Análisis del desenlace de “A la deriva”



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Análisis del desenlace de “A la deriva”

El desenlace del cuento se enmarca desde el párrafo 16 al final. En el párrafo inicial el narrador da a conocer nuevos síntomas que reflejan un aparente estado de mejoría del personaje:”sintió un violento escalofrío (…) enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración”.

Este tipo de síntomas continúan en el párrafo siguiente e incluso se actualiza el relato con una nueva referencia temporal “Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú- Pucú.” Cabe al lector preguntarse si esta mejoría sería real y se completaría con la caída del rocío como auguraba el personaje o si en realidad se debía al avance del veneno, que afectaba a su sistema nervioso y no le permitía sentí el dolor y el sufrimiento que le sufría en primera instancia.

En los párrafos siguientes se insiste en los síntomas causados por el veneno, pero a esto se le agrega “una somnolencia cargada de recuerdos”: su trabajo en el obraje, su compadre Gaona, su patrón Mr. Douglad.

Los recuerdos del personaje se ven interrumpidos por la descripción del paisaje que introduce el narrado. A diferencia de la anterior, del río Paraná, en este caso predomina el color rojizo y los tonos dorados, propios del atardecer. Obsérvese que el cuarto párrafo se inicia con una pregunta, lo que da la pauta de que el personaje está confundido. Seguidamente se describe: ”Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre.” El adjetivo “entenebrecida” ya da la pauta de la cercanía de la muerte del personaje. La llegada del crepúsculo, el fin del día, se corresponde con el fin de la vida del protagonista. La descripción se completa con las sensaciones olfativas (azahares y miel) y visuales “el cielo se abría ahora en pantalla de oro”, el color del atardecer se expresa a través de una metáfora.

En esta descripción pueden encontrarse dos símbolos relacionados a la idea de deceso: el color de ese cielo abierto, dorado, que pronto dará lugar a la noche, y la pareja de guacamayos que vuela a refugiarse en Paraguay una vez que ha culminado el día, sólo el hombre queda a merced del río, en su canoa.

Los párrafos finales están plagados de preguntas que revelan por un lado que el personaje estaba aislado hacía bastante tiempo, que había perdido el contacto con las personas que recordaba, incluso el narrador desconoce las causas de esta situación, por lo tanto afirmamos que es un narrador deficiente.

Por otra parte, las preguntas también que son un indicio de que el personaje ha perdido las nociones de tiempo y se mezcla en sus recuerdos. La voz del narrador se confunde con la del personaje, obsérvese por ejemplo:



De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la respiración también…

Al recibidor de maderas de Mr. Dougald , Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un Viernes Santo…¿Viernes? Sí, o jueves…

El cuento tiene un final trunco, no se da información de lo que sucede después y se deja librado a la imaginación del lector lo que ocurrió luego con el protagonista: “Y cesó de respirar”.


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