8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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COMENTARIO


SALUDOS Y ACCIÓN DE GRACIAS (1:1–11)

Saludos (1:1–2). Como con 2a Corintios y Colosenses, la epístola a los Filipenses empieza nombrando tanto a Pablo como a Timoteo como aquellos que envían la misiva. La única característica distintiva de este breve saludo introductorio sería la mención no solo de la iglesia a la que está dirigida la carta, sino también de los «obispos y diáconos». Fuera cual fuera la razón que movió a Pablo a mencionar al liderazgo de forma específica, esta referencia tiene mucha importancia. Estas dos categorías de liderazgo volverán a aparecer en 1a Timoteo 3, texto que muchos comentaristas usan para defender que en tiempos de Pablo aún no se había creado ningún nivel de institucionalización de la iglesia. Sin embargo, Filipenses es una muestra de que esos dos cargos ya existían en una de las iglesias que reciben una epístola indiscutiblemente paulina. Así, tengamos en cuenta la importancia de la mención de estos cargos, aunque no se especifiquen cuáles son sus funciones.186

Acción de gracias (1:3–11). En Filipenses, Pablo regresa a la forma más común de oración introductoria: primero da gracias a Dios por la iglesia a la que escribe y por su crecimiento (vv. 3–8), y luego le pide a Dios un crecimiento aún mayor (vv. 9–11). Las características distintivas de la oración introductoria de esta carta serían: la mención de su gozo (v. 4), de la aportación económica de los filipenses para su ministerio (v. 5), y de su encarcelamiento (v. 7). Además, el versículo 6 revela la confianza en que Dios completará la obra que ha empezado en esa congregación y que preservará espiritualmente a sus miembros hasta el día del juicio.187 Está claro que Pablo siente un profundo cariño por este grupo de creyentes, idea que se ve reforzada en el versículo 8. Al mismo tiempo, el amor del que habla debe llevarles a un mayor conocimiento y a una constante conducta moral. Por tanto, es más que un mero sentimiento: el amor se convierte en «un hábito» o «una disposición firme en nuestro interior».188

INFORMACIÓN TRANQUILIZADORA SOBRE EL REMITENTE: DESCRIPCIÓN DEL ENCARCELAMIENTO DE PABLO (1:12–26)

Pablo tiene una razón especial para incluir esta sección típica de una carta familiar: está en prisión. No obstante, su encarcelamiento ha contribuido al avance del evangelio entre las tropas del pretorio que han escuchado el mensaje de Pablo (vv. 12–14). Si se está refiriendo a «la guardia de palacio», ¡entonces estaría hablando de más de nueve mil soldados! Los soldados hacían turnos de cuatro horas, y no sabemos con cuántos soldados tuvo contacto durante aquel periodo de aproximadamente dos años. Pero o bien Pablo tuvo la oportunidad de testificar de forma personal a un gran número de soldados, o bien los pocos soldados que tuvieron contacto directo con él encontraron su mensaje tan fascinante que lo transmitieron a muchos de sus compañeros.189 Esta evangelización eficaz animó a otros cristianos a testificar con mayor valentía.

Al parecer, algunos de estos «predicadores» estaban intentando superar al apóstol predicando con un espíritu de «envidia y rivalidad» (vv. 15–17). Pero no preocupa a Pablo lo más mínimo porque la cuestión es que Cristo está siendo predicado, y más personas están teniendo la oportunidad de aceptar la salvación que Él ofrece (v. 18). Aparentemente, el mensaje de esos rivales es lo suficientemente sano y Pablo confía en el hecho de que la gente está escuchando el verdadero evangelio, por lo que puede decir que se goza. Lo único incorrecto es la motivación o motivaciones de esos maestros o predicadores (vv. 17–18a).190 ¿Con cuánta frecuencia invertimos este patrón hoy y nos peleamos con personas que predican el verdadero evangelio con un espíritu competitivo, mientras que no nos enfrentamos a los que se equivocan en las doctrinas fundamentales?

Pablo admite que, estando en la cárcel, tiene una lucha interna por la que no sabía cómo orar (vv. 18b–26). Su vida ya había sido larga y dura. Pensemos que eran otros tiempos. El encarcelamiento, aunque fuera arresto domiciliario, era realmente severo. Y no tenía ninguna garantía de librarse de la cárcel, a menos que fuera por ejecución. Sabe que puede glorificar a Dios tanto si sigue vivo y siendo útil en manos de Dios, como si muere y entra en la misma presencia de Dios y en la vida por venir (vv. 20–22a). Y nos revela cuál es su dilema: «¿Qué escogeré? ¡No lo sé! Me siento presionado por dos posibilidades» (vv. 22b–23a). Esta pregunta no significa que Pablo esté contemplando la idea del suicidio, como algunos estudiosos han sugerido.191 La palabra que traducimos por «escoger», en este contexto es más acertado traducirla por «preferir».192 Pablo tiene la elección de orar por una cosa o por la otra, y se está refiriendo a esa deliberación. Claramente, su impresión sobre la respuesta a esa oración fue entender que su obra no había terminado, incluida la obra entre los filipenses, y que por lo tanto, seguiría vivo.



Al mismo tiempo, reconoce que estaría mucho mejor si partiera de esta vida y fuera con Cristo (vv. 23b–24). Así, cuando escribe esta epístola, se regocija en la confianza de que cuando sea el momento el Espíritu le librará de la cárcel para poder seguir ministrando a los filipenses (vv. 18b–19, 25–26). El hecho de que contemplara la posibilidad de estar vivo con Cristo después de la muerte y antes de la resurrección final nos habla, de nuevo, de su creencia en un estado intermedio incorpóreo y consciente de dicha en la presencia del Dios trino (recuérdese el comentario de 2Co 5:1–10).193

PETICIÓN DE INFORMACIÓN TRANQUILIZADORA SOBRE LOS RECEPTORES: LLAMAMIENTO A VIVIR COMO CRISTO (1:27–2:18)

Viviendo de acuerdo con el evangelio (1:27–30). Aquí tenemos el núcleo teológico central de la carta, pero, siguiendo el patrón de una epístola familiar, el formato en el que aparece no es más que la sección siguiente de ese tipo de epístola. Ahora, el apóstol desea saber sobre la conducta de los filipenses y poder quedarse tranquilo, del mismo modo en que está tranquilo en cuanto a su propia conducta. Y si él o ellos experimentan más persecución por esa razón, no es preocupante (1:27–30). Su interpretación de dicha oposición, que está afligiendo a los filipenses de la misma forma que afligió a Pablo cuando llegó a Filipos, es similar a la de 2a Corintios 2.15–16: es una señal de salvación para los creyentes, y de condenación para los perseguidores (v. 28). Dado que Pablo fue arrestado y encarcelado en Filipos después de que los griegos lo llevaran ante las autoridades (Hch 16:19–28), es lógico pensar que aquí se está refiriendo a la hostilidad por parte de los gentiles de la ciudad (ver también p. 378).194 Es sorprendente ver que Pablo concibe el sufrimiento como un regalo que Dios da a los creyentes; es un privilegio puesto que produce santificación y lleva a la glorificación última.195 Para Stephen Fowl, toda esta epístola se resume en la elección que el apóstol plantea a los filipenses en estos versículos, que consistiría en gloriarse en las ventajas que tienen por tener ciudadanía romana, o gloriarse en una vida digna del evangelio y en su ciudadanía celestial (cf. 3:20).196

Imitando el sacrificio de Cristo (2:1–11). La unidad con Cristo que lleva a la madurez y a soportar el sufrimiento, también lleva a los creyentes a imitar a Jesús en otro área: la de poner los intereses de los demás por encima de los propios. En 2:14 se habla de la humildad cristiana, que es posible únicamente por la obra del Espíritu (v. 1). Saber que en Filipos practican esa conducta le dará a Pablo una mayor alegría (v. 2). Por definición, lo que Pablo desea es lo contrario a la concepción egoísta de «buscar al número uno» (v. 3). El versículo 4 es tan radical que muchas traducciones (incluida la NVI) reducen su fuerza. Pero la versión inglesa TNIV capta el sentido literal: «No mirando cada uno sus propios intereses, sino mirando los intereses de los demás».197

Con 2:5–11, llegamos a la porción más famosa de toda la carta. La humildad que Pablo espera de los filipenses consiste en imitar no solo el comportamiento de Cristo en su encarnación, sino, principalmente, en su crucifixión (v. 5).198 Los versículos 6–11 forman lo que normalmente se conoce como el himno filipense. En el texto griego, se trata de un pasaje poético, estructurado de forma simétrica, con una gran concentración de enseñanza cristológica fundamental, y perfectamente separable del contexto en el que aparece, una vez el pronombre relativo introductorio se sustituye por su antecedente, «Cristo Jesús». Todos estos detalles son semejantes a los rasgos que suelen caracterizar a los primeros credos y e himnos cristianos.199 Claro está, es perfectamente posible que Pablo compusiera él mismo un pasaje así,200 pero es interesante notar que el texto tal y como lo tenemos tiene dos estrofas de casi la misma longitud, estableciendo así un equilibrio entre la humillación de Cristo (vv. 6–8) y su vindicación (vv. 9–11). A su vez, cada una de las estrofas contiene otras tres de tres versos cada una, con énfasis en tres sílabas. Cada verso termina en un lugar natural en la progresión del pensamiento, y cada estrofa presenta una etapa concreta de la experiencia de Cristo: la Encarnación, el rebajamiento o despojo y el sufrimiento; la resurrección, la exaltación y la glorificación universal. Pero al final del versículo 8 aparece una proposición que rompe este perfecto patrón: «y muerte de cruz».

Dado que «Jesucristo, y éste crucificado» es el centro del mensaje de Pablo (1Co 2:2), una posibilidad sería que Pablo tomó una confesión de los primeros cristianos bien conocida, y la adaptó insertando ese verso con énfasis en dos sílabas.201 Si esta hipótesis es correcta, entonces tenemos un ejemplo más de que en una época muy temprana, es decir, mucho antes de que el apóstol escribiera las cartas indiscutiblemente paulinas, ya había una clara comprensión sobre la persona y la obra de Cristo. Esto vendría a contradecir las hipótesis evolucionistas, que dicen que el credo cristiano tal y como lo conocemos hoy no se formó hasta el final de la segunda generación del cristianismo.202

Las afirmaciones cristológicas de este pasaje son: (1) Jesús era completamente divino (v. 6a). Aunque la palabra morphe puede significar «forma» en el sentido de «tan solo la apariencia externa», vuelve a aparecer en el versículo 7, en el que Pablo enfatiza la humanidad de Jesús y su condición de siervo. Por lo que la NVI hace bien en traducir esa palabra por «naturaleza» en ambos versículos.203 (2) Jesús existía antes de su encarnación (v. 6b). Si no, no podría haber escogido de forma consciente no aferrarse a su posición en los cielos para venir a la tierra.204 La expresión «como algo a que aferrarse» (harpagmos) ha generado bastante controversia, pero la mejor manera de entenderla es un estado elevado o eminente del que Jesús decidió no asirse. No significar que hubo un tiempo en el que no fue igual a Dios.205 (3) Durante la encarnación, Jesús se vació del ejercicio independiente de sus atributos divinos (v. 7a). El verbo que traducimos por «se rebajó voluntariamente» o «se despojó a sí mismo» (de kenoo), de donde procede la palabra kenosis (término usado en el debate teológico para referirse a lo que Cristo renunció para encarnarse), en este contexto probablemente se refiere a entregarse totalmente en servicio a los demás.206 Pero cuando uno se pregunta qué podía hacer Jesús y qué no podía hacer según los Evangelios durante su vida en la tierra, está claro que conservó el poder divino para hacer milagros, pero lo usó solo cuando era la voluntad de Dios. Si pensamos en la totalidad de su ministerio, el uso de ese poder no fue la norma, sino algo más excepcional.



(4) Jesús era completamente humano (v. 7b). La palabra «semejante», en algunos contextos, también significa «tan solo la apariencia», pero, dado que en el mismo versículo aparece la palabra «naturaleza», se debe estar refiriendo a que es exactamente igual. (5) Jesús se rebajó tanto que se sometió a la muerte más degradante y espantosa, la crucifixión, que estaba reservada para los esclavos y los peores criminales (v. 8). (6) En consecuencia, Dios lo exaltó, literalmente, a un lugar más elevado del que había ocupado antes (v. 9; de huperupsoo). Una vez más, esto no significa que antes no fuera Dios, y que no fuera reconocido como Dios hasta después de la resurrección. (7) Un día todos los poderes del Universo reconocerán a Cristo (vv. 10–11). La expresión «en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra» es una forma de referirse no solo a la humanidad, sino también a los seres angelicales y a los seres demoníacos. Pablo no está diciendo que un día todos serán salvos porque está citando Isaías 45:23–24, que añade que los enemigos de Dios serán avergonzados. Por tanto, lo que recoge es que, ante la realidad del retorno visible de Cristo, todos se verán forzados a reconocer que es Señor, aunque no lo hayan aceptado de forma voluntaria como su Señor recibiendo así la salvación.207


Esforzándose en la salvación (2:12–18). Este maravilloso himno debía de animar mucho a los filipenses (vv. 12–18). Debía llevarles a «ocuparse en su salvación con temor y temblor» (v. 12), comprometiéndose de nuevo a vivir como discípulos de Jesús a pesar de las dificultades que eso conllevaba, y hacerlo porque reconocían lo que Cristo había hecho por ellos y entendían el gozo que les esperaba a largo plazo. Los versículos 12 y 13 ilustran el equilibrio entre la Soberanía de Dios y la responsabilidad humana, que aparece una y otra vez a lo largo de toda la Biblia. Nadie puede esforzarse para conseguir la salvación, pero, una vez salvo, todo creyente puede esforzarse en su salvación, dando frutos que muestren que su arrepentimiento es genuino (Mt 3:8). Y de todos modos, esa actividad también es imposible sin la obra de Dios en la vida del creyente, según la voluntad divina.208 En este contexto, la voluntad de Dios es que los creyentes se desmarquen del mundo pecaminoso que les rodea: ellos no deben quejarse ni pelearse, y deben ser intachables y puros.209 Además, ¡eso es necesario para la evangelización! (vv. 14–16). Entonces, tanto Pablo como los filipenses se podrán seguir alegrando, aun en el caso de que después de tenerlo un tiempo en la cárcel, lo sentencien a muerte (o aunque él se sienta en ese momento un moribundo; vv. 17–18).

INFORMACIÓN SOBRE EL MOVIMIENTO DE LOS MENSAJEROS: TIMOTEO Y EPAFRODITO (2:19–30)

Después de la sección más teológica de toda la carta, pasamos a la sección más personal. Esta sección de la epístola familiar ofrece información sobre las personas que viajan desde donde está el autor o autores hasta donde están los receptores, y viceversa. En este caso, los principales intermediarios entre Pablo y los filipenses son Timoteo y Epafrodito. Ambos son siervos de Pablo y de Dios y han demostrado ser siervos fieles y excepcionales, por lo que los filipenses deben recibirles, lo que provocará la alegría de Pablo. Timoteo vive las prioridades que encontramos en 2:1–4, y por eso les servirá de modelo hasta que el apóstol pueda visitarles en persona (v. 19–24). Al parecer, Epafrodito fue a visitar a Pablo como representante de los filipenses, para llevarle la ofrenda que estos habían reunido y para serle de ayuda en la cárcel. Una vez allí enfermó y estuvo a punto de morir, pero luego se recuperó, y ahora Pablo quiere enviarlo de regreso a casa para tranquilizar a los filipenses, que están comprensiblemente preocupados (vv. 25–29).210



PREOCUPACIÓN ESPECIAL: ADVERTENCIA SOBRE LOS FALSOS MAESTROS (3:1–4:1)

Pablo ahora inserta la primera de las secciones extra de esta epístola familiar, reflejando las circunstancias inmediatas de la iglesia en Filipos. Los judaizantes le preocupan; como en Gálatas y en 2a Corintios, Pablo reserva su condena más contundente para el ala judeocristiana más legalista y nacionalista que amenaza con dejar atrás la base de la salvación, que es solo por gracia y solo a través de la fe. La expresión que traducimos por «por lo demás» y que algunas versiones traducen por «finalmente» (to loipon) no indica que el autor esté a punto de concluir la carta; simplemente introduce la última cuestión teológica principal de la carta.211 «Lo mismo» (v. 1) no tiene por qué hacer referencia a una carta paulina anterior, pues Pablo lleva toda la carta diciéndoles a los filipenses una y otra vez que se regocijen. Y la transición del versículo 1 al versículo 2 no es tan abrupta como puede parecer, pues la referencia a la «seguridad» prepara el camino para la advertencia que aparece en la siguiente sección.212

Pablo toma la palabra peyorativa que los judíos utilizaban para referirse a los gentiles («perros»), y la utiliza para describir a los judaizantes (v. 2). Pablo los llama también como «esos que mutilan el cuerpo», y lo puede hacer porque ponen la circuncisión como requisito para salvarse (recuérdese Hechos 15:1). El apóstol recuerda a sus lectores que los cristianos son ahora la verdadera circuncisión, la circuncisión espiritual (v. 3; recuérdese Col 2:11–12). Él ha entendido que los credenciales judíos ya no tienen validez a la hora de acercarse a Dios. No obstante, dado que los judaizantes se jactan de su pedigrí, Pablo les habla de su trasfondo impecable (v. 4; recuérdese 2a Corintios 11:22): no solo fue circuncidado, sino que además descendía de una tribu honorable, no era un judío heleno, sino hebreo de pura cepa, formaba parte de la élite de los fariseos y, antes de su conversión, su celo por la ley y la persecución de los cristianos, que según él impedían que Israel recibiera las bendiciones de Dios, era intachable (vv. 5–6).213

Sin embargo, como cristiano, Pablo reconoce que ese currículum no sirve de nada. Lo único que sirve es que ahora Cristo es su Señor y que ya no tiene que ganarse el favor de Dios a través de las obras de la Torá (vv. 7–11). Esos esfuerzos religiosos en los que ya no confía, ahora los ve como «basura» (v. 8; skubala), expresión igual de fuerte que las que usa en 1a Corintios 4:13 (ver arriba, p. 200).214 En cambio, con la misma pasión e intensidad, ahora solo desea crecer en Cristo, entender el poder tanto de la muerte como de la resurrección de Jesús, para responder de forma adecuada a sus sufrimientos, y entonces disfrutar de su recompensa celestial (vv. 10–11). El versículo 11 no significa que Pablo dude de si va a alcanzarla o no, sino que simplemente admite que no entiende el proceso de forma completa.215

Al mismo tiempo, Pablo nunca da por sentado que ya ha llegado a la madurez máxima o que ahora puede vivir de forma indiferente y siguiendo la ley del mínimo esfuerzo porque ya tiene la salvación asegurada. La «seguridad eterna», que los reformadores llamaron acertadamente «la perseverancia de los santos», significa que los que son creyentes verdaderos perseverarán. Pero la única forma de saber quiénes son esas personas es mirando y viendo quiénes se mantienen en la fe. Una actitud demasiado displicente ante la vida cristiana podría indicar que una persona no es realmente salva. Pablo opta por la actitud contraria, que consiste en perseverar y esforzarse por el premio celestial que le espera en la vida por venir (vv. 12–14). Ciertamente, él espera que todos los cristianos tengan esa actitud, reconociendo siempre que Dios es quien guía a los creyentes hacia la comprensión de cómo deben vivir su fe (v. 15). Pero cualquiera que esté en la iglesia debería mostrar al menos el deseo de no apartarse y de mantener el nivel de madurez que ya ha alcanzado (v. 16).216

Como en todas sus epístolas, Pablo no solo dice a sus lectores cómo deben vivir, sino que además se pone a él mismo (y a otros creyentes con su actitud) como ejemplo a imitar (v. 17). Modelos así son de vital importancia, sobre todo cuando existen otros modelos radicalmente diferentes que compiten por la lealtad de los cristianos. Los versículos 18–19 podrían referirse a un elemento hedonista entre los no creyentes gentiles de Filipos, pero hasta el momento en la carta no ha aparecido nada que prepare al lector para sacar esa conclusión aquí. Así que probablemente debamos entender estos versículos como otra alusión a los judaizantes de 3:2–6, que incluye un ataque directo a la insistencia de observar las leyes alimenticias («su dios es el estómago», v. 19).217 Además, la palabra griega koilia no solo se refería al estómago; a veces se usaba como eufemismo para «el órgano sexual, por lo que Pablo podría estar diciendo que ven su circuncisión como un ídolo».218

Somos conscientes de que Pablo ya ha aclarado que comer o no comer comida kosher es, en la era del nuevo pacto, una cuestión moral indiferente (Ro 14–15). Pero del mismo modo que la circuncisión y cualquier otra obra de la ley, cuando alguien la presenta como un requisito para la salvación, está negando la justificación por fe. Los que promueven ese tipo de legalismo o nomismo, sean conscientes o no, se han convertido en «enemigos de la cruz de Cristo» porque si la salvación puede alcanzarse a través de la obediencia de la Torá, entonces la crucifixión no es necesaria.

Centrarse en la comida representa pensar en «lo terrenal», mientras que los cristianos deberían centrarse en las realidades celestiales. Muchos de los romanos que vivían en Filipos se gloriaban en los privilegios que tenían gracias a su ciudadanía terrenal, pero Pablo quiere que los cristianos filipenses no se vean como judíos o gentiles, sino como ciudadanos de una nueva forma de existencia que no aparecerá de manera completa hasta que Cristo regrese (vv. 20–21).219 Al mismo tiempo, la naturaleza incompleta del reino de Dios (el ya, pero todavía no), apunta a que su pueblo es una colonia o una avanzada (otras posibles traducciones de politeuma o «ciudadanía») del cielo en este mundo.220 Es nuestra responsabilidad ser modelo de lo que la vida de santidad puede aportar a nuestras sociedades. Así es como nos mantenemos «firmes en el Señor» (4:1).221



INSTRUCCIONES, AGRADECIMIENTO Y SALUDOS FINALES (4:2–23)

Un ruego a dos mujeres enfrentadas (4:2–3). Como hemos podido ver, las epístolas familiares o de amistad no ordenan su contenido en secciones claramente teológicas, y secciones claramente exhortativas. De hecho, Pablo ha ido incluyendo exhortaciones a lo largo de toda la carta. No obstante, ahora que la carta está llegando al final, hay necesidad de dedicar un espacio claro. Evodia y Síntique son dos mujeres de la iglesia de Filipos sobre las que no sabemos nada aparte de lo que podemos deducir de estos versículos. Entre ellas hay algún tipo de desacuerdo lo suficientemente serio como para que Pablo le pida a un amigo cercano cuyo nombre no se menciona que intervenga para solucionar el problema.222 El hecho de que las mencione por nombre podría apuntar a que estas mujeres tenían un papel prominente en la congregación.223

Tres mandatos: regocijaos, orad y pensad en lo bueno (4:4–9). A lo largo de la carta, Pablo ya ha hablado una y otra vez de su gozo. Ahora, manda a los filipenses que se alegren o regocijen (v. 4). Pero la alegría de la que habla no tiene por qué ser exuberancia bulliciosa; también se puede ser mesurado y feliz (v. 5). En lugar de dejar que la ansiedad les consuma, deben llevar todas sus preocupaciones al Señor en oración, que puede darles una paz sobrenatural, independientemente de cuál sea la respuesta a sus oraciones (v. 6). Si uno se centra en lo que es verdadero, en lo bello y lo excelente, eso también ayuda a tener una mente bien amueblada (vv. 7–8). Y una vez más, a la hora de ofrecer un modelo a imitar, Pablo no solo hace referencia a sus enseñanzas, sino también a su conducta (v. 9).

Un agradecimiento ingrato (4:10–20). Ésta es la segunda vez que Pablo inserta una sección extra, es decir, una sección que no encaja con el esquema típico de la epístola familiar. Si la razón principal por la que los filipenses han contactado con Pablo es la ofrenda que le han enviado con Epafrodito, entonces Pablo tiene que expresar su gratitud por ese regalo. Al mismo tiempo, como culturalmente había una serie de obligaciones recíprocas entre patrones y clientes (ver arriba, p. 188), si Pablo declarara su gratitud de forma explícita y formal, hubiera transmitido la intención de devolver el favor de algún modo. Así que Pablo hace algo semejante a dar las gracias, ¡pero sin hacerlo de forma demasiado explícita! En consecuencia, toda esta sección oscila entre las palabras con las que Pablo aprueba la preocupación de los filipenses por él (vv. 10–11, 14–16) y las palabras con las que expresa que se las podría haber arreglado sin su ayuda (vv. 12–13, 17–18). Si los filipenses necesitan que Pablo les devuelva el favor, Dios mismo podrá proveerles (vv. 19–20).224 Los versículos que aparecen aquí no deben sacarse de su contexto. Los versículos 11–12 fuera de contexto pueden sonar a resignación estoica; aquí, reflejan una admirable confianza en la suficiencia de Dios.225

Claramente, el versículo 13 no significa que los cristianos pueden realizar hazañas físicas o mentales que de otra forma serían imposibles para sus cuerpos o mentes, o que Dios les va a dar la capacidad sobrenatural de realizar obras o un servicio para el que no les ha dado dones o al que no les ha llamado. El «todo» del que Pablo habla queda definido por los dos versículos anteriores: ha aprendido a contentarse sea cual sea su situación económica.226 Al mismo tiempo, agradece el apoyo de los filipenses, no solo la ofrenda, sino su fidelidad al evangelio.227



Saludos finales (4:21–23). No menciona ningún nombre en particular, ni de los que envían saludos con él, ni de aquellos a los que envía saludos, aunque es evidente que estas dos categorías están presentes. Sin embargo, Pablo sí alude una vez más a su encarcelamiento en el pretorio, pues envía saludos de parte de «los de la casa del Emperador»228 que se han convertido al cristianismo. Y, por último, cierra con su característica mención de la gracia, deseando que esté con sus destinatarios.



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