Asistencia técnica y capacitación en sistemas agroforestales tipo multiestratos Departamento de Promoción Económica



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CAPACIDAD DE USO DE LA TIERRA

Por “capacidad de uso mayor de la tierra” se entiende la aptitud ecológica de una porción de tierra para tipos específicos de utilización económica, en forma sostenida y sin causar daños al medioambiente. La clasificación se basa en la identificación de zonas de vida (Holdridge, 1978), combinando en forma integral el bioclima con parámetros fisiográficos y edáficos. El sistema considera cinco categorías de uso mayor de las tierras: 1) Cultivos en limpio; 2) Cultivos permanentes; 3) Pastizales; 4) Bosques en producción; y 5) Protección.


ZONIFICACION DE CULTIVOS

La zonificación agroecológica es un instrumento técnico para identificar opciones de uso de las tierras, y se realizó únicamente sobre la base de factores físicos y biológicos por ser más estables. Los cultivos comerciales y las categorías de uso se agruparon en las siguientes unidades de tierra:


Terrazas aluviales

Están constituidas por sedimentos cuaternarios (arcillas, limos y arenas) resultado de la deposición aluvial, pendientes de 1,5 a 10%; alturas de 420 a 550 m.s.n.m. Estos terrenos son aptos para el cultivo del banano, la papaya, el urucú, la yuca y el algodón. Además, su textura franca y su pH casi neutro permiten establecer cultivos en limpio (anuales) como el tomate, la sandía, el ají y el arroz. En general no hay problemas de salinidad ni toxicidad por aluminio. El nitrógeno y el fósforo pueden ser las limitantes para una explotación agrícola intensiva. En suelos poco fértiles es posible su aprovechamiento con pastoreo intensivo. Actualmente se encuentran ocupados por plantaciones de cacao bajo sombra, sin embargo en terrenos fértiles y cercanos a los caminos es más rentable establecer cultivos anuales y bianuales.



Colinas bajas y terrazas antiguas

El paisaje esta conformado por colinas bajas con cimas redondeadas y terrazas aluviales, con pendientes de 10, 15 a 25%, alturas de 550 a 700 m.s.n.m. Dominan especies del bosque secundario. La profundidad efectiva de los suelos va de 80 a 150 cm. Son terrenos aptos para establecer sistemas agroforestales con cacao, cítricos, palta y plátano. Debido a la pendiente, existen riesgos de erosión por lo que es recomendable tener cultivos permanentes (pastos, arboles y arbustos) bajo sombra en sistemas multiestratos. En general son suelos ácidos y de baja a moderada fertilidad, por lo que requieren del estrato arbóreo para mantener el reciclaje de nutrientes y evitar la lixiviación. En suelos arcillosos y muy ácidos, donde otros cultivos no prosperan, se puede cultivar la piña en asocio con cítricos (limas y naranjas).


Colinas medias y altas

Paisaje formado por colinas con cimas redondeadas, levemente escarpadas; pendientes de 20 a 35%; alturas de 600 a 800 m.s.n.m. Estos suelos son muy ácidos (pH 4.0-4.4), con elevada toxicidad de aluminio, de baja fertilidad natural (pobre en bases y poca CIC), limitaciones de topografía y con riego de erosión. Son aptos para la producción forestal (bosques en producción). Son de mediana a marginalmente aptos para sistemas agroforestales (cacao, café, plátano y cítricos) sobre cambisoles crómicos (en 40% de las tierras). La expansión de la frontera agrícola provoca la desaparición de especies de flora y fauna. En alturas entre 700 a 900 m.s.n.m., y con pendientes escarpadas (45-60%) se encuentra un denso bosque submontano. Algunas partes menos pedregosas podrían ocuparse con en cultivo del café bajo sombra del bosque nativo.


Serranías

Son paisajes con cimas subredondeadas, moderadamente disectadas y escarpadas, pendientes de 40 a 60%; en alturas de 900 a 1.000 m.s.n.m. Esta comunidad boscosa puede ser sometida a producción de madera, bajo un plan de manejo forestal, con un volumen de 153 m3/há, con 100 árboles y 20 palmeras por há (BID-Gob. Bolivia, 1999). Los suelos son muy ácidos y de muy baja fertilidad, presenta pedregosidad en algunos sectores. Las tierras son medianamente aptas para el cultivo del café, cítricos (mandarinas y naranjas), chirimoya y palta. En terrenos localizados arriba de los 1.000 m.s.n.m. y en pendientes mayores de 60%, la capacidad de uso se restringe a protección ecológica.


EL POTENCIAL DE LA AGRICULTURA ORGÁNICA EN LA REGIÓN
La agricultura orgánica (biológica o ecológica como también se le conoce), se ha expandido en los últimos años a raíz de los escándalos relacionados con los alimentos y la creciente preocupación por la manipulación genética de cultivos. Lo anterior obliga a los consumidores a buscar fuentes de alimentos más confiables. La certificación e inspección de los productos orgánicos son las herramientas primordiales para mantener las normas. La certificación se ha vuelto más importante con el crecimiento en la distancia entre productores y consumidores, en términos de recorrido y número de intermediarios. Para el caso del café, en Bolivia existen ya dos certificadoras: Boli-cert y Bio-pachas.
Los mayores mercados para los productos orgánicos son los países altamente industrializados de Europa, Estados Unidos, Japón y Nueva Zelanda. Alemania, Dinamarca y Japón son los principales importadores de productos orgánicos. Aún en el Reino Unido, donde está menos desarrollado este mercado, se estima que actualmente se importa el 70% de los alimentos orgánicos que allí se consumen.
La tendencia del mercado europeo es incrementar el consumo de fruta exótica. Las normas fitosanitarias y de calidad son muy exigentes y la fruta boliviana tiene muchos problemas y demasiadas plagas. Se recomienda el aprovechamiento de las frutas en forma deshidratada, sobre todo en las zonas poco accesibles como el Alto Beni. La piña, la papaya y el banano son las especies más promisorias de fruta seca, además el jugo de piña y el de carambola, pueden tener mercado en el exterior.
La zona ofrece un enorme potencial para los productos forestales no maderables como el árbol Sangre de Drago (Croton lechleri ) que produce un látex viscoso de color rojo oscuro de uso medicinal. Actualmente se aprovecha de forma silvestre. La miel de abeja es otro de los productos que tienen mucha demanda en el mercado mundial y cuya producción se puede fomentar en la zona, junto a los sistemas agroforestales multiestratos, sobre todo donde hay cítricos.
CULTIVOS CON POTENCIAL DE EXPORTACIÓN
La vainilla (Vanilla planifolia) es un cultivo que desde la época prehispánica ha sido utilizado como saborizante en bebidas, repostería y medicina. La vainilla natural sigue siendo preferida a la artificial, y son pocos los países que la explotan, debido al tiempo que necesita para entrar en producción.
El zapote (Pouteria sapota) tiene grandes posibilidades económicas, su fruto es excelente para el consumo humano, además con un potencial externo no satisfecho. Crece en forma silvestre hasta los 1.000 m.s.n.m, en suelos francoarenosos, drenados, con buena fertilidad y con un pH de entre 5 y 6.5.
El urucú o achiote (Bixa orellana), es un arbusto de rápido crecimiento, es muy apreciado a nivel mundial, de las semillas se extrae aceite y un colorante natural que cubre la epidermis. El colorante es usado en tejidos, cosméticos y en los alimentos (fiambres y quesos). Su producción es casi silvestre y rinde de 2-3 kg. por árbol.
La chima (Bactris gasipaes) es una palma que muestra características favorables para ser cultivada en combinación con el cacao. Crece en suelos bien drenados, tolera suelos pobres y ácidos gracias a su asociación con micorrizas. El fruto se consume fresco, fermentado ó curtido; también se puede aprovechar en palmito ó en harina.
El cupasú (Theobroma grandiflorum) es un pariente del cacao, cuya fruta produce una pulpa (35-45%) muy apetecida para jugos y helados. La pulpa es congelada para exportarse a Europa y E.U. Se puede manejar en sistemas agroforestales ó recolectar en forma silvestre.


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I. ASOCIO Y COMPORTAMIENTO DE ESPECIES EN SISTEMAS AGROFORESTALES MULTIESTRATOS
Definición
Los sistemas agroforestales tipo multiestratos se caracterizan por ser una asociación de especie(s) arbórea(s), con fines de producción de leña, madera, frutos y/o sombra, que interactúan simultáneamente con cultivos perennes como café, cacao, plátano y otros. Esta asociación genera diversos sistemas que se estructuran con dos o más especies y persiguen optimizar el uso de recursos y aumentar la productividad por unidad de terreno.
El café y cacao con árboles de sombra es tradicional en América Latina; tanto Coffea spp. como Theobroma cacao crecen naturalmente como árboles del sotobosque en ecosistemas forestales. Los árboles de sombra son utilizados también para otros cultivos como la vainilla (Vanilla planifolia), el cardamomo (Elettaria cardamomum), el té (Thea sinensis) y la yerba mate (Ilex paraguayensis).
Estos sistemas se han reportado como una buena alternativa cuando el uso de monocultivos no es económicamente factible debido a la alta cantidad de subsidios externos que demandan (fertilizantes, principalmente). En estos casos, con la introducción de árboles, que además de regular las condiciones de luz que demandan ciertos cultivos, principalmente aquellos umbrofílicos como el cacao, se pueden suplir parte de los requerimientos de nutrientes del cultivo. Sin embargo, en muchas ocasiones, la elección del sistema está más bien regida por la necesidad de diversificar la producción (abastecer de madera, leña, frutas etc.), o de proveer un seguro contra fluctuaciones de los precios en el mercado (Fassbender 1992; Montagnini 1992).
Modalidades y distribución
La combinación de palmeras con frutales es una modalidad de los sistemas agroforestales con cultivos perennes. Según Clement (1985), la asociación se ve favorecida por las características de las palmeras: tallo delgado y sin ramas, copa rala, facilidad de propagación, autopoda y producción múltiple (fruto, palmito, etc.). Así, palmas de pejibaye (Bactris gasipaes) son utilizadas en Costa Rica y la amazonia brasileña asociadas con frutales como el marañón (Anacardium occidentale), anona (Annona muricata), árbol de pan (Artrocarpus artilis), y con otros cultivos perennes como café y cacao. La combinación del cocotero (Cocos nucifera) con frutales y otros cultivos perennes es reportada por Nair (1985) en el suroeste de Asia.
Fassbender (1992) señala que los géneros más utilizados para sombra de café y cacao corresponden a Acacia, Albizia, Erythrina, Inga y Leucaena, tratándose de leguminosas que además de la reducción de la actividad lumínica fijan nitrógeno en el suelo y aportan cantidades considerables de residuos vegetales naturales o por podas como material de cobertura. Montagnini (1992) reporta la utilización de frutales, principalmente cítricos, y otros cultivos maderables como paraíso (Melia azederach), araucaria (Araucaria angustifolia) en combinación con yerba mate.
Somarriba (1992) en Costa Rica, reporta a Cordia alliodora, Cedrella odorata, Gravillea robusta, Eucalyptus deglupta, Casuarina spp., Pinus caribaea, Juglus olancha, Enterolobium cyclcarpum y Samanea Saman como especies forestales más utilizadas para sombra de café. Son también diez de las especies más utilizadas como sombra de café y cacao en Colombia. En Chiapas, México, un número de 61 especies en su mayoría nativas, fueron utilizadas como sombra en cafetales en densidades promedio de 270 árboles/há. (Soto Pinto et al., 2000).
Beer (1985) identificó en Puriscal, Costa Rica, 64 especies vegetales diferentes como sombra de café. Las especies incluye cítricos, maderables y fijadoras de nitrógeno. Asimismo, en el área de Turrialba, identificó como el sistema más difundido al que incluye dos estratos de sombra en la asociación con café, E. poeppigiana (200 árboles por há-1; 3-5 m. de altura) y Cordia alliodora (100 a 200 árboles por há-1; 10-25 m. de altura).
Herrera et al, (1985) reporta que en Venezuela es común encontrar sistemas donde otros cultivos están asociados al café y a los árboles de sombra; Erythrina-café con plátano y/o banano (Musa spp.), cítricos (Citrus spp.) o Annona spp. En Bahía, Brasil Alvim y Nair (1986), encontraron también especies perennes como el clavo (Szygium aromaticum) y el pasto pachuli (Pogestemon cablin).
En Yurimaguas, Perú, los agricultores ribereños del río Huallaga, en el huerto casero cultivan frutales como Carica sp. (papaya), cítricos, plátano y Solanum topiro (cocona); entre otras especies se instalan intercalados maíz, frijol de palo (Cajanus cajan), caña de azúcar y yuca. Las especies arbóreas que se plantan son Artocarpus altilis (pan del árbol), Bambusa spp. y Calycophyllum spruceanum (capirona). Estos componentes se manejan en pequeñas cantidades.
Estructura y función
Un modelo simplificado del comportamiento de un sistema agroforestal café - E. poeppigiana - Cordia alliodora. Para este caso, las entradas las constituyen: energía lumínica, agua y algunos elementos químicos que entran con la lluvia, mano de obra, capital. Las salidas, están constituidas por la cosecha de café, y productos cosechados de los árboles (madera, leña y postes); algunos autores incluyen también dentro de las salidas, los nutrientes que son retirados del sistema a través de los productos cosechados o por escorrentía y lixiviación. Los límites territoriales del sistema están constituidos por el área disponible por el productor.
Dentro de las interacciones de los componentes del sistema, Fassbender (1992) considera a la capa de mantillo como el eslabón fundamental que mantiene unidos los componentes arbóreos con el suelo; el follaje que es liberado al suelo por los árboles, incluido el café, ya sea por caída natural causada por la senescencia o por efecto de podas, constituye la capa de mantillo, esta a su vez, por procesos de descomposición y mineralización, liberará nutrientes que podrán ser nuevamente absorbidos por las plantas. Este eslabón es por tanto, vital para mantener el ciclaje de nutrientes dentro del sistema; su eficiencia puede determinar en muchos casos, el incremento o reducción de subsidios externos de elementos nutritivos.
Otra forma de interacción en el sistema, la constituye la competencia por nutrientes y agua, principalmente a nivel radicular, del componente arbóreo y el cultivo, aunque su efecto según varios autores está más relacionado con la densidad de siembra y disponibilidad de nutrientes en el suelo. Otra forma de interacción, sobre la cual se basa el sistema, la constituye la sombra que ejercen los árboles sobre el cultivo, aspecto que debe ser manejado con fuentes externas de energía, a través de podas periódicas que regulen su intensidad y ofrezcan los niveles de luz requeridos por el cultivo (Beer 1985; Fassbender 1992; Hart 1985).

El funcionamiento de este sistema podemos definirlo como la transformación de las entradas y salidas del sistema que permiten desarrollar los procesos ligados a la producción; su eficiencia será mayor cuando existan las condiciones adecuadas que requiere cada proceso, ya que bajo este contexto la demanda de subsidios externos puede ser minimizada. La energía lumínica es fundamental para este y todos los sistemas naturales, su transformación de una forma diluida a una concentrada (fotosíntesis) y la utilización (respiración) de ésta para favorecer el crecimiento y producción del cultivo y los componentes arbóreos es una de las bases del funcionamiento del sistema, donde además la utilización de subsidios externos es necesaria en muchas ocasiones (podas periódicas), para regular la cantidad de luz que el cultivo requiere ( Fassbender, 1992).


Establecimiento y manejo de la densidad de sombra
La regulación de la sombra por raleo consiste en eliminar un porcentaje de la población establecida originalmente. Es una práctica común cuando se establece cuchiverde (Gliricidia sepium), pito (Erythrina berteroana) ó ceibo (E. poeppigiana), a una alta densidad, para usarlos como sombra temporal y después como sombra permanente. Cuando se ha usado una especie con este doble propósito, el raleo se puede hacer eliminando una hilera por medio, en una sola dirección o en ambas, según la densidad y el estado de desarrollo del cacao y de la misma sombra.
También se puede practicar el raleo eliminando árboles seleccionados previamente en las áreas más oscuras, o por alguna característica particular como el tamaño. Esto es importante cuando se quiere aprovechar el producto del raleo para leña o para producir carbón. En el sistema cacao-Gliricidia, donde este último se puso como sombra temporal y permanente, el raleo se orienta a dejar la sombra en la plantación adulta, a una distancia entre 6 y 12 m., o sea entre 277 y 69 árboles/há. La densidad de sombra definitiva en la plantación adulta, dependerá de las condiciones del suelo, del régimen de lluvias y de la densidad de siembra del cacao.
Un inconveniente posterior al raleo de sombra en cacaotales es la capacidad de rebrote que presentan varias especies. En el caso del cuchiverde, el rebrote es agresivo cuando hay buena penetración de luz, lo cual no ocurre en plantaciones de cacao sembradas a distancias y arreglos convencionales, como por ejemplo a 3 x 3 m.. En los arreglos en callejones o en plantaciones jóvenes, el porcentaje de rebrote es mayor debido al grado de luz que llega al suelo. Esto se contrarresta eliminando periódicamente los rebrotes hasta debilitar el tocón, o también cortando el árbol lo más bajo posible y tapar la cepa con rastrojo o tierra, para impedir o limitar la entrada de luz.
El raleo toma especial interés cuando el cacao se establece bajo bosque secundario, donde solo se hizo aclareo del bosque, eliminando malezas, bejucos y arbustos, dejando en pie sólamente los árboles más desarrollados. En esta modalidad, por estar presente una mezcla de especies distribuidas al azar, el raleo no puede ser sistemático (por surcos o hileras fijas). La población a eliminar dependerá de criterios como especies presentes (es preferible dejar las plantas leguminosas, o aquellas que brinden beneficios adicionales como los frutales). También deben eliminarse los árboles malformados, atacados por plagas o enfermedades y aquéllos muy viejos o que por alguna característica no son recomendables para asociarlos con cacao por tener una copa muy baja o demasiado densa, por ejemplo.

Poda de las copas
El manejo de la sombra es muy importante para reducir el riesgo de enfermedades, como Mycena citricolor, dado que se favorece la circulación del aire. La sombra debe mantenerse baja y abierta, con el fin de que su manejo sea sencillo y no se den condiciones excesivas que propicien humedad favorable para el desarrollo de enfermedades. En la sombra también es necesaria la formación de un tronco único, con una altura que sobrepase los ocho metros para que haya un espacio libre entre la parte superior de la copa de los árboles de cacao y la parte inferior de la copa de los árboles de sombra. Este espacio libre favorecerá las corrientes de aire, evitando excesos de humedad dentro del cultivo.
La intensidad y frecuencia de la poda dependen de la especie utilizada, de la densidad originalmente establecida y de la anterioridad con que se haya puesto en el campo, en relación con el trasplante del cacao. En los arreglos de siembra en callejones, donde se asocia otro cultivo, la intensidad y la frecuencia de la poda también dependerán de los requerimientos de luz del cultivo asociado. Por ejemplo en el asocio cacao-gliricidia-pimienta negra, la sombra debe ser alrededor del 30%, para no causar disminución a la producción de pimienta y cacao
En la poda de las especies de copa abierta como el pacay (Inga sp)., se quitan primero aquellas ramas que caen o están más cerca del follaje del cacao. También las ramas muy gruesas y muy frondosas se pueden eliminar. En especies de gran capacidad de rebrote como el ceibo y el cuchiverde, especialmente cuando han sido reproducidas por estacas, lo que no permite un anclaje tan fuerte como la reproducción por semilla, se debe descumbrar (cortar) totalmente las copas en 50% de la población, para evitar el acame. Esta proporción se consigue eliminando hileras alternas o plantas por medio.
La sombra disminuye la actividad metabólica de la planta y con esto el consumo de nutrimentos y el empobrecimiento del suelo. La sombra también ejerce un efecto importante en la vida productiva de la plantación. Existe una relación inversamente proporcional entre la producción de cacaotales sin sombra y la longevidad de los árboles. La aplicación de fertilizantes contrarresta parcialmente el envejecimiento de la plantación. Existe una relación positiva entre el grado de luz que incide en la plantación y la aplicación de fertilizantes.
Niveles óptimos de intervención
Los agricultores de escasos recursos que tienen fincas pequeñas (hasta 4 há) disponen sólo del cafetal para producir su leña, fruta, madera para construcción y medicinales entre otros productos, por lo que, mientras menor superficie se tenga, mayor será la diversificación del cafetal, tendiendo incluso a parecerse a un huerto casero. Como consecuencia, se tiene una densidad de sombra excesiva y muy diversa. En cambio, los medianos y grandes cafeticultores, que usan variedades mejoradas y manejan más intensivamente su cafetal, tienden a usar pocas especies, ya que el fin principal es dar sombra y no tanto obtener productos adicionales. Ellos pueden reducir la densidad de especies arbóreas, porque los fertilizantes elevan la producción de las plantas de café.
El ceibo y en menor grado la Inga spp., son fuertemente podados para producir ramas bajas y se asocian con Cordia, por lo tanto se produce una comunidad de tres estratos (café-cordia-ceibo) con posibilidades económicas aparentemente excelentes (Zanotti, 1985). Tal como se verá mas adelante, la diversificación es la manera en que el agricultor maneja la variabilidad ya sea ambiental o económica. Hay muchos finqueros que utilizan el plátano como sombra temporal para el cacao, asociados en un sistema agroforestal. Lo importante de esta asociación es que ambos cultivos están sujetos a fuertes variaciones temporales en los precios, por lo tanto, el nivel de intervención sobre uno u otro dependerá de cual de ellos es más redituable en un momento dado (Somarriba, 1993).
En Africa Central, según Akyeampong et al (1999), un sistema de producción donde Grevillea robusta se intercala con bananas y frijoles, el rendimiento de los cultivos puede mantenerse e incluso aumentar y además se pueden obtener eventualmente madera y leña. El máximo rendimiento de bananas y frijoles ocurrió a una densidad de 300 y 295 árboles/há, respectivamente. La competencia debajo del suelo, entre el frijol y las otras dos especies, fue más importante que la competencia por luz.
La diversidad de árboles de sombra es generalmente mayor fuera de la zona óptima para café. En la zona óptima para café el manejo intensivo ha dado como resultado plantaciones con sombra de una sola especie o sin sombra. En pequeñas fincas la elección de especies de sombra, así como su distribución y manejo, están fuertemente influidas por limitaciones socioeconómicas como son el tamaño total de la finca y la disponibilidad de recursos (Beer, 1987). Los suelos con profundidad efectiva mayor de 100 cm., la ausencia de una estación seca y una densidad de plantación del cacao alrededor de 1.100 plantas/há, son condiciones bajo las cuales el cacao requiere una sombra definitiva menos densa.
En ocasiones puede ser difícil determinar el nivel adecuado de densidad de los árboles sombra, y tal decisión deberá ser tomada basándose en el principal producto que se desea obtener. Por ejemplo, Glover (1981) encontró que en el primer año de evaluación de un experimento en que se probó el efecto de laurel (C. alliodora), el rendimiento de café fue 47% más alto en donde hubo laurel que donde no lo hubo, mientras que en el segundo año, los rendimientos fueron un 22% más bajos. Sin embargo, si se considera el incremento volumétrico anual del laurel, el ingreso potencial estimado resulta más alto en el sistema con sombra de esta especie maderable.
Un aspecto sumamente importante en estos sistemas es el ciclaje de nutrimentos. El café, por ejemplo, produce aproximadamente la mitad de materia orgánica de todo el sistema cuando es asociado con laurel (C. alliodora) y con ceibo (Erythrina poeppigiana). El laurel proporciona nutrimentos de una forma más uniformemente distribuida a lo largo del año y por lo tanto son menos susceptibles de lixiviarse, que en el caso del ceibo, el cual muestra picos en la cantidad de nutrimentos aplicados durante el año (Glover y Beer, 1984).
Generalmente, se acepta que existe una relación directa entre fertilidad del suelo y cantidad de materia orgánica que se deposita por un período largo de tiempo. De numerosos estudios se ha podido concluir que la cantidad de materia orgánica producida durante un año, es hasta tres o cuatro veces mayor en un cafetal sombreado que en uno sin sombra. También se ha observado que la cantidad de nutrimentos que se depositan en el suelo es mayor en los cafetales sombreados (Glover y Beer, 1984).

Riesgos de la intervención
Ya se vio que los pequeños agricultores tienden a tener una elevada densidad de sombra. Este riesgo consiste en que por la sombra excesiva se generan condiciones de alta humedad que favorecen la presencia de plagas. La alta densidad de siembra del cacao (2.500 y 1.600 árboles/há) favorece la incidencia de la enfermedad “escoba de bruja”. El creciente interés por plantar clones a altas densidades deberá tomarse con precaución. Los sistemas agroforestales constituyen una alternativa satisfactoria, ya que en esta situación el cacao plantado a 3 x 3 m. (1.111 árboles/há) se combina con especies forestales y frutales de valor económico (Dias et al. 2000).
Por otro lado, no es conveniente prescindir completamente de la sombra. Espinoza (1983) reporta que algunos agricultores, impulsados por el éxito logrado por medianos y grandes cafeticultores con cultivos intensivos de café, eliminaron totalmente la sombra de sus cafetales. La consecuencia fue que no sólo perdieron sus cafetales por la imposibilidad económica de mantener el nivel de insumos que el café sin sombra requiere, sino que perdieron además los beneficios paralelos (fruta, madera, leña) de que disfrutaban.
En sistemas con perennes debe cuidarse que la densidad de árboles no sea lo suficientemente alta como para afectar al cultivo; por ejemplo Beer (1993) encontró que el aumento en la densidad de Cordia alliodora, con el objetivo de producir mayor cantidad de madera, redujo la cosecha de café, debido a que la competencia se manifestó a través de efectos directos (supresión de la formación de flores) e indirectos (reducción en el crecimiento de los cafetos). En México, no es recomendable tener más del 50% de sombra, ya que disminuyen los rendimientos del cafeto (Soto Pinto et al., 2000).
Babbar y Zak (1994), encontraron variaciones respecto a la mineralización de N y a la nitrificación neta. Ambos procesos mostraron variaciones temporales marcadas; el promedio de la tasa de mineralización fue de 14.8g N/m2 /año en sistemas con sombra, mientras que en las plantaciones sin sombra contabilizó 11.1g N/m2 /año. Esto quiere decir que cualquier exceso en la aplicación de fertilizantes nitrogenados, que las plantas no alcanzan a aprovechar, se puede perder por lixiviación ó por denitrificación. En el primer caso pasan a contaminar las fuentes de agua y en el segundo los óxidos de N emitidos a la atmósfera contribuyen con el efecto de invernadero y la desaparición de la capa de ozono.
Rangos tolerables
Así, los rangos tolerables de intervención sobre los cafetales dependerán del nivel socioeconómico del productor y de las condiciones ambientales en que se encuentra el sistema. En los grandes cafetales es común encontrar asociaciones del tipo café-Erythrina, porque esta especie sirve para mejorar la calidad del suelo y el finquero no necesita de otros productos adicionales al café.
Los medianos productores usan asociaciones de las que pueden obtener otros beneficios, además de sombra. En contraste, en los pequeños productores puede darse el caso de que el cafetal funcione casi como un huerto casero debido a que hay una necesidad real de fruta, leña, madera, medicinales y otros beneficios que aportan los elementos de sombra. Por otro lado, es obvio que un cafetal muy diversificado, con alta densidad de árboles y sin aplicación de insumos como fertilizantes o plaguicidas, es más benéfico para el ambiente. Además, el producto se puede vender como orgánico, obteniendo un sobre precio.

Un sistema de bajos insumos puede no tener una productividad muy grande, pero al menos ofrece seguridad alimentaria al productor, ya que si bien las ganancias por café no son elevadas, no se tiene el riesgo de perder completamente la producción, pues hay productos alternativos que le dan estabilidad económica.



Lo importante es que el productor agroforestal tiene mayor capacidad de resistir variaciones en los precios que un productor de monocultivo, ya que si los precios no están positivamente correlacionados, la producción simultánea de ambos cultivos resultará en una menor variabilidad del ingreso total de la finca.
Opciones para el manejo de cultivos bajo sistemas agroforestales multiestratos
La tendencia actual de las agencias de servicio de extensión agrícola es la de recomendar el cultivo de café y cacao sin árboles de sombra, para con ello obtener la cosecha más grande posible. Tales recomendaciones están basadas en una enorme cantidad de investigaciones realizadas en muchos países tropicales. Se ha demostrado que con el manejo intensivo de monocultivos se puede incrementar la producción en 2 ó 3 veces, si se compara con los sistemas mixtos tradicionales en los sitios más apropiados (Beer, 1981). Según Enriquez (1985), para el cacao, tradicionalmente el sistema más rápido, fácil y económico utiliza la sombra del bosque natural, seleccionando unos pocos árboles y eliminado el resto para después plantar cacao. Los rendimientos han sido bajos con este sistema, debido en parte a la dificultad del manejo de la sombra, pero las plantaciones han permanecido productivas por muchos años (a menudo más de 100).
- La utilización de especies arbóreas de uso múltiple
Los árboles de sombra utilizados en sistemas agroforestales de cacao y café son utilizados solo como árbol de sombra para los cultivos. En algunas regiones como en la costa del Ecuador, los pequeños productores utilizan 80% de los árboles con ese propósito, 15% utilizan los árboles como inversión y el 4% restante los utiliza como leña (Mussack, 1988). Según Herzog (1994), los árboles utilizados para sombra en Costa de Marfil, son en su mayoría especies silvestres que rinden diversos productos. Encontró que de 44 especies, 22 son usadas para leña y 16 para construcción; además 19 de ellas proporcionan productos para la medicina tradicional y 15 tienen partes comestibles (frutas, hojas, flores, savia).
En general, la mayoría de las especies utilizadas como sombra, cumplen con varias funciones, las principales de las cuales son la producción de leña y de fruta. Algunas de las especies más utilizadas son los cítricos como la naranja, la mandarina y la toronja (Citrus sinensis, C. aurantifolia, C. grandis), el mango (Mangifera indica), la palta (Persea americana) y el jobo Spondias purpurea. Inga sp. es un árbol que proporciona buena sombra, produce leña para el pequeño agricultor y además tiene la capacidad de fijar nitrógeno al suelo.
El ceibo (Erythrina spp.) es quizás la única especie que no genera productos adicionales (aunque ocasionalmente se puede usar como leña); su función básica, además de proporcionar sombra, es la de mejorar la fertilidad del suelo, dada su capacidad de fijar nitrógeno y el “mulch” proporcionado por las hojas. Cedrela odorata es una especie de alto valor comercial que se utiliza en los cafetales (Sabogal, 1983).
- Fertilización natural y uso de abonos orgánicos
La disminución de aplicación de fertilización artificial es uno de los principales objetivos de un sistema agroforestal, eso puede ser conseguido con la deposición de hojarasca de las especies que se están utilizando. En un sistema agroforestal comercial en la Amazonia, se encontró que en el suelo cubierto con la hojarasca de la chima (Bactris gasipaes) había una mayor disponibilidad de fósforo (P) que debajo de la hojarasca de cupasú (Theobroma grandiflorum), lo que contribuyó también a una mayor liberación de nitrógeno y mayor productividad en esta especie (McGrath et al., 2000).
En el caso del café, la época de mayor caída de hojarasca de los árboles de sombra, precede a la floración y la fructificación del cultivo. Esta sincronización es importante cuando no se fertiliza artificialmente, debido a que le permite la liberación de nutrimentos cerca de las raíces del café, justamente en el momento de máxima demanda de nutrimentos. Además en el caso del Coffea arabica y Theobroma cacao la transferencia de nutrimentos por la hojarasca y la rápida descomposición compensa ampliamente la “exportación” por cosecha, constituyendo así un “fertilizante natural” (Herrera et al., 1985).
Potencialidades
Con el incremento de la población, la frontera agrícola se expande hacia áreas anteriormente poco perturbadas, lo que resulta frecuentemente en degradación ambiental. Al mismo tiempo el uso del suelo está cambiando rápidamente en respuesta a las fuerzas externas del mercado y las preocupaciones ambientalistas. Según Muschler (1997), los sistemas simples (sin sombra) se pueden mantener solo si hay disponibilidad de agroquímicos y dinero. En cambio en condiciones subóptimas de clima y suelo, el uso de la sombra se ve favorecida, que es caso de la mayoría de las fincas en América Latina.
En Centroamérica, los agroecosistemas cafetaleros han perdido en las dos últimas décadas mucho de su diversidad biológica, como resultado de las recomendaciones de usar fertilizantes y eliminar los árboles para elevar la productividad. Sin embargo, en los últimos años, los bajos precios del café y la demanda cada vez mayor de café orgánico, están revirtiendo esta situación (Muschler y Bonnemann, 1997).
La tumba del bosque para sembrar arroz, cambia las condiciones del terreno, provocando la desaparición de muchas plantas, que son remplazadas por otras mejor adaptadas. Esto obliga al productor a cambiar de cultivo, dejar el terreno en barbecho y volver a cultivarlo después de algunos años. En la amazonia, los colonizadores que quieren cultivar arroz continúan talando más bosque, entonces aparecen las peores malezas, Rottboellia cochinchinenesis e Imperata brasilensis, lo que induce a una mayor deforestación (Fujisaka et al., 2000)
Las prácticas agroforestales pueden ayudar a mejorar los sistemas de uso de la tierra, hacia una mayor sostenibilidad, incorporando árboles en fincas donde fueron eliminados y en terrenos degradados (Foresta y Michon, 1993). Estos cambios hacia formas más “tradicionales” deben ser graduales, para lograr una buena aceptación por parte de los productores. Un estrato arbóreo diversificado, además de disminuir la dependencia económica sobre un monocultivo, dichas plantaciones pueden funcionar como hábitat para aves migratorias y otros organismos benéficos (Greenberg et al.,1997).
Otro de los beneficios adicionales de estos sistemas con sombra es la fijación de CO2, como una forma de mitigar el efecto de invernadero. Kursten y Burschel (1993), calcularon que de 14-52 t C por há se almacenan en la biomasa aérea de los árboles que sombrean al cacao y al café. Comparado con el monocultivo, existe mayor cantidad de materia orgánica en el suelo en forma de humus y mantillo en estos sistemas agroforestales, que fijan 10-50 t C/há más. Sin embargo, la contribución más importante de estos sistemas radica en la protección de los bosques remanentes, ya que ofrece a los campesinos una alternativa a la agricultura migratoria, evitando así la liberación de hasta 1.000 t. C/há.
En conclusión, los sistemas tradicionales de multiestratos que se encuentran en el continente, reflejan la evolución de la agricultura sedentaria a través de intervenciones en la vegetación nativa. La persistencia de estos sistemas demuestran que son apropiados a las condiciones ecológicas y económicas del trópico americano. Aunque los sistemas multiestratos más intensivos, no ocupan grandes áreas, su éxito y su historial indican que tienen un alto potencial para el uso sostenible de la tierra y deben recibir considerable atención de parte de los investigadores, para así desarrollar sistemas de manejo para una amplia gama de especies económicamente importantes (Kass y Schlönvoigt, 1999).


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