8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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COMENTARIO


INTRODUCCIÓN (1:1–10)

Saludos (1:1). La salutación de esta carta, con una breve presentación de los coautores, los destinatarios y las palabras de buenos deseos se asemeja más al formato epistolar grecorromano que el principio de la carta a los Gálatas. El hecho de que Pablo pone junto al suyo los nombres de Silvano y Timoteo podría sugerir que fueron los amanuenses, los mensajeros que llevaron la carta, o simplemente sus compañeros en aquel momento. Pero lo más probable es que lo hiciera porque esos dos colaboradores suyos tenían algo que ver con la composición de la carta.7 Vemos que el Señor Jesucristo aparece asociado con Dios el Padre, por lo que ya tenemos, si no una comprensión trinitaria de Dios, al menos sí una comprensión binitaria. «Gracia» era el saludo convencional griego, y «paz», el saludo judío. Pablo los ha combinado y cristianizado con la referencia a Jesús.

Acción de gracias (1:2–10). Esta carta también utiliza la acción de gracias convencional que tampoco aparece en Gálatas. Aunque, si tenemos en cuenta la extensión de la carta, 1a Tesalonicenses tiene las acciones de gracias más largas de todas las cartas de Pablo. Aquí, Pablo alaba a la congregación de Tesalónica por su rápido crecimiento y su relativa madurez a pesar de la persecución que ha experimentado. Las oraciones de gratitud de Pablo normalmente introducen temas que luego desarrollará de forma más extensa en el cuerpo de la carta.8 En este caso, ya podemos ver tanto su gratitud por el modelo en el que esta iglesia se ha convertido, como su deseo de enseñarles más sobre los sucesos en torno a la Segunda Venida de Jesús (v. 3–9 y 10, respectivamente). La traducción que la NVI hace del versículo 3 es particularmente elegante. El texto griego tiene simplemente tres genitivos subjetivos en paralelo: obra de fe, trabajo de amor, y constancia de esperanza. Pero como hemos dicho, la traducción de la NVI es mucho más fluida: «obra realizada por vuestra fe», «trabajo motivado por vuestro amor», y «constancia sostenida por vuestra esperanza». La tríada de la fe, el amor y la esperanza aparecerá de nuevo al final de la carta (5:8) y se ha hecho mucho más famosa por su aparición en 1a Corintios 13:13, donde el amor se presenta como el clímax de los tres.

Pablo está particularmente impresionado por los efectos que el mensaje del evangelio había tenido en esos nuevos creyentes, que solo puede atribuir al poder sobrenatural de Dios (v. 4–5a). Los versículos 5b–6a introducen un tema prominente en la correspondencia a los tesalonicenses y en cierto grado en todas las cartas de Pablo: el tema de imitar los modelos ejemplares. En tiempos de Pablo, los filósofos, maestros y líderes religiosos no solo comunicaban información: los candidatos a discípulos observaban sus vidas y decidían si querían o no imitarlas.9 En este caso, la imitación ocurría a pesar del sufrimiento, que presumiblemente hace referencia a la persecución que estos creyentes experimentaron a causa de su nueva fe (v. 6b). Cuando analicemos el catálogo de sufrimientos que Pablo incluye en 2a Corintios 4; 6; 11; 12, entenderemos que él es el ejemplo idóneo.10

También es digno de alabanza que la iglesia de Tesalónica se había convertido en un modelo para los creyentes de todos los lugares de Grecia (v. 7–10). Esta afirmación presupone al menos un lapso de tiempo de unos meses, si no más, tiempo necesario para que Pablo estableciera más iglesias en otros lugares del país, aunque siempre es posible que otros ya hubieran llevado a cabo algún tipo de esfuerzo evangelístico que no ha quedado recogido en ningún documento. Aun cuando el «en todo lugar» del versículo 8 sea un tanto hiperbólico, sí sugiere que el «ellos mismos» del versículo 9 no tiene por qué estar refiriéndose solo a los otros creyentes. Podría ser que, cuando Pablo empezó a evangelizar a otras comunidades, varios judíos o griegos le dijeran que ya conocían algo del evangelio gracias a la actividad de los tesalonicenses.11El capítulo 1 ofrece un excelente resumen de lo que suponía la conversión para los gentiles: dejar atrás a los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero (v. 9). La oración de Pablo acaba con una alusión a la Segunda Venida de Cristo (v. 10), como ocurrirá en los tres capítulos siguientes.

