América, en el tercer tercio del siglo XIX, era un país en medio de una gran transición que lo estaba transformando de agrario a industrial



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Los Hobos

América, en el tercer tercio del siglo XIX, era un país en medio de una gran transición que lo estaba transformando de agrario a industrial. Concomitante a esto estaban el crecimiento económico, la expansión tecnológica y el desarrollo de las empresas a gran escala. En este período hubo también un rápido crecimiento de la población y un gran desarrollo urbano. Estas condiciones fueron de gran importancia para el desarrollo del hobo, es decir, el vagabundo. Fue durante el periodo entre 1870 y 1920 cuando el hobo emergió en todo su apogeo, como se pudo comprobar en las líneas de ferrocarril, cuyas líneas crecieron con su trabajo exponencialmente. Recordemos la importancia que aquellos años tenía este medio de transporte, que permitía el tránsito de mercancías entre las grandes urbes.

Aunque podemos considerar la Guerra Civil americana como el desencadenante de la auténtica aparición de los hobos: veteranos de la Guerra Civil, antiguos soldados que ya no volvieron a sus hogares o que, por la desaparición de éstos, se vieron obligados a vagar para sobrevivir. Y su medio de transporte era el tren, con el que cruzaban el país de costa a costa en busca de trabajo.

El número de hobos aumentó durante la depresión económica durante la década de 1870, punto de creación real de los hobos como desempleados. Estos efectos se repitieron durante las décadas de 1890 y 1930. Se estima que, hacia 1934, había alrededor de millón y medio de hobos. A partir de 1920, se empieza a denotar un desarrollo de la cultura hobo. La mecanización de la agricultura convirtió a los hobos en nómadas y trabajadores migratorios.

Sobre los años 40, se entendía al hobo como un trabajador libre y migratorio que iba de granja en granja y de fábrica en fábrica.

Con el boom automovilístico, disminuyó los trabajos en el ferrocarril y, por consiguiente, el trabajo de los hobos. Y, a partir de ese momento, el hobo tuvo que viajar aún más para encontrar trabajo.

Indudablemente, fue la depresión de 1930 la que forzó a infinidad de personas a vagar por las carreteras y las caminos. Sin embargo, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial y el fin de la crisis económica, fueron rápidamente absorbidos por una sociedad que volvía a necesitar mano de obra. A pesar de esta drástica reducción del número de hobos, durante la década de los 50, aún persistían.

Los hobos viajaban y trabajaban en diferentes ocupaciones, y adquirieron una gran cantidad de habilidades e información, lo que contribuyó a unificar una cultura de trabajo. América ofrecía oportunidades laborales, pero para alcanzarlas, en muchas ocasiones, había que atravesar el país a través del ferrocarril para alcanzar esos empleos de temporada. Cuando el trabajo se acababa, se marchaban de la ciudad. Hubo un momento en el que los hobos comenzaron a verse como una amenaza, y, una vez se acaban sus trabajos, eran incluso expulsados de la ciudad: la policía local e incluso particulares se dirigían a los trenes y echaban a los vagabundos o impedían que desembarcaran. El histerismo hacia esta clase social causó una promulgación de leyes “antivagabundo “ represivas a través de América. Se llegó incluso a reproducir los rasgos más onerosos de los códigos legislativos contra los negros con los vagabundos. Estas leyes fueron diseñadas para desalentar a cuantos hobos tratasen de entrar o descansar en un área particular. Por ejemplo, en Ohio se impedía hacer fuego en hogueras bajo pena de cárcel de tres años. Daba la impresión de que se penalizaba la pobreza, sin tener en cuenta que estos vagabundos eran los impulsores del sistema económico en ese momento. Incluso ayudar a estas personas estaba mal visto, como expresó una mujer en una entrevista en los años 70: “mis vecinos se enfadaron mucho con mi madre porque dio de comer a unos hombres hambrientos en la puerta de atrás. Decían que eso atraería a más. Pero no fue hasta bastantes años después cuando me di cuenta del miedo que mis vecinos tenían a esos hombres”. Los Angeles times publicó en los años 30 en una columna: “Las carreteras desiertas están amenazadas por los vagabundos. Todos los que tengan alguna intención de trabajar tienen que ir a los campos del gobierno. La mayoría de estas personas son viciosas y peligrosas. Florida y Washington están parando a los indigentes en sus fronteras”.

Los hobos vivieron mejores y peores momentos, pero este complicado sistema de vida y la hostilidad circundante les hizo desarrollar una serie de técnicas de supervivencia, como fue su propio lenguaje, propiciando una fraternidad ante el peligro común. Aunque, evidentemente, también había hobos que se aprovechaban de la precaria situación de otros hobos teóricamente más débiles como niños y mujeres, y existen bastantes referencias a episodios de violencia entre vagabundos.

Desde su aparición, los hobos han desarrollado y han cultivado una tradición cultural distinta y vibrante, auspiciada por el sentimiento de unidad y solidaridad entre sus componentes. La tradición hobo y su ley es formulada y transmitida a través de canciones, poesías y su lenguaje de signos, que podía verse tanto en las selvas como en las esquinas de algunas casas, sobre pavimentos y en posiciones estratégicas. Estos que símbolos misteriosos, rúnicos solían advertir a otros vagabundos de la recepción que podían encontrar en un lugar particular. Por ej, un círculo con dos flechas cruzándolo y apuntando a la derecha indicaba que había que huir rápido. Esta peculiar forma de lenguaje fraternal desarrolló y mantuvo el sentimiento de comunidad vagabunda.

En las junglas (lugar donde se reunían los hobos), su argot es aprendido, copiado y transmitido de unos a otros.

A medida que América se industrializó y se urbanizó, el hobo fue idealizado por mucha gente y se les dio un aire de romanticismo, a la vez que se convirtieron en símbolos de libertad, aunque, en realidad, su estilo de vida era duro y peligroso, sufrían las acometidas de los policías de las ciudades y de los ferrocarriles, las inclemencias del tiempo y el desprecio ciudadano.



El simbolismo hobo y su relación con la estructura oral y escrita

El sistema de símbolos hobo es un lenguaje de signos que ha sido parte de la cultura hobo y que creció y se desarrolló a la vez que los hobos y la cultura en que vivían cambiaban. La función principal de este sistema era ayudar o advertir a otros hobos a identificar ciertas características de los ambientes extraños circundantes a los que llegaban con aspiraciones laborales. Ejemplos serían signos que indican dónde encontrar agua potable, dónde vivía un hombre con una pistola o dónde se encontraba un hogar religioso en el que podían, pues, obtener cobijo y comida.

El simbolismo hobo es un sistema únicamente basado sobre referencias a cosas no familiares. Como tal, el concepto de nombre propio o referencias está perdido, y la noción de conservación de contenido es instantánea. Este simbolismo es una forma escrita que está más caracterizado por las tradiciones orales que por las reglas de escritura, a pesar de que ambas formas de comunicación tengan rasgos comunes, como el hecho de que ambas usan los signos. En cambio, discrepan en cuanto a la autoría: los símbolos hobos son anónimos, al igual que la tradición oral, y adquieren el matiz de rumores. Otra de las características que el simbolismo hobo y el lenguaje oral comparten es la de ser más aditiva que subordinante: los símbolos muchas veces se construyen unos a otros mediante la adición de varios símbolos. Un ejemplo de eso puede ser los dos símbolos “agua buena” y “agua mala”. Los dos tienen una línea surcada como ondulada que indica el agua, pero el agua en mal estado tiene un cuadrado que contiene un punto sobre él mientras que el agua en buen estado contiene una “x” con dos círculos a cada lado. Incluso esas imágenes y connotaciones ocurren de nuevo en el lenguaje como el cuadrado y el punto cuando aparecen en el símbolo de “vecino peligroso” y la “x” apareciendo en el símbolo de “buen lugar para acampar”. Esto hace que el lenguaje sea difícil de interpretar, pero más importante que sea fácil de escribir, un incentivo para su uso.

Otra forma de comunicación que lleva una semejanza asombrosa a símbolos de vagabundo son los jeroglíficos egipcios. Ambos sistemas usan tres tipos de signos: iconos, índices y símbolos. Como ejemplo de icono, el signo para “agua en mal estado” en realidad contiene una imagen de agua. Como ejemplo de índice, el símbolo de mujer amable es un gato, denotando que un gato implica otra cosa que no es él mismo. Como ejemplo de símbolo, tendríamos cualquier número de otras marcas, como las tres líneas paralelas que indican un lugar inseguro. Mientras los iconos y los índices son generalmente intuitivos, los símbolos normalmente requieren algún conocimiento previo para ser descifrados. Sin embargo, el simbolismo hobo se repite con normalidad y sus signos tienen significado individualmente. Así, los nuevos signos se forman con partes heredadas y reutilizadas de los viejos. Esta tendencia también la podemos ver con jeroglíficos egipcios dado que este es un rasgo inherente a la mayor parte de sistemas de símbolos. Los símbolos crecen, aparecen por el desarrollo de otros signos, en especial por parecidos o por mezclas de otros signos.

Aunque los símbolos vagabundos y los jeroglíficos egipcios son muy similares en estructura, contienen también algunas discrepancias. La primera de ellas es la idea de conservación del contenido. Debido a que, en teoría, no hay comunicación cara a cara en el simbolismo hobo, todos los contenidos deben ser reorganizados únicamente desde derivaciones de un lenguaje original. Es por eso por lo que el uso de otra tipo de sustantivos que no sean los comunes (nombres propios y abstractos) está muy limitado.

Mientras que los jeroglíficos egipcios contaban con un amplio alfabeto que abarcaba un contenido casi ilimitado, el simbolismo hobo es únicamente una forma de comunicación interpersonal cerrada aunque universal, puesto que podía ser entendido en cualquier parte siempre y cuando el receptor compartiera el mismo contexto. Los jeroglíficos estaban limitados a una pequeña minoría que conocía la lengua escrita. Los signos hobos son asequibles para cualquier emisor deseoso de compartir su sabiduría con sus iguales a través de esos signos que podían indicar la dirección correcta o el lugar equivocado para descansar. Las decisiones equivocadas, en el mundo vagabundo, podían significar una agresión o la muerte, con lo que la brevedad de la información y su comprensión es crucial. Y ésta es la diferencia clave entre los jeroglíficos egipcios y el simbolismo hobo: que este último requiere una comprensión de todas las partes envueltas con el fin de que el lenguaje sea funcional y cumpla con su misión de transmisión de información, fácilmente interpretable por los vagabundos que compartían un estilo de vida. Los jeroglíficos egipcios, por el contrario, no estaban ni pensados ni diseñados para transmitir y globalizar la información, sólo se dirigía hacia los sacerdotes y escribas que monopolizaban el conocimiento.



El sistema de símbolos hobo incorpora rasgos claves de cualquier primaria cultura oral en tanto en cuanto transmite informaciones sencillas y tradiciones (contenidos), y, a pesar de ser escrito, no ambiciona ni autoría, universalización ni reconocimiento.

some hobo signs more hobo signs

Symbol

Meaning

Symbol

Meaning

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Stay here.

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 Unpleasant people and angry dogs

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Man with a bad temper living here

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 The wife is alone with daughters and maid




Bad road - too many hobos

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 Bypass this place - risk of being arrested

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Here live frighened people - they give to get rid of you

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 Danger, police

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You can camp here

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Speak religiously and they'll give

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The police here are not friendly to hobos

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a good woman lives here

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Leave quickly

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prepare to defend yourself

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Good place for food and money

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 This water is dangerous to drink

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Here you'll get whatever you want

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Sucker (easy catch)

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Here lives a dishonest person

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There are thieves in the neighborhood

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http://www.worldpath.net/~minstrel/signs3.gifhttp://www.worldpath.net/~minstrel/signs-2.gif

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hobo signs

Debía de haber más de un signo para el mismo mensaje, o, a veces, había sólo pequeñas diferencias entre distintos signos. Esto se deriva del hecho de que el lenguaje hobo se desarrollaba a lo largo de todo el país aparecían lo que podríamos llamar “dialectos”. La mayoría de los símbolos, sin embargo, proceden de una invariable raíz común.



CONCLUSIONES

A raíz de las diversas crisis económicas que tuvieron lugar en América desde la conclusión de la Guerra civil, gran cantidad de antiguos soldados y de trabajadores sufrieron las embestidas de esas crisis y se vieron obligados a vagar de un lado a otro del país en busca de trabajo. Habitualmente, su medio de transporte eran los trenes, en los que muchas veces, participaban en la fabricación e instalación de vías. Debido a su gran número, así como a sus hábitos nómadas obligados por la pobreza, comenzaron a ser mal recibidos en muchos estados. Como consecuencia de esto, comenzaron a desarrollar un código a través del cual marcaban las fachadas de las casas, farolas etc con el fin de advertir a otros vagabundos sobre las cosas que podían encontrar en ese lugar. Aquellos que recorrían los caminos y carreteras de los Estados Unidos sin un rumbo establecido llegaron a crear todo un sistema o lenguaje pictográfico, muy detallado, con el que eran capaces de establecer comunicación visual. De aquella forma, un vagabundo podía alertar a otro sobre algún peligro en cierta ruta, de la presencia de buena gente o cualquier otra oportunidad que fuera de interés a la hora de sobrevivir.

El tema se ha difundido en varias películas norteamericanas e incluso ha sido puesto de relieve en un par de capítulos de la famosa serie televisiva “Los Simpson”: en uno de ellos, un hobo, escondido en un vagón de tren para ahorrarse el precio del trayecto, relata a la familia Simpson diversas historias tradicionales del país a cambio “de un baño con esponja”. En otro de ellos, el abuelo Simpson enseña a su nieto Burt una serie de signos hobos en la fachada de una casa que le advierten de que ahí vive una señora bastante desagradable.

Independientemente de la mayor o menor publicidad que se le haya dado o se le esté dando a este fenómeno, la simbología vagabunda ha sido fuente de estudio en numerosos estudios antropológicos. Además, hoy día ha dado lugar a una iniciativa de señalización solidaria de puntos wifi gratuitos, o para desarrollar ciertos lenguajes de signos para personas que no entienden bien un idioma, o con ciertas deficiencias cognitivas, o para alumnos en los primeros grados de la escuela primaria que necesitan un poco de ayuda extra para entender el lenguaje, alumnos con dificultades físicas que pueden escribir mediante ordenadores y programas de símbolos, personascon autismo y otras dificultades de comunicación, que responden a la comunicación por imágenes, personas con dificultades de aprendizaje específicas (dislexia) que reciben ayuda con refuerzos visuales, alumnos y adultos con problemas de aprendizaje que pueden tener dificultades con el lenguaje, alumnos que necesitan diferenciar entre palabras que se escriben o pronuncian igual etc.



Como se puede comprobar, el referente del simbolismo hobo ha sido determinante para más situaciones de las que, en un principio, éramos capaces de imaginar, consolidando la idea de que los hobos no sólo tuvieron gran peso en las crisis económicas como mano de obra barata, sino también como símbolos de la cultura de una era.

 


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