Alumno: Carles Sobrevías González



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Basílica de San Pablo Extramuros

Alumno: Carles Sobrevías González.

Profesor: Luís Arciniega García.

Asignatura: Historia y gestión del patrimonio artístico.

Curso: 3º.

Sumario:

1. Contexto histórico……………………………………………………. (3-6)

1.1 Origen………………………………………………………………. (3-4)

1.2 Consagración……………………………………………………... (4-6)

2. Cambios físicos…………………………………………..………… (6-12)

2.1 Necrópolis, sepultura y la basílica de Constantino… (6-7)

2.2 Reformas postconstantinianas (Teodosio, Valentiniano II y Arcadio)………………………………………………………………………. (7-8)

2.3 Desde su consagración hasta su destrucción…………. (8-11)

2.4 Reconstrucción……………………………………………………. (11-12)

3. Cambios de valoración…………………………………………. (12-14)

4. Conclusión…………………………………………………………… (14-15)

5. Imágenes……………………………………………………………... (16-18)

6. Bibliografía y referencias…………………………………………… (19)

1. Contexto histórico:

A lo largo de este apartado trataré de explicar el conjunto de circunstancias que rodearon a la creación (1.1) y reforma y restauración (1.2) de la basílica de San Pablo Extramuros; centrándome en el contexto: social, político y cultural; pero sobre todo en relación al arte, y de manera más precisa, a la arquitectura.

1.1 Origen:

Tras la reforma de Diocleciano en el 284 el Imperio se encontraba dividido en dos: Oriente y Occidente, con un emperador en cada una de las partes. Estos emperadores (Augusti) tenían como viceemperadores otros dos corregentes (Caesares), destinados a sustituir automáticamente a los augusti tan pronto como estos se retirasen a la vida particular (Augusti seniores), transcurrido cierto tiempo. Los caesares vendrían a ser Augusti y vendrían a nombrar nuevos caesares y así sucesivamente. Esta nueva forma de gobierno, conocida como Tetrarquía o gobierno de los 4 tetrarcas (285-312), fue creada ante la necesidad de regular el caos que reinaba en el Imperio tras la “crisis del siglo III” entre el 235 y el 285.

Con la llegada de la época de Constantino (312-337) esta etapa de inestabilidad política, producida por la amplitud territorial y la dispersión de los puntos de amenaza a lo largo de sus amplias fronteras que había dado paso a una poliarquía y a una multiplicidad de capitales que ya no podían ser Roma, había llegado a su fin. La fuerte tradición pagana, todavía presente en la antigua capital, hacía imposible que Roma volviese a ser considerada como principal opción de un Imperio ya cristianizado; era necesario, como bien cita Antonio García y Bellido en su libro Arte Romano, la búsqueda de una “Nueva Roma”. Constantino, finalmente, debido a su situación estratégica en el punto equidistante entre los frentes de Occidente y Oriente y debido sus condiciones defensivas, finalmente, elige como nueva capital del Imperio a Constantinopla. Constantinopla vino a ser el cruce de las corrientes orientales y occidentales, helenísticas tardías, cristianas y medievales; así como el corazón del futuro Imperio Bizantino.

Centrándonos algo más en el tema que nos incumbe, una vez fundada la nueva capital las bases de la fe cristiana comienzan a propagarse por el mundo antiguo, reflejadas, en el éxito y prosperidad de la arquitectura de Constantino. Para entender mejor esta arquitectura, cabe volver la vista hacia atrás y citar que cuando el cristianismo comienza propagarse en el mundo antiguo no tiene, propiamente hablando, lo que nosotros conocemos como santuarios. Las reuniones se celebraban en casas privadas que sin perder su carácter profano se convertían en lugares de congregación de fieles para el festejo de asambleas y celebraciones; lugares de reunión citados en Evangelios Como: Marc. XIV 15 o Luc. XXII 12. Una vez llegado el S.III la idea de que estos centros privados de reunión eran lugares santos fue extendiéndose; y en el tránsito del S.III al IV, los cristianos, aunque de manera modesta, tenían ya sus primeros lugares venerados. Tras el Edicto de Milán y el cese de la persecución sobre la religión cristiana en el año 313, la mayoría de estas casas fueron sustituidas por edificios más suntuosos y dignos, los cuales, posteriormente, fueron convertidos en iglesias parroquiales. La idea siguió evolucionando y de este modo fue naciendo una nueva forma de culto, el de los mártires, lo que dio lugar, a principios del S.IV, a la aparición de conmemorativas dedicadas a los mártires sobre sus propios sepulcros: las memoriae y las martyria. De esta manera, a mediados del S.IV, durante el gobierno de Constantino esta forma de culto había adquirido ya un desarrollo extraordinario. Roma se convirtió en uno de los centros más activos de culto a los mártires, e incluso el mismo Constantino alzó entonces una iglesia en memoria de los Apóstoles Pedro y Pablo; que posteriormente recibirían el título de basílicas.

Así pues, para finalizar con este primer apartado, la actividad constructiva cristiana, estimulada y apoyada por Constantino fue realmente asombrosa, siendo él el primero en construir las primeras grandes iglesias cristianas; lo que también contrasta con que en el S.IV no se levantase ya casi ningún santuario pagano.

1.2 Consagración:

Tras la promulgación del edicto de Milán (313) y la muerte de Constantino (337) se inicia una etapa compleja, confusa y convulsa en la que: el cristianismo, acabará obteniendo la victoria final y definitiva sobre las religiones del mosaico pagano, el imperio acabará dividiéndose de manera definitiva, nacerá el imperio bizantino de oriente y se establecerá una nueve época de nuestra historia conocida como: La Edad Media. Además, en lo referido a la basílica de San Pablo Extramuros, los emperadores Teodosio, Arcadio y Valentiniano II encargarán en el 386 al arquitecto Cyrias la ampliación de la pequeña basílica iniciada por Constantino, la cual, será finalizada por su sucesor Honorio; a pesar de que será una basílica que será embellecida con innumerables adiciones, tales como: frescos, mosaicos, pinturas o capillas; durante los siglos venideros hasta el devastador incendio de 1823.

A la muerte de Constantino en el año 337, el Imperio, fue distribuido entre sus 3 hijos: Constantino II, Constancio II y Consntante. Debido a las múltiples disputas y el apresurado fallecimiento de sus hermanos, el emperador Constantino no logró su propósito, y finalmente Constancio II fue pleno gobernador del Imperio. Tras su muerte en el 361, le sucedió su primo Juliano, un amante del pasado pagano que ya no podía hacer retroceder la Historia por lo que se decantó en crear un sistema religioso de tipo syncrético1. Pero este hábil deseo de cristianizar al paganismo o de paganizar al cristianismo fracasó, no sólo por la temprana muerte del “reformador” (364) sino por el simple carácter de la reforma, un sistema vacío de espíritu e híbrido de formas. Tras él, numerosos emperadores de menor importancia como: Valentiniano I o Valens le suceden; en una época convulsa donde los visigodos, empujados por los hunos, se ven obligados a pedir ayuda a Roma. Finalmente, con la subida al trono de Graciano y su colaboración con Teodosio, se alcanza la victoria final y definitiva sobre todas las religiones del mosaico pagano; un hecho irremediable tras la derogación del edicto de Milán. Graciano, lanza todo su poder contra los paganos, a quienes les prohíbe el libre ejercicio de sus cultos. Y finalmente Teodosio I, continuando con la política de su precursor promulga el edicto de Thessalónica (380)2 que dará muerte al paganismo. La Iglesia y el catolicismo, habían sido los triunfantes, comenzaba así una nueva etapa de nuestra historia: La Edad Media.

Entre tanto, el imperio acaba definitivamente dividiéndose en dos a la muerte de Teodosio I, quien cede el gobierno de Occidente a Honorio y el de Oriente a Arcadio. Se inicia así el Imperio Bizantino.

Cabe señalar que la historia de este trágico y convulso período, en el que se desmoronan los cimientos de todo un Imperio, es muy densa en acontecimientos y hechos, todos ellos significativos, pero debido a ello se ha intentado resumir de la manera más concisa y breve posible.

Por otro lado, en el campo artístico y más concretamente en el arquitectónico, la ciudad de Roma es ahora insignificante como capital política , pero cada vez más importante como lugar de enterramiento de San Pedro, San Pablo y otros mártires, y como sede del papado. Los arquitectos encargados de la construcción de los nuevos edificios procedían frecuentemente de zonas alejadas a las encargadas, ya que todas las capitales civiles y religiosas se estaban convirtiendo en destacados centros arquitectónicos; de ahí que los conceptos estilísticos y el vocabulario de la arquitectura palaciega y eclesiástica permanecieran estrechamente vinculados en todas las capitales políticas y religiosas del mundo romano. A pesar del firme triunfo del catolicismo, en el estrato de la corte, el vocabulario arquitectónico permaneció firmemente anclado en la tradición clásica de la baja Antigüedad durante este nuevo “Imperio Cristiano”, lo que perduraría hasta bien entrado el S.V.

Se erigieron martyrias sobre lugares venerables, ya no adosados a una nave basilical, sino independientes y de planta cruciforme circular u ovalada; en los recintos de los palacios imperiales o en sus inmediaciones se levantaron iglesias tetraconques u octaconques. La mayoría de los nuevos tipos evolucionaron respecto a su forma original tras doscientos o trescientos años pero su aparición en el S.IV pone de manifiesto la fecundidad creadora de una arquitectura cristiana todavía firmemente arraigada en los conceptos estilísticos y las técnicas constructivas de la Baja Antigüedad.

2. Cambios físicos:

En este apartado del trabajo trataré de explicar y analizar las distintas transformaciones, modificaciones o adiciones sufridas por la basílica desde su creación hasta la actualidad.

2.1 Necrópolis, sepultura y la basílica de Constantino:

A tan sólo dos kilómetros de la Via Ostiense, sustancial carretera que unía la Antigua Roma con el puerto de Ostia, se encontraba una holgada necrópolis concebida en el S.I a.C. y utilizada hasta el S.III aproximadamente. Aun siendo cristiano, tras su martirio y decapitación (sobre el que existe un cierta discrepancia respecto a su datación; ya que muchos opinan que sucedió en el año 44, al igual que el martirio a San Pedro, mientras que otros como Eusebio de Cesarea3 sitúan la muerte de los dos apóstoles tres años más tarde, en el 67) el apóstol San Pablo fue enterrado en dicha necrópolis, convirtiéndose su tumba de esta manera en un lugar de veneración para los fieles cristianos durante un período de persecución y represión. Una tumba sobre la que se edificó un trapaeum o cella memoriae4 para facilitar su veneración a los peregrinos.

Como se ha mencionado anteriormente, durante el gobierno del emperador Constantino (306-302), quien promulgó el Edicto de Milán del año 313, se puso fin a las persecuciones sobre la fe cristiana; lo que a su vez impulsó la construcción de lugares de culto cristiano y primordialmente en memoria a los apóstoles. Con todo ello, el emperador hizo construir una pequeña basílica en memoria del mártir; y aunque en cierto modo existe cierta discrepancia sobre la fecha en la que se emplazó la primera “piedra”, bien es cierto que el papa Silvestre I consagró la Basílica el 18 de Noviembre del 324 convirtiéndose en una de las 5 basílicas más antiguas de Roma y en la segunda basílica fundada por el emperador Constantino tras la basílica de San Juan de Letrán; por lo que existen ciertas opiniones que respaldan la posibilidad de que la basílica comenzase a construirse con anterioridad a la promulgación del edicto de Milán. Lo que si es cierto es que, como bien menciona Richard Krautheimer en su libro Arquitectura Paleocristiana y Bizantina, Fue claramente proyectada como una copia de La Basílica de San Pedro en la colina vaticana”. El nombre de la basílica, se debió, en primer lugar, al nombre del apóstol mártir, y en segundo lugar, a que se encontraba a 2 kilómetros de la muralla Aureliana que protegía y rodeaba la ciudad de Roma, adquiriendo de esta manera el nombre de fuori le maura (fuera de los muros, extramuros). Debido a las importantes obras llevadas a cabo en el 2006 se pudieron resolver algunas incógnitas que envolvían a esta pequeña basílica, la cual, tras sus múltiples modificaciones y su posterior incendio había quedado totalmente olvidada. Posiblemente se trataba de un pequeño recinto de planta basilical al exterior compuesto por 3 naves y un pequeño ábside adornado con una cruz dorada y orientado hacia el este, con la entrada principal orientada hacia el oeste. Actualmente, tan sólo se conserva la curva del ábside, visible en el presente altar; bajo el cual se hallaba un pobre sarcófago de 2,5 metros de largo por 1,27 metros de ancho y 0,97 metros de altura, sobre el que se edificaron los sucesivos altares.

2.2 Reformas postconstantinianas (Teodosio, Valentiniano II y Arcadio):

Entre la muerte de Constantino (337) y el año 400 los sucesivos emperadores, con la irremediable victoria del cristianismo sobre la religión pagana y la necesidad de crear nuevos lugares de culto, así como, de conmemorar a los mártires como si se tratase de una especie de “memoria histórica primitiva”, iniciaron un proyecto modificador que proporcionara a la elemental basílica de San Pablo Extramuros un cobijo tan digno y monumental como la basílica que conservaba los restos de San Pedro. De esta manera, los emperadores: Teodosio I, Valentiniano II y Arcadio confiaron la tarea de acrecentar dicho templo al arquitecto Cyrias con la idea de lograr una basílica de enormes proporciones, lujosa y con capacidad y volumen suficiente para albergar a miles de peregrinos. La labor de ampliación fue iniciada en el 385, y a pesar de tratarse de uno de los primeros claros ejemplos de basílica paleocristiana, su estructura, en una época en la que confluyen distintos estilos y culturas, fue de carácter bizantino. Finalmente, una vez concluida, fue consagrada por el papa Siricio en el 395, naciendo de esta manera la basílica más grande del momento hasta la reedificación de San Pedro, que constaba de: 131 metros de largo por 65 metros de ancho y una altura aproximada de 30 metros, 5 naves (una central de 29,70 metros, siendo esta la más grande, junto con cuatro naves laterales) compuestas por 80 columnas de granito que separaban la nave central de las dobles naves colaterales a través de cuatro filas de arcos que eran sujetos por fustes y capiteles reutilizados de restos romanos en la nave central y por capiteles secos y homogéneos de órdenes romanos realizados para la propia basílica en las naves laterales; sobre los arcos se encontraba una enorme pared en la nave central, que superaba a las de sus naves laterales (donde habían una especie de vanos abiertos para iluminarlas), con 21 ventanales en la parte superior como si del “claristorio” de una catedral gótica se tratase, un gran arco triunfal que separaba la nave central del transepto (en cuyo crucero habían ventanas de medio punto y óculos para iluminar el altar), altar situado tras el transepto continuo y conformado por un ábside bajo el cual se hallaba el relicario de San Pablo. La conclusión de esta basílica fue llevada a cabo por el emperador Honorio, sucesor de Teodosio y hermano de Gala Plácida (quien mandó realizar un enorme mosaico en el arco triunfal que recibe su nombre, donde se halla una inscripción que ratifica la finalización de la basílica por parte de Honorio).

