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AGUILA BLANCA
ENSAYO

MENCION HONORIFICA EN  CERTAMEN DE ENSAYO DEL ATENEO


PUERTORRIQUEÑO EL 28 DE ENERO DE 1997


 

ALGUNOS DATOS SOBRE EL AUTOR





Doel López Velázquez ha participado en otros certámenes de ensayo donde han sido premiados sus temas. En el año 1976 mereció el primer premio del Ateneo Puertorriqueño por su ensayo El erotismo en la poesía de Luis Llorens Torres; en el año 1982, La Casa del Autor Puertorriqueño le otorga el segundo premio por su ensayo El erotismo en la poesía de Julia de Burgos; en el año 1990 su ensayo Patria, amor y dolor en el Cerro obtiene el primer premio del Ateneo Puertorriqueño. Este año(1997), el Ateneo Puertorriqueño vuelve a premiarlo por su ensayo

 ¿Partidas Sediciosas o Liminalidad Milenarista? ¿Águila Blanca, ¿Héroe o Villano? Con estos breves antecedentes podemos afirmar que la labor de creación literaria de Doel continúa vigente, presente y excelente.. .
 

Profesor Enrique Díaz González


Universidad Interamericana - Recinto de Ponce

EL AMERICANO FEO Y UN AMERICANO “LINDO”
POR DOEL LÓPEZ VELÁZQUEZ
Ensayo literario premiado con mención honorífica por el Círculo de Recreo de San Germán.

Los autores del libro El americano feo, William J. Lederer y Eugene Burdic, quisieron explicar, adrede, la conducta moral de su nación norteamericana con los atributos de la estética. Gracias a la sinestesia consiguieron el interés inmediato de sus conciudadanos y su libro se convirtió en un “best seller” en aquella época: 1959 cuando salió la primera edición del libro. Conocían los autores la estrecha relación de la moral con la estética.


“Yo creo indudable que el que ha aprendido a distinguir lo delicado de lo vulgar, lo feo de lo hermoso, lleva hecha media jornada para distinguir lo malo de lo bueno”.1
Esta hábil transposición de atributos morales en la categorización de la estética ayudó a la nación norteamericana a una introspección para reordenar valores ¿ordenaron la casa? Hablamos.

Estados Unidos de Norteamérica se ha alineado a las tres corrientes ideales de la civilización moderna: la democracia, la ciencia y la economía de mercado. La democracia, por lo de niveladora social, apasiona a la multitud, a la masa indiferente del compromiso social individual, y la hace plasticina maleable para las encuestas de aceptación popular y para el número electoral.


“La multitud, la masa anónima, no es nada por sí misma…será un instrumento de barbarie o civilización, según carezca o no del coeficiente de una alta dirección moral”(2)
La ciencia adelanta la técnica para el progreso mecanicista que es el pivote para la fuerza y el poder, y el mercado promociona la plusvalía que compra productos y conciencias. Las tres fuerzas son hitos de esperanza en espacios de moral social. La democracia porque dentro de su teoría funcional tiene la capacidad para promover la inteligencia y la virtud por el mérito individual; la ciencia porque por su estudio metódico y organizado pone a disposición de la masa los misterios del saber al alcance del progreso para la vida sana, útil y feliz y el mercado pone, en cada mano individual, la posibilidad real de disfrutar la funcionabilidad de la democracia y los avances de la ciencia en la salud y el confort. Proyección en el enfoque utópico de la teoría. El reverso de ese enfoque ideal, en el uso de esas tres fuerzas, sería la admonición de Dante que se encuentra como advertencia fatídica en la entrada del infierno: “Perded toda esperanza los que entren por aquí”. Del dueño y señor de esa fuerza acumulada depende la humanidad para cortejar la colindancia de los dos espacios de La Divina Comedia. Hay tiempo para acuartelarnos en un espacio protegido con la esperanza del triunfo de Ariel sobre Calibán si cortejamos y nos alineamos al americano “lindo” ( Washington, Lincoln, Martin Luther King, Walter Mck. Jones…) como un detente al americano “feo”.

