8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis


LOS BLOQUES CENTRALES PRINCIPALES DE 2a CORINTIOS



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LOS BLOQUES CENTRALES PRINCIPALES DE 2a CORINTIOS



Hay más argumentos que pretenden probar que 2a Corintios 10–13 se corresponde con la dolorosa carta que Pablo escribió antes de 2a Corintios 1–9, pero todos son igual de débiles. Unos dicen que en 12:16–18 los corintios sospechan de la falta de integridad en la forma en la que Pablo gestiona el dinero, mientras que en 8:11, 9:2 y 9:12–15 el apóstol alaba la actitud de los corintios hacia la ofrenda. Pero se trata de dos cuestiones diferentes; una es la motivación de Pablo, y la otra, la actitud de los corintios. Y si miramos detalladamente las tres últimas referencias veremos que Pablo está haciendo referencia a la actitud ejemplar de los corintios en el pasado, y a los beneficios de una buena mayordomía en el futuro. Así que no dice nada que contradiga el resto de los capítulos 8–9, donde habla claramente de su descontento ante la contribución que los corintios han hecho en el presente a la ofrenda. Otros han dicho que los capítulos 10–13 deberían preceder a 1–7 porque en los capítulos 10–13 Pablo se enfrenta a una dura oposición, y en 1–7 ya se ha reconciliado con sus oponentes. Pero este argumento pierde todo su valor si 10–13 representa a un nuevo grupo de oponentes. Por último, algunos creen que las referencias que aparecen en 2a Corintios 3:1 y 5:12 en cuanto a la recomendación describen partes clave de los capítulos 10–13. Pero, en general, está claro que los malentendidos sobre la motivación de Pablo siempre le acompañaron durante los años de ministerio entre los corintios. Recordemos las mordaces amonestaciones en 1a Corintios 4:8–21.133 La referencia que Pablo hace en 2a Corintios 12:18 al «hermano» y a Tito suena como si se estuviera refiriendo al «hermano» anónimo de 8:18 y 22, que es de hecho un argumento a favor de que los capítulos 10–13 se escribieron después de los capítulos 1–9 (dos secciones que unidas en orden cronológico forman una sola carta).134

Si 2a Corintios 10–13 no es anterior a los capítulos 1–9, ¿cómo explicamos el cambio abrupto de tono en este momento de la carta? Se han dado, principalmente, tres respuestas. En primer lugar, Pablo podría haber sabido desde un principio que iba a incluir unas palabras duras dirigidas a los corintios que estaban escuchando a los falsos maestros. Pero, haciendo uso de una buena psicología, primero les alaba por lo bien que han tratado el tema del pecador y por la buena respuesta ante las otras instrucciones que les dio en su primera carta (capítulos 1–7). Entonces Pablo menciona el tema de la ofrenda, que al parecer es la única cuestión ante la cual no han respondido demasiado bien (capítulos 8–9), y deja las duras palabras para el final, momento en el que trata el problema más reciente de los falsos maestros que han llegado a Corinto (capítulos 10–13). Hasta ahora, muy pocos comentaristas respaldaban esta teoría, pero algunos comentarios recientes y otros estudios más especializados están empezando a optar por esta explicación.135

También se puede concebir la carta como una unidad que tiene una estructura a–b–a, en la que Pablo empieza centrándose en su ministerio apostólico usando un tono comparativamente más suave (capítulos 1–7), pasa al problema de la ofrenda (capítulos 8–9), para luego regresar al tema del ministerio apostólico, esta vez adoptando un tono más severo (capítulos 10–13).136 Y otros sugieren otras estructuras basadas en las formas grecorromanas de la Retórica y la Oratoria, aunque sus esquemas a veces resultan un tanto artificiales.137


2a CORINTIOS


El ministerio apostólico de Pablo (tono suave)

Capítulos 1–7; A

La ofrenda para Jerusalén

Capítulos 8–9; B

El ministerio apostólico de Pablo (tono severo)

Capítulos 10–13; A’



Una segunda respuesta consiste en ver los capítulos 10–13 como el cuerpo de una carta que Pablo escribió después de escribir la carta formada por los capítulos 1–9. Dicho de otro modo, los judaizantes aún no habían llegado a Corinto cuando Pablo escribió el material que corresponde con los primeros nueve capítulos de 2a Corintios; pero cuando se enteró de ese nuevo problema, se puso a escribir una nueva carta, breve pero tajante. Esta teoría al menos explica el orden en el que aparecen los capítulos, a diferencia de la teoría que dice que los capítulos 10–13 preceden en el tiempo a los capítulos 1–9.138 Pero de nuevo no hay ningún manuscrito ni testimonio de la iglesia primitiva que respalde que hubiera dos cartas que luego se fusionaran en una. De hecho, todas las teorías que dicen que 2a Corintios está formada por más de una carta no son más que hipótesis propuestas por los académicos de estos últimos doscientos años. Por otro lado, en cuatro ocasiones, antiguos compiladores de cartas de Cicerón crearon un solo documento que recopilaba múltiples cartas en orden cronológico, y la primera carta ocupaba la mayor parte del documento. Así que en principio no hay razón para objetar rechazar la idea de que algún redactor pudo hacer lo mismo con las dos cartas de Pablo.139

La tercera respuesta dice que Pablo estuvo dictando esta carta durante un periodo de tiempo considerable, como solía ocurrir en tiempos antiguos. Cuando la empezó, aún no había oído de la llegada de los judaizantes a Corinto. Pero en algún momento durante el proceso de escritura, llegaron a sus oídos noticias sobre el problema y avanzó rápidamente y sin planificación hacia los capítulos 10–13, usando amonestaciones más duras de lo que había planeado cuando empezó a dictar la carta. La carta habría quedado y se habría enviado exactamente tal como nos ha llegado, pero así tendríamos una explicación de la clara deferencia entre los capítulos 1–9 y 10:13. Los argumentos en contra de esta teoría suelen minimizar la naturaleza judía de los falsos maestros (pero véase 11:22) y enfatizan su predilección por las experiencias espirituales elitistas (que explicarían bien 12:11–13) y el triunfalismo (véase 11:16–21). Imaginamos que estos maestros serían bastante similares a aquellos que Pablo ya ha amonestado en 1a Corintios 2:6–16 y 4:8–21.

Pero este acercamiento no convence porque en 1a Corintios casi no encontramos nada que sirva de respuesta a unos maestros que se están jactando de sus credenciales judías. De hecho, todo lo que encontramos hace pensar en problemas creados por cristianos de trasfondo gentil (véase la Introducción a 1a Corintios). Otras posibles premoniciones de problemas no resueltos (2Co 3:1; 4–16; 5:11, 13) continúan siendo teológicamente vagas, por lo que no hay razón para relacionarlas de forma directa a los falsos maestros a los que Pablo llama «superapóstoles» en 12:11.140

Otros paralelos teológicos y conceptuales entre las dos secciones de 2a Corintios parecen suficientemente genuinos, pero eso no demuestra que Pablo los tuviera en mente cuando empezó a escribir la carta. Aun en el caso de que Pablo añadiera más de lo que había planeado escribir en un principio, lo lógico sería que usara el mismo marco conceptual y el mismo fundamento teológico que había estado usando hasta ese momento. Se hace difícil elegir entre la segunda y la tercera alternativa, pero quizá el conjunto de evidencias favorece más la tercera respuesta.141

Capítulos 8–9. Aún hay otras teorías sobre la naturaleza fragmentada de 2a Corintios, aunque ninguna tiene mucho peso. Para algunos, el capítulo 8, que abre el tema de la ofrenda para Jerusalén, no guarda ningún tipo de relación con el resto de la carta, por lo que debería considerarse una carta totalmente independiente. El capítulo 8:1–5 parece presentar un retrato completamente positivo de los macedonios, diferente al retrato de hostilidad que aparece en 7:5, mientras que los análisis retóricos han sugerido que podríamos ver los capítulos 8–9 como el cuerpo de una carta totalmente independiente.142 Por otro lado, la estructura que nos ha llegado tiene sentido si aceptamos que Pablo ha actuado con psicología dejando el tema de la ofrenda para el final, una vez que ya ha alabado a los corintios tanto como ha podido. Lo más probable es que 7:5 refleje la persecución de Pablo por parte de personas no cristianas, que no tiene nada que ver con el positivo testimonio sobre los creyentes del norte de Grecia, mientras que los análisis retóricos resultan un tanto forzados y para aceptarlos nos hemos de olvidar de las partes introductorias y finales del género epistolar helenista.

Otros estudiosos han dividido los capítulos 8 y 9 en dos cartas, o han unido el capítulo 8 a la sección 1–7 y estudiado el capítulo 9 por separado. Pero entonces el versículo 9:1 es particularmente problemático («No hace falta que os escriba acerca de esta ayuda para los santos»), porque empieza mencionando el tema del capítulo 8. Argumentan que el capítulo 9 sería superfluo si Pablo ya hubiera escrito el capítulo 8 en la misma carta.143 Por otro lado, en 9:1 la NVI no traduce las tres primeras palabras del texto griego (peri men gar – «Porque por un lado acerca…»), palabras que apuntan a que se trata de una continuación del tema del capítulo anterior, y por el inicio de una carta independiente. Y a pesar de que Pablo dice que no hace falta que les escriba acerca de ese tema, aunque solo leamos el capítulo 9 es evidente que la comprensión de los corintios sobre el tema de la mayordomía dejaba mucho que desear. Por tanto, es mejor entender que 9:1 está diciendo «No tendría que hacer falta que os siguiera diciendo estas cosas, [pero sí hace falta, sí que os digo…]». Y lo que escribe en el capítulo 9, en su mayoría, es diferente a lo que se recoge en el capítulo 8.144



¿Digresiones? Hay dos elementos estructurales más que han propiciado la creación de más teorías sobre la existencia de textos independientes dentro de 2a Corintios. Al parecer, los capítulos 2:14–7:4 funcionan como una larga digresión sobre el ministerio apostólico de Pablo, que interrumpe su narración sobre sus viajes y su preocupación por el progreso de los corintios. Más sorprendente aún, si uno se saltara estos capítulos y pasara del 2:13 directamente al 7:5, el texto tendría mucho sentido («Aun así, me sentí intranquilo por no haber encontrado allí a mi hermano Tito, por lo cual me despedí de ellos y me fui a Macedonia. Cuando llegamos a Macedonia, nuestro cuerpo no tuvo ningún descanso, sino que nos vimos acosados por todas partes; conflictos por fuera, temores por dentro»).145

Lo mismo ocurre con 6:14–7:1. Este breve párrafo sobre no unirse con los incrédulos porque eso da lugar a una unión desigual parece apartarse totalmente del llamamiento que Pablo está haciendo a los corintios a seguir teniéndole el mismo afecto que al principio. Y si uno lee 6:13 y 7:2 seguidos, queda claro que los dos versículos aún están tratando el mismo tema («Para corresponder del mismo modo —os hablo como si fuerais mis hijos—, ¡abrid también vuestro corazón de par en par! Haced lugar para nosotros en vuestro corazón. A nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos explotado.»). Por eso algunos eruditos atribuyen una o las dos «digresiones» a cartas originalmente diferentes; y algunos comentaristas, viendo similitudes entre 6:14–7:1 y varios escritos de Qumrán, han sugerido que Pablo está tomando prestado de una fuente judía esenia similar a algunos escritos de la secta del mar Muerto, o que el párrafo es un fragmento de una fuente no paulina que ha sido interpolado en lo que ahora conocemos como 2a Corintios.146

Por otro lado, queda claro incluso si miramos las secciones inicial y final de los capítulos 1–7 (1:1–2:13 y 7:5–15) que la integridad apostólica de Pablo ha sido puesta en cuestión, por lo que la existencia de una larga digresión sobre dicho tema no debería ser una sorpresa. Pero no parece correcto usar el término «digresión» para designar una sección que es más extensa y más importante que las secciones inicial y final. Es mucho más lógico decir que 2:14–7:4 es la sección más importante de la carta. En cuanto a los puntos de unión entre 2:13, 14 y entre 7:4, 5, el comentario que sigue presentará explicaciones lógicas sobre el orden en el que están las diferentes secciones.

Lo mismo ocurre con el lugar en el que aparece 6:14–7:1. Además, vale la pena destacar que la verdadera unidad de pensamiento es 6:11–7:4, que hay vínculos temáticos entre 7:5–6 sobre el gozo y el consuelo, que abrir el corazón a Pablo supondría cerrar el corazón a la idolatría (eso explica la inserción de 6:14–7:1 en 6:11:7:4) y que la yuxtaposición de 6:13 y 7:2 no es tan evidente como algunos dicen, dado que se repetiría la idea de tener un lugar en el corazón de los corintios. Aunque se han presentado un sinfín de esquemas de 2a Corintios, y el desacuerdo en cuanto a su estructura es mayor que cualquier desacuerdo sobre las otras cartas paulinas, la propuesta de una estructura quiástica de los capítulos 1–7 parece ser el camino a seguir, pues explica algunas de las extrañas rupturas que encontramos en la segunda parte del esquema (lo que Pablo hace es iniciar un tema nuevo avanzando por la primera mitad de su esquema de forma inversa),147 aunque también es cierto que estructuras propuestas también sirven para encontrar una explicación al orden del texto tal y como nos ha llegado.148





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