Aisha bint Abu Bakr



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Aisha bint Abu Bakr
Gradualmente, los Musulmanes que quedaban en Meca dejaron la ciudad y viajaron a Medina para reunirse con su amado Profeta, y entre ellos se encontraba una niña llamada Aisha, hija de Abu Bakr. Poco después de llegar a Medina, Aisha, que por aquel entonces, casó con el Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, que tenía cincuenta y cuatro años de edad. Fue en ese momento cuando ella dejo su hogar familiar para unirse a la casa del Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz.
Aisha tiempo después relató que el Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, le había dicho que el ángel Yibril vino a él y le mostró un retrato de ella sobre un pedazo de seda verde y le dijo, "Ella es tu esposa en esta vida y en la próxima."
Acerca de su boda, contaba ella que poco antes de que dejara la casa de sus padres, salía a escondidas al patio con una amiga: "Estaba jugando con un “sube y baja” y mi largo pelo lacio se volvió despeinado," ella dijo. "LIegaron y me hicieron dejar de jugar para ponerme lista."
La vistieron con un vestido de bodas hecho de fina tela de Bahrain y luego su madre la llevo a su nueva casa, recién acabada de construir, donde la estaban esperando unas mujeres de los Ansar en la puerta. La saludaron con las palabras, "Por el bien y por la felicidad que todo salga bien." Luego, en la presencia del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, que estaba sonriente, trajeron un tazón de leche. Él Profeta tomo de él y luego se lo ofreció a Aisha. Ella tímidamente no quiso tomar la leche, pero cuando él insistió ella también bebió y luego le ofreció el tazón a su hermana 'Asma quien estaba sentada al lado de ella. Los otros que estaban presentes también bebieron del tazón, y eso fue todo para la sencilla boda.
Su matrimonio con el Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, no le cambio a Aisha su gusto por jugar, y sus amigas jóvenes seguían viniendo regularmente a visitarla en su propio cuarto.
"Yo estaba jugando con mis muñecas," dijo ella en una ocasión, "con aquellas de las jóvenes que eran mis amigas, y el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, entró y ellas salieron de la casa rápidamente y él fue a buscarlas y las volvió a traer, porque le gustaba por mi bien tenerlas allí. A veces él había dicho, "Quédense donde están", antes de que tuvieran tiempo de marcharse, y también jugaba con ellas.
"Un día: dijo Aisha, "el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, entró mientras yo estaba jugando con mis muñecas y él dijo, ' ¿Aisha, que juego es este? ‘
Contesté, 'Son los caballos de Suleimán,' y él se rió."
En otra ocasión, durante los días del 'Id al Adha, estaban dos amigas jóvenes con Aisha en su cuarto, cantando una canción de la famosa batalla de Bu’ath y estaban tocando una pandereta.
"El Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, entró," relata Aisha, "Y se acostó con su cara viendo hacía otro lado. Luego entro Abu Bakr, y me regañó, diciendo, '¿Qué hace este instrumento de música de Shaytan en la casa del Mensajero de Allah?' El Mensajero de Allah se volvió hacia él y le dijo, Déjalas que canten, porque estos son los días del Id. "'
Después de un rato ese mismo día, Aisha le pidió a sus amigas que se fueran, y el Profeta le pregunto a Aisha si le gustaría ver a los Abisinios dar una muestra de pelea con sus armas en la mezquita y ella dijo que si.
"Por Allah," dijo Aisha, "me recuerdo al Mensajero de Allah , que Allah bendiga y le conceda paz, parado en la puerta de mi cuarto, tapándome con su manto, para que yo pudiera ver a el deporte de los Abisinios mientras que ellos jugaban con sus lanzas en la mezquita del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz. El se quedo allí parado por mi entretenimiento hasta que me aburrí y regrese a mi cuarto, y se pueden imaginar como disfriutó una mujer joven de ese desfile."
Algunos tal vez podrían ver el matrimonio de Muhammad y Aisha como un matrimonio excepcional, pero ambos eran gente excepcional. El Profeta Muhammad , que Allah bendiga y le conceda paz, fue él último de los Profetas y el mejor de la creación; y Aisha era una joven inteligente y observadora con una muy buena memoria.
Aisha, que Allah esté complacido con ella, pasó los siguientes nueve años de su vida con el Profeta, y a medida que ella fue madurando y convirtiéndose en una mujer, se acordó de todo lo que vio y escucho con claridad, porque el ser la esposa del Profeta era algo mas que extraordinario. Tantas cosas pasaban al alrededor de él   el Corán seguía siendo revelado, aleya por aleya, y los corazones de la gente eran constantemente cambiados y transformados, incluido el de ella   y ella era testigo de todo lo que estaba aconteciendo.
Por lo tanto, no es algo que deba sorprender, el hecho de que un gran cantidad del conocimiento que todavía tenemos hoy en día sobre como nuestro amado Profeta , que Allah bendiga y le conceda paz, vivía y se comportaba, fue recordado y luego enseñado a otras gentes por Aisha. Es gracias a este matrimonio excepcional, entre un hombre cerca del final de su vida y una mujer empezando la suya, que sabemos tanto sobre los dos, y esto es algo que se ha hecho facilidad para aquellos que quieren seguir sus pasos y seguir su ejemplo.
Mientras que Khadija ya era una mujer sabia y madura cuando se casó con el Profeta Muhammad, Aisha era una niña con un espíritu que todavía tenía mucho que aprender cuando se caso con el Profeta, que la paz y bendiciones de Allah sean con él y con ella. Sin embargo, ella fue muy rápida en aprender, porque tenía un corazón limpio, una mente rápida y una buena y precisa memoria. No tenía miedo de contestar para saber la verdad o hacerla saber. Cuando le ganaba a alguien en un argumento, el Profeta simplemente sonreía y decía, "¡Ella es la hija de Abu Bakr!
Musa ibn Talha dijo en una ocasión, "No he visto a nadie mas elocuente que Aisha”
Aisha, que Allah esté complacido con ella, se volvió tan sabía que uno de sus contemporáneos solía decir que si el conocimiento de Aisha fuera puesto en un lado de una balanza y el conocimiento de todas las demás mujeres juntas del otro, el lado de Aisha pesaría mas. Solía sentarse con otras mujeres y transmitir el conocimiento que había recibido del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, y mucho después de la muerte de él, y hasta los últimos días de su vida, ella fue una fuente de conocimiento y sabiduría para toda la gente, mujeres y hombres.
Abu Musa dijo en una ocasión, "Cuando aparecía un relato (sobre lo que hizo o dijo el Profeta) que nos parecía dudosa a nosotros, los Compañeros del Profeta, le preguntábamos a Aisha sobre el relato, y siempre aprendíamos algo nuevo sobre el."
En una ocasión, el Profeta Muhammad , que Allah bendiga y le conceda paz, le dijo a ella, “Oh Aisha, aquí esta Yibril dándote el saludo de paz."
"Y que la paz sea con él," ella le contestó, "y la misericordia de Allah."
Cuando le estaba relatando esto a Abu Salama, ella agregó, "él (el Mensajero de Allah) ve lo que yo no veo."
Del mismo modo de que era sumamente inteligente, Aisha se convirtió en una joven mujer con gracia. Cuando primero fue a vivir a la casa del Profeta como un niña, una fuerte y duradera relación creció entre ella y Sawda, y Sawda la cuido a ella al igual que a las hijas del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz.
Cuando Aisha creció, Sawda, que ya era una mujer mayor, cedió su parte de tiempo con el Profeta a favor de Aisha y fue feliz solo con mantener la casa del Profeta y ser Umm al Muminun -Madre de los Creyentes  un titulo de respeto que le fue dado a todas las esposas del Profeta, que Al­lah este complacido con ellas, lo que fue confirmado en el Corán con claridad, y en el hecho de que ningún hombre podría casarse con ellas después de haber sido casadas con el Profeta:
"El Profeta, para los creyentes, está antes que ellos mismos; y sus esposas son madres para ellos." (el Corán: 33.6).
Y:
"¡Oh mujeres del Profeta! La que de vosotras cometa algún acto evidente de indecencia, le será doblado el castigo. Esto es simple para Allah.
La que de vosotras sea obediente a Allah y a Su mensajero y actúe con rectitud, le daremos su recompensa dos veces y le prepararemos una generosa provisión.
¡Mujeres del Profeta! No sois como cualquier otra mujer; si tenéis temor (de Allah).
Así pues no seáis suaves al hablar de manera que aquel en cuyo corazón hay una enfermedad pueda sentir deseo; hablad con palabras adecuadas.
Y permaneced en vuestras casas, no os adornéis con los adornos del tiempo de la ignorancia, estableced el salat y obedeced a Allah y a Su mensajero.
Allah sólo quiere que se mantenga alejado de vosotros* lo impuro, ¡Oh gente de la casa!, y purificaros totalmente.
Y recordad los signos de Allah y la sabiduría que se mencionan en vuestras casas; es verdad que Allah es Sutil y está perfectamente informado." (Corán: 33.30 34).
*[Está en masculino porque incluye, además de las esposas del Profeta, que Allah le dé Su gracia y paz, y él mismo, a su hija Fátima, su yemo Ali, y sus nietos Hassan y Hussein.]
A veces es difícil imaginar como habrá sido la vida para las mujeres del Profeta, que Allah esté complacido con ellas, y para los Compañeros del Profeta, que Allah esté complacido con ellos, porque la luz que él emanaba y que transmitía entre ellos era única. El Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, no tenía sombra porque él era luz y esta luz iluminaba los corazones, las mentes y la comprensión de sus seguidores dándoles perspicacia sin cegarlos.
El Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, fue en verdad una misericordia para todos los mundos, y nadie con un corazón limpio puede olvidar esto, ni siquiera el mismo Profeta:
"¡Oh Profeta! Es verdad que te hemos enviado como testigo, anunciador de las buenas nuevas y advertidor.
Y para llamar a Allah con Su permiso y como una lámpara luminosa." (Corán: 33.45 46).
Se ha dicho que la gente en la presencia del Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, quedaba en un estado de reverencia, se sentaban y escuchaban sus palabras con los ojos mirando hacia abajo, como si tuvieran pájaros descansando en sus cabezas, y sintiendo que harían cualquier cosa por él, tan grande era su amor hacia él.
Era por la perfección del Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, que a todos les fue dada la orden de pedir que las bendiciones de Allah estuvieran con él:
Es verdad que Allah y Sus ángeles hacen oración por el Profeta. ¡Vosotros que creéis! Haced oración por él y saludadlo con un saludo de paz." (El Corán: 33:30 34)
Era por la posición única del Profeta Muhammad con Allah, que Allah esperaba de sus esposas y Compañeros que se comportaran con respeto y cortesía hacia el Profeta Muhammad , que Allah bendiga y le conceda paz,; y que de ninguna manera sería posible que sus esposas se casaran con otra persona después de haber estado casadas con él:
"Y cuando les pidáis a ellas algún menester hacedlo desde detrás de una cortina, esto es más puro para vuestros corazones y para los suyos. No es propio de vosotros causar ningún perjuicio al Mensajero de Allah. Y cuando él ya no esté, no os caséis jamás con sus esposas, realmente esto es grave ante Allah." (Corán: 33.53)
Durante los nueve años que Aisha estuvo casada con el Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz,, fue testigo de muchos grandes eventos que formaron al destino de la primera comunidad Musulmana de al Medina al­ Munawara:
Fue durante la trayectoria de su matrimonio que la dirección de la qibla fue cambiada de Jerusalén a Meca, haciéndose mas grande la diferencia entre los Musulmanes y los Judíos y Cristianos, y fue durante el transcurso de su matrimonio que ella debió haber escuchado a muchos de los Judíos y Cristianos y adoradores de ídolos que llegaban, no para escuchar al Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, sino para discutir con él, con la esperanza de encontrar una excusa que justificara su rechazo hacia él. Fue por medio de experiencias como estas que Aisha aprendió a distinguir lo que era verdad de lo que era falso.
Así como la guía profética continuaba siendo revelada por medio del Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, el modo de vida de Aisha – como el de todos los Musulmanes – fue gradualmente cambiado y refinado: fue durante el transcurso de su matrimonio que el beber alcohol fue finalmente prohibido, se hizo claro que comida era halal y que comida era haram, y se volvió obligatorio para las mujeres usar el pañuelo en publico y al rezar, la guía de cómo ayunar fue revelada, el pagar el zakat se volvió obligatorio para todos los Musulmanes, y los ritos del hajj fueron purificados y aclarados.
De hecho todos los aspectos de la vida, del nacimiento a la muerte y todo lo que pasaba entre estos, fue iluminado por la manera de cómo se comportaba el Profeta   y fue este tipo de comportamiento, la sunna, lo que Aisha contribuyó a preservar y a proteger, no solamente practicándolo ella, sino también enseñando a otros.
En una ocasión le pidieron a Aisha que describiera al Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, y ella contesto que él era 'un Corán que caminaba', lo que significaba que era el Corán traducido a acciones. Ella hizo todo lo posible por hacer lo mismo. Por lo tanto, no solamente sabía y practicaba la Sunna por completo, sino que también memorizó el Corán que la comprendía.
Fue durante el transcurso de su matrimonio que, entre otras, se pelearon las batallas de Badr y Uhud, y al Khadaq (el foso). Estas fueron las tres grandes batallas en contra de los Quraish, que inclinaron la balanza del poder de las manos de los kafirun a las manos de los Musulmanes. Aunque todavía era muy joven, Aisha participó en todas estas batallas, trayendo agua para los combatientes Musulmanes, y atendiendo a los heridos. Fue testigo de la vida y de la muerte   por ambos bandos, de los que luchaban el camino de Allah y de los que seguían el camino de la incredulidad   y entendía a ambos. De hecho uno de los significados de su nombre, Aisha, es vida.
Fue durante el transcurso de su matrimonio que los Judíos hicieron planes y trataron de matar al Profeta en mas de una ocasión sin tener éxito, y fueron castigados por esto. Primero la tribu de los Banu Qaynuqa y luego los Banu Nadir fueron expulsados de Medina; después los Banu Qurayza  quienes habían roto su acuerdo con los Musulmanes durante la batalla de al Khandaq y trataron de exterminar a todos los Musulmanes, fueron sujetos al castigo que fue decidido por el mismo hombre que habían escogido para decidir su caso, Sad ibn Muadh. De acuerdo con los mandamientos que tenía su propio libro, la Torah, todos los hombres de Banu Qurayza fueron matados   con la excepción de cuatro que aceptaron el Islam   y todas las mujeres y niños que fueron tomados como esclavos.
Fue después de este último suceso, que otra tribu, los Banu Mistaliq, empezó a prepararse para luchar contra los Musulmanes, y por lo tanto el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, dirigió a un ejército en su contra. A menudo cuando el Profeta salía a combatir en una guerra, se llevaba a una de sus esposas con él. No escogía ninguna en particular sino que hacía papelitos con sus nombres, mezclaba los papelitos y sacaba un papelito al azar y a esa esposa se la llevaba. Cuando fue a luchar contra los Banu al Mustaliq, salió el nombre de Aisha, y fue ella quien viajo con él.
Aisha, que en ese momento tenía trece años de edad, era una pequeña y esbelta joven con gracia, y por lo tanto era difícil para los hombres que cargaban su litera el saber si ella venia en la litera o no cuando la levantaban. En el camino de regreso a Medina, después de que los Banu al Mustaliq habían sido sojuzgados, el ejército Musulmán se detuvo para descansar, pero luego de repente el Profeta ordenó que el ejército continuara su marcha de regreso.