LAS PREOCUPACIONES DE PABLO DURANTE Y DESPUÉS DE SU MINISTERIO EN TESALÓNICA (2:1–3:13)

El ministerio de Pablo durante su tiempo en Tesalónica (2:1–16). El cuerpo de la carta de Pablo se divide en dos partes. En primer lugar, Pablo describe su ministerio cuando estaba con los tesalonicenses. Los temas que toca y los comentarios que hace sobre ellos sugieren que quizá recibió algún tipo de crítica, ya fuera dentro o fuera de la iglesia.12 Fácilmente, algunos podrían haber dicho que el tiempo de Pablo en Tesalónica fue un fracaso, dado que lo echaron de la ciudad tan rápido, o que esa marcha precipitada de la ciudad hablaba de una falta de preocupación por los nuevos creyentes. Pero él enfatiza que eso le ha ocurrido en otros lugares sin fracaso, mientras que los resultados por los que da gracias a Dios en 1:2–10 reflejan un éxito considerable (2:1–2). En el mundo helenista, muchos maestros itinerantes cobraban grandes sumas de dinero por sus discursos públicos, lo que hizo que muchos se volvieran es-cépticos en cuanto a las motivaciones de ese tipo de maestros. Muchos de ellos solían alabar a sus patrones para asegurarse de que éstos les siguieran financiando. Pablo dice que su conducta no es como la de esos maestros (v. 3–6).13

Dejando lo que él y sus compañeros no hicieron en Tesalónica (v. 1–6a) para centrarse en el modelo positivo de los tesalonicenses (v. 6b–12), Pablo emplea dos metáforas asociadas con la paternidad para hacer hincapié en su cuidado y por su preocupación por estos nuevos creyentes. Por un lado, Pablo, Silas y Timoteo eran como una madre que cuida de sus hijos (v. 7); por otro, como un padre, animando, consolando y exhortando a sus hijos e hijas (v. 11). La forma en la que cada uno reacciona ante estas metáforas depende en gran medida de las experiencias que uno ha tenido con su padre y su madre. Pero Pablo las está usando en un sentido positivo para subrayar su compromiso y su amor constante, afectuoso y profundo por sus hijos espirituales,14 sin dejar a un lado la autoridad que en sus días se asocia con los padres, y más especialmente, con el padre.15 Los comentarios que Pablo hace en cuanto a las motivaciones válidas y las no válidas en el ministerio pastoral siguen siendo vigentes hoy en día. Si alguien está principalmente por las ganancias económicas o por la alabanza de los hombres, lo más probable es que no dure mucho. El verdadero éxito conlleva perseverar aun cuando no recibimos ninguna muestra de gratitud, y eso lo vemos en los padres, comprometidos con sus hijos tanto en los buenos tiempos, como en los malos.16 En esta sección, Pablo también habla de lo duro que él y sus colaboradores han trabajado para no ser una carga para los tesalonicenses (v. 9). Con esto quiere decir que trabajaron, en el caso de Pablo, haciendo tiendas (recuérdese Hechos 18:3), para cubrir sus necesidades materiales en lugar de pedir apoyo a la nueva iglesia que estaban estableciendo.17

En el versículo 7 es necesario tomar una difícil decisión textual. Muchos manuscritos antiguos contienen «bebés», en lugar de «con delicadeza»; es decir, «fuimos niños en medio de vosotros», en lugar de «fuimos tiernos en medio de vosotros». Tanto las evidencias externas, aunque en menor grado, como las evidencias internas parecen apuntar a la traducción de «niños» o «bebés». En griego, las palabras «bebés» y «tiernos» tan solo difieren en una letra (epioi vs. nepioi), y lo más probable es que la metáfora más discordante, pues Pablo se estaría describiendo como bebé y también como madre en el mismo versículo, se alterara y se sustituyera por el concepto de ser gentil.18

