8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis


LAS EPÍSTOLAS DE LA CÁRCEL: INTRODUCCIÓN GENERAL



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LAS EPÍSTOLAS DE LA CÁRCEL:
INTRODUCCIÓN GENERAL



Tradicionalmente, se cree que son cuatro las cartas que Pablo escribió durante su encarcelamiento en Roma descrito al final del libro de los Hechos. Si esta tradición es exacta, debemos fechar estas cartas entre los años 60–62 d.C. Las cuatro cartas son Filemón, Colosenses, Efesios y Filipenses. Las cuatro contienen alguna referencia a que Pablo estaba encarcelado mientras escribía (Flm 1; Col 4:3; Ef 6:20; Fil 1:14); por tanto, se han denominado las epístolas de la cárcel. Existe una quinta carta paulina que también recoge que su autor está en prisión (2Ti 1:16–17), pero hay razones para creer que el encarcelamiento del que se habla en 2a Timoteo es un encarcelamiento posterior (ver más adelante, p. 428). Además, en cuanto a estilo y contenido, 2a Timoteo hay que incluirla en un grupo junto a 1a Timoteo y Tito, como una de las «cartas pastorales».

Tradicionalmente también, se ha creído que Filemón, Colosenses y Efesios provienen de un periodo del encarcelamiento de Pablo, y Filipenses, de otro periodo. Diremos más en cuanto a Filipenses en nuestra introducción a esta carta; ahora queremos centrarnos en las otras tres. Tanto en Efesios 6:21–22 como en Colosenses 4:7–8, Pablo nombra a Tíquico como el portador de la carta. Tanto en Colosenses 4:10–14 como en Filemón 23, Pablo menciona a los mismos cinco compañeros que envían sus saludos: Epafras, Marcos, Aristarco, Demas y Lucas. Todo esto sugiere que Pablo escribió las tres cartas a la vez. Al parecer, Filemón era miembro de la iglesia en Colosas. Filemón 2 y Colosenses 4:17 envían saludos a Arquipo, miembro de la casa de Filemón, lo cual tiene sentido si esa familia vive en Colosas. Éfeso era el centro urbano más cerca de Colosas, a unos ciento sesenta quilómetros hacia el Oeste en la costa del mar Egeo, por lo que habría sido lógico enviar las tres cartas desde Roma, con el mismo mensajero, que pasaría primero por Éfeso, y de allí probablemente seguiría en barco hasta Colosas en el valle del Lico. Puede ser que durante su ministerio en Éfeso Pablo conociera a Epafras y compartiera el evangelio con él, el hombre que más tarde fundaría la iglesia de su ciudad natal (Col 1:7; 4:12).

No obstante, las Escrituras no especifican sobre el lugar ni la fecha del encarcelamiento (o encarcelamientos) que se mencionan en estas cuatro epístolas. Por ello, a lo largo de la historia de la iglesia han surgido otras dos explicaciones con un respaldo considerable sobre el lugar y la fecha en la que Pablo escribió estas cartas. En Hechos 23:23–24:27 vemos que Pablo pasó dos años en la cárcel en Cesarea, en la costa de Palestina (57–59 d.C.), por lo que quizá escribió una o más de las cartas de las que estamos hablando desde ese lugar.1 Pero Cesarea está a más de setecientos quilómetros de Éfeso, un viaje considerablemente largo para un solo mensajero. Además, en Filemón 22, Pablo espera ser liberado en un futuro cercano, un optimismo que no encaja con la actitud o las circunstancias que se describen en Hechos 23–24.

La tradición postneotestamentaria más temprana sobre la procedencia de Colosenses (el prólogo antimarcionita que acompaña a la carta) cita Éfeso como el lugar en el que Pablo está encarcelado, con lo que la carta se habría escrito entre el 52 y el 55. Eso habría hecho que la correspondencia con los efesios y los colosenses fuera algo muy sencillo. Tíquico solo habría tenido que cruzar la ciudad para entregar una de las cartas, y viajar unos ciento sesenta quilómetros para entregar la otra. Esta hipótesis explicaría cómo es que Onésimo, el esclavo de Filemón, llegó hasta Pablo con bastante facilidad, aunque uno se puede preguntar también si un fugitivo se habría quedado tan cerca del lugar del que se había escapado.2 No obstante, como veremos en la introducción a Filemón, existen otras formas de explicar el encuentro entre Onésimo y Pablo.

CARTAS DE LA CÁRCEL: PERSONAJES EN COMÚN

Filipenses

A la vez, en el Nuevo Testamento no aparece ninguna referencia explícita a un encarcelamiento en Éfeso. Las dificultades que Pablo sufrió en Asia (Menor), mencionadas en? Corintios 15:32 y 2a Corintios 1:8, podrían respaldar el encarcelamiento en Éfeso, pero también es verdad que podrían estar haciendo referencia a otras formas de aflicción y persecución. Más relevante podría ser el relato de Hechos 19 sobre el ministerio de Pablo en Éfeso, que no es una de esas porciones en las que Lucas usa la primera persona del plural. Sin embargo, como ya hemos visto, Lucas está con Pablo cuando escribe Filemón y Colosenses, pues el apóstol envía saludos de parte de Lucas. Para los que creen que Colosenses es una carta seudónima (ver más adelante, p. 333), esto no supone un problema. Pero, dado que existe un claro consenso sobre la autoría paulina de Filemón, la presencia de Lucas cuando Pablo escribe esa breve carta sí es un problema.

El argumento de más peso en contra de los que creen que Pablo está encarcelado en Roma cuando escribe estas cartas es que en Filemón 22 leemos que Pablo tiene intención de visitar Colosas cuando le liberen, mientras que en Romanos 15:24 explica que, una vez en Roma, su plan es viajar hacia España, que es justo en dirección contraria. Pero la epístola a los Romanos se escribió antes de que Pablo supiera que iba a ser arrestado en Jerusalén y llevado a Roma como prisionero. Los dos años que estuvo bajo arresto domiciliario podrían haberle hecho cambiar de planes, al igual que las circunstancias en las comunidades de Colosas, Éfeso y Filipos. Un segundo problema tiene que ver con la distancia entre Roma y las ciudades a donde se enviaron las cartas. La distancia entre Roma y Colosas es casi de mil quinientos quilómetros, ¡más del doble de la distancia entre Colosas y Cesarea! ¿Cómo iba a hacer Onésimo un viaje así sin ningún tipo de ayuda, y cómo iba Pablo a pensar que era seguro enviar una carta con un mensajero que tenía que hacer un viaje tan largo, aunque fuera con la compañía de Onésimo?

Por otro lado, si Onésimo no era un fugitivo, quizá viajaba con más gente, y el servicio postal del Imperio, increíblemente eficiente para la época, enviaba a mensajeros bien preparados que viajando por las excelentes vías romanas hacían distancias mucho más largas. Si Onésimo sí era un fugitivo, Roma era un refugio perfecto, pues sería fácil pasar desapercibido entre la población de un millón de habitantes, y muy difícil que le arrestaran y lo devolvieran a Asia Menor. El hecho de que la mayor parte de la tradición de la iglesia, incluyendo a Jerónimo, Juan Crisóstomo y Teodoreto, apunte a Roma (a pesar de todas las objeciones de las otras alternativas también propuestas en un periodo temprano) hace que se siga presentando como la localidad en la que Pablo estaba encarcelado cuando escribió estas cuatro cartas. Ciertamente, los estudiosos contemporáneos que dicen que una de las cartas procede de Éfeso casi siempre mencionan la epístola a los Filipenses, por razones que veremos más adelante. Por tanto, parece ser que al menos Filemón, Colosenses y Efesios proceden de Roma y fueron escritas en torno al año 61 d.C.3



PREGUNTAS

1. ¿Qué cartas del Nuevo Testamento se cree que fueron escritas por Pablo y desde la prisión? ¿Qué tres cartas fueron enviadas al mismo tiempo, y qué evidencias textuales respaldan esta afirmación?


2. ¿Cuáles son las opciones en cuanto al lugar en el que Pablo está encarcelado y desde el que envía estas cartas? ¿Y de qué modo encajan estos lugares con las evidencias del encarcelamiento en Hechos?




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