8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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PREGUNTAS


1. ¿De qué modo los breves episodios sobre Pedro al final de Hechos 9 son una preparación para lo que experimenta en los capítulos 10–11?
2. ¿Cuál es el objetivo de las visiones que Pedro y Cornelio reciben? ¿Cuál es la importancia de la conversión de Cornelio? ¿De qué forma y por qué Lucas cuenta esta historia tres veces?
3. ¿Qué ocurre en Antioquía y por qué es importante?
4. Compara y contrasta las dos partes de Hechos 12.
5. ¿Cuáles son algunos de los patrones recurrentes de la actividad misionera de Pablo que se nos presentan en Hechos 13–14?
6. Menciona cada una de las partes del concilio apostólico y describe la importancia de cada una de ellas.
7. ¿De qué modo la conducta posterior de Pablo parece contradecir los resultados del concilio, y de qué forma podemos resolver la aparente contradicción?
El segundo y tercer viaje misionero de Pablo (16:6–19:20). Llamado a Macedonia (16:6–12). Después de visitar de nuevo las ciudades de Galacia y la región vecina de Frigia,142 Pablo y sus colaboradores viajan hacia el Oeste. Mientras buscan su próximo lugar de ministerio, reciben la guía de Dios tanto positiva como negativa o contraria. Lucas no nos dice de qué forma el Espíritu «cerró las puertas» en las regiones de Asia, Misia y Bitinia; pero lo importante es que Pablo no se sentó a esperar instrucciones especiales de parte del Señor sin probar todas las posibilidades a su alcance. Al final, en la ciudad costera de Troas, tiene una visión de un macedonio que le ruega que vaya a ministrar a esa parte norte de Grecia. Hoy también, cuando los creyentes buscan la guía de Dios, deben entender que Él usa una amplia variedad de formas para comunicarse con sus hijos. A veces lo hará abriendo o cerrando puertas, a veces será a través de señales bien claras, y otras, no tendremos más remedio que usar el sentido común santificado sin una seguridad plena de que hemos tomado la única decisión correcta posible.143 Después de todo, 15:28 parece una expresión sorprendentemente mansa o conformista para un momento tan trascendente: «Nos pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros».

Ministerio en Filipos (16:13–40). Lucas menciona varios de los sitios donde nuestros misioneros se detienen mientras se están adentrando en Europa, pero hasta que llegan a Filipos no recoge nada en cuanto a sus actividades.144 Esa colonia romana era conocida por ser el lugar donde iban los líderes militares cuando dejaban sus cargos, pero apenas tenía población judía.145 Sin embargo, Pablo se dirige primero a los judíos. Para formar una sinagoga se necesitaba a diez hombres padres de familia; al parecer, en Filipos no llegaban a ese número. En lugar de tener un lugar de reunión, los judíos iban a orar fuera de la ciudad, preferiblemente cerca de un lugar donde hubiera agua corriente. Por eso el sábado Pablo se dirige al río que atraviesa la ciudad, y encuentra allí a un grupo de mujeres judías reunidas (v. 13). La mayoría de líderes religiosos del mundo no se habrían molestado en visitar a un grupo tan poco significativo, pero de entre este pequeño grupo saldrá la primera cristiana europea, Lidia, que ayudará con el inicio de la iglesia en aquella ciudad (vv. 14–15). Es probable que su nombre signifique simplemente «una mujer de la provincia de Lidia» (Turquía contemporánea). Quizá no estaba casada, pues no se menciona a ningún marido, y se dedicaba al comercio; pero también es verdad que las mujeres casadas helenistas estaban más «liberadas» y tenían una función social más amplia que sus homónimas judías (cf. 13:50; 17:4). La expresión «adoraba a Dios» puede apuntar a que era una gentil temerosa de Dios, y por eso se había unido a la reunión de oración de las mujeres judías.

El segundo episodio en Filipos nos presenta a un Pablo que libra a una joven esclava de un «espíritu de Pitón» (vv. 16–18), que debe su nombre al dragón mitológico, y que se asociaba con la demencia, la ventriloquía, y con estar endemoniado. Según palabras de Pablo, la joven sufría de la última de esas tres aflicciones. Su mensaje (v. 17) es totalmente cierto, pero no es bien recibido. En una lucha espiritual, conocer el nombre o la identidad del adversario solía ser la clave para vencerle. Como en los Evangelios, el demonio o los demonios que estaban dentro de la joven están intentando protegerse contra Pablo y sus compañeros, por lo que éste se ve obligado a entrar en acción.146 No obstante, la curación de la joven supone una pérdida para sus amos, por lo que prendieron a Pablo y a Silas y los llevaron a las autoridades (vv. 19–21). (Quizá a Lucas y a Timoteo no los prendieron por ser gentiles [en el caso de Timoteo, solo por parte de padre]). Los magistrados mandaron azotar a los «criminales», y luego los enviaron a prisión (vv. 22–24).

Como ya le ocurrió a Pedro en dos ocasiones, Pablo y Silas son rescatados de forma milagrosa de la cárcel, por la noche (vv. 25–28). Cuando el carcelero se da cuenta de lo que ha ocurrido, prefiere quitarse la vida a perder su honor siendo ejecutado, que era la pena por dejar escapar a un prisionero. Pablo gritó para evitar que se suicidara, acción que dejó al carcelero maravillado y que le llevó a decir «¿qué tengo que hacer para ser salvo?» (vv. 29–30). La respuesta de Pablo es como el «Juan 3:16» de Hechos: «Cree en el Señor Jesús, y serás salvo» (v. 31). Este versículo añade «y tu casa», por lo que algunos dicen que el cristianismo en esa fecha tan temprana ya incluía a los bebés como creyentes. Lo mismo ocurre en el versículo 33, donde dice que el carcelero y su familia son bautizados. Éste es uno de los textos que se usan para defender el bautismo de niños (recordemos también el v. 15). Pero el versículo 32 deja claro que Pablo y Silas expusieron la Palabra de Dios a todos los miembros de la familia, y el versículo 34, que la familia del carcelero había creído en Dios. Por tanto, aunque es verdad que las familias en la Antigüedad tenían muchos miembros y que casi siempre había algún bebé en la familia, en este pasaje no hay ninguna evidencia de que aquella familia tuviera bebés.147 Lo que el pasaje sí destaca, pensando en culturas patriarcales, es la importancia de que el mensaje de Cristo llegue a la cabeza de la familia, porque así las posibilidades de que el mensaje llegue al resto de la familia son más altas que si lleva a la mujer o a un hijo.148

Los versículos 35–40 describen las consecuencias de la anulación de la sentencia. Los prisioneros se habían quedado en sus celdas toda la noche (!), pero por la mañana las autoridades romanas ofrecieron a Pablo y a Silas ponerles en libertad. Pero en lugar de aceptar la oferta y marchar de forma silenciosa, Pablo apela a su ciudadanía romana y saca a la luz la ilegalidad del procedimiento de la noche anterior.149 Pero, ¿por qué apelar a sus derechos ahora, en lugar de hacerlo la noche anterior? Al parecer, Pablo vio que ese era un momento estratégico para hacerlo, no para su bien personal, sino de forma más general para el bien del cristianismo en Filipos. Con una declaración pública por parte de las autoridades romanas reconociendo que se habían equivocado, la iglesia podría crecer libre de cualquier tipo de acoso legal.150 Del mismo modo, los cristianos de cualquier lugar que tengan que decidir cuándo apelar a sus derechos y cuándo renunciar a ellos de forma voluntaria, deberían preguntarse si solo buscan un beneficio personal, o el crecimiento y el avance del evangelio.151



En Tesalónica (17:1–9). La siguiente parada de la que Lucas habla de forma detallada aparece en la ruta costera que atraviesa el este de Macedonia de Norte a Sur. Vemos aquí el mismo patrón que hasta ahora: Pablo predica al Cristo crucificado y resucitado, según las Escrituras, primero a los judíos, que lo rechazan y lo persiguen. Lucas habla del ministerio en la sinagoga solo durante tres sábados (v. 2). ¿Estuvo Pablo allí durante más tiempo? A la luz de textos como 1a Tesalonicenses 2:9 o Filipenses 4:16, algunos creen que sí. Pero no podemos saberlo a ciencia cierta. En el versículo 6, la mayoría de las versiones traducen «los que han trastornado el mundo». No deberíamos pasar por alto que el texto original tiene un sentido moderadamente despectivo: «los que han molestado» o «los que han causado conflictos».152 La 1a Epístola a los Tesalonicenses confirma lo rápido que creció la iglesia en aquella zona, a pesar del poco tiempo que Pablo pasó allí. Los capítulos 1–4 de la epístola son la sección más extensa de alabanzas de todas las epístolas de Pablo. Una razón clave del rápido crecimiento es que los tesalonicenses aceptaron el evangelio como Palabra de Dios (2:13).

