8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis


UNIDAD EN LA DIVERSIDAD COMO TESTIMONIO A LOS «PODERES»



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UNIDAD EN LA DIVERSIDAD COMO TESTIMONIO A LOS «PODERES»

INTRODUCCIÓN


COMPOSICIÓN Y AUTORÍA

Hay tres problemas o elementos de la carta a los Efesios que la diferencian de los demás escritos atribuidos a Pablo. En primer lugar, algunas de sus características no son muy propias de una epístola dirigida a una iglesia que Pablo conocía muy bien. En Hechos 19–20 vemos que Pablo, en su tercer viaje misionero, estuvo en Éfeso aproximadamente tres años (siendo así la estancia más extensa del apóstol que se recoge en Hechos). Y sin embargo, la epístola a los Efesios se parece mucho a la epístola a los Romanos, escrita a una iglesia que Pablo no conocía personalmente, porque también incluye un resumen muy sistemático de su teología, y apenas hay referencias explícitas a circunstancias o situaciones concretas. En este sentido, hay dos versículos que llaman nuestra atención. En 3:2, el autor escribe: «Sin duda os habéis enterado del plan de la gracia de Dios que él me encomendó para vosotros», como si Pablo no conociera de forma personal a los destinatarios de la carta, pero confiaba que habrían oído de su llamamiento específico. De nuevo, en 4:20–21 leemos «No fue ésta la enseñanza que recibisteis acerca de Cristo, si de veras se os habló y enseñó de Jesús según la verdad que está en él». Aquí parece que el autor no está completamente seguro de que en esa congregación todos conozcan al Señor, o de que todos conozcan el verdadero evangelio.



En segundo lugar, Efesios y Colosenses son, de todas las cartas atribuidas a Pablo, las que más se parecen en cuanto al contenido y al esquema. De hecho, a veces incluso contienen párrafos casi exactos. Por ejemplo, ambas contienen códigos domésticos similares (Ef 5:22–6:9; Col 3:18–4:1) y frases idénticas (la más larga de ellas de treinta y dos palabras en el texto griego; Ef 6:21–22; Col 4:7–8; cf. también Col 1:14 y Ef 1:7). Más de un tercio de las palabras que aparecen en Efesios también aparecen en Colosenses.90 Más generalmente, ambos escritos empiezan con una exposición detallada de la persona y la obra de Cristo, luego pasan a hablar de la reconciliación y la unidad de los judíos y los gentiles en la iglesia, y acaban con un material exhortativo que trata una serie de temas similares.91 Ambas epístolas tienen el mismo estilo, con frases largas y enrevesadas (p. ej., Ef 1:3–14; Col 1:9–17). Ambas contienen una cristología muy elaborada (p. ej., Ef 1:5–10; Col 1:15–20); una eclesiología muy universal (la iglesia es un cuerpo global, formado por los creyentes judíos y gentiles que ahora son uno en Cristo); y la misma escatología realizada (las bendiciones celestiales son una realidad ahora en el presente, no solo en el futuro; Efesios ni siquiera menciona la Segunda Venida de Jesús).

En estos y otros aspectos, Efesios también se diferencia de las siete epístolas indiscutiblemente paulinas. Por ejemplo, mientras que en 1a Corintios, cuya autoría está universalmente reconocida, Jesús es el único fundamento de la iglesia (3:11), en Efesios el fundamento está formado por los apóstoles y los profetas (2:20). También, mientras que en las epístolas indiscutiblemente paulinas Pablo solo usa el término Satán o Satanás para referirse al jefe de los ángeles caídos (ocho veces), en Efesios solo aparece la palabra diablo (dos veces, en 4:27 y 6:11). Además, en Efesios encontramos cuarenta y dos palabras que no aparecen en ningún otro lugar del Nuevo Testamento, y ochenta y cuatro palabras más que sí aparecen en el resto del Nuevo Testamento, pero que no aparecen en ninguno de los escritos de Pablo.92



En tercer lugar, en los tres manuscritos más antiguos y fiables de esta epístola (p46, a, B) no aparecen las palabras «en Éfeso» de 1:1. Aunque la vasta mayoría de testimonios incluyen esa información, hay que tener en cuenta que algunos textos posteriores y algunos padres de la iglesia tampoco la incluyen. Marción alegó que esta carta se escribió originalmente para los de Laodicea, lo que también explicaría la referencia en Colosenses 4:16 a una epístola dirigida a la congregación en dicha ciudad.