La democracia utilitaria norteamericana, que ha asombrado al mundo y que gira todo su universo de poder en la pasión por el trabajo remunerado, en la rentabilidad del dólar y en la confianza en un poder parlamentario, firme y arraigado, empieza a cortejar la ley universal del desgaste al inventarse una nueva pasión para un viejo vicio imperialista: el padrinazgo; el mesianismo del hermano mayor. No se puede ser padrino sin que lo desee el compadre. La hermandad es superior al padrinazgo. La hermandad ha sido, es y será la agenda social niveladora de la armonía a disposición de los grupos marginados y dispersos. Se les llama fraternidades porque fraternizan sin gradaciones. Todos son hermanos sin jerarquías . Alguien dirige sin intenciones hegemónicas. Cuando se hegemoniza se camina inexorablemente al desfase de la armonía. Hegemoniza el que detenta la fuerza y el poder y los usa contranatura.

El poder y la fuerza son valores genéricos: están a la disposición de la disciplina del mejor organizado. Son fuerzas que podrían ser virtudes de acuerdo con su utilidad. Se admira y se desea el poder y la fuerza cuando se asocian con la esperanza del rescate de la debilidad y la desesperanza, pero se odia con mayor intensidad que al vicio más odiado cuando promueve la indiferencia y permite la humillación. Nadie espere la nivelación social graciosa y automática del que los posee. El acaparamiento del poder y la fuerza en una persona, grupo o nación, será siempre anatema. La moral, como la salvación, es siempre individual e intransferible. De la convivencia social del uno individual nace la conducta del grupo. No habrá moral colectiva sin la suma de la moral individual. El sátrapa es la hechura de la indolencia del pueblo. Aunque uno o dos hombres puedan decidir, en algún momento, el destino de un grupo o de un pueblo, ningún pueblo llevará eternamente la marca de un solo individuo. No puede el pueblo hebreo cargar eternamente con el estigma de Herodes. Desea ardientemente el pueblo alemán el borrador del tiempo o la amnesia colectiva, si fuera posible, para erradicar del pensamiento humano la figura neurótica de Hitler. Herodes y Hitler son antihistóricos en la escalada de la moral natural, aunque sean, como es natural, entes de estudio en la cronología temporal para la pedagogía de la exclusión. No podemos dormir tranquilamente mientras el Señor vela por nosotros. Sin vigilia continua pasan y posan, sigilosamente inadvertidos, con la caravana de los buenos, los herodes y los hitlers. Ya dentro del grupo el hombre "feo" se encargará de disimular su fealdad hasta asegurarse que la puede mercadear como una obra estética, útil y necesaria. La civilización estadounidense está minada por esta subcultura de hombres feos y parecen padecer de estrabismo cuando miran hacia adentro.

La historia objetiva universal debe aceptar que E.U. representa el ensayo de un proyecto de gobierno democrático muy útil y necesario en este momento, pero tienen que “ gardear “ al enemigo, interno y externo, a cancha completa y proteger su ventaja con la cuenta del reloj, segundo por segundo, porque la carne es flaca y el narcisismo envanece.

La nación norteamericana, nacida de una experiencia innoble y fatal, de negación de valores, recobra a fuerza y sangre su libertad conculcada y levanta los principios fundamentales de su fuerza y su poder sobre el excelso principio de que todos los hombres fueron creados iguales. Ensayan y consiguen la mejor forma funcional de gobierno en una democracia verdaderamente representativa; consiguen los científicos y se apoderan de la ciencia en un proceso, no de autoría, sino de derechos de autor, y sin mucha genialidad de adentro, sino con intelecto importado, crean el dinamismo empresarial de producción en masa más asombroso en la historia de la humanidad donde dominan: tierra, mar y cielo. Como creadores han creado una nueva religión: el evangelio del trabajo. De la rudeza de la mecánica laboral y de la fatiga y el sudor corporal han creado la estética del confort en la rentabilidad del trabajo. Han enseñado al mundo a trabajar no con la teoría sino con el ejemplo. Ayudaron, junto con las Naciones Unidas y con las Repúblicas Democráticas Europeas, a desmantelar el asalto a la democracia y a la libertad individual de la teoría inmoral del gobierno totalitario comunista. Sin embargo, con toda la fuerza y el poder del gobierno, ciencia y trabajo, no han podido crear la mecánica útil que selle el salidero de la arrogancia del "americano feo". El americano feo lo definieron William J. Lederer y Eugene Burdic (los autores del libro El americano Feo) como el estadounidense arrogante, borracho de protagonismo y de poder, con poderes mesiánicos autoproclamados, con sentimientos fraternos de hermano mayor donde oculta sus pretensiones hegemónicas para la penetración y la conquista. Indochina, Bietnam, Korea, Panamá, Puerto Rico… ilustran la teoría de los autores.

La fuerza y el poder tienen siempre dormido, pero en estado latente, el germen de la arrogancia. Tienen la ciencia y los laboratorios suficientes para buscar el antídoto que neutralice ese germen fatal, pero regodeados en el narcisismo triunfalista del oropel, las lentejuelas y el confeti, no se percatan que la caravana se dirige hacia Belén mientras ellos celebran eufóricos en el palacio de Herodes. Su religión es el trabajo y su representación heráldica la fuerza y el poder. La diplomacia es una pantalla, un subterfugio, una ficción intelectual para la penetración y la conquista. No hay condescendencia con el vencido; todo es botín de guerra para el vencedor: es la teoría de los autores del libro.

Cuatro meses después de la invasión norteamericana a P.R., en el año 1898,PhillipH. Hanna, cónsul de E.U. en P.R.,confirmaba en Washington su evidente desparpajo imperialista:
“Lo mejor para esta isla(de Puerto Rico) es que todo lo español sea totalmente cambiado; la forma de gobierno español, el Derecho español, los tribunales españoles, el sistema de educación española… y yo espero que el idioma español sea cosa del pasado en esta isla”…
Y dos años después de la invasión norteamericana a P.R. el Secretario de Instrucción, nombrado por el gobierno de los E.U., Víctor s. Clark, orientaba al imperio sobre la capacidad lingüística de los puertorriqueños:

“ La mayoría de la gente de esta isla(Puerto Rico) no habla un español puro. Su lenguaje es un “Patuois” primitivo casi inteligible a los nativos de Barcelona y Madrid[...]. Sería casi más fácil educar a esta gente fuera de su patuois en inglés que lo que sería educarlos en la elegante lengua de Castilla.

Si se americanizan las escuelas y se inspira el espíritu americano en los profesores y a los alumnos...,las simpatías, puntos de vista y actitudes hacia la vida y hacia el gobierno se harán esencialmente americana. La gran masa del pueblo es todavía pasiva y maleable...Sus ideales están en nuestras manos para crearlos y moldearlos...”1
Toda esa lección pedante de pedagógica amarilla llega después de 398 años de historia y cultura hispana de la nación puertorriqueña; donde ya había un sistema de educación pública formalmente organizado y se sobresalía en las bellas artes, con ventaja, sobre algunos países de América: En educación y filosofía; Eugenio María de Hostos, el maestro que “enseñó a pensar a América,” “el extranjero de más alta cultura intelectual que ha venido a Chile después de Andrés Bello”, según José Enrique Rodó. En historia y literatura; Alejandro Tapia y Rivera fue la memoria colectiva de nuestro pueblo para su tiempo; Manuel Ceno Gandía había escrito, La charca(1894),catalogada como una de las mejores novelas naturalistas de América, en música; Antonio Paoli, “El Tenor de los Reyes y El Rey de los Tenores” recorría el mundo cantando en los palacios de los reyes, en pintura; Francisco Oller, asombraba con su cuadro costumbrista, El velorio, “protesta contra las malas costumbres del país, y una enseñanza elocuente”…en política internacional; Ramón Power había sido nombrado vicepresidente de las Cortes de Cádiz en el año 1811,en España; en el año 1868 se había declarado la república de la nación puertorriqueña en Lares; en toda la segunda mitad del siglo XIX Román Emeterio Betances, Segundo Ruiz Belvis se habían adelantado como abolicionistas tanto en Latinoamérica como en España; en poesía, Francisco Ayerra y Santamaría, Bibiana Benítez, Manuel A. Alonso, Santiago Vidarte, José Gualberto Padilla, José Gautier Benítez,, Pachín Marín, Lola Rodríguez de Tió y el caballero de la raza; el inmenso, el del verbo elegante y fino, el defensor aguerrido del Español, José de Diego... toda una gran cultura montada y dirigida sobre el andamiaje del idioma universal de entonces; el de la civilización de Latinoamérica: el Español. “El Español es un idioma que une. Da vida a los pueblos diferentes, hermanados con el tuteo y el voseo por lo que debemos sentirnos orgullosos de contar con una de las culturas más ricas: la castellana”- decía eufórico Ernesto Sábato en entrevista con Roberto Cazorla de la agencia Efe. De Víctor Clark y de los protagonistas de El americano feo: Sears, Swift, Joe Being… diría John Foster Dulles secretario de estado de los E.U. cuando ocurrió el “affair” de Indochina.

“ No es posible entender lo que está en la mente de otra gente sin entender su idioma, y sin entender su idioma es imposible estar seguro de que entienden lo que está en nuestra mente”…y los autores del libro en su epílogo documental: “ Los americanos como Swift ( por extensión; Philip H. Hanna y Víctor S. Clark) que no saben hablar el idioma(del país intervenido), sólo pueden tener un conocimiento académico del carácter, costumbres, creencias y religión de ese país; teniendo que limitarse a hablar únicamente con esa capa pequeña y por lo general bien situada económicamente de la población que sabe inglés, se hacen una imagen de la nación limitada y con frecuencia equivocada. Piense el lector por un momento lo que nos cuesta siempre que un representante oficial americano exige al nativo que hable inglés, o de lo contrario, no se le atiende. Los rusos no cometen tales errores. Por ejemplo, el distintivo de la embajada rusa en Ceilán está en cingalés, tamil, inglés y ruso. La embajada norteamericana sólo se identifica si sabe inglés. 2

El informe “sociológico” de Víctor Clark sobre “los nativos” de P.R. no salió de la competencia pedagógica del informante, sino de la autosuficiencia proclamada por la razón de la fuerza: no informó la prudencia del pedagogo; concluyó y solucionó la arrogancia del imperialista. La intransigencia de la fuerza militar no reconoce ni le interesa el derecho natural ni la justicia de la ley civil. El poder, la fuerza y el materialismo nunca han sido la medida para la felicidad aun para los que han fijado su reino para este mundo. El trabajo no es una virtud en sí mismo sin la programación de un fin moral. El trabajo que obstruye la vigilia y la educación de la familia aliena y destruye. El trabajo como religión y el divorcio por cualquier consentimiento mutuo son ya parte de la cultura materialista norteamericana. Mitchel Jonson(13 años) y Andrew Golden(11 años) los dos niños que asesinaron a 4 niños y a su maestra en la escuela intermedia Westside en Jonesboro, Arkansas en marzo de 1998 y Kip Kinkel( de 15 años ) quien mató a sus padres y a dos estudiantes en la escuela secundaria Thurton en Springfield Oregon el jueves 21 de mayo de 1998 son hijastros del trabajo mecanicista sin un fin espiritual ulterior, de la arrogancia del poder, de la euforia del protagonismo y de la anarquía por la violencia institucionalizada. La Primera Enmienda a la Constitución de los E.U. hace a la televisión, al cine, a la radio y al internet inmunes al la reglamentación moralizadora. La ley, que debe estar en función de viabilizar y reforzar la vida buena, sana y plena del hombre natural, mecaniza y robotiza su vida civil y obstaculiza su moralidad.

“Otro escenario de destrucción masiva es la anarquía: una caída gradual en el crimen, la violencia y el desorden paralela al desmoronamiento moral del Estado e impulsada por la concentración de riquezas en muy pocas manos y una pobreza desesperante en capas cada vez más numerosas de la población, que mantienen una lucha feroz por sobrevivir en la criminalidad”1


Se bifurcan los caminos, se trastocan los valores porque el que dirige se encuentra ocupado en “la oficina oral” de La Casa Blanca auspiciando su “cultura braguetera” . Dice Kenneth Starr desde la oficina del fiscal independiente, en Washington, en el caso de Mónica Lewinski. “Cuando se pierde la fe en el heroísmo lo que queda es una concepción mecánica de vida” – alerta con dolorido pesimismo el sociólogo-. Surge entonces “la zoocracia dentro de la indolencia de la democracia”, como advertía preocupado Baudelaire.

La nación norteamericana confunde la caridad cristiana con el mesianismo materialista. Dan de lo que les sobra, como el publicano, acompañada la media caridad con las letras mayores que pueda producir el linotipo de la imprenta comercial para proclamar que ya llegó "el que habrá de venir". Pero el descendiente de la casa de David "el que habrá de venir", de acuerdo con las profecías, traerá paz a la tierra…


"de manera que las espadas y las lanzas se fundan en azadas y en arados y todos los hombres puedan descansar bajo su higuera y contemplar su vid sin temor, porque la tierra estará llena de la sabiduría de Dios como si se desbordaran las aguas del mar".1
Ellos tienen medio mesianismo andado porque han convertido la azada y el arado en una sana pedagogía de la cultura del trabajo, pero acompañan su medio intento mesiánico con una fatal desconfianza de la teoría del asecho del lobo y aparejan el arado y la azada con tantas ojivas nucleares que ya el hombre no podrá "descansar bajo su higuera y contemplar su vid sin temor"…
”Hoy, 6 de agosto de 1986,( advertía Gabriel García Márquez desde Noruega) existen en el mundo más de cincuenta mil ojivas nucleares emplazadas. En términos caseros, esto quiere decir que cada ser humano, sin excluir a los niños, está sentado en un barril con unas 4 toneladas de dinamita cuya explosión total puede eliminar dos veces todo el rastro de la tierra…Un minuto después de la última explosión, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llama derrotará la luz solar y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo…Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto, solo habrán salvado la vida para morir por el horror de sus recuerdos. La creación habrá terminado…”2 ¡Señor mío y Dios mío¡
Se estudia la lógica para ordenar la razón hacia el pensamiento organizado en busca de la verdad, pero, en el camino, los espacios obscuros del capricho preconcebido y la tentación a la aventura fácil al cambio por las escuelas esnobistas, obscurecen y desvían el acto de la razón pura porque en el plantaje contumaz del esnobismo científico no caben los reaccionarios-dicen. No se puede soslayar la escuela moderna de los esnobismos “in”(racionalismo, pragmatismo, utilitarismo, consumismo, neoliberalismo, Calidad Total en la Enseñanza, Biblioteca Virtual, Globalización…) por corrientes filosóficas anacrónicas-predican. Se olvidan que desde Aristóteles, antes y después, nadie ha cuestionado que el hombre sea un componente de espíritu y materia. Nos seduce lo tangible y adulamos al pensamiento lisonjero de cualquier teoría descabellada como relevo de la razón lógica y crítica, que cuesta trabajo y fatiga, pero que nos hace dueños de nuestro propio destino.

Más allá de la percepción sensible inmediata, más allá de la captación sensorial del objeto presentista, el hombre reúne sus verdades por asociaciones racionales y por reflejos condicionados por la emoción. Nadie ha visto ni tocado el amor, la felicidad o la verdad y todos hablamos de esas virtudes con tanta seguridad y propiedad como si fueran cosas tangibles, familiares a la forma y al tacto. “Hay verdades del corazón que la razón no entiende”, decía el sabio con mucha propiedad y demasiada preocupación y todavía está esperando una respuesta de los racionalistas.

Después de 2,320 años de razonamiento lógico y crítico debemos ir pensando seriamente si habrá que cambiar el “discurso del método” por el método del discurso. Es posible que al desplazar la polémica existencialista de la jurisdicción de la razón a los espacios amorosos del corazón salgamos del polvorín de la intolerancia a la solidaridad del sentimiento y a la serenidad de la esperanza. ¡Maestro: La paz y la felicidad que buscamos no está en la noción lógica de la verdad, sino en la esperanza de su posibilidad!.

Ejemplos de moral individual podrían ser el laboratorio para la producción en masa del arquetipo para el balance entre la moral y la estética del modelo que buscamos. Tal vez una clonación con genes de Madre Teresa de Calcuta y de Sor Isolina Ferré podría producir una nueva generación que devuelva el balance a esta generación torcida. Mientras llega esa clonación hay modelos en casa para esa nueva generación que proponemos: Walter Mck. Jones.

Walter Mck. Jones fue un americano de Boston, Masachussetts, que llegó a Villalba en el año 1905: fue fundador del pueblo, donó las tierras para su fundación; fue su primer alcalde, su primer tesorero; donó el terreno para la fundación de la escuela que lleva su nombre, fue su primer director, fundó la central Juliana y el hotel Toro Negro para crear empleos en una población de una pobreza paupérrima, al borde de la inanición, y pidió ser enterrado en el sitio El Limón del barrio Caonillas Arriba del pueblo de Villalba en donde vivió su vida de asceta. Allí está enterrado junto a su esposa Hellen Buchanan desde el año 1944. Este podría ser el modelo de embajador diplomático que devuelva a la nación norteamericana su hegemonía centrada en la fuerza de la razón revocando su fatal altanería fundada en la razón de la fuerza.

Mck. Jones fue un pragmático educado en la filosofía pedagógica de William James donde la utilidad del producto es la única formula aceptable para validar la teoría. El pragmatismo pedagógico de James y John Dewey resume su teoría en el algoritmo: la prescripción de viabilidad para la transformación del insumo en una química unitaria que garantice un producto útil y rentable. Mck. Jones llega a Villalba en el año 1905 y substituye el cientificismo pedagógico de su formación profesional por una sensibilidad cristiana más propia de la imaginación romántica de la cultura hispana de la tradición española. Pasó-según Pedreira- “de lo civilizado a lo culto”.

El desarraigo no es desconexión geográfica o sentimental de la patria ni mucho menos un indicador del patriotero. Rubén Darío se declaró, convencido y en voz alta, desarraigado, no porque no llevase a Nicaragua en su corazón, sino porque no le gustó la época que le tocó vivir. Mck. Jones fue un desarraigado geográfico y sentimental donde el acoplamiento de vida y obra trabajó sutilmente una transformación evolutiva hacia otra geografía. Al contrario de Rubén Darío que cierto día hizo las maletas en París “buscando el cementerio de su pueblo”; Mck. Jones huía del cementerio de su pueblo, en Boston, para buscar el descanso en la apacible serranía de las montañas de Villalba. Esta súbita desconexión geográfica de Mck. Jones debe tener una explicación en la sicología, sino en la sociología evolutiva moderna. En sicología Mck. Jones parea sus actitudes con la personalidad del romántico aventurero: “inquietud ante la vida, tristeza sin motivo, aspiración a algo diferente sin que se sepa que es”…según la teoría de Paul Van Tiechen. Este anhelo de evadirse del romántico, presente en la personalidad de Mck. Jones, tiene reminiscencias de saudade al principio. Es la nostalgia (el “homesick”) de la patria ausente.

La evasión de la realidad pasada crea en estos aventureros románticos tristezas y presentimientos que desahogan en confidencias y confesiones. Mck. Jones escribía cartas, muchas cartas, mensajes, notas muy a menudo a sus familiares, amigos, empleados…Su oficina era un “zafacón ordenado” de cartas ,telegramas, notas, tarjetas de navidad, invitaciones a bodas, boletos de ópera, recortes de periódicos, periódicos enteros…Algunos se salvaron, otros fueron a parar al fuego en manos de un troglodita desconectado de la cultura y de la historia. Una de las características fundamentales del evasor aventurero romántico es el sentimiento de la naturaleza según Rousseau. Pero la transformación y el cambio no se dan en el vacío. Se necesita una evolución interior de la moralidad de la persona que ordene afuera la dirección y la magnitud del cambio. Dice Eugenio María de Hostos que todo cambio en el comportamiento humano…


“es la influencia que tiene la vida moral sobre la normal. El ser humano comienza a vivir por los sentidos, duplica su vida por el sentimiento, aumenta la intensidad de la vida por la fantasía. Siente que vive; imagina su vida como la siente y es feliz. La vida sería una explosión de alegría si el humano pudiera detenerse en ese estado. Pero no puede porque la unidad del espíritu es compleja y cada ser se realiza según la mayor o menor intensidad de algunas de sus facultades. Esta diferencia de intensidad en las facultades individuales constituye la realidad y esta realidad crea una lucha. Esa lucha es, para unos, un momento en el reloj, para otros, un período completo en su existencia, para algunos, una eternidad en su conciencia. Tomar posesión de la realidad es el resultado de la lucha.”1
Cambien esa progresión sicológica y sociológica hecha para el príncipe de Dinamarca, progresen en el tiempo y el espacio hasta llegar al Puerto Rico de principios del siglo XX aplíquenle la metamorfosis parafraseada a Mck. Jones y sería lo mismo que concluyó Hostos en el desenvolvimiento del carácter de Hamlet. Esa “diferencia en la intensidad de las facultades individuales” que crean la realidad para la lucha es la que separa a los hombres de los niños y aun los hombres de los hombres: entiéndase los honrados de los corruptos. En esa metamorfosis sicológica desde los adoquines de Boston en donde Mck. Jones nació, corrió jugando despreocupado como niño, donde probablemente dio su primer beso a su primera amiga adolescente, donde formó su carácter de adulto en la rigurosidad de sus estudios profesionales hasta las montañas de Villalba donde se retira a meditar y a hacer su obra social hay una transformación humana que podría ser modelo para sus conciudadanos del norte.

El retiro de Mck. Jones no fue el retiro del místico en afán de relación intensa y mística con Dios en una contemplación pasiva. No. Su retiro y contemplación fue la de Gandi, Rousseau, Madre Teresa de Calcuta, Sor Isolina Ferré: un estudio meditativo de la condición humana en conformidad con la naturaleza para volver con las condiciones más apropiadas para el mejor desenvolvimiento socio-cultural del hombre en relación con su vida compleja en la calle dura y asediada. Su disciplina social fue la del el asceta donde el esfuerzo personal de la gente en compañía, en su alegría o en su desgracia, promociona la fortaleza del espíritu exaltando las virtudes y corrigiendo las pasiones. En esa línea sociológica de disciplina ascética se dio la transformación progresiva en la personalidad de Mck. Jones. Transformación no para el regodeo narcisista de su personalidad particular; si no, la transformación perfecta en línea con la premática del Evangelio que ordena dar sin reciprocidad. Y lo dio todo: la vida en la utilidad del bien común compartido con equidad, moral y justicia, entre sus compueblanos y en la muerte, su presencia eterna en sus cenizas, “ como el recuerdo de un amor profundo”…como símbolo de respeto al ordenamiento bíblico de “polvo eres y al polvo volverás”, pero no al polvo de Boston, sino al de su patria adoptiva, a la de su nación por preferencia, al paraíso terrenal elegido voluntariamente para vivir su vida a plenitud…A Villalba.

¿Qué condiciones, qué atenuantes se pueden producir en el espíritu de una persona formado profesionalmente en la pedagogía del pragmatismo científico para una transformación tan radical? es el misterio que debemos auscultar.

No es el ser humano un componente únicamente de materia biológica destinado a existir. Sabemos y aceptamos sin disquisiciones retóricas, como ley natural y fija, nuestra parte espiritual como balance y complemento a nuestra biología corporal. En ese segundo componente está el misterio que produce las transformaciones compelidas por el tiempo, el espacio y las circunstancias. Ese segundo componente es el que nos hace ser; con la materia únicamente existimos. En el interín interactúan las circunstancias para modificarnos y transformarnos. Fuerza tiene el amor, la educación, la religión, la compasión, la intimidad, el trabajo compartido, la ayuda mutua, el cariño, la vecindad, la vida comunitaria, el favor, la amistad…para provocar, promover y afianzar desde un atisbo de cariño pasajero hasta la entrega total en el amor más profundo ya sea hacia un ser humano o hacia una geografía particular.

El ser humano está hecho para repeler el mal. Busca y prefiere la armonía del bien. La transformación sicológica y sociológica de Mck. Jones fue una transformación cristiana centrada en el amor y la caridad. No en la caridad del exhibicionista diz que filántropo que da para que lo vean; ni la de la beata, busca indulgencias, que da por lástima, sino la caridad que emana espontánea, libre y graciosa de la justicia y la solidaridad. Dar con justicia, honradez y alegría, no lo que nos sobra, sino lo que tenemos, es un acto de entrega y solidaridad cónsono con el discurso bíblico del Maestro que ordenó amar al prójimo(aun a los enemigos) como a uno mismo.

“Si alguno dice amo a Dios y odia a su hermano es un mentiroso; porque quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve”…1


La grandeza de Mck. Jones no está únicamente en su espíritu filantrópico; en esa entrega cristiana de darlo todo a cambio de nada; lo que asombra es ese cambio tan súbito, repentino y profundo de una formación pragmática centrada en el materialismo científico de la cultura norteamericana, al ágape bíblico de la doctrina social cristiana.

Al estadounidense no le interesa la cultura refinada. Su culto es al producto del trabajo compartido. Su fatiga existencial no la expone a la probabilidad del misterio, sino a la finalidad utilitaria, inmediata y científicamente calculada de los cien centavos netos en el dólar cautivo en la mano listo para la suma o la multiplicación, las dos operaciones matemáticas definitorias del capitalismo. El utilitarismo es su primera religión, lo que surja después: el arte, el humanismo, la convivencia espiritual…serán una segunda naturaleza con la cual se puede negociar y transar unos espacios felices intermedios, pero nunca podrán intervenir o substituir la base fundamental de su filosofía pragmática del esfuerzo, la acción y el trabajo que los llevará a presentar, como trofeo de victoria los cien centavos cautivos, en la mano, como fruto del sudor de la frente y el trabajo compartido.


[…] “La despreocupación oficial por los aspectos más finos de la cultura, despreocupación que neutraliza con su indiferencia las iniciativas particulares, se dejó sentir en el país desde el comienzo de la invasión(norteamericana).’Uno de los primeros actos del régimen(norteamericano) en P.R.- dice Don Fernando Callejo- fue la supresión de todas subvenciones de carácter artístico’. Al gobierno actual(1934 cuando se escribe
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