En Berea (17:10–15). La siguiente parada llevó a nuestros misioneros a una ciudad más pequeña y no tan importante; pero era la siguiente más cercana. Quizá los misioneros esperaban encontrar allí refugio, pero no fue así. Allí se dio el mismo patrón de predicación seguida de oposición, con la diferencia de que los perseguidores no son de esa misma ciudad, sino que vienen de fuera. La característica clave de los de Berea es que eran de mente abierta; el versículo 11 explica que «todos los días examinaban las Escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba». Aunque esta descripción en muchas ocasiones se usa para animar a los creyentes a tener un tiempo devocional o de estudio bíblico diario, lo que Lucas está describiendo aquí es un grupo de judíos que aún no se han convertido, y que están investigando en las Escrituras para averiguar si están de acuerdo con lo que Pablo está predicando.

En Atenas (17:16–34). Quizá el sermón más famoso de Pablo es el que hace en esta comunidad aún por evangelizar, la capital y el centro cultural de Grecia. Allí vio estatuas y templos dedicados a todo el panteón griego, lo que al apóstol «le dolió en el alma» (v. 16). Lucas describe la interacción de Pablo con los filósofos del ágora (vv. 17–21). Como parte del centro de una ciudad antigua, el ágora era el lugar donde la gente se reunía a diario para oír las últimas noticias, a la vez que para comprar y para encontrarse con las amistades. Los equivalentes modernos más cercanos serían los medios de comunicación actuales (periódicos, radio, televisión, Internet, etc.), no necesariamente espacios públicos o comerciales (donde quizá los únicos oradores serían vendedores y charlatanes). Otro equivalente serían las universidades, puesto que las stoa (o pórticos) que había en torno al ágora era donde los filósofos enseñaban a sus estudiantes. El Areópago era el lugar donde se reunía el concilio de la ciudad, pero el término pasó a usarse para designar también al propio concilio, por lo que es posible que en tiempos de Pablo el concilio se reuniera en un rincón del ágora.153 Como en otros lugares, Pablo empieza buscando un punto de unión con los que le están escuchando, y por eso hace referencia al altar al dios desconocido (vv. 22–23), y les dice que les va a hablar de él para que lo puedan conocer. Así, tomando varias de las creencias de aquellos filósofos, y rechazando otras, crea un conflicto entre los estoicos y los epicúreos. Pablo declara que Dios está cerca de todos. Para probarlo, cita a Epiménides, poeta y filósofo cretense del s. VI a.C. (vv. 27–28a). Pero niega la creencia estoica de que todo es parte de Dios (panteísmo). Con los epicúreos está de acuerdo en que Dios o los dioses crearon a las personas, pero niega que ahora el creador se haya despreocupado de su creación. De nuevo, cita a un escritor pagano, Arato de Cilicia del s. III a.C. (v. 28b).

Vemos que Pablo dice que Dios es el Creador, y que aún actúa en la historia, lo que le llevará a hablar de Jesús y de su resurrección, y de la necesidad de que la gente se arrepienta (vv. 29–31). Del mismo modo hoy, muchos misioneros han descubierto que deben empezar la presentación del evangelio con Génesis 1:1, explicando la naturaleza de la fe cristiana en Dios, antes de citar Juan 3:16 y de esperar que la gente entienda el amor de Dios en Jesús.154 A pesar de algunas diferencias claras entre este sermón y otros sermones de Pablo, los principios generales que aparecen tiran por tierra la teoría de que este texto sea creación de Lucas.155 Pero se trata de un modelo de evangelización transcultural, sobre todo para nuestros modernos centros cosmopolitas. El comentario de Kenneth Gangel una generación atrás aún sigue siendo válido: «El cristianismo moderno no ha ofrecido a la intelectualidad de la sociedad americana hoy un claro testimonio de la verdad como el que recibieron los filósofos griegos en Atenas en aquel entonces. La “predicación de la cruz” no tiene por qué consistir en divagaciones verbales simplistas, calculadas para evocar una respuesta emocional. El sermón del Areópago nos ofrece un modelo de excelencia en cuanto a profundidad y relevancia. ¡Que los atenienses de la actualidad oigan de nuevo la palabra del Cristo resucitado!».156

