A esperar Adviento 2013 un adviento lleno de esperanza



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a esperar

Adviento 2013



UN ADVIENTO LLENO DE ESPERANZA

Queremos invitar a vivir este año el Adviento con una renovada esperanza. Son demasiados los acontecimientos negativos que nos rodean y parece que nuestro corazón corre el riesgo de secarse. También corremos el riesgo de olvidar que Dios acompaña nuestras vidas. Navidad es la buena noticia, la mejor noticia: ¡Jesús nace! Dios no se desentiende de nosotros. Nunca lo ha hecho y nunca lo hará. Hay muchos brotes verdes. Dios nos regala uno.

El profeta Isaías nos puede ayudar a esperar cosas nuevas. Pero sobre todo nos ayuda a ponernos en la piel de quienes esperaron con confianza la cercanía de Dios y escucharon una promesa que invitaba a la esperanza. Ante dicha promesas sólo quedaba esperar.

"Del tronco seco de Jesé saldrá un brote nuevo, y de su raíz nacerá un hijo. Sobre él descansará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría,
espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y respeto hacia Dios"

(Isaías 11, 1-3)


Durante este Adviento esperaremos. Pero no esperaremos sentados, sino que lo haremos preparándonos para celebrar la Navidad y darnos cuenta de lo que ella supone en nuestra vida.
La imagen que queremos utilizar, sugerida por el propio texto del profeta, es la de un árbol seco con cuatro ramas para Primaria. Para Secundaria será la cuerda del Adviento y los distintos personajes que han andado por ella. En Postobligatoria será una cuerda altísima que cada semana estará más cerca del suelo.
Cada etapa educativa encontrará aquí sugerencias y materiales para preparar, comprender y vivir la Navidad de una manera adecuada a su edad y madurez.

Feliz Adviento... atrévete a recorrerlo con una mirada y un corazón de esperanza.



AMBIENTACIÓN

Puede servir, para ambientar musicalmente, la siguiente canción:



Título: LO NUEVO HA COMENZADO

Autor: Nico Montero

Disco: Lo nuevo ha comenzado

Letra:

TU MANO Y LA MÍA SE HALLARÁN


TU VOZ Y LA MÍA SE ENCONTRARAN
Y ENTONCES LLEGARÁ LA NUEVA REALIDAD
EL PROYECTO DE UNA NUEVA HUMANIDAD.
Ya no habrá más hambre
ni dolor.
Ya no habrá más guerra
y división
porque el tiempo viejo ya ha pasado
y lo nuevo ha comenzado.
Ya no habrá más llantos
y terror,
ya no habrá tristeza
ni rencor
porque el tiempo viejo ya ha pasado
y lo nuevo ha comenzado.

ESQUEMA PRIMARIA:

ATRÉVETE A ESPERAR

El árbol se va completando con hojas de colores. En cada una de ellas los niños escriben su acción particular de la semana.

En algunas de ellas escribimos una sola letra de forma que compongan la palabra de cada semana.

SEMANA

HOJAS

PALABRA

ACCIÓN

REFERENCIA BÍBLICA

1ª RAMA

Hojas de color azul.

¡ATENCIÓN!

Observo durante la semana acciones bonitas y las apunto.

"Estad atentos, porque no sabéis ni el día ni la hora"

(Mt 24,37)



2ª RAMA

Hojas de color amarillo.

CAMBIO

Apunto mi compromiso: ¿Qué voy a cambiar yo en mí?

"Cambiad, porque el Reino de los cielos se acerca"

(Mt 3,1)


3ª RAMA

Hojas de color verde.

BUENA NOTICIA

Anoto buenas noticias que he escuchado o que me gustaría que ocurrieran.

"La Buena Noticia es anunciada a los pobres"

(Mt 11,11)



4ª RAMA

Hojas de color naranja o carne.

CONFIANZA

Escribo una pequeña oración a Jesús.

"No tengas miedo al recibir en tu casa a María"

(Mt 1,18)



MODELO DE ÁRBOL



MODELO PARA LAS HOJAS

ESQUEMA SECUNDARIA:

ATRÉVETE A ESPERAR... BUENAS NOTICIAS.

Para los alumnos de la ESO proponemos una serie de guiones que pueden ser representados cada semana.

El itinerario planteado se fija en los distintos personajes del Adviento, auténticos modelos de espera. Andar en equilibrio por la cuerda de la vida durante el Adviento requiere una buena técnica, sobre todo si no quieres pasar la vida cayendo. Hubo personas que cultivaron en su vida la mejor actitud para recorrer su vida: la esperanza. Son personas que esperaron buenas noticias y a todas ellas Dios les hizo una promesa que se cumplió en Navidad.

A partir del mensaje del guión, los alumnos recibirán una invitación: una actitud semanal que les ayude a no caer de la cuerda y a darse cuenta de lo que pasa bajo ella.



SEMANA

PERSONAJE

PARA NO CAER

REFERENCIA BÍBLICA

1ª RAMA

ZACARÍAS

Nace un nuevo día, un nuevo sol. Abre los ojos.

Lc 1,5-22; 68-79

2ª RAMA

ISABEL y MARÍA

Dios se fija en los que realmente lo necesitan. Abre los brazos.

Lc 1,39-55

3ª RAMA

JUAN EL BAUTISTA

Necesitamos silencio y escuchar para cambiar. Abre los oídos.

Mt 3,1-12; 11,2-5

4ª RAMA

JOSÉ

La Buena Noticia es un niño concreto: Jesús. Abre el corazón.

Mt 1, 18-25

ESPERANDO BUENAS NOTICIAS.

La historia de cuatro noticias en un sueño.

Guión en cuatro capítulos para vivir el Adviento

y la Navidad escuchando la Palabra y la vida.

UN RETO PARA ESTE ADVIENTO Y LA NAVIDAD QUE VIENE

Un sueño: Dios soñó con un mundo donde todo era bueno, pero el hombre no lo llegó a entender y algo estropeó ese sueño. Ahora llega el momento de arreglarlo, Dios está dispuesto a que su sueño se haga realidad.

Otro sueño: hombres y mujeres sencillos (Zacarías, Isabel, María, José y Juan el Bautista) viven en una situación de injusticia, de oscuridad… esperan a que se cumplan las promesas de Dios, esperan la buena noticia de la salvación.

Y otro sueño más: El Dudas, un inconformista de hoy en día, sueña con un mundo mejor donde los anuncios navideños y las noticias de los periódicos y telediarios cambien de forma radical. Se pregunta qué ocurre en Navidad y por qué no todos pueden vivirla de igual manera; qué aporta la celebración de la Navidad a tanta gente que vive sin felicidad y dónde está la buena noticia para las personas que sufren.

Su amigo Miguelín intentará explicarle la Navidad que él aprendió una vez en la Biblia, pero esto no es suficiente para El Dudas. La Biblia habla de algo ya pasado… ¿Seguro?

Leyendo la biblia El Dudas se queda dormido y sueña. Este sueño ayudará a El Dudas y a Miguelín a descubrir que aquellos hombres y mujeres del pasado también sufrían y soñaban con un mundo mejor… y también esperaban anuncios de buenas noticias.

El sueño de El Dudas le lleva al momento en que llegan esos anuncios y el sueño de Dios se cumple en las vidas del simpático Zacarías, de las encantadoras primas Isabel y María, del apasionado Juan Bautista y del humilde José.

¿Podrá este anuncio traer las buenas noticias que necesitamos para cambiar también la vida de los hombres y mujeres de hoy? Éste es el reto que deberán plantearse Miguelín y El Dudas y que se nos plantea a nosotros: vivir la vida con el periódico y el Evangelio en las manos. Con pocas respuestas y muchas preguntas… Un reto que deseo nos ayude a vivir un Adviento con los jóvenes descubriendo en la Navidad el inicio de una vida nueva, una vida llena de buenas noticias…

«¡Qué hermosos son sobre los montes

los pies del mensajero que anuncian la paz,

que trae la buena nueva y proclama la salvación…»

(Isaías 52,7)

TEXTOS ADAPTADOS Y ESCOGIDOS

Capítulo 1: La buena noticia de un nuevo sol que nace.


  • Citas: (Hab 1,2-4; Is 8,22-23.9,1 y Lc 1,5-22; 68-79)

  • Ideas: Nace un nuevo día, un nuevo sol. Abre los ojos.

Capítulo 2: La buena noticia del fin de las desigualdades.

  • Citas: (Is 55,1; Sm 113(112); Lc 1,39-55)

  • Ideas: Dios se fija en los que realmente lo necesitan. Abre los brazos.

Capítulo 3: La buena notcia de una nueva vida.

  • Citas: (Lc 3, 1-17; Mt 3, 1-12; 11,2-5;Mc 1,2-3)

  • Ideas: Necesitamos silencio y escuchar para cambiar. Abre los oídos.

Capítulo 4: La buena noticia de un nombre: Jesús.

  • Citas: (Mt 1, 18-25; Is 55, 9-11;52,7)

  • Ideas: El sueño se cumple en un niño concreto: Jesús. Abre el corazón.

PRIMER CAPÍTULO: EL ANUNCIO DE UN NUEVO SOL

NARRADOR EN OFF: Cada hombre… por muy pequeño, sencillo y pobre que sea… lleva en su corazón un sueño. Y de un sueño trata la historia que os quiero contar. Me llamo Miguel y, aunque ahora soy ya mayor, yo también fui una vez un chaval. (Sale Miguelín) Por aquellos años todos me llamaban Miguelín. Recuerdo que yo miraba entonces la realidad con ojos llenos de asombro y todo lo que fuera novedoso me interesaba…



(Coge el gran libro y empieza a leer)

NARRADOR EN OFF: Uno de los recuerdos que guardo con más cariño es el año que, faltando unas semanas para la Navidad, mi abuelo me explicó cómo fue la primera, la auténtica… la Navidad del pasado, y al final me regaló el Gran Libro de la Biblia. Sin embargo, ahora puedo deciros que, en realidad, yo no comprendí el significado de la Navidad hasta el año en que mi amigo Nico, al que todos llamábamos El Dudas, porque no paraba de hacer preguntas, tuvo un sueño fascinante…



(Sale El Dudas)

EL DUDAS: Ey, Miguelín… ¿Se puede saber qué haces con un libro a estas horas? ¡Pero si acabamos de salir de clase!

MIGUELÍN: Tranquilo Dudas, que este libro no es de estudiar. Me lo regaló mi abuelo el año pasado por Navidad y lo suelo leer algunos días.

EL DUDAS: ¿Para qué? ¿Para aprendértelo de memoria o qué? ¡Tú estás zumbao, macho!

MIGUELÍN: ¿Qué dices? ¡Qué va, qué va! No estoy tan loco. Lo leo porque me ayuda a entender muchas cosas. Y ahora que empieza el Adviento, me recuerda la Navidad del pasado, la primera, la auténtica Navidad.

EL DUDAS: ¿Pero no te das cuenta de que eso no sirve de nada? ¡Lo que importa es la Navidad de ahora, la del presente!

MIGUELÍN: Hombre, pero hoy la celebramos porque antiguamente…

EL DUDAS: Joe, tío, y dale con el pasado. ¿Pero tú has visto cómo está el presente? ¡Pero si no hay más que mirar los periódicos y los telediarios!... Guerras, hambre, pobreza, regalos para los que tienen los bolsillos llenos… ¡ah! Y muchos anuncios en la tele. Eso es la Navidad: millones de anuncios a todas horas.

MIGUELÍN: Bueno, ya... sí… tienes razón. Pero mira, en realidad, por lo que me dijo mi abuelo, la Navidad también es una historia de gente que necesitaba un mundo nuevo y que esperaba anuncios…

EL DUDAS: ¡Pues cómo se nota que no viven ahora! ¡Ahora desearían que quitaran todos los anuncios! ¿Sabes que creo? Que los anuncios que realmente tendrían que poner en Navidad son los de… ¡Se anuncia la paz en el mundo! ¡El SIDA desaparece! ¡Alimentos gratis para todos los hambrientos!...

MIGUELÍN: La verdad, Dudas, no sé si esos anuncios vendrán en la Biblia… pero te prometo que los buscaré…

EL DUDAS: Casi mejor si vas a buscar algo de merendar, que he salido de clase con hambre… Ahora me apetece más un bocata y una coca-cola que una sesión de tu gran libro…

MIGUELÍN: Uy, jeje, ¡Vaya! Qué fallo… es verdad… ¡La hora de la merienda!. Voy a la cocina. Enseguida vuelvo

(Miguelín se va a por la merienda. El Dudas se queda solo y se acerca a mirar el libro)

EL DUDAS: (Hablando para sí mismo) Vaya con el libro… este Miguelín es un poco raro… (Lo empieza a tocar y comienza a hablar con él con tono de abogado en un juicio. Hay que dejar pausas como esperando a que el libro hable. Sin prisas, pero sin hacerlo muy lento) Así que… Señor Gran Libro… usted tiene respuestas para todo, ¿eh?..... ¿No dice nada?... ¡A ver! Dígame, dígame, Señor Gran Libro de la Biblia… ¿Qué tiene usted que responder a mis dudas?... ¿Se acabarán las guerras? … ¿Cambiará el mundo?... ¿Será usted quien nos anuncie todo eso?... ¡Vaya, vaya! De modo que sigue callado… habrá qué ver qué encierra usted en su interior… quizás ahí encontremos las respuestas y los tan deseados anuncios… (Abre el libro y empieza a leer, ahora ya con su tono de voz de siempre) Veamos… a ver qué pone aquí…Libro del profeta Isaías, vaya nombre… a ver que dice… “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero, del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas noticias y anuncia la salvación!…” ¡Anda! (Se aleja un poco del libro asustado) ¡Esto sí que es casualidad! Ni que me hubiera estado escuchando el libro… Esto empieza a asustarme. (Vuelve a acercarse) ¿Y si fuera verdad que aquí se anuncia algo nuevo? A ver qué más dice… (Lee) “…que trae buenas noticias y anuncia la salvación y que dice: (El Dudas bosteza) Reina tu Dios. Tus centinelas gritan y cantan a coro (Vuelve a bostezar), porque… ¡Joe, esto ya es más aburrido! …. Porque… ven con sus ojos…(Bostezando) ¡Ay qué sueño me está entrando!... ven con sus ojos… sus propios oooojooossss… queee.. el Señorrrr … (Cae dormido sobre el libro)



(Un efecto de luz estroboscópica o máquina de humo podría ayudar a hacer ver que está soñando. Se oyen voces de fondo en off, son voces distorsionadas, casi entremezcladas en forma de ecos, de personajes que aparecerán cada semana… nada cambia hasta que aparezca Miguelín)

VOZ EN OFF DE ZACARÍAS: “Nos visitará un sol que nace de lo alto, para iluminar… hacia el camino de la paz”

VOZ EN OFF DE MARÍA: “Derriba del trono a los poderosos… como lo había prometido”

VOZ EN OFF DE JUAN BAUTISTA: “¡Preparad los caminos!... el que tenga vestidos y comida de sobra… que lo comparta!”

VOZ EN OFF DE JOSÉ: ¡Está bien! Lo acepto, le pondré un nombre a ese niño… se llamará… Jesús, Jesús, Jesús, Jesús……(La voz se va perdiendo)...

(Vuelve la luz normal. Aparece Miguelín con la merienda y ve a El Dudas dormido y moviéndose repitiendo el nombre de Jesús)

EL DUDAS: … Jesús, Jesús, Jesús……

MIGUELÍN: Pero Nico, Nico… Despierta…. ¡¡¡¡Niiiicooooolááááás!!!!!!

EL DUDAS: Aaaahhh… no me llames Nicolás. Nicolás sólo me llaman los profes, Nico mi familia y mis amigos El Dudas. Y punto.

MIGUELÍN: Vale, vale… pero es que estabas soñando y no parabas de gritar.

EL DUDAS: Joe, macho, qué sueño.

MIGUELÍN: ¿Pero cómo te has podido quedar dormido?

EL DUDAS: ¿Y a mí qué me cuentas? Y es que encima lo que he soñado es lo que estábamos hablando… He visto anuncios, gente que esperaba un mundo nuevo… Todo rarísimo…

MIGUELÍN: ¿Qué me dices? ¡Cuenta, cuenta…! Vamos a la sala… (Se van yendo, mientras El Dudas inicia su relato)

(Todo oscuro. Aparece Zacarías. En la mano lleva una pequeña bandejita con incienso del cual sale humo)

EL DUDAS EN OFF: Pues verás, vas a flipar, de repente yo estaba en un templo. De esos de la antigüedad que se ven en los libros de historia… con columnas grandes y todo oscuro. Y aparecía un señor muy mayor, con barba blanca y una túnica que le cubría toda la cabeza; y se acercaba a la Biblia… Yo estaba detrás de una columna con una vela encendida en la mano (Aparece El Dudas con la vela) y me empezó a hablar como si me conociera de toda la vida…

ZACARÍAS: Nicolás, amigo mío. Ven, acércate con la vela, que aquí está todo oscuro. Casi no veo y en estos meses en que me toca a mí hacer la oración espero hacerlo bien y que Dios me escuche…

EL DUDAS: ¿Quién yo?

ZACARÍAS: Claro… ¿Quién si no? ¿Ves a alguno más por aquí? Acércate…

EL DUDAS: Está bien… voy. (Se acerca. Habla para sí mismo) ¿Y de qué me conocerá a mí este señor tan mayor?...

ZACARÍAS: ¿Ves? Con más luz las cosas se ven mejor… y se reza mejor:

Señor, suba hasta ti nuestra oración

como el humo de este incienso.

¿Hasta cuándo, Señor,

pediré auxilio sin que Tú me escuches?

Ante mis ojos sólo hay violencia,

injusticia, maldad…

No veo justicia por ninguna parte…

EL DUDAS: Oiga, eh, oiga… ¿Está seguro de que le van a escuchar?

ZACARÍAS: Claro, amigo mío, Dios escuchará… igual no ahora, pero acabará escuchando…

EL DUDAS: ¿Y tardará en responder? Es que yo quiero pedirle lo mismo, porque no veo más que guerras, y hambre y contaminación, y…

ZACARÍAS: (Con delicadeza) Chsss… no seas impaciente, Dios sabe cuando llegará el momento de terminar con la oscuridad y las tinieblas… nuestra tarea, de momento es esperar… Anda, retírate un poco que ahora me gustaría rezar solo… (El Dudas se aparta a la columna)

Señor, esperamos a que se cumplan tus promesas.

La buena noticia de tu salvación,

la llegada de un mensajero

que anuncie la paz.

VOZ EN OFF: No temas, Zacarías, tu petición ha sido escuchada.

ZACARÍAS: (A El Dudas) Joven, ¿qué has dicho?

EL DUDAS: ¿Yo? ¡Yo no he abierto la boca!

ZACARÍAS: ¿Entonces quién ha hablado?

EL DUDAS: Nadie, que yo sepa no se ha oído nada…

VOZ EN OFF: Zacarías, escucha…

ZACARÍAS: ¿Quién eres, qué ocurre?

EL DUDAS: (Para sí mismo) Ahí va, está hablando solo…

VOZ EN OFF: Zacarías, no temas. Dios te ha escuchado, soy su mensajero. Y tengo un anuncio para ti, una buena noticia.

EL DUDAS: (Para sí mismo) Ahora sí que he oído… una buena noticia…

ZACARÍAS: ¿Una buena noticia? ¿Seguro?

VOZ EN OFF: Así es. Isabel, tu mujer, tendrá un hijo. Un hijo que tendrá una misión, la de preparar el camino al salvador.

ZACARÍAS: ¿El salvador? ¿Está ya cerca? ¿Un hijo mío le preparará el camino?

EL DUDAS: Jolín, esto se pone cada vez más interesante…

VOZ EN OFF: Dios se ha acordado de sus promesas, y va a llevar la justicia al mundo, y la paz. Aparecerá como un sol que nace de lo alto… y os dará luz a todos los que ahora vivís en las tinieblas de la violencia, de la injusticia… y dirigirá vuestros pasos por el camino de la paz.

ZACARÍAS: ¿Y cómo estás tan seguro de que eso va a suceder? ¡Si mi mujer y yo ya somos viejos y este mundo no tiene ganas de cambiar!

VOZ EN OFF: Hablas mucho y observas poco, Zacarías… hablas mucho y observas poco… ¡Abre los ojos! Mira a todos los que quieren la paz, la justicia, a todos los que estáis soñando con un mundo nuevo… ¡Abre los ojos y verás que tu hijo empezará a preparar el camino!

(Zacarías se queda quieto. No puede hablar… El Dudas se acerca)

EL DUDAS: Eh, eh.. abuelo… Zacarías… (Zacarías hace gestos de que no puede hablar) ¿Te has quedado mudo? Espera, ven, vamos a buscar a alguien… (Salen)

EL DUDAS EN OFF: Y salimos del templo para ver si había alguien que pudiera ayudarle al abuelo Zacarías, porque se había quedado mudo del susto…

(Entran Miguelín y El Dudas)

MIGUELÍN: Vaya sueño, Dudas, ¿y ese anuncio que escuchaste de esa voz? ¿Se cumple o no se cumple? ¿Qué hiciste después de salir del templo? ¿Ahí se acaba el sueño?

EL DUDAS: ¡Qué va, qué va… esto es sólo el principio del sueño!

MIGUELÍN: Pues cuenta, sigue contando…

EL DUDAS: Sí, hombre, de tanto hablar me ha vuelto a entrar hambre… prepárame otro bocata, anda…

(Se van)

NARRADOR EN OFF: Y nos fuimos a merendar… Pero El Dudas y yo no pudimos hablar nada… los dos estábamos impresionados por el sueño. ¿Qué será ese nuevo sol que nace de lo alto? ¿Y ese niño que viene a preparar el camino de otro? El anuncio que había escuchado Zacarías nos había llenado de preguntas… sin embargo, una cosa nos había quedado clara. En un mundo de injusticia, de guerras, de muertes… las tinieblas se vencen esperando, hablando poco y abriendo los ojos. Abriendo los ojos para descubrir, entre la gente, los signos que ya anuncian la paz y el inicio de un mundo nuevo.



