Antología poética del siglo de oro. Literatura castellana



Descargar 250.57 Kb.
Página4/4
Fecha de conversión14.10.2018
Tamaño250.57 Kb.
1   2   3   4

A una nariz. Francisco de Quevedo.

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una nariz sayón y escriba,

érase un peje espada muy barbado.


Era un reloj de sol mal encarado, 5

érase una alquitara pensativa,

érase un elefante boca arriba,

era Ovidio Nasón más narizado.


Érase un espolón de una galera,

érase una pirámide de Egipto, 10

las doce Tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,

muchísima nariz, nariz tan fiera

que en la cara de Anás fuera delito.
Francisco de Quevedo es uno de los máximos exponentes del llamado conceptismo, tendencia estilística del Barroco que pone especial énfasis en los juegos de palabras ingeniosos, en el uso de la ironía y en la deformación de los significados. Este soneto es una buena muestra de ello.

El tema del soneto es la hiperbólica descripción de una nariz, al parecer la de su contemporáneo y rival Luis de Góngora. Se trata de una burla o sátira para desacreditar a su enemigo, pero al meterse con su nariz no sólo lo tacha de feo narigudo, también lo insulta llamándolo judío, cosa que en la época era una grave ofensa. Las referencias a su condición de judío converso podemos encontrarlas no sólo porque era fama en la época que los judíos tenían la nariz grande, sino por alusiones màs concretas : sayón y escriba (verdugo y juez de los judíos), las doce Tribus de narices era (las doce tribus de Israel), en la cara de Anás fuera delito (Anás fue uno de los jueces judíos que condenó a Jesucristo).

Sin duda, aparte de la constante ironía o sarcasmo en todo el poema, las figuras retóricas más destacadas son las metáforas y las hipérboles: todas las semejanzas entre la nariz y diferentes conceptos son exageradas. También destaca la anáfora del érase y la repetición de nariz, con los evidentes paralelismos. Juegos de palabras ingeniosos : con la idea del superlativo (nariz superlativa, naricísimo infinito, muchísima nariz), un hombre a una nariz pegado, Ovidio Nasón más narizado, reloj de sol mal encarado. Así como imágenes cómicas además de exageradas: un elefante boca arriba, pez espada con barba, alquitara pensativa.

Fue sueño ayer, mañana será tierra. Francisco de Quevedo.

Fue sueño ayer, mañana será tierra.


¡Poco antes nada, y poco después humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo
apenas punto al cerco que me cierra!
Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo,
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo que me entierra.
Ya no es ayer, mañana no ha llegado;
hoy pasa y es y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.
Azadas son la hora y el momento
que a jornal de mi pena y mi cuidado
cavan en mi vivir mi monumento.
Este es uno de los sonetos graves, filósoficos, de Quevedo sobre el tema del paso del tiempo, representado en el tópico de Virgilio tempus fugit. Es un tema muy repetido en el Barroco, época pesimista como sabemos, pero Quevedo aporta su originalidad conceptista sacándole punta a la idea hasta extremos inverosímisiles, demostrando su gran ingenio.

Es de destacar el uso de las formas verbales y adverbios en tiempos opuestos, con cuyo contraste (antítesis) enfatiza el paso acelerado del tiempo (fue-será, ayer-mañana, antes-después) en el primer cuarteto. La contraposición sueño-tierra, nada-humo es la expresión de otro tópico muy ligado al anterior vanitas vanitatis, palabras de la Biblia para referirse al carácter engañoso de las apariencias, que exige el rechazo o renuncia de toda ambición humana, por considerarla vana. La polisíndeton y la admiración refuerzan lo absurdo del presente: cegado por la ambición no ve la trampa del tiempo. En el segundo cuarteto utiliza el campo semántico de la guerra para referirse alegóricamente a la batalla contra el tiempo, evidentemente una batalla perdida de antemano. Es contundente el verso final del cuarteto: el cuerpo (que aloja su alma) será su condena porque el cuerpo no es inmortal, envejece y muere.

En el primer terceto vuelve a jugar con los adverbios y formas verbales para dar la idea de fugacidad, de veloz paso del tiempo, como si el presente no existiera, confundido entre el pasado y el futuro. Un pasar del tiempo que conduce a la muerte. En el terceto final usa una metáfora macabra en la que las palabras que significan tiempo cavan su fosa en su propio cuerpo, pagándoles el trabajo encima con su propio sufrimiento.

LETRILLAS SATÍRICAS. FRANCISCO DE QUEVEDO.



Poderoso caballero
es don Dinero.

Madre, yo al oro me humillo:


él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado,
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero .
es don Dinero.
Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña,
viene a morir en España
y es en Génova enterrado;
y, pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Es galán, y es como un oro;
tiene quebrado el color;
persona de gran valor,
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Son sus padres principales,
y es de nobles descendiente,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son reales;
y, pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Mas ¿ a quién no maravilla
ver en su gloria sin tasa,
que es lo menos de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero, pues da al bajo silla
y al cobarde hace guerrero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Sus escudos de armas nobles
son siempre tan principales,
que sin sus escudos reales
no hay escudos de armas dobles;
y, pues a los mismos robles
da codicia su minero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos;
y, pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.
Y es tanta su majestad,
(aunque son sus duelos hartos),
que con haberle hecho cuartos,
no pierde su autoridad;
pero, pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero .
es don Dinero.
Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición,
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y, pues hace las bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero .
es don Dinero.
Más valen en cualquier tierra
-¡mirad si es harto sagaz!-
sus escudos en la paz,
que rodelas en la guerra;
y, pues al pobre le entierra
y hace propio al forastero,
poderoso caballero

es don Dinero.

La letrilla es una sátira en forma de canción o villancico, con su cabeza, mudanza, versos de enlace y de vuelta y, finalmente, el estribillo, que repite en este caso la cabeza entera. Todos los versos son octosílabos menos uno del estribillo, puesto que se trata de un refrán popular, no creado por Quevedo.

La crítica humorística de vicios y malas costumbres, en forma de burla o sátira, es uno de los géneros temáticos más habituales en el Barroco. Aquí aparece un tema recurrente: la corrupción del dinero. La originalidad de Quevedo le hace utilizar la personificación del dinero como eje de la letrilla, ya que, como dice el refrán, es un poderoso caballero. Así en la primera estrofa, la voz poética se confiesa servidor y admirador de este poderoso caballero, y en las siguientes estrofas nos explica la vida del dinero, sus efectos, su linaje... Como nace en América, el oro y plata que se trae de allí, y viene a morir en España, donde se gasta, y es enterrado en Génova, porque los banqueros genoveses eran los que previamente habían prestado dinero a los reyes y nobles españoles, dinero que se ha de devolver con intereses.

Recursos estilísticos: apóstrofe (madre), aliteración (de m en los primeros versos), derivación (amante, amado, enamorado), ironía a lo largo de todo el poema. Antítesis (cristiano-moro, da-quita, doblón-sencillo). Abundan los juegos de palabras basados en el doble sentido de términos relativos al dinero: escudos como moneda y como símbolos de nobleza, Blanca como nombre de reina y como moneda de poco valor, gatos (bolsas para guardar el dinero) le guardan de gatos (ladrones), cuartos en el sentido de pedazos y cuarta parte de una moneda, caras en el sentido de rostros de las mujeres y de caras de las monedas.



   MUJER PUNTIAGUDA CON ENAGUAS. FRANCISCO DE QUEVEDO.

Si eres campana ¿dónde está el badajo? 


Si pirámide andante vete a Egito, 
Si peonza al revés trae sobrescrito, 
Si pan de azúcar en Motril te encajo.

Si capitel ¿qué haces acá abajo? 


Si de disciplinante mal contrito 
Eres el cucurucho y el delito, 
Llámente los cipreses arrendajo.

Si eres punzón, ¿por qué el estuche dejas? 


Si cubilete saca el testimonio, 
Si eres coroza encájate en las viejas.

Si büida visión de San Antonio


Llámate Doña Embudo con guedejas, 
Si mujer da esas faldas al demonio.

Soneto satírico de Quevedo en que critica el uso del guardainfantes o miriñaque, falda muy amplia de moda en el siglo XVII que daba un aspecto ridículo a la mujer.

Todo el poema sigue una estructura paralelística: primero una frase en que plantea una hipótesis, que sea un objeto que tiene una forma parecida a la falda; esta frase empieza siempre con la anáfora Si. Luego la oración principal que sigue a la condicional, y que puede ser pregunta o una frase imperativa.

Las metáforas insisten siempre en la forma acampanada, de la que sale el cuerpo puntiagudo de la mujer: campana, pirámide, peonza, pan de azúcar, capitel, cucurucho de disciplinante, punzón y estuche, cubilete, coroza, embudo. Sólo en el último verso aparecen los términos reales de todas las metáforas: mujer y falda.

Como en todos los poemas humorísticos de Quevedo abundan los juegos de palabras, las imágenes cómicas y la ironía, sarcástica casi siempre.

Miré los muros. Francisco de Quevedo.

Salmo XVII. Enseña como todas las cosas avisan de la muerte.
Miré los muros de la patria mía,

si un tiempo fuertes ya desmoronados

de la carrera de la edad cansados

por quien caduca ya su valentía.


Salíme al campo: vi que el sol bebía 5

los arroyos del hielo desatados,

y del monte quejosos los ganados

que con sombras hurtó su luz al día.


Entré en mi casa: vi que amancillada

de anciana habitación era despojos, 10

mi báculo más corvo y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,

y no hallé cosa en que poner los ojos

que no fuese recuerdo de la muerte.
En este soneto, Quevedo trata otro de los temas recurrentes del Barroco, tal como se aprecia en el título: la fugacidad de la vida, en este caso remarcando la presencia de la muerte en todo lo que nos rodea (tópico conocido como memento mori). Al parecer la influencia clásica del soneto la encontramos en el filósofo latino Séneca, uno de los principales estoicos. El estoicismo es una de las corrientes filosóficas que más huella dejan en Quevedo. Pese a la gravedad del tema, no usa un tono de lamentación, sino de conformidad ante la ley de la vida, como buen estoico.

No hemos de relacionar la palabra patria con la situación política de la época, por lo visto el significado de la palabra patria es Madrid, en este caso, porque en aquel tiempo se derribaron sus muros para agrandar la ciudad. Esto le da pie para la reflexión de que lo anteriormente fuerte y que parecía eterno, acaba por desaparecer, como todo en la vida.



En cuanto a la estructura interna, hay que destacar el uso del pretérito imperfecto, con que empiezan las tres primeras estrofas, lo cual le da un aspecto narrativo al poema, aunque en realidad no cuente ningún hecho concreto, sino simplemente una reflexión progresiva: los muros y el paisaje exterior son un reflejo de la decadencia, del crepúsculo que anuncia la oscuridad; pero también en su casa y en sus objetos personales aparecen las señales de la vejez y de la muerte.

Entre las figuras retóricas destacan: la aliteración (miré los muros de la patria mía), los hipérbatos (de la carrera de la edad cansados, de anciana habitación era despojos), la antítesis (más curvo y menos fuerte), las personificaciones (el sol bebía, los muros cansados, vencida la espada). También es revelador el campo semántico de las palabras que se refieren al paso del tiempo: tiempo, carrera de la edad, caduca, día, anciana, vencida de la edad, recuerdo.
1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal