8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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APLICACIÓN


Dependiendo de en qué sección principal del cuerpo de la carta pongamos el acento, uno puede leer 1 Pedro de dos modos bastante diferentes. Uno se centra en el llamamiento de Pedro a la iglesia para que se cuiden el uno al otro en tiempos difíciles, y así proporcionar lo que John Elliott ha enfatizado a lo largo de sus numerosos trabajos sobre esta carta y ha condensado en el título de uno de sus libros como un hogar para los que no tienen hogar. 76 El otro modo destaca las instrucciones de Pedro para someterse a las estructuras sociales y presentar un testimonio atrayente de la fe cristiana en medio de un mundo caído, pero que observa. Aquí, el título del estudio de Bruce Winter, adoptando una parte de Jeremías 29:7, resume con acierto el énfasis de Pedro: busquen el bienestar de la ciudad.77 Ambos modos de verlo son complementarios, no contradictorios, como se manifiesta en 4:19.

En un mundo con muchos refugiados literales y espirituales, y con una creciente «guerra de cultura» entre los cristianos y la sociedad no cristiana de su entorno, esos dos énfasis siguen siendo absolutamente cruciales para el pueblo de Dios. Como iglesia, debemos proveer para las personas que sufren de maneras que pocos gobiernos hacen, satisfaciendo las necesidades espirituales y físicas, participando al mismo tiempo de manera activa como ciudadanos respetuosos con la ley que trabajan todo lo posible por lo bueno que hay «en el sistema». Los tiempos de incremento de la persecución contra el pueblo de Dios deberían conducirnos a subrayar estos dos principios, más incluso que en otros tiempos.78



PREGUNTAS ADICIONALES

1. ¿Sobre qué base puede atribuirse la paternidad literaria de 1 Pedro al apóstol Pedro? ¿Cuáles son las afirmaciones de los eruditos modernos acerca de la autoría de 1 Pedro? ¿Cómo se explica la evidente relación entre 1 Pedro y las cartas de Pablo?


2. ¿Qué otros detalles de la introducción a 1 Pedro son más discutidos? ¿Cuáles son los más seguros? Explique por qué en cada caso.
3. Identifica los énfasis más importantes de cada una de las dos secciones principales de 1 Pedro. Basándose en ellos, ¿cuál sería una buena proposición de tesis para toda la epístola?
4. ¿Cómo pone Pedro el sufrimiento bajo una luz positiva en su epístola? ¿Qué puede lograr la vida piadosa en medio del sufrimiento?
5. ¿Qué razonamiento presenta Pedro para vivir vidas santas? ¿En qué medida es esencial la comunidad para fomentar una vida santa? ¿En qué difiere el énfasis de Pedro sobre el sacerdocio de creyentes del énfasis del reformador Martín Lutero sobre el mismo tema?
6. Para Pedro, ¿cuál es el objetivo último y el resultado de promover una comunidad santa? ¿Cómo encajan los códigos domésticos de Pedro en este objetivo? ¿Cómo puede entenderse el ejemplo que da Pedro de la vida de Abraham y Sara para ejemplificar la sumisión de las esposas a sus maridos, cuando la historia no fue en su contexto original como él la cuenta? ¿Cuál es la mejor interpretación de mencionar a la mujer como la «más delicada» en el matrimonio?
7. ¿Cuáles son las afirmaciones clave de cada una de las confesiones cristológicas de Pedro? Resuma brevemente la cristología de Pedro.
8. ¿Cuál es la mejor interpretación para el difícil pasaje de 1 Pedro 3:18–19 que afirma la predicación de Cristo a los espíritus encarcelados? ¿Qué puede decirse acerca de que este pasaje ofrece una segunda oportunidad de salvación a los que antes han rechazado el evangelio?
9. En la conclusión de su epístola, ¿qué actitud aconseja Pedro cuando uno se enfrenta al sufrimiento o la persecución? ¿Cuál es el potencial peligro espiritual de amargarse en medio del sufrimiento? ¿Cuáles son los principios más importantes para afrontar el sufrimiento que en última instancia traerá la purificación y la santidad de los creyentes?