Aisha, aunque nadie se dio cuenta, salió de su litera por unos minutos y se alejo del campamento buscando algo de soledad. En su camino de regreso se dio cuenta que no traía su collar de ónice y entonces regresó a buscarlo. Cuando por fin lo encontró y regreso finalmente al campamento, encontró que todos se habían ido. Los hombres que cargaban su litera creían que ella todavía estaba dentro de ella, la habían cargado, amarrado al camello y siguieron marchando.
Aisha, que confiaba completamente en Allah, se sentó y espero, esperando que alguien se diera cuenta de su ausencia y regresara por ella. Afortunadamente no tuvo que esperar mucho tiempo, porque un joven Musulmán llamado Safwan ibn al Mu’attal, que se había quedado detrás del ejército después de tomar un descanso, llego a el campamento durante la noche y la encontró dormida. Safwan la reconoció de inmediato porque la había visto en los días cuando Allah todavía no había ordenado a las mujeres Musulmanas el usar el hijab.
¡Inna lilahi wa inna ilaihi raji’un! –“¡En verdad, venimos de Allah y en verdad, a él regresamos!" el exclamó con sorpresa, despertando a Aisha con su fuerte voz. No dijo nada mas, y mientras Aisha se puso la prenda que se había caído de su cabeza mientras dormía, Safwan hizo que se sentara su camello cerca de ella para que se pudiera subir; y luego, conduciendo el camello con su mano, salió a pie en busca del ejército, esperando alcanzarlo   lo cual hicieron mas tarde en la mañana siguiente, ya que el ejército se había detenido para descansar durante la hora mas acalorada del día.
Desgraciadamente algunos de los hipócritas que había visto a Safwan y Aisha llegar juntos empezaron a decir habladurías y a esparcir calumnias sobre ellos. Eventualmente la historia hasta oídos del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, y para entonces toda la comunidad estaba empezando a hablar sobre lo que pudo haber pasado o no entre los dos jóvenes Musulmanes. Naturalmente los muminun (creyentes) estaban seguros que no había pasado nada malo, pero los munafíqun (hipócritas) pensaban diferente y no tuvieron miedo en insinuar que este era el caso.
Como resultado de esta habladuría, el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, y la gente de su casa, fueron puestos bajo mucha presión, y de hecho Aisha se enfermó, no porque estuviera enterada de lo que decían los hipócritas sobre ella, sino porque el Profeta no parecía quererla como la quería antes de la campaña en contra de los Banu al Mustaliq. Finalmente, alguien le dijo lo que estaban diciendo algunas gentes. Esto la puso todavía mas enferma, y por lo tanto con el permiso del Profeta, se fue a quedar a la casa de sus padres.
Cuando llego a la casa de sus padres, ella le dijo a su madre, Umm Ruman, "¡Madre! ¿Qué esta diciendo la gente?” Ella contesto, "¡Oh, hija mía! No tomes tan en cuenta este asunto. Por Allah, rara vez ha habido una mujer bella que esté con un marido que la quiere y que tiene otras esposas sin que la gente diga muchas cosas en contra de ella." Aisha dijo, "¡Glorificado sea Allah! ¿En verdad que la gente en verdad ha estado diciendo esto?
Aisha dijo, "Me pase la noche entera hasta el amanecer sin poder dejar de llorar y no pude dormir nada. En la mañana todavía estaba llorando."
Mientras tanto, cuando confrontaron a Safwan con las afirmaciones que se habían hecho, él contesto, "¡Glorificado sea Allah! ¡Por Allah, nunca le he quitado a ninguna mujer su velo!"
Ya que no había descendido ninguna revelación para aclarar el asunto, el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, le pregunto a Barira, que era la sirvienta de Aisha, si había visto cualquier cosa en el comportamiento de Aisha que fuera dudosa.
Ella contesto, "¡Por Aquel quien te ha mandado con la verdad, no he visto nada malo en ella, mas que se queda dormida mientras hace la masa y llega un cordero y se la come!".
Algunos de los compañeros que estaban presentes regañaron a Barira y le dijeron que se centrara en la cuestión. "¡Glorificado sea Allah!" ella contesto. "¡La conozco mejor que un joyero conoce una pieza de oro puro!"
El Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, también le pidió su opinión a Zaynab bint Jahsh, ya que valoraba enormemente su opinión.
Aunque ella y Aisha a menudo tenían sus diferencias y aunque la hermana de Zaynab, Hamna, era una de las personas que estaban murmurando y propagando el rumor, ella contestó sin demora, "Oh Mensajero de Allah," ella dijo, “No voy a repetir algo que no he escuchado con mis propios oídos o visto con mis propios ojos. Por Allah, no encuentro algo en ella mas que el bien."
El Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, intentó luego resarcir la honra de Aisha llamando a todos a la mezquita y defendiendo públicamente su reputación, pero los hipócritas que habían dado lugar al problema tan solo se pusieron a empeorar las situación, empezaron a discutir en la mezquita, y la gente estaba a punto de resolver la discusión a golpes, pero el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, los calmó y los hizo callar.
El Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, llego luego a la casa de Abu Bakr, donde Aisha no dejaba de llorar, y en la presencia de sus padres él dijo la shahada, y luego continuó, "Si eres inocente entonces Allah Mismo protegerá tu honra, y si por accidente ha habido un error por tu parte, entonces busca el perdón de Allah y El te perdonara, porque cuando un siervo admite un error y se vuelve hacia El con arrepentimiento, entonces Al­lah también Se vuelve y acepta su arrepentimiento."
Aisha dijo, "Cuando el Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, terminó lo que estaba diciendo, dejé de llorar y no sentí ninguna lagrima. Le dije a mi padre, 'Contesta al Mensajero de Allah por mi en referencia a lo que ha dicho.' Él dijo, 'Por Allah, que no se que decirle al Mensajero de Allah.' Le dije a mi madre, 'Contesta al Mensajero de Allah en referencia a lo que ha dicho.' Ella dijo, Por Allah, que no se que decirle al Mensajero de Allah.'
Aisha dijo, "Soy una mujer joven que todavía no recita mucho del Corán. Por Allah, se que has escuchado la historia que dice la gente y se ha fijado en ti y lo has creído. Si yo dijera que soy inocente, no me creerías. Si fuera a confesarte algo   y Allah sabe que soy inocente   me creerías. Por Allah, solamente puedo decir lo que dijo el padre de Yusuf . “’pero hermosa paciencia y en Allah es en Quien hay que buscar ayuda contra lo que contáis. '(Corán: 12.18)"
Luego me di la vuelta sobre mi cama, Allah sabía que era inocente y esperando que Allah me proclamara inocente. Sin embargo, por Allah, no pensaba que fuera a descender una revelación sobre mi. No creí que valiera lo suficiente para que apareciera algo en el Corán sobre mi, sin embargo esperaba que el Mensajero de Allah , que Allah bendiga y le conceda paz, tuviera un sueño en el cual Allah me exonerara.
Apenas había dejado de hablar ella cuando el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, recibió una revelación de algunas aleyas más del Corán, y cuando terminó, sonrió y dijo, "No te preocupes, Aisha, porque Allah ha revelado la prueba de tu inocencia."
La madre de Aisha, que había estado de pie al lado de ella, dijo, "Levántate y dale las gracias."
"Por Allah," exclamo Aisha, que es conocida con el titulo, 'Siddiqa', lo que significa 'la que dice la verdad', "¡No, daré las gracias ni alabaré, sino a Allah que ha dado la revelación que ha protegido mi honra!"
Luego el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, fue a la mezquita y recito lo que acababa de descender:
"En verdad los que vinieron con esa calumnia son un grupo de vosotros., no lo considereis un mal para vosotros, por el contrario es un bien.
Cada uno de ellos tendrá la parte de delito que haya adquirido y el que de ellos es responsable de lo más grave tendrá un castigo inmenso.
¿Por qué los creyentes y las creyentes, cuando lo oísteis, no pensaron bien por sí mismos y dijeron: Está bien claro que es una calumnia?
¿Por qué no trajeron cuatro testigos de ello? Puesto que no pudieron traer ningún testigo, ésos son ante Allah, mentirosos.
De no haber sido por el favor de Allah sobre vosotros y por Su misericordia en esta vida y en la Otra, os habría alcanzado un inmenso castigo por haberos enredado en murmuraciones.
Cuando lo tomábais unos de otros con vuestras lenguas diciendo por vuestra boca algo de lo que no teníais conocimiento y lo considerábais poca cosa cuando ante A lah. era grave.
¿Por qué cuando lo escuchásteis no dijísteis: no es propio de nosotros hablar de esto?
¡Gloria a Ti! Esto es una enorme calumnia.
Allah os exhorta a que no volváis jamás a algo parecido si sois creyentes.
Y Allah, os hace claros los signos, y Al lali es Conocedor y Sabio.
Verdaderamente aquéllos de entre los que creen que aman que se propague la indecencia, tendrán un castigo doloroso en esta vida y en la Otra.
Allah sabe y vosotros no sabéis. (Corán: 24:11.19)
Aisha perdono a los que se habían dejado llevar por la calumnia y años después no toleraba que se dijera nada malo sobre ellos.
El hecho de que la honra y reputación de Aisha hubieran sido protegidas por una revelación de Allah no pudo ser ignorado por nadie, y desde entonces toda la gente estuvo segura de su alta posición con Allah.
Fue también durante el transcurso del matrimonio de Aisha con el Profeta Muhammad , que Allah bendiga y le conceda paz, que creció tan rápidamente la comunidad Musulmana hasta que llegó a ser conquistada Meca por el ejército Musulmán, y fueron hechas las preparaciones para las primeros de las muchas batallas que fueron libradas con éxito en contra de los Griegos y Persas   después de que las cartas de Muhammad invitando a Heraclio y a Cosrroes a aceptar el Islam fueron ignoradas con desprecio.
Esta extraordinaria expansión – cuya simple idea, en los tiempos de la muerte de Khadija, que Allah esté complacido con ella, hubiera parecido únicamente un sueño   fue realizada, en 6 A.H, por el tratado de Hudaybiyya, en virtud del cual se declaro la paz entre los Quraish y los Musulmanes por diez años, y que otorgaba el derecho reconocido por los Quraish a los Musulmanes de entrar a Meca y hacer 'umra en total seguridad.
Aunque los Musulmanes tuvieron que esperar un año antes de que pudieran hacer 'Umra, ese año pasó rápido, y mientras tanto los Judíos de Khaybar, que como los otros Judíos del contorno de Medina habían tratado de destruir a la comunidad Musulmana a base de romper sus tratados de paz con los Musulmanes y de apoyar a los adoradores de ídolos, fueron derrotados.
Después de que los Judíos de Khaybar habían sido destruidos, una Judía consiguió servirle al Profeta carne envenenada, y la misma carne le informó al Profeta que había sido envenenada, y por lo tanto nada mas comió una pequeña parte de la carne. A pesar de que uno de sus compañeros ya había comido parte de la carne y por consiguiente murió, el Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, perdonó a la Judía y la dejo ir libre.
A los Judíos de Khaybar les fue permitido quedarse en sus tierra con la condición de que pagaran tributo anual a los Musulmanes. Como resultado de esto, algunos de los Musulmanes se empezaron a ser ricos. De hecho en una ocasión, las esposas del Profeta, dirigidas por Aisha y Hafsa, le pidieron dinero sin que el lo tuviera   ya que no había noche que la que se acostara conservando dinero en su poder. Esto hizo sentir mal al Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz,   no porque no tuviera el dinero para dárselo a sus esposas, sino porque fuera esto lo que aparentemente desearan.
En ese momento, Abu Bakr y 'Umar lo visitaron y encontraron a el Mensajero de Allah sentado, rodeado por sus esposas que estaban todas calladas. Abu Bakr, se dijo a sí mismo, "¡Por Allah, diré algo para hacer sentir feliz al Mensajero de Allah!" Entonces le dijo, "Mensajero de Allah ¡Si yo viera a la hija de Kharija pidiéndome dinero, la golpearía en su cuello!" El Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, sonrió y dijo, "Estas que ves a mi alrededor me han pedido dinero." Cuando dijo esto Abu Bakr fue a agarrar a Aisha y 'Umar fue a agarrar a Hafsa, exclamando ambos, "¡No le pidan al Mensajero de Allah algo que no tiene!" Las mujeres contestaron, "¡Por Allah, nunca le pediríamos al Mensajero de Allah algo que no tiene!"
Este no era el único problema marital que tenía en estos tiempos. Había una gran rivalidad entre algunas de sus esposas y también Hafsa le había dicho algo a Aisha, a pesar de que el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, le había dicho que no contara tal cosa, porque crearía fricción entre las esposas. Algunas fuentes dicen que había dicho que Abu Bakr y 'Umar serian los gobernantes después de él. Sea cual fuera el caso, la cosa es que se apartó de sus esposas por un mes, durante el cual muchos de sus Compañeros empezaron a pensar que o las iba a divorciar o que ya lo había hecho.
Ha sido relatado por Umar, que Allah esté complacido con él, que fue a visitar al Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, que se estaba viviendo solo en una pequeña habitación superior, para averiguar lo que estaba pasando. Primero fue a visitar a su hija Hafsa, que estaba llorando, y le preguntó si el Profeta había divorciado a sus esposas. "No lo se," dijo llorando. Luego fue y pidió permiso para ver al Profeta. Después de que le habían dado permiso subió por la escalera y entró a la pequeña habitación:
"Yo visite al Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, y estaba acostado sobre un tapete. Me senté y levantó la parte baja de su prenda para taparse. No traía ninguna otra ropa, y el tapete lo había dejado marcado. Me fijé en lo que tenia el Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz, almacenado, y solamente vi un poco de cebada como un Sa' en cantidad y una cantidad de igual de hojas de mimosa en la esquina de su cuarto y una bolsa de cuero colgando cerca, y fui conmovido a lagrimas. Él dijo, 'Ibn al Jattab ¿Qué te hace llorar?'
Yo le contesté, 'Oh Mensajero de Allah, ¿Es que no debo llorar? ¡Este tapete te ha dejado marcada la piel y veo lo que tienes almacenado. El Cesar y Cosrroes están viviendo vidas de opulencia, mientras que tú que eres el Mensajero de Allah, Su Escogido, mira lo que tienes!'
Él contestó, 'Ibn al Jattab, ¿No es suficiente para ti saber que para nosotros está la otra vida, y para ellos está esta vida?'
'Si,' dije. Luego le pregunté, 'Oh Mensajero de Allah ¿qué ha pasado con tus esposas? Sí las has divorciado, entonces, en verdad que Allah esta contigo, y Sus ángeles, Yibril y Mika'il, y Abu Bakr y yo y los creyentes están contigo.'
Y rara vez había hablado así sin esperar a que Allah testificaría sobre las palabras que había dicho. Y fue así que las siguientes aleyas fueron reveladas:
"Si ambas* os volvéis a Allah en arrepentimiento, ya que vuestros corazones se habían torcido... Pero si os confabuláis contra él. Allah es su defensor y Yibril y los creyentes justos. Y además de ello lo asisten los ángeles. *(Se refiere a Hafsa y Aisha. Hafsa sería la que contó el secreto a Aisha.)
"Puede que si las divorciara, su Señor le diera a cambio esposas mejores que ellas. Musulmanas, creyentes, obedientes, de fácil arrepentimiento, adoradoras y ayunantes, ya hubieran estado casadas antes o fueran vírgenes." (Corán: 66. 4 5)
De hecho el Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, nunca divorció a ninguna de sus esposas, y cuanto más nos enteramos de cómo vivían, es más evidente que todas tenían las cualidades de las mujeres descritas en la última aleya. Tal vez esta aleya les sirvió a ellas como un recordatorio, un recordatorio del cual se acordaran por el resto de sus días   por que la mayoría de ellas vivirían aún mucho tiempo después de la muerte del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz.
