Acogida vamos a recorrer nuestro camino con María Vamos a celebrar su gozo y el nuestro. En ella se manifiesta la ternura entrañable de nuestro Padre Dios, se dibuja la humanidad nueva inaugurada por Jesús



Descargar 25.22 Kb.
Fecha de conversión31.01.2018
Tamaño25.22 Kb.

(Este material está elaborado para una celebración realizada en seis momentos. Cada etapa, es conveniente, que se ambiente en un lugar diferente)


ACOGIDA

Vamos a recorrer nuestro camino con María... Vamos a celebrar su gozo y el nuestro.


En ella se manifiesta la ternura entrañable de nuestro Padre Dios, se dibuja la humanidad nueva inaugurada por Jesús, y se estrena cada día el canto nuevo del Espíritu.

Ella acoge el dolor y el gozo de nuestro mundo, alienta todas las esperanzas.

Ella nos hace familia, nos abre su hogar. Por su maternidad, su historia es la nuestra y su camino el nuestro.


CANTO – AVE MARÍA
1. ¿DÓNDE PONE DIOS LOS OJOS?

Símbolos:
Una imagen de María de Nazaret, una vela, un cántaro de agua, un trozo de tejido, unas espigas de trigo.
En un lugar: Nazaret

Aldea de Galilea, de poco prestigio. Sus gentes se reúnen en la sinagoga para orar.


Viven del trabajo del campo. El país está ocupado. Los romanos imponen sus exigencias.
¡Ahí va a poner Dios sus ojos! ¡Las promesas están a punto de brotar!
En ese lugar desconocido proclamará, un día, Jesús el Jubileo de la Salvación.


En una mujer: María

Muy de su tiempo y de su pueblo. Su corazón acaricia esperanzas de salvación para la humanidad. Sufre la marginación de todas las mujeres: por la sociedad, la religión y la ley. Forma parte de los pobres de Yahvé. Su vida es pura transparencia. Vive abierta a los planes de Dios. ¡Ahí pone Dios sus ojos!




Dios entra en la vida de María de Nazaret

Busca un corazón abierto de mujer para derramar su amor.

Busca unas manos vacías de mujer para ser acogido.

Busca unos oídos atentos de mujer para poner en ellos su palabra.

Busca unos ojos limpios de mujer para mostrarse en ellos.
(Mientras se escucha de fondo el "Ave María", acercamos este mensaje a nuestra vida)

Dios pone también en ti los ojos. Ábrele la puerta de tu vida. Quiere embellecerte.


Siempre que Dios llama y alguien le abre, se produce una Anunciación.
Dios mira con cariño los pueblos de la tierra, escucha el clamor de los pobres. Camina con nosotros en nuestra historia.

- El Ángel del Señor anunció a María y concibió por obra del Espíritu Santo.

- He aquí la esclava del Señor. ¡Hágase en mí, según tu Palabra!

- Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.




CANTO – AVE MARÍA
2. CAMINOS QUE RECORRE MARÍA

María se levanta y nosotros con ella. Lleva en su vida una presencia, en su vientre un fruto, en sus labios una canción. La experiencia de Dios la ha hecho libre y capaz de liberar. A su alrededor se extiende el gozo. ¡La nueva Arca de la Alianza va de camino!




Con María avanzamos como peregrinos de la fe, en busca de la luz.

María, mujer de fe, que viviste siempre abierta a Dios. Santa María, ruega por nosotros.


María, peregrina de la fe a lo largo de toda tu vida. Santa María, ruega por nosotros.

Madre a quien podemos acudir con toda confianza. Santa María, ruega por nosotros.




Con María recorremos el camino de la esperanza que pone música en el corazón.
María, que esperaste confiada el Reino de tu Hijo. Santa María, ruega por nosotros.
María, Madre del tiempo nuevo, danos esperanza. Santa María, ruega por nosotros.

María, fuente y vida nuestra, llévanos a Jesús. Santa María, ruega por nosotros.



Con María recorremos el camino de amor que se hace encuentro, cercanía, solidaridad.
María, servidora de Dios y de los hombres. Santa María, ruega por nosotros.

María, Madre de la humanidad nueva, enséñanos a amar. Santa María, ruega por nosotros.


Madre de los pobres, que ofreces tu ternura a los más débiles. Santa María, ruega por nosotros.
CANTO – AVE MARÍA


3. NOS ASOMAMOS A SU CORAZÓN

¡Al ir junto a ella brota la intimidad! Es hora de mirarla de cerca, de preguntarle qué es lo que lleva dentro, qué es lo que guarda en su corazón. Su belleza puede despertar la nuestra, tan dormida. Su gracia puede recrearnos.


(Se proyectan diapositivas con imágenes de María; se pone música de fondo)
¡Alégrate! ¡Qué saludo el de aquella mañana de gracia! Quedé llena, llena del amor de un Dios que llegaba hasta mi pequeño ser de mujer.
¡Alégrate! Así me dijo el ángel del Señor, y el gozo del Espíritu saltó en mi interior como una cascada de agua fresca que brota de una profunda montaña.
¡Alégrate! Y el gozo del Espíritu se plasmó en mi interior para siempre.
¡Llena de gracia! Era el nuevo nombre que Dios Padre me ponía. Quería expresar con él la fuerza de su mirar, su amor eterno y desbordante, su obra de salvación.
¡El Señor está contigo! Era el aviso para la misión que me confiaba: ser madre-virgen. Él estaría siempre en mí. Juntos andaríamos el camino de la Nueva Humanidad.

Bendita tú entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Estas palabras de Isabel sonaron en mí como buena noticia. Estaba llegando el tiempo nuevo, el nuevo amanecer de la salvación.
Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. Él me invadía totalmente, sentía ya los latidos del amor en mi fe de peregrina. Mi Hijo se iba agrandando en mi vientre. Esperaba gozosa su nacimiento.
Una espada te atravesará el alma. Así me habló el anciano Simeón. Estas palabras de dolor llegaron a mi ser abierto y disponible con tanta fuerza que permanecí esperando que, en cualquier momento, se hicieran realidad.
¡Dichosos los pobres, dichosos los limpios, dichosos los pacificadores...! ¡Qué gozo al escuchar el anuncio del Reino de labios de mi Hijo! ¡Qué alegría oírle decir a Él estas cosas! Sus palabras iban cayendo dentro de mí como semilla en tierra fértil, que espera, un día, romperse para dar fruto.
¡Ahí tienes a tu Hijo! Llegó también la hora esperada de la cruz, la que tantas veces aguardé en silencio confiado, abandonada totalmente a su querer. Llegó la hora de repetir nuevamente la palabra de la mañana primera: ¡Hágase en mí tu Palabra! Llegó la hora de estar de pie y serena ante el dolor incomprensible y los gritos de los seres humanos.

CANTO – AVE MARÍA
4. NOS ABRIMOS AL ESPIRITU


Símbolos:
El grupo colocado alrededor de una imagen de María. Velas encendidas.
Como Iglesia, con los gozos y esperanzas, las angustias y el dolor del mundo en medio. Abiertos al Espíritu, el eterno dador de vida. Envueltos en la cercanía de Jesús.

Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos" (Hch 1, 12).

Abre tus ojos: mira la situación de la humanidad e invoca, con María, al Espíritu.

Presenta al Señor, por intercesión de María, las necesidades del mundo. Alaba a Dios por sus maravillas, dale gracias por la nueva vida que nos ofrece en Jesús.




CANTO – AVE MARÍA
5. EL MAGNIFICAT: UN CANTO DE GOZO

(El grupo recita el Magníficat)


María, con las mujeres de Israel, con los pobres de la tierra, canta a Dios por las maravillas que ha hecho mirando toda humillación. Al cantar se hace profeta de la belleza y del amor. Al unirnos a su canto, brota la nueva civilización del amor.
CANTO – AVE MARÍA


6. ENVÍO MISIONERO


Símbolo:
Una antorcha encendida.

Es momento de volver a la vida de cada día. Llevamos dentro una luz y una presencia. Queremos vivir nuestra historia con María, la mujer creyente, que comenzó el tiempo nuevo; con María, la mujer que esperó confiada el proyecto nuevo del Reino; con María, la madre que nos lleva en su corazón mientras presenta a Jesús nuestras necesidades. Ella viene con nosotros para ayudarnos a ser testigos de comunión, profetas de esperanza, servidores del amor. Ella nos hace familia, nos recrea como nuevo pueblo de Dios.


CANTO – AVE MARÍA


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal