Aspectos relevantes de la litigación oral en el nuevo proceso penal acusatorio



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ASPECTOS RELEVANTES DE LA LITIGACIÓN ORAL

EN EL

NUEVO PROCESO PENAL

ACUSATORIO.



Carlos F. Natarén Nandayapa

Beatriz Eugenia Ramírez Saavedra

ASPECTOS RELEVANTES DE LA LITIGACIÓN ORAL 1

EN EL 1


NUEVO PROCESO PENAL 1

ACUSATORIO. 1

Introducción 3

A. La estrategia en el litigio 7

B. La teoría del caso 9

C. ¿Cómo se construye la teoría del caso? 13

D. Método para la construcción de la teoría del caso. 16

E. La instrumentación de la estrategia durante el desarrollo del proceso penal 21

F. El manejo de las peticiones específicas 24

F.1 La prisión preventiva. 24

F.2 salidas alternas. 27

F.2.1 Acuerdos reparatorios 29

F.2.2 Criterios de oportunidad 32

F.2.3 La suspensión del proceso a prueba 35

F.3 El procedimiento abreviado. 38

G.-La ejecución de la estrategia de litigación en la “audiencia del juicio oral” 40




Introducción1

Una vez publicadas las reformas constitucionales en materia de justicia penal y seguridad pública, en el Diario Oficial de la Federación, el 18 de junio del 2008, de acuerdo con el artículo octavo transitorio, se cuenta con un periodo de ocho años para establecer en la legislación secundaria el sistema procesal penal acusatorio, realizar los cambios organizacionales requeridos y construir y operar la infraestructura necesaria, así como llevar a cabo la capacitación correspondiente para jueces, agentes del ministerio público, policía, defensores, peritos y abogados.


Para analizar los requerimientos de capacitación para los abogados litigantes conviene utilizar como referentes los parámetros en la materia tanto en los Estados Unidos como en Chile. En el primer caso, debido a que si bien no es un tema vigente en el proceso de integración de América del Norte, iniciado con la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio el 1° de enero de 1994, es previsible que con el avance y eventual profundización del mismo sea uno de los temas que tendrán cada vez mayor presencia en la agenda; mientras que el caso de Chile adquiere relevancia debido a que su reforma ha sido calificada como una de las “mejores prácticas” en Latinoamérica, la cual transformó un sistema inquisitivo tradicional, donde el juez que investigaba emitía sentencia, a un modelo fundado sobre el principio de distinción de funciones entre la acusación y la decisión sobre la existencia de responsabilidad penal, con énfasis en el respeto pleno a los derechos fundamentales y la incorporación de nuevos principios, por ejemplo, la presunción de inocencia.
1.- La formación del abogado litigante en Estados Unidos, donde su sistema procesal penal ha sido desde su origen acusatorio, se contempla desde el nivel universitario en forma extracurricular a través de las materias mock trial y moot court.
La primera materia es la simulación de la primera instancia de un juicio, donde se busca que el alumno adquiera las habilidades que requiere un abogado litigante, tales como el interrogatorio de las personas orientado a que en su relato le transmiten el contenido de la prueba al juez, ya se trate de testigos presenciales del hecho que se presume delictivo o de peritos que interpretan el significado de pruebas indirectas, dado que en el sistema de juicio por audiencias, en virtud del principio de inmediación, solamente la prueba desahogada oralmente ante la presencia del juez, puede ser utilizada como fundamento de la sentencia. Una prueba pericial, por ejemplo, no consiste en el dictamen escrito elaborado por el técnico y entregado previamente a las partes, sino en la declaración, con base en el mismo, que rinde el perito ante el juez. La verosimilitud de las pruebas rendidas oralmente por las partes, los testigos y/o peritos depende en gran medida de la forma en que se transmiten oralmente los mensajes, conviene recordar que la mayoría de los especialistas en comunicación señalan que el significado de lo que decimos depende en un 20% de las palabras empleadas y en un 80% de lo que se conoce como lenguaje no verbal, que incluye el lenguaje corporal (gestos y movimientos) y la forma del lenguaje oral, determinada, entre otros factores, por el tono de la voz, la modulación y las escansiones.
El interrogatorio exitoso de las personas que participan como transmisores de elementos de prueba en un juicio por audiencias exige diferentes destrezas, que se articulan en torno al diseño del caso que seguirá la defensa, el cual se basa en la “teoría del caso” que se elabore sobre el mismo. De modo que la prueba, por ejemplo, debe ser vista como un conjunto de elementos de prueba que se seleccionan y se integran en función de la “teoría del caso”.
El moot court, por su parte, consiste en simular la discusión que se lleva a cabo durante la segunda instancia, ya que en los Estados Unidos, por regla general, se excluye la discusión sobre los hechos que se considera fueron determinados en la instancia previa, por lo cual la naturaleza de este ejercicio de argumentación es fundamentalmente jurídica. Algunas modalidades de la misma, dados por existentes los hechos, podrían ser la calificación jurídica de los mismos, lo que se conoce como su encuadramiento legal; o la interpretación del sentido de una norma o, bien, el debate sobre la pertinencia de su aplicación.
Las exigencias en materia de capacitación para el litigio oral en los Estados Unidos son de tal envergadura, que se requiere, además de un título de licenciado en Derecho, la aprobación del examen que establece la barra de abogados del estado correspondiente. Un abogado recién egresado o los despachos dedicados al litigio pueden acrecentar sus posibilidades de éxito mediante los cursos en la materia que brindan organismos especializados, los cuales se orientan, en términos generales, a fortalecer destrezas tales como el diseño de la estrategia de la defensa y la alineación de los recursos disponibles en torno a ésta.
2.- En el caso de Chile, las exigencias en materia de capacitación fueron más apremiantes a partir de la transformación del sistema inquisitivo en un acusatorio en el año 2001, sin pasar por las etapas del “proceso mixto moderno”.2 Dadas las características de la reforma chilena, implementada territorialmente en etapas sucesivas durante un periodo de cinco años, su proceso de capacitación resulta interesante si se considera que puede evaluarse como exitoso, puesto que antes de la instrumentación de la reforma no existía la institución del Ministerio Público y también debido a la transformación profunda del Instituto de Defensoría Pública.
La formación de los abogados que participan en el litigio oral se ha dado tanto desde la formación universitaria como, fundamentalmente, a través de la capacitación institucional. Tanto el Poder Judicial, como el Ministerio Público y la Defensoría han instrumentado intensos programas para que sus integrantes adquieran y desarrollen las destrezas que exige su rol: “dirigir-acusar-defender” durante el proceso. El papel que ha desempeñado la Defensoría en materia de capacitación, tanto en cobertura como en sus contenidos, ha resultado tan eficaz, que son pocos los abogados particulares que litigan hoy en día en materia penal.
De acuerdo con la doctrina chilena, las destrezas más importantes para el litigio oral pueden agruparse en tres categorías. Una, definición de una teoría del caso, esto es, la capacidad para planear estratégicamente el juicio y su preparación; dos, la introducción al juicio de la información relevante que sustenta la teoría del caso, a través del interrogatorio y, en su caso, contrainterrogatorio a las partes, testigos y peritos, y tres, el uso de la información durante la argumentación inicial y en las conclusiones del juicio, lo que se conoce como el alegato inicial, que es, en parte, el anuncio previo de la información que intencionadamente se generará durante el juicio a través de sus participantes, y el alegato de clausura, que es la interpretación de la información que fue generada.3 Se trata de tres actividades de la estrategia de defensa o acusación interrelacionadas, siendo determinante la teoría del caso, a la cual se subordinan de manera lógica las otras dos.
Las destrezas a adquirir o, en su caso, potenciar para desenvolverse exitosamente en el litigio oral, están determinadas, más allá de los dos referentes que hemos comentado sucintamente, por el cambio indispensable en la visión sobre lo que es un juicio, al pasar de la modalidad inquisitiva a la acusatoria. Bajo la primera, un juicio es considerado esencialmente como el “descubrimiento de la verdad” en el caso del Ministerio Público y de la “desacreditación de la misma” por la defensa, mientras que desde el enfoque acusatorio es, fundamentalmente, un “ejercicio de debate siguiendo líneas estratégicas”. La diferencia estriba en un reconocimiento de que no existe LA verdad, así con mayúsculas, sino que siempre se trata de verdades relativas, construidas por el punto de vista de quien observa, por lo tanto, son concepciones necesariamente parciales en un torno a un mismo suceso, las cuales entrarán en disputa por el convencimiento del juez.
La pregunta en torno a las destrezas a desarrollar para afrontar exitosamente los cambios en la naturaleza del juicio, es la siguiente: ¿si éstas deberán girar en torno al descubrimiento de la verdad o a lograr el convencimiento del juez?, o bien, si no se trata de ningún de los dos extremos mencionados, sino de reconocer que se trabaja con verdades relativas que deben resultar convincentes. Por lo tanto, es importante la etapa de la investigación de lo ocurrido, reconociendo que la relevancia de su resultado no está totalmente en su contenido, ya que ésta se define procesalmente en la argumentación en torno al mismo durante las audiencias del juicio. De nada sirve que el contenido de la investigación se acerque a lo que en realidad aconteció, si se carece de la habilidad para exponerlo durante el juicio de forma clara y convincente. La pregunta clave es, entonces, ¿cuál es la relación entre la forma y el fondo?, ¿es posible convencer desde la mentira o no logar convencer con la verdad? El sistema acusatorio se basa en la consideración de que todas las mentiras deberían ser impugnadas o develadas por la contraparte, de modo que no sería posible argumentar desde contenidos falsos.
Desde esta perspectiva la actividad del abogado va más allá de acercarle al juez elementos verosímiles sobre la ocurrencia de los hechos, debido a que implica necesariamente el análisis previo de la situación y la toma de decisiones que busquen obtener la convicción del juez.

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