La primera mitad de la carta de Pablo acaba con una segunda oración de gratitud (vv. 13–16), una característica que no se encuentra en la mayoría de las cartas de Pablo, y otro indicativo de la salud general de la congregación de Tesalónica. El versículo 13 nos da una pista de por qué crecieron tan rápido: aceptaron el mensaje del evangelio como lo que es, palabra de Dios, que obra en los creyentes y los equipa para aquello para lo que Él quiere. Eso les permitió perseverar aun en medio de la persecución, una característica que une su experiencia a la de la iglesia en Judea (v. 14–16).19 Algunos han malinterpretado los comentarios que Pablo hace aquí, diciendo que son antisemitas, error comprensible a la luz de sus duras palabras. Pero Pablo no está condenando a todos los judíos, sino solo a aquellos que «mataron al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos expulsaron» (v. 15).20 Dicho de otro modo, los que perseguían a los mensajeros de Dios en tiempos veterotestamentarios o a Jesús y a sus seguidores en la era neotestamentaria experimentarán por sí mismos la ira de Dios. Ésta no es una afirmación más fuerte que los numerosos juicios del Antiguo Testamento que los profetas pronunciaron contra el pueblo de Israel cuando éste vivía de espaldas a Dios, ¡y nadie acusa a los autores de las Escrituras hebreas de ser antisemitas!21 Ciertamente, la crítica que Pablo hace de los «cristianos» en las cartas de Gálatas, Filipenses y 2a Corintios son incluso más duras, y sin embargo a nadie se le ocurriría decir que Pablo es anticristiano.22

Al llegar a la frase final del versículo 16 encontramos otra controversia interpretativa. El verbo que la versión inglesa NIV traduce por «ha venido» podría reflejar el uso profético del tiempo pasado y tener el sentido de «vendrá», refiriéndose al día del juicio. Si está haciendo referencia a un suceso concreto del pasado, entonces probablemente esté apuntando al comienzo del juicio contra los enemigos de Cristo que se selló con la muerte y la resurrección. También es posible que Pablo tuviera en mente las dos perspectivas.23 Igual de incierta es la traducción de las dos últimas palabras de este versículo; en griego, eis telos. Podrían significar «al fin / por fin», o «al máximo / hasta más no poder», y ambas traducciones encajarían en este contexto. Por último, es interesante que el lenguaje de Pablo en este párrafo es similar a muchos de los comentarios que Jesús hace cuando denuncia a los fariseos y escribas en Mateo 23, particularmente en los versículos 31–36. Podría ser que Pablo basara sus palabras en la tradición oral sobre las enseñanzas de Jesús, puesto que su carta es anterior a cualquiera de los Evangelios.24 Esta observación también hace que la sugerencia de que 1a Tesalonicenses 2:14–16 es una interpolación tardía introducida por alguien que no era Pablo resulte muy poco satisfactoria, ¡una propuesta que lidia con el supuesto antisemitismo de Pablo de una forma bien diferente!25

Los sentimientos y las acciones de Pablo desde que se marchó de Tesalónica (2:17–3:13). La segunda parte del cuerpo de la carta pasa del tiempo en el que Pablo estuvo en Tesalónica, a los días en los que él ya no está allí. En 2:17–3:10, Pablo revela su profunda preocupación por el bienestar de los tesalonicenses y luego, su profunda gratitud al escuchar que, a pesar del sufrimiento que están experimentando, espiritualmente están muy bien. Inicialmente, Pablo quería regresar a Tesalónica y lo intentó en varias ocasiones (2:17–18). No se nos dice de qué forma «Satanás se lo impidió», pero parece lógico pensar que quizá tuviera que ver con la violencia que en primer lugar le hizo huir de la ciudad (violencia que no solo se ha encontrado en Tesalónica). Los versículos 19–20 cierran el capítulo explicando la profundidad de la pasión de Pablo. A diferencia de los que se glorían en las posesiones terrenales o materiales, Pablo reconoce que lo único que puede llegar a la era venidera son las relaciones redimidas.

