A proposito del tratado de libre comerco entre centroamerica, republica dominicana y estados unidos



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A PROPOSITO DEL TRATADO DE LIBRE COMERCO ENTRE CENTROAMERICA, REPUBLICA DOMINICANA Y ESTADOS UNIDOS.
José Angel Pérez García.

Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM).

Profesor Titular Adjunto de Economía Política en la Universidad de La Habana.

Master en Relaciones Económicas y en Relaciones Políticas Internacionales.

Cuba.
El Tratado de Libre Comercio de Centroamérica1, más la República Dominicana con Estados Unidos (CAFTA-DR) por sus siglas en idioma inglés, a pesar de localizarse en un escenario concreto de América, es expresión de la globalización neoliberal que tiene lugar en la economía mundial.
Estados Unidos está enfrascado en la formación de un área de libre comercio hemisférica (ALCA o TLC) que le permitiría enfrentar en mejores condiciones la competencia con sus principales rivales económicos, o sea, la Unión Europea, Japón y China y a la vez, fortalecer su hegemonía a nivel continental. Al mismo tiempo, casi todos los países latinoamericanos -incluidos los centroamericanos y caribeños- están tratando de concretar un tipo de inserción en el mercado internacional funcional al nuevo patrón de acumulación trasnacional.
Lo anterior, explica la profusión de iniciativas de liberalización comercial que se han estado concretando en América entre los que se destacan el TLCAN (en vigor desde 1994), el TLC con Chile (en vigor desde 2004), el TLC con Perú (terminado de negociar el 7 de Diciembre de 2005 y ratificado ya por el Congreso de ese país), el TLC con Colombia (terminado de negociar el 28 de Febrero de 2006), el TLC con Panamá (en proceso de negociación), el TLC con Ecuador (interrumpidas las negociaciones por la prepotencia de Estados Unidos frente a la soberanía de ecuador en el caso de la trasnacional OXY y las protestas antiTLC en Ecuador) y otros entre países latinoamericanos como el TLC entre el Triángulo del Norte de Centroamérica -Guatemala, El Salvador y Honduras- con México (en vigor desde 2002), los acuerdos de liberalización comercial de algunos de los cinco países centroamericanos con otros países de América como Chile, Canadá y México, así como los distintos procesos de negociaciones -terminados o en marcha- con otros países fuera de América como el TLC Chile-Unión Europea y México-Unión Europea el TLC Panamá-Taiwán, el TLC Chile-Nueva Zelandia y Singapur.
En este contexto, se expresó desde el mes de enero del año 2002, por parte de Estados Unidos la intención de establecer un tratado de libre comercio con Centroamérica, que sería lanzado oficialmente un año después en enero del año 2003. El cronograma de negociaciones se extendería durante un año aproximadamente en que se celebrarían nueve rondas de negociaciones en todas las capitales de Centroamérica y varias ciudades importantes de Estados Unidos. Una vez que ya estaba en marcha la negociaciones del CAFTA, la República Dominicana solicitó adherirse a este tratado, por lo cual en lo adelante se identificó como CAFTA-DR.
Si bien la decisión de negociar el CAFTA-DR pudiera revelar la voluntad política de todas las partes de arribar a un acuerdo de liberalización comercial, no se puede desconocer que detrás del libre comercio hay todo un conjunto de objetivos económicos y otros no necesariamente económicos que en la práctica constituyen la esencia de este proceso, pero que no se mencionan explícitamente en los discursos, o se disfraza su tratamiento para evitar denotar su esencia imperialista y recolonizadora. Entre estos objetivos figuran los intereses geopolíticos y de seguridad para la parte estadounidense, el control de los recursos naturales (biodiversidad y energía fundamentalmente) y la aspiración de los grupos de poder económico y políticos de Centroamérica y República Dominicana de posesionarse mejor en algunos nichos del mercado de Estados Unidos.
Aún cuando en cuenta el desarrollo económico de Centroamérica y la República Dominicana es pobre, el mercado es reducido -y casi inelástico-, los objetivos económicos del CAFTA-DR no deben ser descartados frente a la importancia significativa de los objetivos geopolíticos de este tratado.
Esto explica -al menos en parte- por que a pesar de que Centroamérica y Dominicana constituyen un pequeño mercado y la región más pobre de Latinoamérica, se decidió priorizar las negociaciones del TLC con esta zona y no con el MERCOSUR. Otro aspecto que llama la atención es la existencia de las grandes asimetrías que existen entre Estados Unidos y el istmo centroamericano y Dominicana. A pesar de esto, los estrategas estadounidenses decidieron apostar por Centroamérica-Dominicana en sus propósitos “librecambistas”.
La fundamentación de las causas esenciales por las cuales Centroamérica se convirtió en la primera región con la cual se firme un TLC con Estados Unidos como subregión mas Dominicana, constituye la línea conductora de este trabajo. Para cumplir este objetivo empezaremos por evaluar la importancia estratégica de Centroamérica en el hemisferio americano.
¿Cuál es la verdadera importancia estratégica de Centroamérica para Estados Unidos en la actual coyuntura mundial?
A nivel latinoamericano es notoria la diferencia de Centroamérica en relación a otras regiones. El MERCOSUR y la Comunidad Andina de Naciones (CAN) aportan el 40% y el 32% del PIB de América Latina y el Caribe, respectivamente, mientras otras 25 naciones -incluidas las cinco naciones centroamericanas- aportan sólo el 9% del PIB de la región2.
