Arte Africano Contemporáneo



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Los orígenes de Essaouira

La histórica ciudad de Essaouira -denominada antes Mogador - es actualmente una pequeña ciudad de pescadores, situada en la costa Atlántica de Marruecos y rodeada por una serie de murallas con numerosas puertas. Pero la historia de Mogador se remonta a la antigüedad. Se tienen noticias de que ya en el siglo VII antes de Cristo a través de una cerámica conservada con el nombre del almirante Magón, fechada en esta época y que certifica la presencia de los cartaginenses en esta región. Pero hay indicios de la presencia fenicia desde un siglo antes. Durante todo el imperio romano, la zona de Essaouira era especialmente famosa en todo el imperio gracias a su producción de púrpura. Codiciada siempre, Essaouira fue la bereber Amogdul (la bien guardada), más tarde, en portugués Mogdura, en español Mogadur y en francés Mogador. Su nombre actual, que significa lugar fortificado, se debe al sultán alauí Sidi Mohammed Ben Abdallah, que la reformó completamente en 1764. El nombre de este soberano identifica hoy al actual Museo de Artes Marroquíes, con interesantes colecciones de armas, alfombras y marqueterías.



Centro portuario

Concretamente, en 1764, Sidi Mohammed Ben Abdallah tomó la decisión de construir el mayor puerto de su imperio, encargando el trabajo al topógrafo y arquitecto francés Theodore Cornut, discípulo de Vauban, cuya tarea fue edificar una ciudad comercial con un puerto que pudiese utilizarse durante todas las épocas del año. Desde su fundación, Essaouira ya había sido un gran centro portuario de comercio internacional, conectando Marruecos y su interior con Europa y el resto del mundo. Pero, será con la apertura de Marruecos al resto del mundo a finales del s. XVIII y a la construcción del puerto cuando la ciudad se convierte verdaderamente en un foco comercial de interés, especialmente para las potencias europeas que comenzaron su colonización africana a partir de 1880. Y la presencia de éstas se puede observar hoy en su variedad arquitectónica. Essaouira fue trazada por un arquitecto francés que había sido profundamente influenciado por el trabajo de Vauban en Saint -Malo. Ha mantenido su apariencia europea hasta un alcance substancial. Un arquitecto genovés fue el responsable de la construcción de la "scala" en las murallas occidentales que miran hacia el mar, y otro arquitecto, esta vez británico, es el autor de la Puerta de la Marina. De esta forma, Essaouira se convirtió en un excepcional ejemplo de una ciudad fortificada de finales del s. XIX, construida según los principios de la arquitectura contemporánea militar europea en el contexto del norte de África. Muchas de las compañías mercantes se establecieron en Mogador, que llegó a albergar a casi un millar de europeos (británicos, daneses, holandeses, franceses, alemanes, italianos, portugueses y españoles). Desde su fundación en 1765, Mogador ha sido considerada un importante cruce de caminos, culturas y civilizaciones.



Actualidad y deterioro

Hoy día, Essaouira, con aproximadamente 80.000 habitantes, es la principal ciudad de una provincia de medio millón de habitantes. La ciudad vive de su arte y sus artesanías, además del turismo y de la pesca. Al igual que muchas otras ciudades árabes, caracterizada por medinas, casbahs y similares centros históricos, Essaouira padece problemas tales como sobrepoblación, deterioro de sus edificios e insuficiencia de infraestructuras. Sus zonas históricas representan un patrimonio cultural e histórico que se encuentra amenazado. Las migraciones rurales hacia este pequeño centro urbano conducen a la tensión económica y social que deteriora la calidad de vida. Sin embargo, Essaouira es un pequeño microcosmos de representación del patrimonio cultural de Marruecos y un centro de creación artística, especialmente en lo que se refiere a escultura y pintura.



