdos se pusieron por escrito. La actitud de Pedro no sorprende tanto si tan solo está renegando de una conversación privada e informal como la de Gálatas 2:1–10.

Los problemas en cuanto a los destinatarios y la fecha están relacionados porque si creemos que el origen está en el norte de Galacia, es más fácil imaginar a Pablo dirigiéndose al norte después de visitar de nuevo las ciudades del sur de Galacia en su segundo viaje misionero, donde según él están yendo de un lado al otro buscando la guía de Dios para saber a dónde ir (Hechos 16:6–10), que imaginarlo intentando encajar un viaje más en el primer viaje misionero, que fue más rápido y más corto, y en el que viajó del sur de la provincia a las ciudades del sur de Galacia, para luego regresar a su origen. Por tanto, la mayoría de los que dicen que la carta está dirigida al sur de Galacia, la fechan entre el 48 y el 49, antes del Concilio Apostólico. La mayoría de los que dicen que la carta tiene su origen en el norte de Galacia, la fechan entre el 51 y el 53, después de que Pablo ha pasado de la «Turquía» central a las ciudades de Grecia,6 aunque algunos la fechan incluso un poco más tarde. No obstante, no es necesario hacer una correlación entre las dos cuestiones, y algunos estudiosos de los que creen que la carta va dirigida al sur de Galacia la fechan más tarde,7 mientras que algunos, aunque bien pocos, de los que piensan que proviene del norte de Galacia, la fechan más temprano.8



PABLO EN JERUSALÉN EN HECHOS Y GÁLATAS Hechos
Conversión (9:1–25)
Primer viaje (9:26–30)
Segundo viaje (11:27–30)
Problemas en Antioquía (15:1–2)
 
Concilio ApostólicoGálatas
Conversión (1:15–17)
Primer viaje (1:28–24)
Segundo viaje (2:1–10)
Problemas en Antioquía (2:11–14)
Pablo escribe su carta
  Sin embargo, entre los evangélicos, la combinación favorita es la siguiente: la carta está dirigida al sur de Galacia, y fue escrita bastante temprano. Es interesante notar que ésta no fue la opinión de la mayoría de los primeros Padres de la iglesia, pero al parecer eso se debe a que a partir del 74 d.C., la reorganización romana redujo de nuevo el territorio al que había designado Galacia, por lo que los autores posteriores solo tuvieron en cuenta las divisiones geográficas de su tiempo.

Una ventaja obvia de la hipótesis de que el destino era el sur de Galacia es que nos permite relacionar la carta con la información que encontramos en Hechos 13–14. Ciertamente, si hacemos así, inmediatamente hay un par de cuestiones que nos sorprenden. La primera está en Gálatas 3:1, donde Pablo pregunta: «¿Quién os ha hechizado?» usando un verbo que podría estar haciendo referencia a la antigua creencia de que algunas personas eran capaces de hechizar a otras echándoles un «mal de ojo».9 Este lenguaje solo sería apropiado en lugares altamente supersticiosos como Listra, donde sus habitantes pasan de adorar a Pablo porque creen que es un dios, a apedrearlo cuando se dan cuenta de que no lo es. Y la segunda está en 4:14, pues cuando Pablo describe la bienvenida que le dieron casi como si fueran ángeles de Dios o el mismo Cristo Jesús, encaja muy bien con aquella primera reacción de los habitantes de Listra.



OTRAS CIRCUNSTANCIAS Y PROPÓSITOS

Afortunadamente, el contenido principal de esta carta no se ve afectado por estos debates espinosos. Lo que está claro para todos los estudiosos es que un grupo de judíos que profesaban ser cristianos habían llegado a Galacia después de que Pablo estableciera iglesias, y estaba promoviendo la creencia de que la circuncisión, que era la señal de iniciación en la observancia de la ley mosaica, era un requisito para la salvación. Pablo se referirá a esta práctica como «judaizar» u «obligar a practicar el judaísmo» (2:14). De ahí que los estudiosos los hayan denominado los judaizantes. Algunos han dicho que estos judaizantes no eran cristianos, y lo que estaban haciendo era intentar deshacer la conversiones que Dios había realizado a través del ministerio de Pablo,10 pero 6:12 (que habla de evitar ser perseguidos por causa de la cruz de Cristo) apunta a que esa afirmación no tiene mucho sentido. Pero este mismo versículo explica claramente por qué los judíos que profesaban la fe cristiana habrían querido observar la ley tanto como les fuera posible y evitar ser acusados de enseñar a los gentiles una enseñanza diferente (recuérdese el problema en Hechos 21:20–26).

Ciertamente, a medida que la frustración de los judíos ante el Imperio Romano crecía, y el movimiento zelote se desarrollaba cada vez más, la diferencia entre los cristianos y los judíos se hacía más evidente porque éstos sabían que no podían contar con los cristianos en su lucha contra Roma.11 Curiosamente, uno de los fragmentos de los manuscritos del Mar Muerto traducido recientemente (4QMMT) retrata una actitud hacia la ley mosaica entre los judíos esenios muy similar a la que Pablo combate en Gálatas.12 Así que no podemos estar totalmente seguros del origen o trasfondo de los adversarios de Pablo.

Resumiendo, al parecer Pablo ha oído que los judaizantes están cambiando el mensaje que él había predicado a las iglesias de Antioquía de Pisidia, Iconio, y quizá también de Listra y Derbe, de una forma muy similar a la confrontación con los judaizantes que él mismo tuvo en Antioquía de Siria. Si el Concilio Apostólico de Hechos 15 aún no ha tenido lugar, entonces Pablo debe de estar escribiendo la carta a los Gálatas durante el breve periodo de tiempo que hay entre el choque con Pedro y con los judaizantes en Antioquía de Siria y el viaje que hizo a Jerusalén para acabar con el problema. El poco tiempo, junto al hecho de que para Pablo se trataba de un tema muy serio, explica el tono urgente y a veces duro de la carta.13



GÉNERO Y ESTRUCTURA

Si tenemos que clasificar esta carta de forma más precisa, diremos que quizá lo más adecuado es describirla como una carta apologética. Es decir, Pablo está presentando una apología o defensa de su autoridad apostólica y, por tanto, la fiabilidad y fidelidad del evangelio que les ha predicado. Es posible esquematizar la carta siguiendo la estructura de las antiguas cartas apologéti-cas.14 Algunos análisis recientes de la retórica difieren, pues dicen que usa la retórica judicial de la apologética formal, por lo que Pablo está usando, en su opinión, la retórica deliberativa.15 Pero la actitud defensiva de Pablo, especialmente si lo comparamos con muchas de sus cartas que claramente adoptan la retórica deliberativa, apunta más bien a un discurso apologético. Bastará decir, junto a otros comentaristas, que, entre la introducción y la conclusión la argumentación del Pablo se puede dividir en tres partes:16

I. Saludos (1:1–5)
II. Defensa de la autoridad apostólica que Dios ha dado a Pablo (1:6–2:14)
A. La singularidad del evangelio (1:6–10)
B. La conversión de Pablo (1:11–17)
C. El encuentro con los apóstoles en Jerusalén (1:18–2:10)
D. Pablo confronta a Pedro en Antioquía (2:11–14)
III. Definición de la justificación por la fe en lugar de por la ley (2:15–4:31)
A. Tesis: justificación por fe (2:15–21)
B. Argumentos para defender la tesis de Pablo (3:1–18)
C. Los propósitos de la ley (3:19–4:7)
1. Aumentar la transgresión (3:19–20)
2. Impedir el pecado (3:21–4:7)
D. Más argumentos para defender la tesis de Pablo (4:8–31)
IV. Descripción de la libertad en Cristo a través del Espíritu (5:1–6:10)
A. Mantenerse firme en libertad (5:1)
B. O todo o nada (5:2–12)
C. La ley de Cristo (5:13–6:10)
V. Conclusión (6:11–18)
GÁLATAS COMO CARTA APOLOGÉTICA
Introducción epistolar (1:1–5)

Exordium – Descripción del problema (1:6–11)

Narratio – Demostración de la tesis y de los hechos (1:12–2:14)

Propositio – Resumen de los puntos en los que están de acuerdo y de lo que aún queda por rebatir (2:15–21)

Probatio – Pruebas o evidencias (3:1–4:31)

• Tipos de argumentos


Lógicos
Emocionales
Ilustrativos
Figurativos
Exhortatio – Parénesis (5:1–6:10)

Conclusión epistolar (6:11–18)





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