8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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APLICACIÓN


Segunda de Pedro proporciona la respuesta del Nuevo Testamento al clásico problema del mal. ¿Por qué tarda Dios en corregir todos los males del mundo? Cada cristiano debería tener al menos esta respuesta memorizada, basándose en 2 Pedro 3:9: Dios está esperando, porque el único modo de que pueda eliminar todo el mal es eliminando este mundo tal como lo conocemos, y eso significará un punto final a la oportunidad de que alguien más pueda salvarse. Así que mientras se demora debemos hacer todo lo posible para traer tantos como podamos a Cristo, dando así significado a este mundo que de lo contrario es injusto y que acabará siendo destruido. Desde luego, es también importante subrayar que Dios ya ha hecho lo más importante en relación con el problema del mal enviando a Jesús para morir una muerte expiatoria por los pecados de la humanidad, para que quien realmente se vuelva a él pueda ser perdonado del mal al cual ellos personalmente han contribuido. La Escritura da testimonio de todas estas verdades, y sus historias relatan cosas que en realidad pasaron, no como las leyendas o los mitos.

Sin embargo, los falsos maestros aparecerán en todas las épocas para cuestionar o para redefinir radicalmente la enseñanza bíblica de modo que satisfaga sus fantasías personales. Con una frecuencia sorprendente, como en el caso de estos oponentes de Pedro, aunque apoyados en la apariencia de «sabemos que tal y tal cosa nunca ocurrieron», su verdadero motivo será su negativa a adoptar la moralidad bíblica, lo cual les obliga a rechazar la idea cristiana histórica de juicio final. El cristiano verdadero debe evitar esas distorsiones de la fe como si de una plaga se tratara, porque, si no se le ponen límites, demuestran su carácter dañino. Al mismo tiempo, eso lo hacen justo en medio del mundo pagano, no retirándose de él.43 En 1 Pedro 1:13–2:10 no encontramos en absoluto que la comunidad mire hacia adentro.


PREGUNTAS


1. ¿Por qué ha sido tan contestada la paternidad literaria de 2 Pedro? ¿Qué argumentos se pueden presentar a favor de la autoría del apóstol Pedro?
2. ¿Qué puede deducirse, de forma plausible, sobre las demás cuestiones introductorias de esta epístola? ¿Cuáles siguen siendo más o menos seguras?
3. ¿Cuáles son las afirmaciones heréticas que se combaten en el cuerpo de la carta? ¿Cuál es el resultado lógico de cada una de estas negaciones según Pedro? ¿Cuál de estas negaciones es la que más se parece a un principio fundamental del ateísmo moderno?
4. Los argumentos de Pedro contra la raíz del problema filosófico tratado en 2 Pedro ¿en qué sentido siguen siendo eficaces hoy contra sus equivalentes modernos de cada una de las tres doctrinas falsas consideradas?
5. ¿Cuáles son las implicaciones éticas de la verdad de la cercana parusía para los creyentes?
6. ¿Cuál es la respuesta apropiada al problema del mal basándonos en 1 Pedro 3:9? Las negaciones hechas por los adversarios en 1 Pedro ¿en qué sentido reflejan algo de la misma oposición al evangelio que vemos en la gente hoy?

BIBLIOGRAFÍA SELECTA


Además de los trabajos mencionados para 1 Pedro o Judas que también tratan 2 Pedro, véanse:

Charles, J. Daryl. Virtue amidst Vice: The Catalog of Virtues in 2 Peter 1. Sheffield: SAP, 1997.


Fornberg, Tord. An Early Church in a Pluralistic Society: A Study of 2 Peter. Lund: Gleerup, 1977.
Green, E. M. B. 2 Peter Reconsidered. London: Tyndale, 1960.
BIBLIOGRAFÍAS

Snyder, John. «A 2 Peter Bibliography», JETS 22 (1979): 265–67.


Hupper, William G. «Additions to “A 2 Peter Bibliography”», JETS 23 (1980): 65–66.
Bauckham, Richard J. «2 Peter: A Supplementary Bibliography», JETS 25 (1982):91–93.
Gilmour, M. J. «2 Peter in Recent Research: A Bibliography», JETS 42 (1999): 673–78.
1. Bauckham, Jude, 2 Peter, 162–63.

2. Cf. Kelly, The Epistles of Peter and of Jude, 235–36. Terrance Callan («The Style of the Second Letter of Peter», Bib 84 [2003]: 202–24), por otra parte, considera significativos los paralelismos con la inscripción Nemrud–Dagh de Commager en el norte de Siria y con la descripción del «magnífico estilo asiático» descrito por Demetrio (Sobre el estilo, 38–124), un estilo deliberadamente diseñado para apelar a las emociones y dejar impresa en los oyentes la importancia del tema.

3. Este fue también el texto más influyente en el desarrollo de la doctrina ortodoxa oriental sobre la deificación, aunque, a diferencia de algunas equivalentes paganas, nunca se entendió que las personas compartan la naturaleza ontológica única de Dios. Así, Donald Fairbairn, Eastern Orthodoxy Through Western Eyes (Louisville and London: WJKP, 2002), 79–95; y Daniel B. Clendenin, Eastern Orthodox Christianity: A Western Perspective (Grand Rapids: Baker, 1994), 117–37.

4. Cf. Knight, 2 Peter and Jude, 15–20.

5. Dos de las defensas más extendidas son Guthrie, New Testament Introduction, 811–42; y E. M. B. Green, 2 Peter Reconsidered (London: Tyndale, 1960).

6. Con más detalle, véase «Appendix D: Lists and Catalogues of New Testament Collections», en The Canon Debate, ed. Lee M. McDonald and James A. Sanders (Peabody: Hendrickson, 2002), 591–97.

7. Hillyer, 1 and 2 Peter, Jude, 214.

8. Cf. además Bruce, Canon, 255–69. Por supuesto, no había pasado tiempo suficiente para demostrar el uso extendido de cada una de las obras de Pablo, aunque por otro lado se habrían reunido ya todos los criterios de canonicidad.

9. Schreiner, 1, 2 Peter, Jude, 260–1.

10. Para listas detalladas que comparan a 2 Pedro con 1 Pedro y con varias otras escrituras paleocristianas, véase J.B. Mayor, The Epistle of S. Jude and the Second Epistle of S. Peter (London and New York: Macmillan, 1907), lxviii–cxiv.

11. Con variaciones, cf. Bauckham, Jude, 2 Peter, 131–35, 158–62; Denis Farkasfalvy, «The Ecclesial Setting of Pseudepigraphy in Second Peter and Its Role in the Formation of the Canon», Second Century 5 (1985): 3–29; y J. Ramsey Michaels, «Peter, Second Epistle of» en International Standard Bible Encyclopedia, Revised, ed. Edgar W. Smith, vol. 3 (Grand Rapids: Eerdmans, 1986), 816–18.

12. Bauckham, Jude, 2 Peter, 147. Más adelante sugiere a Lino, el sucesor de Pedro como obispo de Roma (véase también 2Ti 4:21), como un candidato plausible para esta tarea (pp. 160–61).

13. Asimismo, Schreiner, 1, 2 Peter, Jude, 274; Green, The Second Epistle General of Peter and the General Epistle of Jude, 33.

14. Bauckham (Jude, 2 Peter, 158) proponen así los años 80–90 para la fecha más probable.

15. Las similitudes entre los versículos de apertura de los dos libros y otros paralelismos hacen tal uso muy probable. Véase Tord Fornberg, An Early Church in a Pluralistic Society: A Study of 2 Peter (Lund: Gleerup, 1977), 13–15.

16. Moo, 2 Peter, Jude, 25.

17. Bauckham (Jude, 2 Peter, 154–55) se refiere a esto como el «escepticismo escatológi-co» que alimenta la «libertad moral».

18. Neyrey, 2 Peter, Jude, por todo el libro.

19. J. Daryl Charles, Virtue amidst Vice: The Catalog of Virtues in 2 Peter 1 (Sheffield: SAP, 1997).

20. Se llega a la misma conclusión cuando uno intenta localizar el entorno social de la carta (basándose solo en pruebas internas) más exactamente entre mediados del siglo primero y principios del segundo. Véase con detalle en Michael J. Gilmour, The Significance of Parallels between 2 Peter and Other Early Christian Literature (Leiden and New York: Brill, 2002).

21. Callan, «Use of the Letter of Jude», 62–63.

22. Edward Adams, «Where Is the Promise of His Coming? The Complaint of the Scoffers in 2 Peter 3.4», NTS 51 (2005): 106–22.

23. Hillyer, 1 and 2 Peter, Jude, 158. Terrance Callan («The Christology of the Second Letter of Peter» Bib 82 [2001]: 253–63) encuentra aquí un paso intermedio importante entre el puro monoteísmo y el pleno trinitarianismo.

24. Neyrey, 2 Peter, Jude, 145.

25. Véase, más detalladamente, James M. Starr, Sharers in Divine Nature: 2 Peter 1:4 in Its Hellenistic Context (Stockholm: Almqvist and Wiksell, 2000).

26. Véase también Al Wolters, «“Partners of the Deity”: A Covenantal Reading of 2 Peter 1:4», CTJ 25 (1990): 28–44; Ídem. «Postscript to “Partners of the Deity”», CTJ 26 (1991): 418–20.

27. Cf. además Bauckham, Jude, 2 Peter, 185.

28. Cf. además Moo, 2 Peter, Jude, 48.

29. Cf. además Schreiner, 1, 2 Peter, Jude, 305.

30. Neyrey, 2 Peter, Jude, 175.

31. Muchos intérpretes discuten si Pedro afirma aquí el origen divino o la interpretación divina de la Escritura, pero parece innecesario oponer esas dos interpretaciones. Se afirma el papel de Dios en ambos procesos.

32. H.C.C. Cavalin («The False Teachers of 2 Pt as Pseudo–Prophets», NovT 21 [1979]: 263–70) sugiere de forma verosímil que más de uno de los rasgos subrayados en la falsa enseñanza corresponde a las repetidas comparaciones con los falsos profetas del Antiguo Testamento. Cf. also Terrance Callan, «Use of the Letter of Jude by the Second Letter of Peter», Bib 85 (2004): 42–64.

33. Kelly, The Epistles of Peter and Jude, 331.

34. Véase esp. T. Desmond Alexander, «Lot’s Hospitality: A Clue to His Righteousness», JBL 104 (1985): 289–91. Sabiduría 10:6 también llama a Lot «hombre justo».

35. John Makujina, «The “Trouble” with Lot in 2 Peter: Locating Peter’s Source for Lot’s Torment», WTJ 60 (1998): 255–69.

36. Cf. esp. Schreiner, 1, 2 Peter, Jude, 365.

37. Más allá del debate entre creacionistas sobre una Tierra vieja o una joven, que tienden a apoyar solo sus teorías preferidas y despreciar las alternativas, está el creciente movimiento del diseño inteligente, acerca del cual se puede ver, por ejemplo, los numerosos libros de William Dembski, sobre todo, The Design Inference (Cambridge and New York: CUP, 1998). Cf. David T. Tsumura, «Genesis and Ancient Near Eastern Stories of Creation and Flood: An Introduction in I Studied Inscription from Before the Flood» Ancient Near Eastern, Literary and Linguistic Approaches to Genesis 1–11, ed. Richard S. Hess and David T. Tsumura (Winona Lake, Ind., Eisebrauns, 1994), 27–57.

38. Green (The Second Epistle General of Peter and the General Epistle of Jude, 139–40) observa que el plural del término «profetas» en las demás partes del Nuevo Testamento se refiere a los profetas del Antiguo Testamento. Así no cabría el argumento de que estos son los profetas del Nuevo Testamento, de una edad pasada, lo que exigiría una fecha post–petrina para 2 Pedro.

39. De modo similar, «los apóstoles» no significa que el escritor de esta carta no sea apóstol, simplemente que otros apóstoles han tenido una influencia más formativa sobre las iglesias a las que se dirige. Recuérdense los problemas de 1Co 1:12, donde varias congregaciones o individuos que se adhieren a los diferentes líderes cristianos que habían influido más en ellos. Cf. Schreiner, 1, 2 Peter, Jude, 371.

40. Es interesante que varias fuentes precristianas judías apelan también a este texto o principio para explicar lo que se percibe como tardanza del Día del Señor, profetizado por numerosos profetas del Antiguo Testamento desde el siglo VIII a.C., presentándolo como «a punto de suceder». Véase Richard Bauckham, «The Delay of the Parousia», TynB 31 (1980): 3–36.

41. Para una elaboración del tema, véase Schreiner, 1, 2 Peter, Jude, 380

42. Cf. además Moo, 2 Peter, Jude, 206–7.

43. Véase Robert W. Pared, «The Canonical Function of 2 Peter», BI 9 (2001): 64–81.




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