Asamblea General Distr general



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Naciones Unidas

A/HRC/17/39



Asamblea General

Distr. general

1º de abril de 2011

Español

Original: inglés


Consejo de Derechos Humanos

17º período de sesiones

Tema 5 de la agenda



Órganos y mecanismos de derechos humanos

Informe sobre la marcha de los trabajos
del Comité Asesor del Consejo de
Derechos Humanos sobre el derecho
de los pueblos a la paz*

Índice


Párrafos Página

I. Introducción 1–2 3

II. Derecho a la paz en la normativa y la práctica internacionales 3–13 3

III. Enfoque propuesto por el Comité Asesor 14–17 4

IV. Dimensiones fundamentales 18–46 5

A. La paz y la seguridad internacionales 18–23 5

B. Desarme 24–30 7

C. Seguridad humana 31–34 9

D. Resistencia a la opresión 35–37 10

E. Mantenimiento de la paz 38 11

F. Derecho a la objeción de conciencia y libertad de religión y de creencias 39–44 11

G. Empresas militares y de seguridad privadas 45–46 13

V. Otras dimensiones 47–64 14

A. Educación para la paz 47–51 14

B. Desarrollo 52–56 15

C. El medio ambiente, en particular el cambio climático 57–59 17

D. Víctimas y grupos vulnerables 60–64 18

VI. Obligaciones de los Estados 65–66 20

VII. Supervisión y aplicación 67–71 21

VIII. Conclusión 72–74 22

Anexos

I. Literature 23



II. Some pointers on concepts of peace 30

III. UNESCO: Brief history of the concept of a culture of peace 36

IV. Asian Human Rights Charter (1998, extract) 39

I. Introducción1

1. En su resolución 14/3, el Consejo de Derechos Humanos pidió a su Comité Asesor que, en consulta con los Estados miembros, la sociedad civil, el mundo académico y todos los interesados pertinentes, preparase un proyecto de declaración sobre el derecho de los pueblos a la paz e informara al Consejo en su 17º período de sesiones de los progresos realizados al respecto.

2. En su recomendación 5/2, el Comité Asesor designó como miembros del grupo de redacción a Chinsung Chung, Miguel d'Escoto Brockmann, Wolfgang Stefan Heinz (Relator) y Mona Zulficar (Presidenta)2. El grupo de redacción, que se amplió posteriormente para incluir a Shigeki Sakamoto y Latif Hüseynoy, presentó al Comité Asesor un proyecto de informe sobre la marcha de los trabajos para que lo examinara en su 6º período de sesiones. El presente informe se presentará al Consejo para que lo examine en su 17º período de sesiones.

II. Derecho a la paz en la normativa y la práctica internacionales

3. La Carta de las Naciones Unidas comienza proclamando la paz y la seguridad internacionales como propósito común, en el Artículo 1; como principio, en el Artículo 2; y como base para el arreglo de controversias, en el capítulo VI (Artículos 33 a 38). En el Artículo 55 la Carta se refiere a la promoción de los derechos humanos como condición necesaria para las relaciones pacíficas y amistosas entre los Estados. El derecho a la paz es inherente a la Carta.

4. El principal órgano plenario de las Naciones Unidas, la Asamblea General, ha reconocido el derecho a la paz en muchas resoluciones, en las que se han abstenido una minoría de Estados Miembros. En especial, en el anexo de su resolución 34/11 la Asamblea proclamó que "los pueblos de nuestro planeta tienen un derecho sagrado a la paz". Esta declaración se reafirmó en resoluciones posteriores de la Asamblea, en particular en las resoluciones 53/243, 57/216, 60/163 y 63/189. El derecho a la paz también fue afirmado por la Comisión de Derechos Humanos en sus resoluciones 5 (XXXII) 76, 2000/66 y 2002/71, y por el Consejo de Derechos Humanos en sus resoluciones 8/9, 11/4 y 14/3. Algunos países se han abstenido o han votado sistemáticamente en contra de estas resoluciones.

5. La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial afirma en su preámbulo que la discriminación entre seres humanos por motivos de raza, color u origen étnico constituye un obstáculo a las relaciones amistosas y pacíficas entre las naciones y puede perturbar la paz y la seguridad entre los pueblos3.

6. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos enuncia en su preámbulo que los derechos humanos son la base de la paz en el mundo4. En su Observación general Nº 6, el Comité de Derechos Humanos pone de relieve la relación entre el derecho a la vida, la prevención de la guerra y la prohibición de la propaganda en favor de la guerra, incluida la proliferación de las armas nucleares; en su Observación general Nº 14, en la que se hace referencia a las armas nucleares y el derecho a la vida, el Comité establece una clara relación entre la prohibición de la guerra y el derecho a la vida.

7. La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer afirma que la máxima participación de la mujer en todas las esferas, en igualdad de condiciones con el hombre, es indispensable para el desarrollo pleno y completo de un país, el bienestar del mundo y la causa de la paz5.

8. La Convención sobre los Derechos del Niño tiene un Protocolo facultativo relativo a la participación de niños en los conflictos armados6.

9. La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad reafirma la función fundamental que desempeñan los derechos humanos en general en la creación de sociedades justas e igualitarias basadas en la libertad, la justicia, el desarrollo y la paz7.

10. En el artículo 23 de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos se reconoce sin ambigüedad que todos los pueblos "tendrán derecho a la paz y a la seguridad nacional e internacional".

11. En la Carta de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental, de 2007, se reitera el deseo común de sus Estados miembros de vivir en paz (en el preámbulo) y de mantener y mejorar la paz (se menciona varias veces en los artículos 1 y 2 y en las disposiciones que instan al arreglo pacífico de controversias).

12. Las organizaciones de la sociedad civil, especialmente la Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, y muchas otras organizaciones no gubernamentales (ONG) han reconocido también en muchos documentos preparados por expertos y refrendados por cientos de ONG la existencia de un derecho a la paz. La Declaración de Santiago sobre el Derecho Humano a la Paz, de diciembre de 2010, fue el resultado de una campaña mundial de cuatro años de duración emprendida por la Asociación que reunió aportaciones de todas las regiones del mundo. La iniciativa es digna de mención por su deliberado esfuerzo para buscar los valores universales basándose en las leyes locales e internacionales de las tradiciones jurídicas occidentales y no occidentales. También se creó un observatorio internacional del derecho humano a la paz. Más de 900 organizaciones de la sociedad civil y ciudades han refrendado los documentos de las Naciones Unidas presentados a través de la Asociación.

13. En 1998, más de 200 ONG redactaron una Carta asiática de derechos humanos tras un proceso de debate que duró tres años. La Carta afirma que "todas las personas tienen derecho a la paz de modo que puedan desarrollar plenamente todas sus capacidades, físicas, intelectuales, morales y espirituales, sin ser objeto de ningún tipo de violencia"8.



III. Enfoque propuesto por el Comité Asesor

14. En su resolución 14/3 el Consejo de Derechos Humanos pidió al Comité Asesor que preparara un proyecto de declaración sobre el derecho de los pueblos a la paz, en consulta con los Estados miembros, la sociedad civil, el mundo académico y todos los interesados pertinentes.

15. En sus resoluciones 8/9, 11/4 y 14/3 el Consejo reconoció el derecho a la paz. Algunos Estados miembros votaron en contra de esas resoluciones.

16. El Comité Asesor propone un enfoque centrado para aclarar el concepto del derecho a la paz y mejorar su aplicación.

17. Por lo tanto, el Comité Asesor propone que la paz se conciba como la ausencia de violencia organizada en un país o entre países, y como la protección amplia y efectiva de los derechos humanos, la igualdad de género y la justicia social, el bienestar económico y la expresión libre y generalizada de diferentes valores culturales, sin discriminación ni restricciones.

IV. Dimensiones fundamentales

A. La paz y la seguridad internacionales

18. En su resolución 14/3 el Consejo de Derechos Humanos reafirmó que los pueblos de nuestro planeta tienen un derecho sagrado a la paz y que la protección del derecho de los pueblos a la paz y el fomento de su materialización constituyen una obligación fundamental de todo Estado, y destacó la importancia de la paz para la promoción y protección de todos los derechos humanos de todas las personas. Reafirmó normas de resoluciones anteriores de la Asamblea General y el Consejo, así como artículos de la Carta de las Naciones Unidas.

19. Los propósitos de las Naciones Unidas, como se establece en el Artículo 1 de la Carta, son mantener la paz y la seguridad internacionales y tomar medidas adecuadas para fortalecer la paz universal. Los artículos 55 y 56 de la Carta exigen que la Organización y todos sus Estados Miembros, con el propósito de crear las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias para las relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones, promuevan el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos y la efectividad de tales derechos y libertades.

20. La Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas subraya la importancia de mantener y reforzar la paz internacional basada en la libertad, la igualdad, la justicia y el respeto de los derechos humanos9.

21. La Asamblea General ha reafirmado reiteradamente en sus resoluciones este derecho. Por ejemplo, en 1978 la Asamblea General reafirmó en su Declaración sobre la preparación de las sociedades para vivir en paz el derecho de las personas, los Estados y toda la humanidad a vivir en paz10. La Asamblea General añadía en la Declaración que toda nación y todo ser humano, independientemente de su raza, convicciones, idioma o sexo, tiene el derecho inmanente a vivir en paz. El respeto de ese derecho, así como de los demás derechos humanos, redunda en el interés común de toda la humanidad y es una condición indispensable para el adelanto de todas las naciones, grandes y pequeñas, en todas las esferas.

22. La Declaración sobre el Derecho de los Pueblos a la Paz afirmó solemnemente que los pueblos de nuestro planeta tienen un derecho sagrado a la paz y que todos los Estados tienen la obligación fundamental de promover y dar efectividad a este derecho.

23. En la Conferencia de Revisión de 2010 del Estatuto de Roma, que se celebró en Kampala, los Estados partes en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional acordaron añadir la agresión a la breve lista de delitos de los que entiende la Corte. Los miembros adoptaron por consenso enmiendas al Estatuto de Roma, entre ellas una definición del delito de agresión y un régimen en el que se establece la manera en que la Corte ejercerá su jurisdicción sobre ese delito11. Se considera un acto de agresión el uso de la fuerza armada por un Estado contra otro Estado sin que se pueda alegar defensa propia o sin autorización del Consejo de Seguridad12.





Normas propuestas

1. Los pueblos de nuestro planeta tienen un derecho humano a la paz.

2. La preservación, promoción y efectividad del derecho de los pueblos a la paz es una obligación fundamental de todos los Estados.

3. La paz y el desarrollo son derechos humanos fundamentales que constituyen los pilares del sistema de las Naciones Unidas y las bases de la seguridad y el bienestar humanos.

4. El ejercicio del derecho de los pueblos a la paz y su promoción y efectividad exige que las políticas de los Estados se orienten hacia la eliminación de la amenaza de la guerra, particularmente de la guerra nuclear, la renuncia al uso o la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales y la solución de las controversias internacionales por medios pacíficos de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

5. Todos los Estados deberán promover el establecimiento, mantenimiento y fortalecimiento de la paz y la seguridad internacionales y un sistema internacional basado en el respeto de los principios consagrados en la Carta y la promoción de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, incluidos el derecho al desarrollo y el derecho de los pueblos a la libre determinación.

6. Todos los Estados respetarán y pondrán en práctica los principios y propósitos de la Carta en sus relaciones con todos los demás Estados, cualesquiera que sean sus sistemas políticos, económicos o sociales, o su extensión, situación geográfica o grado de desarrollo económico, en particular absteniéndose de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas y absteniéndose además de intervenir en asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados.

7. Todos los Estados, de conformidad con los principios de la Carta, deberán emplear medios pacíficos para resolver toda controversia en la que sean parte y cuya continuación pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, y se alienta a los Estados a que resuelvan sus controversias lo antes posible, como contribución importante a la promoción y protección de todos los derechos humanos de todas las personas y de todos los pueblos13.

8. Para reforzar el estado de derecho internacional, todos los Estados deberán esforzarse por apoyar a la Corte Penal Internacional y su labor en relación con los crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra, el crimen de genocidio y el crimen de agresión.





B. Desarme

24. La fabricación de armas, la carrera de armamentos y el tráfico excesivo e incontrolado de todo tipo de armas ponen en peligro la paz y la seguridad internacionales. La no observancia por los Estados de las obligaciones que imponen los tratados pertinentes en la esfera del desarme, en particular el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares, y la posesión, el despliegue y la amenaza del uso de armas obstaculizan el respeto de los derechos humanos.

25. El hecho de que sigan existiendo armas nucleares supone una amenaza permanente para la paz mundial, ya que su utilización tendría consecuencias catastróficas para toda la vida en el planeta y para la humanidad en general14. El Comité de Derechos Humanos ha señalado que el diseño, ensayo, fabricación, posesión y despliegue de armas nucleares constituyen una de las mayores amenazas al derecho a la vida con que se enfrenta actualmente la humanidad15. En su opinión consultiva sobre la legalidad de la amenaza o el empleo de armas nucleares, de 8 de julio de 1996, la Corte Penal Internacional llegó unánimemente a la conclusión de que el artículo VI del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares y otros compromisos internacionales exigían a los Estados "emprender de buena fe y concluir negociaciones encaminadas al desarme nuclear en todos sus aspectos, bajo un estricto y eficaz control internacional". En una de las resoluciones anuales de la Asamblea General en la que se celebra la conclusión a la que llegó la Corte, se pide que, como medio para cumplir la obligación, se emprendan negociaciones sobre una convención para prohibir y eliminar las armas nucleares en todo el mundo16.

26. Las armas de destrucción masiva, en particular las armas nucleares, químicas y biológicas, no solo tienen un efecto negativo inmediato en los pueblos y las personas y en el disfrute del ejercicio de varios de sus derechos humanos. El desarrollo, la producción, el almacenamiento y el uso de armas de destrucción masiva o de efectos indiscriminados también puede tener consecuencias imprevisibles, incontrolables, a largo plazo y transfronterizas sobre el medio ambiente y amenazar los medios de subsistencia de las generaciones futuras.

27. En el artículo 1 de la Convención sobre la prohibición de utilizar técnicas de modificación ambiental con fines militares u otros fines hostiles17 se establece que las partes se comprometen a no utilizar con fines militares u otros fines hostiles técnicas de modificación ambiental que tengan efectos de vasto alcance, larga duración o graves como medio de destruir o de causar daños o lesiones a cualquier otra parte.

28. En el documento final de la Conferencia Internacional sobre la Relación entre Desarme y Desarrollo18 se llega a la conclusión de que la paz y la seguridad genuinas y duraderas en este mundo interdependiente exigen que se hagan rápidos progresos en las esferas del desarme y del desarrollo, que son los dos problemas más urgentes a los que actualmente se enfrenta el mundo.

29. El Secretario General ha subrayado que el desarme contribuye a crear un orden internacional y nacional más estable favorable al desarrollo y a los derechos humanos19. Varias iniciativas de las Naciones Unidas han abordado también el comercio internacional de armas y el tráfico ilegal de armas20.

30. El derecho al desarme completo debe entenderse como parte del derecho de los pueblos a vivir en paz. El derecho al desarme debe ser un componente del derecho de los pueblos a la paz, así como del derecho a la solidaridad internacional21.






Normas propuestas

1. Las personas y los pueblos tienen derecho a exigir a todos los Estados que eliminen urgentemente todas las armas de destrucción masiva o de efecto indiscriminado, en particular las armas nucleares, químicas y biológicas. Los Estados deberán participar activamente en el control estricto y transparente del comercio de armas y la supresión del tráfico ilegal de armas. Además, los Estados deberán proceder de manera conjunta y coordinada y en un plazo razonable a un mayor desarme, bajo una amplia y efectiva supervisión internacional22.

2. Las personas y los pueblos tienen derecho a que los recursos liberados por el desarme sean destinados al desarrollo económico, social y cultural de los pueblos y a la justa redistribución de las riquezas naturales, atendiendo especialmente a las necesidades de los países más pobres y de los grupos en situación de vulnerabilidad, de manera que se ponga fin a las desigualdades, la exclusión social y la pobreza extrema23.


3. Las personas y los pueblos tienen derecho a vivir en un entorno sostenible y seguro como base para la paz y la supervivencia de la humanidad.

4. Las personas y los pueblos tienen derecho a vivir en un mundo libre de armas de destrucción masiva. La utilización de armas que dañen el medio ambiente, en particular de las armas radiactivas y de las armas de destrucción masiva, es contraria al derecho internacional humanitario, al derecho al medio ambiente y al derecho humano a la paz. Esas armas deben ser urgentemente eliminadas y prohibidas, y los Estados que las utilicen tienen la obligación de restablecer las condiciones ambientales previas y reparar todos los daños causados.




C. Seguridad humana

31. El derecho a la paz incluye el componente de seguridad humana. La seguridad humana se centra en las necesidades básicas del ser humano. Incluye los valores equivalentes de la libertad para vivir sin temor y la libertad para vivir sin miseria24. El primero de esos valores se refiere a las amenazas que suponen los conflictos armados y a la protección de los no combatientes durante la guerra, como las amenazas nucleares, químicas y biológicas; el segundo se refiere a los problemas de la inseguridad e inequidad económicas, el acceso a los alimentos, el agua, la vivienda y la atención adecuada de la salud, y a la eliminación del analfabetismo25.

32. La seguridad humana se refiere a las causas estructurales de la inestabilidad y de los conflictos, como la pobreza, la inequidad y la falta de oportunidades económicas. La seguridad humana requiere el desarrollo económico y una mayor justicia social26. De conformidad con la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz27, las estrategias de consolidación de la paz deben garantizar la equidad en el desarrollo y la seguridad alimentaria.

33. En el documento final de la Cumbre Mundial de 200528 los líderes mundiales afirmaron su compromiso de tratar de alcanzar un consenso en materia de seguridad basado en el reconocimiento de que muchas de las amenazas están interrelacionadas; de que el desarrollo, la paz, la seguridad y los derechos humanos se refuerzan mutuamente; de que la mejor manera en que se puede proteger un Estado no es nunca actuando completamente aislado; y de que todos los Estados necesitan un sistema de seguridad colectiva eficaz y eficiente, de acuerdo con los propósitos y principios de la Carta.

34. El objetivo de una coexistencia pacífica duradera y justa solo se puede alcanzar reconociendo el elemento de seguridad humana del derecho a la paz.





Normas propuestas

1. Las personas tienen derecho a la seguridad humana, en particular a la libertad para vivir sin temor y sin miseria, que son elementos de una paz positiva. Esto incluye el derecho a un nivel de vida adecuado, en particular de alimentos, agua, vivienda, atención de salud, educación y seguridad social adecuados.

2. Las personas y los pueblos tienen derecho a no ser considerados como enemigos por ningún Estado29.

3. Las personas y los pueblos tienen derecho a vivir en un medio ambiente seguro y saludable que incluya una atmósfera libre de interferencias peligrosas, y a estar protegidos contra todo acto o amenaza de violencia física o psicológica, tanto si procede de actores estatales como no estatales.

4. Las personas y los pueblos tienen derecho a estar protegidos contra el genocidio, los crímenes de guerra, las guerras de agresión, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. Si los Estados Miembros no pueden impedir que se produzcan esos crímenes en el interior de sus propias fronteras, deben pedir a las Naciones Unidas que cumplan esa responsabilidad de conformidad con la Carta y el derecho internacional30.

5. Las personas y los pueblos tienen derecho a exigir a sus gobiernos la observancia efectiva de las normas de derecho internacional, del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario31.

6. Las personas y los pueblos tienen derecho a la gestión democrática de los presupuestos militares y conexos, a que haya un debate franco sobre las necesidades y las políticas de seguridad nacional y humana y la elaboración de los presupuestos de defensa y seguridad, así como a que los encargados de la adopción de decisiones rindan cuentas ante instituciones democráticas de supervisión32.




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