No obstante, es fácil leer los versículos 32–24 y quedarse decepcionado, especialmente si recordamos la gran respuesta ante el evangelio que hubo en Pentecostés. Es probable que la idea de un cuerpo resucitado fuera la piedra de tropiezo más grande para aquellos griegos cultos, que solo creían en la inmortalidad del alma. Aunque algunos sí creyeron, y Lucas nos da los nombres de dos de ellos: Dionisio, uno de los miembros del Areópago o concilio, y una mujer llamada Dámaris, probablemente una invitada especial aquel día, ya que el concilio estaba compuesto solo por hombres. Y otros dijeron estar dispuestos a escuchar más otro día. Podríamos decir que esta respuesta era y es el paradigma típico para el ministerio en los grandes centros urbanos.157 Sea como sea, Lucas no apunta a que Pablo adoptara una estrategia poco directa por no predicar el «claro evangelio» de Cristo, y éste crucificado (1Co 2:2), como algunos han querido ver. Un estudio de la carta de 1a Corintios muestra que Pablo habló de una amplia variedad de temas, y es evidente que el relato de Lucas sobre el sermón de Pablo en Atenas es un resumen.158

A Corinto, y a casa (18:1–22). Situada en un pequeño istmo, Corinto era una ciudad portuaria muy importante para el comercio. Era conocida por la prostitución y la falta de moral en general, de lo que la lengua griega se hace eco, ya que incorporó en su registro coloquial la expresión «mujer corintia» como sinónimo de prostituta. Se dice que el templo de Afrodita en el Acrocorinto, una elevación rocosa desde la que se podía ver toda la ciudad, al menos en tiempos precristianos, contaba con más de mil sacerdotes y sacerdotisas que también se ofrecían para tener relaciones sexuales con los fieles que querían llegar a estar en perfecta unión con la diosa.159 ¡No es de extrañar que Pablo pasara aquí más tiempo que en los demás lugares (más de un año y medio; v. 11), luchando hasta establecer una iglesia viable!

Los versículos 2–4 nos permiten ver que, durante su ministerio itinerante, muchas veces Pablo trabajaba para mantenerse económicamente, poniendo en práctica un oficio que probablemente había aprendido de joven con su padre: la confección de tiendas. En general, a los rabinos judíos les estaba prohibido aceptar dinero por la profesión de la enseñanza, por lo que necesitaban otra ocupación que les permitiera sostenerse (ver el comentario de 1a Corintios 9). En ocasiones Pablo acepta ofrendas de iglesias de otros lugares o de la iglesia en la que está sirviendo (ver Filipenses), pero esas ayudas no cubren todas las necesidades que surgen en sus viajes.160 En esta ocasión se une a un matrimonio que también trabaja confeccionando tiendas, Aquila y Priscila, que más adelante se convertirán en líderes importantes de aquella iglesia primitiva.

En este párrafo introductorio donde se nos habla del tiempo de Pablo en Corinto, también se menciona la orden de Claudio de que todos sean expulsados de Roma (v. 2), un suceso que también recoge el historiador romano Suetonio, que probablemente tuvo lugar en el año 49 d.C. Suetonio explica que lo que provocó la expulsión fue un motín de los judíos de Roma, que habían sido instigados por alguien llamado Chrestus. Según los estudiosos, ésta es una referencia mal escrita a Christus, que es Cristo en latín, y que lo que ocurrió fue, en realidad, una disputa entre los judíos cristianos y los no cristianos sobre el mensaje del evangelio (Vida de Claudio, 25). Gracias a esto quedó bien claro que el cristianismo no era una secta judía más; Roma ya no le daría los privilegios que le concedía al judaísmo como religio licita o religión legal, no obligando a sus fieles a adorar al Emperador. No obstante, después de la muerte de Claudio en el año 54, muchos judíos regresaron a Roma, y hubo otra década de relativa paz hasta el 64, año en que Nerón dictó la persecución de los judíos.

El ministerio de Pablo en Corinto sigue el patrón que había seguido hasta ahora de predicación de los judíos, pero pronto, después de ser rechazado por éstos, va a los gentiles (vv. 5–11). ¡No sería extraño si llegado este punto se hubiera desanimado! Fuera como fuera, lo cierto es que aquí ocurre algo que no es muy común fuera de los evangelios: Jesús habla directamente a Pablo para animarle, diciéndole que está con él y prometiéndole que «tengo mucha gente en esta ciudad» (v. 10). Dado que no hay evidencia de que el cristianismo llegara a Corinto antes que Pablo, lo que el Señor está diciendo es que ya ha establecido que un número considerable de personas responda de forma positiva ante el evangelio. Como en el resto de las Escrituras, la doctrina de la elección no es un impedimento para la evangelización, ¡sino un incentivo!161 Si Dios no actuara primero en las personas, nadie podría aceptar a Cristo.

La oposición judía finalmente culmina cuando los judíos lo llevan ante Ga-lión, el procónsul romano en Corinto. Pero Galión considera que se trata de una disputa por cuestiones relacionadas con la fe judía, por lo que se niega a juzgar a Pablo. Eso sienta un importante precedente en cuanto a la legalidad del cristianismo en Corinto, comparable a la liberación de Pablo en Filipos.162 Curiosamente, la multitud, en su mayoría pagana, respondió abalanzándose sobre Sóstenes, el jefe de la sinagoga, mientras Galión hace la vista gorda ante la paliza que le dan, dejando en evidencia el profundo antisemitismo que había en el mundo griego en aquella época.163 Uno se pregunta si éste es el mismo Sóstenes cuyo nombre aparece en el primer versículo de 1a Corintios. De hecho, su antecesor Crispo ya se había convertido (v. 8).

El último párrafo dedicado al segundo viaje misionero de Pablo (vv. 18–22) describe cómo Pablo hace cortarse el pelo en Cencreas «a causa de un voto que había hecho» (v. 18). Lo más probable es que se tratara del voto nazareo (ver Nm 6), que culminaría ofreciendo un sacrificio en el templo cuando llegara a Jerusalén.164 Pero, ¿por qué Pablo hace ese voto, si Jesús ya se sacrificó una sola vez y para siempre por los pecados? Es difícil saber la respuesta; Lucas no hace ningún comentario y, aunque lo hiciera, el sacrificio podría haber sido una ofrenda de gratitud en lugar de una ofrenda por los pecados.165 Lucas también menciona que Pablo se detiene brevemente en Éfeso, donde rechaza una invitación, aunque promete regresar (vv. 19–21). Éfeso será, de hecho, la parada principal de Pablo en su tercer viaje misionero.



Visitando ciudades donde ya había estado en su primer viaje (18:23). Con el último versículo de la sección anterior y el primer versículo sobre el nuevo viaje de Pablo, Lucas nos muestra lo rápido que puede cubrir las largas distancias de estos viajes. No obstante, no olvidemos la preocupación constante de Pablo por aquellos a los que ya ha evangelizado, por las iglesias que ha ayudado a establecer, y por el crecimiento del cristianismo, sobre todo en las regiones donde está experimentando oposición. Pero lo cierto es que Lucas tiene más interés en lo que ocurre en Éfeso, y a eso dedicará su atención.

Ministerio en Éfeso (18:24–19:20). Aquí Pablo se quedará alrededor de tres años, o quizá un poco más. Éfeso era otro centro importante de la vida cultural y religiosa del Imperio Romano.166 El primer incidente que Lucas recoge (vv. 24–28), antes de que Pablo llegue, nos presenta a Apolos. Cuando vemos que era un judío de Egipto al que los romanos en Asia le habían enseñado a predicar, y que ahora estaba predicando en Grecia, ¡podemos apreciar algo de la naturaleza cosmopolita del Imperio del primer siglo! Apolos conocía bien las Escrituras, había recibido instrucción sobre algunos elementos del cristianismo, enseñaba con exactitud acerca de Jesús y, «aunque conocía sólo el bautismo de Juan» (vv. 24–25). Al parecer, esto apunta a que no había oído del bautismo del Espíritu, o al menos no sobre la forma en la que se cumplió en Pentecostés, y, por tanto, en cierto sentido estaba enseñando un mensaje incompleto. Pero Priscila y Aquila le contaron todos los detalles que no conocía (v. 26). Es interesante ver que, como en los versículos 18–19, Lucas menciona primero el nombre de la mujer, aunque eso no era nada común en aquella época. Quizá eso quiera decir que ella era más prominente que su marido, pero decir que ella era la líder formal de la iglesia es leer algo que el texto no dice. Por otro lado, este hecho muestra no es inapropiado, al menos en algunos contextos cristianos, que una mujer enseñe a los hombres (un dato importante a tener en cuenta cuando luchamos con 1Ti. 2:12).167

Hechos 19:1–7 es uno de los sucesos más curiosos de este libro. Cuando Pablo regresa a Éfeso, se encuentra con doce hombres a los que Lucas llama «discípulos» (v. 1). No obstante, cuando ya hemos leído toda la información que nos da sobre esos hombres, da la impresión de que en el versículo 1 ha usado el término «discípulos» de manera fenomenológica, es decir, que era el término que aquellos hombres usaban para denominarse a ellos mismos. Después de todo, a diferencia de Apolos, que lo único de lo que no había oído hablar era el bautismo del Espíritu, estos «creyentes» ni siquiera habían oído hablar del Espíritu Santo (v. 2). Eso significa que no eran judíos, porque el Espíritu aparece en el Antiguo Testamento. Pero también significa que tampoco debían conocer demasiado el mensaje de Juan el Bautista, aunque según ellos habían sido bautizados por él, porque la parte central de su mensaje era Aquel que vendría después que él y bautizaría en el Espíritu. Y está claro que tampoco sabían mucho de Jesús, puesto que, sobre todo en el Evangelio de Lucas, se dice una y otra vez que Jesús estaba lleno del Espíritu o que era fortalecido por el Espíritu.

Así, aunque a primera vista este pasaje parece ser la tercera y última desviación del «conjunto pentecostal» (ver capítulos 8 y 10) porque tanto el bautismo cristiano como la llegada del Espíritu se dan después de la «fe» inicial, de hecho es imposible imaginar que estos discípulos fueran cristianos desde el principio. Cuando Pablo les cuenta todo lo que aún necesitan saber, entonces ya pueden tomar un compromiso con conocimiento de causa, y de forma inmediata se dan los otros dos elementos: el Bautismo y la recepción del Espíritu (vv. 4–7). Éste también es el tercer y último lugar en Hechos en el que se menciona la acción de hablar en lenguas (v. 6). En cuanto a este tema, ver nuestro comentario unas páginas atrás (p. 44–45).168

Los versículos 8–10 nos presentan el ministerio de enseñanza de Pablo tomando el mismo patrón que se ha dado anteriormente: primero a los judíos, y luego a los griegos. En el versículo 9, el texto occidental añade que Pablo enseñaba en la escuela de Tirano «desde la hora quinta a la hora novena» (es decir, desde las 11 de la mañana hasta las 4 de la tarde). Dado que ese era el periodo más caluroso del día, e incluía el rato de la siesta, parte de la escuela debía estar vacía, por lo que aquí tenemos lo que podría considerarse un reflejo de exactitud histórica. Nos hace preguntarnos sobre nuestro compromiso con la enseñanza y el aprendizaje de la Palabra de Dios, porque, ¿estaríamos dispuestos a dedicarle las horas menos adecuadas del día? Los versículos 11–12 recogen que Pablo hizo milagros espectaculares, semejantes a los que Pedro hace en 5:15 (sin duda, otro paralelismo deliberado entre estos dos personajes). Una demostración de que el poder de Dios en Jesús es genuino. La naturaleza casi mágica de estos milagros quizá encaja en una ciudad que era el centro de mucha de la «magia» antigua, similar a lo que hoy llamaríamos ocultismo.169 Pero Lucas deja claro que Dios es el que hace estos milagros extraordinarios, y que estos no son obra ni de Pablo, ni de los pañuelos o delantales que el apóstol ha tocado.170



De hecho, el siguiente episodio ilustra el poder y el peligro de la magia (vv. 13–19). Los siete hijos insensatos de Esceva171 intentan manipular el poder de Jesús, del mismo modo que los practicantes de conjuros mágicos intentaban manipular a los dioses paganos, pero al final un endemoniado se vuelve contra ellos. En los papiros se ha encontrado una fórmula muy similar: «Te suplico por el Dios de los hebreos, Jesús». Pero para que el poder divino pueda actuar de verdad es necesario que la fe en Cristo se ejerza de forma adecuada.172 Cuando la noticia sobre aquella debacle se extiende, muchos se arrepienten, y a continuación somos testigos de la primera quema de libros de la historia de la iglesia.173 Es significativo ver la cantidad de dinero que se pierde: el equivalente a cincuenta mil días de trabajo como mínimo. ¡Si los cristianos hoy estuvieran dispuestos a arruinar de esa forma a, por ejemplo, la industria de la pornografía! El hecho de que se han encontrado miles de papiros con conjuros y fórmulas mágicas que fechan de muy poco tiempo después de este incidente nos recuerda que esa reforma no duró demasiado. No obstante, en aquel momento, la respuesta fue muy positiva y, para cerrar otra sección de su libro, Lucas vuelve a decirnos que «la Palabra del Señor crecía y se difundía», (v. 20).



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