Asamblea General Distr general 10 de enero de 2014 Español Original: inglés Consejo de Derechos Humanos



Descargar 94.48 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión18.10.2017
Tamaño94.48 Kb.
  1   2   3






Naciones Unidas

A/HRC/25/41



Asamblea General

Distr. general

10 de enero de 2014

Español

Original: inglés


Consejo de Derechos Humanos

25º período de sesiones

Temas 2 y 10 de la agenda



Informe anual del Alto Comisionado de las Naciones Unidas

para los Derechos Humanos e informes de la Oficina

del Alto Comisionado y del Secretario General

Asistencia técnica y fomento de la capacidad

Informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la situación de los derechos humanos en el Afganistán y sobre los logros de la asistencia técnica en la esfera de los derechos humanos en 2013

Resumen

La situación de los derechos humanos en el Afganistán sigue teniendo graves problemas, ya que las elecciones de 2014 y la conclusión revista de la situación de transición en materia de seguridad crean un entorno de incertidumbre, en particular, para los derechos humanos. Muchos afganos, especialmente mujeres, temen que los logros alcanzados en la protección y protección de los derechos humanos desde 2001 se vean cada vez más amenazados. Hay signos de que los avances obtenidos con dificultad se puedan perder en aras de objetivos políticos a corto plazo, socavando la frágil estabilidad a que han contribuido el respeto de los derechos humanos y el estado de derecho. En ese contexto, tuve la satisfacción de hacer mi primera visita a Kabul del 15 al 17 de septiembre de 2013 para reunirme con el Gobierno y otras partes interesadas. La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) continuó proporcionando un fuerte apoyo al mandato de derechos humanos de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el Afganistán (UNAMA).

Sigue siendo motivo de grave preocupación la protección de los civiles en el conflicto armado. En los primeros 11 meses de 2013, los muertos y heridos entre los civiles a causa de la violencia relacionada con el conflicto aumentaron en un 10% en comparación con el mismo período de 2012. El incremento de las bajas de civiles marca una vuelta al elevado número de civiles muertos y heridos registrado en 2011. Aunque tres cuartas partes de todos los muertos y heridos civiles fueron causadas por elementos antigubernamentales, se documentó un incremento de las bajas de civiles a manos de las fuerzas del Gobierno del Afganistán, en particular durante los combates terrestres. Las bajas entre los niños fueron superiores en un 36% a las registradas en 2012. Durante los primeros 11 meses de 2013, al menos nueve niños morían o resultaban heridos cada dos días en el Afganistán. Julio y agosto de 2013 fueron los peores meses registrados para los niños, con 214 niños heridos y 196 muertos en el conflicto armado.

La violencia, la discriminación y las prácticas nocivas contra las mujeres siguen siendo sistemáticas y arraigadas; se están cuestionando los instrumentos trascendentales para las mujeres, en particular la Ley de eliminación de la violencia contra la mujer de 2009. ACNUDH/UNAMA encontró que, si bien en 2013 las autoridades afganas registraron más informes sobre violencia contra las mujeres en virtud de esa Ley, el número de enjuiciamientos y condenas siguió siendo bajo, resolviéndose la mayoría de los casos gracias a la mediación.

A medida que avanza el proceso de transición en materia de seguridad en 2014 y las Fuerzas de Seguridad Nacionales Afganas asumen plena responsabilidad por la protección de la población civil y el mando y el control de todas las operaciones militares, ACNUDH/UNAMA encontró pruebas de que las fuerzas afganas seguían utilizando la tortura contra los detenidos involucrados en el conflicto en varios centros de detención y negando a los detenidos el acceso a la asistencia letrada.