De todas las explicaciones que se han dado ante estos tres problemas de la epístola a los Efesios, vamos a detenernos en cinco de ellas. La teoría más común entre los estudiosos de hoy dice que el autor sería un discípulo de Pablo, que escribió esta epístola de forma seudónima (firmando con el nombre de Pablo), quizá hasta una generación después. Para explicar esta hipótesis, sus defensores normalmente se basan en la tradición judía por la que había obras escritas en nombre de autores del pasado, para subrayar su autoridad o, en ocasiones, para contextualizar su obra y adaptarla a los nuevos tiempos (algunos de los defensores creen que esta tradición ya se utiliza en el Antiguo Testamento, y todos están de acuerdo en que se utiliza en el periodo intertestamentario).93 Estas obras no están consideradas como falsificaciones literarias, sino como algo similar al uso que hoy hacemos de las notas a pie de página.94 A excepción de las epístolas pastorales, de las cartas atribuidas a Pablo, Efesios ha sido siempre la más cuestionada. La hipótesis del autor seudónimo explicaría el estilo y la forma de la carta, y también las similitudes con Colosenses. Aunque el autor no logró imitar a Pablo en todos los aspectos, sí hizo lo que pudo para que su escrito pareciera un documento auténticamente paulino. Entre aquellos que creen que Colosenses también es producto de la mano de un autor seudónimo, la mayoría es de la opinión de que no se trataría del mismo autor seudónimo.

Pero, ¿habría aceptado la iglesia primitiva una carta como canónica sabiendo que era seudónima? La única evidencia clara que tenemos, aunque admitimos que se trata de una evidencia de mediados del siglo II, sugiere que no, que la iglesia no la habría aceptado.95 Entonces, eso nos deja con una única opción: la iglesia fue engañada y aceptaron como auténtico algo que no lo era. Afirmación que suscita muchas preguntas sobre la canonicidad y la autoridad de esta carta (ver más en la p. 122).96

La segunda opción surge a mitades del siglo XX. E J. Goodspeed propuso una hipótesis muy influyente, diciendo que Efesios era una carta seudónima escrita también como carta introductoria a una serie de epístolas auténticamente paulinas, pero que estaban siendo rechazadas.97 Esta teoría explicaría la naturaleza general de la epístola, y el hecho de que no haya una referencia a unos destinatarios originales, ni siquiera un lugar. También explicaría por qué Hechos nunca menciona las cartas de Pablo, siendo que cubre precisamente el periodo ministerial en el que escribió la mayoría de ellas. Pero si Efesios sirvió como introducción a todas las cartas de Pablo o a parte de ellas, ¿por qué no se mantuvo en el canon esa posición introductoria? Y esta hipótesis tiene, además, todos los problemas asociados a la teoría de la seudoepigrafía.



En tercer lugar, algunos escritores han sugerido que Pablo dio a aquel amanuense en cuestión una mayor libertad en la composición literaria. Es obvio que aquel amanuense intentó copiar el estilo de Pablo, y si Pablo quería que la carta dirigida a Éfeso tratara los mismos temas que la carta a los Colosenses, es lógico que el escriba siguiera el modelo de esa carta. Pero lo sorprendente es que su estilo sigue siendo bastante diferente. El estilo de Efesios, y también la dicción, es más cercano al de Lucas que al de las cartas incuestionablemente paulinas, y Lucas estuvo con Pablo durante su encarcelamiento en Roma, por lo que quizá deberíamos pensar que él fue el autor.98 Pero esta teoría no logra explicar por qué en los manuscritos más tempranos no aparece la mención a la ciudad de Éfeso.

En cuarto lugar, es posible pensar que la carta está formada por una parte original auténticamente paulina, complementada por las interpolaciones de un editor posterior. Después de todo, la erudición más tradicional con frecuencia ha destacado que una importante mayoría de versículos de esta carta contiene teología genuinamente paulina, tanto que ha llegado a definir esta epístola como «la quintaesencia del pensamiento paulino».99 Además, 3:1–13 recoge una oración tan personal del apóstol por los efesios, que probablemente sea la parte más difícil de atribuir a un autor seudónimo. Por otro lado, esta hipótesis explica los elementos problemáticos de Efesios que han llevado a muchos a verla como una carta seudónima. No obstante, las reconstrucciones del material paulino que se han hecho defienden que la cantidad de interpolaciones posteriores es considerable, pero los criterios que ofrecen para separar entre la tradición que el autor usó y las interpolaciones son poco serios y poco dignos de confianza.100 Aquí, también, es más difícil incluso encontrar paralelismos cercanos en la epistolo-grafía antigua que en cartas completamente seudónimas, por lo que no es sorprendente que ésta sea la opción menos utilizada en el debate sobre la autoría.

Por último, con frecuencia se ha sugerido que Pablo compuso esta carta como una encíclica o carta circular, al estilo de Apocalipsis (ver Ap. 2–3), destinada tanto a los efesios como a los creyentes de las ciudades de alrededor. La intrigante referencia en Colosenses 4:16 a la epístola a los de Laodicea, y la petición de Pablo de que los de Laodicea y los colosenses intercambiaran las cartas después de haberlas leído en la congregación, podría respaldar la teoría de Marción. Quizá la carta que conocemos como Efesios fue dirigida originalmente a varias iglesias, incluyendo al menos las de Éfeso y Laodicea, lo que explicaría que en los manuscritos más antiguos no aparezca el nombre de Éfeso. Y cada iglesia habría incluido el nombre de su ciudad en la copia que hicieron del manuscrito original.101 Parece que esta opción explica mejor las evidencias textuales y la naturaleza general de los contenidos. Pero tampoco explica el estilo o las similitudes con Colosenses, aunque se ha observado que las frases más engorrosas o pesadas de Pablo aparecen en sus doxologías, oraciones, secciones doctrinales y material exhortativo, más numerosas en Colosenses y Efesios que en cualquier otra carta.102 Por tanto, los contenidos únicos de Pablo podrían haber marcado una porción significativa del estilo único de esta carta.

Pero no está claro que una mayoría de las características distintivas de esta carta se puedan explicar de esa manera.103 Por ello, es probable que sea necesario combinar los puntos de vista tres y cinco: Pablo le dio al amanuense una mayor libertad en la composición literaria, pero a la vez le dio una guía clara en cada uno de los temas que quería tratar, y la carta era un comunicado o carta circular dirigida a dos o más iglesias de Asia Menor.104 En cuanto a las supuestas diferencias teológicas entre Efesios y las cartas indiscutiblemente paulinas, nos remitimos a las explicaciones que ofrecimos en el comentario de Colosenses (pp. 333–335).

Ya introdujimos de forma breve la ciudad de Éfeso (pp. 77–80). Era una ciudad en auge e importante por su puerto clave en Asia Menor. Allí convivían las sectas dionisíacas, la adoración a Artemisa, albergaba una de las principales bibliotecas, teatros interiores y al aire libre, y contaba con calles de mármol y con alumbrado en el centro de la ciudad, baños y saunas romanas de vanguardia, un gimnasio, y un estadio de atletismo. Éfeso tenía un porcentaje poco usual de ciudadanos romanos, un número considerable de templos del culto imperial y tribunales llenos de magistrados locales.105

CONTEXTO Y CIRCUNSTANCIAS ADICIONALES

En varias obras recientes, Clinton Arnold ha demostrado el importante rol que el tema de la victoria de Cristo sobre los poderes demoníacos, ocultos y opresores juega en esta carta. Además, este tema encaja con mucho de lo que leemos en Hechos sobre el tiempo que Pablo pasó en Éfeso.106 Los milagros extraordinarios que allí hizo incluyen echar a espíritus malignos, y las señales aparentemente más supersticiosas (Hechos 19:11–12) quizá fueran necesarias debido a la guerra espiritual que había en aquella región (ver más arriba). Los versículos 13–16 describen el peligro que tiene intentar apropiarse del poder del Espíritu de forma mágica, sin conocer al Señor; mientras que los versículos 17–20 recogen la quema de papiros sobre hechicería que tuvo lugar en aquella zona. Así que, aunque muchos escritores todavía hablan de la imposibilidad de determinar que esta es una carta escrita a una congregación concreta para tratar un tema concreto, o hablan de vagos paralelismos con el gnosticismo del momento (y el uso que éste hacía de términos como «plenitud» y «misterio», o de conceptos como el de un redentor que desciende y asciende o como el de un edificio como metáfora de un pueblo),107 de hecho, relacionar la carta con la ciudad de Éfeso de la década de los 60 no es tan improbable como muchos han imaginado.

Así, eso nos permite reinsertar la otra información que tenemos sobre la fecha y las circunstancias de las epístolas a Filemón y Colosenses. Pablo habría escrito la carta a los Efesios desde Roma cuando estaba bajo arresto domiciliario (en el año 60 o 61), y la habría enviado con Tíquico y Onésimo (como esas otras dos epístolas desde la prisión). Después de entregar la carta dirigida a los efesios y a las otras comunidades cercanas, la pareja habría continuado hasta Colosas con las otras dos cartas para la iglesia de aquella ciudad.

GÉNERO Y ESTRUCTURA

Al considerar la epístola a los Efesios, la mayoría de comentaristas se ha preguntado una y otra vez: ¿qué tipo de carta es ésta? Las sugerencias más comunes han sido las siguientes: un tratado (o ensayo teológico), un escrito litúrgico, una meditación, un discurso, y una homilía o sermón.108 Sin embargo, H. Hendrix ha observado que en las inscripciones antiguas siempre aparece un patrón común: alabar a los benefactores mediante una oración o encomium (patrón que podría explicar Efesios 1–3). Esas palabras de halago y gratitud con frecuencia daban lugar a una resolución de compromisos (lo que explicaría los capítulos 4–6).109 Si seguimos subdividiendo esas dos «mitades» de la epístola, obtenemos el siguiente esquema:110

I. Saludos introductorios (1:1–2)

II. Exposición teológica: los privilegios espirituales de la iglesia – La unidad entre los creyentes es posible (1:3–3:21)

A. Alabando al Dios trino (1:3–14)

B. Orando por los efesios (1:15–23)

C. Las bendiciones comunes a todos los creyentes (2:1–10)

D. Unidad en Cristo (2:11–22)

E. Oración por fortaleza (3:1–19)

F. Doxología (3:20–21)

III. Implicaciones éticas: las responsabilidades espirituales de la iglesia – La unidad entre los creyentes es real (4:1–6:20)

A. Alcanzando la madurez por el uso de los dones espirituales en amor (4:1–16)

B. Despojándose de lo antiguo y revistiéndose de lo nuevo (4:17–5:21)

C. El código doméstico (5:22–6:9)

D. Armándose para la guerra espiritual (6:10–20)

IV. Saludos finales (6:21–24)

Más aún que en Colosenses, en la primera parte de la carta encontramos principalmente una retórica epidíctica, apropiada para alabar a los benefactores; mientras que la segunda mitad presenta la respuesta apropiada de los creyentes por medio de la retórica deliberativa.111




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