BIBLIOGRAFÍA SELECTA

COMENTARIOS:


Avanzados

Achtemeier, Paul D. 1 Peter. Hermeneia. Minneapolis: Fortress, 1996.


Elliott, John H. 1 Peter. AB. New York and London: Doubleday, 2000.
Jobes, Karen H. 1 Peter. BECNT. Grand Rapids: Baker, 2005.
Michaels, J. Ramsey. 1 Peter. WBC. Waco: Word, 1988.
Selwyn, Edward G. The First Epistle of St. Peter. London: Macmillan; rev. 1947; Grand Rapids: Baker, 1981.
Intermedios

Best, Ernest. 1 Peter. NCB. London: Marshall, Morgan & Scott, 1971; Grand Rapids: Eerdmans, 1982.


Davids, Peter H. The First Epistle of Peter. NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1990.
Goppelt, Leonhard. A Commentary on 1 Peter. Grand Rapids: Eerdmans, 1993.
Kelly, J.N.D. A Commentary on the Epistles of Peter and Jude. BNTC/HNTC. London: Black; New York: Harper, 1969.
Schreiner, Thomas R. 1, 2 Peter, Jude. NAC. Nashville: Broadman & Holman, 2003.
Senior, Donald P., and Daniel J. Harrington. 1 Peter, Jude and 2 Peter. SP. Collegeville: Liturgical, 2003.
Introductorios

Boring, M. Eugene. 1 Peter. ANT. Nashville: Abingdon, 1999.


Grudem, Wayne A. The First Epistle of Peter. TNTC, rev. Leicester: IVP; Grand Rapids: Eerdmans, 1988.
Marshall, I. Howard. 1 Peter. IVPNTC. Leicester and Downers Grove: IVP, 1991.
McKnight, Scot. 1 Peter. NIVAC. Grand Rapids: Zondervan, 1996.
Otros libros

Balch, David L. Let Wives Be Submissive: The Domestic Code in 1 Peter. Chico: Scholars, 1981.


Bechtler, Steven R. Following in His Steps: Suffering, Community and Christology in 1 Peter. Atlanta: Scholars, 1998.
Campbell, Barth L. Honor, Shame, and the Rhetoric of 1 Peter. Atlanta: Scholars, 1998.
Elliott, John H. A Home for the Homeless. Philadelphia: Fortress; London: SCM, 1981.
Martin, Troy W. Metaphor and Composition in 1 Peter. Atlanta: Scholars, 1992.
Seland, Torrey. Strangers in the Light: Philonic Perspectives on Christian Identity in 1 Peter. Leiden and Boston: Brill, 2005.
Talbert, Charles H., ed. Perspectives on 1 Peter. Macon: Mercer, 1986.
BIBLIOGRAFÍA

Casurella, Anthony. Bibliography of Literature on 1 Peter. Leiden and New York: Brill, 1996.


Dubis, Mark. Research on 1 Peter: A Survey of Scholarly Literature Since 1985, CBR 4 (2006): 199–239.
1. El estudio estándar de la vida de Pedro según los documentos paleocristianos es el de Raymond E. Marrón, Karl P. Donfried, y John Reumann, Peter in the New Testament (Minneapolis: Augsburg, 1973). Hay un debate más reciente que se centra en la literatura posterior al Nuevo Testamento, tanto ortodoxa como no, en F. Lapham, Peter: The Myth, the Man and the Writings (London and New York: SAP, 2003).

2. Para estudiar estas y otras fuentes primarias, véase J. Ramsey Michaels, 1 Peter (Waco: Word, 1988), xxxii–xxxiv.

3. Por ejemplo, Martin, New Testament Foundations, vol. 2, 330–31.

4. Hay un catálogo completo de los argumentos a favor y en contra de la paternidad literaria de Pedro para este libro en John H. Elliott, 1 Peter (New York and London: Doubleday, 2000), 118–30.

5. Por otra parte, Karen H. Jobes (1 Peter [Grand Rapids: Baker, 2005], 325–38) determina que la carta contiene en la sintaxis suficiente «interferencia semítica» para hacer pensar que la lengua propia del autor no era el griego.