Los versículos 1–3 del capítulo 3 presentan su plan para visitar de nuevo a los tesalonicenses. Enviará a Timoteo para ver qué tal van las cosas, y animar a los nuevos creyentes. El versículo 4 parece confirmar nuestra suposición de que el problema que había impedido la visita de Pablo tiene que ver con la persecución. En circunstancias como esas es muy normal sentirse tentado a abandonar la fe, por lo que Pablo quiere asegurarse de que los tesalonicenses no sucumban a esa tentación (v. 5).26 Gracias a Dios, le llegan noticias de que han perseverado. Ciertamente, la fe y el amor de la iglesia siguen siendo fuertes, al igual que su deseo por ver a Pablo (v. 6–8). En lo que es casi una tercera oración de gratitud, los versículos 9–10 alaban a Dios por el gozo que su madurez produce y piden que Pablo tenga la oportunidad de volver a verlos y así poder seguir alimentándolos.27 Los versículos 11–13 dan paso a una doxología madura, donde desarrolla más todos estos temas. Una vez más, un capítulo se cierra anticipando que el proceso del crecimiento cristiano se completará cuando Cristo regrese. Lo más probable es que los «santos» del versículo 13 estén haciendo referencia a ángeles, y no a creyentes que han sido arrebatados antes que los demás. El lenguaje que Pablo usa se asemeja a Zacarías 14:5, donde claramente se está hablando de ángeles. Ver también 2a Tesalonicenses 1:7.



EXHORTACIONES (4:1–5:28)

Vida moral (4:1–12). El material exhortativo de la carta comprende desde 4:1 hasta 5:24. El fragmento 5:25–28 ya es la conclusión de la carta, aunque contiene algunos mandatos y peticiones. Pablo empieza animando a sus amigos a que sigan esforzándose por vivir de un modo que agrade a Dios (v. 1–2). Luego define la voluntad de Dios, de forma coherente con el resto de las Escrituras, y lo hace con categorías morales («que seáis santificados», v. 3) y aplica este tema de la santidad a un área de tentación muy presente en el mundo antiguo (y contemporáneo): la impureza sexual (v. 3b–8). La palabra del versículo 3 que traducimos por «inmoralidad sexual» es porneia, que en griego es el término más amplio para referirse al pecado sexual, pues recoge todo tipo de relación fuera del matrimonio heterosexual y monógamo.28 En el versículo 4 encontramos una expresión a modo de transición que literalmente dice «adquiera un vaso» (NVI: «aprenda a controlar su propio cuerpo»). Dado que 1a Pedro 3:7 se refiere a la esposa como un «vaso más frágil» (LBLA), algunos han pensado que Pablo está hablando de cómo encontrar esposa. Pero la mayoría de estudiosos hoy en día reconocen que lo más probable es que esta expresión sea un eufemismo para decir que uno debe controlar la propia conducta sexual y reservarla para la esposa (cf. también v. 5).29 Algunos han especulado que el versículo 6 introduce un nuevo tema, dado que la palabra «asunto» puede usarse para referirse a cuestiones de negocio. Pero la mayoría de los comentaristas cree que «este asunto» aún está haciendo referencia a la pureza sexual (v. 7–8). Una vez más Pablo insiste en que su instrucción es Palabra de Dios. Por tanto, rechazarla es rechazar al Espíritu de Dios (v. 8).

En lugar de la lujuria, el ideal es el amor verdadero; por eso, es natural que Pablo siga con ese tema (v. 9–10). Aquí reconoce que en cuanto a este tema los tesalonicenses van bien, y les anima a continuar y a hacerlo aún más. El final del versículo 10 podría traducirse «sed aún más excelentes» o «seguid destacando aún más», que también podría reflejar el tema principal de la carta.

Los versículos 11–12 piden a los tesalonicenses que vivan una vida tranquila, que se ocupen de sus propias responsabilidades y que trabajen con sus propias manos.30 Dado que Pablo tiene que exhortar a algunos a que tengan su propio trabajo y que no dependan de los demás, muchos lectores han visto aquí el problema de la pereza, que ya estaba presente antes de que Pablo escribiera 2a Tesalonicenses 3:6–15. Es necesario que dentro de la comunidad cristiana todos los miembros trabajen para su propio sostenimiento, y es necesario tener buena reputación ante los no creyentes. Hoy en día tenemos problemas con ambos temas. La santidad de los creyentes tanto dentro como fuera de la iglesia sería de gran ayuda para nuestro testimonio. «Si no podemos ser santos en nuestro lugar de trabajo, ya no vale la pena esforzarse por ser santo en ningún otro lugar».31

Cuestiones sobre la escatología (4:13–5:11). Por último, Pablo se centra en la cuestión doctrinal que, al parecer, más preocupa a los cristianos de Tesalónica. Quizá alguno o algunos de sus miembros acaban de morir.32 Es muy probable que Pablo no tuviera el tiempo que habría querido tener para enseñar de forma detallada sobre la vida después de la muerte. No hay duda de que sí enseñó las promesas de Cristo sobre su pronto regreso, porque algunos estaban preguntándose si veinte años después de la muerte de Jesús aún se podía confiar en la promesa de que regresaría «pronto». Fuera cual fuera la preocupación de los tesalonicenses, en esta sección Pablo nos ofrece una instrucción fundamental sobre la doctrina de la escatología. Vamos a destacar seis cuestiones en concreto.

1. Los cristianos no deberían dolerse por la pérdida de sus seres queridos cristianos como lo hacen los no creyentes (v. 13). Pablo no está prohibiendo el duelo en sí; el dolor es parte natural de la experiencia humana. Pero no deberíamos dolernos al modo no cristiano, pues las personas no creyentes «no tienen esperanza». Los epitafios de las tumbas grecorromanas dan fe de la desesperación que muchos sentían cuando la muerte se acercaba, aun a pesar de que la mayoría de gente creía en alguna forma abstracta de vida después de la muerte.33

2. En el versículo 14 encontramos la razón de la esperanza cristiana. Los creyentes pueden regocijarse en el hecho de que los seres queridos cristianos viven con Jesús y volverán con él cuando él regrese. En otros textos de Pablo queda claro que nadie recibe un cuerpo resucitado hasta la Segunda Venida de Jesús (p. ej., 1Co 15:23). Así que Pablo aquí debe de estar diciendo que, para los creyentes, el estado intermedio entre la muerte y la resurrección consistirá en una existencia consciente e incorpórea con Cristo.34

3. Los cristianos que estén vivos cuando Jesús regrese no tendrán ninguna ventaja sobre los que ya hayan muerto (v. 15), por lo que no necesitan preocuparse si no viven para ver la parusía (la Segunda Venida). Dado que en este versículo Pablo escribe en primera persona del plural, muchos comentaristas han dicho que el apóstol estaba seguro de que él estaría vivo cuando Jesús regresara. En ese caso, con el paso del tiempo cambiaría de opinión al ver que se hacía mayor y que no le quedaba mucho tiempo de vida (p. ej., Fil 1:22). Pero la expresión «[nosotros] los que estemos vivos» no tiene por qué interpretarse de forma tan concreta. Es posible que esa expresión solo signifique «los que estén vivos, incluya eso a alguno de ustedes o a mí, o no». Después de todo, en 5:10 vuelve a usar la primera persona del plural, pero considera la posibilidad de que en la parusía él y sus lectores estén «despiertos» o «dormidos».35 Pablo también introduce este versículo, y quizá los dos siguientes, con la fórmula: «Conforme a lo dicho por el Señor». Aunque algunos han dicho que estamos ante las palabras de un profeta cristiano, encontramos suficientes paralelismos con la enseñanza escatológica de Jesús (esp. en Mt 24) como para sugerir que Pablo debía conocer parte de aquella tradición.36

4. Todos los creyentes que estén vivos en la tierra cuando Cristo vuelva serán «arrebatados en las nubes junto» a los que le acompañen para «encontrarnos con el Señor en el aire» (v. 16–17). Este suceso se ha pasado a llamar «el arrebatamiento», a partir de la palabra latina raptus, que es el sustantivo formado a partir del verbo que traducimos por «arrebatar». Éste es el único pasaje de las Escrituras que usa esta imagen de ser arrebatados en el aire, aunque el mismo verbo griego (harpazo) aparece en 2a Corintios 12:1–4 cuando Pablo es arrebatado hasta el tercer cielo, en el cuerpo o fuera del cuerpo, cosa que ni él mismo sabe. Los teólogos han debatido ampliamente si éste es un evento diferente a la Segunda Venida de Cristo, visible y corporal, al final de la historia de la humanidad. Dado que las Escrituras parecen enseñar sobre una «gran tribulación» que tendrá lugar justo antes de la Segunda Venida de Cristo (p. ej., Mt 24:21–28; Ap. 7:14), los intérpretes han debatido la relación entre la tribulación y el arrebatamiento, asociándose a bandos pretribulacionistas, mediotribulacionistas y postribulacionistas. No obstante, la mayoría coincide en que en la Biblia no hay ningún texto que diga que la tribulación y el arrebatamiento tendrán lugar de forma simultánea, así que para llegar a una conclusión es necesario contar con la síntesis teológica de una gran cantidad de textos.37

Sin embargo, es interesante observar que el término que se usa en este pasaje para referirnos al «encuentro» con el Señor en el aire (gr. apantesis) es el mismo que normalmente se usaba en el antiguo mundo grecorromano para hablar de la bienvenida y la escolta que se ofrecía a un dignatario que iba de visita o a un rey que regresaba a su ciudad. Las otras dos veces en las que esta palabra aparece en el Nuevo Testamento encajan exactamente con este uso. En Mateo 25:6, las jóvenes se despiertan para encontrarse con el novio y su mujer y escoltarles a la casa de los padres donde vivirán juntos. En Hechos 28:15, los cristianos de Roma salen de la ciudad para encontrarse con Pablo y escoltarle durante su entrada en la ciudad. Del mismo modo, aquí en 1a Tesalonicenses 4:17, la imagen apunta a una comprensión postribulacionista del arrebatamiento. En la Segunda Venida, Jesús desciende del cielo a la tierra, y sus seguidores forman un comité de bienvenida para salir a su encuentro y escoltarle en su entrada triunfal en la tierra.38 Curiosamente, es precisamente el postribulacionismo el que mejor sirve para ver a Pablo como premileniarista. Porque, ¿para qué traer a Cristo de nuevo a la tierra a menos que sea para iniciar su reinado terrenal, que algunos tesalonicenses temían que sus hermanos ya muertos se iban a perder?39

5. El objetivo del mensaje de Pablo es animar y consolar (4:18: cf. 5:11). Aunque no estemos de acuerdo sobre los detalles del arrebatamiento, ¡que eso no nos divida ni impida la comunión y el servicio unido! La literatura apocalíptica en los dos testamentos tiene la intención de consolar a los cristianos asediados, ¡y no dividirlos en bandos contrarios!

6. No se puede predecir cuándo será el momento final, pero sí podemos prepararnos para cuando llegue (5:1–10). Los que no estén aguardando la venida de Cristo, ésta les cogerá por sorpresa (v. 1–3), del mismo modo que sorprende la entrada de un ladrón durante la noche, o los dolores de parto a la embarazada. Comparar el regreso de Cristo a un ladrón es un símil tan extraño que no hay duda de que Pablo se está haciendo eco de la enseñanza de Jesús (Mt 24:43). Tanto Jesús como Pablo enfatizan que es imposible predecir el momento de la parusía, ¡y aun así a lo largo de la historia de la iglesia muchos creyentes han intentado averiguarlo! Si algo sabemos es que llegará cuando no haya señales que lleven a la gente a pensar que el momento ha llegado. «Paz y seguridad» (v. 3) era un eslogan augusto, que tenía el objetivo de recordar a los habitantes la seguridad que había traído la pax romana.40 Pero ningún gobierno puede ofrecer la paz auténtica que existirá en la tierra una vez Cristo regrese. No obstante, lo que los creyentes pueden y deben hacer es estar alerta y vivir vidas santas para estar listos cuando llegue el final (v. 4–11). El versículo 4 «no significa que un día la iglesia sabrá cuándo será el día final, sino que expresa que los cristianos son los que están preparados para el día final».41 La tríada paulina de fe, amor y esperanza vuelve a aparecer aquí, esta vez usando metáforas de la armadura de un soldado (v. 8), basadas originalmente en Isaías 59:17.



Instrucciones finales (5:12–22). Pablo finaliza su exhortación con más mandatos, de forma similar al final de otras epístolas (cf. esp. Ro 12:19–21). Quizá algunos de ellos tengan que ver con preocupaciones relativamente comunes a otras congregaciones.42 Pero otros responden a las circunstancias únicas de Tesalónica, sobre todo el recordatorio a trabajar duro (v. 12) y a amonestar a los holgazanes (v. 14).43 Hemos de comentar algunos de los mandatos, porque pueden ser fácilmente malinterpretados. «Dad gracias a Dios en toda situación» (v. 18) no significa dar gracias por todo lo que ocurre, como si tuviéramos que dar gracias por lo malo, como cuando las damos por lo bueno. Como veremos al comentar Romanos 8:28, Dios obra para sacar algo bueno de todas las situaciones, incluso de las malas. ¡Por eso sí que podemos darle gracias!

El versículo 22 ha confundido a muchos, sobre todo en algunas versiones donde pone algo así como «absteneos de toda apariencia de mal» (versión inglesa KJV) o incluso «absteneos de toda especie de mal» (RV60). Esa traducción podría sugerir que incluso deberíamos evitar aquellas buenas acciones que pueden ser malinterpretadas. Pero la palabra griega que se traduce por «apariencia» (eidos) no significa algo que parece una cosa que no es, sino la presencia visible de algo. De ahí que la mayoría de versiones traduzcan «evitad toda clase de mal» (NVI) o «toda forma de mal» (LBLA).44



ORACIONES Y SALUDOS FINALES (5:23–28)

En los versículos 23–24, Pablo concluye esta epístola con una oración para plena satisfacción de sus lectores. El espíritu, el alma y el cuerpo no son tres partes aisladas del ser humano; como se enseña en todas las Escrituras, el «alma» y el «espíritu» se solapan en multitud de ocasiones para referirse a la parte inmaterial de la persona.45 De otro modo, ¡podríamos decir que según Marcos 12:30, donde se nos ordena amar a Dios con el corazón, el alma la mente y las fuerzas, la persona se puede dividir en cuatro partes o, según Hebreos 4:12, incluso en seis (alma, espíritu, médula, huesos, pensamientos e intenciones)!

De las palabras finales de Pablo (v. 25–28), hay dos cuestiones que debemos mencionar. El beso santo tenía un papel muy importante en la adoración cristiana primitiva. En las culturas mediterráneas antiguas, ese era el saludo normal entre amigos cercanos y familiares; de hecho, lo sigue siendo en muchas partes del mundo, y no tienen ninguna connotación sexual. El encargo del versículo 27 nos recuerda que esta carta, como quizá todos los libros del Nuevo Testamento, está pensada para ser leída en voz alta delante de una congregación perteneciente al pueblo de Dios.




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