SEGUNDO CAPÍTULO: EL ANUNCIO DEL FIN DE LAS DESIGUALDADES

NARRADOR EN OFF: El año en que El Dudas tuvo el sueño de los anuncios no dejamos de vernos ni un solo día… Fueron cuatro semanas esperando la Navidad realmente fascinantes. Nos creíamos unos auténticos investigadores… aquel sueño no podía haber sido una casualidad; teníamos que asegurarnos completamente de su significado… Yo me moría de ganas de que siguiera contando todo el sueño, y El Dudas se moría de ganas por contarlo…



(Entran los dos)

EL DUDAS: (Lleva un periódico en la mano) Ey, Miguelín, escucha que vas a flipar. Esta mañana esperando el bus del cole he comprado el periódico.

MIGUELÍN: ¿Para qué?

EL DUDAS: Pues porque, pensando esta noche en las palabras del anuncio a Zacarías, no se me olvidaba lo de ¡abre los ojos! ¡abre los ojos!...

MIGUELÍN: Ah ¿por eso tienes esa cara de dormido?

EL DUDAS: Ja, qué chispa. Tú de mayor, auto de choque, fijo. No. Por eso he comprado el periódico. Para que nos abra los ojos, ¿entiendes? Para ver la realidad de muchas personas que todos los días del año, no sólo en Navidad, lo pasan mal.

MIGUELÍN: Ya, no sé. Yo también le he dado vueltas a lo de abrir los ojos. Pero pensaba que era para descubrir la cantidad de gente que ya está haciendo cosas por cambiar el mundo: oenegés, voluntarios en países del tercer mundo, gente que ayuda a necesitados aquí al lado…

EL DUDAS: Bueno, seguramente lo de abrir los ojos era para ver las dos cosas… Así que vamos a buscar (Hace gesto de ofrecerle el periódico para empezar a buscar)

MIGUELÍN: No, no, no… deja el periódico, Dudas. Que todavía no me has contado todo el sueño… Con la excusa de la merienda me dejaste cuando salisteis Zacarías y tú del templo porque él se había quedado mudo…

EL DUDAS: ¡Es verdad! Pues después de salir del templo corriendo fue algo raro, porque Zacarías desapareció de mi lado …



(Se van los dos. Efecto de luz estroboscópica)

EL DUDAS EN OFF: El caso es que yo ahora ya no estaba en el templo, sino en una casa normal. Era la casa de Zacarías y de su mujer Isabel, una mujer muy mayor también, pero encantadora. (Aparece Isabel) Yo estaba allí como si llevara toda la vida y habían pasado ya uno seis meses…

ISABEL: ¡Nicolás! … ¡Nicolás!... ¡Ven, corre, ayúdame a preparar la mesa!

(Entra el Dudas con un pequeño cubo)

EL DUDAS: Estoy aquí, Isabel. Vengo del pozo ¿Qué tal estás?

ISABEL: Bien, hijo, bien… todos los días te preocupas por mí, hay que ver qué bueno eres…

EL DUDAS: Es que.. no sé… con eso de que vas a tener un hijo y que es una cosa muy complicada…

ISABEL: Jajaja, ¡Qué poca idea tenéis los hombres de estas cosas! Es verdad que tenemos que cuidarnos, pero yo no sé estarme con los brazos cruzados…

EL DUDAS: Pero el niño…

ISABEL: Este niño me ha dado una vida nueva, Nicolás, ha sido un regalo de Dios y la gente del pueblo ya no volverá a reírse de mí por no haber tenido hijos… Así que, hijo mío, ¿qué más quiero en esta vida?

EL DUDAS: Eso es verdad, visto de esa manera… Pero también son preocupaciones…

ISABEL: Mira, cuando viene un regalo de Dios, se aparta todo a un lado… para dejarle hueco. En la vida de las personas ocurre como con ese cubo que tienes en las manos. Para llenarlo de agua fresca sólo sirve si por dentro está vacío… Si nuestra vida está tan llena de cosas que no queremos despegarnos de nada… es difícil que hagamos hueco a Dios

EL DUDAS: Ya, pero es que es muy difícil no tener cosas. Si te digo lo que gasto yo cada año te asustas…

ISABEL: Por eso sólo los pobres esperan algo de Dios, porque están realmente vacíos… y porque necesitan que sus vidas cambien…

EL DUDAS: ¿Oye, y tú realmente crees que el niño va a ser el que cambie todo?

ISABEL: Este niño será lo que Dios quiera, Nicolás… lo que Dios quiera… ¡Y venga, que nos entretenemos y hay que hacer muchas cosas, que ya está atardeciendo! Deja el cubo en la despensa y a poner la mesa… ¡Nada de brazos cruzados!

(Se va El Dudas y se queda Isabel preparando cosas)

EL DUDAS EN OFF: Entonces yo salí a la despensa. Y allí estaba cuando oí que alguien venía. Eran unos peregrinos que iban a Jerusalén, pero que se habían desviado hasta aquí, para acompañar a una prima de Isabel. (Entra María) Era una chica joven, como de nuestra edad. Estuvo un momento con Zacarías en el patio y entró a la casa para saludar a Isabel. Yo, al principio me quedé en un rincón mirando…

ISABEL: (Emocionada de alegría va hacia ella a darle un fuerte abrazo) ¡Maríííia, hija, María! Ay, mi niña, qué guapa. ¡Alabado sea el Señor! ¡Estás guapísima!

MARÍA: (Radiante de felicidad) Gracias, prima. Tú también estás guapísima. Y te veo más joven…

ISABEL: ¡Dios me ha hecho volver a nacer! Este hijo que espero, cada día más grande, es un gran regalo que no deja de recordarme que todo va a volver a nacer… Y tu hijo también, María, un regalo todavía más grande…

MARÍA: ¿Mi hijo, Isabel? ¿Cómo te ha enterado? ¿Quién te lo ha dicho?

ISABEL: Ay, hija… ¿tú crees que con mis años necesito que me lo digan? ¡Las mujeres sabemos estas cosas! Si no hay más que mirarte a esos ojos llenos de vida…

MARÍA: Pero es que ha sido todo tan extraño… un mensajero me dijo que el niño sería alguien importante…

ISABEL: María, escucha. Dios te ha convertido en la mujer más grande del mundo y de la historia. El anuncio que recibiste, como el que recibió Zacarías, no es otra cosa más que el grito de Dios que nos dice que se acabó la miseria, se acabó la espera…

MARÍA: ¿Pero nuestros hijos? ¡Si no somos más que unas mujeres humildes de pueblo!

ISABEL: ¡Por eso! Porque Dios tiene un corazón tan grande que ha dicho: ¡Esto se acabó! ¡Se acabaron las desigualdades! Los que tengan el cubo tan lleno que no les quepa nada, los que se crean que lo tienen todo, los ricos… se quedarán sin nada…¡Así que venga, grita conmigo!

MARÍA: ¡Está bien… jajajaa, qué locas estamos! ¡Gritemos! Gritemos que Dios tiene también unos ojos tan distintos de los nuestros, que se ha fijado en lo más pequeño.

ISABEL: ¡Y gritemos que se acabaron las promesas! ¡Ahora los hambrientos ya no pasarán hambre!

MARÍA: ¡Eso es! ¡Se acabaron la promesas porque Dios empieza a cumplirlas!

ISABEL: ¡Dios se ha puesto manos a la obra! ¡Ha abierto los brazos para cambiar el mundo, para abrazar a los pobres, para abrazar a todos los hombres y mujeres de la tierra!

MARÍA: (Se va a abrazar a Isabel) ¡Para abrazar a mi prima Isabel, que por fin va a ser madre!

ISABEL: ¡Y para abrazar a María, la mujer más bonita de todas! ¡La mujer con más suerte del mundo y el hijo más esperado por todos los pobres!

(Se funden las dos en un abrazo, mientras ríen. El Dudas entra con el cubo)

EL DUDAS: Esto.. ejem ejem.. eeeeh, no quiero interrumpir.

ISABEL: (Sigue alegre) Nicolás, hijo, ven a reírte con nosotras.

EL DUDAS: No… si yo… sólo quería decir que se me ha caído el cubo en la despensa y está todo mojado

ISABEL: (Cogiendo el cubo y riendo) No te preocupes, hijo… que así, vacío, es como nos servirá para volverlo a llenar de agua nueva y fresca… ¡Vamos al pozo a por agua! (Empieza a salir)

EL DUDAS: Pero si ya ha oscurecido

ISABEL: Pues coge una vela, anda, no te quedes con los brazos cruzados.

(El Dudas coge la vela y van saliendo contentos, mientras suena una música alegre)

ISABEL: ¡Vamos, vamos los tres a por agua! ¡Que tenemos sed… y es gratis!



(Se van los tres. Se va perdiendo la música. Efecto de luz estroboscópica. Entra Miguelín con el Gran Libro)

NARRADOR EN OFF: Y hasta aquí me contó mi amigo El Dudas aquella tarde. Luego, como de costumbre, le invité a merendar. Hicimos los deberes y, como yo no me aguantaba las ganas de mirar en la Biblia que me había regalado mi abuelo, empecé a investigar hasta que encontré algo…

MIGUELÍN: ¡Nicoooo! ¡Nicoláááás!

(Entra el Dudas corriendo)

EL DUDAS: ¡Que no me llames Nicolás, que me llames Dudas!

MIGUELÍN: Es que como en el sueño…

EL DUDAS: El sueño no lo controlo yo, así que nada.

MIGUELÍN: Bueno, bueno… “Du-das”… Escucha, mira lo que he encontrado: “¡Desde el amanecer hasta el atardecer, alabad y cantad a Dios! Él levanta del suelo al necesitado, saca de la basura al pobre… lo sienta en el trono de los príncipes; a la mujer que ya no esperaba hijos la convierte en reina de su familia, en una madre feliz entre hijos”… ¿No te parece que tiene que ver con tu sueño?

EL DUDAS: (Sorprendido) Eso es, macho. Jolín, este libro siempre acierta.

MIGUELÍN: Pues espera que ahora sí que te vas a quedar de piedra. En las profecías de Isaías he encontrado esto: “Venid, venid todos los que tenéis sed. Venid a por agua, aunque no tengáis dinero. Coged agua, vino, trigo, aceite, leche… porque todo es gratis”

EL DUDAS: Jajajajaja… venid a por agua… con el cubo de Isabel, sí señor.

MIGUELÍN: ¡Con el cubo vacío y los brazos abiertos! Jajajajaja

(Se van)

NARRADOR EN OFF: No sé si entendimos muy bien lo que quería decir aquello. Pero nos hacía ilusión ir descubriendo que cada anuncio, cada promesa… estaba en el Gran Libro de la Biblia y nos empujaba a hacer algo en nuestra vida. A no estar con los brazos cruzados y empezar a trabajar. Sólo así ese mundo que soñábamos se haría pronto realidad.



TERCER CAPÍTULO: EL ANUNCIO DE UNA NUEVA VIDA

Comienza la música… entra El Dudas y se acerca al Gran Libro. Empieza a leerlo, mientras el narrador comienza la continuación de nuestra historia.

NARRADOR EN OFF: Faltaba poco para la Navidad, nos acercábamos al gran día… Estábamos ya en la tercera semana de Adviento y aún nos quedaban muchas cosas por entender. El periódico, el Gran Libro de la biblia… todo nos parecía poco para descifrar el sueño de El Dudas…Zacarías hablaba de un sol que nacía de lo alto, María del cumplimiento de las promesas, Isabel había dicho algo del agua… ¡Qué lío teníamos!...

EL DUDAS: (Un poco chulito) Vamos a ver, “li-bri-to”… pareces muy listo con tus secretos ocultos, pero a mí no me vas a vencer… Por algún lado tiene que aparecer el significado de todos estos anuncios… un nuevo sol, el brazo que ayuda a los pobres, el agua…

GRAN LIBRO: Chssss

EL DUDAS: (Mosqueado, mira para todos los lados) ¿Quién ha hecho eso? ¿Quién ha hecho chsss?

GRAN LIBRO: Chssss

EL DUDAS: ¿Otra vez? ¡Esto ya empieza a mosquearme! ¿Miguelín, estás ahí? ¡Anda, no te columpies y ve aquí!

GRAN LIBRO: Chsss… ¿Te quieres callar de una vez?

EL DUDAS: (Pega un bote asustado alejándose del Gran Libro) ¡Ay, madre… que es el libro el que habla! A-a-a-ahora sí que estoy dormido (Empieza a darse tortas) Despierta, Dudas, despierta… esto es otro sueño…

GRAN LIBRO: Ey, amigo, tranquilo… ¿me quieres escuchar?

EL DUDAS: ¿Pero te quieres callar? Que los libros no hablan… yo me piro…

GRAN LIBRO: Escucha, anda.. ¿dónde vas?

EL DUDAS: A ver… qué quieres…

GRAN LIBRO: Que me escuches… ¡Tengo tanto que contarte!

EL DUDAS: ¿Tú?

GRAN LIBRO: Claro… he visto que estás buscando con todas tus fuerzas el significado de tu sueño… Algo que te ayude a comprender la Navidad

EL DUDAS: Joe, tú sabes mucho

GRAN LIBRO: Pues mira, si de verdad quieres encontrar algo en mis páginas, lo primero que tienes que hacer es escuchar… hacer silencio, leer como estabas haciendo hace un momento y dejar que cada una de las palabras te hablen… El entusiasmo que estás poniendo te ayudará, pero necesitas hacer silencio y leer con tranquilidad…

EL DUDAS: Así que ahí está el truco… ya decía yo que no entendía nada…

GRAN LIBRO: Venga, ven. Lee y deja que cada palabra te hable… ¡Tengo tantas cosas que contarte! Escucha…

EL DUDAS: (Se acerca y empieza a leer) Vamos a probar…

(Entra Miguelín)

MIGUELÍN: (Contento) ¡Dudaaaaas! ¿Cómo has entrado? ¡Y yo esperándote a la puerta del colegio!

EL DUDAS: Chsssss… ¿Te quieres callar? ¡Pero no ves que estoy leyendo!

MIGUELÍN: Uy, perdona chico… ¿Qué mosca te ha picado para leer con tanta concentración?

EL DUDAS: ¿Qué pasa, no puedo o qué?

MIGUELÍN: Sí, sí, claro ¡Bueno! ¿Me vas a seguir contando el sueño o no? Que me dejaste cuando ibais a por agua Isabel, María y tú.

EL DUDAS: Está bien… pero un rato sólo, que quiero seguir leyendo. Vamos a merendar y te lo cuento en la cocina (Se van yendo)

EL DUDAS EN OFF: El caso es que salimos los tres a por agua… y ellas dos no paraban de reír y cantar. Pero, no sé cómo, yo me despisté y empecé a andar y a andar alejándome del pueblecito… De repente vi a un hombre en medio del desierto. (Entra Juan Bautista) Yo estaba junto a un gran tronco seco de un árbol viejísimo y escuchaba a ese hombre, que no paraba de gritar…

JUAN BAUTISTA: (Apasionado, contundente… arrollador) ¡Eyyyy, atención todos! ¡Sí, todos! ¡Que nadie se esconda, que ha llegado el momento de dar la cara!... ¡Ha llegado el momento de cambiar de vida!... No se puede seguir siendo rico, mientras hay hombres que viven en la miseria; no se puede seguir siendo como este tronco seco… (Señala al árbol)

EL DUDAS: Ey, ey… sin señalar… que yo no he hecho nada.

JUAN: ¿Nada? ¡Pues es hora de hacer algo! ¿No ves cómo viven los que están a tu lado?

EL DUDAS: ¡Pues claro que lo veo! ¿Qué te piensas que no sé que hay gente que muere de hambre, gente que no tiene casa, gente que sufre por las guerras…?

JUAN: (Asombrado… el chaval le ha caído bien) Vaya… alguien con los ojos abiertos… Dime, joven, ¿eres también de los que se ponen manos a la obra?

EL DUDAS: (Algo avergonzado) Bueno… vaya…. Hago lo que puedo. Tampoco sé muy bien qué hacer… Si es que el mundo está tan estropeado que no sé por dónde empezar…

JUAN: ¡Por ti! ¡Empieza por ti!

EL DUDAS: ¿Cómo?

JUAN: ¡Facilísimo! ¿Tienes ropa de sobra?... Pues da la que no uses a quienes la necesiten y no compres más de la que te haga falta

EL DUDAS: Joe, pero…

JUAN: ¿Pero eso es poco, me quieres decir, verdad? Pues está bien, entonces puedes hacer más. No abuses de los que son más pequeños que tú, pues eso lo hacen los poderosos…

EL DUDAS: Pero es que entonces…

JUAN: ¡Eso es! Entonces cambiarás el mundo… porque, dime… ¿Quieres ser como este tronco seco? ¿Este tronco del que ya no va a nacer nada nuevo?

EL DUDAS: Hombre, pues no… yo creo que algo nuevo todavía puedo hacer…

JUAN: Pues date prisa, porque los troncos secos se cortan con el hacha cuando menos se lo esperan…

EL DUDAS: Joe, chico, que animal eres… ¡No será pa tanto!

JUAN: ¿Que no? Mira, joven, ponte la mano en el corazón… Póntela porque va a llegar el momento en que habrá que mirar si nuestro corazón tiene frutos… o está seco.

EL DUDAS: ¿De qué momento hablas, Juan? ¡Es que no te entiendo!

JUAN: Del momento en que Dios va a cumplir sus sueños… El sueño de un mundo donde los hombres son libres, donde los pobres dejan de ser los últimos y los ricos los primeros…

EL DUDAS: ¿Y estás seguro de que eso va a pasar pronto?

JUAN: ¡Prontísimo! Es más… yo diría que ya ha comenzado… ¿No lo notas? Dios va a hacer justicia… y justicia es eso: el sueño de Dios hecho realidad…

EL DUDAS: ¿Y cómo va a hacer todo eso?

JUAN: Viniendo aquí, entre nosotros… como uno de nosotros. Por eso hay que estar atentos…

EL DUDAS: Oye, ¿no serás tú,no?

JUAN: ¿Yo? ¿Yo? Noooo…. Yo soy una cosa muy pequeña a su lado… yo sólo estoy aquí para gritar, para abrir la boca y gritar a la gente que ha llegado el momento…. Para decir que Dios viene y que necesita que cada uno le prepare el camino…

EL DUDAS: ¿Y cómo sabrás seguro seguro que ha llegado el momento?

JUAN: (Con emoción, la emoción de quien ya lleva mucho tiempo esperando ese momento) Me bastará escuchar decir a la gente que los ciegos ven, que los cojos andan, que los leprosos quedan limpios, que los sordos oyen, que los muertos resucitan y que a los pobres se les anuncia la buena noticia… y que a los pobres se les anuncia la buena noticia

EL DUDAS: ¡Eso sí que es un mundo nuevo!

JUAN: Eso es, joven, eso es… Así que abre bien tus oídos. Ábrelos porque escucharás el anuncio de todo esto algún día, y entonces tú también sabrás que ha llegado el momento.

EL DUDAS: Espero estar preparado

JUAN: Y yo… por eso tengo que irme de aquí… en el desierto ya no hago nada. Va siendo hora de ir al río Jordán… el agua nos ayudará a que este tronco seco dé algún brote nuevo, y a que la gente que quiera prepararse limpie su pasado y empiece una vida nueva…

EL DUDAS: Está bien… voy contigo… yo también me apunto a la vida nueva.



(Se van yendo)

EL DUDAS EN OFF: Y me fui con él al río Jordán… escuchando todo lo que decía.



(Entran Miguelín y El Dudas)

MIGUELÍN: Jooo, parece que la cosa se va aclarando… Otro que nos habla de anunciar buenas noticias y de una vida nueva… ¿Será que la Navidad lo cambiará todo?

EL DUDAS: Miguelín… yo no sé si lo cambiará todo, pero yo tengo aquí en el estómago como un hormigueo…

MIGUELÍN: ¿Otra vez quieres merendar?

EL DUDAS: ¡Qué va! Yo creo que este hormigueo es distinto… me parece que la Navidad me está cambiando a mí… El Gran Libro, el sueño, los personajes… todos parece que me están queriendo decir algo…

MIGUELÍN: ¿Y qué vas a hacer entonces?

EL DUDAS: Pues por ahora… escuchar, abrir los oídos y estar atento…

MIGUELÍN: ¡Anda, vamos a leer juntos el Gran Libro!



(Van detrás del Libro)

EL GRAN LIBRO: En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. Decía: ¡Cambiad! Que ha llegado el momento en que Dios va a hacer justicia…. A Juan se refería el profeta Isaías cuando dijo: Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar el camino. Voz que grita en el desierto: ¡Preparad el camino al Señor!

NARRADOR EN OFF: Y así, sumergidos en aquellas palabras… abriendo bien los oídos y escuchándolas desde el silencio… el hormigueo que sentíamos dentro nos iba empujando, sin nosotros saberlo, hacia la Navidad que ya estaba cerca… hacia una vida nueva, hacia otra manera de ver el mundo que nos rodea.

CUARTO CAPÍTULO: EL ANUNCIO DE UN NOMBRE

(Al empezar, se ve el Gran Libro. Detrás están El Dudas y Miguelín leyendo)

NARRADOR EN OFF: Sin darnos cuenta… el adviento terminó. Llegó la cuarta semana y El Dudas y yo seguíamos entusiasmados con cada palabra del Gran Libro que pudiera darnos pistas para entender el sueño… Parecía que los anuncios iban encajando, pues ya habíamos descubierto que el anuncio de Zacarías y de Isabel se refería a Juan el Bautista. Y Juan había dado una pista importante… ¡ya nos faltaba poco! Y así fue. La tarde en que El Dudas terminó de contarme su sueño, descubrimos su significado. Y eso es lo que hoy os quiero terminar de contar…

MIGUELÍN: Oye, Nico, cada día lees más la Biblia.

EL DUDAS: ¡¡Oye, Miguelín, y cada día se te olvida que no-me-gus-ta-que-me-lla-men-ni-co!!

MIGUELÍN: ¡Pero qué más da el nombre!

EL DUDAS: Duuu-daaass, repite, Duuuu-daaaass. ¡Así me gusta que me llamen!

MIGUELÍN: Está bien, está bien… ¡Jolín cómo te pones! Venga, anda, cuéntame algo más del sueño. Así, a lo mejor, hasta podemos descubrir ya su significado.

EL DUDAS: (Señala el punto donde se supone que está leyendo) Espera, mira, lee atentamente esto... es una profecía.

MIGUELÍN: ¿A ver? (Lee) “Escucha, heredero de la familia de David, el Señor te va a mandar una señal: Mirad, una joven está embarazada y da a luz un hijo, a quien pone el nombre de Emmanuel” (Miguelín reacciona enseguida) ¡Anda! ¡Esta profecía la conozco, me la contó mi abuelo!

EL DUDAS: ¿Ah, sí? Pues escucha, porque esto mismo lo he soñado yo.

MIGUELÍN: ¿Esa profecía? ¿Has soñado con el profeta?

EL DUDAS: No, nooo. En el sueño… esas cosas aparecían… la familia de David… la mujer embarazada… poner un nombre raro… ¡Escucha!



(Los dos desaparecen detrás del Gran Libro)

EL DUDAS EN OFF: ¿Recuerdas que decidí irme con Juan al río Jordán para empezar una vida nueva, verdad? Pues es que en vez de ir hasta el Jordán, aparecí yo solo en una carpintería… (Entra el Dudas)



(Está ahora en la carpintería de José. En un lado aparece el tronco del árbol seco del capítulo anterior. Pero esta vez no está seco del todo. Tiene un brote, una hojita verde)

EL DUDAS: (Mirando el tronco) Este tronco… yo juraría que lo he visto en el desierto con Juan… ¡El calor del desierto me ha dejao atontao!



(Entra José, un hombre sencillo y bueno)

JOSÉ: ¡Hola Nicolás! ¡Qué puntual! ¿Preparado ya para empezar a trabajar?

EL DUDAS: A ver… qué remedio…

JOSÉ: Así aprendes. Que nadie regala nada en la vida y hay que aprender un oficio. Trabajar es la única manera que tenemos los pobres de sobrevivir.

EL DUDAS: Vaya… tampoco creo que sea pa tanto.

JOSÉ: ¿Ah no? Mira, hay que pagar impuestos a los romanos, impuestos al templo, impuestos al rey Herodes… y con lo poco que nos queda, comprar madera para el taller, arreglar la herramienta, alimentar a la familia.

EL DUDAS: ¿A la familia? ¿A qué familia? ¡Si todavía no estás casado!

JOSÉ: (Incómodo) Ya… bueno…. pero… en fin... Escucha. Cada hombre… por muy pequeño, sencillo y pobre que sea… lleva en su corazón un sueño. Y el mío ha sido siempre el de construir una familia. Tener una mujer y muchos hijos que me den muchas alegrías…. Y cuidarles y quererles, y enseñarles el oficio para que también ellos puedan ganarse la vida. Como hizo mi padre conmigo.

EL DUDAS: ¿Tu padre también fue carpintero o qué?

JOSÉ: Claro, y el padre de mi padre, y su abuelo…

EL DUDAS: ¡Vaya! Je, je… se puede decir que sois una familia hecha de madera…

JOSÉ: Le hace gracia Pues claro que sí. Pero de una madera buena, creo yo. Mi familia ha crecido en un tronco fuerte y muy viejo… Tanto, que dicen que sus raíces llegan hasta el padre del rey David.

EL DUDAS: Alaaa, alaaa… ¡Anda ya! Si fueras descendiente de un rey ahora no serías carpintero…

JOSÉ: Y tú no tendrías trabajo, jovencito… ¡Venga! ¡A seguir trabajando! Vete a por madera donde Rubén. Que hoy tenemos muchos encargos…

EL DUDAS: Está bien…. ¡majestad! Jajajajaja

(Se va El Dudas)

JOSÉ: (Hablando solo) ¡Majestad! Jajaja No ha entendido nada el pobre. (Un poco triste) Pero bueno, tampoco le falta razón… una familia que viene desde el rey David y que no ha vuelto a dar nada importante, más que carpinteros… Carpinteros que sólo sabemos trabajar la madera ya cortada y seca de troncos viejos… como el de mi familia. Espero que, por lo menos, el tronco no se seque del todo y yo pueda continuar esa familia… Eso espero. Eso y que Nicolás vuelva pronto con la madera porque si no, hoy no empezamos. ¡En fin! Esperaré aquí recostado…



(Se queda dormido)

VOZ EN OFF: ¡No te lamentes tanto, joven carpintero!

JOSÉ: ¿Quién eres?

VOZ EN OFF: Un mensajero de Dios. Alguien que conoce tus sueños y que sabe que vas a tener dentro de poco una familia.

JOSÉ: Eso es imposible… Es cierto que iba a construir una familia, pero mi prometida espera ya un hijo y yo no puedo casarme con ella. ¡Sería la vergüenza de todo el pueblo!

VOZ EN OFF: José, tú eres una persona buena. Lo que sería una vergüenza es dejarle sola a María, tu prometida. Ya sabes que las leyes caerían sobre ella…

JOSÉ: ¿Entonces qué hago?

VOZ EN OFF: Verás. Todo lo que te está pasando está en manos de Dios. Él se va a encargar de todo. No te preocupes. Tú sólo acoge a María como esposa y acoge al hijo que espera como hijo tuyo.

JOSÉ: Pero es que entonces…

VOZ EN OFF: Entonces estarás ayudando a Dios a cumplir sus planes.

JOSÉ: ¿Planes? ¿Qué planes?

VOZ EN OFF: Escucha. Dios necesita una familia y ha elegido la tuya. La que tú vas a construir con María y su hijo. Ha elegido tu familia porque a lo largo de los años ha sido como un árbol enorme…

JOSÉ: Sí, ya… pero ahora mi familia parece más un árbol seco…

VOZ EN OFF: No te fijes sólo en el presente. Fíjate en el pasado… es un árbol con raíces en la familia del rey David. Fíjate en el futuro… de ese árbol seco nacerá un brote nuevo, verde, lleno de vida… para llenar de vida a tu familia y a todo el mundo.

JOSÉ: ¡Pero si yo no soy su padre!

VOZ EN OFF: ¿Cómo que no? Tú serás su padre porque todos verán que tú serás quien ponga nombre a ese niño. Y sólo los auténticos padres hacen eso: dar el nombre. Así que harás eso...Como padre, le pondrás el nombre de Emmanuel, que significa “Dios-entre-nosotros”, y lo llamarás Jesús, que significa “Dios salva”

JOSÉ: ¿Entonces? ¿Dios va a hacer que se cumpla mi sueño de construir una auténtica familia?