6. E. Randolph Richards, «Silvanus Was Not Peter’s Secretary: Theological Bias in Interpreting dia/Silouanou egraya in 1 Peter 5:12» JETS 43 (2000): 417–32.

7. Thomas R. Schreiner, 1, 2 Peter, Jude (Nashville: Broadman & Holman, 2003), 219.

8. I. Howard Marshall, 1 Peter (Leicester and Downers Grove: IVP, 1991), 23, 171.

9. J. N. D. Kelly, A Commentary on the Epistles of Peter and of Jude (London: Black; New York: Harper, 1969), 11–15.

10. Véase esp. Robert H. Gundry, «“Verba Christi” in 1 Peter: Their Implications concerning the Authorship of 1 Peter and the Authenticity of the Gospel Tradition», NTS 13 (1966–67): 336–50; Ídem, «Further Verba on the Verba Christi in First Peter», Bib 55 (1974): 211–32.

11. Hay una revisión y crítica de propuestas recientes en David G. Horrell, «The Product of a Petrine Circle? A Reassessment of the Origin and Character of 1 Peter», JSNT 86 (2002): 29–60.

12. Así en la mayoría de comentaristas, acepten o no la autoría de Pedro. Véase por ejemplo, Paul D. Achtemeier, 1 Peter (Minneapolis: Fortress, 1996), 353–54.

13. Véase sobre todo en todo el libro de Edward G. Selwyn, The First Epistle of St. Peter (London: Macmillan, rev. 1947; Grand Rapids: Baker, 1981.

14. Lo que también socava las teorías principales y más antiguas que tienen 1 Pedro como un documento compuesto. Véase Achtemeier, 1 Peter, 58–62.

15. Por ejemplo, en Ernest Best, 1 Peter (London: Marshall, Morgan & Scott, 1971; Grand Rapids: Eerdmans, 1981), 63–64.

16. Por ejemplo, Francis W. Beare, The First Epistle of Peter (Oxford: Blackwell, 1970).

17. Por ejemplo, Elliott, 1 Peter, 134–38.

18. Encontramos un catálogo conciso de estas y otras tradiciones extrabíblicas sobre la vida de Pedro en New Testament Apocrypha, ed. Wilhelm Schneemelcher, vol. 2 (London: Lutterworth; Philadelphia: Westminster, 1965), 45–50. Curiosamente, la mayor parte del material sobre tradiciones tempranas acerca de las actividades de cada uno de los apóstoles está omitida en la edición de 1992.

19. Cf. Wayne Grudem, The First Epistle of Peter (Leicester: IVP; Grand Rapids: Eerdmans, 1988), 35–37.

20. Cf. Achtemeier, 1 Peter, 50–51

21. Véase esp. John H. Elliott, John H. Elliott, A Home for the Homeless (Philadelphia: Fortress; London: SCM, 1981).

22. Véase esp. Moses Chin, «A Heavenly Home for the Homeless: Aliens and Strangers in 1 Peter», TynB 42 (1991): 96–112.

23. Torrey Seland, Proselyte Characterizations in 1 Peter?» BBR 11 (2001): 239–68.

24. Jobes (1 Peter, xi et passim) argumenta que muchos de los lectores originales eran refugiados literales de Roma, entre los que había judíos cristianos expulsados por Claudio, pero que el lenguaje de Pedro se inclinó también hacia un uso más espiritualizador.

25. Véase esp. John H. Elliott, The Elect and the Holy (Leiden and New York: Brill, 1966).

26. Véase esp. David L. Balch, Let Wives Be Submissive: The Domestic Code in 1 Peter (Chico: Scholars, 1981).

27. Grudem, First Epistle of Peter, 184.

28. Michael, 1 Peter, xlvi–xlix

29. Paul A. Holloway, «Nihil inopinati accidisse —“Nothing Unexpected Has Happened”: A Cyrenaic Consolatory Topos in 1 Pet 4.12ff», NTS 48 (2002): 433–48.

