Acción tutorial en bachillerato: aspectos teóricos y legislativos. A. Finalidades del bachillerato



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ACCIÓN TUTORIAL EN BACHILLERATO:

ASPECTOS TEÓRICOS Y LEGISLATIVOS.


A. FINALIDADES DEL BACHILLERATO

Como parte constituyente de la Educación Secundaria no Obligatoria: El Bachillerato, organizado en dos años de duración, ha de cumplir una triple finalidad educativa:


a) Formación general, orden a lograr una madurez personal, una capacidad formativa general para integrarse en la sociedad y capacidades específicas en relación con las distintas modalidades en que se estructura el Bachillerato. Esta finalidad formativa se logra fundamentalmente a través de las materias comunes (Lenguas, Historia, Filosofía, Educación Física), que están ligadas a la consecución de los aspectos más relevantes del patrimonio cultural de la sociedad y al equilibrio personal y físico. También las otras materias contribuyen a esa formación general mediante el estudio de la problemática científica y social en que vivimos.

La finalidad formativa está orientada a conseguir el carácter terminal que para muchos alumnos cumple este nivel.


b) Orientación de los alumnos, hacia posteriores estudios o hacia la vida activa. Se logra mediante la información y asesoramiento en la configuración y elección de itinerarios educativos que se vinculan con determinadas carreras y profesiones. Esta orientación significa también ayuda al alumno para que pueda tomar decisiones responsables sobre su futuro y ser miembro activo e integrado en la sociedad en que le tocará vivir. En el logro de esta finalidad toman especial importancia los servicios de orientación educativa y profesional en los centros de Educación Secundaria y la obligatoriedad de diseñar un plan de acción tutorial que formará parte del proyecto Curricular.
c) Propedéutica, que asegure las bases para esos estudios posteriores tanto universitarios como de Formación Profesional de grado superior. Es aquí donde debe destacarse un aspecto del nuevo Bachillerato, síntesis de las vías académica y profesional, la Formación Profesional de Base. Esta se definió como “el conjunto de conocimientos, aptitudes y capacidades básicas relativa a un número amplio de profesiones. Se trata de contenidos formativos que constituyen la base científico-tecnológica y las destrezas comunes que son necesarias como fundamento y soporte de un conjunto de técnicas o campos profesionales”. Esta finalidad acentúa el valor del Bachillerato como tramo educativo intermedio entre la educación obligatoria y los estudios posteriores.
B. DECISIONES SOBRE LA ORIENTACIÓN Y LA ACCIÓN TUTORIAL

La LOGSE establece en su artículo 1º que el sistema educativo español se orientará a la consecución de una serie de fines dando especial relevancia al “pleno desarrollo de la personalidad del alumno”.


En la ley se parte de una concepción del proceso educativo que transciende la sola adquisición de conocimientos para pasar a pretender que cada alumno consiga el desarrollo de sí mismo. Por ello, la enseñanza tiene como objetivos educativos, además de la formación intelectual, orientar el desarrollo personal de los alumnos, fomentando valores de participación, responsabilidad individual y social, toma de decisiones, etc.
Desde esta concepción, las tareas de orientación personal, académica o escolar y profesional, deben entenderse como un proceso continuo que se desarrolla en todas las etapas educativas ya que forma parte de los objetivos de una educación que pretende un desarrollo integral de la persona.
La orientación es una tarea de todos los agentes educativos, aunque en ella intervengan algunos con mayor protagonismo. Debe desarrollarse en todos los niveles de la escolaridad, aunque adquiera distintos matices según las etapas.
La orientación, como acción educativa que es, requiere que se planifique al igual que se programa otros aspectos de la acción docente y exige, como todo aprendizaje, la participación activa del alumno.
En el nivel de Secundaria, y en particular en el Bachillerato, la orientación debe incluir esa triple vertiente mencionada (personal, escolar y profesional) pero aún siendo así, en esta etapa educativa adquieren unas características especiales los aspectos que se relacionan con la orientación académica y profesional.
Esta importancia tiene que ver con algunas características del alumnado de la etapa y de la etapa misma:
EL ALUMNADO SE CARACTERIZA porque que en estas definen los objetivos intelectuales, se selecciona la línea intelectual y profesional a seguir, surge la búsqueda de nueva y más amplias área de cultura, se configuran los intereses, puntos personales, etc.
A lo largo del Bachillerato y, particularmente al final de él, surge la necesidad de una elección profesional, sea la continuación de estudios posteriores (universitarios o de Formación Profesional) o en relación con la incorporación a la vida activa.
Resulta por tanto imprescindible orientar al alumnado ante las diferentes vías y opciones profesionales informándoles de las distintas posibilidades.
Por otra parte, el horizonte educativo de esta etapa es el de consolidar y completar la autonomía de los alumnos y a ello deben contribuir el currículo y toda la acción educativa, tanto la desarrollada en cada una de las materias concretas, como la ejercida a través de la tutoría y de la orientación educativa. Por ello resulta también necesario favorecer desde distintos ámbitos el desarrollo de su capacidad de toma de decisiones, aspecto fundamental en el desarrollo de su autonomía.
DESDE EL PUNTO DE VISTA INTELECTUAL se supone que el alumnado ha alcanzado en las enseñanzas básicas un cierto grado de madurez intelectual y está en posesión de técnicas y hábitos de estudio afianzados: habilidades, métodos, organización del tiempo, etc.
No obstante, el Bachillerato ha de facilitar el trabajo autónomo del alumno y estimular las capacidades para el trabajo en equipo: debe también potenciar las técnicas de indagación e investigación.
La orientación del aprendizaje de los alumnos debe tender, como en todos los niveles educativos, a mejorar las habilidades y destrezas intelectuales que favorezcan el proceso de aprendizaje. En este caso debe suponer la consecución de un trabajo plenamente autónomo.
La adquisición de técnicas de trabajo intelectual en el sentido anteriormente expuesto, debe ser un objetivo de la etapa y por lo tanto sobre él debe decidirse al elaborar el Proyecto Curricular de Etapa.
LA NUEVA ORGANIZACIÓN del sistema educativo en la Educación Secundaria Obligatoria y Post-obligatoria, presenta una estructura en la que la opcionalidad curricular adquiere una mayor amplitud: materias optativas, modalidades de Bachillerato, itinerarios educativos, etc.
Desde esta organización es necesario que el alumnado reciba una adecuada orientación acerca de los itinerarios formativos que se le ofrecen con el fin de que se ajusten lo más posible a sus capacidades, motivaciones e intereses.
EL BACHILLERATO TIENE EN SI MISMO UNA FINALIDAD ORIENTADORA, además de la finalidad formativa y preparatoria.
Como señalan los reales decretos 1178/1992 y 1179/1993, el Bachillerato por su finalidad orientadora ha de contribuir a perfilar y desarrollar en los alumnos proyectos formativos que se concretan después.
“El Bachillerato ha de atender debidamente a las distintas vías que se abren al estudiante al acabarlo: los estudios universitarios y otros estudios superiores, o la incorporación a la vida activa”.
“Son enseñanza que han de contribuir a orientar a los alumnos en un determinado itinerario educativo y también profesional, resultando interesantes y valiosas, tanto para alumnos altamente motivados y orientados por un claro proyecto de estudios superiores, universitarios, artísticos o profesionales, cuando para aquellos otros, jóvenes o adultos, que deseen cursar el Bachillerato como forma básica de acceso a un nivel cultural más alto”
“La orientación está incardinada en las intenciones educativas de esa etapa, y en consecuencia, debe integrarse y formar parte de los contenidos de la mismo. No resulta por tanto extraño que en el Proyecto Curricular de Bachillerato se establezca la prescripción de que figure: El plan de orientación académicas y profesional y el plan de acción tutorial”.
C. EL PLAN DE ORIENTACIÓN ACADÉMICA Y PLAN DE ACCIÓN TUTORIAL

Para que la orientación académica y profesional sea eficaz, debe concretarse en un programa, en un plan, que defina los objetivos, establezca los contenidos, determine la metodología, concrete los agentes educativos que intervienen en él y tenga en cuenta la necesidad de reservar tiempos y espacios para el desarrollo de las tareas de orientación.

Puntos de reflexión que se sugieren para que sean considerados por el equipo docente:


  • El plan de orientación debe ajustarse a la población escolar a quien va dirigido por lo que, como ocurre con otros elementos de la acción docente, debe adaptarse al contexto y a las características de los alumnos. En este sentido las referencias al contexto se amplían, ya que por contexto también se entiende la oferta educativa y las características del entorno laboral del alumnado.



  • El programa debe ir encaminado a conseguir por parte del alumnado habilidades y destrezas para orientarse, capacidades que le faciliten la toma de decisiones. “La orientación profesional se entiende como la acción educativa dirigida al ámbito de la elección profesional que facilite a los alumnos la búsqueda y elaboración de información sobre sí mismos y el contexto educativo y laboral a lo largo de un proceso cuya finalidad es la toma de decisiones autónomas” (Fernández, P. 1992).




  • Cualquier programa de orientación profesional debe tener en cuenta: la información profesional, el estudio de las características del alumno y la formación en la capacidad de tomar decisiones.

Los principios anteriores pueden plasmarse en algunos objetivos imprescindibles en un programa de orientación:




  • Ayudar a los alumnos a desarrollar el conocimiento de sus potencialidades y limitaciones, y a comprender la relación entre ellas y la elección profesional.

  • Ayudar a desarrollar estrategias de búsqueda de información sobre áreas profesionales y habilidades para poder comprender el sentido del contexto laboral.

  • Proporcionar información objetiva de las opciones profesionales que siguen a una situación académica determinada.

  • Ayudar a los alumnos a desarrollar estrategias efectivas para la toma de decisiones.



  • El Plan de Orientación forma parte del Proyecto Curricular de Bachillerato y en él intervienen, en mayor o menor medida, todos los profesores de la etapa:

Desde cada materia puede y debe contribuirse a la consecución del plan aunque el Departamento de Orientación y los tutores, conjuntamente, sean quienes deban establecer las líneas marco del programa y llevar a cabo algunas actividades específicas. Por otra parte, el papel del tutor/a es clave en estas actividades de orientación, ya que como coordinador de las tareas educativas tiene una función importante en la elección de los alumnos.


También los padres pueden participar activamente en él, especialmente en aquellas tareas que tengan por objetivo la presentación del panorama de la realidad profesional.
La tarea de facilitar a los alumnos técnicas y hábitos de trabajo intelectual es función de todos los profesores, ya que el aprendizaje y ejercicio de las técnicas se adquiere aplicándolas a materias distintas y unidas a contextos diferentes. Después de analizar los principios de carácter general que subyacen en el uso de las técnicas, debe establecerse un plan coordinado entre los profesores para la aplicación de las mismas en las diferentes materias.
Desde este contexto, el plan de acción tutorial puede recoger la realización de actividades dirigidas a que los alumnos reciban información y orientación básica sobre los condicionantes del estudio, los fundamentos de las técnicas de trabajo o la organización personal del tiempo.
D. FUNCIONES DE LOS DISTINTOS AGENTES EDUCATIVOS EN LAS TAREAS DE ORIENTACIÓN


Profesores de materia

Tutores

Departamento de orientación


. Trabajar en cada materia

contenidos que contribuyen a desarrollar conocimientos

tendentes a la toma de decisiones.

. Favorecer que los alumnos

tomen contacto con los distintos ámbitos profesionales, desde la perspectiva de cada materia.



. Coordinar el equipo profesores que trabajan con el grupo para asegurar la presencia en las programaciones de contenidos relativos a la toma de decisiones.
.Colaborar con el Departamento de Orientación en el establecimiento de los principios que deben regir la orientación profesional.
.Colaborar con el Departamento de Orientación en la puesta en marcha de programas específicos de orientación profesional: coordinación de sesiones colectivas, visitas a centros de interés profesional, etc.
. Asesorar a los alumnos y alumnas con respecto a las opciones presentes en el currículo.

. Elaborar las propuestas de organización de la orientación educativa, psicopedagógica y profesional.
. Coordinar la orientación, especialmente en lo que concierne a la elección entre las distintas opciones académicas, formativas y profesionales.
. Contribuir al desarrollo del plan de orientación académica y profesional.

. Poner en práctica los programas específicos de orientación profesional, junto con los tutores.



El Plan de Orientación y Acción Tutorial debe concretar la intervención y relación entre profesores, tutores y Departamento de Orientación. Debe establecer las prioridades de actuación individual y colectiva en el campo de la orientación y, en particular, en los tiempos del horario escolar dedicados a ella.


E. FUNCIONES DEL TUTOR/A
Con los profesores de su grupo de tutoría se relaciona en cuanto a la aplicación de las programaciones y las demandas e inquietudes de sus alumnos. Con los alumnos, como mediador en los problemas que pudieran suscitarse ante los profesores o el equipo directivo. Como informador, ante los padres, recogiendo también la información que éstos (y los alumnos), pudieran facilitarle en relación con las actividades docentes y el rendimiento académico general.
Sus funciones se pueden resumir en cuatro grandes grupos:

I,- Aplicar un plan (el de acción tutorial) participando en su desarrollo.

II.- Coordinar el proceso de evaluación, organizando y presidiendo las sesiones de evaluación de su grupo.

III.- Facilitar la integración de los alumnos en el grupo: mediar ante la problemática que le planteen sus tutelados. Facilitar la cooperación educativa entre profesores y padres.

IV.- La orientación académica y profesional, asesorando a sus tutelados sobre sus posibilidades en estos campos.
Para todas ellas necesita ayuda y asesoramiento porque, excepto lo que aprenderá con la práctica, y que desde luego no conocerá desde el primer momento en que empiece a desarrollar sus funciones, no se le exige ningún tipo de formación previa para la realización de su trabajo. El departamento de orientación es su principal apoyo pero no puede suplirle, y difícilmente podrá enseñarle, en lo que se refiere a ser la figura de confianza de sus tutelados (que, además, no le eligieron), ante profesores, equipo directivo y otros órganos colegiados.
Que sus tutelados acepten esa especie de autoridad moral que debe tener el tutor/a, dependerá de sí mismo: de su formación, de la dedicación al desempeño de esas funciones y de su personalidad humana y profesional. Sin olvidar la perturbación que se produce al ser también necesariamente profesor de una asignatura.
En el caso de los profesores a los que se les encargue la tutoría de un ciclo formativo de Formación Profesional, a todo lo anterior se añade la función de elaborar, supervisar y evaluar el módulo de formación de sus alumnos en los centros de trabajo, manteniendo una estrecha relación con el responsable designado por cada centro de trabajo.

F. EL DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN

El Departamento de Orientación es el lugar institucional desde donde ha de fomentarse y coordinarse la orientación educativa y profesional de los alumnos, la colaboración con los profesores para proporcionar una respuesta adecuada a la diversidad de los alumnos, y la atención educativa para aquellos que necesiten un programa curricular individualizado.


Si bien la labor orientadora es inseparable del conjunto de la acción educativa, y por tanto se realiza fundamentalmente a través de los tutores, se ha considerado necesario contar con una serie de recursos especializados que colaboren con el profesorado apoyando su acción en este campo, dirigiéndose hacia la participación en la planificación y desarrollo de las actuaciones que se organicen en el instituto para atender a la diversidad de los alumnos tanto en lo que se refiere a su capacidad de aprendizaje, a sus intereses y motivaciones, como a las diferencias que entre ellos puedan darse debido a su origen social o cultural. Su ámbito de actuación se desarrolla en tres grande campos interrelacionados:


  • APOYO AL PROCESO DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE.

En este campo, su actuación de cara a los alumnos comenzará con la aplicación de una serie de medidas destinadas a la prevención y detección temprana de los problemas de aprendizaje, para lo que será necesario realizar una evaluación psicopedagógica previa de los alumnos. Después, o cuando se presente el problema no detectado, asesorando al profesorado antes las dificultades de aprendizaje que presenten los alumnos, o desarrollando actividades de recuperación y refuerzo. Finalmente adoptará medidas de carácter excepcional para alumnos repetidores en cuanto a proponer adaptaciones y diversificaciones curriculares.




  • ORIENTACIÓN ACADÉMICA Y PROFESIONAL.

El plan de acción tutorial es el marco en el que se especifican los criterios y procedimientos para la organización y funcionamiento de las tutorías. En él se deberán incluir las líneas de actuación que los tutores desarrollarán con el alumnado de cada grupo y con las familias, así como con el equipo educativo correspondiente.




  • LA ACCIÓN TUTORIAL.

El plan de acción tutorial se presenta como fundamental en la vida académica del alumno, ya que además de tender a favorecer su integración y participación en la vida del instituto y realizarse un seguimiento personalizado de su proceso de aprendizaje, debe facilitar la toma de decisiones respecto a su futuro académico y profesional.


El departamento estará constituido, como mínimo, por un profesor de la especialidad de Psicología - pedagogía, un profesor de las especialidades de Lengua o de Ciencias Sociales y un profesor del área científico - tecnológica, ampliándose su composición según los programas en que participe y el número de alumnos a los que atienda.

Realiza sus funciones en conexión, fundamentalmente, con la Comisión de Coordinación Pedagógica, de la que recibe directrices para organizar la orientación educativa, psicopedagógica y profesional y el plan de acción tutorial, pero también con los Departamentos Didácticos y con el conjunto de los profesores, incluso considerados de forma individual para el tratamiento de problemáticas concretas que se puedan plantear, detectadas desde el propio Departamento de Orientación o por los profesores o los tutores.


La relación directa con los alumnos y con los padres es también parte fundamental de su actuación, que puede realizar de forma autónoma o a petición de aquellos o de los profesores y tutores.
Los alumnos, a lo largo de su vida escolar en Secundaria, están obligados a tomar una serie de decisiones, como ya vamos viendo: optativas, itinerarios, incorporación a módulos y ciclos profesionales (tanto al acabar la Secundaria Obligatoria como después del Bachillerato), realización de la prueba de acceso a la universidad enfocada a diferentes posibilidades, incorporación al mundo del trabajo, etc. La ayuda que en esos momentos necesitan no puede descansar sólo en los tutores, se precisa que este órgano especializado colabore en esa tarea desde un ángulo más profesionalizado, en cuanto que forma parte de su actuación específica y responde a una preparación encaminada a esos fines.
Por supuesto que esto exige que el Departamento de Orientación esté absolutamente implicado en todo lo que se realiza en el instituto, que conozca todas las posibilidades que ofrece, y que participe en la elaboración de esa oferta.
Que su campo sea tan amplio y su actuación tan profesional y diversificada no justifica una vida independiente dentro del organigrama del centro sino todo lo contrario. Fundamentalmente su tarea se concreta en una ayuda: a los alumnos, a los padres, a los tutores, a los profesores y a la propia Comisión de Coordinación pedagógica. Ayuda normalmente solicitada, y llevada a cabo en coordinación con otros órganos o personas, de tal manera que la actuación y, sobre todo, la toma de decisiones se realice de forma colegiada.


Recopilación del texto: El nuevo Bachillerato. Organización y currículo. (1995). Dse prada Vicente, Mª D.; Monguilot Abetti, I.; Ledesma, A. Editorial Escuela Española. Madrid.


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