Durante 2013 resultó debilitada la labor sumamente respetada, creíble y eficaz de la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Afganistán, un elemento clave del legado del Gobierno de Karzai que duró 12 años, en particular en lo que respecta a los derechos humanos. El proceso de nombramiento de los nuevos comisionados no fue incluyente, transparente ni participativo, según requieren los principios relativos al estatuto de las instituciones nacionales de promoción y protección de los derechos humanos (Principios de París). Este hecho amenazaba la independencia y la eficacia de la labor de la Comisión. Durante mi visita al Afganistán en septiembre de 2013, planteé la cuestión a los asociados nacionales e internacionales. En noviembre de 2013, la Comisión fue sometida a un examen ordinario de acreditación por el Subcomité de Acreditación del Comité Internacional de Coordinación de Instituciones Nacionales de Promoción y Protección de los Derechos Humanos, que recomendó el aplazamiento de la decisión sobre acreditación durante un año y otras medidas para ayudar a la Comisión a mantener su categoría A. Sigo empeñada en apoyar y fortalecer esa decisiva institución nacional.



Índice


Párrafos Página

I. Introducción 1–8 4

II. Protección de la población civil 9–28 5

A. Elementos antigubernamentales 13–16 6

B. Fuerzas progubernamentales 17–21 7

C. Los niños y el conflicto armado 22–28 8

III. Protección frente a las detenciones arbitrarias y respeto del derecho a un
juicio imparcial 29–41 10

IV. Violencia contra la mujer 42–48 13

V. Paz y reconciliación (incluidas la rendición de cuentas y la justicia de transición) 49–51 14

VI. Apoyo a las instituciones nacionales 52–54 15

VII. Cooperación con los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas 55–57 16

VIII. Conclusión 58–59 17

IX. Recomendaciones 60–62 17

I. Introducción

1. El presente informe se presenta de conformidad con la decisión 2/113 del Consejo de Derechos Humanos, de 27 de noviembre de 2006, y la resolución 14/15 del Consejo, de 18 de junio de 2010, y se ha preparado en cooperación con la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el Afganistán (UNAMA). Desde mi último informe (A/HRC/16/67), la situación de los derechos humanos en el Afganistán ha seguido siendo profundamente problemática.

2. Entre el 15 y el 17 de septiembre tuve la oportunidad de hacer una breve visita a Kabul, donde me reuní con el Presidente Karzai, los ministros principales, miembros de la sociedad civil y nuestros asociados de las Naciones Unidas y bilaterales. Observé que el país claramente se encuentra en una coyuntura crítica, dado que la transición actual política, en materia de seguridad y económica concluye en 2014, todo lo cual tendrá repercusiones para los derechos humanos. En los últimos 12 años ha habido algunos logros evidentes en ese ámbito, pero son frágiles, y muchas contrapartes afganas han expresado preocupación por que la situación general de derechos humanos se está deteriorando en diversos frentes.

3. Es motivo de profunda preocupación el incremento notable del número de bajas civiles, lo cual indica que las consecuencias del conflicto armado para la población civil no se han reducido de forma palpable. En los primeros 11 meses de 2013, el número de civiles muertos y heridos aumentó en un 10% en comparación con el mismo período en 2012. Este incremento refleja el retorno al elevado número de civiles muertos y heridos registrado en 2011. Entre las principales causas figuran el creciente uso indiscriminado de artefactos explosivos improvisados y el aumento de los combates terrestres entre las fuerzas afganas y los elementos antigubernamentales, en particular en las zonas pobladas por civiles. Después de los artefactos explosivos improvisados, la segunda causa de la muerte y las heridas de los civiles fueron los combates terrestres, una tendencia nueva e inquietante observada en 2013.

4. Durante el año también se observó un incremento de los asesinatos selectivos de civiles, especialmente funcionarios del Gobierno, por los elementos antigubernamentales. Aunque estos últimos fueron responsables del 75% de las bajas de civiles, también ha aumentado el número de bajas de civiles causadas por los actos de las Fuerzas de Seguridad Nacionales Afganas, incluida la policía. El aumento del ritmo de la transición de las responsabilidades en materia de seguridad de las fuerzas militares internacionales a las fuerzas afganas y el desmantelamiento de las bases militares de las fuerzas internacionales han originado el incremento de los combates terrestres entre las fuerzas afganas y los elementos antigubernamentales, acompañado por el incremento de las bajas de civiles. Además, cada vez hay más niños víctimas del conflicto. El número de bajas entre los niños de que se informó y que fue verificado entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2013 fue en un 36% mayor que el número registrado durante el mismo período en 2012.

5. ACNUDH/UNAMA sigue informando y aportando pruebas sobre la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes de los detenidos relacionados con el conflicto cuando se encuentran en detención por la Policía Nacional Afgana y la Dirección Nacional de Seguridad. El 20 de enero de 2013, ACNUDH/UNAMA publicó su segundo gran informe sobre los problemas de derechos humanos en los centros de detención, titulado Trato de los detenidos por motivos relacionados con el conflicto que se encuentran bajo custodia afgana: un año después. En varios centros de detención de la Policía Nacional y de la Dirección Nacional de Seguridad la tortura era frecuente y se utilizaba ampliamente para obtener una confesión o información.

6. ACNUDH/UNAMA publicó el 8 de diciembre de 2013 en un informe titulado Un camino a seguir: actualización de la aplicación de la Ley de eliminación de la violencia contra la mujer en el Afganistán, en que informó de los escasos resultados de la aplicación de dicha Ley de 2009. En el último año, las autoridades afganas registraron un 28% más de informes sobre incidentes de violencia contra las mujeres con arreglo a la nueva Ley. Sin embargo, la utilización de la Ley por los fiscales y los tribunales como base para presentar acusaciones y obtener condenas sigue siendo poco frecuente, y la mayor parte de los casos se resuelven por mediación utilizando métodos tradicionales de resolución.

7. El 18 de septiembre de 2013, el Gobierno de los Países Bajos publicó una lista de 5.000 víctimas que habían desaparecido o habían sido asesinadas durante el régimen comunista en el Afganistán entre 1978 y 1979. La publicación de esas "listas de la muerte", compiladas por las autoridades afganas en ese momento, surtieron cierto efecto en cuanto a la movilización de las familias de las víctimas, de la sociedad civil y de la Oficina del Presidente en torno a la cuestión de la justicia de transición. El informe de la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Afganistán sobre el estudio del conflicto, que documenta graves delitos internacionales y violaciones de los derechos humanos cometidos en el Afganistán entre 1977 y 2001, no se presentó oficialmente a la Oficina del Presidente en 2013.

8. El 16 de junio de 2013, el Presidente Karzai nombró a cinco nuevos comisionados y volvió a nombrar a cuatro comisionados que ya formaban parte de la Comisión Independiente. Agentes de la sociedad civil, donantes y la UNAMA plantearon la cuestión de que el proceso de selección de los nuevos comisionados no se ajustaba a los Principios de París. Durante mi visita al Afganistán en septiembre de 2013, expresé preocupación por el proceso no consultivo que desembocó en los nombramientos y sus posibles efectos en la categoría A de la Comisión Independiente. La decisión sobre acreditación se aplazó un año después del examen de la Comisión Independiente realizado el 18 de noviembre de 2013 por el Subcomité de Acreditación del Comité Internacional de Coordinación de Instituciones Nacionales de Promoción y Protección de los Derechos Humanos. En esa decisión se esbozaron los problemas de que tenían que ocuparse el Gobierno y la Comisión Independiente, en particular cambios en los procesos de selección y nombramiento y el incremento de la financiación estatal del presupuesto de funcionamiento de acuerdo con los Principios de París, ya que en caso contrario era probable que se rebajara a la categoría B.

II. Protección de la población civil

9. La violencia relacionada con el conflicto afecta cada vez más a la población civil. Los cambios en el medio político y de seguridad han obstaculizado la protección de los civiles y han limitado todavía más el pleno disfrute de los derechos humanos. La aceleración de la transición en cuanto a las responsabilidades en materia de seguridad de las fuerzas militares internacionales a las fuerzas afganas y el desmantelamiento de las bases militares internacionales tuvo por respuesta el aumento de los ataques de las fuerzas antigubernamentales (los talibanes y otros grupos armados de la oposición) contra las Fuerzas de Seguridad Nacionales Afganas, principalmente en los puestos de control, las carreteras estratégicas, en algunas zonas donde ya se ha producido la transición y en distritos fronterizos con países vecinos.

10. En los primeros 11 meses de 2013, el número de muertos y heridos entre la población civil a causa de la violencia relacionada con el conflicto aumentó en un 10% en comparación con el mismo período en 2012. El incremento de las bajas civiles invierte la tendencia a la baja registrada en 2012 y refleja una vuelta al elevado número de civiles muertos y heridos registrado en 2011, las cifras más elevadas determinadas por ACNUDH/UNAMA. Mayo de 2013 fue el mes más mortífero del conflicto con el número más elevado de muertes de civiles, mientras que agosto fue el segundo. Entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2013, ACNUDH/UNAMA documentó 7.899 bajas de civiles (2.730 muertos y 5.169 heridos). UNAMA atribuyó el 75% de los muertos y heridos civiles a los elementos antigubernamentales, el 10%, a las fuerzas progubernamentales (Fuerzas de Seguridad Nacionales Afganas y fuerzas militares internacionales) y el 11%, a los combates terrestres entre las fuerzas progubernamentales y las fuerzas antigubernamentales, en los cuales era imposible atribuir la responsabilidad. El 4% restante de las bajas de los civiles no se pudieron atribuir y fueron causadas principalmente por los restos explosivos de guerra.

11. Al igual que en años anteriores, los artefactos explosivos improvisados utilizados por los elementos antigubernamentales causaron el mayor número de bajas de civiles. Los combates terrestres entre las fuerzas afganas y los elementos antigubernamentales, en particular en las zonas pobladas por civiles, fue la segunda causa en importancia de muertes y heridas de civiles, representando una tendencia y una amenaza creciente para los civiles en 2013. Las deficiencias de seguridad y la lucha entre los elementos antigubernamentales y las fuerzas progubernamentales por el territorio provocaron un número mayor de enfrentamientos armados, particularmente en las regiones meridionales y orientales, en que hubo cada vez más muertos y heridos entre los civiles a causa del fuego cruzado o los artefactos explosivos improvisados colocados por los elementos antigubernamentales. ACNUDH/UNAMA documentó también un incremento de bajas entre los civiles atribuido a los elementos antigubernamentales, en particular asesinatos selectivos, ataques contra trabajadores del gobierno civil, secuestros y asesinatos, y la proliferación de amenazas y de intimidación.

12. Entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2013, UNAMA documentó 90 muertos y 177 heridos entre la población civil (267 bajas de civiles) a causa de los restos explosivos de guerra, un 48% de aumento en comparación con 2012. El 81% de las víctimas eran niños. Este brusco incremento coincide con el aumento de los enfrentamientos terrestres entre las partes en el conflicto, lo cual hace más probable que se dejen municiones sin detonar. La segunda causa es el cierre de las bases y los campos de tiro de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), en muchos de los cuales no se han eliminado del todo las municiones sin detonar antes de su desmantelamiento.

A. Elementos antigubernamentales

13. El 75% de todas las bajas de civiles durante 2013 se atribuyeron a los elementos antigubernamentales, que incluyen una serie de grupos armados de la oposición, en lugar del 81% durante el mismo período en 2012. Entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2013, correspondía a los dispositivos explosivos improvisados y a los ataques suicidas o complejos por parte de los elementos antigubernamentales el 49% de todos los muertos y heridos entre la población civil. ACNUDH/UNAMA documentó un 44% de reducción en las bajas civiles causadas por dispositivos explosivos improvisados de plato de presión, aunque observó también un incremento del 83% de muertos y heridos civiles a causa de la utilización de explosivos improvisados con control remoto.

14. Durante el año 2013, los elementos antigubernamentales siguieron seleccionando y matando a civiles que trabajaban para el Gobierno o se creía que apoyaban al Gobierno o a las fuerzas militares afganas e internacionales. Entre el 1 de enero y el 30 de noviembre, ACNUDH/UNAMA documentó 740 muertos y 341 heridos civiles (1.081 bajas de civiles) a causa de los asesinatos selectivos, un número equivalente al mismo período de 2012. En muchos casos, los talibanes reivindicaban los asesinatos en su sitio web. El 27 de noviembre de 2013, por ejemplo, los talibanes reivindicaron el ataque contra seis trabajadores de organizaciones no gubernamentales y su asesinato en la provincia de Faryab.

15. En 2013 aumentó la selección deliberada como objetivo de las instituciones civiles del Gobierno por los elementos antigubernamentales, con ataques contra empleados, oficinas, cuarteles de distrito y otras instituciones civiles gubernamentales que se registraron en todo el Afganistán ACNUDH/UNAMA documentó cuatro ataques contra juzgados: el 3 de abril en Farah, el 11 de junio en Kabul, el 12 de mayo en el distrito de Marja de la provincia de Helmand, y el 23 de abril en Pashtunkot en la provincia de Faryab, causando 57 muertos y 145 heridos civiles (202 bajas de civiles), incluidos jueces, fiscales, funcionarios jurídicos y administrativos. Los talibanes reivindicaron los ataques e hicieron una declaración pública anunciando su intención de seleccionar y matar a jueces y fiscales.

16. ACNUDH/UNAMA observó una pauta de amenazas y ataques sistemáticos por los elementos antigubernamentales contra líderes religiosos y documentó 23 incidentes en que se amenazó o atacó directamente a líderes religiosos o lugares de culto, causando 15 muertos y 7 heridos entre los civiles. La mayoría de los ataques estaban dirigidos contra los mullahs que celebraban ceremonias funerarias por los fallecidos miembros de las fuerzas de seguridad del Afganistán y figuras religiosas que habían expresado apoyo público al Gobierno.

B. Fuerzas progubernamentales

17. En los primeros 11 meses de 2013, ACNUDH/UNAMA documentó 300 muertos y 499 heridos entre la población civil (799 bajas civiles) atribuidos a las fuerzas progubernamentales, cifra que representa un incremento del 43% en comparación con 2012. Este aumento se atribuye a un incremento de las operaciones ofensivas y de contraataque por las Fuerzas de Seguridad Nacionales Afganas contra los elementos antigubernamentales en las zonas disputadas. Esas operaciones dañaron también bienes de la población civil y en algunas zonas produjeron el desplazamiento de esa población a gran escala. Por ejemplo, del 18 al 20 de noviembre las operaciones de las fuerzas afganas en el distrito de Qaysar de la provincia de Faryab ocasionaron el desplazamiento de 1.000 familias, lo cual hizo necesaria una respuesta humanitaria, especialmente urgente por el frío y el comienzo del invierno.

18. A pesar de que las fuerzas afganas dirigen prácticamente todas las operaciones militares en el país, todavía no existe una entidad permanente en los órganos correspondientes de las Fuerzas de Seguridad Nacionales Afganas que puedan investigar sistemáticamente las alegaciones de bajas de civiles, poner en marcha medidas correctivas y hacer el seguimiento. El Equipo de seguimiento de bajas civiles en el Centro Presidencial de Coordinación de la Información, creado en mayo de 2012, solamente registra los informes sobre bajas civiles recibidos de los organismos de seguridad y no recibe denuncias de los particulares ni de las organizaciones.

19. Son motivo de creciente preocupación las violaciones de los derechos humanos atribuidos a la Policía Nacional Afgana, en particular las violaciones que ocasionan bajas civiles; en los primeros 11 meses de 2013, ACNUDH/UNAMA documentó 29 muertos y 78 heridos civiles en 60 incidentes separados, más del doble de los incidentes y bajas en el mismo período en 2012. En la mayoría de los casos, las muertes y las heridas se produjeron a causa de las violaciones de los derechos humanos por agentes de la policía, incluidos castigos, asesinatos por motivos de venganza, registros ilegales y disparos presuntamente por accidente en circunstancias sumamente dudosas. En respuesta a esas violaciones, ACNUDH/UNAMA ha recomendado la creación de un mecanismo nacional de rendición de cuentas en la Dirección de la Policía Nacional Afgana en el marco del Ministerio del Interior, como, por ejemplo, el nombramiento de un fiscal militar para que se puedan llevar a cabo investigaciones oportunas, independientes y transparentes y el procesamiento de los presuntos delitos y violaciones de los derechos humanos por la policía.

20. El creciente ritmo del cierre de la base de la ISAF y del campo de tiro ha despertado preocupaciones acerca de que las bases y los campos de tiro no se hubiera despejado suficientemente de las municiones sin detonar antes del desmantelamiento. A finales de noviembre de 2013, después de una intensa campaña de ACNUDH/UNAMA, la ISAF emitió procedimientos operativos normalizados para el desmantelamiento y el traspaso de las bases y los campos de tiro con el fin de garantizar la remoción de los restos explosivos y de las municiones sin detonar antes de que las bases y los campos de tiro se cierren o se traspasen en 2014. La ISAF también convino en examinar 700 bases y campos de tiro que se habían cerrado desde 2001.

21. Si bien ACNUDH/UNAMA registró una disminución de bajas civiles causadas por las operaciones aéreas en los primeros 11 meses de 2013, las muertes y las heridas de los civiles debidas a aeronaves no tripuladas dirigidas por control remoto (drones) aumentaron más del triple, con 36 muertos y 12 heridos civiles. El 7 de septiembre, un ataque con dron en Watapur en la provincia de Kunar mató a 10 civiles, incluidos 4 niños y 4 mujeres. ACNUDH/UNAMA ha instado a las fuerzas militares internacionales a que revisen detenidamente los criterios de detección anteriores a la acción y solicitó la adopción de medidas cautelares para reducir las bajas civiles causadas por las ataques con drones.



C. Los niños y el conflicto armado

22. Los niños siguieron sufriendo de forma desproporcionada los efectos del conflicto armado. Entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2013, las bajas de los niños de que se informó y que se verificaron fueron superiores en un 36% a las registradas durante el mismo período en 2012. UNAMA verificó 705 incidentes de un total de 842 comunicadas en que los niños fueron muertos o mutilados. Durante ese período, al menos 491 niños (318 niños, 110 niñas y en 63 casos no se supo el género) fueron muertos, y fueron heridos otros 1.018 niños (577 niños, 236 niñas y 205 niños cuyo género se desconocía). Durante los primeros 11 meses de 2013, al menos 9 niños fueron muertos o heridos cada 2 días en el Afganistán.

23. Los combates terrestres, que incluyen el fuego cruzado, tiroteos, disparos de cohetes y artillería y ataques con granadas de mano, causaron el mayor número de bajas entre los niños: 552 muertos y heridos en total. Los elementos antigubernamentales fueron responsables de aproximadamente el 40%, y las fuerzas internacionales y las fuerzas afganas de seguridad, de casi el 20% de las bajas ocurridas durante esos combates. Los dispositivos explosivos improvisados fueron la segunda causa de muertes y heridas entre los niños, que llegaron hasta 448 bajas. En 2013, los restos explosivos de guerra costaron la vida a 315 niños, más del 83% de los cuales eran muchachos. A consecuencia de los ataques suicida de los elementos antigubernamentales hubo 116 bajas entre los niños, registrándose el número más elevado en la región central. Entre enero y noviembre los ataques aéreos de las fuerzas internacionales mataron a 35 niños e hirieron a 19.

24. Según los registros, julio y agosto de 2013 fueron los peores meses del conflicto armado para los niños, con 214 niños muertos y otros 196 heridos. Según los informes, al menos 511 bajas entre los niños —una tercera parte del total de bajas de niños durante los primeros 11 meses del año— se produjeron en la región oriental, un resultado directo del incremento de los combates terrestres entre las partes en el conflicto. En la región meridional, durante los primeros 11 meses de 2013 hubo 307 bajas entre los niños, principalmente a consecuencia de los artefactos explosivos improvisados. Los elementos antigubernamentales fueron responsables de más del 53% del total de las bajas entre los niños, las fuerzas progubernamentales, del 11%, y el 36% no llegó a atribuirse a parte alguna en el conflicto.

25. Durante los 11 meses, se informó de 91 incidentes de ataques contra escuelas y de 34 incidentes de ataques contra hospitales. ACNUDH/UNAMA, en cooperación con otros miembros del Equipo de tareas de vigilancia y presentación de informes sobre graves violaciones contra los niños en los conflictos armados, dirigido por las Naciones Unidas, pudo verificar 44 incidentes de ataques contra escuelas y 25, contra hospitales. Los ataques contra las escuelas incluían su selección deliberada e incidentes que obstaculizaban el acceso a la educación, en particular, incidentes de fuego cruzado, detonaciones de artefactos explosivos improvisados cerca de las escuelas y secuestros, asesinatos, heridas, intimidación y acoso dirigidos contra el personal docente. Según los informes, los ataques contra las escuelas se produjeron fundamentalmente en las regiones oriental, septentrional y nororiental. Informes no verificados hacen pensar que en las provincias de Nuristan, Helmand y Kandahar continuaron cerradas muchas escuelas debido a la inseguridad y la falta de profesores. Del total de informes verificados de ataques de esa índole, 33 se atribuyeron a los elementos antigubernamentales, 3 a las Fuerzas de Seguridad Nacionales Afganas, quedando sin atribuir los 8 restantes.

26. De los 38 informes sobre el reclutamiento de menores en los grupos armados y las fuerzas armadas en 2013, ACNUDH/UNAMA pudo verificar 25 incidentes. Entre los incidentes verificados, fueron reclutados 43 muchachos en edades comprendidas entre los 11 y 17 años, presuntamente para llevar a cabo actividades militares de diversos tipos, tales como colocar artefactos explosivos improvisados, transportar explosivos, realizar atentados suicidas, llevar a cabo funciones policiales y participar en enfrentamientos armados. De los 43 muchachos, 20 presuntamente perdieron la vida mientras colocaban o montaban artefactos explosivos improvisados o realizaban atentados suicidas. Durante 2013, las provincias de Kandahar y Helmand en el sur, la provincia de Farah en el oeste y la provincia de Paktya en el sudeste siguieron siendo centros de reclutamiento de niños. Según se informó, los elementos antigubernamentales fueron responsables del reclutamiento de 29 muchachos, la Policía Local Afgana, de 13 muchachos, y la Policía Nacional Afgana, al menos de 1 muchacho. Los elementos antigubernamentales y las fuerzas de seguridad afganas, a saber, la Policía Nacional Afgana y la Policía Local Afgana, siguieron figurando en la lista de reclutamiento de niños en el informe anual de la Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados.

27. Entre las graves violaciones contra los niños también había secuestros, con 13 incidentes verificados en las regiones oriental, sudoriental y meridional del país. Al menos 7 de las 27 víctimas fueron ejecutadas después del secuestro. Los niños fueron secuestrados con el fin de reclutarlos en grupos armados, castigar sus presuntas actividades o las actividades de sus familiares y como represalia. Se documentaron siete incidentes de violencia sexual en el conflicto armado, de los cuales se verificaron cuatro. Tres incidentes en que cuatro niños sufrieron abusos sexuales se atribuyeron a la Policía Nacional Afgana y la Policía Local Afgana, y un incidente, a los talibanes. Los elementos antigubernamentales, incluidos los talibanes, denegaron el acceso humanitario a las zonas que estaban bajo su control. ACNUDH/UNAMA pudo verificar 27 incidentes de esa índole de los 40 comunicados. Entre los incidentes verificados figuraba el secuestro, la intimidación, el asesinato o las heridas infligidas al personal humanitario, principalmente a los que se dedicaban a la remoción de minas, la denegación de acceso a los vacunadores y el destrozo de las instalaciones que administraban organizaciones humanitarias.

28. Durante el año 2013, ACNUDH/UNAMA proporcionó apoyo técnico al Gobierno en la aplicación del Plan de Acción para prevenir el reclutamiento de menores. En junio de 2013, ACNUDH/UNAMA, en nombre del Equipo de tareas de vigilancia y presentación de informes, respondió al informe del Gobierno sobre la marcha de la aplicación del Plan de Acción. En agosto de 2013, la Oficina de la Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados y el UNICEF efectuaron una misión conjunta al Afganistán centrada en el apoyo al Gobierno en el desarrollo de una "hoja de ruta para el cumplimiento" con el fin de acelerar la aplicación del Plan de Acción. La hoja de ruta fue respaldada en principio el 14 de agosto en la reunión de alto nivel del Comité Directivo Interministerial sobre los niños en los conflictos armados. Una vez respaldado plenamente por el Gobierno, ACNUDH/UNAMA se centrará en prestar apoyo al Gobierno en la elaboración de una estrategia para aplicar la hoja de ruta.


  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal