8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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COMENTARIO


SALUDOS (vv. 1–3)

Aunque esta carta es la más corta con diferencia de todas las cartas que se atribuyen a Pablo, de todos modos contiene los saludos iniciales. A diferencia de las cartas en las que el apóstol escribe como hombre libre, esta carta le presenta como prisionero a causa de su compromiso cristiano (v. 1). En esta dura situación, Pablo se parece al esclavo por el que va a interceder mucho más de lo que nos imaginamos.12 Como en 1a y 2a Corintios, Timoteo aparece como co–remitente, o quizá incluso como coautor. Para dirigirse a Filemón, Pablo usa las palabras «querido compañero de trabajo», sugiriendo así que habían trabajado juntos en algún momento de su trayectoria. Como destinatarios se menciona a dos personas más, Apia y Arquipo, descritos tan solo como «la hermana» y «nuestro compañero de lucha» respectivamente (v. 2).

Algunos comentaristas se han aventurado a decir que Apia y Arquipo podrían ser la mujer y el hijo de Filemón; pero lo único que podemos afirmar con seguridad es que son hermanos en la fe, y que Arquipo había colaborado de algún modo con Filemón en la obra del evangelio. Sin embargo, esta carta no solo está dirigida a una familia, sino a todo un grupo que se congrega en una casa. De ahí que su aplicación trascienda más allá de esa situación particular, y sin duda eso también explica que la carta se preservara y que entrara en el canon. El saludo de «gracia y paz» es, como sabemos por sus cartas anteriores, típicamente paulino (v. 3).

ACCIÓN DE GRACIAS (vv. 4–7)

El párrafo dedicado a dar gracias es comprensiblemente más breve que los que encontramos en las demás cartas, pero aun así, es mucho más rico de lo que encontramos en el género epistolar heleno. Como en las demás cartas paulinas, aquí ya se mencionan conceptos que se retomarán y elaborarán más adelante: «amor», «oraciones», «compañerismo», «lo bueno», «hermano», «reconfortar» y «corazón».13 Del mismo modo que en otras cartas vemos que Pablo alaba a Dios por el progreso de toda una congregación, aquí el apóstol está agradecido por la fe y el amor de Filemón. La traducción literal del versículo 5 sería: «Habiendo oído [sobre] tu amor y fe, que tienes por el Señor Jesús y por todos los santos [es decir, los creyentes]». Dado que no es apropiado decir que alguien deposita su fe en otros cristianos, al menos en el sentido en el que estamos llamados a depositar nuestra fe en Jesús, algunos han sugerido que este versículo forma un quiasmo. Así, el amor de Filemón hay que asociarlo con los santos, mientras que su fe, con el Señor Jesús.14 Por eso hay traducciones que optan por esta interpretación y ordenan las palabras de la siguiente forma: «porque tengo noticias de tu fe en el Señor Jesús y de tu amor hacia todos los creyentes».

Por otro lado, en el versículo 6 hay traducciones que no hacen una buena interpretación del texto griego. En el lenguaje original, tenemos una expresión bastante ambigua: he koinonia tes pisteos sou («la comunión de vuestra fe»). Si interpretamos que el caso de la palabra «fe» es genitivo objetivo, entonces traducimos «compartir tu fe» y entendemos que Pablo está animando a File-món a ser activo en la evangelización. En la actualidad, en algunos círculos este versículo se usa como la prueba definitiva de que Dios nos llama a dar testimonio de forma personal. Pero de hecho, en esta carta no hay ninguna frase con la que Pablo esté animando a Filemón a proclamar el evangelio o compartir el evangelio con los demás: porque el tema de la carta es pedirle a Filemón que ame a su esclavo, que ahora también es su hermano. Además, en las cartas paulinas, otras parejas de sustantivos que reflejan una construcción similar de virtudes abstractas (con el sustantivo que aparece en segundo lugar en genitivo), la mayoría de veces reflejan un genitivo subjetivo (p. ej., Gá 5:19; 1Ts 1:3; 5:8; Ro 1:5, etcétera). Esta categoría gramatical encaja perfectamente en este contexto. Pablo quiere que Filemón tenga con Onésimo la misma relación de amor fraternal y de comunión que tiene con otros creyentes, por lo que ora por ese «compañerismo que brota de tu fe».15

