Aborto noción e ilicitud



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ABORTO

Noción e ilicitud

Por aborto entenderemos la expulsión del seno materno, casual o intencionada, de un feto no viable. También podemos entenderlo como la interrupción y finalización prematura del embarazo. En un sentido más amplio, puede referirse al fracaso por interrupción o malogramiento de cualquier proceso o actividad. Por tratarse de un feto no viable, lo esencial del aborto es la muerte del feto, ante o después de la expulsión. El aborto puede ser:



  1. Espontáneo (casual o natural) cuando las causas que lo provocan no dependen de la voluntad de los hombres. Es un acto involuntario y, por lo tanto, ni siquiera se plantea en el problema de su licitud o ilicitud.

  2. Procurado (intencionado, artificial o voluntario) cuando está causado por la intervención del hombre.

El tema del aborto provocado no presenta, a nivel del derecho natural, especiales dificultades. En realidad, su incuestionable ilicitud es un corolario del deber de respetar la vida y del derecho a la vida de todo ser humano –también el del no nacido- sin otros problemas, acaso, que razonar algunos casos límites, por otra parte hoy prácticamente superados o en vías de solución por los avances médicos.

Sin embargo, es un tema que, en muchos países, es tratado ampliamente a nivel de opinión pública. Los argumentos utilizados en favor del aborto obedecen a múltiples motivaciones, per –a excepción de casos límites- no son científicos porque no se tratan de discusiones científicas, sino de intentos de influir en la opinión pública.

El aborto procurado puede ser:


  1. Directo, cuando se busca la muerte del feto y su expulsión del seno materno. A su vez puede ser:

Provocado como fin, cuando lo que se desea es deshacerse del feto.

Provocado como medio para conseguir otro fin, por ejemplo, la salud de la madre. Ese es el llamado aborto terapéutico.



  1. Indirecto, el que se causa como efecto secundario e inevitable –previsto, pero no querido, solo permitido- de una acción que es en sí misma buena. Por ejemplo, para curar a la madre de alguna enfermedad grave, se le administran fármacos que pueden tener como efecto secundario la muerte del feto.

Principios morales del aborto

  1. Para resolver cualquier problema que plantee la moralidad de un aborto, hay que dejar claro que es preciso respetar los derechos del niño ante de nacer (derecho a la vida y a la salvación del alma), como persona humana que es.

Por lo anterior, cualquier acción directamente occisiva del feto vivo es pecado gravísimo que no puede justificarse jamás. La razón es clara, se trata de matar a un ser humano inocente, cometiéndose un asesinato con vergonzosos agravantes, tanto de tipo natural (abuso de fuerza e inmensa cobardía, por tratarse de un ser indefenso, además de la aberración que supone que la propia madre mate a su hijo), como de tipo sobrenatural (el feto muere sin bautismo).

  1. Queda claro que todo aborto directo, también el terapéutico, es ilícito, porque su objetivo directo es la muerte de un ser vivo.

A veces se entiende menos la ilicitud del aborto terapéutico, pero es preciso decir que el fin bueno (salvar la vida de la madre) no justifica el acto malo (la muerte provocada del feto). Hay que tener en cuenta también que el aparente conflicto de deberes –la vida de la madre o la del hijo- se resuelve recordando que el deber es procurar la vida de los dos con medios lícitos adecuados. Por otra parte, casi siempre se puede evitar el llamado aborto terapéutico con una asistencia prenatal adecuada, y con todos los medios de que dispone actualmente la medicina.

La mentalidad pro-abortista, una vez difundida, tiene consecuencias de todo tipo en la vida social. La principal es esta: la vida humana ya no puede concebirse como un valor absoluto, sino como algo que depende de la voluntad de otro hombre que se encentra en una situación ventajosa. Esta justificación del homicidio – aunque no se pretenda en cuanto tal- constituye una transmutación del principio fundamental de la moral, no se tiene ya en cuenta que el hombre no crea la ley moral, sino que solo la descubre.

La moral ya no se presenta como una exigencia de la verdadera naturaleza humana, sino como un cuerdo precario, provisional y simplemente histórico.

EUTANASIA

¿Es moral abreviar la vida de los enfermos graves y desahuciados? ¿Es moral acelerar el final de esos pacientes o, en general, de los ancianos y de las personas que y no son productivas para la sociedad? ¿Es moral dar muerte a enfermos incurables, que están aquejados de gravísimos dolores?

Son preguntas que se planten con cierta frecuencia, aunque los casos no sean tan corrientes como veces parece.

La analgesia, o disminución de dolor, es completamente lícita y ética, no solo en el caso de los moribundos, sino también en aquellos que tienen una enfermedad pasajera.

En algunos casos la atenuación de dolor puede llevar la pérdida de la conciencia porque el enfermo queda en un estado inconsciente en que ya no sufre. Para que sea lícita o moral esta supresión de la conciencia debe quererla el enfermo y debe ser el resultado indirecto del tratamiento terapéutico, normalmente esto es siempre posible.

La eutanasia, en cambio, que busca causar directamente la muerte (sin dolor) un enfermo incurable, no es lícita jamás, cualesquiera que sean las razones que se aduzcan. L eutanasia no es otra cosa que un asesinato encubierto, que reprueba la moral cristiana.

Existen diversos tipos de eutanasia, tales como:


  1. Positiva, quitar la vida mediante una intervención médica, de ordinario administrando un fármaco.

  2. Negativa, omisión de los medios ordinarios para mantener en vida al enfermo.

  3. Eugenésica, la que tiene por objeto eliminar de la sociedad a las personas con una vida “sin valor”.

Cualquiera que sea el modo de practicarla es un acto inmoral, aún con el consentimiento del enfermo porque Dios es el único dueño de la vida y de la muerte. Ningún motivo la puede justificar.

La eutanasia aparece como algo razonable en las sociedades que, por influencia del materialismo, entiende la vida humana solo en términos de placer. Con esta mentalidad se llega poco a poco a establecer qué vidas tienen valor y cuáles otras pueden ser suprimidas. Un mínimo sentido de humanidad permite ver que lo anterior no es progreso, sino regresión.

Los defensores de la eutanasia olvidan que cada vida es única e irrepetible, y que cualquier vida tiene todo el valor posible. Si hubiera una solo vida que no fuera importante, ningún sería importante.

REFLEXIÓN

Elegí estos dos temas porque me parecen de suma importancia para la sociedad en general, sin distinción de razas, sexo, colores, formas de pensar y de vivir.

En la mayoría de los casos la gente no está bien informada sobre estos temas y se actúa por ignorancia, por el no saber distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, sin darnos cuenta que terminados nuestros actos las consecuencias pueden tomar dimensiones enormes.

Es importante que las personas podamos conocer un poco más sobre diversos temas que involucran la vida de las personas, para poder elegir en momentos determinados de nuestra vida. A veces creemos que estamos exentos de ciertas vivencias (la práctica de un aborto o de la eutanasia) y cuando menos los esperamos tenemos que tomar decisiones que influyan en la vida de otras personas.



Me parece pues importante estudiar, criticar, analizar y tomar conclusiones sobre temas de importancia que, en nuestros tiempos, han tomado un matiz cotidiano.


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