Aurpegiko Begia Segunda época, nº 6



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Aurpegiko Begia

Segunda época, nº 6

Índice

Editorial



Leandro Borbón Ruiz y Fernando VI, por el Camarada Kropotkin

Consideraciones post-electorales, por el Alcázar toledano

El alcalde, unión anexión y separación de las comunas, por Txiskulari

Va de pelotas, por el guerrero de la educación

El cocinero, por Andoni

Entrevista con Moisés, por Ezequiel-vio-la-rueda

Nuevas festividades, por el ciberconspiracionista

Tribus de instituto, por Txiskulari

La monja, por Andoni

Links recomendados, por Andoni y Txiskulari

Crítica X-men 2

Crítica negu gorriak

Kritica hogei urte barru

Crítica El cazador de sueños

Libro recomendado: La conjura de los necios

Editorial



Es terriblemente curiosa, lo relativa que es la importancia de la vida humana. Pongamos algunos ejemplos: Hace unas pocas semanas, los informativos de todas las cadenas nos bombardearon con la muerte de 62 militares españoles en un accidente de aviación en Turquía. Está claro que es una noticia terriblemente importante, pero a pesar de todo lo que se dijo, en ese accidente no murieron 62 personas; murieron 75. Eso sí, los otros 13 eran ucranianos, y se ve que no eran personas, o lo eran en menor medida. Otro caso: Se han reformado leyes, se han ilegalizado partidos y se han hecho cientos de actuaciones antiterroristas en todo el territorio estatal, y aunque no tengo claro que nada de lo nombrado sirva para acabar con los atentados, está claro que la existencia de violencia política es algo que degrada al género humano; El asesinato de tres personas en lo que va de año me parece terrible y entiendo que hay que acabar con las muertes, pero con todas las muertes. Y digo esto porque en lo que va de año, han muerto decenas de mujeres a manos de sus maridos, y eso no parece que sea un problema, ya que es algo que apenas se nombra más que como curiosidad y no se le pone remedio. ¿Acaso la muerte de una ama de casa es menos grave que la de un político o un policía? En mi opinión, todas las vidas valen lo mismo, pero en ocasiones me da la impresión de que sólo yo opino así... Porque a juzgar por lo que se hace para acabar con ella, está claro que, diga lo que diga la gente, a nadie le preocupa demasiado la violencia de género. Bueno, en realidad, ni la violencia de género ni nada. El gran debate en la calle no es qué hacer para acabar con los malos tratos contra las mujeres, ni qué hacer para acabar con los atentados de ETA, ni el paro, ni mucho menos el chapapote y sus consecuencias en forma de pobreza, paro y miseria en las comunidades del cantábrico. La principal preocupación del españolito medio no es si a los militares les han prohibido hablar del accidente aéreo, si el tortazo que se dieron los dos trenes en Chinchilla fue causado por un fallo humano o por la falta de infraestructuras, o si las armas de destrucción masiva iraquíes existían solamente en la imaginación de Bush y sus mariachis británicos y españoles. Los grandes debates en la calle oscilan en dos direcciones: Si la Yola se la meneó al Dinio en el autobús de los cojones, y por qué equipo va a fichar el futbolista inglés ese casado con una tía que cantaba en un grupo pijo. Hemos vuelto a la época del pan y el circo, el opio del pueblo no es ya la religión. El nuevo opio del pueblo es la televisión. Viva el Dios Pocholo y Tamara, su profeta. Recuerdo un chiste de Mafalda, de hace años ya. Mafalda estaba sentada en el suelo, ante una televisión apagada. Su padre le pregunta qué demonios hace, y ella contesta “¡Pensar! Me hacía ilusión hacerlo ante la tele, aunque sólo fuera una vez”. Quino, el autor de Mafalda, estuvo especialmente agudo el día que escribió esa tira.
Tenéis en vuestras pantallas un nuevo número de Aurpegiko Begia, el sexto, y hay algunas novedades en el fançine. En esta ocasión, no hay artículo del Imbecil de Turno. No ha llegado a tiempo, todos queríamos que siguiera con nosotros de forma estable pero no ha podido ser. El trabajo no le ha permitido escribir nada a tiempo para poder ser publicado, pero esperamos que en el número siete haya algo de este caballero en el fançine. En su lugar, tenemos una colaboración del “guerrero de la educación”, un nuevo colaborador que utiliza ese sentido que últimamente parece que tenemos algo atrofiado, el sentido del humor. En cambio, el ciberconspiracionista deja el humor a un lado en esta ocasión, para variar y sin que sirva de precedente, y hace un plagio descarado del último artículo del Alcázar toledano, aunque no creo que este le denuncie. No se atreve. Hemos recuperado aquella idea que ya llevamos a la práctica en el número 3, la de los libros clásicos recomendados, hablando en esta ocasión de “La conjura de los necios”. El Txiskulari inicia una nueva sección, destinada a nuestro público catalán. Por primera vez en esta segunda época, incluimos imágenes en algunos de los artículos, concretamente en uno de los del Txiskulari y en el del Camarada Kropotkin. El Camarada llevaba tiempo ya planteándose presentar a los lectores la apariencia que tenían en vida los reyes a los que despelleja en cada número, pero hasta ahora no había sido posible por problemas de espacio. De todas maneras, hemos tenido muchos problemas con las imágenes, y no sé si todos los lectores podrán verlas en sus ordenadores. Nuestras disculpas hacia todos aquellos que no puedan acceder a ellas. Por otro lado, hemos detectado un error en los pasatiempos del número 4, en castellano. Preguntábamos por quien había sido el primer vasco en pisar la cumbre del Everest, y dábamos como correcta la respuesta "Mari Abrego". No es correcto. Mari Abrego fue el primer vasco en subir el Everest por la cara norte. La respuesta correcta era Martín Zabaleta, que ni tan siquiera lo pusimos como opción. Además, decíamos que en todos los clubes de montaña de Euskadi había una foto de Mari Abrego con la ikurriña, cuando la foto que hay en casi todos los clubes es la del Sherpa que acompañaba a Martín Zabaleta en su ascensión. Con la ikurriña, eso sí. Pedimos disculpas a todos aquellos aficionados a la montaña en general y a la escalada en particular que se hayan podido sentir insultados en su inteligencia, y agradecemos a los miembros del club de montaña "Sollube 707" que nos hayan sacado de nuestro terrible error.
Por lo demás, más de lo mismo. Seguimos haciendo lo mismo que hemos hecho desde que fundamos el fançine, y se ve que os gusta, ya que hemos detectado que el número de lectores se ha multiplicado en este último número. Supongo que debemos daros las gracias por apreciar nuestros textos y por hacer útil todas estas horas de trabajo gratuito.
Y nada más. Me gustaría que nos escribierais vuestras opiniones acerca de todo lo que leéis en el fançine, tanto si os gustó como si no. Para ello tenemos una dirección mail: aurpegiko_begia@yahoo.es. También tenemos un libro de visitas en la página. Estamos a vuestra disposición. Eso si, os recomendamos escribir con la tele apagada: lo contrario, ataca a las neuronas. Un abrazo.

Leandro Borbón Ruiz y

Fernando VI, el rey depresivo y gris

Por el Camarada Kropotkin


El pasado día 30 de mayo, los periódicos reflejaban una noticia que pasó desapercibida para todos aquellos que no sienten un especial interés por la historia. El señor Leandro Alfonso Ruiz Moragas podrá empezar a utilizar legalmente el apellido “de Borbón”, según un auto del Registro Civil de Madrid, ya que se reconoce que es hijo “no matrimonial” de Alfonso de Borbón y Carmen Ruiz Moragas. Pero... ¿Quién es Leandro Ruiz Moragas?
En otoño de 1916, Alfonso XIII, rey de España, conoce personalmente a una actriz de cierto prestigio, Carmen Ruiz Moragas. Pronto se inicia una relación sentimental entre ambos. Para muchos, se trataba de una más de las múltiples aventuras del rey, al que le iba la marcha cosa fina. La familia de la actriz decidió acabar con los rumores, y arreglaron un matrimonio con un torero conocido, pero ese matrimonio apenas duró unos meses, y Carmen se fue de casa, pasando a vivir en un chalet en Madrid, donde recibía las visitas del rey. En julio de 1925 tuvo una hija, a la que dieron el nombre de María Teresa, al igual que una de las hermanas del rey. Por cierto, la niña nació en Florencia y hasta allí se desplazó Alfonso XII, que estuvo presente en el parto. Cuatro años después, Carmen dio a luz a su segundo hijo, Leandro Alfonso.
Todo el mundo sabía que Carmen Ruiz Moragas era amante del rey, y que de él eran los dos hijos que tenía, pero en público sólo se hablaba de lo buena actriz que era. Alfonso tenía en casa de “la Moragas” una paz que no había en palacio, tanto por la mala relación con su esposa, Victoria Eugenia, como por la complicadísima situación política. Poco a poco, la relación sentimental se convirtió en una relación de amistad, finalizando el romance.
Así estaban las cosas hasta que el 14 de abril de 1931 se proclamó la república. La familia real tuvo que salir por piernas, y “la Moragas” se apresuró a realizar unas declaraciones a favor de la república, para evitar tener problemas por su pasado. Le salió bien. Pero con sólo 38 años, Carmen Ruiz Moragas falleció víctima del cáncer. Los niños pasaron a ser atendidos por una tía. Poco tiempo después empezó la guerra civil, y entonces fue cuando Leandro vio por última vez a su padre, sin saber aun quien era, en la frontera franco española en Irún. Cuando acabó la guerra civil, le contaron la verdad, y se inició su educación como miembro de la aristocracia. Se hizo piloto militar, y posteriormente trabajó como piloto civil en servicios postales. En 1968 conoció personalmente a su hermano Juan de Borbón, padre del actual rey, que le reconoció como hermano. No así su hermana, Beatriz, que ni tan siquiera quiso verle jamás. Salvo esta excepción, sus relaciones con el resto de la familia Borbón fueron las normales entre miembros de una misma familia, pero pocos años después de llegar al trono Juan Carlos de Borbón las relaciones con la familia real se rompieron. Ni tan siquiera fue invitado a los funerales de Juan de Borbón cuando este falleció, y ni tan siquiera recibió un acuse de recibo por su pésame tras la muerte de su cuñada, la condesa de Barcelona y madre del actual rey de España.
En mayo del 2002, Leandro publica una autobiografía, y ahora, a los 74 años, ve reconocida oficialmente su filiación. Tarde pero seguro. Sin embargo, eso no significa que a partir de ahora tenga tratamiento de alteza real ni nada por el estilo. Simplemente, ve reconocido un hecho que nunca nadie dudó: que su padre era el entonces rey de España, Alfonso XIII. Es imposible dudar de ello, y menos aún después de ver una foto de Leandro Alfonso y compararla con fotos de su hermano, Juan de Borbón. Ahora, sólo falta que su sobrino le reciba de nuevo en su palacio. Sin embargo, es curioso la cantidad de palos que ahora le llegan a este hombre por parte de buena parte de la prensa española. Sin ir mas lejos, hace unos pocos días una revista española publicaba en portada el siguiente titular: “Fracasa la maniobra del “Bastardo” Ni Alteza Real Ni Infante de España”. Sin embargo, en el interior admiten que en una entrevista a esa misma revista Leandro de Borbón Ruiz aseguró: “El Rey puede darme o no un título, puede hacer lo que quiera con lo que pertenece a la corona. Pero mi apellido, Borbón, pertenece a mi abuelo, que es mi padre. Lo único que pretendo es mi apellido, y llegaré hasta el final” ¿No es eso manipulación informativa? Aunque si tenemos en cuenta que esa misma revista publica en el mismo número un artículo bastante halagador hacia Enrique Rodríguez Galindo, y dejando bastante claro que son partidarios de su excarcelación...
Pero ya hemos hablado suficiente de los actuales miembros de la realeza; empecemos ahora con nuestros temas habituales, recordando que en el número 5 dejamos la historia a la muerte de Felipe V. Le sustituyó su hijo Fernando VI, nacido de su primera esposa, María Gabriela de Saboya. Fue declarado heredero del trono cuando tenía 11 años, y con 16 le hicieron casarse con Bárbara de Braganza, hija del Rey portugués Juan V y de la archiduquesa Mariana de Austria. Bárbara de Braganza no era una mujer precisamente bella. De hecho, su propio padre había dicho, a la hora de casarla, que era una lástima que “cosa tan fea” hubiera de salir del reino. Como podemos ver en la imagen que acompaña estas líneas, era fea de cara, picada de viruelas, gorda... No se parecía en nada al retrato evidentemente piadoso que le habían enviado a su nuevo marido, que se sintió estafado. Sin embargo, acabó por enamorar a su marido, y eso que aquél fue un matrimonio de conveniencia como todos los de la realeza de entonces y de ahora. De hecho, el matrimonio del futuro Fernando VI coincidió con el de su hermana, Maria Ana Victoria, con el heredero del trono portugués. Ambos fueron matrimonios pactados entre Felipe V y Juan V con la sana intención de firmar de forma definitiva la amistad entre ambos países tras siglos de malas relaciones e incluso de intervención portuguesa en la guerra de sucesión española. Sin embargo, para España este matrimonio tuvo otra consecuencia: La extrema influencia portuguesa en la política española. Efectivamente, Bárbara de Braganza influía de forma decisiva en las decisiones de su marido Fernando VI, ya que Fernando era indeciso, tenía una personalidad mas bien escasa y tampoco andaba muy sobrado de luces. Para hablar claro, era muy cortito. Además, al igual que su padre, tenía un equilibrio psicológico muy precario, llegando a enloquecer de forma absoluta en el último tramo de su vida. Pero estamos adelantando acontecimientos.


Cuando Fernando VI accedió al trono, era un hombre de 33 años que durante toda su vida no había tenido que trabajar ni realizar ningún tipo de función; eso sí, había sido educado para hacer siempre su real gana. Era maniático, terco y vengativo. Había crecido sin el más mínimo cariño, con una madrastra (Isabel de Farnesio) que pasaba totalmente de él, al menos para darle cariño, con unos hermanastros que lo ignoraban, y con un padre loco. Solía recibir periódicas humillaciones, muy especialmente por parte de Isabel de Farnesio y de la corte francesa, y nunca las olvidó. La hora de la venganza llegó cuando murió el desequilibrado Felipe V y comenzó su reinado. Lo primero que hizo fue expulsar de la corte a Isabel de Farnesio, a la que enviaron al palacio de La Granja. Lo siguiente, excluir de la corte al embajador francés. Sin embargo, hubo mucha gente de la vieja corte que permaneció en la nueva, y entre ellos hay que destacar al Marqués de Ensenada.


Estaba claro que Fernando VI jamás podría ser un rey eficaz sin alguien que tomara las decisiones por él. De hecho, el embajador Francés, hizo un comentario muy acertado al morir Felipe V: “Mas bien es Bárbara quien sucede a Isabel”, en referencia a que el poder pasaba de una reina a otra, en lugar de pasar de un rey a otro. Sin embargo, tampoco Bárbara era una lince, y Zenón de Somodevilla, el Marqués de Ensenada, fue quien cumplió el papel de “secretario de todo”, como le llamó el Padre Isla, durante los primeros años del reinado de Fernando. Además del Marqués y de la reina, el círculo íntimo del rey estaba formado por el ministro José de Carvajal y Lancáster, por el cantante Farinelli y por el confesor, el jesuita Rávago. Es precisamente Rávago quien pronunció la frase que mejor define la inteligencia de Fernando VI: “se aflige con papeles largos”. Este círculo íntimo del rey fue conocido como el “Equipo Terapéutico”, y una de sus principales ocupaciones era mantener al rey feliz y distraído mientras ellos intentaban gobernar. Uno de los grandes instrumentos utilizados para ello fue la llamada flota del Tajo. Se trataba de una auténtica flota de pequeños barcos que, a semejanza de una flota de juguete, era utilizada por los reyes para pasear por el río Tajo. Fue una idea de Farinelli que exigía 140 tripulantes y que se convirtió en una auténtica corte flotante, ya que hasta los embajadores extranjeros seguían a los reyes hasta Aranjuez. Mientras, en ocasiones se gobernaba a espaldas del rey. Fernando debía firmar todos los decretos, pero conseguir la firma real era, habitualmente, cosa sencilla. Habitualmente era informado de todo lo que sucedía en el reino, pero todo el proceso del complicadísimo acuerdo de límites americanos entre España y Portugal fue realizado a espaldas del rey por orden expresa de la reina, que no quería que Fernando se pusiera a malas con su familia. El resultado fue un tratado que produjo desavenencias con toda la familia del rey, con el vaticano e incluso con la diplomacia inglesa y francesa.
Un aspecto positivo de esta primera fase del reinado fue el absoluto pacifismo, que contribuyó a la recuperación económica. Evidentemente, Fernando VI tuvo parte del “mérito”, pues su falta de decisión favoreció la neutralidad española en la guerra anglo-francesa que se libraba en ese momento. El hecho de que uno de sus súper ministros, Carvajal, fuera anglófilo y el otro, Ensenada, fuera francófilo influyó en que Fernando fuera incapaz de tomar una decisión. Ello llevó a España a una recuperación económica que llevaron a Ensenada a exclamar “Ni para el sueldo del ejército había dinero, y ahora... ni sé cómo, pero hay fondos para lo necesario”
Sin embargo, no todo fue tan positivo en la gestión del reino. El intento de exterminar a los gitanos, por ejemplo, es parte de la cara negra del reinado del primer Borbón nacido en España. La utilización de mano de obra esclava en los astilleros estatales, fue otra.
Ensenada aprovechó el buen momento económico para preparar militarmente el país, y entendió, muy acertadamente, que las siguientes guerras serían en la mar. La creación de una gran marina de guerra fue una de sus obsesiones, y consiguió que se construyeran más barcos en seis años que en todo el siglo anterior.
La muerte de José de Carvajal y Lancáster acabó con un gobierno que, a pesar de todo, se estaba mostrando eficaz. Carvajal y Ensenada eran absolutamente diferentes, enfrentados entre sí en todo momento e incluso con mala relación personal, pero se compensaban y lograban un gobierno estable. Cuando Carvajal murió, Ensenada pensó que su buena relación con la reina le salvaría de caer. No contaba con que el Duque de Huescar (posteriormente nombrado Duque de Alba), le hiciera la cama de la forma que lo hizo.
Tras la muerte de Carvajal, Huescar y Wall fueron dedicándose a destrozar todo el trabajo del “equipo terapéutico”, informando al rey de todo aquello que haría polvo la posición de Ensenada. Así, el hiperpacifista Fernando VI supo que el tratado de límites con Portugal no llevó la paz a las posesiones americanas, sino que había originado la guerra de Paraguay, por ejemplo. Los conspiradores esperaban que el rey, que cada vez estaba más arisco y suspicaz, acabara por cesar a Ensenada. Sin embargo, con contaban con la eterna falta de decisión del monarca. Ensenada, que era zorro viejo aunque sólo tuviera 52 años, presentó su dimisión. Sabía que el rey no tenía a nadie que pudiera sustituirle, y obtuvo un respaldo real que lo mantuvo en el cargo. Pero entonces entró en escena el embajador inglés, Benjamín Keene. A Inglaterra no le interesaba que Ensenada prosiguiera con la labor reformadora de la armada que estaba propugnando, porque amenazaba la supremacía marítima británica. Y apoyaron la conspiración que, finalmente, obtuvo el objetivo de apartar a Ensenada del poder.
La armada inglesa ocupaba la costa de los mosquitos, en el caribe (actualmente pertenece a Honduras y Nicaragua), y Ensenada ordenó a la armada española en Cuba que hicieran una demostración de fuerza ante ellos. Era el error que Huescar y Wall esperaban. Keene hizo que la protesta inglesa incluyera la palabra “ataque”, y que pintara el incidente como un acto de guerra, y los otros dos conspiradores presentaron dicha protesta al rey haciendo que este exclamara “estamos en guerra y yo sin saberlo”. El desconocimiento por parte del rey de actos de guerra era considerado alta traición, y supuso la destitución de Ensenada.
Era un éxito genial para Inglaterra. Basta saber un único detalle; en la carta enviada por el embajador ingles, Keene, dando cuenta de la destitución de Ensenada, destacaba una frase: “No se construirán más barcos (...) Hemos podido desembarazarnos de ese enemigo de Inglaterra”.
El nuevo gobierno, dirigido por Wall, no trajo más que disgustos. Wall no ocultaba nada al rey, por miedo a que le hicieran lo mismo que él hizo a Ensenada, y eso no podía traer nada positivo para un individuo como Fernando, abúlico, indeciso, corto y depresivo. Poco a poco, el rey empezó a tener que tomar las decisiones más importantes, especialmente en política exterior. Su obsesión por la neutralidad, en unos momentos en los que mantenerse equidistante entre Francia y Inglaterra era terriblemente difícil, hizo que viviera continuamente enfadado, asustado y abatido, y en ocasiones se deprimía de tal manera que abandonaba todo, dejando el país sin gobierno, con todo paralizado.
Esto se complicó aún más cuando se supo que Bárbara de Braganza estaba enferma. Era cáncer de útero, incurable en aquella época. A partir de ese preciso momento, el país vivió sin rey. La administración se paralizó por completo, Wall tuvo claro desde el primer momento que sin rey no se podía gobernar, y decidió avisar de la situación a Carlos, hermano de Fernando y rey de Nápoles. Carlos era hijo de Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio, y como Fernando y Bárbara no tenían hijos, era el sucesor de Fernando en el trono español. Carlos daba a Wall una serie de instrucciones desde Nápoles acerca de cómo llevar el país, pero era imposible gobernarlo de forma teledirigida y poco a poco se fue entrando en una situación caótica en la que ni tan siquiera se podían realizar juicios a los criminales comunes, como se desprende de la carta enviada por el embajador de Francia:
Nadie vive aquí con seguridad, pues diariamente se cometen infinidad de crímenes. Estos desórdenes son ocasionados por la impunidad y por la esperanza de un indulto general a la llegada del nuevo rey. El Consejo de Castilla no ordena ejecutar ninguna sentencia de muerte sin la aprobación del soberano. Desde que el rey enfermó, no se ha llevado a cabo ninguna ejecución; esto es lo que da lugar a tan frecuentes crímenes. Varias personas han sido asesinadas de noche en sus propias casas.”
Es evidente que no estoy de acuerdo con las apreciaciones del señor embajador en el sentido de que las sentencias de muerte puedan ser eficaces para acabar con la delincuencia común, pero esta carta evidencia que incluso la justicia resultó afectada por la locura del rey. Porque cuando finalmente su esposa Bárbara de Braganza falleció, Fernando VI perdió irremediablemente la cordura. Al igual que su padre, se hacía el muerto, paseaba por los pasillos con sábanas por la cabeza, llamaba a su confesor y le tiraba sus excrementos por la cabeza, tenía episodios de anorexia y bulimia, se empeñaba en dormir en un catre sujeto por tres sillas... Lógicamente, la enfermedad mental del rey fue tratada con los medios de la época, entre los que destaca el “caldo de víboras” que le hicieron absorber y que tras cuatro días “juzgaron oportuno suspender”, según contaba el embajador francés en una de sus cartas. Un año completo duró la enfermedad del rey, hasta que finalmente falleció el diez de agosto de 1759, con 45 años de edad y trece de reinado. Un final lógico para una administración lamentable. El reinado de Fernando VI es un auténtico alegato contra la monarquía, ya que una persona sin cualidades para ello reinó durante más de una década, llevando el país a una situación difícil en lo social a pesar de que económicamente no fue un mal reinado. Sin embargo, veamos lo que opinaba en 1759, con el rey recién fallecido, el Marqués de Aubeterre, embajador de Francia:
Las tierras de esta monarquía están absolutamente despobladas; no hay en ellas ni industria ni buena fe; casi cada de policía, y poca justicia; en el interior no hay ni caminos, ni canales, ni ríos navegables; pocos carruajes. En una palabra, se puede decir que este país lleva, con relación a todos los demás, dos siglos de retraso cuando menos.”
Fernando VI no tuvo descendientes, así que le sucedió su hermano Carlos, rey de Nápoles y que reinó bajo el nombre de Carlos III. De él hablaremos en el número 7.
Consideraciones post-electorales

Por el Alcázar Toledano



Estimados hijos de DIOS y de la eterna ESPAÑA, iniciaremos nuestra sección de hoy leyendo las cartas que nos enviaron diferentes lectores durante las últimas semanas.
La primera carta que comentamos nos la envía Iván. Nombre bolchevique para un rojo separatista indecente que se dedica a insultar de forma persistente a los buenos ESPAÑOLES que escribimos articulillos como éste para, aunque sea desde un medio dominado por las hordas rojas, contribuir a la regeneración de ESPAÑA. Pero leamos lo que dice este mal ESPAÑOL:
Hey, abuelo, ¿no crees que puteando tanto a las “provincias periféricas” lo que haces es justo lo contrario, fomentar el odio y la insurrección? Porque vamos a ver, si en Catalunya se vive en estado de excepción permanente, con guardias civiles con metralletas apostados en todas las esquinas, sin poder celebrar nuestras fiestas tradicionales ni hablar nuestro idioma y cuartelillos del ejército en cada pueblo... Me da en la nariz que en un año ya estaría formado un movimiento de resistencia y en unos tres nos alzaríamos en armas. Contando que el ejército que sofocaría la rebelión estaría formado por soldados de reemplazo hasta los cojones de la mili, ningún catalán ni vasco en sus filas y que por lo tanto nos daría lo mismo matarlos y en primera línea con la infantería un grupo de retrasados mentales y unos sordos en artillería que no oyen las órdenes... Danos seis meses, y todos los PPCC (Països Catalans, es decir, Catalunya, la parte de Provença que nos toca, Valencia y Balears) liberados del yugo opresor, con los gabachos ya nos arreglaríamos luego... Molaría eh?”
Es cierto, soy abuelo. Lo cual significa que en su día fui padre y que sé lo que es meterla a pelo, cosa que tú seguro que no sabes porque serás uno de esos moñas que, desafiando la ley de DIOS, utiliza esos instrumentos de depravación llamados preservativos. El SIDA es el castigo que os merecéis por vuestra promiscuidad, y con el uso de esas ridículas gomas sólo sumáis un pecado más a la lista de todos los que os llevarán al averno. En cuanto a lo otro... ¡Pobre iluso separatista patético! ¿Acaso crees que no he previsto esa posibilidad? Para empezar, no es tan sencillo que Cataluña se levante contra la sana y necesaria ocupación militar de sus territorios. Lo que yo propongo, no es simplemente que haya un guardia civil en cada esquina. Lo que yo propongo es que haya un guardia civil en cada casa y un delator en cada habitación. Con esa vigilancia, y con la utilización de los pertinentes tribunales militares que juzgarán a los insurrectos que se atrevan a protestar contra ESPAÑA, es muy difícil que nadie se atreva a levantarse contra la autoridad patria. Y, aún en el improbable caso que tu apuntas, ¿Qué opondríais vascos y catalanes a nuestro ejército? ¿Acaso utilizaríais levantadores de piedra para lanzar pedruscos a los tanques? ¿Utilizaríais Castellers a modo de radar para localizar desde las alturas nuestras tropas? ¿Y qué opondríais a nuestras fuerzas aéreas? ¿Acaso crees que es posible derribar un avión a base de pedos provocados por alubias de Tolosa, o por butifarras? Y lo que a ti te da en la nariz, seguro que es un picor provocado por la cocaína del último sábado, so yonqui.
Pasemos a comentar la carta de nuestro eterno Borja Mari;
O sea, tío, que no hay duda de que tienes razón, boss. Pero creo que hay algunas partyes que olvidaste, tío. Es muy importante la fiesta de Santa Locomía, o la de San Osito de Mimosín, o Santa Coca Cola, o la más importante de todas, Santa Britney Spears. ¿Y qué tal si además obligamos por ley a utilizar ropa de marcas españolas durante las fiestas oficiales? Otra cosita más; Por Snoopy, ¿Cómo podemos hacer para que los toros de los encierros y corridas de San Emilio Mola molen más, tío? Se me ocurren algunas ideas; una de ellas podría ser que los caballos de los picadores utilicen una manta diseñada por Ágatha Ruiz de la Prada. Otra sería que los toros fueran pintados con los colores de la bandera de ESPAÑA, y que en vez de pasodobles se utilizasen temas de los maravillosos OBK, o algo así, o sea.”
Estimado amigo Borja Mari, en la traducción de tu carta por parte de mi nietita Jennifer he podido descubrir que por fin empieza a calar en ti el patriotismo institucional, que nos lleva a poner sobre todo aquello que nos importa, algún símbolo de nuestra patria ESPAÑOLA. Algunos, ponen un toro de cartón sobre la tele, otros, una bailarina flamenca en el coche, y tú pones nuestra sacrosanta bandera sobre un símbolo ESPAÑOL por excelencia como es el toro, un toro que debería volver a presidir nuestras carreteras, un toro que debería volver a ser protagonista de retrasmisiones en directo desde la plaza en todas nuestras cadenas patrias. Por cierto, ese hecho, el hecho de que por fin hayas demostrado un patriotismo más claro, ha sido determinante para que finalmente haya accedido a darle tu mail a mi nietita Jennifer, que ya llevaba un tiempo pidiéndomelo.
La última carta que he recibido en esta ocasión provenía de nuestra capital eterna, Madrid. Nos escribe el general retirado Víctor Cifuentes.
No entiendo demasiado bien qué hace un buen patriota como usted en una publicación impía y bolchevique como esta, pero tengo que admitir que tus artículos retratan especialmente bien algunas de las medidas que deberíamos tomar para acabar con el separatismo y el comunismo en nuestra patria ESPAÑOLA. Sin embargo, hay algo que no termino de creerme: ¿Verdaderamente en su residencia le ponen natillas? En la mía, el rancho es infecto, y jamás hemos tenido un postre de ese tipo. ¿Acaso un soldado como yo, que lo he dado todo por la patria, que estuve peleando contra los rojos en la batalla del Ebro, y que anteriormente había peleado contra los sublevados en Asturias, antes de la CRUZADA, no merece comer natillas los jueves por la noche? ¿En qué residencia está usted? Tal vez consiga convencer al perro sindicalista y rojo de mi yerno para que me traslade a ese lugar.”
Estimado amigo Víctor, primero tutéame y permíteme que te tutee, ya que hemos sido compañeros de batallas y hermanos en Cristo y el Caudillo. Es cierto que en mi residencia nos ponen natillas todos los viernes. Te envío la dirección y las tarifas, para que se lo comentes a tu yerno. De todas maneras, te diré que tampoco es jauja, esto. Las monjitas son herederas de aquellos malvados curas vascos que durante la CRUZADA estuvieron al lado de los soldados separatistas que ellos llamaban “gudaris”. Te bastará saber que alguna de ellas tiene en su celda una foto de ese malvado obispo separatista e infecto, Setién...
Yendo ya a nuestro tema de hoy, es un buen momento para hablar de las elecciones municipales, en las que tantos ESPAÑOLES han votado, espero que por última vez. Como ya comenté hace algunos números, en una ESPAÑA ideal no existirían tantos partidos políticos y no sería necesario gastar esas millonadas en un acto innecesario. Con un partido único, el nuestro, el NACIONAL ESPAÑOL, sería más que suficiente. Pero ya que se han celebrado, hay que evaluar los resultados.
Lo primero que llama la atención son los resultados de las provincias vascongadas. Hay que admitir que hoy en día, lo más parecido a un caudillo que tenemos es el actual presidente del gobierno; incluso su bigote consigue excitarme, pues me recuerda un bigotito similar en un cuerpo menudo como el suyo... Pero es un caudillo muy moderado, demasiado demócrata. Además, cometió un error presentándose como concejal por una circunscripción infame como es Bilbao. Pero, de todas maneras... ¿Cómo es posible que presentándose en persona nuestro señor presidente del gobierno, esa ciudadanía cismática y semi-bolchevique no vote a nuestro partido nacional? En mi opinión, es evidente que es una población que debe ser erradicada. No es suficiente con el estado de excepción; en Bilbao, debe ser instaurada la LEY MARCIAL, es decir, debe ser mi amigo Marcial, el sargento mayor de la legión, quien decida cómo lo hacemos para acabar con la insurrección vascongada. Debemos devolver a ESPAÑA la dignidad perdida en estas últimas elecciones, y si para eso debemos reabrir el campo de concentración de Burgos, pues se reabre y ya está.
Tres cuartos de lo mismo podemos decir acerca de San Sebastián, donde volverán a tener alcalde socialista, un rojo muy rojo y que además flirtea habitualmente con los separatistas, el Odón Elorza de las narices. Pues al paredón él también.
En Barcelona, es lamentable que los dos partidos más votados sean los socialistas y los separatistas de Convergencia y unión. A pesar de que los marxistas del PSOE han entendido el concepto de patriotismo institucional, y de que los de CiU son un partido derechista, como debe ser, siguen siendo, respectivamente, unos rojos, aunque desteñidos, y unos separatistas. Si tenemos en cuenta que el 33% de los barceloneses votaron a los rojo claros y el 21% a los separatistas, tenemos que más de la mitad de ellos son: O rojos, o separatistas. Habrá que agrandar las cárceles, ante estos datos.
Y qué decir de Córdoba, una de las ciudades más bellas de nuestra geografía patria, uno e los lugares donde DIOS fue más generoso con ESPAÑA. Pues allí gobernará una comunista, encima de roja, mujer. Vergüenza es lo único que puede sentir un ESPAÑOL de bien cuando ve a una señora que debería estar en su casa, cuidando de sus hijos y cocinando para su marido, metida en política y, para más INRI, en un partido bolchevique radical como Izquierda Unida, y en puestos de responsabilidad. ¿Qué ha hecho nuestra PATRIA impoluta para sufrir esa afrenta lamentable, ese ultraje imperdonable, esa ofensa ignominiosa y degradante? ¿Qué debemos hacer con es pueblo desleal y desvergonzado? ¿Cómo debemos castigar a esa gentuza?
Tan sólo tenemos un par de buenas noticias. La primera de ellas es nuestra capital, la eternamente fiel Madrid, donde ese muchacho, ese joven espejo de lo mejor que ha dado ESPAÑA llamado Alberto Ruiz Gallardón, ha dado nuevos bríos a la dignidad patria. En cuanto a la comunidad autónoma madrileña, muy interesante que dos rojos claros se hayan arrepentido de su diabólica militancia y hayan corregido el error del pueblo, aunque sea huyendo de las votaciones. También es importante la mayoría absoluta en las Baleares, con Jaime Matas engrandeciendo el partido patrio y devolviendo la vidilla que debe tener al movimiento nacional.
Pero lo que me ha hecho feliz durante un par de noches ha sido la victoria del partido del movimiento en Galicia, donde la propaganda judeo-bolchevique-masónica había pretendido desprestigiar (nunca mejor dicho) la gestión de nuestra gente. ¿Acaso después del duro trabajo del despacho no tiene derecho nuestro eterno ministro de gobernación Don Manuel a irse de Caza? Muy importante, especialmente la victoria en las pequeñas poblaciones de la costa de la muerte, lo cual demuestra que a un pueblo culto e inteligente no se le engaña fácilmente. ¿Qué es al fin y al cabo un poco de petróleo por las playas y los criaderos de marisco? ¿Acaso no estamos todos deseando tener más petróleo en territorio patrio? Siempre pueden empezar a vender los mejillones en gasolineras. Así pues, a pesar de sufrir algunos pequeños problemas sin demasiada importancia pero a los que algunos le han dado una trascendencia terrible, los gallegos están con nuestra ESPAÑA a muerte.
Pero estos pocos resultados positivos no pueden ocultar que los ESPAÑOLES no saben lo que les conviene en realidad. El mero hecho de que los rojos desteñidos hayan ganado en votos al partido patrio, es más que suficiente para justificar que se castigue a los malos ESPAÑOLES que se rebelan contra la bondad, el amor y la inteligencia representados por Mayor Oreja, Álvarez Cascos o ese gran músico, inteligente y ágil de palabra llamado Carlos Iturgaiz. Debemos tomar medidas para que estos nuevos padres de la patria no tengan que perder unas elecciones, y la medida más inteligente es, sin ninguna duda, que no se celebren más elecciones. Sin embargo, el castigo que se merecen esos malos españoles debe ser duro, implacable, algo así como, por ejemplo, retransmitir en todas las cadenas, un ciclo de películas dignas y españolas, para que aprendan a amar de verdad a ESPAÑA. El ciclo podría constar de buen cine patriótico, como “Marcelino Pan y Vino”, “Sor Citroen”, “El pequeño Ruiseñor”, o “Marisol rumbo a Río”. Pero la que no puede faltar es “Raza”, con el mejor guionista imaginable, nuestro eterno e inmortal caudillo, Don FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE. Creo que la reeducación de nuestro pueblo ileal debe empezar así, antes de instaurar de nuevo el NODO en el cine, de encerrar a los dirigentes rojos o separatistas y de cerrar los medios de comunicación enfrentados a la regeneración nacional y católica de ESPAÑA.
Creo que es suficiente para empezar. Me despido BRAZO EN ALTO E IMPASIBLE El ADEMÁN.

EL ALCALDE

UNIÓN, ANEXIÓN Y SEPARACIÓN DE LAS COMUNAS

Por Txiskulari



Antes de empezar, quiero comentar lo que dijo Andoni en la editorial del número anterior, decía que cada pueblo tiene el gobierno que se merece y yo no estoy de acuerdo. Me parece más acertada la otra teoría que lanzó: que la mayoría de los españoles son unos fachas. Y así es, los partidos mayoritarios lo saben y tiran de los hechos que más gustan a los españoles: putear a vascos y catalanes, tachándonos de fanfarrones, tacaños y poco menos que hijos de puta. Poca gente fuera de las “provincias periféricas” o “comunidades históricas” (curioso el uso que le dan los españoles a las palabras “provincia” y “histórica”) se siente alarmada, o al menos ofendida con el cierre de periódicos, partidos políticos o por insultar a los catalanistas llamándonos estúpidos por “tratar de reinventar la corona de Aragón”, en palabras de nuestro líder Jose Mari. Total, los vascos y los catalanes son unos fanfarrones, tacaños e hijos de puta, ¿y a nosotros que nos importa? Que quieran ser españoles de una puta vez. ¡COJONES! Faltaría añadir...
En el último número expuse a grandes rasgos el tema de las comunas y su utilidad más básica, la asociación entre ellas. A partir de aquí intentaré centrarme en los aspectos más concretos de la vida “política” y laboral de las comunas y sus habitantes. Empezemos con el tema del alcalde.
Como expliqué en el número anterior, por mucho que le llame anarquía a esto y por muy pequeña que sea la comuna siempre hay decisiones que se deben tomar, asignar presupuestos, decidir asociaciones con otras comunas, contratar barrenderos... estas cosas. La pregunta es: ¿quien va a tomar las decisiones, es decir, el poder? Respuesta: todos. Pues para que todos tomen las decisiones hay 2 opciones:

  1. Que se convoquen asambleas abiertas periódicamente (con la cantidad de trabajo y minuncias que hay que debatir, pongamos asambleas semanales) donde todos los ciudadanos vayan a proponer, debatir y votar. Pero claro, que toda una comuna vaya a una asamblea semanal (dejando los problemas de espacio en las poblaciones de más de mil habitantes, ya que se deberían realizar en campos de futbol o similares) se me antoja bastante improbable, ¿os imaginais tener que ir todas las semanas a un rollo interminable sobre como pavimentar las calles, coordinar las acciones con otras comunas y evaluar la economia de la comuna? Yo no, acabarían yendo únicamente los jubiletas que tampoco tienen otra cosa mejor que hacer. El resto del universo encontraría excusas para no asistir a la tercera asamblea. Así que, en otras palabras, sería dejar el poder en manos de la gente que va a las asambleas y a quien tú no has elegido. Mal asunto.

  2. Que la gente envie sus propuestas al ayuntamiento y que se convoquen referéndums periódicamente para votar las propuestas. Esto en principio supondría decir sí o no, pero el trabajo de revisar todas y cada una de las propuestas (recordemos la inalienable cualidad humana de la vagancia) y la imposibilidad de debatirlas...volveríamos a estar en manos de los jubiletas. Pero encima ni siquiera ellos podrían dar su opinión.

Por lo tanto, se hace necesaria una variante de nuestra democracia actual. Para empezar, no habrían partidos políticos, fuentes de corrupción, coacción y privación de libertad por excelencia. Las candidaturas deberían ser presentadas por ciudadanos independientes. El por qué es muy simple, tu votarías a un persona en particular con sus cosas buenas y malas, no a un partido que se acerca más o menos a tu ideología y que pone en el poder a quien quiera, aunque tu sepas que es un hijo de puta. Con nuestro sistema, si quieres votar a la ideología X tienes que votar al partido Y. De la otra manera, si tu quieres votar a la ideología X votas al candidato X, que además sabes que es buena persona, y si no existe tal candidato, te puedes presentar tú. Sé que eso podría acarrear cientos de candidaturas en unas elecciones, pero puedes pasar de las que no te interesen y analizar únicamente las que se ajustan a tu pensamiento, total tampoco lo tendrás que hacer todas las semanas. Sí, la derecha también tiene cabida en este sistema.


Sin embargo, un alcalde solo no garantiza una democracia, por lo tanto, para evaluar y debatir las decisiones se necesita una especie de parlamento, que en mi opinión debería estar formado por los 3 candidatos más votados y cada uno debería tener el mismo peso político, por lo tanto el alcalde no sería más que el portavoz del ayuntamiento. Los consejeros y demás serían elegidos por los tres miembros del ayuntamiento de forma proporcional, por ejemplo, si se necesitan 10 regidores y el candidato A ha obtenido el 60% de los votos, el B el 30% y el C el 10%, pues el alcalde escogería a 6, el candidato B a 3 y el C a 1. En casos de comunas más grandes o resultados muy ajustados se podría aumentar el número de “parlamentarios” para tener puntos de vista más amplios.
Otro tema es el de la duración de los mandatos, mi propuesta es que sean indefinidos, si un hombre lo hace bien no tiene por qué marcharse a los 4 años. Para un cambio en el poder es suficiente con que una persona cualquiera (que pretenda ser el nuevo alcalde, claro) se dedique a recoger firmas o cualquier procedimiento similar. Si el apoyo es del 25% o más, se convoca referéndum para decidir si esta persona entra en el ayuntamiento o no. En el caso de que este candidato D en el referéndum saque el 15% de votos a favor, le quitará el sitio al C, y si sacase el 70% sería el nuevo alcalde. En caso de que se presenten más de dos convocatorias de referéndum en un periodo de 1 año se convocarán elecciones con la lista abierta de candidatos. Lo mismo si el alcalde o uno de los parlamentarios se larga por cualquier motivo.

Ya hemos dicho que las comunas se pueden (más bien deben) asociarse entre ellas para sobrevivir, pero también hay otras formas de aliarse, es decir que también se pueden anexionar o unirse totalmente. Esto puede producirse si dos comunas son culturalmente iguales (pongamos que comparten el mismo patrón y las mismas fiestas), si están asociadas mutuamente en todo, si están separadas únicamente por una calle de la misma ciudad, si una es muy pequeña y depende totalmente de otra mayor o cualquier otro motivo. También se pueden separar por motivos inversos. Pero vayamos por partes.


Las comunas de Ripollet y Cerdanyola resulta que están pegadas la una a la otra y solo las separa una calle, los dos ayuntamientos piensan que esta separación es totalmente estúpida y contraproducente y deciden que deberían juntarse para ser una sola. Ambos ayuntamientos lanzan entonces un referéndum a las dos poblaciones. En Ripollet el resultado es del 40% a favor y en Cerdanyola el 80%, no hay unión. Pero pongamos que en Ripollet el resultado es del 51% a favor, entonces si que hay unión. Tras hacerse efectivo y favorable el referéndum, los dos ayuntamientos continúan manteniendo su vigencia durante 1 año para las cosas de cada comuna pero al mismo tiempo se va poniendo en orden la unificación (desde revisar las asociaciones hasta elegir un nombre, Comuna Popular de Cerdanyola i Ripollet, Riponyola... todo vale). Tras este año de transición, se convocan elecciones para un consistorio ya unificado.
La comuna de Can Clos en el antiguo sistema era un barrio de Ripollet, pero con la llegada del sistema de comunas se independizó y pasó a ser una comuna independiente, sin embargo, es pequeña, no tiene recursos naturales ni industriales y vive totalmente supeditada a Ripollet, así que esta le sugiere a su ayuntamiento que les interesaría más formar parte de Ripollet que mantener tantas asociaciones que les son claramente desfavorables. Referéndum al canto, aprobado con más de un 50% de los votos en ambos casos y listo. Pero en este caso no hablaremos de la comuna de Ripollet i Can Clos, no, hablaremos de la comuna de Ripollet a secas, Ripollet se ha anexionado Can Clos, esta última ha perdido su independencia, lo que quiere decir que no tiene ayuntamiento ni nada que opinar acerca de las asociaciones de Ripollet con otras comunas. En este caso tampoco es necesario la convocatoria de elecciones.
El ahora barrio ripolletense de Can Clos ha decidido que, después de todo estaban mejor solos y desean separarse de Ripollet, puesto que no hay fronteras, el tema aquí ya es más difícil. Se debe realizar un sondeo y una petición calle por calle del territorio que más o menos se considere Can Clos. El 75 % de las calles debe de tener al menos el 50 % de los residentes a favor de la secesión, si es así y ya se ha delimitado el territorio que se quiere independizar, se convoca...sí, has acertado, un referéndum y a partir de ahí pues ya se verá.
Y esto es todo, para el número que viene nos sumergiremos en el maravilloso mundo laboral, que también tiene tela.
Si alguien quiere comentarme algo o hacer alguna critica (publicaré en el próximo artículo hasta las destructivas) mi e-mail está abierto para vosotros: mr_snoid86@hotmail.com . Debo reiterar también que mis admiradoras me envíen mails de ánimo, apoyo, sexo y amor, que se os ve un poco tímidas chicas.
VA... DE PELOTAS

Por El guerrero de la educación


¿Se han percatado Vds. de la cantidad de expresiones empleadas en el lenguaje futbolístico y que tienen claras connotaciones sexuales? ¿No? Quizá yo sea lo que mis amigos han dado en llamar una ‘mente calenturienta’, pero esa idea me persigue, ataca, acosa... Si no, vean, vean...

A mí me apasiona el fútbol. ¿Saben que en el fútbol abundan este tipo de expresiones erótico-festivas? Si no, explíquenme a que se refiere un locutor cuando dice: “... y el portero la sacó con gran precisión y puntería”. ¿Perdón? ¿Qué dice que sacó? ¿La pelota? ¿Es que ahora se la llama así a la cosa? Y, encima, ese ‘cabrón’ lo hizo con precisión y potencia. ¡Joder!: con lo que me cuesta a mí poder sacarla una vez al año (¡miren lo que les digo!), y él la saca en el Camp Nou, ante cien mil espectadores, todos los fines de semana, y nadie se inmuta. ¡Increíble!

¡Claro! Y cuando uno la saca..., es para meterla en algún lado. ¡Por supuesto! Y ahí está otra vez ese locutor, de mente calenturienta (¡cómo no!), que suelta lo siguiente: “Va el delantero y, de potente disparo, la mete por toda la escuadra”. ¿Perdón? ¿Qué hace qué? ¿Cómo que la mete de un potente disparo? ¡Joder: pues eso tiene que doler! Bueno, lo que no me extraña es que lo celebre; pero, ¿qué lo celebremos los demás? ¿Tan desesperados (entiéndase, tan hambrientos y necesitados) estamos que saltamos de nuestros asientos diciendo: “¡Qué golazo ha metido!” “¡Sí, señor!” “¡Con dos cojones!” (hombre, claro; esto último es evidente) Lo que daría yo por estar en su piel..., ¡que me gasto la mitad de mi sueldo en películas porno! Ahora comprendo porque desde pequeño quise ser futbolista; aunque prefiero no pensar porque mi madre también quería que yo fuera futbolista. ¡Ay, mamá, mamá!: ¡siempre pensando en lo mismo!; ¡siempre pensando en lo mismo!

Sin embargo, el delantero no siempre es tan afortunado de meterla. Pero, ese locutor, en vez de sentirlo, parece que se regodea de ello. Si no, yo no puedo entender porque ese informador de las ondas dice, al final del encuentro, eso de “...y el delantero no mojó”. ¡Qué ser tan perverso, oye! ¡Que es una desgracia que tu equipo no moje! ¿Se imaginan Vds. que ese ‘ente’, ese ridículo espectador de la realidad, se hiciera eco de todas las veces que no llegamos a mojar el churro? ¡Sería la ostia! –“Este fin de semana, Toni tampoco mojó!”-. “¡Serás cabrón!” Pero, ¿qué te he hecho yo para que me trates así, jodido? ¡Así de bien te irá también a ti, perro! ¡Así de bien!

Pero, eso no es todo. ¡Ni mucho menos! Recuerdo una vez, durante la retransmisión de un partido, que el locutor achacó la falta de solvencia de los defensas del Barça (a que no se nota que soy culé, ¿verdad?) a lo siguiente: “El problema es que Ferrer y Sergi no se corren por las bandas”. ¿Cómo? ¡Disculpe! Ése no es un problema; ésa es una suerte; porque ya me iban a decir Vds. cómo esos defensas iban a llegar al área contraria si se corrían por las bandas. ¿En que estaba pensando el locutor, coño? ¿En qué coño estaría pensando el locutor?

No sé, no sé. Esto del sexo en el fútbol es un misterio sin resolver. Si no fuera así, que me expliquen cómo se podría comprender lo siguiente: “Y el defensa la sube por la banda” ¡Coño! ¿Y los otros no se acojonan? ¡Vaya espectáculo! Imagínense ustedes que van a sus respectivos puestos de trabajo, subiéndola por las escaleras. ¡Hombre, no! Si ya cuesta hoy en día conseguir un empleo, ¡como para dar semejante espectáculo delante del jefe! Y piensen que, en vez de jefe fuera jefa, y les dijera: ¡Patético hombre, patético! ¡DES-PE-DI-DO! ¡Vaya putada!

¿Saben? A mí siempre me ha sorprendido la figura del árbitro en el fútbol. ¿A ustedes, no? Analicémoslo detenidamente: el árbitro es un tío, que suele ir de negro (¡no tenían otro color!), y que sigue la jugada con detenimiento, cortándola (la jugada, se sobrentiende; ¡malpensados!) cuando lo cree necesario. Y digo yo: ¡esto tiene otra lectura, hombre! Si no, vean: el árbitro es un tío desesperado (por eso va de negro), que antes solía ver los partidos por la tele, y que no se comía una rosca; por ese motivo, decidió vivir el espectáculo del fútbol en directo y ver cómo los defensas se corren por la banda o los delanteros la meten por toda la escuadra (ahora entiendo porque Vän Gääl, el entrenador del Barça, llevaba siempre una libreta a los partidos: para tomar apuntes, que esa lección no le había quedado nada clara, ¡pillín!). Y, ¡cómo no!, cuando no ha visto bien la jugada, pita falta, pues quiere volver a ver cómo los defensas se corren por las bandas (¿no se han fijado que el árbitro también lleva una libreta, como Vän Gääl?); o fuera de juego, ya que no le ha gustado cómo el delantero la mete por la escuadra (¡qué cabrón!; ni que él las metiera como Hugo Sánchez, con chilena incluida, ¡manda huevos!). ¡Ahora puedo llegar a entender porque nadie quiere ser árbitro de fútbol! Es que, explícale a tus amigos qué te ha llevado a ser árbitro de fútbol. ¡Joder con el cachondeo! ¡Como si ahora ya no tuviera bastante!

Pero, eso no es todo, no. ¿Se han fijado Vds. alguna vez en el pito del árbitro? ¡Sí, señores, sí! El árbitro es un señor que lleva colgando a todos los partidos su ‘pito’ y que, por si esto no fuera suficiente, parece que está orgulloso de él. Explíquenme, si no, porque este señor se pasa la mitad del encuentro con su miembro (¡el pito, perdón; el pito!) en la boca. ¿No tendrá otro tipo de entretenimiento este ‘cabrón’? ¡Joder! Este tipo tendría un futuro como estrella del porno... de cojones (nunca mejor dicho, ¡de cojones!). Aunque, para cojones, los de los jugadores, que...¿han visto dónde ponen sus manos a la hora de colocar la barrera? ¡Qué calentorros, hombre! ¡Qué calentorros!


¿Y los jueces de línea? Esto es increíble: dos tíos que se corren toda la banda durante noventa minutos, agarrados a su banderín, levantándolo o bajándolo según la posesión del balón corresponda a uno u otro equipo. ¡Estos tíos sí que están desesperados, joder! ¡Y lo que aguantan los cabrones: noventa minutos de juego, más la prolongación (nunca mejor dicho)! ¡Claro! Y el cuarto árbitro, ahí, esperando a que alguno se lesione para poder entrar en el terreno de juego. “Es que... es para tomar apuntes” (como el Vän Gääl, ¿no te jode?)

Pero, ¿los jugadores? ¿No se han preguntado en alguna ocasión a qué juegan? Recuerdo una imagen que se produjo hace años en un terreno de juego y que me dejó totalmente traumatizado. ¡Seguro que Vds. la vieron alguna vez! Sí, hombre, cuando Míchel le tocaba sus partes a Valderrama, el de los pelos a lo ‘afro’ (¡cómo los míos!). No sé si se acordarán de la cara que puso Valderrama ante esa situación: ¡al tío se le quedó una cara! ¿Y Míchel? ¿Es que el tío estaba tan desesperado como para sobarle sus partes ante tanta gente? ¡Seguro que el ‘cabrón’ disfrutó! Ahora, al menos, sí puedo entender lo de que “el fútbol es un deporte de pelotas” (yo pensé que eran de otro tipo, aunque nunca se sabe..., nunca se sabe). ¡Mira que ya jode que un tío cobre tantos millones por tocar las pelotas! Es lo mismo que el jefe hace conmigo todos los días en el trabajo, aunque a mí no me paga un duro por ello. ¡Hay que joderse, coño! ¡Hay que joderse!

¡Lógico! Visto todo esto, los que también deben disfrutar de este espectáculo del fútbol son los cámaras de televisión. ¡Ahora lo comprendo! Tanta cámara, tantas repeticiones de la ‘corrida’ (¡perdón!, la jugada; ¿en qué estaría yo pensando?) desde todos los ángulos, para ver ese ‘cariñoso tocamiento’ de las partes de Valderrama, o las pelotas del Butragueño -¿recuerdan?-, que no logro asimilar cómo el ‘buitre’ podía volar con tanto peso a su cola (o línea de flotación, ¡cómo Vds. prefieran!).



No me gustaría terminar esta disquisición futbolística sin que se fijaran en un detalle: ¿por qué los comentaristas de fútbol se quejan de que cada vez se juegan más encuentros los domingos que los sábados y de que esto no debería ser así? ¡Hombre, lógico! Los sábados han sido, son y serán el ‘día del fornicio’ por excelencia. Y, claro, ¿con todo lo expuesto hasta ahora hay alguien que todavía no piense que el fútbol es el mejor sustitutivo del sexo? ¡Así entiendo que a Vds. les guste el fútbol, jodidos! A mí también, hombre; ¡a mí, también!

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