8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis


FILIPENSES: GOZAOS EN TODA CIRCUNSTANCIA



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FILIPENSES: GOZAOS EN TODA CIRCUNSTANCIA

INTRODUCCIÓN


RELACIÓN CON LAS OTRAS EPÍSTOLAS CARCELARIAS Y LUGAR DEL ENCARCELAMIENTO DE PABLO

Pablo evangelizó Filipos en su tercer viaje misionero (Hch 16:12–40). Esta colonia romana, ciudad próspera y estable de Macedonia, era el lugar donde se afincaban muchos de los soldados cuando se jubilaban (ver más arriba, p. 70). Por eso es fácil imaginar a Pablo encarcelado, bajo la supervisión de un guarda romano.169 Pero es muy poco probable que en la iglesia hubiera muchos prósperos veteranos romanos dado el comentario que Pablo hace en 2a Corintios sobre la pobreza de los cristianos de Macedonia, y dado el sufrimiento que se refleja en la misma carta de Filipenses.170 Situada en la Vía Ignacia, una de las principales rutas «Este–Oeste» que cruzaba el norte de Grecia, Filipos recibía a muchos viajeros a los que hospedaba, viajeros que recogían noticias de la ciudad, y también traían noticias de otros lugares del Imperio. Aunque no era tan grande como Tesalónica, Atenas o Corinto, Filipos era una ciudad griega estratégica para la propagación de cualquier nueva ideología.

Ésta es la cuarta de las llamadas «epístolas carcelarias» de Pablo. Sin embargo, normalmente se estudia aparte de Efesios, Colosenses y Filemón porque la información que nos da sobre las circunstancias en las que Pablo está sugiere que se trata de una situación peor que cuando escribió las otras tres cartas. En esta epístola parece que Pablo ha considerado seriamente la idea de que está cerca de la muerte (1:21–25; 2:17). Ésta podría ser la evidencia más clara a favor de que en esta ocasión Pablo se halla encarcelado en Éfeso. Recuérdese que en 2a Corintios 1:8–9 Pablo escribe que en Asia (Menor) había sufrido muchas aflicciones e incluso había perdido la esperanza de salir con vida. Si con eso se refiere a la dura oposición que en 1a Corintios 15:32 describe metafóricamente como «luchar contra las fieras», entonces sabemos que esa situación de peligro tuvo lugar en Éfeso. No obstante, como con Efesios, Colosenses y Filemón, tenemos que considerar las evidencias que hay tanto a favor como en contra de los tres lugares en los que se ha ubicado el encarcelamiento de Pablo.

¿Éfeso? El factor más favorable para respaldar la teoría de que Pablo estaba encarcelado en Éfeso es la poca distancia que hay en comparación a otras ciudades; si la distancia no era demasiada, entonces tiene sentido que Timoteo y Epafrodito pudieran ir desde Filipos a donde Pablo estaba, regresar a Filipos, para luego volver a visitar a Pablo (2:19–30). Tengamos en cuenta que ya habían estado allí para llevarle una ofrenda a Pablo (4:18). Las dificultades que acompañan a su encarcelamiento también encajan mejor con Éfeso que con Roma, porque en Hechos no encontramos nada que nos haga pensar que en Roma Pablo temiera por su vida. Los casi tres años que Pablo pasó en Éfeso (del 52 al 55 o del 53 al 56) es tiempo suficiente para que se pudieran dar las idas y venidas de los colaboradores de Pablo, que él menciona en esta epístola. Y no tendría que haber cambiado de idea en cuanto a continuar hacia el Oeste, a diferencia de si hubiera estado en Roma (ver más arriba, pp. 318–319). Es interesante ver que, igual que en Filemón expresó el deseo de ir a Colosas, aquí también espera poder regresar a Filipos (1:26–27).171

Por otro lado, en el mundo romano antiguo no hay ninguna evidencia de que en Éfeso existiera una guardia de palacio (1:3; gr. praitorion).172 Tampoco es muy probable que Pablo, ciudadano romano, dispuesto a usar su ciudadanía para el avance del evangelio (ver más arriba, p. 72), estuviera detenido durante mucho tiempo de forma injusta en una ciudad donde no había liderazgo romano con suficiente poder para desobedecer la ley. Aun en Filipos, también colonia romana, su ciudadanía significaba que le podían retener en la cárcel más de una noche (Hch 16:22–40), y Éfeso era mucho menos romana que Filipos. Y aunque vimos un testimonio antiguo según el cual Colosenses se escribió desde Éfeso (ver p. 318), no se sabe de ningún testimonio antiguo que apunte a que Filipenses se escribió en Éfeso.