El mercado del MERCOSUR en el año 2006 (incluida Venezuela que se incorporó en julio de este año) está compuesto por más de 255 millones de personas en un espacio de 12,8 millones de kilómetros cuadrados 3 y la CAN contaba con alrededor de 96,5 millones de consumidores en el año 2005 (Venezuela se retiró de este bloque de integración a raíz de las negociaciones del TLC de Colombia, Perú y Ecuador con Estados Unidos)4. En su conjunto, ambas regiones constituyen el 60,8 % del total del mercado de Latinoamérica y el Caribe, cuya población fue estimada en 590,3 millones de personas en el 20055. Por su parte el PIB del MERCOSUR incluida Venezuela representa casi un billón de dólares (en el año 2003 el PIB total de A. Latina y el Caribe fue de 1 084 490,6 dólares) y sus exportaciones están alrededor de 300 mil millones de dólares6.
Si bien puede ser creíble que uno de los objetivos del ALCA/TLC para la parte estadounidense es enfrentar el déficit comercial de este país y que, en este sentido, el MERCOSUR o la CAN podrían ser más funcionales, pero no puede extenderse una lógica similar para Centroamérica. Esta región no tributaría a este objetivo estadounidense, pero sí al objetivo de aumentar la competitividad de algunos rubros en el mercado mundial frente a la competencia de China, de Bangla Desh, la India (caso de los textiles y confecciones, camarones de cultivo básicamente) gracias a los bajos costos salariales de las manufacturas producidas en Centroamérica y las condiciones de casi tolerancia laboral que impera en la maquila de esta subregión. Aquí debe estar una de las pocas razones económicas que hacen funcional el TLC con Centroamérica para la lógica de la acumulación capitalista estadounidense en el contexto de la globalización de la economía mundial.
La extensión territorial de la cinco naciones centroamericanas en su conjunto es 24 veces menor que la de Estados Unidos7; la población estadounidense es casi nueve veces más grande que la de Centroamérica y el PIB per cápita centroamericano -de poco más de 1600 dólares como promedio anual- contrasta con los casi 32 mil dólares de ingreso por habitante promedio en Norteamérica8.
Por su parte, el PIB de Centroamérica equivale al producto bruto de la ciudad de San Diego en el estado de California y es obviamente insignificante frente al PIB de Estados Unidos, estimado en el año 2005 en unos 10 millones de millones de dólares9. De igual manera, la participación de ambos socios en el comercio mundial refleja una enorme distancia: Centroamérica aporta sólo el 0,2% del comercio mundial de bienes10, mientras Estados Unidos cubre el 15,7%11.
Por su parte, la participación de los distintos sectores económicos en el PIB refleja grandes disparidades. Por ejemplo, la agricultura sólo significa el 2% del PIB estadounidense12, mientras que en Centroamérica el agro aporta más de 1/4 del producto bruto total13, pero a pesar de esto, los agricultores estadounidenses cuentan con un sistema de subsidios gubernamentales que le garantiza competitividad a sus exportaciones, mientras que en Centroamérica no existe la posibilidad de esta cobertura.
En materia de desarrollo humano también es muy grande la diferencia entre Estados Unidos y Centroamérica. Mientras el país del norte ocupa el lugar número 10 en el índice de desarrollo humano del año 200514, los dos países de Centroamérica mejor ubicados eran Costa Rica en el lugar 47 y El Salvador en el 10415; pues el resto estaba situado entre los lugares 112 y 117. (Honduras; lugar 116. Guatemala; lugar 117. Nicaragua, lugar 112)16.
La importancia de la ubicación geográfica y de los recursos naturales de Centroamérica.
A Estados Unidos le interesa Centroamérica no básicamente por su desarrollo económico, ni por la solvencia o tamaño de su mercado, sino por razones estratégicas asociadas a intereses geopolíticos y de seguridad de significativa importancia, en particular por el hecho, de que Centroamérica es un corredor natural entre el Norte y el Sur de América y entre y el Este de EEUU y el Océano Pacífico.
La ubicación geográfica del Istmo centroamericano facilita el desplazamiento del capital entre el Norte y el Sur de América y entre el centro industrial del Este de Estados Unidos y el Océano Pacifico, que es una de la zonas del mundo de mejor comportamiento económico en los últimos años y la región motora de la economía mundial para el siglo XXI.
Por lo tanto, para el capital trasnacional resulta importante el control de Centroamérica, en tanto constituye un importante corredor terrestre y la vía marítima más expedita para acceder a zonas económicamente estratégicas. Si los agentes del capital optaran por salir al Pacífico por la costa oeste de Estados Unidos, incurrirían en altos costos de transportación terrestre y a cambio no obtendrían otro dividendo que llevar sus mercancías a los mercados de esta parte del mundo.
Sin embargo, si para acceder al Pacífico optan también por pasar por Centroamérica, podrían abaratar costos en general, a la vez que garantizarían su presencia en una región rica en biodiversidad, endemismo y fuentes de energía.
Centroamérica clasifica entre las regiones de más rica biodiversidad a nivel mundial. Si a esto añadimos que Centroamérica es parte indisoluble de Mesoamérica, la importancia de esta región aumenta significativamente. La materia prima genética es uno de los insumos esenciales de la industria de la Ingeniería Genética y la Biotecnología. Por demás, el control de la base genética en cualquier escenario exige la presencia “in situ” de los empresarios y especialistas pues “por el momento no se puede prescindir de las muestras de especies, ni se tiene un catálogo completo de las mismas. La mayor parte de las especies no prospera fuera de la cadena y su hábitat natural y sus posibilidades de evolución se empobrecen o se cancelan por el aislamiento”17.

TABLA No. 1

EXISTENCIA DE BIODIVERSIDAD EN MESOAMERICA. ESPECIES.

País/Región

Mamíferos

(unidades)

Aves

(unidades)

Reptiles

(unidades)

Anfibios

(unidades)

Peces

(unidades)

Plantas superiores

(unidades)

México

491

800

704

310

506

26 071

Desde el Estado de Puebla hasta Panamá

1 797

4 153

1 882

944

1 132

75 861

FUENTE: Ana Esther Ceceña. La Territorialidad de la Dominación. Estados Unidos y América Latina.

Material fotocopiado.


La región en su conjunto presenta también un alto nivel de endemismo



TABLA No. 2

ENDEMISMO EN MESOAMERICA

País/Región

Mamíferos

(unidades)

Aves

(unidades)

Reptiles

(unidades)

Anfibio

(unidades)

Plantas Superiores

(unidades)

México

140

92

368

194

12 500

Desde el Estado de Puebla hasta Panamá

170

109

489

320

16 198

FUENTE: Ana Esther Ceceña. La Territorialidad de la Dominación. Estados Unidos y América Latina.

Material fotocopiado.

Otra expresión de la riqueza de la región mesoamericana es la existencia de petróleo. México es el país de mayor potencial energético en esta subregión, ya que tiene reservas de 13,7 mil millones de barriles de petróleo que representan el 1,1% de la reserva mundial y es el segundo abastecedor de petróleo latinoamericano a Estados Unidos después de Venezuela que tiene una reserva probada de 79,7 mil millones de barriles y representa el 6,6% de la reserva mundial18.
Otra razón que hace a Centroamérica una región de atención prioritaria en la óptica de la seguridad nacional de Estados Unidos, está relacionada con los flujos migratorios masivos de mesoamericanos en busca de mejores condiciones de trabajo y de vida.
En los últimos años, el patrón migratorio centroamericano no transfronterizo se ha caracterizado por preferir el territorio de Estados Unidos, al punto que en cuatro de los cinco países centroamericanos, el 80% -o más- de sus emigrantes fuera de Centroamérica se ubican actualmente en ese país19. Para el caso de El Salvador, 1 de cada 5 habitantes ha emigrado a Estados Unidos por razones básicamente económicas.
TABLA No. 3

PRINCIPAL DESTINO DE LOS MIGRANTES CENTROAMERICANOS FUERA DE CENTROAMERICA

País emisor

Estados Unidos

Costa Rica

80%

El Salvador

87,2

Guatemala

87,2

Honduras

71,0

Nicaragua

80,0

FUENTE: CEPAL/OIM/BID. Informes nacionales sobre migración internacional en países de

Centroamérica, 2001. Págs. 63, 92, 111, 124, 128, 164 y 196.



Si bien este flujo migratorio es funcional a las necesidades de mano de obra barata en algunos segmentos de la economía estadounidense, también constituye un peligro desde el punto de vista del concepto de seguridad nacional de este país. Por otra parte, para el capital transnacional también es funcional que esa mano de obra permanezca en sus lugares de origen para emplearla en la maquila, (fundamentalmente textil) que es, en todos los casos, -con la única excepción de Costa Rica- el sector más importante de las exportaciones manufactureras hacia el mercado exterior.
Dos nuevos elementos carácter político, explican la decisión de “negociar con Centroamérica; uno es evitar que esta subregión caiga en la ofensiva del ALBA que despliegan Venezuela y Cuba, teniendo en cuenta la oferta energética y de personal humano altamente calificado y educado que ofertan el presidente Chávez y el presidente Fidel Castro, respectivamente y la vulnerabilidad energética de Centroamérica y el déficit de servicios de educación y salud de esta subregión que Cuba muy bien puede cubrir (y está cubriendo a partir de la Facultad Latinoamericana de Medicina, la Escuela Superior Internacional de Educación Física y Deportes de La Habana y las distintas sedes universitarias de la isla, la Operación Milagro en su capítulo centroamericano etc.20).
La otra razón es que Estados Unidos necesita un mecanismo para impulsar las negociaciones del ALCA y los TLC que negocia en Sudamérica, en momentos que enfrentan problemas para avanzar en las negociaciones multilaterales del libre comercio. Ese impulso sería más efectivo en la medida que Estados Unidos lograra “negociar” con interlocutores dóciles y huérfanos de posiciones contestatarias, que no lo llevaran a hacer concesiones y le permitieran una negociación rápida y en bloque. Esto sería lo más ideal para sus aspiraciones y lo más útil de cara al ALCA y los TLC. Aquí está otro de los aportes de Centroamérica y R. Dominicana a la lógica imperialista recolonizadota de los TLC.
Una negociación de esas características, en este momento, sólo podría tener lugar en Centroamérica y R. Dominicana, pues casi todos los países de la Comunidad Andina de Naciones están sacudidos por fuertes movimientos populares que se cuestionan al neoliberalismo y al ALCA; tales son los casos de Colombia, Perú y Ecuador, mientras Venezuela y Bolivia están asumiendo una posición oficial de rechazo frontal tanto al ALCA como a los TLC y ya forman parte del ALBA.
En tres de los cuatro países del MERCOSUR, han accedido al gobierno, fuerzas políticas que se cuestionan la viabilidad de la ortodoxia neoliberal, si bien carecen de una alternativa frente a este modelo. Tales son los casos de Néstor Kirchner en Argentina, Tabaré Vázquez en Uruguay y Luis Inacio Lula da Silva en Brasil, quienes partiendo de las condiciones concretas de cada país, tratan de tomar distancia de algunas de las expresiones del fundamentalismo neoliberal, y se han pronunciado por una política económica más independiente del Consenso de Washington. Los nuevos aires que corren por MERCOSUR después del ingreso de Venezuela, van a constituir un parte aguas en este bloque de integración que pudiera recalcar una posición latinoamericana frente a la posición panamericanista-imperialista que Estados Unidos pretende imponer con el ALCA/TLC.
En síntesis, que es el CAFTA-DR es el “mejor aire” que puede recibir el ALCA y los TLC en momentos de tormenta y zozobra.
El 28 de Mayo del año 2004, los Ministros de Comercio o Economía de los seis países signatarios del CAFTA-DR procedieron a su firma en Washington. Durante el año 2005 y el primer trimestre del año 2006, el CAFTA-DR transitó por la fase de ratificación por los Congresos nacionales y la entrada en vigor.
¿Cual es la situación actual del CAFTA-DR en agosto de 2006?

País

Negociando

Aprobado por el Congreso

En vigor

Guatemala

No



Sí desde junio de 2006

Honduras

No



Sí desde abril de 2006

El Salvador

No



Sí desde marzo de 2006

Nicaragua

No



Sí desde abril de 2006

Costa Rica

No

No

No

República Dominicana

No



No

Estados Unidos

No



Paulatinamente en la medida que lo hacen los otros miembros

FUENTE: Elaboración propia.
Lo qué se dice y lo que se oculta sobre el CAFTA-DR.
Uno de los dividendos que esperan las autoridades centroamericanas y dominicanas es una mejor inserción en el mercado estadounidense, lo cual es funcional al patrón de inserción comercial adoptado por Centroamérica y República Dominicana desde el decenio de los años 90, cuando se adoptaron las políticas neoliberales en la región. Sin embargo, lo real es que lo que pudiera expandirse son básicamente los productos étnicos centroamericanos por ejemplo las pupusas21, quesadillas22, sopa de garrrobo23, algunos volúmenes de camarones, langostas y productos textiles procedentes de la maquila y algunas manufacturas dominicanas de bajo valor agregado.
Esas exportaciones se concentrarían significativamente en el mercado estadounidense lo que pondría en riesgo la independencia económica y el ejercicio de la soberanía de los países centroamericanos y la R. Dominicana.
Otro problema a tener en cuenta es que se expandirán mucho más las importaciones, desde Estados Unidos agravando, así aún más, el comportamiento deficitario de la balanza comercial de los países centroamericanos y Dominicana con Estados Unidos.
Un aspecto negativo importante del CAFTA-DR deviene de la baja participación de los componentes nacionales en las exportaciones centroamericanas, lo cual apunta hacia el alto nivel de extranjerización a que estarían sometidos estos países. La experiencia de México en el TLCAN en estos aspectos es un referente que Centroamérica no debería pasar por alto.
En lo que respecta a las inversiones, también debe tenerse en cuenta el referente que significa México. Si las lecciones que llegan de la nación azteca, son complementadas con los principios de funcionamiento y los objetivos del CAFTA-DR, es posible pronosticar un aumento del flujo de inversiones extranjeras (esto también lo expone el informe final de los negociadores centroamericanos) aunque es difícil afirmar que esas inversiones se registrarán de manera equitativa entre todos los países, ni que tendrían una buena repercusión económica y social para Centroamérica. Lo más probable en que la inversión extranjera se concentre básicamente en Costa Rica y Guatemala, con volúmenes marginales para los otros tres países, y que se le otorgue la mayor prioridad a la maquila ya que este sector de la producción manufacturera encabeza en Centroamérica el patrón exportador no agrícola de la región.
Según el criterio de los negociadores centroamericanos, la maquila constituye una fuente de empleo y debe concebirse como una oportunidad no despreciable. Sin embargo, se oculta el hecho de que este tipo de industrias genera empleos precarios, de mala calidad, mal pagados, inseguros y contaminantes que es funcional a los intereses de las empresas trasnacionales que exportan textiles en el mercado mundial, pero poco útil para el desarrollo de los pueblos centroamericanos.
Desde el punto de vista comercial, es posible una invasión de productos agrícolas e industriales de mayor calidad y precio más competitivo que los productos centroamericanos y dominicanos, por lo que podrían sobrevenir quiebras masivas de pequeños y medianos campesinos y comerciantes con un mayor nivel de presión sobre el mercado de trabajo y el riesgo potencial de un flujo migratorio más alto de las zonas rurales hacia la zonas urbanas. Esto podría lleva al colapso a varias de las más superpobladas ciudades de Centroamérica y Dominicana que no tienen condiciones para absorber adecuadamente el flujo migratorio interno que arribaría en busca de trabajo en la maquila o en los sectores informales de la economía.
Un punto muy delicado para los consumidores centroamericanos estaría relacionado con la modificación que se espera -y ya se está produciendo- en la estructura impositiva de la mayor parte de los países de Centroamérica, aunque sobre eso el informe de los negociadores mantiene silencio total.
En Honduras, por ejemplo, hace diez años los aranceles a las importaciones aportaban un porcentaje de ingresos a las arcas estatales superior a la proporción proveniente del impuesto a las ventas en el mercado interno. Desde el decenio de los años 90, esta tendencia comenzó a invertirse. Con la puesta en marcha del CAFTA-DR esta situación podría empeorar en la medida en que se levanten progresivamente las barreras comerciales a las importaciones y se reduzcan aún más los ingresos fiscales. Los impuestos a las ventas en el mercado interno hondureño podrían elevarse en proporciones significativas.
En el año 1989, los impuestos del gobierno de Honduras sobre las transacciones comerciales aportaban el 31,8% a los ingresos tributarios y los impuestos sobre las ventas el 13,8%24. Para el año 2002, se habían invertido estos porcentajes. Los impuestos generales a las ventas en el mercado interno aportaron el 35,2% de los ingresos tributarios, al tiempo que los aranceles a las exportaciones significaron el 12,5% de dichos ingresos25. Si bien cada país tiene sus particularidades en materia tributaria, esta tendencia se ha estado manifestando en toda Centroamérica.
Todos estos aspectos pueden dar al traste con la aspiración de abatir la pobreza extrema para el 2015. En el año 2001, el 50,8% de la población centroamericana, estimada en 32 millones de habitantes, estaba sumida en la pobreza26. Esto significa, en términos absolutos, 18,8 millones de pobres, dos millones más que en al año 1990. Honduras presenta uno de los casos más dramáticos en materia de pobreza; según el Segundo Informe sobre Desarrollo Humano en Centroamérica y Panamá el 71,6% de la población hondureña clasificaba como pobre y el 53% estaba en condiciones de indigencia27, lo que constituye uno de los cuadros más dramáticos en materia de pobreza en la región.
Estos datos revelan que las políticas de liberalización comercial no necesariamente tributan a la meta de reducir la pobreza. Hace dos décadas que Centroamérica “disfruta” de los supuestos beneficios de la liberalización comercial con Estados Unidos en el marco de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC) y a pesar de las ventajas de la apertura unilateral del mercado estadounidense a varios productos centroamericanos, la pobreza en los países de la región lejos de abatirse ha aumentado. En las condiciones del CAFTA-DR esto puede agravarse debido a que ahora la apertura es recíproca, no obstante las diferencias y las grandes asimetrías que existen entre Estados Unidos y los países de Centroamérica.
Ahora bien, no sólo se esperan impactos negativos de la puesta en marcha del CAFTA-DR en términos económicos y sociales sino también en términos ambientales y jurídicos.
En materia ambiental, es previsible que las grandes empresas trasnacionales incrementen su control sobre la base genética que abunda en esta región, al tiempo que monopolicen las patentes de los descubrimientos científicos. Como hasta el momento el control de la bioriqueza exige la presencia in situ de los estudiosos y empresarios se producirá una difícil coexistencia entre los pueblos originarios centroamericanos y los extranjeros que llegarán al corredor biológico centroamericano en busca de materia prima genética para la industria de la Ingeniería Genética y la Biotecnología.
En esta coexistencia los más perjudicados van a ser los pueblos originarios que en la práctica se verían desplazados de sus territorios ancestrales y de sus tierras con serias consecuencias para su identidad cultural. Esto debe ser bastante traumático sobre todo para Guatemala y Honduras ya que más del 60% y el 10% de su población, respectivamente, es indígena.
Otro impacto negativo ha sido previsto por los propios líderes de las tribus, es que según ellos el CAFTA-DR obligará a muchos jóvenes indígenas centroamericanos de ambos sexos a marchar a las ciudades (un escenario muy difícil para ellos, donde como regla son discriminados, no son entendidos y no son queridos) en busca de empleo, lo cual alterará significativamente sus condiciones ancestrales de reproducción.
Desde el punto de vista jurídico, también se esperan daños muy serios. El CAFTA-DR está sólo por debajo de las respectivas constituciones nacionales centroamericanas Y dominicana pero al mismo nivel -o por encima-de la legalidad ordinaria de cada país. Como las leyes nacionales tienen que ser compatibles con la legalidad del TLC que tiene carácter vinculante respecto a los países signatarios, todos los países de esta región ya están introduciendo importantes modificaciones en su cuerpo jurídico que, en muchos casos, son lesivas a los intereses nacionales, en particular, a los intereses de algunos sectores sociales como es el caso de los trabajadores e indígenas.
En algunos países como El Salvador, la velocidad de las negociaciones resultó tan alta que se negoció sin modificaciones en la Constitución y, en este momento aún en que ya entró en vigor el TLC con EEUU, no pocas cláusulas del Tratado son inconstitucionales.
De hecho en El Salvador y en Honduras, ya se modificó el Estatuto del Maestro y el Estatuto del Médico así como el Código Civil, lo cual trae aparejado la pérdida de importantes conquistas ganadas por el movimiento obrero en varias décadas de lucha. En Guatemala también han estado en marcha significativas modificaciones cuyo estudio por la sociedad guatemalteca va a resultar importante en la necesaria preparación que han de transitar para enfrentar los desafíos del TLC con EEUU.

Conclusiones

Todo lo anterior apunta hacia el CAFTA-DR como una pieza que es funcional al patrón de acumulación transnacional a pesar de las oportunidades de acceso al mercado más importante del mundo y las oportunidades de empleo que es lo que más se divulga.


Otro aspecto que debe desenmascararse es el del libre comercio. El CAFTA-DR no significa en la práctica libre comercio, pues sólo unos pocos productos centroamericanos y dominicanos -la mayor parte productos básicos con bajo valor agregado y algunas manufacturas de la maquila- entrarán en condiciones favorables al mercado de Estados Unidos, mientras este país invadirá aún más el mercado centroamericano y dominicano.
Por último, el fuerte sesgo de mercado del CAFTA-DR puede dar al traste con las metas de reducción de la pobreza en Centroamérica debido a que las concesiones a estados Unidos en el marco del TLC serán más altas que en la ICC.

BIBLIOGRAFÍA





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  11. CEPAL/OIM/BID. Informes nacionales sobre Migraciones Internacionales en Países de Centroamérica, 2001.

  12. Raúl Moreno. El Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica: Impactos económicos y sociales. Ediciones Educativas. Managua, 2003.




1 Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica son los países que se consideran a los efectos del TLC de Centroamérica con Estados Unidos pues aunque Panamá y Belice también están ubicados en el istmo centroamericano, no forman parte de las negociaciones del CAFTA-DR.

2Cálculos del autor a partir del Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe, 2004. Santiago de Chile, 2004. Pág. 183.

3 http://www.merco-sur.net. Internet. Agosto, 2006.

4 Ídem anterior.

5 CEPAL. Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe, 2004. Santiago de Chile, 2004. Pág. 194.

6 http://www.merco-sur.net. Internet. Agosto, 2006.

7 Cálculos del autor a partir del BID, 2000.

8 PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano, 2004. Pág. 182.

9 Cálculos del autor a partir de Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe publicado por la CEPAL en el año 2002 e Informe del Presidente de Estados Unidos, 2004.

10 El TLC con Estados Unidos. Temas sensitivos para Centroamérica y recomendaciones para optimizar la negociación. Marzo, 2003. Pág. 9.

11 Informe anual de la OMC, 2004.

12 PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano, 1998. New York, 1998.

13 Cálculos del autor a partir de la fuente anteriormente citada.

14 PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano, 2005. Págs. 243. New York, 2005.

15 PNUD. Ídem anterior.

16 PNUD. Ídem anterior.

17 Ana Esther Ceceña. La Territorialidad de la Dominación. Estados Unidos y América Latina. Material fotocopiado. Pág. 11.

18 B.P. Statistical Review of World Energy, 2006.

19 CEPAL/OIM/BID. Informes nacionales sobre migración internacional en países de Centroamérica, 2001. Págs. 63, 92, 111, 124, 128, 164 y 196.

20 Tratamiento a problemas de la vista gratuitos a enfermos y débiles visuales de Latinoamérica y el Caribe en instalaciones cubanas o venezolanas incluyendo todo tipo de cirugía oftálmica.

21 Tortilla gruesa de maíz seco rellenas con carne, queso o vegetales.

22 Tipos de quesos típicos de Centroamérica.

23 Consomé fabricado y enlatado a partir de un reptil parecido a la iguana al que se le atribuyen propiedades alimenticias y afrodisíacas.

24 Ingresos Gubernamentales: años 1985/1997. Memorias Secretaria de Hacienda y Crédito Público. Secretaría de Finanzas y Banco Central de Honduras.

25 Ídem anterior.

26 PNUD. Segundo Informe sobre Desarrollo Humano en Centroamérica y Panamá, 2003. Pág. 1.

27 Ídem anterior.


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