Al pie de la estatua paginas suyas risa y llanto



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LIBRO DE VERSOS. JOSE ASUNCION SILVA

INDICE

AL OIDO DEL LECTOR

INFANCIA

CRISALIDAS

LOS MADEROS DE SAN JUAN

CREPUSCULO

AL PIE DE LA ESTATUA

PAGINAS SUYAS

RISA Y LLANTO

NOCTURNOS

SITIOS

LA VOZ DE LAS COSAS

OBRA HUMANA

ARS


VEJECES

RESURRECCIONES

MARIPOSAS

NUPCIAL


…?

SERENATA


TALLER MODERNO

UN POEMA


MIDNIGHT DREAMS

PAISAJE TROPICAL



CENIZAS

LUZ DE LUNA

MUERTOS

TRISTE


PSICOPATIA

DON JUAN DE COVADONGA

DIA DE DIFUNTOS

LAS VOCES SILENCIOSAS

LA VENTANA

A UNA PESIMISTA

REALIDAD

ESTRELLAS FIJAS

LA CALAVERA

NOTAS PERDIDAS

LA RESPUESTA DE LA TIERRA

¿…

GOTAS AMARGAS

AVAN PROPOS

LAZARO


EL MAL DEL SIGLO

¡OH DULCE NIÑA PALIDA¡

SUS DOS MESAS

LENTES AJENOS

CAPSULAS

MADRIGAL

PSICOTERAPEUTICA

FUTURA


FILOSOFIAS

IDILIO


EGALITE

NOTAS

NOTA 1


NOTA 2

NOTA 3


NOTA 4

NOTA 5


INNOVACIONES

LA MUERTE

-----------------

AL OÍDO DEL LECTOR 

No fue pasión aquello, 
fue una ternura vaga 
lo que inspiran los niños enfermizos, 
los tiempos idos y las noches pálidas. 
El espíritu solo 
al conmoverse canta: 
cuando el amor lo agita poderoso 
tiembla, medita, se recoge y calla. 
Pasión hubiera sido 
en verdad; estas páginas 
en otro tiempo más feliz escritas 
no tuvieran estrofas sino lágrimas. 

INFANCIA


Esos recuerdos con olor de helecho
Son el idilio de la edad primera.
G.G.G.


Con el recuerdo vago de las cosas
que embellecen el tiempo y la distancia,
retornan a las almas cariñosas,
cual bandadas de blancas mariposas,
los plácidos recuerdos de la infancia.

¡Caperucita, Barba Azul, pequeños
liliputienses, Gulliver gigante
que flotáis en las brumas de los sueños,
aquí tended las alas,
que yo con alegría
llamaré para haceros compañía
al ratoncito Pérez y a Urdimalas!

¡Edad feliz! Seguir con vivos ojos
donde la idea brilla,
de la maestra la cansada mano,
sobre los grandes caracteres rojos
de la rota cartilla,
donde el esbozo de un bosquejo vago,
fruto de instantes de infantil despecho,
las separadas letras juntas puso
bajo la sombra de impasible techo.

En alas de la brisa
del luminoso Agosto, blanca, inquieta
a la región de las errantes nubes
hacer que se levante la cometa
en húmeda mañana;
con el vestido nuevo hecho jirones,
en las ramas gomosas del cerezo
el nido sorprender de copetones;
escuchar de la abuela
las sencillas historias peregrinas;
perseguir las errantes golondrinas,
abandonar la escuela
y organizar horrísona batalla
en donde hacen las piedras de metralla
y el ajado pañuelo de bandera;
componer el pesebre
de los silos del monte levantados;
tras el largo paseo bullicioso
traer la grama leve,
los corales, el musgo codiciado,
y en extraños paisajes peregrinos
y perspectivas nunca imaginadas,
hacer de áureas arenas los caminos
y del talco brillante las cascadas.

Los Reyes colocar en la colina
y colgada del techo
la estrella que sus pasos encamina,
y en el portal el Niño-Dios riente
sobre el mullido lecho
de musgo gris y verdecino helecho.