¿Cesarea? Un número reducido de estudiosos cree que Pablo escribió a los filipenses desde Cesarea. Al menos es cierto que Pablo estuvo encarcelado en esa ciudad, desde el año 57 al 59, y que allí atentaron varias veces contra su vida (Hch 23–26). Esos dos años en prisión habrían sido tiempo suficiente para que se dieran los sucesos recogidos en la epístola a los Filipenses. Las defensas de las que habla (cf. 1:7, 16–17) podrían referirse a las audiencias que tuvo ante Félix, Festo y Herodes Agripa II. La guarnición romana en Cesarea solía recibir el nombre de pretorio o guardia de palacio. Y no tenemos que imaginarnos a Pablo cambiando de planes después de su liberación y dirigiéndose a Grecia y al Este en lugar de a España, a diferencia de lo que ocurre con la hipótesis del encarcelamiento en Roma. 173

Al mismo tiempo, si la distancia de Cesarea a Colosas y Éfeso ya parecía prohibitiva, mucho más la que hay entre Cesarea y Filipos. ¿Los emisarios de Pablo podrían haber hecho tanto viaje de un lugar a otro si la distancia era tanta? Aunque es verdad que había un pretorio en Cesarea, era muy pequeño en comparación con el de Roma, por lo que la afirmación de Pablo de que el evangelio se había extendido por toda la guardia (1:13) hubiera resultado pretenciosa para los filipenses (comunidad en la que se habían instalado muchos oficiales romanos jubilados), por ser ese un logro «insignificante». Además, las palabras que Pablo usa cuando habla de defender y confirmar el evangelio (1:7) no hablan de una audiencia formal o legal como la que tuvo en Cesarea. Por último, el libro de Hechos nunca dice que Pablo albergara la esperanza de salir de la prisión de Cesarea, pero Filipenses 1:25 sí parece sugerir que el apóstol espera salir de la cárcel en la que está cuando escribe a los de Filipos.



¿Roma? Todo el testimonio antiguo está de acuerdo en que Filipenses fue escrita desde Roma (el testimonio más antiguo lo encontramos en los escritos de Marción y en numerosos subíndices o manuscritos de la carta misma). A pesar de la considerable distancia que hay entre Roma y Filipos, los dos años de arresto domiciliario de Pablo proporcionan el tiempo suficiente para que se dieran los sucesos que recoge la epístola.174 Ya hemos mencionado que el cambio en las circunstancias de Pablo podría haberle llevado a cambiar sus planes de viaje (más arriba, pp. 318–319). Lo más lógico es que «los de la casa del César» (4:22) esté haciendo referencia a una parte de la comitiva del Emperador en Roma mismo. El problema de las circunstancias que amenazaban la vida del apóstol puede explicarse si la situación de Pablo degeneró justo después de que Lucas escribiera Hechos. Es fácil imaginar que durante un tiempo Pablo perdiera la esperanza de salir en libertad, especialmente si ya habían pasado los dos años que la ley imperial marcaba como límite para examinar los casos pendientes. En resumen, diremos que la teoría preferible es que Pablo escribió la carta a los Filipenses mientras estaba encarcelado en Roma, y que es posterior a las otras tres epístolas carcelarias, escrita a finales del año 61 o durante el año 62.175

OTRAS CIRCUNSTANCIAS

Sin embargo, a pesar de este difícil contexto, la carta a los Filipenses se caracteriza porque el tema del gozo en medio del sufrimiento aparece desde el principio hasta el final. Se ha dicho que «la carta a los Filipenses podría ser la más alegre, más positiva y más personal de todos los escritos de Pablo».176 Y, junto con 1a Tesalonicenses, la carta contiene más palabras de reconocimiento y alabanza dirigidas a los receptores que todas las demás epístolas. La actitud general de Pablo hacia los filipenses es de gratitud y de ánimo.177 Ciertamente, parece que la razón más inmediata por la que el apóstol escribe esta carta es para agradecer a la iglesia, aunque de forma prudente, la ayuda económica que le han hecho llegar recientemente (4:10–20).



Al mismo tiempo, Pablo tiene que dedicar unas palabras de advertencia en cuanto a la oposición que la congregación está sufriendo, oposición que proviene tanto de fuera como de dentro. Los versículos 2–6 del capítulo 3 describen a un grupo de judaizantes que amenazan a la iglesia, quizá desde dentro de la congregación. No hay nada que sugiera que provienen de otra ciudad, como en el caso de Gálatas o de 2a Corintios 10–13. En una colonia romana en la que era obligatorio adorar al Emperador, es decir, reconocer al César como señor y salvador, habría sido natural que los judeocristianos se resguardaran en la seguridad ofrecida por la creencia judía, que era una religio licita y estaba exenta de profesar ese tipo de confesiones. Quizá estaban buscando formas en las que dar la imagen de que toda la iglesia era judía.178 Los versículos 27–30 del capítulo 1 describen una amenaza desde fuera de la congregación, una hostilidad tal hasta el punto de que Epafrodito, el colaborador de Pablo, estuvo a punto de morir (2:30). Para los oficiales romanos que intentaban imponer la secta imperial a los cristianos, los judíos ya no eran los principales candidatos de su acoso.179

Pablo menciona dos grupos más: los maestros que enseñan por rivalidad (1:15–18), y «los enemigos de la cruz de Cristo», cuyo «dios es su estómago» y cuya «gloria está en lo que es su vergüenza» (3:18–19). El último grupo podría ser el mismo que el grupo de los judaizantes; pero no es seguro. Hablaremos más de estos dos grupos cuando lleguemos a los pasajes mencionados.180



GÉNERO Y ESTRUCTURA

Como con 2a Corintios, los estudiosos en la actualidad han dudado de la unidad de la carta a los Filipenses; es decir, dudan que el texto de la carta original fuera el texto que nos ha llegado. En 3:1, al parecer, se hace referencia a una carta anterior y se anuncia el inicio del final de esta carta, pero de hecho tan solo es la mitad de la carta, ¡y en 4:8 el apóstol repetirá el «por último»! Y en 3:2, de repente se interrumpe la idea que Pablo había iniciado en el versículo anterior, y Pablo dedica una diatriba contra los judaizantes y no regresa al tema del gozo en el Señor (3:1) hasta 4:1. Los versículos 2–3 del capítulo 4, en los que el apóstol ordena a Evodia y Síntique que se lleven bien, aunque forman una digresión muy breve, no dejan de ser sorprendentes, sobre todo cuando Pablo regresa de nuevo al tema de regocijarse en el Señor (v. 4). Por último, 4:10–20 nos presenta el tema de la ofrenda de los filipenses, tema para el que el lector no está preparado porque no se ha mencionado antes. Han surgido numerosas teorías sobre una composición a partir de diversas cartas, teorías que hablan de la combinación de, al menos, dos o tres documentos originales.181 Pero ninguna de ellas ha conseguido respaldo suficiente. La segunda carta a los Filipenses de Policarpo (3:2) hace referencia a las cartas de Pablo a esa misma comunidad, pero Pablo fácilmente podría haber escrito otras misivas que más tarde se extraviaron.

Más recientemente, numerosos estudios literarios y retóricos de eruditos de todo el espectro teológico han presentado argumentos a favor de la unidad de la epístola tal y como nos ha llegado. Ben Witherington hace una lista de seis puntos a tener en cuenta: (1) No hay evidencias textuales antiguas que respalden ninguna otra teoría de composición. (2) La sección de 3:20–21, aunque forma parte de la extensa «digresión», desarrolla temas que aparecen en 2:6–11. (3) La sección 4:10–20 en cierto sentido ya estaba implícita en 1:5–6 y 2:25. (4) Las epístolas de Pablo con frecuencia contienen «cambios repentinos de tono y dirección», por lo que la apariencia de digresión no sirve para probar que ha habido interpolación. (5) El tema de la unidad de la iglesia aparece en todas las secciones de la carta. Y por último, (6) los que respaldan una autoría múltiple no logran explicar la forma caótica en la que se ordenaron las diferentes cartas o fragmentos.182 (En cuanto a los problemas de 3:1, ver más abajo, p. 388).

Por otro lado, una hipótesis propuesta por Loveday Alexander puede explicar la secuencia de temas que encontramos en Filipenses. Alexander define esta carta como una carta familiar, que normalmente incluía noticias sobre el bienestar del autor, pedía noticias sobre el estado de los receptores, y ofrecía información sobre el movimiento de los intermediarios entre el autor y los receptores. Estos tres elementos aparecen en orden en el cuerpo de la carta a los Filipenses (ver el esquema más abajo), aunque no haya otras cartas de Pablo en las que el apóstol desarrolle estos temas de forma sostenida y diferenciada. Alexander concluye que Pablo toma ese formato, y lo elabora añadiendo secciones que representan las circunstancias específicas que provocaron el envío de esta carta en ese momento en cuestión: la presencia de falsos maestros, las diferencias entre las dos mujeres, y la necesidad de hacer saber a los filipenses que su ofrenda había llegado a buen puerto. Esa situación única es suficiente para explicar las aparentes digresiones; ¡no hace falta ninguna hipótesis sobre una carta compuesta a partir de varios documentos!183 Sin adoptar la totalidad de su esquema, Gordon Fee sigue de forma sustancial a Alexander, aunque define la epístola como una «carta de amistad».184

Por tanto, a continuación ofrecemos un posible esquema:

I. Saludos y acción de gracias (1:1–11)

A. Saludos (1:1–2)

B. Acción de gracias (1:3–11)

II. Información tranquilizadora sobre el remitente: Descripción del encarcelamiento de Pablo (1:12–26)

III. Petición de información tranquilizadora sobre los receptores: Llamamiento a vivir como Cristo (1:27–2:18)

A. Viviendo de acuerdo con el evangelio (1:27–30)

B. Imitando el sacrificio de Cristo (2:1–11)

C. Esforzándose en la salvación (2:12–18)

IV. Información sobre el movimiento de los mensajeros: Timoteo y Epafrodito (2:19–30)

V. Preocupación especial: advertencia sobre los falsos maestros (3:1–4:1)

VI. Instrucciones, agradecimientos y saludos finales (4:2–23)

A. Un ruego a dos mujeres enfrentadas (4:2–3)

B. Tres mandatos: regocijaos, orad y pensad en lo bueno (4:4–9)

C. Un agradecimiento ingrato (4:10–20)

D. Saludos finales (4:21–23)

Las secciones de alabanza se caracterizan por una presencia dominante de la retórica epidíctica; la defensa de Pablo contra los judaizantes, por la retórica jurídica; y el resto de la carta hace uso en su mayoría de la retórica deliberativa.185




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