8 de pentecostés a patmos una introducción a los libros de hechos a apocalipsis



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84. Cf. Philip E. Hughes, The Book of Revelation (Leicester: IVP; Grand Rapids: Eerdmans, 1990), 94-95. La naturaleza totalmente multicultural del cielo nos dice que hoy no solo deberíamos hablar de la iglesia universal y multicultural, sino que deberíamos trabajar para que existieran iglesias multiculturales.

85. Cf. Ladd, Revelation, 117-18.

86. Cf. Kirsten Nielsen, «Shepherd, Lamb and Blood: Imagery in the Old Testament – Use and Reuse», ST 46 (1992): 121-32.

87. Encontrará más detalles en J. Ramsey Michaels, Interpreting the Book of Revelation (Grand Rapids: Baker, 1992), 56-58.

88. Cf. Beasley-Murray, Revelation, 156-167.

89. Keener, Revelation, 272.

90. Robert H. Mounce, Comentario al libro del Apocalipsis (Barcelona: CLIE, 2007).

91. David E. Aune, Revelation 6-16 (Nashville: Nelson, 1998), 527.

92. Ibid., 530.

93. George B. Caird, The Revelation of Saint John the Divine (London: Black; New York: Harper & Row, 1966).

94. «Juan se habría reído ante cualquier intento de identificar esta horda con un ejército humano, porque él está hablando de principados y potestades» (Witherington, Revelation, 154).

95. Aune (Revelation 6-16, 539) observa que en el Talmud babilónico en dos ocasiones aparecen grandes ejércitos de ángeles destructores (b. Shabbat 88a; b. Pesahim 112b). En dicho pasaje, «180.000 ángeles destructores salen cada noche», no para realizar ataques físicos, sino ataques espirituales.

96. P. ej., Mounce, Revelation, 282ss.

97. Ver esp. Bauckham, Climax of Prophecy, 243-57.

98. Cf. Aune, Revelation 6-16, 562-63.

99. P. ej., Caird, Revelation, 126.

100. La RV dice «el tiempo no sería más», pero es una mala traducción, porque eso solo es verdad en el estado eterno (si es que es verdad).

101. Cf. Murphy, Fallen Is Babylon, 260.

102. Ver Osborne (Revelation, 417-24), donde encontrará una presentación y opiniones sobre un amplio abanico de interpretaciones. Sobre el tipo de Moisés en Apocalipsis, teoría posiblemente más extendida, ver Peder Borgen, «Moses, Jesus and the Roman Emperor; Observations in Philo’s Writings and the Revelation of John», NovT 38 (1996): 145-59.

103. Keener, Revelation, 288-89.

104. Cf. Roloff, Revelation, 130.

105. Keener, Revelation, 287.

106. «Apocalipsis repite la Gran Comisión, pero la sitúa deliberadamente en el contexto de tribulación y sufrimiento». En la misma línea, David E. Holwerda, «The Church and the Little Scroll (Revelaton 10,11)», CTJ 34 (1999): 148.

107. Cf. Beasley-Murray, Revelation, 183-85.

108. Osborne (Revelation, 433) describe este cuatro como «un amalgama de Jerusalén y Roma que se convierte en la capital impía del Anticristo».

109. Ver esp. Ladd, Revelation, 159-60.

110. Contrastar a Osborne (Revelation, 433-35), que cree que aquí se está hablando de la conversión de algunas personas de cada nación, con Mounce (Comentario al Libro del Apocalipsis, 313-314), para quien esto solo es el reconocimiento de su complicidad con la persecución de la iglesia.

111. R. Dalrymple («These Are the Ones … [Rev 7]», Bib 86 [2005]: 396-406) identifica en el capítulo 11 cuatro claves para los juntos: protección divina, testimonio, perseverancia en medio de la persecución, y vindicación. Las dos primeras caracterizan a los 144.000 en Ap. 7:1-8; las dos últimas, a la multitud incontable en 7:9-17, respaldando de nuevo la ecuación de estos dos grupos.

112. Ladd (Revelation, 164) explica que estos relámpagos, estruendos, truenos, terremoto y granizada «son expresiones convencionales para expresar la majestad y el poder que acompañan la manifestación de la presencia divina».

113. Ver esp. los Himnos de Qumrán (1QH 3:1-11); cf. Murphy, Fallen Is Babylon, 282-83.

114. Mounce, Comentario al libro del Apocalipsis, 336.

115. Osborne, Revelation, 461.

116. Cf. Witherington, Revelation, 171.

117. Keener (Revelation, 327) habla de forma incisiva de la disposición a sufrir que será necesaria para poder alcanzar las partes del mundo más cerradas al evangelio.

118. Mounce (Comentario al libro de Apocalipsis, 347-48), resume este simbolismo de la siguiente forma: «La veneración de una perversión de la autoridad secular diabólicamente inspirada supone la mayor ofensa contra el único Dios verdadero».

119. Cf. Ladd, Revelation, 180.

120. Aunque la traducción más literal sería «cuyos nombres no han sido en el libro de la vida que pertenece al Cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo», no tiene demasiado sentido. Dios planeó la salvación a través de la muerte de Cristo antes de la creación del mundo, pero Jesús no murió entonces. La traducción que aparece a pie de página en la NVI nos parece acertada, pues tiene mucho más sentido. También es interesante ver que no aparece una descripción equivalente de aquellos que adoran la bestia, lo que podría apuntar de nuevo a la predestinación positiva (ver más arriba, pp. 272, 357).

121. Ciertamente, el culto imperial producía una serie de paralelismos parciales a las señales y maravillas descritos aquí haciendo uso de trucos y otros mecanismos. Ver Steven J. Scherrer, «Signs and Wonders in the Imperial Cult: A New Look at a Roman Religious Institution in the Light of Rev 13:13-15», JBL 103 (1984): 599-610.

122. Osborne (Revelation, 516) nos recuerda que quince años después, Plinio también llevó a cabo esta práctica.

123. Edwin A. Judge, «The Mark of the Beast, Revelation 13:16», TynB 42 (1991): 158-160. Philip A. Harland («Honouring the Emperor or Assailing the Beast: Participation in Civic Life among Associations [Jewish, Christian and Other] in Asia Minor and the Apocalypse of John», JSNT 77 [2000]: 99-121) subraya los paralelismos entre las iglesias de Juan y las asociaciones grecorromanas de voluntarios, diciendo que es muy probable que algunos cristianos participaran también en estos gremios comerciales.

124. Aunque algunos manuscritos dicen 616, que es la suma de las consonantes sin la «n», por lo que vemos que algunos escribas creían que sí se estaba haciendo referencia a Nerón.

125. Ver, p. ej., Beasley-Murray, Revelation, 219-21.

126. Cf. esp. Bernard McGinn, Antichrist (San Francisco: HarperSanFrancisco, 1994).

127. Keener, Revelation, 342-43.

128. Peterson, Reversed Thunder, 126.

129. Beasley-Murray, Revelation, 222.

130. Como dice esp. Tina Pippin sobre todo el libro de Apocalipsis (Death and Desire: The Rhetoric of Gender in the Apocalypse of John [Louisville: WJKP, 1992]).

131. Ver esp. Elizabeth Schüssler Fiorenza, Revelation: Vision of a Just World (Minneapolis: Fortress, 1991), 88. Según ella, es muy probable que la infidelidad en este caso consistiera en la participación en el culto imperial. Cf. Ruben Zimmermann, «Die Virginitäts-Metapher in Apk 14:4-5 im Horizont von Befleckung, Loskauf un Erstlingsfrucht», NovT 45 (2003): 45-70.

132. La referencia al monte Sión tampoco puede referirse a la colina en la que estaba el templo judío, porque estos creyentes, como el Cordero, están delante del trono de Dios. El uso que Juan hace es análogo al del monte Sión celestial que encontramos en Hebreos 12:22.

133. Sobre la inversión radical que ocurrirá entre los que acumulan los honores de este mundo pero luego recibirán la desaprobación de Dios, y los que son perseguidos ahora pero luego recibirán la aprobación de Dios, ver David A. deSilva, «Honor Discourse and the Rhetorical Strategy of the Apocalypse of John», JSNT 71 (1998): 79-110. Encontrará un comentario más detallado de este tema y pasaje en ídem, «A Sociorhetorical Interpretation of Revelation 14:6-13», BBR 9 (1999): 65-117, y verá cómo Juan enfatiza que Jesús ha suplantado a Roma, porque él es el verdadero Juez y Benefactor

134. «Algunos preguntan si, sabiendo del tormento eterno de los condenados, podremos vivir felices en el cielo (14:10-11). Pero el propósito de este anuncio es asegurarles a los cristianos oprimidos que su vindicación futura va a tener lugar (14:12). Para los que experimentamos un grado de opresión mucho menor, puede que la imagen no nos parezca un motivo de celebración. Para entender de forma plena el sentido del texto, tenemos que ponernos en la piel de nuestros hermanos y hermanas que están sufriendo persecución» (Keener, Revelation, 380).

135. Cf. esp. Bauckham, Climax of Prophecy, 238-337. Sobre la perspectiva de que ambas escenas hacen referencia al juicio de los creyentes, ver esp. Eckhard J. Schnabel, «John and the Future of the Nations», BBR 12 (2002): 243-71.

136. Ladd, Revelation, 202. Por otro lado, quizá se haya usado la cifra de 1.600 estadios porque «es el cuadrado, multiplicado por 100, de 4, el número que expresa la totalidad del mundo (cf. 7:1). Entonces, el significado sería que la destrucción engloba a todo el mundo en todas sus regiones» (Roloff, Revelation, 178).

137. Osborne, Revelation, 573.

138. Keener, Revelation, 400.

139. Cf. Mounce, Comentario al libro del Apocalipsis, 394: «El juicio de Dios no es ni vengativo ni caprichoso. Es una expresión de su naturaleza recta y justa».

140. Cf. Aune, Revelation 6-16, 893.

141. Alan F. Johnson, «Revelation», en Expositor’s Bible Commentary, ed. Frank E. Gaebelein, vol. 12 (Grand Rapids: Zondervan, 1981), 552.

142. Aquí y en el capítulo 21 encontramos los clímax respectivos de dos símbolos antitéticos que marcan el libro de Apocalipsis: Babilonia, la prostituta, y la nueva Jerusalén, la novia de Cristo. Ver Gordon Campbell, «Antithetical Geminine-Urban Imagery and a Tale of Two Women – Cities in the Book of Revelation», TynB 55 (2004): 81-108. Más información en Barbara R. Rossing, The Choice Between Two Cities: Whore, Bride, and Empire in the Apocalypse (Harrisburg: Trinity, 1999).

143. Roloff (Revelation, 197) observa que hay dos aspectos que caracterizan a la mujer que va montada en la bestia: «su voluptuosidad lujuriosa y lascivia arrogante», y que «el asesinato de los testigos de Jesús se convierte para el imperio en el triunfo final de la impiedad de la mujer».

144. Gilles Quispel, The Secret Book of Revelation (New York: McGraw-Hill, 1979), 96.

145. David E. Aune (Revelation 17-22 [Nashville: Nelson, 1998]. 920-22) observa que a finales del siglo I d.C. había una moneda que representaba a la diosa Roma como una guerrera, sentada sobre siete colinas y con un pie dentro del río Tíber, un elemento más de todo el trasfondo de esta referencia.

146. Encontrará siete acercamientos diferentes en Osborne, Revelation, 618-20.

147. Mounce, Comentario al libro de Apocalipsis, 439.

148. Decir que estos diez poderes hacen referencia a las Unión Económica Europea, que durante muchos años contaba con diez miembros, no tiene ninguna justificación exe-gética ni teológica. Hoy en día son más de veinticinco, e incluso cuando eran menos miembros, los creyentes europeos estaban consiguiendo poco a poco algunos avances significativos a través de dicha organización. Ver Fred Catherwood, Pro-Europe? (Leicester: IVP, 1991).

149. Quizá la explicación más clara que existe de estos paralelismos es la del poema de Julia Esquivel, «Thanksgiving Day in the USA», en Threatened with Resurrection (Elgin: Brethren, 1982). Mientras escribo el primer borrador de este comentario en la celebración de Acción de Gracias de 2004, poco ha cambiado desde 1980. Nuestra sofisticada fuerza armamentística está matando a cientos, si no miles, en Irak en lugar de en Centroamérica, pero las razones son las mismas. Curiosamente, durante el mandato de Clinton (1992-2000), muchos cristianos de derechas creían que los EE.UU. se estaban adentrando más y más en la ciénaga que Apocalipsis predice aquí. Durante el mandato de Bush del 2000 al día de hoy, muchos creen que esos pensamientos son blasfemia. Ambas reacciones son exageradas y muestran los problemas que surgen cuando un lector interpreta Apocalipsis como si los sucesos que narra se fueran a cumplir únicamente en su tiempo o en su cultura. Pero tarde o temprano las tendencias que encontramos en todas las épocas llegarán a su cumplimiento total.

150. Keener, Revelation, 442-43.

151. Ver Bauckham, Climax of Prophecy, 338-83; J. Nelson Kraybill, Imperial Cult and Commerce in John’s Apocalypse (Sheffield: SAP, 1996).

152. Peterson, Reversed Thunder, 148. Para las sociedades capitalistas, encontrará sugerencias prácticas sobre cómo pueden los creyentes evitar este destino en Wes Howard-Brook y Anthony Gwyther, «Coming Out of Empire Today», en Unveiling Empire: Reading Revelation Then and Now (Maryknowll: Orbis, 1999).

153. Cf. Osborne, Revelation, 659.

154. Cf. Witherington, Revelation, 234. Ver también Smalley, Revelation, 487.

155. Osborne, Revelation, 686.

156. Aune, Revelation 17-22, 1063.

157. El ejército que acompaña a Cristo «según la descripción de Apocalipsis, no llega a luchar. De hecho, no llevan armaduras, sino ropa ceremonial. Cristo es quien lleva a cabo la lucha, y lo hace por su palabra» (Witherington, Revelation, 243).

158. «Aunque no era la intención del apóstol, una de las consecuencias de la visión del Armagedón es que ha alimentado la imaginación de los que no conocen la Biblia, que se han dedicado a construir fantasías sobre los últimos días en lugar centrarse en el valor de la obediencia tenaz, del amor sacrificado, y de la entereza vigilante. Cuando la gente no conoce el simbolismo de los profetas y los Evangelios, ni el lenguaje metafórico de la guerra en la historia de la salvación, cae en el error de elaborar predicciones sobre un holocausto que tendrá lugar en los últimos días en el monte Meguido en Israel, basándose en una mala lectura de las noticias sobre la política internacional. Jesús nos dijo claramente que la gente que hace estas predicciones sensacionalistas son los falsos Cristos y falsos profetas de los que nos hemos de guardar (Mt 24:23-26)» (Peterson, Reversed Thunder, 165).

159. Encontrará una lista de argumentos exegéticos a favor de que el milenio ocurre después de la venida de Cristo, en Keener, Revelation, 464-65. Cf. también Beatrice S. Neall, «Amillennialism Reconsidered», AUSS 43 (2005): 185-210.

160. George R. Beasley-Murray, «Premillennialism», en Revelation: Three Viewpoints (Nashville: Broadman, 1977), 67. La idea es que, igual que el Salmo 90:4 dice que un día es como mil años para Dios, podría ser que el día de reposo que Juan ve dura ese mismo periodo de tiempo. Sabemos que algunos judíos y cristianos creían que la historia de la humanidad duraría seis mil años seguidos de un milenio de reposo. La ironía de que haya cristianos hoy en día que sostienen esta creencia y que aseguran que el milenio tiene que empezar en torno al año 2000 d.C. es que ni siquiera los creacionistas más literales creen que podamos contar las referencias a años que aparecen en la Biblia y deducir sin más que Dios creó el Universo en torno al 4000 a.C. Incluso los creacionistas más estrictos reconocen que la tierra ha existido mucho más de 6000 años.

161. Cf. también J. Webb Mealy, After the Thousand Years: Resurrection and Judgement in Revelation 20 (Sheffield: JSOT, 1992).

162. Keener (Revelation, 467) explica: «Como Juan entiende que toda la iglesia tiene que oponerse al sistema de este mundo, representa a la iglesia como una iglesia mártir, aunque esa imagen también engloba a gente que no fue asesinada sino que resistió a la bestia».

163. Osborne, Revelation, 688.

164. Este es el pasaje de las Escrituras que más se acerca a la posible aunque improbable visión que C. S. Lewis presenta en su novela El gran divorcio, en la que se dice que las personas que ya están sufriendo los horrores del infierno no elegirían salir de allí e ir al cielo aunque se les ofreciera esa oportunidad, porque serían incapaces de disfrutarlo.

165. Cf. Ladd, Revelation, 268.

166. Wright, The Resurrection of the Son of God, 31, y a lo largo de toda la obra.

167. En Ezequiel 38:2, Gog aparece como el príncipe soberano de Mesec y Tubal. ¡Esos topónimos «no son la forma original de Moscú y Tobolsk! (Son los nombres hebreos de las tribus ubicadas en el este de Anatolia conocidas entre los historiadores como los mosci y los tibareni» (Mounce, Comentario al libro del Apocalipsis, 498 n. 5).

168. «Los que se ofenden ante esta enseñanza tienen un concepto muy pobre de la terrible naturaleza del pecado, y de la respuesta lógica de la santidad divina» (Osborne, Revelation, 717).

169. Como Mounce adopta la interpretación de que durante el milenio solo resucitarán los mártires (Comentario al libro del Apocalipsis, 503), da por sentado que los demás muertos cristianos son juzgados aquí y que sus nombres aparecen en el libro de la vida. Aunque es posible, es interesante notar que sobre eso no hay ninguna mención explícita; solo hay información explícita sobre aquellos cuyos nombres no aparecen en el libro.

170. Cf. Aune, Revelation 17-22, 1119.

171. Mucha gente imagina la vida por venir como un paraíso idílico y privado, ¡pero lo que Dios ha planeado es una gran multitud de personas viviendo todas juntas! En este mundo caído, las ciudades grandes son un nido de muchos males, pero con la santificación del cosmos, el pecado ya no existirá. «No entramos en el cielo escapando de aquello que no nos gusta, sino por la santificación del lugar en el que Dios nos ha puesto» (Peterson, Reversed Thunder, 174).

172. Cf. Celia Deutsch, «Transformation of Symbols: The New Jerusalem in Rv 21,1-22,5», ZNW 78 (1987): 106-26. Esta imagen ya ha aparecido como «la Jerusalén celestial» en Gá 4:26 y Heb 12:22. Encontrará un estudio detallado sobre este tema y de Apocalipsis 21-22 en Phichan Lee, The New Jerusalem in the Book of Revelation (Tübingen: Mohr, 2001).

173. Cf. Robert H. Gundry, «The New Jerusalem: People as Place, Not Place as People», NovT 29 (1987): 254-64.

174. Keener, Revelation, 486.

175. Ver la lista de elementos y su explicación en Ibíd., 489-90.

176. Witherington (Revelation, 268) deduce que «ya no hay división entre lo sagrado y lo secular. Toda la ciudad es un templo santo, porque Dios está con su pueblo en toda la ciudad y ellos son su templo». En cuanto a los doce mil estadios, también comenta que la superficie de la ciudad se aproximaría a «todo el Mediterráneo, desde Jerusalén hasta España» y que «entonces, Juan estaría sugiriendo que la nueva creación se corresponde exactamente con el nuevo pueblo de Dios o su nueva comunidad» (p. 269).

177. Keener, Revelation, 496.

178. Dave Mathewson («The Destiny of the Nations in Revelation 21:1-22:5: A Reconsideration», TynB 53 [2002]: 121-42) recoge las principales opciones, concluyendo que el lenguaje de Juan destaca «las naciones que se convertirán en el futuro como cumplimiento de las profecías del AT (Is. 2:2-5; 60)». Pero a diferencia del énfasis que encontramos en Bauckham (Climax of Prophecy), para Mathewson el énfasis que Juan hace en la salvación universal no reemplaza el énfasis que también hace en el juicio universal.

179. Keener, Revelation, 497.

180. En el texto griego no hay verbo, así que tenemos que incluir la forma del verbo «ser» que más encaja en este contexto. Dada la ausencia de maldición en la frase siguiente, es imposible creer que Juan pensaba que en la nueva Jerusalén aún habría gente que necesitaba ser sanada. La traducción debería ser la siguiente: «Y las hojas del árbol eran para la sanidad de los pueblos». Y este texto no respalda el universalismo, sino simplemente el cumplimiento de la Gran Comisión. Cf. Ibíd., 511; Osborne, Revelation, 772.

181. Beale (Revelation, 1135) dice que el suceso principal en la historia de la salvación después de Pentecostés es la parusía, por lo que siempre quedará poco, aunque aún queden muchos años.

182. Roloff, Revelation, 251.

183. Osborne, Revelation, 786.

184. Cf. Peter Balla, «Evidence for an Early Christian Canon (Second and Third Century)», en The Canon Debate, ed. Lee M. McDonald y James A. Sanders (Peabody: Hendrickson, 2002), 375.



185. David Scholer («Breaking the Code: Interpretive Reflections on Revelation», ERT 25 [2001]: 304-17) explica que este libro es más un manual sobre discipulado, sobre todo durante una etapa de sufrimiento intenso, que un «criptograma» de sucesos presentes o futuros.


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