8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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COMENTARIO


INTRODUCCIÓN (vv. 1–4)

Saludo (vv. 1–2). El versículo 1 despliega el más general de los saludos epistolares de todo el Nuevo Testamento, pero está claro que Judas tiene en mente a una audiencia específica, aunque no los identifique con más precisión. El versículo 2 presenta su distintivo triplete de atributos que espera que caractericen a sus lectores —«la piedad, la paz y el amor»—, pero todos son tan apropiados como las típicas combinaciones de Pablo o Pedro.

La ocasión (vv. 3–4). Los dos siguientes versículos explican que originalmente Judas esperaba escribir una clase diferente de carta, pero, al saber de los falsos maestros que estaban perjudicando a su audiencia, cambió de dirección. Por lo visto, su proyecto original habría dado lugar a un tratado más optimista, desapasionado, alentando a sus lectores con los beneficios de la salvación cristiana (v. 3a), pero en su lugar escribe un texto más polémico, combativo (v. 3b). Igual que en Gálatas y Tito, la severidad de los problemas hace que se omita cualquier fórmula de acción de gracias. Sin embargo, como en Gálatas, 2 Corintios 10–13, y Filipenses 3 (los tres textos más polémicos de las cartas de Pablo, todas ellas advertencias contra los judaizantes), Judas no se dirige directamente a los herejes, sino que usa este tono de urgencia para advertir a los creyentes del peligro de ser extraviados por ellos. El denunciar a los incrédulos rara vez los persuade hacia Cristo; si acaso, los aleja más de la auténtica fe.15 Pero la advertencia a los creyentes para no ser engañados por otros puede en ocasiones adoptar una retórica de denuncia, sobre todo si «se han infiltrado» en una congregación cristiana (v. 4a).

En el caso de los destinatarios de Judas, los falsos maestros promueven un estilo de vida impío, inmoral, probablemente apelando a la gracia de Dios que los libera de la ley. Es posible que sigan afirmando que son seguidores de Jesús, pero su comportamiento y su autojustificación resultan en la práctica en una negación de Cristo (v. 4b).16 El resto de la carta de Judas no describe su doctrina falsa para refutarla, sino que ofrece un ataque ad hominem y ad hoc acerca de su carácter, presentando una poblada lista de analogías de los personajes destacados por su maldad en la historia y tradición judías.



DESCRIPCIÓN Y DENUNCIA DE LOS FALSOS MAESTROS (vv. 5–19)

Su inmoralidad (vv. 5–7). Las tres primeras comparaciones de Judas nos remiten a las personas de conducta sexual inmoral descritas en el Antiguo Testamento, en todos los casos relacionándose con el pueblo fiel de Dios y causándoles daño. (1) Los israelitas destruidos en el desierto manifestaron su incredulidad en una serie de rebeliones, ninguna tan infame como la lasciva reunión vinculada a la adoración del becerro de oro (v. 5; cf. Éx 32). (2) Los ángeles que cayeron del cielo, según se creía, habían estado de algún modo implicados en la procreación de la raza particularmente malvada que fue destruida por el diluvio en tiempos de Noé (v. 6; cf. Gn 6) 17 (3) Los ciudadanos de Sodoma y Gomorra habían llegado hasta tal punto en su homosexualidad que la familia de Lot tuvo que ser protegida de modo sobrenatural por los ángeles del Señor, para evitar que tanto sus invitados como sus dos hijas vírgenes fueran violados por sus habitantes (v. 7a; Gn 19). Dado que solo en el último de estos ejemplos interviene la homosexualidad, no podemos deducir que los oponentes de Judas fueran necesariamente gays, tan solo que promovían un serio pecado sexual de alguna clase.18 Sin embargo, los tres ejemplos acentúan en realidad el juicio eterno de Dios contra tales pecadores si no se arrepienten y vienen a la fe (v. 7b).

Su blasfemia (vv. 8–10). La siguiente característica que destaca Judas de los falsos maestros es su blasfemia (de blasphemeo NIV, «difamar» en v. 8). Aquí desarrolla solo un símil, partiendo del trabajo pseudoepigráfico judío conocido como la Asunción de Moisés. En el mismo se cuenta cómo el arcángel Miguel rehusó maldecir al diablo en una discusión entre ellos acerca de si Moisés merecía un entierro honorable (ya que él había cometido asesinato y se había perdido la promesa de entrar en Canaán, pero seguía siendo un gran líder, obrador de milagros, legislador y profeta). Esta obra se ha perdido, pero numerosos escritores antiguos se refirieron a ella como parte integrante de otra obra intertestamentaria mayor, conocida como el Testamento de Moisés, la mayor parte de la cual se conserva.19 El argumento de Judas no era que los cristianos debieran tratar con gentileza a Satanás, sino que el juicio está reservado para el Señor (v. 9). El reprender a Satanás en el nombre del Señor tiene también su propia expresión en Zacarías 3:2.

Que Judas apele a estas historias pseudoepigráficas, ¿significa que él cree que estos documentos son inspirados? ¡Lo dudo mucho! Pablo citó a poetas y profetas paganos sin asumir ninguna inspiración (Hch 17:28; Tit 1:12). ¿Pero piensa Judas que estas narraciones relatan, al menos, acontecimientos históricos reales? No hay modo de saberlo. Los predicadores judíos y cristianos, antiguos y modernos, apelaban a menudo a obras de ficción conocidas, citando los extractos que ilustrasen lecciones clave que ellos querían impartir, sin recordar explícitamente a sus congregaciones lo que todos ya sabían sobre su género literario. Hoy, un predicador bien podría mandar a su audiencia que persevere en su compromiso cristiano con la misma tenacidad que mostró Frodo en su esfuerzo por destruir a Sauron y las fuerzas oscuras de la Tierra Media, confiando en que los oyentes reconocerían la alusión a la trilogía de novelas de J. R. R. Tolkien, El señor de los anillos (o las tres películas inspiradas por ellas).20 Por cierto, uno puede trazar un paralelismo aún más cercano. Igual que Lord Sauron, los que se oponían a Judas se presentaban como autoridades indiscutibles (v. 8), sobre todo si se trataba de juzgar la ley de Dios, pero obrando así se colocaban también bajo condenación divina (v. 10).



Su liderazgo (vv. 11–12a). Hay tres analogías más del Antiguo testamento, en el versículo 11, que ilustran el falso liderazgo de los herejes: (1) Caín: En las Escrituras hebreas se le conocía principalmente como el primer asesino, pero en la tradición judía llegó a ser un paradigma de falsa enseñanza,21 y hubo una secta gnóstica en el siglo II que adoptó el nombre de «los cainitas»; (2) Balaam: pese a que al principio se resistió a los sobornos que le ofrecieron para maldecir a Israel, acabó valiéndose de su posición como profeta pagano para seducir a las israelitas (cf. Nm 31:16 con cap. 25; cf. también Ap 2:14);22 (y 3) Coré: el rival de Moisés en Números 16, que acabó tragado por la tierra, convirtiéndose más adelante en «un ejemplo clásico del hereje antinomista».23 Estas tres comparaciones apoyan así el énfasis del versículo 12a en que los falsos maestros «buscan solo su propio provecho». La palabra traducida como «peligro oculto» también significa «escollo» y bien puede representar el peligro para los creyentes de naufragar en su fe si siguen permitiendo a estos hombres participar con ellos en un acontecimiento tan santo como el banquete de amor o agape, la comida en grupo de los cristianos que culmina en la Cena del Señor.24

Su anarquía (vv. 12b–13). En esta breve sección, Judas toma cuatro analogías del mundo natural de los fenómenos que violan el patrón estándar de conducta, una de cada uno de los elementos principales del Universo en la concepción de los antiguos: el aire, la tierra, el agua y el cielo. Las cuatro son: las nubes que no producen ninguna lluvia; los árboles que pasan el verano y no dan fruto y luego son desarraigados; las olas salvajes del mar; y los planetas, cuya apariencia de estrellas errantes les dio su nombre, en griego y en castellano. Una conducta así de antinatural (i.e., sin ley) condena más aún a los falsos maestros.

Su juicio (vv. 14–16). Ahora Judas cita explícitamente el primer libro de Enoc (1 Enoc 1:9). Esta obra, ampliamente usada por los escritores apocalípticos judíos de la época intertestamentaria, la conocían probablemente los destinatarios de Judas. Aquí Judas declara que «Enoc, el séptimo patriarca a partir de Adán, profetizó acerca de ellos», los falsos maestros, cuando habló del juicio venidero de Dios, en la compañía de sus miríadas de ángeles, para destruir y castigar a los malvados.25 Pero, de todos modos, esta expresión no quiere decir que Judas creyera que 1 Enoc fuera inspirado (por lo que sabemos, nadie entre los judíos lo creía). En lugar de eso, bien podría haber creído que este texto, sin ser consciente de ello, presentó una verdad divina, igual que Caifás, según se decía, había realizado inconscientemente una profecía en Juan 11:51. Tampoco necesitaba creer que fuera el Enoc histórico el autor de esas palabras. La frase «séptimo patriarca a partir de Adán» procede en realidad del propio 1 Enoc (60:8), lo cual ayuda a identificar la fuente de Judas; no tiene por qué ser una afirmación de paternidad literaria.26 Lo que Judas cree es que el texto de 1 Enoc que él cita presenta una declaración cierta.27 De hecho, su enseñanza está fundamentalmente de acuerdo con Zacarías 14:5.

Su cumplimiento de predicciones apostólicas (vv. 17–19). Algunos comentaristas darían por concluido el cuerpo principal de la carta después del versículo 16, observando que los versículos 17–23 están unidos mediante las dos introducciones paralelas que dicen literalmente «pero ustedes, amados» en los versículos 17 y 20. Pero los versículos 17–19 siguen describiendo a los falsos maestros, mientras que 20–23 regresa al tema de la adecuada conducta de la audiencia de Judas. Los versículos 17–19 se ven, por tanto, mejor como la conclusión del cuerpo de la carta explicando la existencia de estos herejes. Ellos habían cumplido a rajatabla las varias advertencias apostólicas sobre la aparición de tales engañadores (p.ej., Hch 20:29–31; 2Ts 2:1–4; 2Ti 3:1–8). Aunque ellos afirmen sin duda que los guía el Espíritu de Dios, Judas niega rotundamente esta alegación y atribuye su comportamiento a su humana naturaleza carnal y caída.28

CÓMO DEBEN RESPONDER LAS IGLESIAS (vv. 20–23)

Dentro (vv. 20–21). Judas cierra la carta animando a sus lectores a edificarse unos a otros y personalmente en la fe por medio de la oración (v. 20). Deben manifestar amor y piedad, no rencor, mientras esperan la final recompensa de Dios por su fidelidad y el juicio sobre los que los perturban (v. 21).29 Estos versículos, discretamente, hacen mención de Dios, el Señor Jesucristo y el Espíritu Santo, lo que nos brinda otro recordatorio de que el pensamiento trinitario surgió en una etapa notablemente temprana de la historia cristiana.

A los intrusos (vv. 22–23). En cuanto a los adversarios, o a los contaminados por ellos, el comportamiento de la iglesia debe variar dependiendo de las circunstancias específicas. Los que simplemente comienzan a dudar de la ortodoxia deberían ser tratados con ternura y amabilidad, animándolos. A los que están a punto de caer en apostasía deben arrebatarlos, como del fuego, de toda influencia de los engañadores. Otros caerán en algún punto entre esos dos extremos. El ministerio y la orientación pastoral requieren una gran sensibilidad para saber lo que mejor pueda ayudar a cada individuo, en lugar de aplicar algún método «de talla única» para abordar problemas complejos.30

DOXOLOGÍA (vv. 24–25)

Aunque la carta de Judas es breve, concluye con una de las doxologías más pletóricas e inspiradoras del Nuevo Testamento. Reconociendo que en última instancia es solo Dios el que puede facultarnos para vivir como necesitamos, Judas cierra con alabanza y el deseo y oración de que Dios sea adorado, por medio de Cristo, como el único que ostenta toda «la gloria, la majestad, el dominio y la autoridad». La carta, pues, termina como ha comenzado; a pesar de la enérgica advertencia contra caer en la herejía y la inmoralidad, Dios llama y preserva a los que de verdad son suyos.31 Aquí, además, aparece una de las más claras afirmaciones del Nuevo Testamento sobre el carácter eterno de la Deidad desde toda la eternidad del pasado hasta siempre en el futuro.





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