Agustín lara



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AGUSTÍN LARA

El compositor e intérprete de canciones y boleros, ÁNGEL AGUSTÍN MARÍA CARLOS FAUSTO MARIANO ALFONSO DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS LARA Y AGUIRRE DEL PINO, conocido AGUSTÍN LARA, nació en Tlacotalpan, (Veracruz), el 30 de octubre de 1897, y falleció en la Ciudad de México, en 1970. También se le conocía como el Músico Poeta y el Flaco de Oro, pues sus canciones tuvieron mucho éxito y fue una figura bastante popular en su género, aparte de su país, México, en toda la América Latina y España. A raíz de su muerte, la fama de Agustín se extendió a Italia, Japón y los Estados Unidos. Era flaco, repeinado y coqueto, sus canciones son sencillas, románticas y pegadizas, con títulos inolvidables que nacen de la intuición. Son melodías emotivas y populares que la gente tararea.

No se sabe con seguridad la fecha y el lugar de nacimiento, pues Agustín Lara jugaba a mentir mientras aseguraba que había nacido en Tlacotalpan, en 1890, y así figura en la lápida de su tumba. Sin embargo, el periodista Jaime Almeida investigó en 1970, tras la muerte del compositor, y comprobó que había nacido en el Distrito Federal, en 1897, en base al acta de nacimiento, en el Registro Civil, y el certificado de bautismo. El periodista opina que Lara nació en un lugar llamado el Callejón Puente del Cuervo, número 16, que ahora corresponde a la segunda calle de la República de Colombia, en el centro histórico, a unas calles del mercado Abelardo Rodríguez. De hecho, aún está la casa donde vivía la familia Lara Aguirre. Sin embargo, la familia se trasladó al pueblo de Tlacotalpan cuando Agustín Lara tenía pocos años.

Sus padres se llamaban Joaquín Mario Lara y María Aguirre del Pino, y en 1906 se trasladan a la ciudad de México. Fue entonces cuando el padre abandona a la familia y el niño tuvo que irse a vivir con una tía llamada Refugio. Esta le enseñó a conocer el armonio y lo envío a la clase de música, de manera que a los siete años Agustín sabía tocar el piano. Cursó estudios en el Liceo Fournier, pero tuvo que dejarlos para dedicarse a trabajar. Así, a los doce años, trabajaba tocando el piano en los clubes nocturnos, mientras que a su madre le decía que trabajaba en telégrafos. Más adelante ingresa en un colegio militar, pero en 1917 se une al movimiento revolucionario. Sin embargo, formando parte de la tropa del general Samuel Fernández es herido en ambas piernas, por lo que se ve obligado a regresar a México. Durante los años veinte, vuelve al trabajo de pianista en cafés, bares y salas de cine mudo. En esa época compone la canción Marucha, recordando a uno de sus primeros amores, pero cuentan que esto le causó problemas a esa mujer de juventud.

Agustín Lara compuso en 1926 la canción La prisionera, y la inscribió en el Registro. Era un hombre polémico y, en 1927, trabajando en un cabaret, fue agredido por una corista, de nombre Estrella. Con una botella rota hizo una herida en la cara del compositor y la cicatriz le quedó marcada para el resto de sus días. Entonces se fue a vivir a Puebla, debido a los sucesos de la Guerra Cristera. Aquí conoció al padre Miguel Agustín y fue testigo de su fusilamiento en la Comandancia de la Policía, a pesar de que no tenían pruebas contra el sacerdote. Este hecho lo contó Agustín en la radio. Fue en 1930 cuando va alcanzando la popularidad, a través de un programa en la radio que lleva por nombre, La hora íntima de Agustín Lara. También compuso canciones para diversas películas, como Santa, en 1931, y que se basaba en la novela de Federico Gamboa. Intervino en el programa de radio La hora azul, donde acompañaba a los cantantes Pedro Vargas y Toña la Negra, a la vez que dirigía la orquesta El son Marabú.

Al año siguiente, Agustín Lara actuó en el Teatro Politeama, en la ciudad de México. Sin embargo, en 1933 realizó una gira por Cuba, pero aquí no le fue bien. No obstante, más tarde realizó varias giras por América del Sur, a la vez que estrenaba nuevas canciones que aún hoy siguen siendo escuchadas en el mundo hispano. Solamente una vez se la dedicó a José Mojica, y la compuso en Buenos Aires. También compuso Guitarra guajira, Tropicana, Pecadora, Veracruz y otras canciones. A lo largo de la vida del Flaco de Oro, fueron sonados los amores con Esther Rivas Elorriaga, en 1917; Angelina Bruscheta Carral, en 1928; Clarita Martínez, en 1949; Yolanda Santacruz Gasca, en 1953; Rocío Durán, en 1964; y algunas más. Pero la mujer más famosa en su vida fue la actriz mexicana María Félix, con la que contrajo matrimonio en 1945. Para ella compuso las célebres canciones, que todavía siguen sonando, como ayer, en todo el mundo: María Bonita, Aquel amor y Noche de Ronda, que tan bien cantaba la desaparecida Chavela Vargas.

En su mansión de Las lomas, solían acudir a visitar a Agustín Lara, tanto artistas como escritores, especialmente mientras estuvo unido a María Félix. Intervino también en el cine, en los filmes Novillero, en 1936, y Coqueta perdida, en 1949. Unos años después, en 1953, recibió un homenaje del presidente de México, Adolfo Ruiz Cortines, en el Palacio de Bellas Artes. En la década de los cuarenta, el compositor mexicano era una figura conocida en medio mundo, mientras que en España era muy querido. El general Francisco Franco lo recibió y le regaló una casa en Granada, sobre todo por las canciones dedicadas a ciudades españolas, como Granada, Toledo, Sevilla, Valencia, Madrid y Murcia, a pesar de que el compositor todavía no había visitado España. Parece ser que durante su internamiento en un hospital, tuvo de compañero de habitación a un granadino que le fue describiendo cómo era la ciudad de Granada, así como la belleza de sus mujeres.

De esta manera compuso la célebre canción Granada: tierra soñada por mí, llena de lindas mujeres…, rosas de suave fragancia. Es el mejor himno que le han dedicado a esta ciudad y que es conocido en todo el mundo. Otro mexicano, Francisco de Asís de Icaza, fue otro embajador de la ciudad nazarí. En 1922 visitó Granada, en compañía de su mujer Beatriz, y se compadeció de un ciego. De esta manera compuso el verso: Dale limosna mujer, que no hay nada en la vida, como la pena de ser ciego en Granada. En una lápida, está colocado al pie de la Torre de la Vela.

El compositor mexicano fue también un buen aficionado al mundo taurino, pues entabló amistad con el torero cordobés, Manuel Rodríguez Manolete, cuando en los años cuarenta inauguró la plaza de toros de la ciudad de México. Años después, Manuel Benítez, el Cordobés, le brindó un toro, mientras que Agustín le compuso un pasodoble a Silverio Pérez, un torero mexicano. Sin embargo, en 1937, Agustín Lara fue denunciado por Luis Moreno y Music Publishing Co., por fraude y plagio de la canción Quisiera decirte, pues intentó inscribirla como suya en el Registro de la Propiedad Literaria. Por fin, en 1963, el compositor visitó la ciudad de Granada, y el alcalde Bonifacio Sola lo condecoró: es famosa la foto en que Agustín llora ante tanta emoción. Venía acompañado de su amante, mientras que en su país, México, era bastante criticado.

En 1968 se encuentra ya envejecido y tuvo la desgracia de sufrir una caída en su casa, provocándole una fractura de la pelvis. El 3 de noviembre de 1970, sufre un derrame cerebral que lo deja en coma. Falleció tres días después, el 6 de noviembre. A su entierro acudió una multitud de mexicanos y sus restos fueron depositados en la Rotonda de las Personas Ilustres, en el Panteón de Dolores, de la ciudad de México D.F. A título póstumo, el Ayuntamiento de Granada lo nombró granadino adoptivo y le dedicó un monumento de bronce en la Plaza del Ángel, al final de la calle que lleva el nombre del famoso compositor. El monumento fue un regalo de la empresa mexicana Benavides y en el pedestal lleva un cartel con un poema del poeta del Albaicín, Manuel Benítez Carrasco. La viuda de Agustín, Yolanda Gasca, donó los derechos de autor de la canción Granada, al municipio nazarí.






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