2.3 Desde su consagración hasta su destrucción:

En este apartado trataré de explicar las principales transformaciones, modificaciones o damnificaciones sufridas por la basílica desde su consagración en el 395 hasta su devastador incendio en 1823. Debido a que es una franja tan amplia de tiempo no he contemplado la posibilidad de realizar un contexto histórico acerca de este período, realizándolo únicamente de los períodos claves de su construcción para comprender de manera más precisa el porqué de los cambios físicos y de la valoración en esta arquitectura.

A mediados del S. V, el papa León I, conocido como “el Magno” mandó decorar mediante mosaicos el Arco del Triunfo (Imagen: 1); mosaicos compuestos por 2 alturas: 1- En la superior: un Cristo bizantino en actitud de bendecir acompañado por 2 ángeles y los 24 ancianos del Apocalipsis. 2- En la inferior: los apóstoles Pedro y Pablo (quien aparece señalando la tumba 15 metros más bajo). Por otro lado, mandó realizar una serie de medallones compuestos por retratos papales que conformaban el friso de la nave central (Imagen: 6), lo que sería un perfecto ejemplo de la supremacía reconocida por los fieles a la iglesia de San Pablo. Además de ello, dirigió una serie de reformas, no de menor importancia, como: la restauración del mosaico de los 24 ancianos del apocalipsis, la restauración de las columnas del arco triunfal, la reconstrucción del tejado de la nave central dañada durante un incendio o la sustitución de las columnas y paredes de la nave mayor.

Durante el pontificio del papa Gregorio I (590-604) encontramos la 1º presencia de una comunidad monástica; pero no será hasta principios del S.VIII cuando el papa Gregorio II constituya de manera definitiva la comunidad benedictina aún existente.

Entre los S.VIII-IX la basílica sufre una serie de daños promovidos en primer lugar por saqueos, como los sucedidos por los lombardos en el 739 o por los sarracenos en el 813, y en segundo lugar por causas naturales como el terremoto del 801. Lo que produce la necesidad de diversas reconstrucciones, como la llevada a cabo por León III (795-816), y de la realización de una fortificación por el papa Juan VIII (820-882) para la protección de la basílica, la abadía y el campesinado; fortificación que recibió el nombre de “Joannispolis” en su honor.

El abad Hildebrando de Soana fue uno de los monjes más significativos que participaron en la renovación de la basílica y antes de ser nombrado papa mandó situar dos grandes puertas en la entrada principal situada al oeste, puertas encargadas en el año 1070 a Constantinopla. En ellas, el artista Teodoro compuso 54 paneles con antaujías5 de plata de estilo bizantino que representaban un ciclo cristológico, un ciclo profético y un ciclo apostólico en conmemoración al martirio sufrido por los apóstoles. Actualmente, cabe destacar que dichas puertas adornan la parte interior de la puerta santa (Imagen: 2). Además de ello, mandó elevar el enlosado del crucero uniéndolo con la nave central y levantó un campanario (Imagen: 7) que fue destruido tras el incendio de 1823. El abad Hildebrano de Saona, tras la realización de dichas reformas, fue nombrado papa en el año 1073 bajo el nombre de Gregorio VII, por lo que su reforma fue conocida como reforma gregoriana.

Tras las reformas realizadas por Gregorio VII o Gregorio Magno, la basílica de San Pablo Extramuros vive una de sus etapas más importantes de esplendor y apogeo entre los siglos XIII y XIV; una etapa en la que la basílica ya no es únicamente un sitio referente de peregrinación, sino también, un arquetipo único de arte paelocristiano, bizantino y gótico. Esta época es emprendida por el papa Inocencio III (1198-1216), quien decreta la necesidad de modernizar el exuberante mosaico que se encontraba ornamentando el ábside (Imagen: 4). Un mosaico que finalmente llegó hasta nuestros días debido a que fue restaurado ente los siglos XVI-XVIII y reconstruido tras el incendio de 1823, donde reutilizaron parte de las piezas que sobrevivieron junto con nuevos fragmentos y trasladaron algunas de las piezas originales dañadas, la mayoría con imágenes de la cabeza de los apóstoles, a los Salones de la Exposición Permanente, donde posteriormente fueron restauradas y exhibidas para su mejor conservación como bien patrimonial. Cabe destacar, que este mosaico situado en el ábside tiene unas medidas aproximadas de 24 metros de largo por 12 metros de altura. Por otro lado, otro de los papas que tuvo un papel importante durante este período fue Honorio III, quien contrató a un gran equipo de artistas venecianos, de los cuales, gran parte habían trabajado anteriormente en la Basílica de San Marcos, y se centró en completar y restaurar gran parte de la basílica excluida de ornamentación, así como de completar la decoración del ábside se Inocencio III. Tales fueron sus logros que el papa Pablo VI, el 29 de Septiembre de 1963, refiriéndose a la conclusión del ábside llevada a cabo por los artistas venecianos bajo el mandato de Honorio III, en su primer discurso dirigido a los obispos del Concilio del Vaticano II, dijo:  

La majestad radiosa de Jesús resalta en el Pantocrátor, así como en vuestras Basílicas, venerables hermanos de las Iglesias de Oriente y de Occidente. Y Nos mismo nos reconocemos en la persona de nuestro predecesor, Honorio III, en el espléndido mosaico de San Pablo extramuros, representado en adoración ante Cristo, pequeño de estatura y postrado en el suelo para besar los pies de Cristo el cual, grandioso, preside la asamblea reunida en la Basílica, esto es, la Iglesia”.

Por otro lado, durante esta espléndida etapa, existen numerosas contribuciones estética que ornamentan y complementan a la basílica del mártir; algunas de las más dignas de ser nombradas son:

1- El Baldaquino de Arnolfo di Cambio realizado en 1285, de claro estilo gótico, situado sobre el altar, compuesto por 4 columnas de pórfido que sostienen 4 arcos ojivales tribulados y en cuyos nichos aparecen representados Pedro, Pablo, Benito y Timoteo.

2- La decoración del claustro adyacente al transepto sur, llamado el clasutro de los Vassalletto, está formado por 4 singulares columnas dobles realizadas con distintos fustes (lisos, estriados y entorchados) que sostienen 4 arcos de medio punto sobre los cuales se extiende una cornisa que rodea el claustro y que se encuentra decorada por mosaicos y bajorrelieves (Imagen: 3).

3- El candelabro de finales del S.XII y principios del XIII realizado por Vassalleto y Nicola D´angelo (de quienes se hallan los nombres en una inscripción del candelabro a modo de firma), situado junto al altar, que representa mediante una gran técnica de manipulación del mármol las escenas de la Pasión y la Resurrección complementadas con escenas animales y florales.

Con la llegada del S.XIV comienza a realizarse la celebración de los Jubileos6, lo que atraerá a un gran número de peregrinos y propiciará la modificación y adición de nuevos elementos decorativos y lugares de culto. Clemente VIII, antes del jubileo celebrado en 1600 manda levantar el altar mayor para su celebración. Urbano VIII, en 1625, encomendó la tarea de transformar la capilla de San Lorenzo7 a Carlo Maderno. En 1725, Benedicto XIII encomienda la realización de un nuevo pórtico a Antonio Canevari, quien sustituye el primitivo vestíbulo situado tras la entrada de la basílica por la capilla del Crucufijo, donde deposita el crucifijo de madera policromada de Tino di Camaino y una estatua en conmemoración a San Pablo donde es posible ver los daños producidos por el incendio del S.XIX. Por último, a los dos lados del transepto, se realizan un altar y una capilla a cada lado que son los únicos rasgos de estilo barroco que contiene. En el ábside izquierdo se encuentra situado el altar de la Conversión de San Pablo de Camuccini, mientras que en el derecho encontramos el altar de la Asunción, donde se conserva una copia del mosaico de la Coronación de la Virgen realizado por Giulio Romano en 1492, además de la capilla de San Benito, la cual contiene una estatua del mártir.

2.4 Reconstrucción:

La noche del 15 al 16 de Julio de 1823, bajo el pontificio de Pio VII, un devastador incendio, originado por el descuido de un trabajador que estaba restaurando el plomo del tejado8, acabó con un testimonio único de épocas paleocristianas y bizantinas, del Renacimiento y el Barroco; con más de 1400 años de antigüedad.

Tras él, el papa León XII se encargaría de su reconstrucción guardando el plan paleocristiano. Para ello, tras la visualización de varios planos i diseños, fue escogido el proyecto de Giusseppe Valadier9, llevado a cabo por Pasquale Belli y finalmente, tras su muerte, Luigi Polletti.

Miles de feligreses se volcaron con donativos o ayudas como los bloques de malaquita y lapislázuli donados por el Zar Nicolás I o las columnas, pilares y ventanas de alabastro donadas por Fuad I de Egipto para la reconstrucción de la basílica.

Se decidió mantener el aspecto paleocristiano de la basílica, por lo que será reconstruida de manera muy fiel, reutilizando muchos de los materiales que sobrevivieron a las llamas. Algunos cambios a destacar podrían ser: la utilización de los bloques de lapislázuli y malaquita donados por el zar para la realización de los altares laterales del transepto, la reconstrucción y restauración de las imágenes de los papas que rodeaban la nave central10 (Imagen: 6), la puerta Bizantina11 (Imagen: 2), que fue restaurada y depositada en la parte interior de la puerta Santa y la desaparición del campanario realizado durante el pontificio del Papa Gregorio Magno (Imagen7).

Por otro lado, cabría mencionar que el 10 de diciembre de 1854, 31 años más tarde, el papa Pio IX consagrará la “nueva” Basílica de San Pablo Extramuros. Aunque esto no significó la finalización de las modificaciones de la basílica. Un ejemplo de ello, podría ser el cuadripórtico12 de las 150 columnas (Imagen: 5), que precede a la actual basílica, y en cuyo centro encontramos la estatua de San Pablo realizada por Giusseppe Obici a mediados del S.XIX.

Finalmente, en la actualidad, encontramos un precioso y majestuoso conjunto formado por un cuadripórtico, que precede a la basílica, la basílica de cinco naves con planta basilical, doble transepto y un ábside orientado hacia el oeste; un baptisterio, situado en la parte superior del transepto, al sur del actual ábside, un claustro restaurado del S.XIII, obra de los Vassalleto, muy similar al de San Juan de Letrán y un museo o pinacoteca, situado en la sacristía y en los dos lugares adyacentes, realizada durante la reconstrucción, donde encontramos 40 obras pictóricas que fueron depositadas durante las múltiples modificaciones de la basílica desde el S.XVIII al XIX u otros tesoros y ornamentos que sobrevivieron al incendio de 1823.

3. Cambios de valoración:

Como hemos observado a lo largo de todo el punto 2, existe una evolución arquitectónica y patrimonial de la basílica que va ligada a los cambios de las necesidades, la cultura y la sociedad de cada época.

En primera instancia, tras la decapitación de San Pablo entre el año 65 y el 67, vimos cómo tras ser enterrado en una necrópolis romana, en una época en la que la religión pagana predominaba sobre el resto y en la que la religión cristiana era fuertemente reprimida, se realizó un tropaeum13 en su honor donde los feligreses pudieran ir a venerarlo. Posteriormente, tras el edicto de Milan y con la finalización de las persecuciones cristianas, el emperador Constantino, quien promovió el nuevo culto de las martyriae, decidió erigir un lugar de culto o pequeña basílica14. Más tarde, tras su consagración y con el inicio de la época cristiana y la Edad Media, esta pequeña basílica de Constantino es transformada en la conocida basílica de los Tres Emperadores, consagrada en el 395, quienes cambiarán su orientación de este a oeste para poder ser ampliada ante el gran flujo de peregrinos. A partir de aquí y hasta prácticamente 1823, la basílica es ampliada, reformada y modificada hasta llegar a convertirse en una de las basílicas más importantes del mundo, siendo un joyero de múltiples estilos y corrientes como el arte paleocristiano, bizantino, gótico o Barroco.

Con todo ello, tan sólo quería mostrar el valor patrimonial que va adquiriendo dicho edificio a lo largo de su evolución, y como ese valor patrimonial es influido determinantemente por la sociedad y la cultura de la época, la cual, dependiendo de sus necesidades, creencias e ideales hará que el edificio sea realizado o modificado de una u otra manera.

Tras el incendio del 15 de Julio de 1823 bajo el pontificio de Pio VII la incertidumbre sobre el qué hacer se apoderan de las altas élites. Finalmente, el 25 de Enero de 1825, el Papa León XII hace un llamamiento a través de la encíclica Ad Plurimas15, en la que transmite la idea de que la Basílica será reconstruida en su totalidad basándose en una estructura idéntica a la paleocristiana a través de los materiales que sobrevivieron al incendio. Además, en ella, se invita a los principales mandatarios de la cristiandad a que recluten colectivos para lograr el cometido. Con esta idea transmitida mediante la encíclica y con el Papa León XII encargándose de la dirección de la reconstrucción surge un nuevo debate acerca del qué hacer en una sociedad o época, la del S.XIX, en la que las labores y teorías de restauración se encontraban muy avanzadas, por lo que en muchos ornamentos como los medallones de la nave central16 no era necesaria la total reconstrucción, aunque en lo referido a ellos, habría que destacar la exhaustiva investigación realizada para recuperar las imágenes de los papas, una investigación que supuso una fuerte recuperación de la memoria histórica cristiana. De esta manera, hubo un debate acerca de cómo debía ser recuperado este patrimonio perdido, un debate que fue concluido con la elección, por parte de la Santa Sede, del proyecto de Giussepe Valadier para la reconstrucción de la “nueva” basílica, un proyecto que la comisión de reconstrucción confió en Pasqualle Belli, en primer término, y tras su muerte, en Luiggi Poletti, quien dirigirá las obras hasta 1869.

Finalmente, con la decisión del Papa León XII de realizar un nuevo edificio guardando la estructura paleocristiana, reconstrucción que se iniciará con León XII pero que será proseguida por Pio VIII, Gregorio VI y Pio IX hasta su consagración el 10 de Diciembre de 1854, algunos elementos como el campanario erigido durante el pontificio de Gregorio Magno (1073-1085) se perderán tras el incendio.

Por otro lado, tras La Revolución Francesa se produce un cambio ideológico en los S.XVIII-XIX. La creación de las Academias de Arte, los descubrimientos arqueológicos de Pompeya y Herculano y la aparición de los primeros tratados de Museología darán lugar a la aparición del estilo Neoclásico, a un aumento del coleccionismo y, sobre todo, a una nueva concepción del patrimonio público: “dar al pueblo lo que le pertenece17”, refiriéndose, a un patrimonio y bien artístico que debía estar al servicio, para el aprecio y disfrute, del público. De esta manera, la apertura del Museo del Louvre18 en 1793, provocó la creación y expansión de muchos otros por toda Europa a lo largo del S.XIX. Debido en gran medida a esta nueva mentalidad, a finales del S.XIX, una vez finalizada la reconstrucción, es realizado un museo o pinacoteca situado junto al claustro, en el que se encuentran numerosas obras de arte que sobrevivieron a la catástrofe y que ornamentaron la basílica desde época paleocristiana hasta la actualidad, entre ellas: 40 obras pictóricas19, frescos, sarcófagos, esculturas, grabados de Piranessi, telas de Gaspare Travesi, la copia de documentos de una Biblia carolingia miniada en S.VIII…

En lo referido a la conservación de los mosaicos del arco del triunfo y del ábside, en el primero de ellos, durante el pontificio de Gregorio XVI20, el mosaico fue reformado varias veces y colocado de nuevo en su lugar en 1833. Mientras que el del ábside fue reconstruido utilizado parte del viejo aunque algunos fragmentos originales como los de las cabezas de los apóstoles fueron expuestos en el museo.

Finalmente, en 1990, La basílica de San Pablo Extramuros fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en Europa por la Unesco; lo que le dota de un plan de protección al ser reconocido como uno de los bienes patrimoniales y culturales más importantes del mundo.

4. Conclusión:

Como hemos podido comprobar a lo largo del siguiente trabajo, la Basílica de San Pablo Extramuros es un testigo histórico de la evolución estilística, social y cultural desde el arte paleocristiano hasta la actualidad.

Como bien es sabido, la Basílica fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, un merecido reconocimiento para una basílica que hasta S.XVI llegó a ser la más grande de Roma, siendo en la actualidad una de las cuatro basílicas mayores de la ciudad. Por otro lado, he de mencionar que los datos e información recopilados acerca de la tumba, el trapaeum y el inicio de la basílica por Constantino son muy escasos hasta la realización de la Basílica de los Tres Emperadores, lo que me llevó un costoso trabajo de investigación, algo sorprendente conociendo la importancia del edificio y los últimos descubrimientos realizados en las excavaciones de 2006, pero que puede ser entendible a través de un contexto histórico en el que la lucha por la supremacía de una religión hizo muy difícil la conservación de documentos y archivos.

En cuanto a la reconstrucción, considero que es realizada en un siglo en el que el concepto y valoración del Patrimonio comienza a tomar fuerza y alcanza cierto reconocimiento, y a pesar de poder haber sido o no la elección más idónea, sí que se abordó una resolución lícita respecto al patrimonio, sin un posible planteamiento de abandono. En cambio, creo que la elección de modificar o eliminar ciertos elementos que formaban parte de la historia del edificio no fue del todo lícito, ya que un gran número de estos elementos, no sólo fueron cambiados, sino también, reubicados y reconstruidos; además de ser eliminadas estructuras que modificaron totalmente el esqueleto exterior, como el caso del campanario mencionado con anterioridad. Tenemos que tener en cuenta que los elementos añadidos a lo largo de la vida de un edificio son historia del mismo, además de ser una huella del período en el que es adherido, por lo que deberían permanecer como símbolo de esa historia y esa cultura que no sólo representan la vida del edificio sino que son parte de nuestra memoria histórica que nos ha hecho evolucionar y progresar. Por otro lado, otra idea tratar a cerca de la reconstrucción es la manera en que primó y se quiso salvar el aspecto paleocristiano del edificio, un aspecto, que en mi humilde opinión, creo que fue bastante acertado, por lo que al mismo tiempo me planteo el porqué de a no reconstrucción del campanario, una rehabilitación, tal vez, demasiado costosa o no plantada al no conservarse ninguna pieza original. Además como comentario positivo, también me gustaría señalar como se ha conservado gran parte del patrimonio a través del museo y las exposiciones permanentes situadas junto al claustro a las que se puede acceder tras un breve tour por el interior de la basílica, mostrando la rica ornamentación que ha complementado al edificio durante más de 1400 años hasta 1823 y acercando, de tal manera, al público un patrimonio cultural de gran interés e historia.

4. Imágenes:

https://lh3.googleusercontent.com/proxy/mexawgai3t_2bdv4z3onwiro3ur7vsratoiuigy4ryoxfz5fimcyw-8xrqsbb7rnq9hqsxx253u38drjukiytlrempvadpo3vzanajmruyxfk2lwm2j1bkgncbhoeibo6mrhsht3fjo=s0-d 1) Arco del triunfo.

c:\users\carles\downloads\zzzz.jpg 2) Puerta bizantina.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/9/90/san_paolo_fuori_le_mura_%28cloister%29_%282%29.jpg/800px-san_paolo_fuori_le_mura_%28cloister%29_%282%29.jpg 3) Claustro de la basílica.

c:\users\carles\downloads\unnamed.jpg 4) Ábside

vista frontal5) Cuadripórtico de 1929 que precede a la Basílica.

https://4.bp.blogspot.com/_aqbmteretks/ttdz1xmtrri/aaaaaaaaad0/89f8zwoavos/s400/san+pablo+extramuros+papas+1medallon.jpg 6) Retratos papales que componen el friso de la nave central.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/5/55/piranesi-16011.jpg/230px-piranesi-16011.jpg 7) Grabado de Piranessi de la antigua fachada de la Basílica.

Las imágenes nº 1, 2, 4, 5 y 6 han sido extraídas de la web: https://semanasantaymas.blogspot.com.es/2012/07/san-pablo-extramuro-ii.html

Mientras que las imágenes nº 3 y 7 pertenecen a la web: https://es.wikipedia.org/wiki/Bas%C3%ADlica_de_San_Pablo_Extramuros

5. Bibliografía y referencias:



  1. KRAUTHEIMER, Richard. Arquitectura Paleocristiana y Bizantina. Madrid: Cátedra, 1984.

  2. BECKWITH, John. Arte Paleocristiano y Bizantino. Madrid: Cátedra, 1997.

  3. GARCIA Y BELLIDO, Antonio. Arte romano. Madrid: Consejo superior de investigaciones científicas, 1979.

  4. FUENTES, Ángel. Arte paleocristiano. Madrid: Historia 16, 1992.

  5. GARCÍA Y BELLIDO, Antonio. Arquitectura romana. Madrid: Misiones de arquitectura, 1929.

  6. L.M. Martínez-Fazio, S.J. La segunda Basílica de San Pablo Extramuros: estudios sobre su fundación. Univ. Gregoriana Editrice, 1972.

  7. HONOUR,Hugh. Neoclasicismo. Xarait Libros SA, 1982.

  8. Basílica de San Pablo Extramuros: https://es.wikipedia.org/wiki/Bas%C3%ADlica_de_San_Pablo_Extramuros .

  9. Basílica de San Paolo Fuori le Maura: http://www.basilicasanpaolo.org/interno.asp?id=32&lang=spa

  10. BASÍLICA DE SAN PABLO EXTRAMUROS.Roma. Italia: https://www.youtube.com/watch?v=NyKwzm2a74M .



1 Intento de conciliar doctrinas distintas. Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes.

2 Decreto promulgado por el emperador romano Teodosio el 27 de febrero del año 380, mediante el cual, el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano. FUENTES, Ángel. Arte paleocristiano. Madrid: Historia 16, 1992.

3 También conocido como Eusebio Pánfilo (263-339), a quien se le conoce, debido a sus primitivos escritos acerca del cristianismo, como uno de los padres de la historia de la iglesia cristiana. BECKWITH, John. Arte Paleocristiano y Bizantino. Madrid: Cátedra, 1997.

4 Iglesia o templete, típica del arte paleocristiano, que era erigida en memoria a un santo o mártir.

5 Palabra proveniente del árabe que designa la función de taracea de metales finos o esmaltes, típica del arte hispanoáraba.

6 Celebración que tiene sus orígenes en el judaísmo y que actualmente tiene lugar en diferentes iglesias católicas históricas. Durante esta fiesta, celebrada cada 50 años, se concedían una serie favores a los feligreses tales como: perdonar las deudas, devolver propiedades….

7 Capilla donde tienen lugar la celebración de las vísperas o misas corales.

8 KRAUTHEIMER, Richard. Arquitectura Paleocristiana y Bizantina. Madrid: Cátedra, 1984

9 Arquitecto italiano de renombre, con obras como la Piazzaa Popolo o la reforma de la catedral de Urbino, nacido en Roma el 14 de abril de 1762 y fallecido en la misma ciudad el 1 de febrero de 1839.

10 Reconstrucción, dirigida en 1847 por Felipe Agrícola bajo el pontificio de Pio IX, que tuvo como característica la decisión de realizar los medallones en mosaico en vez de al fresco.

11 Encargada a Constantinopla en el 1070 por Amalfi. El artista fue Teodoro, quien representa el ciclo cristológico, apostólico y profético a través de 54 paneles con ataujías de plata. La puerta fue encargada durante el pontificio de Gregorio Magno (1073-1085) para ser situada en la entrada principal de la basílica.

12 Es un grandioso atrio, realizado en 1929, con forma cuadrangular, 70 metros de largo y 150 columnas de mármol. Fue un proyecto de Polletti concluido por Claderini.

13 ÁNGEL, Fuentes. Arte Paleocristiano. 1979, p. 67.

14 De la que las importantes obras llevadas a cabo en 2006, descubrieron como el suelo del ábside se encontraba orientado hacia el oeste.

15 L.M. MARTÍNEZ- Fazio, S.J. La segunda Basílica de San Pablo Extramuros: estudios sobre su fundación. P. 83.

16 Desde el punto de vista de ilustrados y expertos, podría haber sido posible la restauración de los retratos realizados al fresco en el friso de la nave central. Unos frescos en forma de medallones, en cuyo interior se hallaban retratos papales, que tras la reconstrucción de 1847 por Felipe Agrícola se realizaron en mosaico y se dejaron un gran número de ellos sin representar debido a la pérdida de este patrimonio.

17 HONOUR, Hugh. Neoclasicismo. P.26

18 Llamado Museo de la República en su apertura.

19 Que datan del S.XIII al XIX, entre las que podríamos destacar: La Virgen con el Niño de Antoniazzo Romano (S.XV) o La Flagelación de Jesús de Bramantino (S.XVI).

20 Quien encargaría la restauración del baldaquino de Arnolfo di Cambio a L. Moreschi a través de algunas piezas originales halladas en el altar.



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