8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis


FILEMÓN: UNA RESPUESTA CRISTIANA A LA ESCLAVITUD



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FILEMÓN:
UNA RESPUESTA CRISTIANA A LA ESCLAVITUD

INTRODUCCIÓN


Filemón es claramente la carta más corta, personal y específica de todas las cartas de Pablo. Aun así, está dirigida a una congregación (v. 2), y el hecho de que se incluyera en el canon demuestra que la iglesia primitiva creía que era de aplicación atemporal. Ignacio, obispo de Antioquía, a principios del siglo II, recoge que Onésimo era obispo de Éfeso en aquel momento (Ign. Epf. 1:3; 2:1; 6:2). Si esta información es exacta, esta afirmación podría explicar la preservación de la carta (aunque siempre cabe la posibilidad de que se estuviera refiriendo a otra persona que respondía al mismo nombre). En esta breve carta tenemos la petición que Pablo le hace a Filemón, aparentemente el líder de esta pequeña «congregación» o célula que pertenecía a la congregación de Colosas, de que vuelva a acoger a uno de sus esclavos, Onésimo, que ahora es «útil» (justamente lo que su nombre significa), como nuevo creyente en Cristo (vv. 10–11), y Pablo está dispuesto a compensar a Filemón si el esclavo le ha perjudicado en algo (v. 18).

La suposición más común a lo largo de la historia de la iglesia ha sido que Onésimo había huido de la casa de su amo como fugitivo, quizá después de haberle robado. El porqué va a ver a Pablo sigue siendo un misterio no desvelado, pero los que creemos en la guía providencial no necesitamos una respuesta a esa pregunta para aceptar esta opción como posible.4

Por otro lado, de todas las explicaciones sobre la marcha de Onésimo y su encuentro con Pablo, hay otras tres que merecen cierta consideración. En primer lugar, quizá la marcha de Onésimo no había sido una huida. De hecho, quizá la iglesia de Colosas lo envió a visitar a Pablo en la cárcel, puede que para llevarle a Pablo ayuda de algún tipo. En la carta no se dice de forma explícita que Onésimo se hubiera fugado o que hubiera cometido algún tipo de delito. El versículo 13, que habla de la ayuda de Onésimo que quizá Filemón mismo hubiera querido ofrecer, encaja con la sugerencia de que el esclavo fue enviado a ayudar a Pablo, y los versículos 18–19 podrían ser hipotéticos o una referencia a la pérdida económica que le suponía a Filemón no contar con el trabajo de Onésimo durante el tiempo de su ausencia.5 Por otro lado, Onésimo no era creyente antes de encontrarse con Pablo (v. 10) y aparentemente era un siervo inútil (v. 11), así que es poco probable que Filemón escogiera a alguien así para esta tarea en cuestión. Y la referencia a la posibilidad de que Onésimo ha perjudicado a Filemón (v. 18a) resulta un comentario aleatorio, a menos que el esclavo hubiera sido acusado de algún delito.

En segundo lugar tenemos una opción promovida por los abolicionistas del siglo XIX. Ésta toma la mención de Onésimo como hermano de Filemón de forma totalmente literal (ver el versículo 16). El término «esclavo» en ese mismo versículo debe entenderse entonces de forma metafórica, como si en un momento anterior a Onésimo le hubieran separado de su hermano biológico. Esta hipótesis invierte la comprensión tradicional de estos dos términos, pues siempre se había dicho que «esclavo» debía entenderse de forma literal, y «hermano», de forma metafórica. Onésimo, conocedor de la relación entre Pablo y Filemón, podría haber ido a Roma con la esperanza de que el apóstol hiciera de mediador y lograr la reconciliación entre los dos miembros de la familia. Eso también explicaría la expresión que Pablo usa en el versículo 16b cuando le dice a Filemón que Onésimo es «mucho más [especial] para ti», afirmación que la interpretación tradicional solo puede explicar como algo que Pablo espera que se haga realidad en el futuro.6

Sin embargo, este escenario contradice el uso más común que en el Nuevo Testamento se hace de los términos «hermano» y «esclavo». Adelphos (hermano) de vez en cuando hace referencia a un hermano biológico, pero es el contexto el que deja claro si es así o no. Es mucho más común el uso indeterminado para referirse a alguien de la familia espiritual: se usa para denominar a otros judíos, a los discípulos de Jesús, o a los hermanos de la iglesia primitiva. Por otro lado, la palabra que traducimos por esclavo (doulos) siempre se refiere de forma literal a un siervo que está a las órdenes de un amo (a menos que se especifique otra cosa, como en el caso de «esclavo de Jesucristo»), y en el texto de esta epístola todo apunta a que también debe entenderse de forma literal.7

En tercer lugar, existe otra interpretación que parece más prometedora que las demás. Se basa en la costumbre romana de buscar un amicus domini («amigo del amo») para que hiciera de mediador en una disputa que parecía no tener solución. Parece claro que Onésimo le ha causado a Filemón algún tipo de perjuicio, aunque no se trate de algo tan grave como un robo. Quizá Onésimo huyó (o fue enviado) con la intención, ya desde el principio, de encontrarse con Pablo y que éste mediase para que el conflicto entre esclavo y amo se solucionara. Eso explicaría su largo viaje, su encuentro con Pablo, y la forma de expresarse de Pablo en los versículos 16 y 18. Según esta interpretación, el único suceso inesperado sería la conversión de Onésimo en Roma, lo que dio a Pablo una mayor convicción de que tenía que haber una reconciliación. Un gran número de estudios y comentarios recientes sobre la epístola a Filemón han optado por esta interpretación, unas con más argumentos de peso que otras, y parece que es digna de consideración.8 Su único gran problema es la distancia que Onésimo tendría que haber viajado tan solo para buscar un mediador.9

Ya sea que uno opta por la interpretación tradicional, es decir, que Onésimo huye como fugitivo, o por la interpretación más reciente, que huye para recurrir a la intervención de un amicus domini, la carta a Filemón es un excelente modelo de carta de recomendación (llamada también carta de presentación o carta intercesora).10 Este tipo de carta era común entre los papiros y estaba diseñada para presentar al portador de la carta a su destinatario y para pedir algún tipo de favor. Por lo general, el escritor de la carta era un buen amigo o pariente del destinatario, y le prometía devolverle el favor en el futuro. Está claro que en este caso, Filemón conoce a Onésimo, pero no conoce al Onésimo que ahora es seguidor de Jesús. Naturalmente, la carta de recomendación toma la forma de la retórica deliberativa.11 Aunque breve, sigue la estructura epistolar helena estándar, que podemos detallar de la forma siguiente:

I. Saludos (1–3)

II. Acción de gracias (4–7)

III. Cuerpo de la carta: la petición (8–22)

A. Preparación para la petición (8–16)

B. La petición (17–22)

IV. Saludos finales (23–25)




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