8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis


LA EPÍSTOLA DE JUDAS: «SIGAN LUCHANDO VIGOROSAMENTE POR LA FE»



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LA EPÍSTOLA DE JUDAS: «SIGAN LUCHANDO VIGOROSAMENTE POR LA FE»

INTRODUCCIÓN


RELACIÓN CON 2 PEDRO

Es bastante posible que ocuparnos de Judas en este punto rompa la secuencia cronológica de las epístolas no paulinas que estamos, por otro lado, tratando de seguir. Pero es natural comentar Judas junto a 2 Pedro, porque parece haber una relación literaria entre estas dos epístolas breves. La mayor parte de las imágenes, detalles y hasta expresiones específicas de Judas concuerdan en gran medida con las de 2 Pedro 2. Más concretamente, 2 Pedro 2:1–3:3 repite 80 de las 311 palabras de Judas 4–18 dentro de sus 426 palabras.1 Por lo general, se asume que Judas es la más antigua de las dos, porque (1) habría habido poca necesidad de tener Judas de haber estado ya escrita 2 Pedro, (y 2) Judas sigue una forma de argumento estructurada con más cuidado y más obviamente judía, mucho más de lo que cabría esperar si Judas fuera el documento que toma de 2 Pedro y la modifica.2 Así que interrumpimos el orden canónico (y quizás) cronológico de 1 a 2 Pedro al tratar ahora esta breve carta.



FECHA

Por lo tanto, siguiendo del acuerdo general de los expertos, la fecha de la composición de Judas debe preceder a la de 2 Pedro. Asumiendo que 2 Pedro es auténtica (véase más adelante, pp. 473–75), Judas tuvo que ser anterior a la muerte de Pedro, que ocurrió en algún momento durante la persecución de Nerón a los cristianos en el 64–68 d.C. Decir cuánto tiempo antes de mediados de los años 60 es conjeturar. La fecha de principios de los años 60 refleja una sugerencia común y prudente, considerando la gran cantidad de escritura apostólica que se dio durante esta década y el fácil acceso que muchos cristianos tenían a documentos apostólicos (y que varios líderes cristianos tenían entre ellos) por aquel entonces. Las semejanzas entre los falsos maestros contra los que se habla en Judas y en 2 Pedro indican una fecha similar para las dos cartas, y 2 Pedro no puede anteceder a 1 Pedro más allá de aproximadamente el año 63 d.C. Pero la naturaleza judía de la carta y el entorno apocalíptico de muchos de los ejemplos de Judas podrían sugerir una fecha tan temprana como las décadas de los 40 o 50. O bien, de ser Judas o 2 Pedro seudónimos, sería posible una fecha entre 70 y 90.3



JUDAS
2 PEDRO 2
«Se han infiltrado entre ustedes ciertos individuos … impíos que … niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor» (v. 4).

«Habrá falsos maestros que encubiertamente introducirán herejías destructivas, al extremo de negar al mismo Señor que los rescató» (v. 1).

«Y a los ángeles que no mantuvieron su posición … los tiene perpetuamente encarcelados en oscuridad para el juicio del gran Día» (v. 6).

«Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al abismo, metiéndolos en tenebrosas cavernas y reservándolos para el juicio» (v. 4).

« Sodoma y Gomorra … son puestas como escarmiento … por haber practicado … inmoralidad sexual» (v. 7).

«Condenó a las ciudades de Sodoma y Gomorra … poniéndolas como escarmiento para los impíos» (la v. 6).

«Estos individuos … contaminan su cuerpo, desprecian la autoridad y maldicen a los seres celestiales. Ni siquiera el arcángel Miguel, … se atrevió a pronunciar contra él un juicio de maldición» (vv. 8–9).

«Los que siguen los corrompidos deseos de la naturaleza humana y desprecian la autoridad … No tienen reparo en insultar a los seres celestiales, mientras que los ángeles. no pronuncian contra tales seres ninguna acusación» (vv. 10–11).

«Y como animales irracionales, lo que entienden por instinto es precisamente lo que los corrompe» (v. 10).

Pero aquéllos … animales irracionales, se guían únicamente por el instinto, y nacieron para ser atrapados y degollados» (v. 12).

«Se entregaron al error de Balaam … Son nubes sin agua, llevadas por el viento … para quienes está reservada eternamente la más densa oscuridad» (vv. 11–13).

«Se han extraviado para seguir la senda de Balaam … son fuentes sin agua … para quienes está reservada la más densa oscuridad» (vv. 15–17).



TRASFONDO

Las circunstancias que dieron lugar a esta epístola siguen siendo igual de vagas. La carta fue mayoritariamente aceptada en Alejandría en la historia de la iglesia primitiva, que comienza con Clemente, de finales del siglo II, que era de allí. Por eso, se ha sugerido con frecuencia que Judas escribe a los cristianos de aquella ciudad egipcia. Allí se desarrolló una importante comunidad cristiana de judíos, pero lo mismo sucede con Siria y Asia Menor, que también se han planteado como opciones ampliamente aceptadas. Una reciente sugerencia ha propuesto que la mención que el autor hace de 1 Enoc indica que escribía desde Palestina, donde se conocía mejor esa obra.4 Sin embargo, la naturaleza antinomista de la herejía que está dañando a la iglesia o iglesias a las que Judas se dirige refleja más probablemente las influencias paganas más comunes en la diáspora judía que en Israel, de modo que al menos los destinatarios parecen haber sido de fuera de «tierra santa».

Igual de desconcertante resulta la cuestión de quiénes eran concretamente esos falsos maestros. Los expertos de una generación anterior sugerían con frecuencia que se trataba de gnósticos de alguna clase, basándose en el rechazo por parte de estos maestros a la moralidad fundamental mosaica y en las comparaciones y contrastes entre estos herejes y los ángeles y demonios (vv. 6, 9, 14), un área de interés particular del gnosticismo.5 Pero el judaísmo apocalíptico ha manifestado tener al menos el mismo interés en ángeles, tanto buenos como caídos, y los líderes licenciosos lamentablemente surgen en todas las religiones, por muy orientadas a la ley que estén. Las analogías entre los falsos maestros y los que no respetaron su adecuada posición ni a las personas de autoridad (vv. 6, 7, 8, 10) podrían señalar a dirigentes demasiado tiranos, como en el caso del poderoso en muchos contextos de toda la historia que viola normas sexuales y sigue queriendo mantener su posición y evitar las medidas disciplinarias.6

Además, estos maestros eran probablemente «carismáticos», en el sentido de afirmar ser los únicos con autoridad del Espíritu y por tanto capaces de hacer lo que quisieran sin preocuparse por la reacción de los demás. Judas 8 parece indicar que concretamente apoyaban sus afirmaciones en sueños o visiones que habrían experimentado.7



AUTORÍA

El primer versículo de esta carta afirma que «Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo» es el autor de la epístola. Puesto que el Jacobo que aparece con regularidad sin mayor descripción en el Nuevo Testamento es el hermanastro de Jesús (véase más arriba, p. 438), lo más probable es que este Judas sea el otro hermanastro de Cristo. Marcos 6:3 se refiere a esta persona con el nombre de Judas (Ioudas), precisamente el nombre que reaparece en Judas 1:1. La forma diminutiva habitual en las traducciones inglesas (Jude) representa simplemente un recurso de traducción para evitar la confusión con Judas Iscariote, el discípulo que traicionó a Jesús. En el Nuevo Testamento aparecen otros dos seguidores de Jesús con el nombre de Judas. Uno de los Doce (Lc 6:16; Hch 1:13), a quien se llama Tadeo en los relatos paralelos (Mr 3:18; Mt 10:3); y Judas Barsabás, que acompañó a Pablo, Bernabé y Silas a Antioquía para entregar el Decreto Apostólico de Jerusalén (Hch 15:22). El Judas a cuya casa fue Saulo por indicación de Ananías de Damasco (Hch 9:11) también puede haber sido un creyente, pero no se nos dice explícitamente. Sin embargo, la tradición de la iglesia antigua nunca relacionó a ninguno de estos hombres con la carta de Judas.

Así, como el autor de Santiago, el Judas que escribió esta carta llegó probablemente a la fe después de la resurrección (cf. Jn 7:5 y Hch 1:14), pero entonces emprendió un ministerio itinerante, quizás hasta acompañado por su esposa (cf. 1Co 9:5). La familia de Judas bien puede haber llegado a ser bastante prominente en el cristianismo del primer siglo. Eusebio (Historia de la Iglesia 3.19.1–3.20.7) cita a Hegesipo cuando narra cómo el emperador Domiciano convocó a los nietos de Judas al final del primer siglo porque estaban emparentados con Jesús y con la línea davídica. Al parecer, él los veía como una amenaza para su reino, pero ellos le tranquilizaron diciendo que eran simples miembros de «la clase obrera», que trabajaban la tierra y esperaban un reino celestial, no terrenal.8

Las objeciones a la convicción de la iglesia primitiva acerca de la paternidad literaria de Judas se han centrado principalmente en la convicción que la carta refleja del catolicismo primitivo del final del primer siglo. Este mundo de pensamiento a menudo es visto como formado por (1) una desvaneciente esperanza en el retorno de Cristo, (2) la institucionalización creciente de la iglesia, (y 3) la cristalización de la fe en un cuerpo fijo de doctrina.9 El versículo 3 (que se refiere a «la fe encomendada una vez por todos a los santos») podría fácilmente encajar con la característica (3), mientras que el versículo 17 (la instrucción a los lectores para que «recuerden el mensaje anunciado anteriormente por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo») podrían cuadrar con el artículo (2). Pero «la fe» en cuestión es el evangelio, no la tradición eclesiástica posterior, y «Pablo hablaba con frecuencia de la “fe” como el contenido específico de su predicación del evangelio (Ro 10:8; Gá 1:23) y como la confesión de sus iglesias (1Co 16:13; Gá 6:10)».10

Como en el versículo 17, estas predicciones difícilmente den a entender que los apóstoles hayan muerto. Después de todo, ellos comenzaron a predecir (y experimentar) la aparición de falsos maestros mientras fundaban y visitaban sus iglesias a principios de la primera generación cristiana (cf. esp. Gálatas). Además, el elemento (1) no se aplica en absoluto a Judas; los versículos 6, 21 y 24 aclaran que Judas todavía experimentaba una viva esperanza ante el regreso de Cristo.

GÉNERO Y ESTRUCTURA

J. Daryl Charles asemeja Judas a «la palabra de exhortación» que con frecuencia describía los sermones cristianos primitivos (véase más arriba, p. 464), destacando la gran fuerza retórica de las figuras de dicción, la aliteración y otros recursos diseñados para comunicar la apasionada urgencia que sentía Judas de contender contra estos falsos maestros.11 J.N.D. Kelly compara Judas «con un tratado de polémica», pensando más en las formas literarias que en las retóricas,12 mientras que Richard Bauckham ve, al menos el cuerpo de la carta (vv. 5–19), como una midrash judía, con la repetida referencia y el comentario de Judas a textos y temas específicos de las Escrituras hebreas y la literatura intertestamentaria.13 Independientemente de la etiqueta genérica de Bauckham, su comentario realmente parece haber captado las subdivisiones principales de la epístola, y en ese comentario se basa en buena medida este esquema:14

I. Introducción (vv. 1–4)

A. Saludo (vv. 1–2)


B. Apertura (vv. 3–4)
II. Descripción y denuncia de los falsos maestros (vv. 5–19)

A. Su inmoralidad (vv. 5–7)


B. Su blasfemia (vv. 8–10)
C. Su liderazgo (vv. 11–12a)
D. Su carencia de ley (vv. 12b–13)
E. Su juicio (vv. 14–16)
F. Su cumplimiento de las predicciones apostólicas (vv. 17–19)
III. Cómo deben responder las iglesias (vv. 20–23)

A. Dentro (vv. 20–21)


B. A los intrusos (vv. 22–23)
IV. Doxología (vv. 24–25)



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