Regresando al relato de Sayyidina 'Umar de su visita al Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, durante su separación de sus esposas, 'Umar luego preguntó, “Oh Mensajero de Allah ¿las has divorciado” y él contestó, "No." Y después de hablar durante un rato más   sobre como en Meca los hombres dominaban a las mujeres, mientras que en Medina solían las mujeres dominar a los hombres, lo que las mujeres de Meca habían aprendido a hacer después de hacer hijra a Medina   'Umar descendió por las escaleras y se paró en la puerta de la mezquita y exclamó con todo lo que daba de sí su voz:
"¡El Mensajero de Allah no ha divorciado a sus esposas!"
Cuando terminó el mes, el Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, primero fue al cuarto de Aisha. Ella estaba encantada de verlo, pero se puso mas seria cuando él le dijo que le habían sido reveladas algunas aleyas que requerían de él ponerle dos alternativas a ella. "No te apresures en tomar la decisión," dijo el Profeta , que Allah bendiga y le conceda paz, "y consulta primero con tus padres." Luego recitó los versos:
"¡Profeta! Di a tus esposas: Si queréis la vida del mundo y sus apariencias, venid que os dé algún provecho y os deje ir con toda delicadeza.
Pero si queréis a Allah y a Su mensajero y la Morada de la Última Vida... Es verdad que Allah ha preparado para aquéllas de vosotras que actúen con rectitud una inmensa recompensa. (Corán: 33: 28 29)
"¿Acaso hay necesidad de consultar a mis padres?" contestó Aisha. “De hecho deseo a Allah y a Su Mensajero y la morada de la Otra Vida." Y esta respuesta fue seguida de la misma respuesta por parte de todas sus esposas.
Aisha permaneció fiel a su palabra durante la vida del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, y también después. En una ocasión, cuando los Musulmanes fueron favorecidos con mucha riqueza, alguien le dio un regalo de cien mil dirhams a Aisha. Ella estaba ayunado cuando recibió el dinero, del cual distribuyó todo con los pobres y necesitados, y esto a pesar de que no tenía provisiones en su casa. Enseguida, su sirvienta le dijo, "¿Acaso no podías haber comprado un dirham de carne para romper el ayuno?"
"Si lo hubiera pensado," contestó, "¡Lo habría hecho!"
Transcurrido un año desde el tratado de Hudaybiyya, los Musulmanes viajaron a Meca y pudieron hacer todos los ritos del 'umra, haciéndolo tal y como lo hizo el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz. De acuerdo con los términos del tratado, los Musulmanes se fueron de Meca después de tres días, cuando su 'umra había sido completada.
Poco después de esto, el Profeta mandó un ejército de tres mil Musulmanes hacia el norte a las fronteras de los territorios Bizantinos en lo que ahora es Palestina para castigar a las tribus por haber matado a los mensajeros que había enviado a llamarlos al Islam. Las tribus le pidieron ayuda al Emperador Heraclio, y cuando el ejército Musulmán llego a Mu’ta, se encontraron con un ejército de doscientos mil hombres. Muchos de los Musulmanes murieron como shahids en el día de la batalla, pero gracias a las tácticas de Khalid bin Walid, los Griegos se retiraron al día siguiente, y por tanto los Musulmanes pudieron regresar a Medina relativamente ilesos.
Cuando llegaron las noticias de Mu’ta a Meca, los Quraish pensaron por error que los Musulmanes habían sido derrotados por completo por los Griegos, y decidieron renovar su oposición al Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz. Al hacer esto, rompieron deliberadamente el tratado que se había hecho en Hudaybiyya, permitiendo que algunos de sus aliados atacaran y mataran algunos de los aliados de los Musulmanes que vivían cerca de Meca.
Por consiguiente el Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, marchó a Meca con un ejército de diez mil Musulmanes. A pesar de las preocupaciones de todos, la conquistó casi sin que se derramara una gota de sangre. Como siempre la misericordia y el perdón que mostró con los que se le habían opuesto sin cesar durante tantos años, cambió los corazones de la gente, y como resultado muchos de entre la gente de Meca aceptaron el Islam.
Habiendo perdonado a todos los Quraish, con la excepción de cuatro hombres que habían cometido asesinato por razones personales, el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, destruyó todos los ídolos y destruyó las pinturas que habían sido puestas dentro de la Ka'ba por los adoradores de ídolos. La santidad del santuario de Meca había sido restaurada, y por fin los Musulmanes eran libres de ir y regresar de la Meca como quisieran.
En medio de la paz y el festejo, sin embargo, llegaron noticias que se estaban preparando para atacar a los Musulmanes las tribus de Hawazin y Thaqif. El ejército Musulmán que había conquistado Meca, creció a doce mil hombres con algunos de los hombres que acaban de aceptar el Islam de los Quraísh y marcharon a un lugar llamado Hunayn.
Por primera vez, los Musulmanes tenían un ejército con más hombres que el de sus enemigos, que tenía unos cuatro mil hombres.
Esto casi resultó una desgracia para los Musulmanes, por que muchos de ellos se sintieron seguros con su gran ejército, en vez de tener confianza en Allah. Cuando, de repente, el enemigo atacó en la madrugada, lanzando flechas desde las colinas, agarraron a los Musulmanes por sorpresa y muchos de ellos empezaron a huir.
Un pequeño grupo de Musulmanes se mantuvieron firmes junto al Profeta, uno de ellos era Umm Sulaym bint Milhan, la esposa de Abu Talha. Que a pesar de estar embarazada, iba armada con un puñal para usarlo contra los kafirun.
Afortunadamente los Musulmanes fuertes se empezaron a juntar alrededor del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, y aunque solo eran unos seiscientos, su esfuerzo conjunto, luchando valientemente en el camino de Allah, cambió la situación de la batalla y los que se habían retirado en el pánico inicial regresaron y se ganó la guerra.
Después de la batalla de Hunayn, la única resistencia que continuaba existiendo contra los Musulmanes era del norte y del noroeste, de los Imperios Bizantino y Persa. Habiendo escuchado que los Griegos estaban preparando un ejército enorme para conquistar a los Musulmanes, Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, preparó un gran ejército de treinta mil hombres y salieron marchando en el calor de los últimos días de verano a luchar contra de los Bizantinos.
Después de una larga y dura marcha bajo el calor, el ejército Musulmán llego a Tabuk, y allí se enteraron de que los Griegos se habían retirado a su propio territorio. Por consiguiente, después de hacer tratados de paz con las tribus de la frontera, los Musulmanes regresaron a Medina, a tiempo para que muchos de ellos fueran a hacer el peregrinaje a Meca. Los que habían dado excusas para evitar ir a la expedición de Tabuk ahora mostraron gran vergüenza y remordimiento.
El Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, mismo, no fue a hacer el peregrinaje ese año, porque estaba llegando gente a Medina de todos lados de las tierras Árabes a aceptar el Islam y darle al Profeta su voto de alianza. Este año fue el que se llegó a conocer como ‘el Año de las Delegaciones’, durante el cual, por un tiempo, el Profeta quedo exhausto de ver a tanta gente y tuvo que rezar sentado.
Entonces, Abu Bakr, que Allah esté complacido con él, dirigió a los peregrinos. Fue durante este hajj que unas aleyas del Corán que prohibían a los adoradores de ídolos entrar a Meca para siempre fue revelada; estas aleyas fueron hechas públicas durante el hajj por 'Ali ibn Abi Talib, que Allah esté complacido con él, que fue mandado desde Medina a Meca tan pronto como fueron reveladas, para que la mayor gente posible pudiera escucharlas.
El año siguiente, cuando se acercó el tiempo del peregrinaje, el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, anunció que iba a hacer el hajj, y como resultado de ello todos lo quisieron hacer con él. Los Musulmanes que no vivían en Medina, o cerca de ella, primero viajaron a Medina para acompañarlo en su viaje a Meca, o sino viajaron a Meca desde todas partes de Arabia para unirse con él allí.
Entre la gente, en lo que ahora se denomina como 'el Peregrinaje de Despedida', estaba Aisha, ya que el Profeta le pidió a todas sus esposas, que Allah esté complacido con ellas, que lo acompañaran para asegurar que todas cumplieran con este acto obligatorio que cada Musulmán debe a su Señor.
Fue un peregrinaje extraordinario. Nunca había habido, y nunca ha habido, ni nunca habrá, otro hajj como este, porque en el corazón del peregrinaje estaba el Profeta Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz, y alrededor de él estaban su familia y Compañeros, que la paz y bendiciones de Allah sea con todos ellos, y durante este peregrinaje fue revelada la aleya de Corán:
"Hoy os he completado vuestra Práctica de Adoración, he culminado Mi bendición sobre vosotros y os he aceptado complacido el Islam como Práctica de Adoración. (Corán: 5.3)
Fue durante este hajj que el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, dio su famoso Jutba de Despedida, cuyas palabras todavía suenan en nuestros oídos y hacen eco en nuestros corazones tantos siglos después. Cuando había terminado de hablarles a miles y miles de Musulmanes a su alrededor sobre el llano de Arafat, alzo la voz ligeramente y pregunto, "¿Mi Señor, he dado el mensaje?"
Y miles y miles de voces a su alrededor respondieron a su pregunta: "Si, lo has dado." Y muchos de los que estaban presentes comunicaron el mensaje a los que no estaban presentes, y así ha continuado sucediendo hasta nuestros días.
Uno de los que estaban presentes era Aisha, de quien el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, una vez dijo, "Aprendan algo de su din de esta dama pelirroja"   refiriéndose a Aisha.
Esto no es de extrañar, porque fue una de las cuatro personas que ha transmitió mas de dos mil hadices, siendo los otros Abu Hurayra, 'Abdulah ibn ‘Umar, y Anas ibn Malik. Muchos de los hadices que transmitió Aisha son sobre aspectos íntimos, sobre el comportamiento personal y la higiene, todo lo cual solamente alguien en la posición de ella podía haberlo aprendido.
Fue durante el transcurso de su matrimonio con Aisha que el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, se casó con otras mujeres, usualmente para fortalecer la unión entre familias importantes y tribus, o para aliviar el sufrimiento de una mujer que había sido de repente divorciada o una que se acaba de quedar viuda, o sino para demostrar claramente con quien estaba permitido que un Musulmán se casara, pero sobre todo, por que todos sus matrimonios habían sido decretados por Allah, porque todas sus esposas eran mujeres excepcionales.


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