VOZ EN OFF: Así es… y tú vas a hacer posible el sueño de Dios de tener una familia.

JOSÉ: Pues así haré. Tal y como Dios me lo ha pedido. Me fío de Él y Él puede fiarse de mí. Ese brote nuevo tendrá un padre como Dios manda…

(Entra El Dudas corriendo)

EL DUDAS: Muy nervioso y cansado ¡José, José!¡Despierta! Ay, madre, la que se ha armado…

JOSÉ: ¿Pero qué pasa? Tranquilízate… toma aire…

EL DUDAS: Es que está todo el pueblo revuelto

JOSÉ: ¿Qué ha ocurrido?

EL DUDAS: Que han venido soldados romanos a la plaza del pueblo y han leído una orden del gobernador, que viene directamente del emperador de Roma.

JOSÉ: No me digas más… seguro que más impuestos

EL DUDAS: Peor… dice la gente que ahora quieren contar a todos los hombres y mujeres del imperio. Y que por eso cada uno tiene que ir al lugar donde nació. La gente está muy enfadada y se han liado a tirar piedras a los soldados mientras se iban.

JOSÉ: ¿Pero están locos estos romanos? ¿Pretenden movernos a todos y contarnos como ovejas?

EL DUDAS: Eso parece…

JOSÉ: Se nota que no saben lo que nos cuesta dejar nuestro trabajo, viajar, pagar las posadas, la comida… Desde aquí hasta Belén son varios días.

EL DUDAS: Bueno, al menos tú viajas solo. Pero otros…

JOSÉ: ¿Solo? Ni hablar. Iré con mi familia.

EL DUDAS: ¿Pero qué familia?

JOSÉ: María, mi prometida, vendrá conmigo, y el hijo que espera también.

EL DUDAS: Pero… ese hijo… Vamos, que la gente dice…

JOSÉ: María será mi esposa y vivirá en mi casa. Y el hijo que espera es también hijo mío. Y la gente que piense lo que quiera.

EL DUDAS: Ya… bueno… tú verás… ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?

JOSÉ: Estoy seguro, hijo. Ha llegado el momento de realizar muchos sueños. Los míos, los de Dios y los de mucha gente… Mientras dormía alguien me ha dado una gran noticia y yo me fío de ella.

EL DUDAS: Pues nada, nada… si tú te fías…

JOSÉ: Bueno, venga, no hay tiempo que perder. Vamos a darle la buena noticia a María y a preparar el viaje.

(Van saliendo)

EL DUDAS: Ala, vamos…. Enhorabuena entonces… “papá”.

JOSÉ: Eso es… “papá”. Así me llamará ese niño. Y yo le pondré un nombre. Se llamará… Jesús… Jesús… Se va perdiendo la voz

(Entran El Dudas y Miguelín)

MIGUELÍN: ¿Y qué pasó luego?

EL DUDAS: ¿Luego? Ahí termina el sueño. Ahí fue donde me despertaste. ¿Qué más quieres?

MIGUELÍN: Ah, pues vaya.

EL DUDAS: Pero ahora ya lo tengo todo claro. Todos estos días que hemos estado pensando sobre mi sueño he entendido muchas cosas. Todos los anuncios, los personajes… al final se han explicado.

MIGUELÍN: ¿Ah sí? ¿Y qué explicación tienen?

EL DUDAS: Pues que todos me han ayudado para prepararme bien para la Navidad y, sobre todo, me han ayudado a entender qué es la Navidad.

MIGUELÍN: ¿Y qué es la Navidad, entonces?

EL DUDAS: Una sola palabra… la del final. La Navidad es Jesús. Jesús, el hijo de María y de José, el anunciado por Juan el Bautista, el que esperaban Zacarías e Isabel… ¡Jesús! El niño que nació hace más de dos mil años y cambió el mundo.

MIGUELÍN: Tienes razón. Todas las noticias que leíamos en el periódico pueden cambiar con Jesús.

EL DUDAS: Eso espero… Confío en que ahora que he empezado a conocer algo más de Jesús empiece también a hacer algo más por el mundo…

MIGUELÍN: ¡Pues yo voy a empezar ahora mismo!

EL DUDAS: ¿Ah sí? ¿Y qué vas a hacer?

MIEGUELÍN: Dos cosas. La primera… regalarte el Gran Libro que tanto te ha ayudado. A partir de ahora será de los dos y podrás usarlo cuando quieras y leerlo todo el tiempo que te apetezca.

EL DUDAS: Emocionado Jooo muchas gracias, de verdad. ¿Y la segunda?

MIGUELÍN: La segunda… invitarte a merendar que te lo has merecido. ¡Vamos a merendar!

EL DUDAS: Vale, pero antes… vamos a ver qué nos dice nuestro amigo el Gran Libro.

(Se ponen detrás del Gran Libro leyendo)

EL GRAN LIBRO: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero, del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas noticias y anuncia la salvación!…”

NARRADOR EN OFF: Y de aquella manera tan sencilla, los dos comprendimos el significado del sueño de mi amigo El Dudas y de la Navidad. La Navidad es Jesús. Y eso hay que anunciarlo a toda la gente… Hoy han pasado ya algunos años desde aquella Navidad. Pero sigo convencido de que cada hombre por muy pequeño, sencillo y pobre que sea… lleva en su corazón un sueño. Y mi sueño es que todos podáis un día compartir el de El Dudas. El sueño de una Navidad donde todos los hombres y mujeres del mundo ven sus sueños cumplidos gracias a una persona: Jesús de Nazaret.

ESQUEMA PARA POSTOBLIGATORIA Y ADULTOS:

DIOS SE ATREVE

La Navidad nos muestra un rostro de Dios increíble: un Dios valiente que se atreve a renunciar a sus privilegios de divinidad y se hace uno de nosotros. Navidad nos muestra que Dios no está en las alturas, sino en medio de nosotros. Por eso, el Adviento lo vamos a vivir contemplando una cuerda que, al contrario de lo que hacen los funambulistas valientes, que cada vez sitúan la cuerda más alta, la nuestra estará cada semana más baja. Hasta tocar el suelo el día de Navidad.



Irá bajando mientras, cada semana, nosotros gritamos. Nuestro grito, de color marrón, el color de la tierra, reclamará que esa cuerda baje y nos acerque a Dios a nuestras vidas, a nuestras calles, a nuestros corazones. Mientras baja, cada semana escucharemos el grito de la Palabra de Dios, de color verde, el color de la esperanza.

SEMANA

NUESTRO GRITO

EL GRITO DE LA PALABRA

COMPROMISO Y ORACIÓN

REFERENCIA BÍBLICA

CUERDA A CUATRO METROS

¡VEN A SALVARNOS!

¡ESTAD ATENTOS!

Elaboro un horario para rezar durante el Adviento.

(Mt 24,37-44)

CUERDA A TRES METROS

¡QUE LLUEVA TU JUSTICIA!

¡CONVERTÍOS!

Busco la manera de revisar mi vida.

(Mt 3,1-9)

CUERDA A DOS METROS

¿DE VERDAD ERES TÚ?

¡DICHOSO EL QUE CONFÍA EN MÍ!

Dedico tiempo y recursos a los necesitados.

(Mt 11,2-11)

CUERDA A UN METRO

¡DANOS UNA PISTA!

¡NO TENGÁIS MIEDO!

Preparo el Belén para dedicar un tiempo a contemplarlo y rezar.

(Mt 1,18-24)





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