8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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APLICACIÓN


Toda iglesia local siempre está a una generación de la posibilidad de extinguirse. Si no nos preocupamos igual que hizo Pablo por seguir haciendo discípulos, formarles en la fe y ayudarles a avanzar hacia la madurez, no tenemos la garantía de que en un lugar dado seguirá habiendo testimonio una vez los creyentes actuales mueran o se marchen a otro lugar. Es cierto que Jesús prometió que nada destruiría su iglesia (Mt 16:18), pero a lo largo de la historia de la iglesia la presencia cristiana en muchos lugares ha fluctuado y menguado drásticamente. Es inquietante observar la situación de la iglesia en muchas de las comunidades en las que el mismo Pablo evangelizó (la actual Turquía). Después de más de 1300 años de actividad musulmana agresiva, la presencia del cristianismo es muy baja, y en la mayoría de las ciudades en las que Pablo predicó no hay testimonio cristiano. El compromiso a preservar y extender el testimonio de Dios requiere una devoción entregada, no dividida; trabajo duro; dependencia de la Palabra de Dios; y una firme confianza en su recompensa final, porque somos conscientes de que podemos ser perseguidos. Si no hemos vivido la persecución, la viviremos más adelante, porque todo el que quiere vivir según los deseos de Dios será perseguido. Los «cristianos» que hace años que dicen ser cristianos y no han experimentado ninguna reacción negativa a causa de su fe, deberían preguntarse si hay alguien que sepa exactamente lo que creen. Si no hay nadie que sepa en qué consiste exactamente lo que creen, deberían preguntarse si su fe es una fe genuina.

Por otro lado, los creyentes auténticos «se derramarán» por el bien de Cristo y de la humanidad. Eso no quiere decir que debamos vivir adictos al trabajo ministerial o trabajar hasta quemarnos; lo que Dios quiere es un compromiso continuado con el llamamiento a usar los dones espirituales que uno ha recibido, a nutrirse y a renovarse, y así poder servir a Dios y a los demás, sea o no como obrero remunerado, durante toda la vida.


PREGUNTAS


1. ¿Cuál es el propósito y el género de 2a Timoteo?
2. ¿Qué circunstancias provocan que Pablo escriba esta carta?
3. Escribe una frase o tesis que describa la segunda carta de Pablo a Timoteo. ¿Qué aplicación tiene este encargo de Pablo a Timoteo para los líderes de la iglesia de hoy?
4. A la luz de 2a Timoteo, ¿cuál debería ser la tarea principal de un líder? ¿Qué está en juego si no se toma en serio el tema de la instrucción?
5. ¿Qué doctrinas teológicas concretas se abordan en 2a Timoteo? ¿Cuáles son los versículos clave, y qué aportan a la visión que el Nuevo Testamento en general da de dichas doctrinas?
1. Dado el amplio ministerio de estas dos personas, Luke T. Johnson prefiere llamar a estas tres cartas «epístolas a los delegados de Pablo»; Letters to Paul’s Delegates (Valley Forge: Trinity, 1996).

2. Donald Guthrie, New Testament Introduction (Leicester and Downers Grove: IVP, 1990), 619, n. 4.

3. Sobre esto, ver esp. George W. Knight III, The Faithful Sayings in the Pastoral Letters (Grand Rapids: Baker, 1979). Cf. también R. Alastair Campbell, «Identifying the Faithful Sayings in the Pastoral Epistles», JSNT 54 (1994): 73–86.

4. Más detalles en A.T. Hanson, The Pastoral Epistles (London: Marshall, Morgan & Scott; Grand Rapids: Eerdmans, 1982), 3–5, 13, 31–42.

5. J.N.D. Nelly, A Commentary on the Pastoral Eplistles: I Timothy, II Timothy, Titus (London: Black, 1963), 18.

6. Hanson, Pastoral Epistles, 23.

7. I. Howard Marshall con Philip H. Towner, A Critical and Exegetical Commentary on the Pastoral Epistles (Edinburgh: T & T Clark, 1999), 5.

8. También Kelly, Pastoral Epistles, 9.

9. Filemón también está dirigida a una persona, pero la iglesia se reunía en su casa.

10. P.N. Harrison, The Problem of the Pastoral Epistles (London: Oxford, 1921).

11. Entre las obras más recientes, ver esp. James D. Miller, The Pastoral Letters as Composite Documents (Cambridge and New York: CUP, 1997).

12. Kelly, Pastoral Epistles, 29.

13. Fuera del mundo evangélico, ver esp. Luke T. Johnson, The First and Second Letters to Timothy (New York and London: Doubleday, 2001), 55–99; más brevemente, cf. Kelly, Pastoral Epistles, 27–34. Fuera del círculo anglosajón, son importantes los comentarios de Joachim Jeremias, Die Briefe an Timotheus und Titus (Göttingen: Vandenhoeck und Ruprecht, rev. 1975); y Ceslaus Spicq, Les Êpitres Pastorales, 2 vols. (Paris: Gabalda, rev. 1969).

14. Ver esp. Stephen G. Wilson, Luke and the Pastoral Epistles (London: SPCK, 1979; Minneapolis: Fortress, 1995). No obstante, Wilson fecha estas cartas después de la muerte de Pablo, por lo que Lucas sería el único autor. En cuanto a la hipótesis tal como la hemos presentado, ver George W. Knight III, The Pastoral Epistles (Carlisle: Paternóster; Grand Rapids: Eerdmans, 1992), 48–51.

15. Encontrará una larga lista de datos que apuntan a que Pablo ya era muy mayor en Abraham J. Malherbe, «Paulus Senex», RestQ 36 (1994): 197–207.

16. Johnson, 1 Timothy, 2 Timothy, Titus, 12.

17. T. A. Robinson, «Graysston and Herdan’s “C” Quantity Formula and the Authorship of the Pastoral Epistles», NTS 30 (1984): 282–88.

18. Gordon D. Fee, Comentario de las Epístolas a 1a y 2a de Timoteo y Tito, 49.

19. John J. Wainwright, «Eusebeia: Syncretism or Conservative Contextualization?», EQ 65 (1993): 211–24.

20. Ver esp. Philip H. Towner, The Goal of our Instruction: The Structure of Theology and Ethics in the Pastoral Epistles (Sheffield: JSOT, 1989). Cf. Ídem., «Pauline Theology or Pauline Tradition in the Pastoral Epistles: The Question of Method», TynB 46 (1995): 287–314. En Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 92–108, encontrará una comparación entre la teología de las pastorales y el resto de la literatura paulina; una comparación sucinta y más general, y que llega a unas conclusiones similares.

21. Ver más en Philip H. Towner, «The Present Age in the Eschatology of the Pastoral Epistles», NTS 32 (1986): 427–48. Encontrará un intento de encajar 2a Timoteo en un periodo anterior a un supuesto encarcelamiento en Éfeso entre Hechos 20:3 y 4 en Terrence Y. Mullins, «A Comparison between 2 Timothy and the Book of Acts», AUSS 31 (1993): 199–203.

22. Cf. Philip H. Towner, The Letters to Timothy and Titus (Grand Rapids and Cambridge: Eerdmans, 2006), 12–15; y Robinson, Redating the New Testament, 81–84. En Terrence Y. Mullins, «A Comparison between 2 Timothy and the Book of Acts», AUSS 31 (1993): 199–203, encontrará un intento de encajar incluso 2a Timoteo durante un supuesto encarcelamiento en Éfeso entre 20:3 y 4.

23. Cf. también Stanley E. Porter, «Pauline Authorship and the Pastoral Epistles: Implication for Canon», BBR 5 (1995): 105–23.

24. Encontrará el debate completo sobre la autoría en Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 57–92. Sobre la allonimia, ver 83–92. Hay que decir que este acercamiento es únicamente de Marshall, no de Towner. Cf. Towner (Letters to Timothy and Titus, 9–36), que prefiere la tercera aproximación presentada arriba.

25. Según Sumney («Servants of Satan», 290–301), los oponentes de Tito son judeocristianos que abogan por «las interpretaciones y la observancia de la ley» (300), algo que Tito rechaza.

26. Johnson, Letters to Paul’s Delegates, 214.

27. Raymond F. Collins, I & II Timothy and Titus (Louisville and London: WJKP, 2002), 298.

28. Jerome D. Quinn, The Letter to Titus (New York: Doubleday, 1990), 19–20.

29. Johnson, Letters to Paul’s Delegates, 32, 106–8, 214. Encontrará un análisis del hilo de pensamiento a la luz de seis etapas de movimientos de «revitalización» en Kenneth D. Tellefson, «Titus: Epistle of Religious Revitalization», BTB 30 (2000): 145–57. El resultado es apto, pero el esquema final no se corresponde demasiado con la subdivisión por temas que aparece en nuestro esquema.

30. Mark Harding, Tradition and Rhetoric in the Pastoral Epistles (New York: Peter Lang, 1998), 214–15.

31. Bonnie Thurston, «The Theology of Titus», HBT 21 (1999): 177.

32. Johnson, Letters to Paul’s Delegates, 216. Sobre el «pasar directamente a dichas cuestiones», ver p. 222.

33. Knight, Pastoral Epistles, 288.

34. Ver esp. William D. Mounce, Pastoral Epistles (Nashville: Nelson, 2000), 386–87.

35. Lo más probable es que la singular forma «supervisor» sea genérica (Kelly, Pastoral Epistles, 231), a pesar de los intentos que algunos han hecho para alegar que solo había un supervisor por «iglesia», y varios ancianos como líderes de los grupos que se reunían en casas, grupos que formaban parte de una única iglesia.

36. Sobre estos términos y su origen, ver Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 170–81.

37. Knight, Pastoral Epistles, 289–90. Cf. Norris C. Grubbs, «The Truth about Elders and Their Children: Believing or Behaving in Titus 1:6?», Faith and Mission (2005): 3–15.

38. Hanson, Pastoral Epistles, 176. Cf. esp. Polibio, Hist. 6:46.3.

39. Anthony C. Thiselton («The Logical Role of the Liar Paradox in Titus 1:12, 13: A Dissent from the Commentaries in the Light of Philosophical and Logical Analysis», BI 2 [1994]: 207–23) cree que este texto emplea la «paradoja del mentiroso» (la persona que asegura que siempre dice la verdad, miente o viceversa) para mostrar lo frustrante que es llevar una vida que no encaja con la ideología propia. Pero Reggie M. Kidd («Titus as Apologia: Grace for Liars, Beasts, and Bellies», HBT 21 [1999]: 185–209) demuestra que no es contradictorio citar un proverbio crítico con la propia cultura cuando éste representa una generalización válida.

40. «Debería observarse que el apóstol se refiere al sentido moral y ritual de la palabra “puro”. Cuando en la actualidad citamos el apotegma, normalmente tomamos solo el sentido moral y deducimos que el hombre que es puro no tiene que temer lo impuro, pues él no se va a contaminar. Ésta es una verdad a medias muy peligrosa, y queda muy lejos de lo que Pablo quiere decir» (Kelly, Pastoral Epistles, 237).

41. Esta conducta también contrasta con las viudas jóvenes de Éfeso, que no trabajaban, sino que deambulaban por las calles. La enseñanza de Pablo no consiste en que la mujer solo debe trabajar en casa, pero sí menciona cuáles son sus funciones y tareas en casa (Mounce, Pastoral Epistles, 411).

42. Según la división de la vida humana que Hipócrates hacía, en la que la vida se divide en siete etapas, el término que aquí traducimos por «hombres jóvenes» se aproxima a la palabra que se usaba para referirse a los hombres entre 22 y 28 años. «En aquel entonces también había una división entre los jóvenes y los mayores, y la barrera divisoria estaba a los 40 años de edad, y creemos que los autores del NT seguían esta división» (Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 239).

43. El hecho de que aquí se use despotes para referirse al «amo», una palabra más fuerte que las utilizadas en otros contextos, puede reflejar que aquí se está hablando sobre todo de amos no creyentes, contra los cuales el esclavo creyente tiene muchas ganas de rebelarse (Knight, Pastoral Epistles, 314).

44. Sobre esto, ver esp. el comentario de Fee, Comentario de las Epístolas a 1a y 2a de Timoteo y Tito.

45. Sobre esto, ver esp. el comentario de Knight, Pastoral Epistles.

46. Johnson, Letters to Paul’s Delegates, 241.

47. La palabra que traducimos por «demostrar» o «manifestar» es la raíz que da lugar a nuestra palabra «epifanía». Junto a la mención de Dios como Salvador, esta expresión también recordaría a los oyentes a las apariciones de dioses sanadores o de emperadores deificados (Raymond F. Collins, I & II Timonthy and Titus, 349).

48. Ver especialmente Murray J. Harris, «Titus 2:13 and the Deity of Christ», en Pauline Studies, eds. Donald A. Hagner y Murray J. Harris (Grand Rapids: Eerdmans, 1980), 262–77. Cuando se aplica a parejas de nombres personales en singular, pero que no son nombres propios, Sharp asegura, después de hacer un amplio análisis de la literatura griega antigua (de la que el NT es tan solo una pequeñísima parte), que no ha encontrado ni una sola excepción de este principio. Se podría argumentar que «Dios» y «Salvador» se usan aquí como nombres propios, pero esa no es la forma más natural de ver estos dos términos.

49. El versículo 5 a veces se interpreta como si fuera una referencia al bautismo, lo que vuelve a sacar a la luz el debate de la regeneración bautismal: ¿está Pablo enseñando la regeneración bautismal? Si Pablo tenía en mente el bautismo, tendríamos que tratar este texto del mismo modo que tratamos Romanos 6:1–4. Pero lo más lógico y natural es pensar que la expresión «el lavamiento de la regeneración» hace referencia al hecho de que la regeneración, por sí misma, limpia y purifica (y así, no habría ninguna referencia o alusión al bautismo).

50. Winter (Seek the Welfare of the City) argumenta de forma reiterada que la expresión «hacer buenas obras» en las epístolas del Nuevo Testamento normalmente se refiere a un acto generoso concreto.

51. Según Collins (1 & 2 Timothy and Titus, 359–66) se trata de un himno bautismal muy temprano.

52. «La idea que Pablo quiere transmitir es que, dado que el causante de división ha sido advertido por las autoridades de la iglesia, ya sabe que está actuando mal y su propio juicio debería condenarle. No se puede hacer nada con una persona que voluntariamente insiste en dividir la unidad de la iglesia» (Kelly, Pastoral Epistles, 256).

53. Según Michael Goulder («The Pastor’s Wolves», NovT 38 [1996]: 242–56), había carismáticos visionarios judeocristianos que estaban proponiendo una mitología protognóstica.

54. Reggie Kidd, Wealth and Beneficence in the Pastoral Epistles (Atlanta: Sholars, 1990); Alan Padgett, «Wealthy Women in Ephesus: 1 Timothy 2:8–15 in Social Context», Int 41 (1987): 19–31.

55. Johnson, First and Second Timothy, 91–97. Por otro lado Margaret M. Mitchell («PTebt 703 and the Genre of 1 Timothy: The Curious Career of a Ptolemaic Papyrus in Pauline Scholarship», NovT 44 [2002]: 344–70) los paralelismos no son tan cercanos como para hacer ese tipo de comparación. La lectura de los papiros que han generado este debate (que ella misma edita) permite ver tanto las similitudes como las diferencias, por lo que la decisión se vuelve difícil.

56. Johnson, Letters to Paul’s Delegates, 214. Cf. Philip H. Towner, «Gnosis and Realized Eschatology in Ephesus (or the Pastoral Epistles) and the Corinthian Enthusiasm», JSNT 31 (1987): 95–124.

57. Cf. la obra de Fee, Comentario de las Epístolas a 1a y 2a de Timoteo y Tito.

58. De nuevo, central en toda la carta; ver J. L. Sumney, «“God Our Savior”: The Fundamental Operacional Theological Assention of 1 Timothy», HBT 21 (1999): 105–23.

59. Collins, I & II Timothy and Titus, 24.

60. Johnson, First and Second Timothy, 163.

61. Stephen Westerholm, «The Law and the “Just Man” (1 Tim 1,3–11)», ST 36 (1982): 79–85.

62. Knight, Pastoral Epistles, 83.

63. Collings, I & II Timothy and Titus, 30. La palabra que traducimos por «traficante de esclavos» (adrapodistes) también puede significar «secuestrador», lo que explica que sea un pecado incluso bajo la ley, que permitía la esclavitud. Ver J. Albert Harrill, «The Vice of Slave Dealers in Greco–Roman Society: The Use of a Topos in 1 Timothy 1:10», JBL 118 (1999): 97–122.

64. David F. Wright, «Translating APSENOKOITAI (1 Cor. 6:9; 1Ti 1:10)», VC 41 (1987): 396–98.

65. Curiosamente, v. 15b acaba con la proposición relativa hon protos eimi ego (literalmente «de los cuales yo soy primero»). Dado que en un contexto como este es muy inusual que aparezca una forma del verbo «ser», debe ser enfático. Así que parecería que incluso el Pablo cristiano reconoce su total depravación fuera de la Gracia de Dios en Cristo, una confirmación más de que Ro 7:14–25 se estaría refiriendo a la experiencia cristiana de Pablo.

66. Ver Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 408–10.

67. Mounce, Pastoral Epistles, 67.

68. Knight, Pastoral Epistles, 112.

69. De hecho, la oración por los gobernantes «era la forma judía y cristiana de combinar la negativa a reconocer a los príncipes terrenales como divinos, y las tareas de buen ciudadano dentro del orden establecido» (Johnson, First and Second Timothy, 194).

70. Probablemente, Pablo también estaba refutando la cerrada perspectiva de los judíos, que creían que Dios solo quería la salvación de los justos, y, también, la creencia de aquellos que hablaban de la gnosis y decían que solo se salvaban aquellos que la poseían, aquella élite que lograba avivar el conocimiento divino que ya habitaba en ellos. Cf. Kelly, Pastoral Epistles, 63.

71. Hurley, Man and Woman in Biblical Perspective, 198–99.

72. Aída B. Spencer, Beyond the Curse: Women Called to Ministry (Nashville: Nelson, 1985), 74.

73. Igualmente, Philip B. Payne, «Oude in 1 Timothy 2:12» (Atlanta: tesis no publicada y entregada a la Evangelical Theological Society, 1986).

74. Cf. Ann L. Bowman, «Women in Ministry: An Exegetical Study of 1 Timothy 2:11–15», BSac 149 (1992): 193–213.

75. P. ej., Craig S. Keener, Paul, Women and Wives (Peabody: Hendrickson, 1992), 108–9.

76. Andreas J. Köstenberger, «A Complex Sentence: The Syntax of 1 Timothy 2:12», en Women in the Church: An Analysis and Application of 1 Timothy 2:9–15, ed. Andreas J. Köstenberger y Thomas R. Schreiner (Grand Rapids: Baker, rev. 2005), 53–84.

77. Jerome D. Quinn y William C. Wacker, The First and the Second Letters to Timothy (Grand Rapids and Cambridge: Eerdmans, 1999), 199–200.

78. De acuerdo con las leyes judías de primogenitura, por las que el hijo primogénito heredaba una porción doble de la propiedad del progenitor. Cf. Mounce, Pastoral Epistles, 130–35.

79. Sharon H. Gritz, Women Teachers and the Mother Goddess at Ephesus (Lanham: UPA, 1991), 157–58.

80. Cf. Craig L. Blomberg, «Not Beyond What Is Written: A Review of Aida Spencer’s Beyond the Curse», CTR 2 (1988): 410–16.

81. De forma similar, cf. Andreas Köstenberger, «Ascertaining Women’s God–Ordained Roles: An Interpretation of 1 Timothy 2:15», BBR 7 (1997): 107–44.

82. Como encontramos, p. ej., en Linda L. Belleville, Women Leaders and the Church: Three Crucial Questions (Grand Rapids: Baker, 2000), 80.

83. Ver esp. John R. W. Stott, Issues Facing Christians Today (London: Marshall Pickering, rev. 1990), 278–80. En español, Los problemas que los cristianos enfrentamos hoy (Editorial Vida, 2007).

84. A diferencia de las dos antologías contemporáneas más destacadas, que reflejan un complementarismo o igualitarismo más intransigente. Ver, respectivamente, Rediscovering Biblical Manhood and Womanhood, eds. Piper y Grudem; y Discovering Biblical Equality, eds. Ronald W. Pierce y Rebecca M. Groothuis (Downers Grove: IVP, 2004). Encontrará un excelente ejemplo de una actitud adecuada y una perspectiva equilibrada muy similar a la mía en Sumner, Men and Women. Cf. también Robert L. Saucy y Judith K ten Elshof, eds. Women and Men in Ministry: A Complementary Perspective (Chicago: Moody, 2001; Ronald y Beverly Allen, Liberated Traditionalism (Portland: Multnomah, 1985).

85. Ver más en J. Lionel North, «“Human Speech” in Paul and the Paulines: The Investigation and Meaning of (1 Tim 3:1)», NovT 37 (1995): 50–67.

86. Mounce, Pastoral Epistles, 156–58.

87. Además, normalmente, aunque hay excepciones, teknon hace referencia a un hijo que todavía vive en la casa paterna; la combinación de ese término con la expresión «en sujeción» (RV) u «obedezcan» (NVI) refuerza esta impresión (cf. Knight, Pastoral Epistles, 161).

88. Ed. Glasscock, «“The Husband Of One Wife” Requirement in 1 Timothy 3:2», BSac 140 (1983): 244–58.

89. Encontrará referencias en C.H. Dodd, «New Testament Translation Problems II.», BT 28 (1977): 112–16. Encontrará una defensa más reciente de esta perspectiva en Sydney Page, «Marital Expectations of Church Leaders in the Pastoral Epistles», JSNT 50 (1993): 105–20. Johnson (Letters to Paul’s Delegates, 143) añade: «El valor que Pablo busca es el de la fidelidad y la responsabilidad».

90. Thomas R. Schreiner, «Women in Ministry: A Complementarían Perspective», en Two Views of Women in Ministry, p. 281–82; cf. Jennifer H. Stiefel, «Women Deacons in 1 Timothy: A Linguistic and Literary Look at “Women Likewise …” (1 Tim 3.11)», NTS 41 (1995): 442–57. Encontrará argumentos a favor de la traducción «esposas» en Mounce, The Pastoral Epistles, 202–4.

91. Stephen Clark, Man and Women in Christ (Ann Arbor: Servant, 1980), 117–23.

92. Ver más en D.J. MacLeod, «Christology in Six Lines: An Exposition of 1 Timothy 3:16», BSac 159 (2002): 334–48.

93. «A la luz de la perspectiva de las pastorales, la conciencia buena y pura rechaza ambos extremos: la codicia desenfrenada, y el ascetismo excesivo» (Collins, I & II Timothy and Titus, 114).

94. Cf. Knight, Pastoral Epistles, 195.

95. T.C. Skeat, «“Especially the Parchments”: A Note on 2 Timothy IV. 13», JTS 30 (1979): 173–77. Encontrará una refutación tentativa en Vern S. Poythress, «The Meaning of in 2 Timothy 4:13 and Related Verses», JTS 53 (2002): 523–32. Pero precisamente para este versículo, Poythress no ofrece ninguna alternativa; lo único que dice es que «los comentarios muestran que hay otras interpretaciones posibles» (576). Además, se salta 1Ti 5:8, donde «los suyos» y «los de su propia casa» probablemente sean equivalentes.

96. Más generalmente, ver especialmente Marjorie Warkentin, Ordination: A Biblical–Historical View (Grand Rapids: Eerdmans, 1982).

97. Pero a la luz de una expresión hebrea paralela de la práctica judía, la segunda parece la opción más probable (Kelly, Pastoral Epistles, 108).

98. La palabra traducida por «ancianas» o «mujeres mayores» en el v. 2 también podría traducirse por «esposas de los ancianos», pero no hay nada en este contexto que apunte a esta segunda traducción, pues se está hablando de diferentes grupos de edad dentro de la congregación. Además, la palabra equivalente en el pasaje paralelo que aparece en Tito 2:3 solo puede traducirse por «ancianas» o «mujeres mayores».

99. Más detalles y matices en Bruce W. Winter, «Providentia for the Widows of 1 Timothy 5:3–16», TynB 39 (1988): 83–99.

100. Towner, 1–2 Timothy & Titus, 116: «En aquella cultura, esa era la edad para la jubilación, a la vez que la edad a partir de la cual el contraer matrimonio era ya muy poco probable».

101. No cumplir con las responsabilidades familiares no es igual a la apostasía, pero que el creyente no cumpla ni siquiera «las normas de decencia de la cultura pagana es casi como negar el sentido de la fe cristiana y vivir como un no creyente» (Mounce, Pastoral Epistles, 285).

102. Sobre esto, ver especialmente Bonnie B. Thurston, The Widows: A Women’s Ministry in the Early Church (Minneapolis: Fortress, 1989).

103. Sobre los vv. 3–16, ver también Jouette M. Bassler, «The Widows’ Tale: A Fresh Look at 1 Tim 5:3–16», JBL 103 (1984): 23–41.

104. Quinn and Wacker, First and Second Letters to Timothy, 450.

105. Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 612.

106. O que un dicho de la tradición oral de las enseñanzas de Jesús se añadió libremente al texto para ilustrar esa idea (Johnson, First and Second Timothy, 278).

107. Cf. Knight, Pastoral Epistles, 234.

108. Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 618.

109. Encontrará una defensa de esta relación entre los vv. 19–20 y 21–25, pero basada en los paralelismos con Dt 19:15–20, en J. William Fuller, «Of Elders and Triads in 1 Timothy 5.19–25», NTS 29 (1983): 258–63.

110. Kelly, Pastoral Epistles, 95.

111. De nuevo, aunque Pablo no cuestiona directamente la institución de la esclavitud, su forma de expresarse apunta a «una reciprocidad entre amo y esclavo característica de la antigua koinonia» (Johnson, First and Second Timothy, 290).

112. Cf. Knight, Pastoral Epistles, ix.

113. Cf. Quinn y Wacker, First and Second Letters to Timothy, 495.

114. En cuanto a todo esto, ver Johnson, First and Second Timothy, 296.

115. Kelly, Pastoral Epistles, 142. La otra opción posible es que se está haciendo referencia a su ordenación.

116. Sobre el tema de la singularidad de las doxologías del Nuevo Testamento, especialmente para expresar un honor incomparable, ver Jerome H. Neyrey, «“First,” “Only,” “One of a Few,” and “No One Else”: The Rhetoric of Uniqueness and the Doxologies in 1 Timothy», Bib 86 (2003): 59–87.

117. Encontrará un equilibrio acertado en Johnson, First and Second Timothy, 315.

118. Me gustaría pensar que yo he hecho algún avance en este área; ver mis reflexiones autobiográficas en Blomberg, Ni Pobreza, Ni Riquezas (Andamio, Terrassa: Editorial Clie, 2004).

119. Kelly, Pastoral Epistles, 7.

120. Encontrará una lista completa de lo que la tradición recoge en cuanto a la composición de 2a Timoteo en Mounce, Pastoral Epistles, lxiii.

121. Sean C. Martin, Pauli Testamentum: 2 Timothy and the Last Words of Moses (Roma: Gregorian University Press, 1997).

122. Johnson, First and Second Timothy, 97.

123. Ogden y Skinner, Acts Throught Revelation, 221.

124. Ibíd., 450.

125. Ver esp. Michael Prior, Paul the Letter–Writer and the Second Letter to Timothy (Sheffield: JSOT, 1989).

126. Ver listas completas en Collins, I & II Timothy and Titus, 178–80.

127. Ver Jerome Murphy–O’Connor, «2 Timothy Contrasted with 1 Timothy and Titus», RB 98 (1991): 403–18.

128. Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 85.

129. Probablemente, en este contexto Pablo no está haciendo una distinción entre la salvación por fe que los judíos experimentaban antes de recibir el evangelio y la salvación en Cristo. Después de todo, en sus cartas repite una y otra vez que Abraham es el modelo de fe para los creyentes de ambas comunidades. Cf. Johnson, First and Second Timothy, 342.

130. Christopher R. Hutson, «Was Timothy Timid? On the Rhetoric of Fearlessness (1 Corinthians 16:10–11) and Cowardice (2 Timothy 1:7)», BibRes 42 (1997): 58.

131. El «depósito» también podría ser la propia vida de Pablo, que él ha confiado a Dios.

132. O que casi todos los cristianos de Éfeso «se desvincularon de Pablo durante su arresto y encarcelamiento» (Mounce, Pastoral Epistles, 494).

133. Knight (Pastoral Epistles, 391) relaciona el ministerio de la enseñanza de este texto con la responsabilidad de los ancianos/obispos en 1a Timoteo, concluyendo que aquí Pablo también se está refiriendo a los ancianos; pero quizá eso sea limitar demasiado el alcance de esta enseñanza.

134. deSilva, Introduction, 756.

135. Cf. Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 740–42.

136. La antigua versión inglesa King James traduce «dividiendo de forma adecuada». Así, muchos pensaron que aquí decía que se debía interpretar el texto deteniéndose en los lugares adecuados, o hacer una exposición o comentario versículo por versículo (obviamente, olvidaron tener en cuenta que la división de versículos no se realizó hasta la Edad Media). Una mejor traducción sería, por ejemplo, «que usa bien» (RV) o «que interpreta rectamente» (NVI). Johnson (First and Second Timothy, 385) sugiere «delinear con exactitud» para preservar la etimología del adverbio «correctamente» junto al verbo «cortar» o «dividir».

137. Cf. Ibid., 392–93. No se sabe nada más sobre Himeneo y Fileto.

138. Está claro que en este contexto no hay nada que apunte a la predestinación de los perdidos; está mucho más claro que en Romanos 9. Ver arriba, p. 297. Cf. Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 763.

139. La descripción de estas mujeres en particular no es una afirmación sobre el género femenino en general, sino «una descripción del dilema vivido por las mujeres de una clase social concreta en el mundo grecorromano» (Johnson, First and Second Timothy, 412). En la misma línea, ver Quinn y Wacker, First and Second Letters to Timothy, 725.

140. Ver esp. Bruce, El Canon de la Escritura (Ed. Clie: 2003).

141. Encontrará una exposición clásica y acertada en Benjamín B. Warfield, The Inspiration and Authority of the Bible (Philadelphia: Presbyterian & Reformed, 1948), esp. pp. 131–66 y 245–96. La traducción «toda la Escritura inspirada también es provechosa» es mucho menos acertada, gramaticalmente hablando; ver Marshall con Towner, Pastoral Epistles, 792–93.

142. Ver Abraham J. Marherbe, «“In Season and out of Season”: 2 Timothy 4:2», JBL 103 (1984): 235–43.

143. Sobre el ministerio de la evangelización, ver Alastair Campbell, «The Work of an Evangelist», EQ 64 (1992): 117–29.

144. Como adjetivo que determina el sustantivo «batalla», «buena» no describe la manera en la que Pablo ha luchado, sino la naturaleza misma de la batalla. Traducir esta expresión como «noble combate» elimina mejor la ambigüedad. Kelly (Pastoral Epistles, 208) traduce la frase de la siguiente forma: «He peleado en el noble enfrentamiento».

145. Ogden y Skinner, Acts through Revelation, 223.

146. Cf. Malcolm C. Bligh, «Seventeen Verses Written for Timothy (2Ti 4:6–22)», ET 109 (1998): 364–69.

147. Skeat, «2 Timothy 4:13».

148. Tampoco hay razón alguna para identificarle con Alejandro el judío, que aparece en Hechos 19:33.





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