Deterioro

En la actualidad, la antigua medina amurallada se ve amenazada por los procesos desencadenados por causas naturales y antropogénicas. La intrusión salina, el hundimiento del terreno, la erosión costera y la sobre-explotación de los recursos hídricos contribuyen en particular a la degradación del contexto urbano. La protección de los alrededores del ecosistema de Essaouira es una condición esencial para su supervivencia. Ya en 1997, UNESCO planteó un plan de acción para el desarrollo integrado de la ciudad, en el que las prioridades eran, entre otras, la restauración de la Medina, la protección y recuperación de las dunas costeras y la recuperación de los tres monumentos históricos de la ciudad (Consulado de Dinamarca y las dos Scalas del puerto).



Futuro optimista gracias al turismo

La inclusión de la Medina de Essaouira en la lista de Patrimonio de la Humanidad, por su mezcla única de arquitectura europea y del norte de África, puede significar substanciales ganancias derivadas de la llegada de turistas. La UNESCO advierte que su admisión en la lista produce muchos nuevos cambios, incluyendo la creación de infraestructura turística, gerencia sostenible y conservación. Solamente "si se administra de una forma sostenida", un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad "puede ofrecer oportunidades de desarrollo socio-económico", recuerda la UNESCO. Essaouira, residencia de afamados pintores, escultores, ebanistas, escritores y vidrieristas, es también un concurrido centro de vacaciones de playa. Su puerto, bastiones y murallas hablan de su riqueza e importancia. Y la ciudad antigua, con sus dos medinas, dos casbahs y un mellah (judería), transporta al viajero actual a la vivencia de otros tiempos. Antes de que UNESCO otorgase a la Medina de Essaouira el codiciado título de Patrimonio de la Humanidad, la ciudad ya se había convertido en un centro turístico de relativa importancia en Marruecos al pertenecer a la ruta de las llamadas "ciudades amuralladas marroquíes", es decir: Asilah, Azemmour, El Jadida, Safi y la propia Essaouira. Aunque se considera evidente el aumento del impacto turístico que recibirá a partir de ahora Essaouira, quedan dudas en el aire sobre si, como ya ha advertido la UNESCO, la ciudad utilizará los beneficios turísticos para acometer la necesaria labor de conservación de su deteriorado patrimonio. Y, de hecho, las cifras turísticas en Marruecos son más que positivas. Si bien es cierto que el turismo descendió en 2001, al mismo tiempo, Marruecos ha sido uno de los pocos países que ha visto incrementada la llegada de turistas durante el año pasado, o, mejor dicho, después de los atentados terroristas a USA. Como dato, simplemente se puede mencionar que el turismo creció un 3% en Marruecos en 2001, según datos del mes de noviembre. Al mismo tiempo, Túnez lo veía aumentado en un 6% y España en un 3,4%. Pero, mientras el panorama general en Marruecos era positivo en 2001, había también significativas diferencias locales. Los clásicos charter a sitios turísticos como Agadir habían tenido un desarrollo positivo. Sitios culturales, como la ciudad de Fez, capital histórica y centro musulmán, se vieron fuertemente afectados tras el 11 de septiembre. En noviembre, las visitas a Fez bajaron hasta un 45% y en enero eran un 25% más bajo de lo normal. Miles de trabajadores en Fez, incluyendo taxistas, empleados de hoteles y restaurantes, ya se han visto afectados por la crisis. En medio de esta situación, el nombramiento de la Medina de Essaouira como nuevo destino turístico tiene un doble atractivo.


“Asilah, festival cultural e historia”. afrol News
Asilah, la antigua ciudad marroquí costera en la que han confluido fenicios, romanos, idrisíes, piratas normandos, meriníes, portugueses y españoles, es además conocida por su festival cultural y artístico, que en 2003 celebró su XXV edición. La inauguración del pasado festival, al que acudieron unos 300 participantes, coincidió con la elaboración de pinturas murales, junto con la apertura de los talleres de arte (dedicados a la escultura, los grabados y la pintura para niños) y una gran exposición de pintura. Entre los principales acontecimientos que suelen despertar más interés en este festival, se deben citar la organización de la Universidad de verano Muatamid Ibn Abbad, junto con la séptima edición del Foro Cultural Árabe - Africano. Otra de las grandes propuestas del festival en su última edición, como todos los años, fue su ciclo de conciertos, con presencia de artistas no sólo de Marruecos, sino también internacionales y de países como Irak, Austria, Venezuela, Ecuador y Rusia. En su edición de 2002, el festival inauguró la creación de un premio literario para la novela árabe, el cual lleva el nombre del fallecido novelista marroquí Mohamed Zefzaf.

La histórica localización de Asilah

El festival cultural de Asilah, centrado en las relaciones culturales árabes con el resto del mundo, no eligió su ubicación en esta ciudad de una forma causal, y es que la historia de esta ciudad costera y la confluencia de culturas de la que ha gozado habla por sí misma. Tanto por sus enormes playas como por sus continuos eventos culturales, la ciudad se ha convertido en un referente cultural y turístico del reino marroquí. Asilah se encuentra situada en una llanura junto a una colina que bordea el mar de la costa atlántica del norte marroquí, a unos 46 kilómetros al sur de Tánger, y a unos 110 kilómetros de Ceuta. En la larga historia de la ciudad intervienen fenicios, romanos, idrisíes, piratas normandos, meriníes, portugueses y españoles. La parte antigua de la ciudad se encuentra formada por un laberinto de pequeñas callejuelas repletas de sus pequeñas y características casas blancas. Alrededor del centro antiguo, se encuentra la muralla flanqueada por sus tres puertas: la Puerta de la Tierra, la Puerta del Mar y la Puerta de la Casbash. En el casco antiguo de la ciudad, destaca el Palacio de Raisuli. Raisuli, bandido convertido en aventurero según la leyenda local, llegó a convertirse en gobernador y acabó como prisionero de Abdelkrim, según nos relata la historia de la ciudad.



Historia de Asilah

Los primeros restos arqueológicos que se han encontrado en Asilah son los restos fenicios que datan del siglo II a.C. Gracias a estos restos, se ha podido determinar que esta zona costera fue visitada por los fenicios y griegos y, posteriormente, por los cartagineses, con quienes la ciudad gozó de un alto estatus gracias al comercio, llegando a disponer de su propia moneda. Más tarde, sería ocupada por los romanos en el siglo I a.C. Sin embargo, el nombre de Asilah vendrá más tarde, concretamente en el año 712, cuando la ciudad es conquistada por los árabes y se convierte en un importante enclave comercial para los mercaderes del sur de España y las regiones vecinas. En esta época, paralelamente al desarrollo comercial y económico de la ciudad, se produce un resurgimiento cultural promovido por una generación de escritores y sabios, que coincidirá con la época de los idrisidas. Portugal será la primera potencia europea en llegar a la zona, concretamente en el año 1471, cuando los portugueses transformaron la ciudad en un centro comercial, convirtiéndola en una fortificación dedicada al comercio en la ruta del oro sahariano. El mismo monarca portugués Sebastián I, llegó con su ejército a la ciudad en 1578 con la intención de conquistar Marruecos. Sin embargo, el monarca portugués sería derrotado en Alcazarquivir, haciendo que Asilah entonces volviese al poder de los saidies. Tras la muerte del rey portugués, la ciudad pasaría a manos de la corona española, por lo que la ciudad fue una importante fortaleza entre los siglos XV y XVI. En 1691, fue de nuevo reconquistada por Mulay Ismail y en 1906 Raisuli se proclamó pachá creando un régimen de terror. Mientras tanto, la ciudad sufriría daños debido al importante bombardeo que sufrió en 1860 por parte de la armada española.



La ciudad antigua

Las mencionadas murallas que rodean la ciudad fueron construidas en el siglo XV por el monarca portugués Alfonso V, de quien aún se puede observar su escudo en una de las torres conservadas en la muralla. Dentro del centro histórico, lo más llamativo es la medina con sus casas blancas - actualmente en proceso de rehabilitación - decoradas con pinturas murales. Se conservan dentro de la medina algunos edificios de la época del protectorado, como las escuelas de Sidi Mohamed Ali Marzok. Al mismo tiempo, junto al mar, destaca también el cementerio musulmán y el mausoleo de Sidi Ahmed El Mansur.



La ciudad moderna

La ciudad, en nuestros días, es conocida principalmente debido a sus largas playas de fina arena, a sus festivales culturales internacionales, su Universidad y su Foro Cultural Árabe - Africano. El Foro se desarrolla siempre en verano, coincidiendo así con la organización de la Universidad de Verano y creando el ambiente propicio para atraer hasta la ciudad a pensadores e intelectuales, al mismo tiempo que es un espacio idóneo para el turismo cultural. Al mismo tiempo, el puerto, que se ha reformado recientemente, tiene uso tanto turístico como pesquero y muchas de las casas de la medina se han comenzado a alquilar a turistas o son propiedad de extranjeros. Con todo ello, junto a la pesca, la ciudad tiene sus principales ingresos económicos en el turismo, formando también parte de los principales circuitos del legado andalusí, al proseguir la carretera nacional de Larache hacia Tánger. La presencia española se manifiesta en la arquitectura y el urbanismo de la nueva ciudad, mientras que la medina representa la típica arquitectura de la zona, siendo el escenario utilizado por la sede del festival cultural y artístico de Asilah.


Galería de arte africano. http://www.bettendorff.de/SGALERIE.HTM
La galería "Im Schlossgarten" es una galería de arte propiedad de la familia "von Bettendorff " en el cual se encuentran exposiciones de arte africano contemporáneo. La galería de arte " Im Schlossgarten" propiedad de la familia "von Bettendorff" está consagrada a exposiciones de arte africano contemporáneo. Sus obras principales son las esculturas Shona de Zimbabwe y el arte de Oshogobo nigeriano. Destacan igualmente por su especial interés la valiosa exposicón de joyas y antiguedades de la artista tanzana Twiga. En la galeria " Im Schlossgarten" se ofrecen exposiciones tanto de artistas de reconocido prestigio mundial como referentes a un tema concreto. El concepto artístico de la galeria se debe al Sr.Freddy Frhr. von Bettendorff Escorsell, su actual propietario y director, que en la Expo 92 en Sevilla conoció a Roy Guthries, director del parque de esculturas Chapungu de Harare, Zimbabwe, aunque la fundación de la Galería también tiene mucho que agradecer al apoyo del profesor Ulli Beier, gerente de la " Casa Iwalewa", centro cultural africano de Bayreuth (Alemania). A él y a su mujer Georgina Beier les agradecemos no solo su apoyo en la organización, sino el poder trabajar con el arte nigeriano al aportarnos contactos importantes con artistas de este país, como por ejemplo, con el pintor mundialmente famoso Twins Seven Seven.
ACERCA DE LA NUEVA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA
“Biblioteca de Alejandría”

http://es.wikipedia.org/wiki/Biblioteca_de_Alejandr%C3%ADa
La Biblioteca Real de Alejandría fue en su momento la más grande del mundo. Se cree que fue creada a comienzo del siglo III adC por Ptolomeo II y que llegó a albergar hasta 700.000 volumenes. Una nueva Biblioteca de Alejandría promovida por la Unesco fue inaugurada en 2003. Ambas situadas en Alejandría, Egipto. La historia de la Biblioteca de Alejandría, de cómo debió ser, de cómo trabajaron sus sabios, incluso del número exacto de volúmenes y el nombre de sus obras no tiene rigor científico, tal y como los eruditos entienden el rigor. El conocimiento de esta gran institución se tiene a través de muy pocos testimonios, y aun estos son esporádicos y desperdigados. Los investigadores y los historiadores de los siglos XX y XXI insisten en aclarar que se trata en cierto modo de una utopía retrospectiva. La biblioteca existió, de eso no hay ninguna duda, pero todo lo escrito sobre ella es a veces contradictorio, dudoso, enigmático y lleno de suposiciones y se ha ido desarrollando a partir de muy pocos datos que, la mayoría de las veces, son sólo aproximaciones. Apenas hay certezas. Se trata de un concepto mítico, de aquello que debió ser, de lo que debió ser su encanto.

La biblioteca en la Antigüedad

Ptolomeo I Sóter (362 adC-283 adC) mandó construir en Alejandría el gran palacio que serviría de alojamiento a toda la dinastía Ptolemaica. Al otro lado del jardín y conocido desde el principio con el nombre de Museo se edificó otro gran monumento. Le llamaron así por respeto a la sabiduría, porque lo consideraron como un santuario consagrado a las Musas, que eran las diosas de la memoria, de las artes y de las ciencias. El edificio constaba de varios apartados dedicados al saber, que con el tiempo fueron ampliándose y tomando gran importancia.

El departamento del Museo que se dedicó a biblioteca acabó siendo lo más importante de toda la institución y fue conocido en el mundo intelectual de la Antigüedad como algo grandioso y excepcional, algo que los reyes de la dinastía Ptolemaica se encargaron de mantener siempre en buen estado y en progresivo aumento. Los Ptolomeos eran de origen macedonio y habían heredado de los griegos el gusto y el afán por el saber y el conocimiento; durante siglos apoyaron y conservaron la biblioteca que, desde sus comienzos, sostuvo un ambiente de estudio y de trabajo. Dedicaron gran parte de su inmensa fortuna a la adquisición de libros que engrosaran los estantes con obras de Grecia, Persia, India, Israel, África y más países.

La biblioteca del Museo constaba de diez grandes piezas o salas para investigación, cada una de ellas dedicada a una disciplina diferente, muy rica y abundante en la mayoría de estas secciones y sobre todo muy completa en literatura griega. Una comunidad de poetas y eruditos era la encargada de mantener el buen nivel y trabajaban en ello con total dedicación, como sacerdotes de un templo. En realidad se consideraba el edificio del Museo como un verdadero templo dedicado al saber.

Ptolomeo I encargó al poeta y filósofo Calímaco la tarea de la catalogación de todos los volúmenes y libros. Fue el primer bibliotecario de Alejandría. En estos años las obras catalogadas llegaban al medio millón. Unas se presentaban en rollos de papiro o pergamino, que es lo que se llamaba "volúmenes", otras en hojas cortadas, que formaban lo que se llamaba "tomos". Cada una de estas obras podía dividirse en "partes" o "libros". Se hacían copias a mano de las obras originales, es decir "ediciones", que eran muy estimadas, incluso más que las iniciales, por las correcciones llevadas a cabo. Las personas encargadas de la organización de la biblioteca y que ayudaban a Calímaco rebuscaban por todas las culturas y por todos las lenguas conocidas del mundo antiguo y enviaban negociadores que pudieran hacerse con bibliotecas enteras, unas veces para comprarlas tal cual, otras como préstamo para hacer copias.

Los grandes buques que llegaban al famoso puerto de Alejandría cargados de mercancías diversas eran inspeccionados por la policía, no en busca de contrabando sino en busca de libros. Cuando encontraban algún rollo, lo confiscaban y lo llevaban en depósito a la biblioteca. Allí los amanuenses se encargaban de copiarlo. Una vez hecha esa labor el rollo era devuelto (generalmente) a sus dueños. El valor de estas copias era altísimo y muy estimado. La biblioteca de Alejandría llegó a ser la depositaria de las copias de todos los libros del mundo antiguo. Allí fue donde realmente se llevó a cabo por primera vez el arte de la edición crítica.

Se sabe que en la biblioteca se llegaron a depositar el siguiente número de libros:


  • 200.000 volúmenes en la época de Ptolomeo I

  • 400.000 en la época de Ptolomeo II

  • 700.000 en el año 48 adC, con Julio César

  • 900.000 cuando Marco Antonio ofreció 200.000 volúmenes a Cleopatra, traídos de la Biblioteca de Pérgamo.

Cada uno de estos volúmenes era un rollo de papiro, un manuscrito con cantidad de temas diferentes. Se cree que allí estaban depositados 3 volúmenes preciosísimos con el título de Historia del mundo, cuyo autor era un sacerdote babilónico llamado Beroso y que el primer volumen trataba desde la Creación hasta el Diluvio, periodo que según él había durado 432.000 años, es decir, cien veces más que en la cronología que se da en el Antiguo Testamento. Ese número permitió identificar el origen del saber de Beroso: la India.

La biblioteca de Alejandría empezó su vida con el reinado de Ptolomeo I (362 adC-283 adC) (otras fuentes dicen que fue con su hijo Ptolomeo II) y la terminó trágicamente en el año 48 adC, durante la guerra entre Roma y Egipto. Se dio una batalla terrible en el mar, entre la flota egipcia y la romana y la consecuencia fue un espantoso incendio en la ciudad que afectó a casi toda el área urbana y por supuesto al gran edificio del Museo donde estaba la gran biblioteca. Toda la riqueza intelectual, todo el saber acumulado durante siglos desapareció en poco tiempo. Sólo algunos rollos pudieron salvarse y la memoria de muchas de sus obras. Se sabe, por ejemplo, que allí existían 123 obras teatrales de Sófocles de las cuales sobrevivieron 7..

Fue una pérdida irreparable e incalculable. Cuenta la Historia que en el desorden provocado por la batalla, entre tantos incendios ocasionados, el de la biblioteca fue producido intencionadamente, como un acto más de vandalismo y que no hubo nadie capaz de detenerlo. La población de Alejandría era totalmente ajena a lo que se guardaba allí, no le importaba nada, nunca había sido partícipe de los conocimientos y de la ciencia que en realidad jamás se aplicó para mejorar su modo de vida. Los estudios, los grandes descubrimientos en mecánica y tecnología nunca tuvieron una aplicación práctica inmediata; la investigación benefició poco al pueblo; la ciencia y la cultura en general eran patrimonio de unos pocos privilegiados. Para estos pocos privilegiados y para el mundo actual, la Biblioteca de Alejandría fue y sigue siendo una biblioteca mítica y legendaria.

Los sabios

Llegaron a ser más de cien en la época de mayor esplendor. Pertenecían a dos categorías, según la clasificación hecha por ellos mismos: filólogos y filósofos. Los filólogos estudiaban a fondo los textos y la gramática. La Filología llegó a ser una ciencia y estaba muy relacionada con la historiografía y la mitografía. Los filósofos eran todos los demás, tanto los pensadores como los científicos.

Entre los grupos de sabios que trabajaron allí y que pasaron horas y horas estudiando en este recinto se encontraban personajes tan famosos en la Historia como Arquímedes (ciudadano de Siracusa), Euclides que desarrolló allí su Geometría, Hiparco de Nicea, que explicó a todos la Trigonometría, y defendió la visión geocéntrica del Universo; enseñó que las estrellas tienen vida, que nacen y después se van desplazando a lo largo de los siglos y finalmente, mueren; Aristarco, que defendió todo lo contrario, es decir, el sistema heliocéntrico (movimiento de la Tierra y los planetas alrededor del Sol, mucho antes que Copérnico lo descubriera), Eratóstenes, que escribió una Geografía y compuso un mapa bastante exacto del mundo conocido, Herófilo de Calcedonia , un fisiólogo que llegó a la conclusión de que la inteligencia no está en el corazón sino en el cerebro, los astrónomos Timócaris y Aristilo, Apolonio de Pérgamo, gran matemático, Herón de Alejandría, un inventor de cajas de engranajes y también de unos aparatos de vapor asombrosos; es el autor de la obra Autómata, la primera obra que conocemos en el mundo sobre los robots. Y más tarde, ya en el siglo II, allí mismo trabajó y estudió el astrónomo y geógrafo Claudio Ptolomeo y también Galeno, quien escribió bastantes obras sobre el arte de la curación y sobre la anatomía; sus enseñanzas y sus teorías fueron seguidas hasta muy entrado el Renacimiento. La última persona insigne del Museo fue una mujer: Hipatia de Alejandría, gran matemática y astrónoma, que tuvo una muerte atroz a manos de monjes cristianos.

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