8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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LA HISTORIA EN ROMANOS Y GÁLATAS



Tercero, los versículos 10–14 argumentan que la ley es incapaz de salvar a nadie; lo único que puede hacer es apuntar hacia Cristo. Estos versículos son particularmente difíciles de seguir y han levantado mucha controversia. Pero la lógica de Pablo parece apuntar a que el mismo Antiguo Testamento habla de una forma adecuada de usar la ley y de una forma errónea. Los que piensan que pueden obedecer la ley de forma perfecta y que por tanto merecen la salvación, siempre fracasarán (v. 10, 12). Los que siguen la ley como consecuencia de su fe en Dios y en sus promesas, se salvarán (v. 11).39 Antes de que Cristo viniera, los judíos fieles ofrecían animales en sacrificio para el perdón (temporal) de sus pecados, como anticipo de la llegada de una era en la que los pecados serían perdonados de una vez para siempre. Pero ahora, con Jesús, esa era ya ha llegado. Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley que pesaba sobre los que no lograban cumplirla (v. 13–14). La muerte por crucifixión ya se había asociado con colgar a alguien de un árbol, por lo que también había pasado a relacionarse con la maldición de Deuteronomio 21:23 (11QTemple 64.6–13; 4Q169 1.17–18). Pero eso también significaba que uno ya no podía continuar obedeciendo la ley, ni siquiera ofreciendo todos los sacrificios estipulados, como una expresión adecuada de fe en Dios. La fe en las promesas de Dios significaba reconocer el cumplimiento. Cristo es el cumplimiento de la ley, confiar en él como el sacrificio perfecto y definitivo por el pecado, y dejar de confiar en la ley como medio para alcanzar la salvación.40

Cuarto, los versículos 15–18 cierran esta sección volviendo al argumento histórico. La ley mosaica entró en vigor sustancialmente después del principio de la justificación por la fe con Abraham, por lo que no anula el principio original. El versículo 16 es difícil porque los diferentes pasajes del Antiguo Testamento que prometen bendición para los descendientes (o «semilla») de Abraham parecen usar singulares colectivos para referirse a múltiples descendientes. Pero el Salmo 72:17, que al parecer hace referencia a uno de esos pasajes (Gn 22:17b–18a), claramente entiende que el cumplimiento llegará en un único rey. El cumplimiento inicial de la promesa también apuntaba a una sola persona, Isaac. Así que la aplicación que Pablo hace al Mesías no es diferente a la interpretación que el propio Antiguo Testamento hace.41 Además, el uso que hace de esta misma promesa en Gálatas 3:29 demuestra que también entiende su aplicación colectiva.


El otro problema en este párrafo es la referencia a que la ley vino 430 años después de la promesa (v. 17). Génesis 15:13 había anunciado que los israelitas estarían cautivos en Egipto durante 400 años; pero que el tiempo adicional de Abraham a José habría sido bastante más de treinta años. El número 430 también aparece en Éxodo 12:40 como el tiempo que duró la cautividad, quizá como una cifra más precisa que el número redondo 400; pero eso lo único que hace es agravar el problema. Quizá Pablo tenía en mente la última vez que Dios renovó su promesa antes del final de la era patriarcal, con Jacob (Gn 49:20), y eso sí dejaría aproximadamente 430 años antes del Éxodo y de la entrega de la ley en el Monte Sinaí.42

Los propósitos de la ley (3:19–4:7). Pablo interrumpe esta serie de argumentos a favor de la justificación por la fe para centrarse en una objeción potencial que probablemente sospechaba que estaba en las mentes de todos sus oyentes. Si la ley no fue dada para salvar a las personas, ni siquiera en tiempos del Antiguo Testamento, entonces, ¿cuál era su propósito? En esta sección, Pablo dará dos respuestas; más adelante aparecerá una tercera.

Aumentar la transgresión (3:19–20). La primera respuesta es bien breve: la ley fue dada «por causa de las transgresiones» (v. 19). La preposición griega no es una de las que comúnmente se usa para transmitir el sentido de «por causa de». Se trata de una palabra poco común que también puede significar «para causar» o «con el propósito de causar» (charin). La palabra que traducimos por «transgresión» (parabasis) significa «pecado consciente». Entre otras cosas, dar la ley a los israelitas aumentaba la conciencia de pecado, porque cuando hacían algo que estaba mal ahora sabían que iba en contra de la voluntad de Dios. Pero Pablo también podría estar diciendo que la entrega de la ley hizo que algunas personas la desobedecieran más; la naturaleza humana en todas las culturas ha demostrado que, por regla general, «el fruto prohibido es el más apetecible».43 En Romanos, Pablo vuelve a este tema en repetidas ocasiones (4:15–16; 5:20–21; 7:3–13) y deja claro que, cuanto más evidente se hace la profunda oscuridad de nuestro pecado, más evidente se vuelve la necesidad de un Salvador. Por tanto, la ley prepara el camino para la predicación del evangelio (cf. también toda la estructura de Romanos 1:18–3:31).44

Impedir el pecado (3:21–4:7). Sin embargo, si ese fuera el único propósito de la ley, parecería una ruta un tanto tortuosa para lograr los objetivos de Dios. Pero Pablo sigue para explicar un segundo propósito con mucho más detalle: para mucha gente, la ley también tiene el efecto de frenar el pecado (3:21–4:7). Es como si nos custodiara hasta que Cristo vuelva. Pablo ilustra esta función de la ley con tres metáforas: (1) el carcelero que protege a la sociedad de los presos (¡y a los presos entre ellos!), versículos 22–23; (2) el pedagogo (paidogogos) o siervo de las familias ricas que se encargaba de guiar al hijo sano y salvo a la escuela, y luego a casa de nuevo, versículos 24–25;45 y (3) los tutores y administradores que supervisan el estado de un menor, 4:1–7. Pero en las tres ilustraciones Pablo deja claro que el periodo de custodia ya ha finalizado; a través de la fe en Cristo el prisionero gana la libertad, los días de la escuela han llegado a su fin, y el hijo ya ha alcanzado la mayoría de edad.46 Esa libertad en Cristo se hace visible en el símbolo del bautismo (3:26–29).

En medio del párrafo que acabamos de citar, aparece un versículo que muchos ven como uno de los más importantes en todo el pensamiento de Pablo. La libertad cristiana une a los judíos y a los griegos, a los esclavos y a los libres, a los hombres y a las mujeres (v. 28). Ésta es una inversión radical de la oración judía común en la que los hombres piadosos daban gracias a Dios porque los había hecho judíos y no gentiles, libres y no esclavos, hombres y no mujeres (p. ej., t. Berakot 7.18 y j. Berakot 13b). Es importante no interpretar este versículo de forma extremista; y también es importante no intimidarse por las interpretaciones extremistas que ha tenido, y saber ver la importancia que tiene en su justa medida. Por un lado, hay otros textos judíos y grecorromanos muy similares al de Pablo, pero que desarrollan un poco más los conceptos definiendo los diferentes roles de, por ejemplo, el hombre y la mujer. Así que este versículo no se puede tomar de forma aislada para probar que Pablo promovió un igualitarismo radical; para tratar el tema, tendremos que tener en cuenta otros textos. Por otro lado, este versículo está hablando de algo más que una igualdad en Cristo espiritual e invisible. Aparece en el contexto del bautismo, un ritual externo en el que el hombre y la mujer participaban en igualdad de términos, a diferencia del equivalente veterotestamentario, la circuncisión, que estaba reservada para los hombres. Así que parece que la aplicación contemporánea de este texto debería llevar a los cristianos a buscar expresiones de igualdad de todas las personas en Cristo igual de sorprendentes y visibles.47



Más argumentos para defender la tesis de Pablo (4:8–31). Pablo ahora puede resumir su serie de argumentos a favor de que la justificación es solo por la fe. Primero, en 4:8–11 hace mención de la esclavitud a «los principios ineficaces y sin valor» (stoicheaia, v. 9) en la que antes estaban sumidos los gálatas, y se maravilla de que quieran volver a algo similar. El término se refiere al menos a normas y regulaciones que formaban parte de su manera pagana de vivir; también podría estar apuntando a los poderes demoníacos que estaban detrás de esas religiones.48 Aplicar un término pagano y de la adoración a los demonios a la observancia de la ley judía ¡es un recurso increíblemente impactante! Segundo, en los versículos del 12–20 les recuerda el interés amoroso con el que le recibieron al principio, y contrasta con el interés deshonesto de los judaizantes. Aquí es donde Pablo nos desvela que la primera vez que vino a Galacia fue a causa de una enfermedad (v. 13). No sabemos de qué enfermedad se trataba. Si interpretamos el versículo 15 de forma literal, entonces Pablo tenía problemas en la vista, pero lo de «os habríais sacado los ojos» podría ser metafórico. La otra sugerencia más común es que tuviera malaria, porque era una enfermedad bastante común en la costa sur de lo que hoy es Turquía, y los que padecían esta enfermedad normalmente viajaban hacia el Norte en busca de lugares más secos para recuperarse. Pero la idea importante para Pablo es el contraste entre la preocupación inicial de los gálatas y el desinterés que están mostrando en ese momento, que le ha llevado a sufrir ¡como sufre una mujer en un parto! (v. 17–20). Del mismo modo que la madre espera hasta que el bebé ya está formado y listo para nacer, así Pablo desea la formación y la madurez espiritual de los creyentes en Galacia (v. 19).49

Tercero, en los versículos 21–31 Pablo apela a la historia de Abraham y sus dos mujeres, Agar y Sara, para crear una alegoría que origina la aplicación que los judaizantes probablemente estaban haciendo.50 Siguiendo las genealogías, era fácil observar que los judíos eran descendientes de Sara, la mujer libre; y los gentiles, la descendencia de Agar, la mujer esclava. Sin embargo, Pablo hace unos paralelismos espirituales que invierten esas líneas sucesorias: los cristianos (judíos y gentiles) son los que realmente están libres, mientras que los judíos (no cristianos) siguen esclavos de la ley. Pablo no está diciendo que esta alegoría es lo que la historia del Génesis significaba originalmente; lo que está diciendo es que ésa es la aplicación que tiene en el tiempo en el que él vive. Y del mismo modo en que Abraham y Sara echaron a Agar, los gálatas también deben expulsar de su congregación la enseñanza de que las obras son necesarias para la salvación (v. 30).51


DESCRIPCIÓN DE LA LIBERTAD EN CRISTO A TRAVÉS DEL ESPÍRTU (5:1–6:10)

Mantenerse firme en libertad (5:1). Hasta ahora la polémica de Pablo ha tenido un solo objetivo: combatir el legalismo. Pero siempre hay el peligro del extremo opuesto, el antinomianismo (vivir contra la ley). El cristianismo no da a su seguidor el derecho de hacer cualquier cosa que le plazca. La vida inmoral no es reflejo de libertad, sino de una clara esclavitud del pecado. No sabemos si junto a los judaizantes, también había en Galacia un grupo de antinomianistas, o si lo único que ocurre es que Pablo es consciente del peligro de irse al otro extremo, y prefiere prevenir. Sea como sea, empieza la última sección del cuerpo de la carta con un llamamiento a mantenerse firmes en la libertad.

O todo o nada (5:2–12). Sin embargo, antes de pasar a explicar los contenidos de esta libertad, la gravedad de la situación hace que Pablo, apasionado, diga a los gálatas que no piensen que pueden mezclar diferentes acercamientos y fabricarse un «cristianismo» que es parte ley y parte gracia. Las fuertes palabras contra la circuncisión de los versículos 2–3 no se pueden sacar fuera de contexto. En el versículo 6a, Pablo clarificará que para salvarse, para nada vale la circuncisión y tampoco la incircuncisión. Por tanto, su idea al principio de la sección es dejar claro que, si uno se circuncida (como insistían los judaizantes) porque cree que es un requisito para la salvación (v. 4), entonces tendrá que cumplir el resto de la ley a la perfección. La expresión «habéis caído de la gracia» del versículo 4 no significa necesariamente que un grupo de verdaderos cristianos ha perdido su salvación. No obstante, sí significa, al menos, que algunos han dejado de vivir la vida cristiana por gracia para vivirla por la ley, por lo que su comunión con Cristo se ha visto interrumpida.52 Pero Pablo no está en contra de las buenas obras (!); el versículo 6b enfatizará la necesidad de «la fe que actúa mediante el amor».53

En el versículo 7 Pablo compara las vidas cristianas de los gálatas a una carrera.54 Pero otros corredores han invadido sus carriles y les están impidiendo correr como deberían. Eso no es lo que Dios hace (v. 8). Aunque los judaizantes solo sean unos pocos, su falsa enseñanza puede infectar a toda la congregación rápidamente (v. 9). Sin embargo, Pablo se muestra seguro de que los gálatas aceptarán sus palabras y amonestarán a los judaizantes (v. 10). Una vez más, Pablo reflexiona sobre los que quizá le estaban acusando de haber predicado un mensaje judaizante similar en otros contextos con el fin de ganar a judíos (v. 11; ver el comentario sobre 1:10) y clarifica que la escandalosa maldición asociada a la crucifixión de Jesús (ver 3:13) habría sido en balde. Por último, como en 1:6–10, Pablo reserva sus duras palabras para los que promueven esta religión de las obras (v. 12), porque, si se practica de forma coherente, se hace evidente que no salva. Si insisten en mutilarse con la circuncisión, ¡más les valdría mutilarse del todo!55



La ley de Cristo (5:13–6:10). Ahora, Pablo ya está listo para volver al tema de la libertad en Cristo, del que había empezado a hablar en 5:1. Esa libertad no es independiente de la ley; el evangelio va de la mano de una serie de demandas éticas. Aquí tenemos el tercer uso o propósito de la ley en el pensamiento de Pablo: guía moral para una vida santa.56 Pero difiere de una adhesión literal a los 613 mandamientos de la ley mosaica, como si la venida de Cristo no hubiera cambiado nada. En esta sección podemos ver cinco segmentos, que recogen las obligaciones de los cristianos.57 (1) Los creyentes deben amarse los unos a los otros, y así cumplir toda la ley (v. 13–15; cf. v 6). (2) Deben evitar gratificar la «carne», es decir, sus deseos pecaminosos (v. 16–21). Los versículos 19–21 ofrecen una lista de algunos pecados, donde se hace bastante hincapié en la inmoralidad sexual y en la «fiesta» excesiva, pero más aún en la discordia entre las personas.58 (3) En cambio, los cristianos encarnarán el fruto del Espíritu (v. 22–26). De nuevo, Pablo enuncia una lista de ejemplos (v. 22–23a), y luego declara que «no hay ley que condene estas cosas» (23b). Dicho de otro modo, las virtudes como el amor, el gozo, la paz, etcétera no se pueden legislar.59 Una vez más, como en 2:19–20, Pablo dice que la carne ha sido crucificada; pero inmediatamente después les dice a sus lectores que no cometan los actos de la carne, sino que caminen por el Espíritu (v. 24–26), demostrando así que los cristianos siempre tienen la posibilidad de desviarse y servir a la vieja naturaleza que aún reside en ellos y que compite con su nueva naturaleza cristiana (ver más en el comentario sobre Ro 7:14–25).60

(4) Los cristianos deben llevar los unos las cargas de los otros, cuando éstas son demasiado pesadas, pero sin olvidar que cada uno debe cargar con su propia responsabilidad (v. 1–5). Ésta es la resolución más acertada de la aparente contradicción entre los versículos 2 y 5.61 Cuando un creyente descubre que otro creyente está en pecado, tiene la doble responsabilidad de confrontarle con la esperanza de llevarle al arrepentimiento, pero de hacerlo de la forma más amable posible; de la forma en la que les gustaría que le trataran si fuera él el que se encontrara en esa situación (v. 1). La humildad que viene de reconocer la propia vulnerabilidad ayudará al creyente a no sobrevalorar su propia madurez espiritual (v. 3–4). (5) Otra marca crucial del cristiano es una adecuada mayordomía del dinero, especialmente para apoyar a los maestros cristianos (v. 6–10). Poner los versículos del 9 al 10 en un párrafo aparte podría transmitir que Pablo empieza a hablar de un tema diferente al del versículo 6, pero los principios que ahí aparecen —cosechar lo que uno siembra, hacer el bien y cosechar— se aplican a la perfección a la mayordomía que Pablo quizá aún tiene en mente.62 El versículo 10 también nos recuerda que tenemos una responsabilidad con los cristianos necesitados, aunque eso no significa olvidar la responsabilidad de ayudar a los no cristianos cuando tengamos oportunidad.



Todas estas obligaciones éticas, junto a otras similares, forman «la ley de Cristo» (v. 2). El lenguaje de cumplimiento sugiere una alusión a la enseñanza de Jesús en Mateo 5:17, donde dice que vino a dar cumplimiento a toda la Escritura judía. Lo que los cristianos llaman Antiguo Testamento sigue siendo una autoridad para ellos, pero solo después de haber entendido la forma en la que sus leyes se aplican a la luz de la revelación del Nuevo Testamento.63 Pero la impresión general que uno obtiene cuando lee lo que Pablo escribe en 5:13–6:10 es que la ética cristiana, reflejando la vida en el Espíritu, fluye del corazón y de una relación de amor con Dios y con los demás, más que de una lista específica de obligaciones y prohibiciones. Bruce Longenecker lo explica de la siguiente forma: la ley de Cristo hace referencia a «la ley mosaica que llega a su adecuada y máxima expresión en las relaciones de servicio mutuo, dentro de la comunidad de aquellos» cuyas vidas están siendo transformadas por el Espíritu en conformidad con el carácter de Cristo.64

Conclusión (6:11–18). En el versículo 11 es muy probable que dejara de dictarle al amanuense (ver arriba, p. 119) para poder escribir los saludos finales de su propio puño y letra (quizá haciendo una letra más grande). Los versículos 12–15 hacen un repaso de los principales temas de la carta, enfatizando la naturaleza cruciforme del evangelio. Dado que nadie puede guardar la ley de forma perfecta, ni la ley ni ningún mandamiento puede verse como un camino a la salvación. La cruz de Cristo debe llevar a sus seguidores a una vida basada en la fe (haciéndoles nuevas criaturas), opuesta a la idea de que se puede ganar el favor de Dios por lo que uno es o por lo que hace.65 Se ha dicho mucho sobre el significado del versículo 16, pero parece apuntar a que o bien los cristianos judíos, o bien todos los cristianos son ahora el verdadero «Israel de Dios», es decir, su nuevo pueblo escogido.66 Pablo ora por paz y misericordia para estos creyentes. Entonces les recuerda lo que ha sufrido, incluyendo el castigo físico, por ser seguidor de Jesús (v. 17) y ofrece un «adiós» cristiano (v. 18).



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