30. Aunque la santificación, a lo largo de todo el Nuevo Testamento, pueda abarcar también el principio del proceso en el momento de la salvación inicial. Véase esp. David Peterson, Possessed by God (Leicester: Apollos and Downers Grove: IVP, 1995).

31. Acerca de esto, véase esp. I. Howard Marshall, Kept by the Power of God (London: Epworth; Minneapolis: Bethany, 1969).

32. Y esto se corresponde con el uso general del Nuevo Testamento. Véase G. D. Kilpatrick, «1 Peter 1.11: TINA H πOION KAIPON«, NovT 28 (1986): 91–92.

33. Puede encontrarse un análisis detallado de este paso como la base teológica para la ética de la carta entera en Jacob Prasad, Foundations of the Christian Way of Life according to 1 Peter 1, 13–25: An Exegetico–Theological Study (Rome: PIB, 2000).

34. Elliott (1 Peter, 355) sugiere, como equivalente idiomático inglés de v. 13a, «having rolled up the sleeves of your mind» [habiéndose arremangado la mente].

35. Marshall (1 Peter, 53–54 n.), sin embargo, señala que el rol bíblico de «padre» también debería inspirar reverencia, quizás incluso más que la metáfora del juez, precisamente porque une las imágenes de autoridad y cuidado.

36. Grudem, First Peter, 93.

37. Peter H. Davids, The First Epistle of Peter (Grand Rapids: Eerdmans, 1990), 80.

38. Dan G. McCartney, « en 1 Pedro 2,2», ZNW 82 (1991): 128–37. Karen H. Jobes («Got Milk? Septuagint Psalm 33 and the Interpretation of 1 Peter 2:1–3», WTJ 64 [2002]: 1–14) ve reminiscencias de Salmos 33:9 (LXX) y piensa que Pedro ha combinado la metáfora de gustar la bondad del Señor con la metáfora del nuevo nacimiento para referirse a la nueva realidad que se establece en un creyente por la resurrección de Jesús.

39. No hay razón para traducir, como hace la NIV, kephalen gonias de v. 7 como «capstone» [piedra culminante], después de interpretar akrogonaion, en v. 6, como «cornerstone» [piedra angular], sobre todo considerando la descripción que da el v. 8 como una piedra sobre la cual uno puede tropezar (¡algo difícil si se refiriese a la piedra que culmina el arco!) La TNIV ha corregido esto traduciendo «piedra angular» en todos los casos.

40. Achtemeier, 1 Peter, 162,

41. Cf. Norman Hillyer (1 and 2 Peter, Jude [Peabody: Hendrickson, 1992], 64): «Lo que Pedro quiere decir es que la consecuencia inevitable de rechazar continuamente la obediencia a Cristo es tropezar hasta el desastre».

42. Cf. Achtemeier (1 Pedro, 69), quien añade, «Israel como un todo se ha convertido en la metáfora que controla los términos en que se expresa la teología de la carta».

43. Véase esp. Elliott (1 Pedro, 449–55), que, no obstante, puede que haya hecho oscilar el péndulo demasiado lejos del enfoque de Lutero.

44. Davids, First Epistle of Peter, 97 (contra los que ven el «día de la visitación» como algo que podría pasar durante el curso normal de acontecimientos de esta era).

45. Hay unas reflexiones excepcionales sobre estos dos fenómenos en Miroslav Volf, «Soft Difference: Theological Reflections on the Relation Between Church and Culture in 1 Peter», ExAud 10 (1994): 15–30.

46. Schreiner, 1, 2 Peter, Jude, 128.

47. Winter (Seek the Welfare of the City, 25–40) pone de manifiesto el prominente papel de conceder honores cívicos a generosos benefactores privados en la tarea de «reconocer a los que hacen el bien».

48. Recuérdese nuestro argumento en Romanos 13:1.

49. «En lo que parece una moderada ironía, Pedro ha puesto al Emperador en el mismo nivel que “toda la gente”» (Grudem, First Epistle of Peter, 123). La NVI no permite verlo al traducir el primer uso de timao como «Den a todos el debido respeto» en lugar de «honren».

50. Achtemeier, 1 Peter, 194–95.

51. Marshall (1 Peter, 97) subraya que este texto trata sobre el no tomar represalias cuando se es perseguido. Es asunto diferente asegurar la justicia para el oprimido, algo que la Biblia llama regularmente al pueblo de Dios a procurar.

52. Schreiner, 1, 2 Pedro, Jude, 153.

53. Cf. Hillyer, 1 and 2 Peter, Jude, 92.

54. Después de todo, se presentaría 3:15 como principio más intemporal, de contraste. Véase Jeannine K. Brown, «Silent Wives, Verbal Believers: Ethical and Hermeneutical Considerations in 1 Peter 3:1–6 and Its Context», WW 24 (2004): 395–403.

55. Aída B. Spencer («Peter’s Pedagogical Method in 1 Peter 3:6», BBR 10 [2000]: 107–19) defiende bien la última opción, concluyendo que «no se trata de la obediencia por la obediencia, sino más bien de una conducta pura» (p. 116).

56. Davids (1 Peter, 121) combina las ideas de estas tres últimas oraciones para concluir que las mujeres «son subordinadas, pero su subordinación es revolucionaria en tanto que no se subordinan por miedo, por deseo de posición social ni por otra ventaja humana, sino por obediencia a Cristo, que las trata como personas completas y las permite elevarse por encima de las amenazas y los miedos de esta era».

57. Combinando ideas de Grudem (First Epistle of Peter, 144) y Davids (First Epistle of Peter, 123).

58. «Los conceptos occidentales modernos de individualismo tienden a estar por encima del compromiso con la comunidad. Donde se encuentra el compromiso, a menudo se evalúa en términos de necesidades individuales. Un individuo a quien la comunidad deja de suplir las necesidades, termina con el compromiso y busca un grupo nuevo y más complaciente. Este pensamiento se opone a las cualidades de 3.8. Para vivir en buena armonía tiene que haber una buena disposición a conformar los propios objetivos, necesidades, y expectativas a los de la comunidad» (Jobes, 1 Peter, 216).

59. Elliott, 1 Peter, 606–9. Este espíritu de no venganza ha demostrado ser influyente en las ideologías (y en la mayor parte de sus protestas) de la no violencia del siglo XX, con figuras diversas como Mohandas Gandhi en la India, Martin Luther King Jr. en Estados Unidos, Cory Aquino en Filipinas, las vigilias con velas de los luteranos de la Alemania del Este justo antes de la caída del Telón de Acero, así como las reuniones de oración y las manifestaciones masivas en Ucrania después de unas elecciones fraudulentas, en 2004.

60. O, como una variante de esta opinión, que no sabe cuánta persecución puede experimentar el creyente individual, aunque reconoce la creciente amenaza sobre el horizonte en un sentido más general. Cf. Schreiner, 1, 2 Peter, Jude, 179.

61. Puede encontrarse una historia de la interpretación de 3:18–22 y una defensa de la posición aquí adoptada en William J. Dalton, Christ’s Proclamation to the Spirits: A Study of 1 Peter 3:18–4:6 (Rome: PIB, rev. 1989). Más reciente, cf. Andrew J. Bandstra, «“Making Proclamation to the Spirits in Prison”: Another Look at 1 Peter 3:19», CTJ 38 (2003): 120–24. Sobre los puntos débiles de esta perspectiva, hay información, sobre todo, en David G. Horrell, «Who Are “The Dead” and When Was the Gospel Preached to Them? The Interpretation of 1 Pet 4.6», NTS 49 (2003): 70–89.

62. La forma siguiente más probable de entender este pasaje es que estaba predicando por medio de Noé la necesidad de arrepentirse a la generación que acabó destruida en el diluvio y así terminó en el infierno. Véase esp. Wayne Grudem, «Christ Preaching through Noah: 1 Peter 3:19–20 in the Light of Dominant Themes in Jewish Literature», TrinJ 7 (1986): 3–31. Con respecto a la opinión común a lo largo de la historia de la iglesia de que «Cristo descendió a los infiernos», parece entrar en conflicto con lo que Cristo dijo en la cruz a uno de los criminales crucificados a su lado sobre que estaría con él ese mismo día en el Paraíso (Lc 23:43). Cf. además John Yates, «“He Descended into Hell”: Creed, Article and Scripture», Churchman 102 (1988): 240–50, 303–15.

63. Esta manera de entenderlo no requiere que interpretemos que Gn 6:1–2 se refiere a demonios que tienen literalmente relaciones sexuales con mujeres humanas, como en algunas tradiciones antiguas judías. Pero se podían ver los designios diabólicos detrás de las intenciones de los caudillos o aristócratas (otro antiguo significado de «los hijos de Dios») humanos al multiplicar su número de esposas. Véase esp. Meredith G. Kline, «Divine Kingship and Genesis 6:1–4», WTJ 24 (1962):187–204.

64. Marshall, 1 Peter, 130–31.

65. Otros toman «el que ha sufrido en el cuerpo» como refiriéndose a la victoria absoluta de Cristo sobre el pecado o ven «ha roto con el pecado» más en un sentido legal que de experiencia. Pero la primera opción es menos apropiada en un contexto sobre la respuesta del creyente, mientras que este último percibe la teología paulina en la escritura de un autor diferente que en ninguna otra parte emplea esta categoría. Véase Elliott, 1 Peter, 714–18.

66. En el v. 4, el griego que traducimos «corran con ellos en ese mismo desbordamiento de inmoralidad» es especialmente vívido. Kelly (The Epistles of Peter and Jude, 170) encuentra similitud con la imagen de «la eufórica estampida de los busca–placeres».

67. Véase esp. Elliott, 1 Peter, 731–40. Sabiduría de Salomón 3:1–6 proporciona un pasaje paralelo particularmente cercano. Las otras opciones principales defendidas a lo largo de la historia de la iglesia, en frecuencia decreciente y en orden de más a menos probable, son: (a) que ofrece la plena salvación cristiana a los santos del Antiguo Testamento; (b) que ofrece una posibilidad de salvación a los que nunca han oído el evangelio en vida; y (c) que ofrece una segunda posibilidad de salvación incluso para los que habían oído el evangelio en vida pero no lo habían aceptado.

68. Schreiner, 1, 2 Peter, Jude, 215.

69. Véase esp. Mark Dubis, Messianic Woes in First Peter: Suffering and Eschatology in 1 Peter 4:12–19 (New York: Peter Lang, 2002).

70. Véase esp. Dennis E. Johnson, «Fire in God’s House: Imagery from Malachi 3 in Peter’s Theology of Suffering (1 Pet. 4:12–19)», JETS 29 (1986): 285–94.

71. Michaels (1 Peter, 274–75) explica la intención en conjunto de esta sección como el recordatorio a los creyentes de que su vindicación final no produce una dicha presente, pura. El sufrimiento debe primero purificarlos, pero Dios sigue siendo soberano a lo largo de todo el proceso.

72. Elliott (1 Peter, 847) observa que la elección de palabras de Pedro modera pero no elimina las estructuras de autoridad existentes. Recuérdense nuestros comentarios de Ef 5:21–33 más arriba.

73. Un importante trabajo de R. Alastair Campbell (The Elders: Seniority within Earliest Christianity [Edinburgo: T & T Clark, 1994]) sobre los ancianos en el mundo del Nuevo Testamento defiende el estrecho vínculo entre el rol de autoridad y la edad, y también desafía la ecuación que iguala ancianos y supervisores. Su primer argumento resulta más persuasivo que el otro.

74. Leonhard Goppelt, A Commentary on 1 Peter (Grand Rapids: Eerdmans, 1993), 350–52.

75. Véase Blomberg, Jesus and the Gospels, 123.

76. Véase p. 506 más arriba.

77. Véase p. 506 más arriba.

78. Puede encontrarse un estudio sociológico sobre cómo todo esto encaja con los destinatarios del mundo de Pedro en Steven R. Bechtler, Following in His Steps: Suffering Community and Christology in 1 Peter (Atlanta: Scholars, 1998).





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