8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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APLICACIÓN


La unidad espiritual de los creyentes, que trasciende todas las barreras levantadas por el ser humano, es una de las características principales que Dios desea para su pueblo. Algunos cristianos de aquellos tiempos, cuando tenían que decir ante un tribunal cuál era su nacionalidad o ciudadanía, tan solo decían: «soy cristiano». Por eso, para definir el cristianismo, muchos empezaron a utilizar el término «la tercera raza», es decir, que no era ni judía, ni gentil. La enemistad histórica entre estas dos «razas» vendría a ser como el racismo y el odio nacional y religioso de algunos islámicos fanáticos hacia los «infieles», el odio presente entre algunos judíos y árabes (o palestinos) en Oriente Medio, la hostilidad de las tribus enfrentadas en algunos países del África subsahariana, y la encarnizada lucha de los grupos rebeldes contra las fuerzas del Gobierno en lugares como Indonesia, Filipinas, Sri Lanka, Chechenia y Yucatán. Tan solo unos pocos años atrás podríamos haber mencionado la lucha entre los serbios y los albaneses, el conflicto entre los católicos y los protestantes de Irlanda del Norte, y el odio entre los negros y los blancos en EE.UU. Aunque, por más que estos conflictos hayan amainado, y aunque en estos lugares se viva en tregua, eso no quiere decir que los prejuicios y la animosidad de las personas hayan desaparecido.

En contra del ambiente de división, Efesios manda a los cristianos que den pasos hacia la reconciliación, tanto como observadores externos que toman la iniciativa de trabajar por la paz en contextos donde hay conflictos, como cuando son uno de los grupos que forma parte directa del conflicto. No es de sorprender que el testimonio más fructífero en el Israel de hoy se da cuando los creyentes judíos y palestinos se unen y trabajan juntos, mostrando un amor los unos por los otros muy difícil de encontrar en otros contextos. Pero mientras haya creyentes en el mundo que prefieran seguir cerrados y aislados en sus comunidades homogéneas, seguiremos perdiendo el potencial evangelístico de la unidad en la diversidad. De hecho, creo que la unidad visible en Cristo entre personas que, humanamente hablando, no tienen ningún motivo para asociarse o relacionarse, es la herramienta más poderosa de Dios para alcanzar al mundo perdido de hoy. De ahí la importancia de crear networks o redes para facilitar el trabajo unido de las iglesias y la cooperación institucional, trabajo del que incluso podría darse la fusión de iglesias, siempre que eso no significara comprometer el evangelio.

En Efesios encontramos dos temas más que contribuyen a la cuestión de la unidad en medio de la diversidad. En primer lugar, los hogares que adopten el código doméstico de Pablo animarán a este mundo fracturado, transmitiendo que no todas las relaciones tienen por qué ser disfuncionales y que las familias pueden ser un refugio. Un refugio para sus miembros, y también para los que están alrededor y no conocen el amor, la aceptación y la seguridad. En segundo lugar, los ministerios que trabajan para que todos sus miembros usen sus dones espirituales para los propósitos del reino lucharán para que el cristianismo sea un bien para el mundo de forma más general. Y buscarán ese «bien» tanto para la sociedad como para las personas de forma individual. Como dijo Markus Barth hace más de treinta años: «Si la iglesia solo se preocupa por las almas de los hombres o por un aumento de su membresía, está limitando su tarea. Porque su tarea también es ser una señal y una prueba de un cambio que afecta positivamente a las instituciones y a las estructuras, y a la existencia humana en su totalidad, en su vertiente individual y social, y en su vertiente corporal y espiritual».165 Aun así, un grupo de personas podrá funcionar como catalizador para el cambio solo si sus miembros han experimentado una transformación personal, una transformación caracterizada particularmente por la ética que se recoge en Efesios 4:32–5:2.166

Y otra cuestión crucial es tener una visión equilibrada de la lucha espiritual. La mayoría de la gente no creyente, y mucha de la que se profesa cristiana, niega de forma explícita o implícita la existencia del diablo y de las fuerzas espirituales malignas. Algunos creyentes con un celo excesivo se vuelven a técnicas exóticas de lucha espiritual (sin duda en reacción a la actitud del primer grupo), por miedo a que, en cualquier momento, los demonios les puedan oprimir. Pablo es plenamente consciente de la existencia y del poder del reino demoníaco, pero hace hincapié en la victoria de Cristo y en la consiguiente victoria de los cristianos que proviene, simplemente, del poder de una vida piadosa y agradable a Dios. Ningún cristiano debe tener miedo a la opresión demoníaca a menos que de forma voluntaria y repetida se rebele contra las normas de Dios y se interese y participe de lo que es abiertamente oculto o diabólico.167


PREGUNTAS


1. ¿Cuáles son los rasgos distintivos que diferencian la Epístola a los Efesios de las demás cartas paulinas? ¿Qué teorías han surgido para intentar explicar estas diferencias, y cuál de ellas es la más satisfactoria?
2. ¿Cómo se puede justificar la presencia de la expresión «en Éfeso» (1:1) si los tres manuscritos griegos más antiguos y más fiables la omiten? ¿Cómo podemos explicar esta omisión?
3. ¿Qué acciones concretas atribuye Pablo a cada miembro de la Trinidad en la oración introductoria? ¿De qué forma eso complementa y se asemeja a las ideas y declaraciones teológicas de la carta a los Romanos?
4. ¿Cómo explica Efesios 2 el equilibrio entre la fe y las buenas obras? Si pensamos en la salvación, ¿qué relación hay entre la fe y las buenas obras? ¿Por qué el papel de la gracia hace que el cristianismo sea totalmente diferente de cualquier otra religión del mundo e incluso de las herejías «cristianas»?
5. ¿Qué implicaciones tiene la salvación para el cristiano si piensa en el modo en el que se relaciona con las personas? ¿Qué metáforas usa Pablo para hablar de la reconciliación que debería haber entre las personas y los pueblos enfrentados? En este contexto, ¿de qué forma define Pablo «el misterio de Cristo»?
6. ¿Cuál es el propósito de la reconciliación dentro del cuerpo de Cristo? ¿Qué herramientas han recibido los creyentes para asegurar la madurez y la unidad de la iglesia? ¿Cómo y quién debe ejercer esos dones?
7. ¿De qué modo encajan los códigos domésticos con el tema paulino de la unidad en el cuerpo de Cristo? Esas ordenanzas, ¿eran válidas solo en aquella cultura, o siguen teniendo vigencia hoy? ¿Qué rasgo concreto del texto nos ayuda a contestar estas preguntas? ¿Dónde podemos ver que las ideas de Pablo son claramente «progresistas» si las comparamos con las ideas de su sociedad, en especial en relación con los maridos y las esposas, y los amos y los esclavos?
8. Tener una comprensión del contexto histórico de Éfeso nos ayuda a ver la importancia de la armadura espiritual que aparece en el capítulo 6. ¿Por qué? Esta metáfora ayuda a los creyentes a entender la forma en la que deben resistir a Satanás y su ejército. ¿Por qué?




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