8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis


a Timoteo 2:2: Cuatro etapas clave



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2a Timoteo 2:2: Cuatro etapas clave


Como en otros pasajes, Pablo ilustra esa devoción no dividida apelando a su propio ejemplo y al ejemplo de Jesús. Ambos sufrieron mucho, pero Jesús recibió la recompensa de la resurrección, y Pablo tiene la mirada puesta en la gloria eterna (vv. 8–10). «Una convicción así trasforma la persecución y la convierte en victoria».134 Otro «mensaje digno de crédito» o «palabra fiel» respalda lo que Pablo está diciendo (vv. 11–13). Este cuarteto combina el paralelismo y la antítesis para hacer hincapié en las recompensas de la perseverancia aun en medio del sufrimiento. Lógicamente, al que rechaza a Cristo de forma categórica, Cristo también lo rechaza. Pero los periodos de falta de fe o de alejamiento no nos pueden separar de Él porque, a través del Espíritu, Él vive en los creyentes y no se puede rechazar a sí mismo.135

Esforzarse para ser aprobado (2:14–26). En esta sección Pablo sigue animándonos a perseverar. Aquí, la metáfora principal es la del obrero que trabaja duro y es aprobado por Dios. En cuestiones espirituales, el telón de fondo para un servicio aceptable es la interpretación y aplicación responsable de la Palabra de Dios (v. 15).136 Aquí encontramos el antídoto para las discusiones inútiles destructivas sobre el significado de las palabras que se mencionan en los versículos 14 y 16. Ese tipo de conducta suele llevar a la falsa enseñanza; al parecer, aún se notaban los efectos de la herejía de Éfeso (vv. 17–18a). Aquí Pablo se centra en la desviación en cuanto a la resurrección. Como en 1a Corintios 15, puede que los «cristianos» de trasfondo griego solo creyeran en la inmortalidad del alma, y no en la resurrección del cuerpo. De forma similar a los posteriores gnósticos, podrían haber desarrollado una clara «escatología realizada», que aseguraba que el único tipo de resurrección que un creyente podía esperar era la resurrección espiritual que tenía lugar en esta vida cuando alguien entendía el conocimiento liberador de esta secta elitista (v. 18b).137 Pero Dios conoce a los que son verdaderamente suyos y los protegerá de la herejía, y les hará ver que se deben distanciar o disociar abiertamente de la falsa enseñanza (v. 19).

Además, mientras una persona viva, siempre puede volverse de las creencias y las prácticas condenatorias (vv. 20–26). Haciendo uso de nuevo de la metáfora del «vaso para usos nobles u honrosos» y el «vaso para usos más bajos o viles» (vv. 20–21; recuérdese lo que comentamos en Ro 9:21–24), Pablo reitera que, para aquellos que están bajo la influencia de la herejía (o cualquier otro falso sistema), existe la posibilidad y la urgencia de escapar de las trampas del diablo y purificarse volviendo a Cristo.138 Y los que no han caído en el engaño deben hacer todo lo posible por apartarse de la conducta de los que sí han sido engañados. Sin embargo, aunque la herejía encierra grandes peligros de los que hay que mantenerse alejado, Pablo reconoce que la amonestación mansa o la corrección humilde es más eficaz que la corrección combativa. Después de todo, si parte del problema tiene que ver con las discusiones que ya estaban teniendo, una respuesta polémica iba a servir para perpetuar el patrón que Pablo quiere que desaparezca (vv. 22–26).



DESCRIPCIÓN DE LA IMPIEDAD Y CÓMO OPONERSE A ELLA (3:1–17).

Depravación en los últimos días (3:1–9). La falsa enseñanza de Éfeso le recuerda a Pablo que el periodo que precederá al retorno de Cristo estará caracterizado por el pensamiento impío y la conducta depravada (v. 1). Pero recordemos que los autores del Nuevo Testamento, sin excepción, entendían que ellos estaban viviendo en esos últimos días (Hch 2:17; Stg 5:3; 2Pe 3:3). Las señales de los versículos 2–5, que representan no solo a los que abiertamente están en contra de la religión, sino también a los que practican la religión de forma superficial (v. 5), han ido reapareciendo, en mayor o menor grado, en todas las épocas y culturas de la historia. El común denominador de todos estos pecados es el error de amarse a uno mismo por encima de todas las cosas, y por tanto considerarse el centro de todos los aspectos de la vida. Al parecer, los versículos 6–9 recogen de nuevo un problema en particular en cuanto a la influencia de la herejía de Éfeso: las mujeres espiritualmente inmaduras eran especialmente susceptibles ante las artimañas de los falsos maestros.139 Probablemente se refiera a las mujeres de clase social alta, pues disponían del tiempo para escuchar a los falsos maestros, pero no tenían el suficiente discernimiento para detectar los errores de su mensaje. Pero aun así, Pablo está convencido de que la farsa quedará al descubierto, del mismo modo en que los magos del faraón quedaron en evidencia cuando solo pudieron imitar algunos de los milagros que Dios hizo a través de Moisés (la historia aparece en Éxodo 7:8–8:19; los nombres aparecen más adelante en la tradición judía, Documento de Damasco 5:17–19 y Targum Pseudo–Jonatán 1.3, 7.2).

El antídoto para la depravación (3:10–17). Para luchar en contra de los pecados promovidos por los falsos maestros, Pablo habla de la fidelidad al evangelio. De nuevo, le dice a Timoteo que siga su ejemplo, fijándose en la forma en la que él ha sobrellevado la persecución; y hace referencia a los sucesos que aparecen en Hechos 13–14, que tuvieron lugar en la ciudad de Timoteo y alrededores (vv. 10–11). Tarde o temprano, todos los creyentes sufrirán algún tipo de acoso u ostracismo a causa de su fe (v. 12). Ciertamente, las cosas empeorarán a medida que se acerquen lo que podríamos llamar «los últimos días de los últimos días» (v. 13). Pero, llegue cuando llegue, los hijos de Dios pueden mantenerse firmes imitando a los hermanos fieles que les han precedido, y dejando que los valores bíblicos queden grabados en sus almas y les guíen en sus decisiones (vv. 14–17).

Los versículos 15–17b son unos de los versículos más importantes del Nuevo Testamento sobre la naturaleza y el propósito de las Escrituras que, teniendo en cuenta el momento en el que Pablo escribió, se refiere a las Escrituras hebreas o lo que los cristianos llamamos el Antiguo Testamento. Pero, a medida que el canon del Nuevo Testamento se fue cerrando, los libros que se incluían en ese segundo testamento lo hacían porque se les podía aplicar lo que dice en estos versículos.140 El propósito principal de la Escritura es acercar a las personas a la salvación, que es posible gracias a la persona y la obra de Cristo. Pero su origen divino (theopneustos en el v. 16 significa mucho más que «inspirada»: significa que Dios pone en ella su aliento, su soplo) la convierte en un instrumento útil para instruir y mostrar cómo vivir una vida que agrada a Dios, ya sea en sentido positivo (enseñando o instruyendo) o negativo (reprendiendo y corrigiendo). Aunque los teólogos se han centrado en el debate sobre la inspiración y la inerrancia de la Escritura,141 el énfasis principal de Pablo aquí es el papel y la capacidad de la Palabra para producir madurez espiritual.



ENCARGO FINAL (4:1–22)

Pasar la antorcha (4:1–8). Pablo empieza a cerrar la que se considera su última carta, y lo hace animando de nuevo a Timoteo a usar sus dones de forma fiel independientemente de las circunstancias (vv. 1–5). «Sea o no oportuno» (NVI) o «a tiempo y fuera de tiempo» (RV) (v. 2a) resume muy bien la idea.142 Tal y como estos dos hombres ya han experimentado, la doctrina cristiana será cada vez menos popular. La gente estará dispuesta a creer cualquier otra cosa, por extraña que sea, en lugar de creer la verdad (vv. 3–4). En cada situación será necesario hacer uso de tácticas diferentes. Todas tienen su importancia, y hay que combinarlas: argumentos y razones, confrontación directa, ayuda; y a todas acompañarlas de mucha paciencia y de una buena enseñanza (v. 2b). Por encima de todo, Timoteo tiene que mantenerse fiel al ministerio de la predicación y la evangelización (vv. 2, 5).143

En breve, Pablo ya no podrá recordarle a Timoteo estas responsabilidades. Justo antes de escribir la Epístola a los Filipenses, Pablo pensaba que iba a morir y describió ese proceso diciendo que «estaba siendo derramado como libación» (2:17). Aquí repite exactamente la misma expresión (spendomai), pero esta vez se da cuenta de que su fin sí ha llegado (2Ti 4:6). Si recordamos que en 1a Timoteo anima a su discípulo a «pelear la buena batalla»144 (1:18), aquí afirma que eso es lo que él ha hecho. Cambiando de metáfora, ha acabado la carrera. Tanto con una idea como con la otra, lo que quiere decir es que se ha «mantenido en la fe» (v. 7). Por lo que espera la corona celestial, que es la justicia de la vida eterna, que está a disposición de todos los que anhelan la llegada de la parusía porque saben que son de Cristo (v. 8).



Temas personales (4:9–18). «El final de la última carta de Pablo es una mezcla de sombras y de gloria, de exasperación y de júbilo».145 Como en las cartas indiscutiblemente paulinas, antes de despedirse definitivamente Pablo inserta una serie de comentarios e instrucciones personales.146 Como sabe que le queda poco tiempo, espera que Timoteo vaya a Roma a verle lo antes posible. Con la llegada del invierno (v. 21) necesitará su capa, y le pide que también le traiga los pergaminos, probablemente las Escrituras hebreas.147 Nos alegra leer que se ha reconciliado con Marcos y que también quiere que vaya a verle. Lucas es la única compañía que tiene en ese momento; los demás le han abandonado, algunos porque Pablo mismo les ha enviado a otro lugar, otros por motivos mundanos. La lista de nombres es similar a las listas que aparecen al final de varias epístolas carcelarias, lo que quizá confirma que está de nuevo en Roma, aunque no en las mismas circunstancias que en las cartas anteriores (vv. 9–13). El único lugar que menciona aquí pero no se menciona en ninguna otra carta es Dalmacia (v. 9), la provincia donde estaba Ilírico (cf. Ro 15:19).

Pablo advierte a Timoteo que tenga cuidado con Alejandro el herrero, que ha sido un adversario feroz (vv. 14–15). Algunos creen que este personaje formaba parte del grupo de artesanos paganos que provocaron los disturbios en Éfeso en Hechos 19:23–41, pero no hay forma de saber si eso es así. Después de todo, ¡los que más problemas le causaban a Pablo eran los propios cristianos!148 También menciona una defensa preliminar en la que nadie le respaldó, pero, como Jesús en la cruz (Lc 23:34), pide a Dios que perdone a los que le han abandonado. Lo que cuenta es que la presencia del Señor estuvo con él y le dio fuerzas para proclamar la Palabra de Dios ante el tribunal gentil (vv. 16–17). Hay que destacar la afirmación triunfante del apóstol: a pesar de todo, el Señor le va a rescatar, no de la muerte, sino para su reino eterno. Y eso lleva a una explosión de alabanza y al sonoro «Amén» (v. 18).



Saludos finales (4:19–22). A los primeros cuatro personajes los hemos visto anteriormente; los otros cinco no aparecen en ningún otro lugar del Nuevo Testamento. En un documento de la iglesia muy temprano aparece el nombre de Lino como segundo obispo de Roma, después de Simón Pedro (Ireneo, Contra las herejías 3.3.3). Pablo bendice a su hijo espiritual y le encomienda a la gracia de Dios por última vez.



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