8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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APLICACIÓN


Independientemente de la opinión que uno tenga de los roles de los diferentes géneros, tenemos que reconocer que una vida que agrada a Dios se caracteriza por la sumisión a otros. Los problemas que había en Creta no solo tenían que ver con errores morales y teológicos; igual de importantes eran el problema de la rebelión, de la independencia, y de aquellos que estaban centrados en sí mismos. El antídoto de Pablo para enfrentarse a los falsos maestros y a sus enseñanzas consiste en un respeto por los demás generoso, paciente, amable y humilde. Ese es el estilo de vida con el que podemos mostrar a Dios nuestra gratitud por el regalo inmerecido de la salvación, y presentar la fe cristiana a un mundo perdido, pero que busca y observa. Y, de hecho, por sí mismo ese estilo de vida transmite que es inherentemente bueno. Esa conducta es diametralmente opuesta a la naturaleza humana caída, por lo que resulta difícil incluso para las personas redimidas. Dado que en nuestras culturas claramente no cristianas estamos rodeados por tendencias totalmente opuestas, es más complicado comportarse de forma diferente. Por tanto, hemos de estar siempre alerta, y luchar en contra de esos deseos y acciones que buscan nuestra propia promoción a expensas de los demás. En la vida cristiana no hay lugar para esa insistencia obstinada y orgullosa en defender nuestros propios derechos; y sí hay lugar, como vimos en Hechos, para luchar, con el espíritu adecuado, por los derechos de los demás.

PREGUNTAS

1. En el capítulo 1 de Tito, vemos que en medio de la congregación de Creta hay cierta confusión, que Pablo intenta clarificar. ¿En qué consiste esa confusión?


2. ¿Cuál es la razón (repetida tres veces en Tito) por la que es importante que en la iglesia cada uno entienda su rol? Y esta aclaración sobre los diferentes roles, ¿qué aplicaciones tiene en cuanto a la forma en que nos relacionamos más allá de la iglesia?
3. ¿Cómo une Pablo el tema de Dios como Salvador con las implicaciones éticas que esa verdad tiene para los creyentes?
4. ¿Qué actitud hacia Dios y hacia los demás debe tener la comunidad cristiana?

1a TIMOTEO:

CÓMO PASTOREAR UNA IGLESIA Y APARTARLA DE LA HEREJÍA

INTRODUCCIÓN


Parece ser que cuando Pablo escribió a Tito, también escribió a Timoteo, que estaba en Éfeso. Es probable que Pablo acabara de estar en esa ciudad. Lo que sí sabemos es que había estado en Macedonia, y quizá escribió desde esa provincia romana (1:3). El apóstol le da a Timoteo unas pautas para combatir una forma de herejía similar a la que existía en Colosas y, como vimos más arriba (pp. 331–333), algunos problemas que también se estaban dando en la isla de Creta. Pero aquí, además del claro elemento judaizante, se daba con casi toda seguridad una dimensión de tipo gnóstico (o, al menos, una dimensión helenista que con el tiempo acabaría desembocando en el gnosticismo).53 Vemos pues que 1:7 habla de los que quieren enseñar la Torá, pero no saben de qué hablan, mientras que 4:1–5 hace referencia a una dimensión ascética que prohíbe el matrimonio (común en el helenismo pero poco usual en el judaísmo), y que 6:20 se opone de forma explícita a «los argumentos de la falsa ciencia (gnosis)«, probablemente una alusión a algún elemento gnóstico. Cuando recordamos que Éfeso era la ciudad más cercana a Colosas, las similitudes de las falsas enseñanzas que había en ambas comunidades no son ninguna sorpresa.

Como la carta a Tito, 1a Timoteo debió de escribirse para ser leída ante toda la iglesia de Éfeso, una vez Timoteo hubiera digerido las instrucciones de Pablo. En este caso, parece que la herejía había llegado a influenciar al liderazgo de la iglesia; de ahí, las elaboradas instrucciones para elegir a los obispos y diáconos (3:13). El silencio de las mujeres que se pide en 2:12 estaría relacionado con esta cuestión, aunque los comentaristas siguen sin ponerse de acuerdo en cuanto a cómo se relaciona lo uno con lo otro (ver más abajo). Las órdenes que encontramos en 2:9–10 parecen sugerir que una minoría de mujeres pudientes, que en aquel entonces eran las que podían acceder a posiciones de liderazgo en los círculos griegos, estaba causando muchos problemas.54 Pablo espera ir pronto a Éfeso para ayudar en toda esa situación, pero no sabe si lo logrará; o, aunque lo logre, no sabe cuándo podrá ser (3:14–15a).

Como la carta de Tito, 1a Timoteo parece una carta mandato (ver arriba, p. 402).55 Si consideramos las cartas indiscutiblemente paulinas, quizá a la que más se parece es a 1a Corintios, donde también vimos que la iglesia se estaba viendo afectada por la filosofía helenista, o incluso protognóstica.56 Podemos hablar de una estructura general de la carta si reconocemos que el cuerpo de la epístola trata la herejía que Timoteo tiene que combatir, y luego ofrece tres métodos sobre cómo combatirla, antes de pasar a la conclusión en la que hay una serie de advertencias.57 Por tanto, el esquema que proponemos es el siguiente:

I. Saludos (1:1–2)

II. Motivo de la carta: firmes ante la falsa enseñanza (1:3–20)

III. Primer método: controlar la adoración y el liderazgo de la iglesia (2:1–3:16)

A. Actitud ante las autoridades fuera de la iglesia (2:1–7)

B. Género y roles en el liderazgo (2:8–15)

C. Criterios para el liderazgo de la iglesia (3:1–13)

a. Obispos (3:1–7)

b. Diáconos (3:8–13)

D. Conclusión (3:14–16)

IV. Segundo método: practicar la verdadera piedad en lugar del ascetismo (4:1–16)

V. Tercer método: normas para otros grupos de personas de la iglesia, y el respeto que merecen (5:1–6:2)

VI. Últimas advertencias (6:3–21)

COMENTARIO


SALUDOS (1:1–2)

El saludo en 1a Timoteo es más corto que en Tito, volviendo así a una longitud más típica de las cartas helenas. Pero se mantienen las referencias a Dios como Salvador58 y al receptor como «mi verdadero hijo en la fe». Es probable que Pablo llevara a la fe tanto a Tito como a Timoteo; de ahí que les llame de esa forma.



MOTIVO DE LA CARTA: FIRMES ANTE LA FALSA ENSEÑANZA (1:3–20)

Pablo enseguida pasa al tema que le lleva a escribir. A diferencia de Tito, 1a Timoteo sí contiene una oración de acción de gracias (1:12–17), pero no aparece justo después de los saludos introductorios, que era lo normal en el género epistolar grecorromano. Como en Tito, probablemente se deba a la seriedad de la herejía que deben combatir.59 Pero también podría ser porque responde a la forma de carta mandato, que suele no ceñirse a los esquemas convencionales. Los versículos 3–11enfatizan la responsabilidad de Timoteo de frenar la falsa enseñanza que hay en la iglesia. Ya hemos hablado de la combinación de elementos judaizantes y gnósticos. En cuanto a las genealogías, diremos lo mismo que dijimos en Tito (ver arriba, p. 407); los mitos que Pablo asocia a las genealogías (v. 4a) podrían referirse tanto a tradiciones judías (como muchas de las que aparecieron en el periodo intertestamentario) como a especulaciones de tipo gnóstico sobre la creación, la caída, y la salvación del cosmos.60 Ninguna de estas historias representa la cosmovisión cristiana. El calificativo menos agresivo que se le ocurre a Pablo es «inútiles» (v. 6), pero también queda claro que dividen y son una barrera para la verdadera fe y amor cristianos (v. 4b–5). Intentan interpretar la ley, pero la interpretan mal (v. 7).

Los versículos 8–11 explican cómo debe uno acercarse a la ley. Esta sección encaja bien con la enseñanza que aparece en las cartas indiscutiblemente paulinas.61 La ley no fue dada para hacer especulación, sino para tratar cuestiones morales. Fue dada concretamente a los pecadores de todo tipo para mostrarles su necesidad de un Salvador (recuérdese Gá 3:19–4:7; Ro 5:20–21).62 La lista de pecadores que aparecen en estos versículos no es exhaustiva, y es similar a otras listas cristianas, grecorromanas y judías. Particularmente, en su mayoría sigue la secuencia de los diez mandamientos.63 La palabra que algunas versiones traducen por «sodomitas» (de arsenokoites), significa de forma más exacta «hombres homosexuales», pues es una combinación de las dos palabras que significan «masculino» y «coito».64 Como con cualquier otro texto, debemos evitar los dos errores opuestos: no caigamos en horrorizarnos más ante algunos de estos pecados (¡los «embusteros» también aparecen en la lista!), ni tampoco caigamos en declarar que algunas de estas prácticas no son pecado.

Cuando Pablo por fin da lugar a la oración de gratitud (vv. 12–17), lo que hace es centrarse en la salvación que Cristo ofrece como el remedio a los pecados que acaba de mencionar. Como en 2a Corintios 1:3–7, no da gracias a Dios por sus lectores sino por la obra de Dios en su propia vida. Después de todo, ahora reconoce que su persecución de los cristianos antes de que Jesús se le apareciera en el camino a Damasco iba totalmente en contra del pueblo de Dios y sus propósitos (v. 13). Por tanto, si Dios escogió revelarse al apóstol de aquella forma fue por pura gracia, y también por pura gracia le cambió el corazón y le envió a cumplir el ministerio que, en el momento en el que escribe, ha estado ejerciendo durante más de treinta años (vv. 12, 14). Pablo añade uno de los «mensajes dignos de crédito» que encaja en este contexto a la perfección: el propósito central de Cristo al venir a la tierra es salvar a los pecadores (v. 15a; Lc 19:10). El apóstol repite lo horrible que ha sido su comportamiento (cf. 1Co 15:9 y Ef 3:8),65 lo que subraya la gracia de Dios y da como resultado la doxología de los versículos 15b–17.



Para cerrar esta primera sección, Pablo regresa al encargo que tiene para Timoteo y que ya ha mencionado al principio: que se mantenga firme en la fe, que luche contra la herejía, y que evite la apostasía que proviene de adoptar la falsa enseñanza (vv. 18–20). Las profecías sobre Timoteo (v. 18) vuelven a mencionarse en 4:14b, donde también se menciona algún tipo de culto de ordenación, y que aparentemente están relacionadas con el don del Espíritu que Dios le ha dado (4:14a), un don que podría haber combinado la exhortación (paraklesis) y la enseñanza (didaskalia).66 Pablo menciona a dos hombres que, al rechazar «la fe y la buena conciencia» (v. 19), «han naufragado en la fe». Aunque el artículo definido podría tener el sentido de pronombre posesivo, lo más probable no es que Pablo esté diciendo que han perdido su salvación, sino que han manchado la reputación o credibilidad del cristianismo.67 Un naufragio no siempre quiere decir que el barco se haya hundido totalmente, ¡pero sí quiere decir que no va a ningún lado hasta que esté reparado! Sobre Himeneo y Alejandro, ver 2a Timoteo 2:17–18 y 4:14. La expresión «entregarles a Satanás» nos recuerda al lenguaje de 1a Corintios 5:5 y en este contexto es más restaurador, por lo que se está refiriendo a la excomunión y no la muerte.68

PRIMER MÉTODO: CONTROLAR LA ADORACIÓN Y EL LIDERAZGO DE LA IGLESIA (2:1–3:16)

Actitud ante las autoridades fuera de la iglesia (2:1–7). En un sentido, el cuerpo de la carta empieza aquí, como en 1a Corintios 1:10, con la fórmula paulina parakaleo («os ruego» u «os suplico»). En 3:14 vemos que en toda esta sección, Pablo está pensando en la práctica y la organización de la iglesia local. El principio básico que menciona es la oración y la sumisión pacífica a la autoridad como el mejor testimonio para un mundo perdido (2:1–7). Hay lugar y momentos para la desobediencia a dichas autoridades (ver arriba), pero son más bien excepciones, y no la norma.69 El texto de 2:4 es uno de los numerosos pasajes bíblicos que diferencian entre lo que los teólogos en alguna ocasión han llamado la voluntad directiva o decretiva de Dios y su voluntad permisiva. Dios desea que todo el mundo sea salvo, pero no decreta que todo el mundo sea salvo; Él no obliga a nadie, sino que permite que quien quiera, rechace el ofrecimiento qué Él hace.70 La salvación solo es posible a través de Jesús, que medió entre el Dios santo y perfecto y la humanidad pecadora, pagando el precio del rescate para comprar nuestra libertad (vv. 5–6; cf. Mr 10:45; y recuérdese el comentario de Ro 3:24). Además, Pablo recibió el mandato especial de transmitir estas noticias maravillosas, y de transmitirlas concretamente al mundo gentil (v. 7; recuérdese Hch 9:15, 22:21).

Género y roles en el liderazgo (2:8–15). En segundo lugar, los hombres y las mujeres deben desempeñar su propio rol en la adoración y el liderazgo de la iglesia (2:8–15). Los hombres deben orar sin contiendas. En el texto griego, a continuación de esa afirmación aparece una proposición subordinada con un participio: «levanten las manos al cielo». Esta mención de las formas simplemente refleja una práctica común en aquel entonces. Es decir, no se trata ni de un mandato, ni de una prohibición. Pero lo que es atemporal es la aplicación del mandato que hay detrás de las formas. Si seguimos, vemos que, de hecho, casi la totalidad de este pasaje está dedicado a las mujeres. Sin duda, esto se debe al problema que se había dado en Éfeso (vv. 9–15). Pablo también describe o prescribe cuál deber ser su comportamiento durante la adoración comunitaria. Les dice que se arreglen de forma modesta y que, delante de los demás, su conducta santa es más importante que su apariencia exterior (vv. 9–10). En la segunda parte del versículo 9, el texto griego dice lo siguiente: «no con peinados ostentosos y oro o perlas o vestidos caros». Las mujeres pudientes del mundo grecorromano solían dedicar muchas horas a la confección del peinado, trenzándolo e incrustando en las trenzas piedras preciosas y gemas, para dar a conocer a todo el mundo su riqueza y su estatus. La vestimenta y la ornamentación ostentosa no debería caracterizar a los cristianos: de nuevo, un principio atemporal.71

En los versículos que siguen (11–15) el apóstol pide a las mujeres de Éfe-so que no suplanten el rol de liderazgo que los hombres tienen en la iglesia. Los versículos 11–12 asocian este rol con la enseñanza y con la autoridad. El versículo 11 empieza con el único mandamiento positivo para las mujeres, mandato radical en tiempos del apóstol: en el texto griego dice, literalmente, «tiene que aprender» o «debe aprender».72 Pero tienen que hacerlo con la actitud adecuada, con un espíritu de sumisión. La palabra que la NVI traduce por «con serenidad» no significa «sin hablar», o «en silencio», como aparece en otras versiones. En 2:2 encontramos la misma raíz: «para que tengamos paz y tranquilidad» (NVI) o «para que vivamos quieta y reposadamente» (RV). El versículo 12, al parecer, contiene dos prohibiciones («no permito que enseñe», y «no permito que ejerza autoridad»), pero lo más probable es que se trate de una endíadis, figura retórica que consiste en emplear dos palabras coordinadas para expresar un único concepto.73 Después de todo, Priscila y Aquila enseñaron a Apolos (Hch 18:26), mujeres como Junia, que era apóstol, por definición debieron enseñar a grupos formados tanto por hombres como por mujeres (ver el comentario de Ro 16:7), y diaconisas como Febe debieron de recibir de parte de los ancianos cierta autoridad sobre el resto de la congregación (ver el comentario de Ro 16:1–2). Es más, parece que el capítulo 2 está lleno de parejas de sinónimos, sinónimos que expresan lo mismo de dos formas diferentes (cf. v. 1a, b; 2a, b, c; 3; 4; 7a, b; 8b; 9b; 11).





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