¡Alma blanca, mejillas sonrosadas,
cutis de níveo armiño,
cabellera de oro,
ojos vivos de plácidas miradas,
cuán bello hacéis al inocente niño!...

Infancia, valle ameno,
de calma y de frescura bendecida
donde es süave el rayo
del sol que abrasa el resto de la vida.
¡Cómo es de santa tu inocencia pura,
cómo tus breves dichas transitorias,
cómo es de dulce en horas de amargura
dirigir al pasado la mirada
y evocar tus memorias!

CRISÁLIDAS 

Cuando enferma la niña todavía 
salió cierta mañana 
y recorrió, con inseguro paso 
la vecina montaña, 
trajo, entre un ramo de silvestres flores 
oculta una crisálida, 
que en su aposento colocó, muy cerca 
de la camita blanca... 
................................................................. 
Unos días después, en el momento 
en que ella expiraba, 
y todos la veían, con los ojos 
nublados por las lágrimas, 
en el instante en que murió, sentimos 
leve rumor de älas 
y vimos escapar, tender al vuelo 
por la antigua ventana 
que da sobre el jardín, una pequeña 
mariposa dorada... 
................................................................. 
La prisión, ya vacía, del insecto 
busqué con vista rápida; 
al verla vi de la difunta niña 
la frente mustia y pálida, 
y pensé ¿si al dejar su cárcel triste 
la mariposa alada, 
la luz encuentra y el espacio inmenso, 
y las campestres auras, 
al dejar la prisión que las encierra 
qué encontrarán las almas? 

  


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LOS MADEROS DE SAN JUAN



¡Aserrín!
¡Aserrán!

Los maderos de San Juan,
piden queso, piden pan,
los de Roque
alfandoque,
los de Rique
alfeñique
¡Los de triqui,
triqui, tran!

Y en las rodillas duras y firmes de la Abuela,
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos agitados y trémulos están;
la abuela le sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.

Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan.
¡Triqui, triqui,
triqui, tran!

Esas arrugas hondas recuerdan una historia
de sufrimientos largos y silenciosa angustia
y sus cabellos, blancos, como la nieve, están.
De un gran dolor el sello marcó la frente mustia
y son sus ojos turbios espejos que empañaron
los años, y que ha tiempos, las formas reflejaron
de cosas y seres que nunca volverán.

Los de Roque, alfandoque
¡Triqui, triqui, triqui, tran!

Mañana cuando duerma la Anciana, yerta y muda,
lejos del mundo vivo, bajo la oscura tierra,
donde otros, en la sombra, desde hace tiempo están,
del nieto a la memoria, con grave son que encierra
todo el poema triste de la remota infancia
cruzando por las sombras del tiempo y la distancia,
¡de aquella voz querida las notas vibrarán!

Los de Rique, alfeñique
¡Triqui, triqui, triqui, tran!

Y en tanto en las rodillas cansadas de la Abuela
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos conmovidos y trémulos están,
la Abuela se sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.

¡Aserrín!
¡Aserrán!
Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan,
los de Roque
alfandoque
los de Rique
alfeñique
¡triqui, triqui, triqui, tran!
¡triqui, triqui, triqui, tran!

CREPÚSCULO 



Junto a la cuna aún no está encendida 
la lámpara tibia, que alegra y reposa, 
y se filtra opaca, por entre cortinas 
de la tarde triste la luz azulosa. 
Los niños cansados suspenden los juegos, 
de la calle vienen extraños ruïdos, 
en estos momentos, en todos los cuartos, 
se van despertando los duendes dormidos. 
La sombra que sube por los cortinajes, 
para los hermosos oyentes pueriles, 
se puebla y se llena con los personajes 
de los tenebrosos cuentos infantiles. 
Flota en ella el pobre Rin Rin Renacuajo, 
corre y huye el triste Ratoncito Pérez, 
y la entenebrece la forma del trágico 
Barba Azul, que mata sus siete mujeres. 
En unas distancias enormes e ignotas, 
que por los rincones oscuros suscita
andan por los prados el Gato con Botas, 
y el Lobo que marcha con Caperucita. 
Y, ágil caballero, cruzando la selva, 
do vibra el ladrido fúnebre de un gozque, 
a escape tendido va el Príncipe Rubio 
a ver a la Hermosa Durmiente del Bosque. 
................................................................ 
Del infantil grupo se levanta leve 
argentada y pura, una vocecilla, 
que comienza: "Entonces se fueron al baile 
y dejaron sola a la Cenicentilla! 
Se quedó la pobre triste en la cocina, 
de llanto de pena nublados los ojos, 
mirando los juegos extraños que hacían 
en las sombras negras los carbones rojos. 
Pero vino el Hada que era su madrina, 
le trajo un vestido de encaje y crespones, 
le hizo un coche de oro de una calabaza, 
convirtió en caballos unos seis ratones, 
le dio un ramo enorme de magnolias 
[húmedas, 
unos zapaticos de vidrio, brillantes, 
y de un solo golpe de la vara mágica 
las cenizas grises convirtió en diamantes!" 
................................................................ 
Con atento oído las niñas la escuchan, 
las muñecas duermen, en la blanda alfombra 
medio abandonadas, y en el aposento 
la luz disminuye, se aumenta la sombra! 
................................................................ 
¡Fantásticos cuentos de duendes y hadas, 
llenos de paisajes y de sugestiones, 
que abrís a lo lejos amplias perspectivas 
a las infantiles imaginaciones! 
Cuentos que nacisteis en ignotos tiempos 
y que vais, volando, por entre lo oscuro, 
desde los potentes Aryos primitivos, 
hasta las enclenques razas del futuro. 
Cuentos que repiten sencillas nodrizas 
muy paso, a los niños, cuando no se duermen, 
y que en sí atesoran del sueño poético 
el íntimo encanto, la esencia y el germen. 
Cuentos más durables que las convicciones 
de graves filósofos y sabias escuelas, 
y que rodeasteis con vuestras ficciones, 
Las cunas doradas de las bisabuelas. 
¡Fantásticos cuentos de duendes y hadas 
que pobláis los sueños confusos del niño, 
el tiempo os sepulta por siempre en el alma 
y el hombre os evoca, con hondo cariño! 

AL PIE DE LA ESTATUA



PAGINAS SUYAS

Juntos los dos reímos cierto día...
¡Ay, y reímos tanto
que toda aquella risa bulliciosa
se tornó pronto en llanto!

Después, juntos los dos, alguna noche,
reímos mucho, tanto,
que quedó como huella de las lágrimas
un misterioso encanto!

Nacen hondos suspiros, de la orgía
entre las copas cálidas
y en el agua salobre de los mares,
se forjan perlas pálidas!

RISA Y LLANTO

NOCTURNOS

A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca,
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,
cruzando del espacio la negra sombra
filtran por la ventana rayos de luna,
que trazan luces largas sobre la alfombra,
y en alas de las notas a otros lugares,
vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,
y en gótico castillo donde en las piedras
musgosas por los siglos, crecen las yedras,
puestos de codos ambos en tu ventana
miramos en las sombras morir el día
y subir de los valles la noche umbría
y soy tu paje rubio, mi castellana,
y cuando en los espacios la noche cierra,
el fuego de tu estancia los muebles dora,
y los dos nos miramos y sonreímos
mientras que el viento afuera suspira y llora!

¡Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,
cuando sobre las teclas vuelan sus manos!

NOCTURNO


Oh dulce niña pálida, que como un montón de oro 
de tu inocencia cándida conservas el tesoro; 
 a quien los más audaces, en locos devaneos 
 jamás se han acercado con carnales deseos; 
tú, que adivinar dejas inocencias extrañas 
en tus ojos velados por sedosas pestañas, 
 y en cuyos dulces labios -abiertos sólo al rezo- 
 jamás se habrá posado ni la sombra de un beso... 
Dime quedo, en secreto, al oído, muy paso, 
con esa voz que tiene suavidades de raso: 
 si entrevieras en sueños a aquél con quien tú sueñas 
 tras las horas de baile rápidas y risueñas, 
y sintieras sus labios anidarse en tu boca 
y recorrer tu cuerpo, y en su lascivia loca 
 besar todos sus pliegues de tibio aroma llenos 
 y las rígidas puntas rosadas de tus senos; 
si en los locos, ardientes y profundos abrazos 
agonizar soñaras de placer en sus brazos, 
 por aquel de quien eres todas las alegrías, 
 ¡oh dulce niña pálida!, di, ¿te resistirías?... 
  

SITIOS

LA VOZ DE LAS COSAS



¡Si os encerrara yo en mis estrofas,
frágiles cosas que sonreís
pálido lirio que te deshojas
rayo de luna sobre el tapiz
de húmedas flores, y verdes hojas
que al tibio soplo de mayo abrís,
si os encerrara yo en mis estrofas,
pálidas cosas que sonreís!

¡Si aprisionaros pudiera el verso
fantasmas grises, cuando pasáis,
móviles formas del Universo,
sueños confusos, seres que os vais,
ósculo triste, suave y perverso
que entre las sombras al alma dais,
si aprisionaros pudiera el verso
fantasmas grises cuando pasáis!

OBRA HUMANA

ARS

El verso es un beso santo. ¡Poned en él tan sólo,
un pensamiento puro,
en cuyo fondo bullan hirvientes las imágenes
como burbujas de oro de un viejo vino oscuro!

¡Allí verted las flores que en la continua lucha
ajó del mundo el frío,
recuerdos deliciosos de tiempos que no vuelven,
y nardos empapados de gotas de rocío

para que la existencia mísera se embalsame
cual de una esencia ignota
quemándose en el fuego del alma enternecida
de aquel supremo bálsamo basta una sola gota!

VEJECES 


Las cosas viejas, tristes, desteñidas, 
sin voz y sin color, saben secretos 
de las épocas muertas, de las vidas 
que ya nadie conserva en la memoria, 
y a veces a los hombres, cuando inquietos 
las miran y las palpan, con extrañas 
voces de agonizante dicen, paso, 
casi al oído, alguna rara historia 
que tiene oscuridad de telarañas, 
són de laúd, y suavidad de raso. 
¡Colores de anticuada miniatura, 
hoy, de algún mueble en el cajón, dormida; 
cincelado puñal; carta borrosa, 
tabla en que se deshace la pintura 
por el tiempo y el polvo ennegrecida; 
histórico blasón, donde se pierde 
la divisa latina, presuntuosa, 
medio borrada por el liquen verde; 
misales de las viejas sacristías; 
de otros siglos fantásticos espejos 
que en el azogue de las lunas frías 
guardáis de lo pasado los reflejos; 
arca, en un tiempo de ducados llena, 
crucifijo que tanto moribundo, 
humedeció con lágrimas de pena 
y besó con amor grave y profundo; 
negro sillón de Córdoba; alacena 
que guardaba un tesoro peregrino 
y donde anida la polilla sola; 
sortija que adornaste el dedo fino 
de algún hidalgo de espadín y gola; 
mayúsculas del viejo pergamino; 
batista tenue que a vainilla hueles; 
seda que te deshaces en la trama 
confusa de los ricos brocateles; 
arpa olvidada que al sonar, te quejas; 
barrotes que formáis un monograma 
incomprensible en las antiguas rejas, 
el vulgo os huye, el soñador os ama 
y en vuestra muda sociedad reclama 
las confidencias de las cosas viejas! 
El pasado perfuma los ensueños 
con esencias fantásticas y añejas 
y nos lleva a lugares halagüeños 
en épocas distantes y mejores, 
por eso a los poetas soñadores, 
les son dulces, gratísimas y caras, 
las crónicas, historias y consejas, 
las formas, los estilos, los colores 
las sugestiones místicas y raras 
y los perfumes de las cosas viejas! 

RESURRECCIONES

MARIPOSAS

NUPCIAL


?... 

Estrellas que entre lo sombrío, 


de lo ignorado y de lo inmenso, 
asemejáis en el vacío, 
jirones pálidos de incienso, 
nebulosas que ardéis tan lejos 
en el infinito que aterra 
que sólo alcanzan los reflejos 
de vuestra luz hasta la tierra, 
astros que en abismos ignotos 
derramáis resplandores vagos, 
constelaciones que en remotos 
tiempos adoraron los Magos, 
millones de mundos lejanos, 
flores de fantástico broche, 
islas claras en los oceanos, 
sin fin, ni fondo de la noche, 
estrellas, luces pensativas! 
estrellas, pupilas inciertas! 
¿Por qué os calláis si estáis vivas 
y por que alumbráis si estáis muertas?... 

SERENATA


TALLER MODERNO

UN POEMA


Soñaba en ese entonces en forjar un poema,
de arte nervioso y nuevo obra audaz y suprema,

escogí entre un asunto grotesco y otro trágico
llamé a todos los ritmos con un conjuro mágico

Y los ritmos indóciles vinieron acercándose,
juntándose en las sombras, huyéndose y buscándose,

ritmos sonoros, ritmos potentes, ritmos graves,
unos cual choques de armas, otros cual cantos de aves,

de Oriente hasta Occidente, desde el Sur hasta el Norte
de metros y de formas se presentó la corte.

Tascando frenos áureos bajo las riendas frágiles
cruzaron los tercetos, como corceles ágiles
abriéndose ancho paso por entre aquella grey
vestido de oro y púrpura llegó el soneto rey,

y allí cantaron todos... Entre la algarabía,
me fascinó el espíritu, por su coquetería
alguna estrofa aguda que excitó mi deseo,
con el retintín claro de su campanilleo.

Y la escogí entre todas... Por regalo nupcial
le di unas rimas ricas, de plata y de cristal.

En ella conté un cuento, que huyendo lo servil
tomó un carácter trágico, fantástico y sutil,

era la historia triste, desprestigiada y cierta
de una mujer hermosa, idolatrada y muerta,

y para que sintieran la amargura, exprofeso
junté sílabas dulces como el sabor de un beso,

bordé las frases de oro, les di música extraña
como de mandolinas que un laúd acompaña,

dejé en una luz vaga las hondas lejanías
llenas de nieblas húmedas y de melancolías

y por el fondo oscuro, como en mundana fiesta,
cruzan ágiles máscaras al compás de la orquesta,

envueltas en palabras que ocultan como un velo,
y con caretas negras de raso y terciopelo,

cruzar hice en el fondo las vagas sugestiones
de sentimientos místicos y humanas tentaciones...

Complacido en mis versos, con orgullo de artista,
les di olor de heliotropos y color de amatista...

Le mostré mi poema a un crítico estupendo...
Y lo leyó seis veces y me dijo... «¡No entiendo!».

MIDNIGHT DREAMS

Anoche, estando solo y ya medio dormido, 
mis sueños de otras épocas se me han aparecido.

Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrías 


y de felicidades que nunca han sido mías,

se fueron acercando en lentas procesiones 


y de la alcoba oscura poblaron los rincones

hubo un silencio grave en todo el aposento 


y en el reloj la péndola detúvose al momento.

La fragancia indecisa de un olor olvidado, 


llegó como un fantasma y me habló del pasado.

Vi caras que la tumba desde hace tiempo esconde, 


y oí voces oídas ya no recuerdo dónde. 
································································· 
Los sueños se acercaron y me vieron dormido
se fueron alejando, sin hacerme ruido

y sin pisar los hilos sedosos de la alfombra 


y fueron deshaciéndose y hundiéndose en la sombra. 

PAISAJE TROPICAL



Magia adormecedora vierte el río
en la calma monótona del viaje
cuando borra los lejos del paisaje
la sombra que se extiende en el vacío.

Oculta en sus negruras el bohío
la maraña tupida y el follaje
semeja los calados de un encaje
al caer del crepúsculo sombrío.

Venus se enciende en el espacio puro,
la corriente dormida una piragua
rompe en su viaje rápido y seguro

y con sus nubes el poniente fragua
otro cielo rosado y verdeoscuro
en los espejos húmedos del agua.
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