Alcohol y dependencia



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ALCOHOL Y DEPENDENCIA

    Entre las drogas clasificadas como depresoras del sistema nervioso central, se encuentran las bebidas alcohólicas. El alcohol es una sustancia que se halla en las bebidas fermentadas como el vino, la cerveza, la sidra y otras, o en las destiladas como el aguardiente, el ron, el coñac, la ginebra, el whisky, etc. El contenido de alcohol no es el mismo en todas las bebidas y viene indicado por el grado alcohólico, por ejemplo, 12º significa que en 1000 ml de bebida hay 120 ml de alcohol etílico de 96º.






     El alcoholismo es una enfermedad viro-metabólica condicionada por la exposición continuada del cuerpo al alcohol. Está caracterizada por el deseo insaciable de beber dicha sustancia, pérdida de control para no seguir bebiendo después que se comienza, dependencia física o aparición de síntomas después de la abstinencia, y tolerancia o necesidad de aumentar la cantidad de alcohol ingerida. Muchas veces las actividades de la persona giran en torno a la sustancia; es posible que dedique mucho tiempo a conseguirla, tomarla y recuperarse de sus efectos. Y a pesar de que vea las consecuencias, tanto físicas como psicológicas que le provoca el consumo, continúa consumiéndola.

    Existe una enzima en el cuerpo encargada de destruir el alcohol, llamada aldehido deshidrogenasa, pero no todas las personas las poseen por igual. En el hombre la podemos encontrar en dos lugares, primero en la mucosa del estómago y luego en el hígado, en cambio la mujer sólo tiene esta enzima en el hígado, no posee en el  estómago o, en todo caso, se encuentra en un porcentaje 80 veces menor. Un hombre puede llegar a absorber el 25% del alcohol que consume en el estómago, mientras que la mujer no, por eso es menos resistente a sus efectos. Una vez en el hígado el alcohol se metaboliza, generando otras sustancias también tóxicas para el organismo. 

    Todo el alcohol que el hígado no es capaz de absorber pasa a la sangre (alcoholemia) y de allí va directamente al cerebro, afectando al sistema nervioso central. Existen algunos casos extraños en que la persona no posee la deshidrogenasa en su cuerpo, son aquellos individuos a los que el alcohol les sienta mal, produciéndoles náuseas, diarreas, calor, ruborización, etc. por lo que no lo pueden tomar.

    Es posible medir el consumo global de alcohol en la población de un país, concretamente en España se beben 20 litros de alcohol por habitante y año, mientras que en Suecia el consumo está en 5 litros por habitante al año. La tasa de enfermedad cirrótica en España también es mucho mayor, de 24 personas por cada cien mil habitantes, y en Suecia está en dos personas de cada cien mil.

    Una persona, tras un año de tomar alcohol en grandes cantidades ya presenta dependencia psíquica y física.

Efectos del consumo:

    Con un consumo moderado los principales efectos son la sensación de relajación, de liberación y aumento de confianza en uno mismo, locuacidad, disminución de la atención y euforia. Conforme se va aumentando la cantidad todos estos síntomas se acentúan negativamente, adoptando un habla incongruente, falta de coordinación de movimientos y del equilibrio, pérdida de reflejos e incluso del conocimiento, llegando a producir una intoxicación o estado de embriaguez, con agitación, diplopia (ver doble) y riesgo de paro respiratorio.

    Además cada gramo de alcohol contiene 7 Kcal, que se acumulan en forma de grasa en la mayoría de las personas, provocando un sobrepeso.

¿Cuál es el consumo de riesgo?

    Para definir si hay o no hay consumo de riesgo se mide en Unidades de Bebida Estándard (UBE), 1 UBE equivale a 10 g de alcohol, o lo que es lo mismo:




1 cerveza


1 vaso de vino


1 carajillo


2 cervezas sin alcohol




  

  Por tanto, 2 UBE son igual a 20 g de alcohol, equivalente a:




1 copa o combinado




 

 

  Quisiéramos aclarar que una cerveza sin alcohol en realidad tiene la mitad de graduación que una normal, pero continua teniendo alcohol.

   

En la actualidad el límite establecido para definir si hay o no riesgo en el consumo está en:   



 HOMBRES

28 UBE/SEMANA

4 UBE/DIA

MUJERES

17 UBE/SEMANA

2 UBE/DIA

     Patologías asociadas al alcoholismo:

    Las características iniciales de esta enfermedad son la falta de apetito, trastornos del sueño, hipertensión, anemia, impotencia sexual, temblor de manos, diarreas, etc.

    A largo plazo produce diferentes patologías asociadas como son la gastritis, úlceras gastrointestinales, trastornos hepáticos (hepatitis y cirrosis), el 80% de todas las pancreatitis crónicas y casi todas las agudas. También provoca un déficit de vitamina B1 y afecta al mecanismo de fabricación de hematíes, sobretodo de linfocitos, por lo que los adictos suelen padecer más enfermedades infecciosas. Esta lista se engrosa con las alteraciones cardiovasculares, las neurológicas, demencias y psicosis alcohólicas.

    El alcohol es un depresor cerebral, aunque produzca síntomas de euforia. Cuando llega al cerebro lo que más se afecta es la zona de la corteza, la parte más característica que poseemos los humanos y la más desarrollada. Cuanto más alta es la dosis de alcohol, más zonas estructurales del cerebro se ven afectadas, y es lo que produce la depresión final, tan peligrosa para el organismo.

    El síndrome de abstinencia del alcohol son un conjunto de síntomas que aparecen por el cese o la reducción del consumo. Éstos se dan tras un período prolongado de grandes ingestas de alcohol y se pueden desarrollar horas o días después de la interrupción: malestar matutino, temblores en extremidades, lengua e incluso cara, ansiedad, sudoración, insomnio, náuseas, vómitos y alucinaciones visuales (suelen ser relacionadas con insectos y pueden llegar a durar varios días), en casos muy extremos se produce el delirium tremens, que puede llegar a causar la muerte. 

Consecuencias psicosociales:

    A nivel familiar las consecuencias psicosociales se caracterizan por una mayor irritabilidad por parte del enfermo, lo cual fomenta la aparición de peleas, malos tratos, abandono de la familia e incluso la separación.

    En cuanto al nivel social podemos observar una pérdida de relaciones, la aparición de problemas jurídico-legales, altercados, imprudencias y accidentes.

    En el trabajo se pueden producir absentismos cuando el alcoholismo ya está muy instaurado, disminución del rendimiento, accidentes laborales, bajas y despidos.



¿Cómo abandonar el consumo?

     El tratamiento médico debe empezar por la desintoxicación, que puede ser de forma ambulatoria o incluso hospitalaria. Tras impedir el consumo de alcohol se suelen administrar tranquilizantes para reducir la ansiedad producida por el síndrome de abstinencia, llamados benzodiacepinas (como el Valium o el Librium) durante los primeros días.

    Posteriormente se ha de mantener la abstinencia mediante la deshabituación alcohólica, para ello se administran otros medicamentos como disulfiram (Antabuse) o naltrexone (ReVial), que previenen el volver a beber una vez se ha dejado de consumir. También se realizan terapias individuales y grupales de ayuda psicológica, así como visitas de seguimiento.

    Algunas de las formas de enfrentarse al abandono del consumo son:

- Ensayando diferentes maneras de rechazar el ofrecimiento: "No, gracias, estoy tomando medicamentos..."

- Recordar la lista de razonas por las que no beber es la mejor opción.

- Practicar técnicas de relajación como la respiración profunda y pausada.

- Esperar unos minutos a que se pasen las ganas.

- Distraerse con actividades que ocupen el tiempo.

- Pensar que el alcohol no resuelve los problemas, al contrario, impide pensar con claridad.



Dejar de beber mejora la calidad de vida:

    Son muchos los beneficios de abandonar el consumo de alcohol, como tener una mayor agilidad mental, un aumento del bienestar físico, más apetito, disfrutar de mejor humor, conducir de manera más segura, ahorrar dinero, mayor concentración y rendimiento en el trabajo, y aumento de la autoestima.


Bibliografía:

Belloch, A., Sandín, B., Ramos, F. (1995): Manual de psicopatología. España. Mcgraw-Hill. 

CIE 10, Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Organización Mundial de la Salud. Madrid. Mediator.

DSM-IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (1997). Barcelona. Masson.

Steinglass, P., Bennet, L. A., Wolin, S. J., Reiss, D. (1997): La familia alcoholica. Barcelona. Gedisa.

 

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        HEROÍNA




   La heroína es un derivado del opio, concretamente de la planta de la morfina, cuya cápsula se llama "adormidera", de la que se extrae una resina llamada "pan de opio", que es la sustancia activa. Es además un opiáceo semi-sintético.

  Se presenta como un polvo cristalino blanco, inodoro, muy fino, aunque su aspecto puede variar dependiendo de los procesos de purificación a los que haya se haya sometido, y se vende en dosis individuales llamadas "papelinas".






    Actúa como un depresor del sistema nervioso central (SNC), es relajante. En un principio produce una sensación de intenso placer ("flash") y euforia, seguido de apatía y somnolencia. Tras un período de consumo, la sensación es de bienestar, de estar en un sueño alejado de todo.

   El individuo que la toma desarrolla una tolerancia y dependencia de forma muy rápida, ya que posee un alto poder adictivo.



  • Heroína marrón: es un tipo de heroína que proviene de África. Se debe calentar antes de disolverla y se acostumbra a usar una cuchilla para eso, se pone la dosis encima y se calienta con un encendedor por debajo de la cuchilla. Se disuelve en ácido cítrico (zumo del limón). Su utilización es muy engorrosa y además el ácido cítrico puede quemar las arterias. Actualmente se suministra el ácido cítrico en polvo a los heroinómanos, para que su uso sea más higiénico.

  • Heroína blanca: es un tipo de heroína de más fácil disolución, ya que se hace con agua destilada u otros líquidos. Se suele disolver en un tapón de botella y se carga con un filtro de cigarrillo pelado para que los grumos de la dilución no pasen a la jeringa. Este filtro es guardado por los heroinómanos porque después de 8 o 9 tomas pueden extraer la droga que ha ido quedando y tienen una dosis extra.

   Vías de consumo: la principal vía de consumo es la endovenosa, aunque últimamente ha ido aumentando el consumo dela heroína esnifada y fumada debido al peligro del contagio del SIDA.

   Efectos del consumo: los efectos dependen de la dosis, vía de administración, frecuencia y condiciones higiénicas. Los efectos físicos son la miosis (pupilas pequeñas), estreñimiento, enlentecimiento de la respiración y pérdida de sensibilidad al dolor.

   Síndrome de abstinencia: el "mono" produce midriasis (pupilas dilatadas), lagrimeo, sudoración, escalofríos, diarrea, convulsiones e insomnio.

   Patologías asociadas: existen gran números de patologías asociadas, principalmente por la falta de higiene de la vía de administración. Entre ellas se encuentra la infección por VIH (SIDA), hepatitis, alteraciones de la nutrición, digestivas, cardiovasculares, obstétricas y ginecológicas, síndromes afectivos y alteraciones del sistema nervioso.

   Consecuencias psicosociales: trastornos de la memoria y la atención, insomnio, disminución del deseo sexual, estados confusionales, inseguridad, apatía, depresión, deterioro de la personalidad, desadaptación social, problemas legales, sobredosis e intentos de suicidio.

 


  COCAINA

   Es un estimulante que proviene de la planta de la coca, arbusto perenne de América del Sur. De ahí sale la pasta de coca o clorhidrato de cocaína, un polvo blanco que actúa como estimulante del SNC.

   Provoca una gran euforia  y excitación, con sensación de bienestar. No se siente cansancio físico ni psíquico, por lo que la persona que la ha consumido sobrevalora sus capacidades. Muchas personas no consumen de forma habitual, sino ocasionalmente en fiestas o cuando salen de marcha. El tipo de paciente es más parecido al alcohólico y no al heroinómano, para un cocainómano los consumidores de heroína son gente marginal, mientras que ellos generalmente vienen de un nivel social superior.

  Características de la dependencia: hay una pérdida de control, agresividad, compulsión a tomar la droga, consumo continuado, negación de la existencia del consumo o de los problemas derivados. No produce dependencia física, es psicológica básicamente.

   Vía de administración: normalmente se toma esnifada, también puede tomarse de forma oral masticándola o endovenosa. Se vende en papelinas, se corta el polvo para evitar los grumos (muchas veces con el carnet de identidad o la tarjeta de crédito), suelen hacerlo encima de un espejo para poder observar como la van esnifando. Si la cocaína no está prepara para ser inyectada, puede quemar las venas, las deteriora y las hincha, aunque tiene efectos anestésicos locales. Produce sequedad de boca, lo que provoca un aumento del consumo de alcohol para compensar.




    Efectos físicos del consumo: los cocainómanos adictos suelen estar delgados en exceso, da trastornos sexuales por el efecto anestésico, pues se retrasa el orgasmo. Provoca midriasis (mirada cristalina), sequedad de boca, sudoración, irritabilidad y agresividad.

   Síndrome de abstinencia: depresión, apatía, somnolencia, dolores musculares, intranquilidad y crisis afectivas.

   Patologías asociadas: alteraciones de la nutrición, cardiovasculares, del sistema nervioso, sexuales, obstétricas y ginecológicas, complicaciones de la vía nasal (perforación del tabique) o respiratoria.

   Consecuencias psicosociales: produce una falta de apetito, inquietud y agitación, insomnio, alteración de las sensaciones, irritabilidad, crisis de angustia, compulsividad, déficits de atención y memoria, alteraciones del deseo sexual, apatía, depresión, intentos de suicidio, psicosis aguda, rasgos paranoicos y alucinaciones. Según la edad, clase social y forma de consumo pueden aparecer problemas económicos, laborales, familiares y legales.

 

CANNABIS

   El cannabis es una planta que crece en zonas tropicales y mide entre 2 y 3 metros de altura. Contiene una sustancia llamada delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), que es la sustancia activa. Según la parte de la planta de donde se extraiga la droga, recibirá un nombre u otro:

  • Marihuana. maria, grifa, hierba: pertenece a la parte florida y tierna de la plante, secada y triturada posteriormente. 

  • Hachís, chocolate, costo: surge de una barrita de color marrón, contiene entre 5 y 10 veces más TCH que la marihuana.

  • Aceite de hachís: extracto oleoso que contiene más del 50% de TCH. Con él se pueden preparar pasteles y otros platos cocinados.




   Actúa como perturbador del SNC, alterando la percepción y crea dependencia psicológica.

   Forma de consumo: se suele tomar mezclado con tabaco rubio (con el negro no se nota tanto el sabor del cannabis) y envuelto en papel de fumar (canuto, porro, petardo). En algunos países se fuma en pipa.

   Efectos del consumo: taquicardia, enrojecimiento de ojos, sequedad de boca, euforia o placidez, sensación de flotación, deshinibición, risa, enlentecimiento de reflejos, pánico e ilusiones.

   Síntomas psicológicos de la abstinencia: irritabilidad y nerviosismo.

   Patologías asociadas: alteraciones respiratorias, cardiovasculares, neoplasia (cáncer de boca, bronquios, pulmón), alteraciones del SNC, síndrome amotivacional (falte de interés por las cosas), apatía y trastornos psicóticos con brotes de esquizofrenia, alucinaciones y delirios.

   Consecuencias psicosociales: disminución del rendimiento, desmotivación, alteraciones de la memoria y la atención, falte de coordinación psicomotora, distorsiones de la percepción (crisis de ansiedad o pánico), riesgo de accidentes.

 

HIPNÓTICOS Y SEDANTES




   Son sustancias químicas que reciben el nombre de somníferos y tranquilizantes. Actúan como depresoras del sistema nervioso central (SNC).

   Vía de consumo: oral y parenteral.

 La sintomatología es menos marcada para los tranquilizantes menores como las benzodiacepinas, y más intensa en los barbitúricos. Estos últimos casi han desaparecido ya del mercado por sus importantes efectos secundarios.





     Efectos del consumo: en dosis normales provoca somnolencia, cansancio, sueño, relajamiento, pérdida de atención, movimientos incoordinados, inhibición de reflejos y mareos. En dosis excesivas produce depresión respiratoria, hipotensión, psicosis tóxica, confusión, náuseas y vómitos, incoordinación motora shock e incluso coma.

   Síndrome de abstinencia: este síndrome se caracteriza por provocar insomnio, desmayos, temblores, fiebre, fatiga, ansiedad, agitación, convulsiones, disturbios visuales y auditivos, anorexia, delirio, psicosis, deshidratación y coma.

   Patologías asociadas: alteraciones del SNC, apatía afectiva, riesgo de sobredosis y potenciación de otros productos, alteraciones respiratorias y cardiovasculares.

   Consecuencias psicosociales: interferencias en la coordinación motora, el aprendizaje y la percepción, confusionalidad, apatía, depresiones, cambios bruscos de humor, irritabilidad, conducta infantil, deterioro intelectual.

 

ANFETAMINAS

   Derivado químico y potente estimulante del sistema nervioso central.

   Vía de consumo: oral y endovenosa.



   Efectos del consumo: en dosis normales produce una mayor capacidad de concentración y aumento del rendimiento mental, por eso es muy utilizado en estudiantes. Disminuye el apetito y provoca un estado de bienestar subjetivo con retraso de la aparición de la fatiga. En dosis excesivas aparece inquietud, insomnio, irritabilidad y verborrea. 




   Tienen un gran poder de adicción y crean una alta dependencia. Su síndrome de abstinencia se caracteriza por depresión, apatía, somnolencia, dolores musculares, intranquilidad, crisis afectivas y riesgo de suicidio.

   Patologías asociadas: alteraciones de la nutrición (pérdida de peso), cardiovasculares, neurológicas, motoras (agitación y síntomas parkinsonoides), del sistema nervioso, problemas afectivos y síndromes psicóticos (delirios, alucinaciones, crisis de pánico).

   Consecuencias psicosociales: trastornos de la atención y la concentración, insomnio, irritabilidad, cambios de humor, depresiones, desconfianza, inquietud y delirios.

 


EXTASIS

   El éxtasis es una droga alucinógena de síntesis que se fabrica en laboratorios clandestinos. Son derivados anfetamínicos, capaces de alterar el comportamiento y las funciones vitales del organismo.

   Al estar fabricado de forma clandestina y sin ningún control, nunca se sabe la cantidad real de componentes anfetamínicos que llevan, o si llevan otras sustancias psicoactivas, algunas sólo llevan cafeína, pero la gente cree que hay otras drogas y se "colocan" por el efecto placebo. En algunas se ha encontrado que tienen pequeñas dosis de heroína, por lo que sus efectos no son nunca los mismos.

   En la presentación de los comprimidos se da una enorme variedad. Se distinguen unos de otros por el tamaño, la forma, el color, así como por los signos que a menudo llevan grabados en su superficie, que sirve como una etiqueta o incluso como una garantía de calidad del laboratorio.

   Cuando se consume éxtasis no se puede beber alcohol, ya que existe el riesgo de padecer lo que se llama "golpe de calor" en que el consumidor deja de sudar, no orina, el pulso es rápido (taquicardia), siente mareos, vómitos, calambres, cansancio, nerviosismo y puede sufrir paranoia. Por este motivo sólo toman agua, además cuanta más tomen menor es el riesgo de padecer este síndrome.

   Efectos del consumo: tiene una acción estimulante del sistema nervioso central. Algunos consumidores creen que les facilita la comunicación. Producen euforia, fuerza, alucinaciones, quitan el hambre y el cansancio (a este estado le llaman "buen rollo"). En ocasiones perturban el contenido del pensamiento (se le llama tener un "mal rollo").

   Los efectos más graves:



  • Trastornos del ritmo cardíaco.

  • Dolor de pecho que puede generar angina de corazón o infarto.

  • Convulsiones y ataques epilépticos.

  • Trastornos psicóticos agudos o tipo paranoicos.

  • Accidentes por exceso de confianza, conjuntamente con la pérdida de reflejos y de concentración.

  • Aumento de la presión de la sangre (hemorragias cerebrales).

  • Edema pulmonar.

  • Trastorno de la coagulación de la sangre (CID).

  • Trombosis venosa cerebral.

  • Insuficiencia hepática aguda (necrosis y muerte celular por hepatotoxicidad).

  • Fallo renal agudo.

   La duración de los efectos también es imprevisible. El "bajón" puede aparecer en cualquier momento.

 


INHALANTES

   Son sustancias químicas volátiles que pueden estar presentes en gran cantidad de productos domésticos (gomas, lacas para uñas, acetona...) o de uso industrial (colas, gasolinas...), y que al aspirarse o inhalarse producen un efecto fundamentalmente depresor del SNC y una toxicidad general.

   Vías de consumo: oral y nasal.

   Efectos del consumo: los efectos al inhalar estas sustancias son similares a los de una embriaguez o borrachera. Aparece una sensación de aislamiento de la realidad, aparente despreocupación y alegría. A dosis mayores se observan conductas de desinhibición y pérdida de control. También pueden presentarse alucinaciones y delirios.

   Los efectos iniciales incluyen tos, sensación de cansancio, problemas respiratorios, picores, pobre coordinación y pérdida de apetito. Algunos vapores de estas sustancias afectan al pensamiento y pueden aparecer lesiones cerebrales. También se han observado problemas hepáticos, renales, respiratorios, etc.

   La tolerancia se desarrolla cuando los han consumido regularmente.

   La mezcla con otras drogas depresoras (tranquilizantes, somníferos, alcohol) incrementa peligrosamente el riesgo de muerte por sobredosis.

   Consecuencias psicosociales: en los consumidores existe un deterioro cerebral que conlleva pérdida de memoria, de atención y concentración, con lo que el rendimiento escolar de los jóvenes consumidores es muy bajo.

 


ALUCINÓGENOS

    Son sustancias capaces de provocar trastornos sensoriales, afectando a las emociones y el pensamiento. Pueden producir ilusiones y alucinaciones (ver o sentir algo que no existe en la realidad).

   La droga más conocida dentro de este grupo es el LSD, derivado semisintético de uno de los alcaloides del cornezuelo del centeno (un hongo). Es un líquido incoloro e insípido que provoca su acción a nivel del SNC. Otra droga alucinógena es la mescalina, principio activo obtenido de un cactus que crece en México, llamado peyote y la psilocibina que procede también de ciertos hongos de México y América central.



   Existen varias presentaciones: tripis, estrellitas, papeles secantes o en gota líquida echada en un terrón de azúcar.

   Los "viajes" o "trips" son el conjunto de efectos que se producen después de la toma. Las primeras sensaciones aparecen entre los 30 y 90 minutos después del consumo, pero no se sabe cuando acaban. En algunas personas el "viaje" puede durar para siempre.






   Efectos del consumo: se perciben deformaciones de la realidad (música, colores...) acompañadas a veces de ideas delirantes. Las sensaciones y los sentimientos cambian varias veces viviendo diferentes emociones (se pasa de una emoción a otra con mucha facilidad).

   Tener un mal viaje: en algunos casos puede aparecer desorientación temporal y espacial, reacciones de pánico y terror que si perduran durante mucho tiempo, se experimenta confusión, ansiedad, sentimientos de necesidad de ayuda y pérdida de control. Esta situación provoca una necesidad de huida que a veces puede ser fatal (precipitación al vacío, correr y ser atropellado...).

   Los efectos son imprevisibles, presentando riesgos muy graves. Algunos pueden confundirse con enfermedades mentales como la esquizofrenia o la paranoia.

   Efectos físicos: se observa una dilatación de las pupilas, temblores, aumento del ritmo cardíaco y de la presión arterial. El LSD no produce dependencia física ni tolerancia.

   El LSD puede ocasionar lo que se conoce como "flash-bach", que consiste en revivir de nuevo los efectos y sensaciones (el mismo viaje) sin que exista un nuevo consumo.

 


TABACO







    Es el producto de una planta conocida como nicotina tabacum. Sus hojas verdes "curadas" se elaboran en forma de cigarrillos rubios o negros, tabaco de pipa, etc.

   El tabaco lleva más de 1000 componentes químicos como la nicotina, el alquitrán, plomo, monóxido de carbono, agentes irritantes y cancerígenos.

   La nicotina es la sustancia responsable de la dependencia. También es la causante de un aumento de la presión arterial, al elevar las concentraciones del corazón y estrechar los vasos sanguíneos, facilitando la aparición de arteriosclerosis.


    Los fumadores están más predispuestos a padecer angina de pecho e infarto de miocardio. Los alquitranes del tabaco son los responsables de la alta incidencia de cáncer en los fumadores, ya que son sustancias que afectan básicamente al aparato respiratorio.

   Otros efectos desagradables del tabaco son el mal aliento, el oscurecimiento de los dientes, alteraciones gustativas y olfativas.





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