La segunda mitad del versículo 6 también se ha traducido de diversas formas. La traducción literal sería: «está activo para conocer todo lo bueno que hay en nosotros [algunos manuscritos, «en ti»] en Cristo». Parece ser que la oración de Pablo por Filemón incluye la esperanza de que éste reconozca que recibir a Onésimo (en lugar de rechazarle) nace o brota de sus convicciones cristianas. No obstante, la mayoría de versiones aclaran la cuestión cuando en el versículo 7 el apóstol habla del amor de Filemón no solo hacia Pablo, sino hacia otros creyentes. Pensando en esa característica, Pablo tiene la esperanza de que Filemón también tratará a su esclavo con amor.16



CUERPO DE LA CARTA: LA PETICIÓN (8–22)

Preparación para la petición (8–16). Aunque en el cuerpo de esta breve carta encontramos de forma hilvanada tanta información como exhortación, podríamos dividirlo en dos partes: los versículos 8–16 y 17–22. Mientras Pablo se prepara en la primera parte para la petición que aparecerá de forma más explícita en la segunda, le pide a Filemón que actúe no solo porque un apóstol se lo manda, sino por la amistad que les une. Estos versículos nos ofrecen un ejemplo magistral sobre el tacto y la psicología pastoral.17 Pablo no quiere coaccionar a Filemón, ¡pero quiere asegurarse de que va a acceder a lo que le pide! Vemos que Pablo quiere que Filemón reciba a Onésimo en su casa y que no le castigue como solían hacer los amos en aquel entonces, pues la ley romana les permitía, incluso, castigarles con la ejecución. No tenemos suficientes elementos para saber si Pablo tiene en mente alguna cosa más.

En los versículos 8–9 vemos el contraste que hay entre las dos formas que Pablo podría haber adoptado. Debido a su autoridad, se podría haber limitado a decirle a Filemón lo que tenía que hacer, pero quiere que Filemón haga suya la forma correcta de actuar ante una situación así. Así, el apóstol apela al principio del amor, y menciona su anciana edad y su encarcelamiento para apelar también al principio del sacrificio. La palabra que traducimos por «anciano» (presbutes) difiere de la palabra «embajador» tan solo por una letra (presbeu tes); de hecho, la pronunciación de ambas palabras es prácticamente la misma, por lo que algunos creen que Pablo usó la segunda palabra. Pero eso quitaría fuerza a la idea de sacrificio que Pablo está intentando elaborar; «anciano» encaja mejor con «prisionero», y así ambas ideas sirven para animar a Filemón a que empatice con la situación de Pablo y siga su consejo.18

En el versículo 10, vemos que Pablo considera a Onésimo como su «hijo», que probablemente es una referencia a que el apóstol llevó al esclavo a la fe cuando se encontraron en Roma («mientras yo estaba preso»). En el versículo 11 Pablo hace un juego de palabras con el significado del nombre Onésimo («útil»). El esclavo solo ha hecho honor a su nombre una vez ha aceptado a Cristo.19 Pablo no tenía ningún derecho legal a quedarse con Onésimo, ya que aún pertenecía a Filemón, y por eso se lo envía a su amo (v. 12). Pero el apóstol describe al esclavo como «mi propio corazón» (es el mismo término que otras versiones traducen como «mis entrañas», el centro de las emociones del ser humano).20 Luego añade que le hubiera gustado que su nuevo hijo Onésimo se quedara con él para serle de ayuda durante su arresto domiciliario, tanto a nivel material como espiritual. Según el apóstol, si hubiera tenido la oportunidad, a Filemón le habría gustado desempeñar el papel que su esclavo estaba desempeñando (v. 13).

Pero Pablo vuelve a decir que no quiere imponer nada: prefiere que Filemón consienta de forma voluntaria (v. 14). El apóstol reconoce que el propósito de Dios quizá sea que Onésimo continúe con su amo; aunque ahora bajo una nueva relación (vv. 15–16). No queda claro de qué tipo de relación está hablando. Pero al menos, Filemón tiene que reconocer que la conversión de Onésimo hace que, delante de Dios, Onésimo sea igual que su amo. De ahí, Filemón debería amar y valorar a Onésimo aún más de lo que lo hace Pablo, porque Filemón es quien más se va a percatar de la transformación que Onésimo ha experimentado. Pero la expresión «ya no como a esclavo» apunta a que quizá Pablo le está pidiendo que ponga a Onésimo en libertad21, petición altamente probable si tenemos en cuenta que Pablo usa una expresión enfática tan poco común («ya no»). 22



La petición (17–22). Aunque en esta segunda parte de la carta tenemos la petición de Pablo, sigue sin estar demasiado claro qué es lo que el apóstol pide exactamente. No obstante, varios indicios apuntan a que su deseo es que File-món libere a Onésimo.23 En primer lugar, le pide a su «compañero» (término que podría hacer referencia a su trabajo conjunto, ya fuera en un negocio o en el ministerio) que lo reciba «como a mí mismo» (v. 17), y sabemos que Pablo no era un esclavo. En segundo lugar, Pablo sabe que eso privará a Filemón de recuperar las pérdidas que ha tenido y de beneficiarse en el futuro del servicio de Onésimo, por lo que promete que él le va a pagar (vv. 18–19a).24 Es probable que en prisión no tuviera los recursos suficientes para pagarle; de ahí que hable de cargárselo a su cuenta. Pero podríamos estar hablando de una cifra desorbitante, algo que Pablo nunca podría pagar. Al parecer, el apóstol espera que Filemón no le cobre, y por si acaso éste se ve tentado a hacerlo, Pablo añade «por no decirte que tú mismo me debes lo que eres» (v. 19b), de donde se podría extraer que Pablo también es el padre espiritual de Filemón.25

En el versículo 20, el apóstol regresa al juego de palabras con el nombre de Onésimo, ahora comunicando su deseo de que Filemón también sea útil (gr., onaimen; NVI: «algún beneficio»). Por último, confiado en que Filemón va a cooperar, Pablo dice que está seguro de que su amigo va a hacer más de lo que le pide. Pero lo único que Pablo no ha pedido de forma explícita es la libertad de Onésimo. Así que el versículo 21 es el argumento de más peso para pensar que la preocupación final del apóstol en esta breve carta es la liberación de este esclavo. Algunos incluso han dicho que, si Pablo ya ha apuntado a la liberación de este esclavo anteriormente, este comentario sugiere que el deseo del apóstol es que Filemón le envíe a Onésimo para que esté con él.26

A primera vista, diríamos que el versículo 22 es el principio de los saludos finales, pues recoge una petición diferente: que le prepare una habitación, porque espera ser liberado pronto e ir a Colosas. Pero démonos cuenta de que se trata de un mecanismo más para animar a Filemón a responder de forma adecuada a la petición de Pablo. Si no trata bien a Onésimo, cuando el apóstol venga tendrá que rendirle cuentas.27 Además, el hecho de que esta carta no es solo para Filemón, sino para todos los que se congregan con él, supone un incentivo más para acceder a la petición de Pablo.

SALUDOS FINALES (23–25)

Epafras es quien al parecer estableció la iglesia de Colosas (ver arriba, p. 336). Lo más probable es que Marcos sea el Juan Marcos de Hechos 12:12, 25; 13:13 y 15:37, 39. El hecho de que esté con Pablo sugiere que se han reconciliado. Aristarco podría ser el representante de las iglesias de Macedonia que llevó la ofrenda de Pablo a Judea (Hch 19:29; 20:4; 27:2). Demas podría ser el que luego abandonó a Pablo (2Ti 4:10), mientras que lo más probable es que Lucas sea el médico amado de Colosenses 4:14, el único que no abandonó a Pablo en 2a Timoteo 4:11. Como en las demás ocasiones, el apóstol cierra esta preciosa carta con el deseo de que quien reciba la carta experimente la gracia de Dios.





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